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Salud

Yo conocí la COVID (II) El médico que no contó hasta cien para conciliar el sueño

Yo conocí la COVID (II) El médico que no contó hasta cien para conciliar el sueño

La experiencia del Dr. Manuel Toboso Alcántara, otro de los afectados por la COVID-19, que emprende su período de recuperación.

Texto y foto: Ricardo R. González

Esa coriza frecuente resultó un detonante para que el Dr. Manuel Toboso Alcántara disipara la duda de si era portador de la Covid-19 o escapaba del virus. Ya no son aquellos tiempos en que su rinitis alérgica, o inflamación de la mucosa de las fosas nasales, pasara como algo habitual desde que empezó a conocer el mundo en un punto campestre espirituano. Ahora, con más razón, afirma que dicha rutina pudo convertirse en algo peligroso de haberse atado a la confianza.

Tenía razón. A ello súmele el antecedente de que uno de los miembros del Consejo de Dirección del hospital oncológico Celestino Hernández Robau confirmó la positividad en un PCR realizado. Por tanto, no demoró más y acudió a las pruebas establecidas.

La incertidumbre creció en espera de resultados en medio de horas interminables hasta que la totalidad de los exámenes corroboraron que también era portador del SARS CoV-2, y como director de la institución decidió el ingreso en ella para conocer por dentro lo que sería la primera hospitalización en su vida.

«Una vivencia única, a pesar de que desde pequeño soy asmático, porque es difícil conjugar la trilogía de médico, paciente, y trabajador del mismo centro de ingreso ante una enfermedad de la que todavía se desconocen muchos detalles».

Aún se pregunta si el contagio ocurrió por otro contacto o mediante el hábito de llevar las manos a los ojos luego de tocar alguna superficie contaminada; sin embargo, en este tiempo el Dr. Manuel Toboso no olvidó sus funciones asistenciales al estar aquejado solo con alteraciones en uno de los marcadores que consignaban un proceso inflamatorio, sin reportes de fiebre, tos u otro malestar.

«Aparecieron más miembros del Consejo de Dirección e integrantes del Puesto de Mando de la Covid con signos positivos que compartimos en la sala de hospitalización. Evaluaba sus complementarios, sugería tratamientos, y ofrecí un poco de docencia a los médicos de familia ante protocolos cambiantes. Ello me sirvió para no pensar en que era portador del virus, además de mantener contacto telefónico con los especialistas que indicaban la terapéutica a seguir».

En todo ese tiempo no se desvinculó del acontecer de la entidad, siguió llevando la evolución de los enfermos, las altas, las estadísticas vinculado a los jefes de grupo.

— La institución constituye el centro rector del tratamiento oncológico con carácter territorial ¿Qué ocurrió durante ese período?

— El hospital no quedó a la deriva y prosiguió la atención oncológica en diversas ramas. Ese segmento estuvo a cargo de tres experimentados profesionales que asumieron cada detalle con un desenvolvimiento excelente.

— ¿Han tenido pacientes oncológicos portadores de Covid?

— En este último rebrote totalizan 20, pero no se descarta un grupo numeroso de positivos y sospechosos en general. Incluso algunos con metástasis en estado grave que lograron su recuperación a pesar de resultar en extremo vulnerables. Este 23 de marzo se le dio el alta a la última paciente de Oncología portadora de un tumor de mama.

— Si hablamos de resultados ¿cómo pudieran catalogarse?

— Durante la primera etapa de la afección atendimos 341 pacientes; de ellos, 91 positivos y el resto sospechosos que incluyeron a residentes en Sancti Spíritus y otros 23 procedentes del hogar de ancianos número 3 de Santa Clara. La mayoría con buena evolución y solo tres fallecidos.

«A partir del tercer rebrote en que nos incorporamos nuevamente a la tarea hemos visto a 941 pacientes, con 462 positivos y 479 sospechosos, sumados a 438 altas, 21 enfermos trasladados al Hospital Militar y tres decesos. En toda la historia registramos solo seis fallecidos entre los positivos con una mortalidad menor al 1 %».

LA ÓPTICA DE UN GALENO

La historia del Dr. Manuel Toboso inició el martes 2 del actual marzo y finalizó el lunes 8 del propio mes luego que sus PCR resultaron negativos. Emprendió su período de recuperación, y ya asume sus funciones en el centro hospitalario, aunque a veces el cansancio le toque a la puerta en horas vespertinas.

Una y otra vez insiste en la necesaria rapidez para acudir al médico porque es determinante como vía más efectiva a fin de evitar la propagación de la enfermedad.

«Cuando se analizan los casos complicados y los fallecidos en un gran por ciento figura la demora en aplicar medicamentos que neutralicen mayores trastornos, incluso influye en la disminución de remitidos a las salas de terapia intensiva», puntualiza.

Como galeno y paciente recomienda el uso correcto de los medios de protección con hincapié en el lavado de las manos, en el cumplimiento de todas las medidas establecidas por los protocolos, y en rechazar la automedicación ya que un simple dolor de cabeza pudiera constituir el único aviso para sospechar el asedio del virus.

— En el caso de los antisépticos ¿sustituyen el lavado de las manos?

— Pudiéramos decir que complementan y destruyen bacterias, pero la higiene frecuente es fundamental.

Si algo no quisiera recordar Manuel Toboso de su «incursión» como paciente son aquellas noches que, a su entender, resultaron en extremo prolongadas.

«Casi no dormía, y tenía la preocupación por mi familia que estaba pendiente de los resultados de sus PCR. Afortunadamente fueron negativos».

— Entonces ¿aun así no tuvo que contar hasta cien para conciliar el sueño?

— Ni tampoco sumar elefantes, aunque confieso que tuve mis trastornos por temor a complicarme y que mis seres queridos estuvieran enfermos. Por eso traté de escapar de esas pesadillas, y si bien venían a la mente encontré mi refugio en el trabajo.

PIE DE FOTO

El Dr. Manuel Toboso Alcántara lleva tres décadas como clínico y aunque no estuvo grave por la Covid-19 si hubiera actuado con lentitud las consecuencias serían diferentes.

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Establece Salud las medidas a cumplir ante las posibles afectaciones de «Elsa»

Establece Salud las medidas a cumplir ante las posibles afectaciones de «Elsa»

Por Ricardo R. González

El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) orienta las medidas indispensables a cumplimentarse en un escenario complejo ante el posible paso de la ahora tormenta tropical Elsa y en medio de una situación sanitaria sin precedentes con los impactos de la COVID-19.

La estrategia está bien diseñada con lo que debemos hacer previo a si «Elsa» nos afecta, y entre lo pactado aparece mantener bien tapados los recipientes contentivos de desechos y alejados de los alimentos.

Será imprescindible asegurar el agua para el consumo siempre hervida y clorada, así como el incremento de las labores de autofocal y la eliminación de los posibles reservorios de mosquitos acentuados con el incremento de las lluvias.

Importante la colaboración en la limpieza de las comunidades, sin obviar la correspondiente a las viviendas, y la higiene personal y familiar.

Luego del paso del organismo impera el cumplimiento de las normas sanitarias de elaboración y manipulación de los alimentos, de conjunto con el lavado y desinfección de frutas y vegetales.

Se deben utilizar pinzas, utensilios para servir alimentos y todo lo estipulado en torno a la manipulación con la garantía de la higiene personal de quienes garantizan la tarea.

Queda prohibido simultanear la manipulación de dinero con el procesamiento de los alimentos y protegerlos con tapas o nailon específicos una vez realizada la cocción.

Es importante, además, la eliminación de aquellas fuentes alimentarias que muestren signos de contaminación por mínimos que resulten.

Ante las condiciones excepcionales imperantes desde el punto de vista sanitario será de primer orden mantener todo lo estipulado para evitar la propagación acelerada del SARS-CoV-2. Entre ellas el uso del nasobuco, el distanciamiento social y la desinfección de manos y superficies.

Aun en contingencias difíciles Salud mantendrá los servicios vitales dirigidos a la población.

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Yo conocí la COVID (1)

Yo conocí la COVID (1)

A PARTIR DE HOY Y CON CIERTA PERIODICIDAD REPRODUCIMOS TESTIMONIOS DE VILLACLAREÑOS QUE PADECIERON EL SARS-CoV 2 Y ESTÁN RECUPERADOS, PERO VALEN SUS EXPERIENCIAS A MANERA DE LECCIÓN PARA TODOS.

«La otra cara de mi mundo»

El joven galeno villaclareño Javier Alejandro Oquendo Álvarez, con apenas 25 años, nunca imaginó que un día se convertiría en paciente de la repulsiva Covid-19.

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía del entrevistado

La vida sitúa encrucijadas que nos hacen rebuscar entre los innumerables porqués, y el Dr. Javier Alejandro Oquendo Álvarez hubiese deseado que los recuerdos se detuvieran en el último día de 2020 cuando compartía el término del año con sus seres queridos.

Después, la película —léase realidad— se tornó oscura, desapareció de ella el multicolor que pudiera tener debido a que en la madrugada del primer día del nuevo enero comenzó a experimentar un malestar general con un termómetro que marcaba los 38oC.

Luego vino la tos seca e intensa, fue perdiendo el gusto y el olfato, a la vez que no faltaron trastornos gastrointestinales. Nada más evidente para un médico que presentir la llegada de una clásica Covid-19 como aparece descrito en la literatura.

Por todo ello decidió aislarse de la familia. Debía entrar a trabajar el 4 de enero con la guardia correspondiente en el hospital universitario clínico quirúrgico Arnaldo Milián Castro, pero asistió de inmediato a la consulta de afecciones respiratorias establecidas en los centros de salud.

Comenzaron las investigaciones, los procederes necesarios, hasta el primer PCR realizado en casa. Lo que imaginaba el joven galeno se convirtió en hecho fehaciente. Era positivo a la epidemia.

«No quiero recordar ese momento. En fracciones de segundos se me paralizó el mundo. Un torbellino de ideas en medio de preocupaciones por los demás, por mi familia con la que compartí días antes. Temía por mis abuelos vulnerables por la edad, por mis primos, por mis padres queridos, y por esa hermanita que ha sido uno de los mejores regalos que ha llegado a mi vida, en fin, caí en shock».

LA AMBULANCIA, LOS VECINOS, LA SALA

Las horas parecían interminables hasta el arribo de la ambulancia a fin de trasladarlo al hospital oncológico universitario Celestino Hernández Robau habilitado también para el tratamiento del SARS-CoV-2. Los vecinos en sus puertas en gesto de apoyo, y la llegada a una sala de la institución hospitalaria completamente vacía porque Javier era el primer paciente en ocuparla en el actual rebrote.

«Era ver la otra cara de mi mundo en posición diferente: la de un médico devenido paciente», confiesa.

Allí lo recibió el personal de Salud bajo estrictas medidas de protección, tuvo excelente atención, mas las jornadas pasaban en cuentagotas, parecía que no avanzaban hasta el 16 de enero en que correspondió la segunda prueba, esa que decidía el alta o la permanencia en el centro asistencial.

«Ese día se realizó el otro PCR con el resultado que yo esperaba en medio de una sensación como que vuelve el alma al cuerpo luego de un fuerte tratamiento que deriva reacciones propias, y la alegría de retornar a la casa, asearte en tu baño, dormir en tu cama ¿quieres algo más gratificante?».

Revisaba una y otra vez el documento de egreso. Ya no tenía el virus. Sintió en ese momento acumular la mayor fortuna del universo, esa que no se explica con dinero y sí por su valor sentimental. El ómnibus lo trasladó hasta el hogar, mientras su hermanita Carolina, de solo cinco años, sentía el deseo de expresarle todo su amor, lo que se vio obstaculizado hasta después del aseo total.

«Al llegar experimentas una sensación que te recorre el cuerpo y no encuentras palabras para describir la emoción. Aquellos vecinos que nos despidieron me esperaban con esos aplausos que también tributaron luego de trabajar en un período anterior en la zona roja del hospital Manuel Fajardo Rivero por espacio de 15 días y cumplimentar la etapa de aislamiento.

«Fuimos directo al baño y al salir empezamos a querernos mucho más, abrazaba a mi hermanita, veía a mí padre Amaury, en tanto las lágrimas de mi mamá Katia se hacían notar, y las mías también ¿por qué no?... Han sido los momentos más difíciles en mis 25 años, sin dormir durante esas noches de ingreso en espera de conocer la verdad. Aunque quieras olvidarlo o disimular resulta imposible, incluso no es comparable a cuando te enfrentas a un enfermo en la zona roja… Miro atrás y puedo decir que fue bastante duro».

Luego del certificado por 14 días emitido en el área de salud y con la vigilancia epidemiológica establecida a través del médico y la enfermera de la familia mediante sus visitas diarias, asistió a la consulta multidisciplinaria de su policlínico para valorar la reincorporación al trabajo en el servicio de urología del mayor complejo asistencial de la provincia.

«En los primeros días prevalece el cansancio a tenor de la actividad física cotidiana, pero por suerte te vas recuperando, paulatinamente, incluso hasta de ciertas secuelas respiratorias».

— Una idea viene a la mente mientras lo escucho ¿Cómo es posible que siendo un médico cumplidor de todos los protocolos te hayas contagiado con la epidemia?

— Esa pregunta me la hago a diario. Pudiera ser a partir del factor de riesgo epidemiológico derivado de las guardias, o por algún paciente asintomático que haya atendido en el transcurso de mi labor. Lo real es que ocurrió, y la causa todavía ando en su búsqueda.

EL OTRO JAVIER

¿Quién es verdaderamente este joven ejemplar? Alguien que se graduó con Título de Oro en la Universidad Médica villaclareña en julio de 2020, figuró entre los 13 alumnos integrales, y ya en octubre formó parte de los primeros grupos de su hospital Arnaldo Milián que resultó abanderado para reforzar la atención a pacientes de Covid-19 en el «Manuel Fajardo Rivero».

Integrante del movimiento de vanguardia Mario Muñoz Monroy para quienes se destacan en las ciencias médicas, y en la actualidad inmerso en un proyecto de tesis aspirando a un curso predoctoral.

Se declara como el primer Oquendo que es médico en la familia porque no existen antecedentes, y quien desde pequeño se inclinó por la rama, aunque estuvo a punto de desviar su curso por cierto embullo estudiantil.

«Casi al terminar mi enseñanza en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Ernesto Guevara, y antes de llenar la boleta para la selección de las carreras tuve la idea de optar por las telecomunicaciones o la física nuclear, a pesar de la disyuntiva al final primó la medicina porque, sin dudas, era mi vocación, y no me veía en desempeño de otra profesión que no fuese esa».

De la familia considera que ha sido su base de apoyo, la fuente de crecimiento personal y espiritual, la que siempre ha estado y estará por muchos años apoyándolo y aconsejándolo en las decisiones y ante algún traspié que pudiera aparecer en el camino. Una convivencia en extremo armoniosa que, quizás por ello, mamá Katia le siga diciendo «mi niño», pues para ella siempre lo será.

A pesar de ser un profesional muy joven reconoce que la Covid-19 no es juego. Tiene la vivencia propia, por ello insiste en la autorresponsabilidad de cada persona y su conciencia. «Yo desearía que mi experiencia fuera interiorizada, que piensen en los suyos y su entorno porque no es fácil una hospitalización en la que, prácticamente, el reloj no avanza.

«Basta solo con ver las estadísticas del mundo y en el país para comprender lo que es una pandemia que mata y merece respeto por el grado de contagio en su transmisión a través de las vías respiratorias, por ello debemos cumplir con el distanciamiento social, el uso del nasobuco y de las sustancias antisépticas, evitar las visitas innecesarias a las casas y las salidas indebidas a la calle. Vamos a mantener el precepto de cuidarnos y cuidar a los demás».

Javier Oquendo es de vida familiar, agradece mucho el apoyo que le dieron sus amigos para lograr la recuperación y por esa constancia de estar pendiente de cada detalle evolutivo. Si pudiera dibujar ese día en que toda esta epidemia finalice lo imaginaría como una fiesta espiritual convertida en una jornada de vivos colores, ya no nos levantaríamos a diario con la incertidumbre del reporte de casos, y seríamos, como dice la canción «Mucho más que dos» para reunirnos con todos aquellos hoy se encuentran alejados por cuenta de un holocausto abismal e inhumano. Ya será muchacho, te llegará el momento como regalo de toda esa existencia que tienes por delante.

PIE DE FOTOS

1.- « En fracciones de segundos se paralizó el mundo para mí», señala el Dr. Javier Alejandro Oquendo Álvarez al recordar aquellos días en que de médico se convirtió en paciente de la Covid-19.

2,- Formó parte de los primeros grupos de profesionales del hospital universitario Arnaldo Milián Castro que resultaron abanderados para apoyar la asistencia en el homólogo «Manuel Fajardo Rivero. Javier es el quinto de izquierda a derecha, y aparece junto a parte de sus colegas y al Consejo de Dirección del mayor centro de asistencia en la provincia.

3.- Durante la etapa de trabajo en el Hospital Militar con todas las medidas de protección establecidas.

4.- Título de Oro en la graduación de la Universidad Médica de Villa Clara en julio de 2020.

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Y siguen siendo… ¡tres!

Y siguen siendo… ¡tres!

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y de la página de FB de Lisset Ley Vega

La Dra. Lisset Ley Vega me propició un grato momento en la mañana de este jueves al publicar, en su página de FB, la foto de Diago, Dylan y Dárel, Increíblemente el tiempo pasa y nos parece que fue ayer la llegada a Villa Clara de los primeros trillizos recibidos en 2018. Aquí les dejo la historia de lo reportado en aquel momento.

Y SON TRES

Aquella llamada nocturna que hizo Mabel Tang Pérez a su esposo Dariel Muñóz Parrado clasifica como la más sorprendente de su vida. Dormía en casa cuando sintió la voz de ella desde el Hogar Materno de Caibarién con el fin de avisarle que preparaban condiciones para trasladarla a Remedios.

Todavía dormitando el esposo no lo podía creer. «Cómo es posible si ella solo tenía algo más de seis meses de tiempo gestacional», se preguntaba una y otra vez, y por su cabeza rondaban miles de conjeturas, pero todo cambió al aparecer ciertos dolores en su mujer que debían seguirse en el Hospital General Docente 26 de Diciembre.

Entre incógnitas y sorpresas Dariel comenzó los preparativos junto a su suegra Marisnelda Pérez Dieguez, quien tampoco escapaba de aquella realidad.

Quizás haya sido el bolso de viaje preparado bajo un nerviosismo total, de esos que no se encuentran los artículos fundamentales aunque estén a la vista. Mas ya con todo listo para partir otra llamada desde el centro de salud de la Octava Villa resultó una especie de detonante y sin ápice de ciencia ficción: Dariel y Mabel ya eran padres, pero en vez de dos criaturas como esperaban…sumaron tres.

«Me tuve que sentar, los sudores corrían. Mi suegra lloraba de alegría, y nunca me pareció tan lejos el camino a Remedios como ese día. Al llegar constatamos la realidad. Para mí fue un asombro total. Estábamos preparados para dos y en el momento del parto salió un tercero que si bien no era incluido en los planes resultó una bendición porque no todos tenemos la posibilidad de recibir tres niños a la vez».

Para el jefe del grupo de seguridad interna en el hotel Meliá Buena Vista aun le parece algo incierto, pero según él resultó el premio en un 6 de enero, Día de los Reyes Magos. «Fue el regalo divino que nos hizo la vida».

SANTA CLARA AGUARDABA

Recuerda el Dr. Orlando Molina Hernández que entrada la madrugada de ese día se recibió información en el servicio de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital ginecobstétrico Mariana Grajales del nacimiento inesperado de unos trillizos en la maternidad de Remedios, cuya mamá presentaba apenas 27 semanas de gestación.

Molina junto a las especialistas de guardia Dras. Odalis Ariz Milián y Lisbet Ynfiesta González hicieron, previamente, las coordinaciones necesarias con el Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) para proceder al traslado.

Mientras tanto, y en medio de las tensiones, en el salón remediano realizaban el parto los doctores Ariel Antonio Sánchez Olalde y Susselt Pérez Torna, y a ellos se integraron en las diferentes fases hospitalarias de los dos municipios las Dras. Livia Fleites Herrera y Marisley Pedraza Robaina, y los licenciados Dayron Malcon Águila y Duber Martín Bordón.

Dos tripulaciones se encargaron de organizar el periplo desde la Octava Villa hasta la ciudad capital de la provincia. Las expectativas reinaban, y aunque exista marcada experiencia siempre estos casos ponen los nervios de punta.

Los pequeños llegaron al mundo con 2,10, 2,2, y 2,11 libras de peso en orden de nacimiento y en aceptables condiciones clínicas.

Desde el primer instante el equipo luchó por la vida aun en momentos en que las esperanzas resultaban en extremo reservadas. La prematuridad conspiraba con los buenos propósitos, y entre todos desplegaron esa fuerza interna de los galenos que los llevó a decir: «hay que salvarlos».

Las nociones médicas se incrementaron bajo las pupilas de las doctoras Ana Clemades Méndez, Anna Darias Kotchetkova, Giselle de la Paz Pino, Iliana Molina Méndez y Reyna González Velázquez, además de grupos especializados de enfermeras, técnicos y paramédicos.

Largas noches de desvelos, de complicaciones propias y esperadas en estos casos de muy bajo peso. Un tratamiento complejo que demandó equipos de alta tecnología, potentes antibióticos, fórmulas fortalecidas de alimentación y el empleo de recursos bien costosos.

LA INCÓGNITA DEL TERCERO

Mabel Tang cumplió el seguimiento del embarazo al pie de la letra. Fue muy disciplinada y cuando le informaron que debía ingresar en el Hogar Materno lo cumplimentó.

En todo momento las pruebas ultrasónicas revelaron un embarazo gemelar normal; sin embargo, a la hora del parto la pericia y profesionalidad del personal de Remedios detectó que existía otra placenta luego de salir los dos primeros varones.

De acuerdo con las explicaciones del doctor Molina Hernández ello puede ocurrir.

La tercera criatura no estaba escondida ni apareció por arte de magia, simplemente que por la posición de sus dos hermanos quedaba completamente tapado aun ante la visibilidad que posibilita el adelanto tecnológico.

Transcurrieron los días, las incertidumbres iniciales, y el resultado del trabajo colectivo, el amor y comportamiento familiar lograron el objetivo.

Diago, Dylan y Dárel abandonaron el martes 17 de abril el ginecobstetrico Mariana Grajales luego de más de un centenar de días y alcanzar el peso reglamentario para el egreso.

Son los primeros trillizos nacidos en Villa Clara durante 2018. Los tres comienzan sus nombres con D en regalo al progenitor y sus tíos, aunque en 2013 existió idéntica coincidencia cuando llegaron al mundo Darianne, Dainier y Dankier.

Antes de la despedida nuevamente las lágrimas. Mabel reconoció que el tiempo vivido en la Sala de larga estadía le hizo crecer la familia, pero el agradecimiento es múltiple. A todos los del policlínico 2 y al personal de Hogar Materno de Caibarién, a quienes realizaron el parto en Remedios, y a aquellos que desde Santa Clara complementaron la felicidad de una familia sorprendida pero agradecida.

Dariel, el padre bateador en extrabase, retoma la palabra. «Gracias inmensas a cada uno, a la ciencia cubana, a Dios y a Mabel que trabajando en el mismo hotel donde comenzó nuestro romance, me ha dado el beneplácito de ser padre y contribuir a que me los pueda llevar para nuestra casa».

—¿Y habrá un cuarto?

— (La mirada lo dice todo), pero de pronto Dariel responde: «a lo mejor voy ahora en busca de las tres hembras».

Mientras tanto Diago, Dylan y Dárel ajenos aún al mundo dejaron sus regalitos líquidos y sólidos en la Sala como especie de recuerdo al trabajo sostenido de la Neonatología villaclareña. 

MEMORÁNDUM

— El desarrollo simultáneo de dos o más fetos constituye un embarazo múltiple que puede acontecer por la fertilización de un óvulo y un espermatozoide que se divide o por la fecundación de dos o más óvulos.

— Según valoraciones, el nacimiento de trillizos ocurre cada 8 mil y 10 mil partos, sin que resulte regla fija. Entre sus causas figuran la poliovulación femenina, las tensiones nerviosas, el tratamiento por infertilidad, la tradición hereditaria materna o paterna, y el uso indiscriminado y sin prescripción de anticonceptivos orales.

— La clasificación de los trillizos varía: Puede ser trizigóticos, dizigóticos y monozigóticos en dependencia de las bolsas interiores, exteriores y de su placenta.

— Cuando se comparte el útero con otros dos hermanos implica un marcado grado de estrés. Ello acelera el proceso de desarrollo funcional y pudiera ocasionar embarazos cortos, pues la falta de lugar desencadena partos más tempranos.

PIE DE FOTOS

1.- Minutos antes de egresar del ginecobstétrico Mariana Grajales los padres de las criaturas, Mabel y Dariel, y la abuela materna, Marisnelda Pérez Dieguez, muestran el feliz estado de los pequeños.

2.- Aquí están Diago, Dylan y Dárel vistiendo sus atuendos que los identifica como Los Tres Mosqueteros. En los últimos días dos de ellos ingresaron en el Hospital Pediátrico debido a la marcada prematuridad. Uno de ellos ya egresó, y el otro se mantiene sin peligro para la vida.

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La insidia de los insensibles

La insidia de los insensibles

Por Ricardo R. González

Me atrevo a decir que no hay nada tan sagrado en el universo como esa infancia que llega al mundo para ser feliz y realizar sus sueños. Hacer por ella lo posible y hasta lo imposible debe revolvernos el alma como seres humanos racionales; sin embargo, los destinos de la vida no siempre regalan dichas y existen algunos en que las cabecitas comienzan a perder el cabello o que en los tiernos brazos aparecen las marcas de agujas por penetrar con frecuencia en la piel.

Pregúntenle a las doctoras Marta Beatriz García Caraballoso, Tamara Cedré Hernández, o a cualquier integrante de la Sala de Oncohematología del hospital pediátrico universitario José Luis Miranda, de Villa Clara, las tensiones vividas a diario en historias increíbles, pero ciertas.

Barcos que no arriban a tiempo, mercados foráneos que al albergarse cierto indicio de esperanzas se aparecen con un rotundo no por resultar un destino para Cuba, trasnacionales que presionan y vetan, inescrupulosos que aprovechándose de la situación triplican los precios porque en sus mentes lo único valedero es el dinero.

Mientras tanto lo real está y no se esconde. Hay criaturas necesitadas de esos recursos mayoritariamente importados para garantizar la prolongación de la vida.

No se concibe en el mundo dividir dosis de un citostático entre quienes lo reclaman. Es intolerable que ante la reacción adversa de un infante a un fármaco se impida adquirir el requerido porque la patente pertenece a un consorcio norteamericano, y aun en terceros países tienen prohibida su venta a Cuba como el caso de la L-asparaginasa.

¿Habrá corazón que resista ante aquellos menores que logran su sobrevida, y en algún momento sorprenda una infección sin disponer del acceso a catéteres permanentes imprescindibles?

¿Cómo es posible que existan estas trabas cuando la mirada de los pequeños reclama piedad y sus familias piden a la ciencia y a Dios que algún día cambie este panorama verdaderamente incomprensible?, ¿por qué no despertar con la tranquilidad de que aquellos niños que demanden 30, 40 o más bulbos de un medicamento super costoso encuentren las disponibilidades necesarias en sus ciclos de atención?

Mas, no basta solo con los fármacos. La isla antillana tiene cerrada las posibilidades de obtener equipamientos de primera línea destinados a la radioterapia antitumoral, esos que posibilitan aplicar más dosis de radiaciones con menores efectos tóxicos.

Están los microscopios inutilizados porque en muchas ocasiones no disponen del lente necesario o se requiere un contador de células indispensable para precisar diagnósticos y minimizar el margen de error humano. Cuba no lo puede adquirir debido a esas trabas comerciales que tratan de asfixiar. Imagine cuando hay que determinar una célula entre millones de ellas…Solo altas tecnologías están facultadas para lograrlo, y también se les cierra las puertas a la mayor de Las Antillas

Las aberraciones llegan al campo de la reparación y mantenimiento de instrumentales que intervienen en la exactitud de resultados. Ahí están sobre un armario, añejándose entre el polvo, los hongos provocados por la humedad, y la fatídica inactividad que pesa sobre la vida útil. Ahí están inactivos debido a que sus componentes son de factura Made in USA y no hay acceso ni concesiones.

Indague las razones del por qué en marzo de 2020, un donativo de ventiladores pulmonares mecánicos, kits de diagnóstico, mascarillas y otros insumos médicos necesarios para enfrentar la COVID-19, enviado por la compañía china ALIBABA, no pudo arribar a raíz de que la empresa transportista contratada se negó a enviar el cargamento alegando que su principal accionista era una sociedad estadounidense.

Pregunte los motivos por lo que, el 16 de julio de 2019, la línea aérea EMIRATES rechazó un embarque del medicamento Carbidopa-levodopa contratado por Medicuba al fabricante indio APEX DRUG HOUSE, argumentando que no podían transportar mercancías cuyo destino fuera Cuba.

O la respuesta dejada en el aire por la farmacéutica Jansen, como filial de la Johnson & Johnson, al solicitarle el Acetato de Abiraterona, para el tratamiento del cáncer de próstata, pero… todo quedó en el olvido.

Hay infinidades de ejemplos y no me canso de pensar en esas detestables miserias humanas que endurecen corazones cuando los últimos tiempos reportan el incremento de los diagnósticos oncológicos en general, incluida la leucemia linfoide aguda que constituye la enfermedad más frecuente en la edad pediátrica con aproximadamente el 75 % de todos los reportes de ese tipo de afección en la infancia.

La adquisición en terceros países de algún insumo, de ser posible, trae un recargo enorme que se suma a los altos impuestos derivados de la transportación, pero la vida, en cierta medida, premia y trae noticias halagüeñas como la de conocer que la supervivencia de esas criaturas varía según el riesgo, y hoy puede hablarse de un 83 % en las leucemias de mejores pronósticos; sin embargo, las de más alto peligro supera el 70 %.

A pesar de tantos pesares desde Villa Clara, una provincia situada en el centro cubano, puede hablarse de que la agresiva leucemia linfoide aguda tiene casos curados y ha vencido los vendavales impuestos. Profesionales de bien y científicos que se imponen asumen proezas incalculables, y ahí está la historia de la Oncohematología pediátrica a través de los estudios de supervivencia iniciado con los primeros casos atendidos por la Dra. Berta Vergara Domínguez, allá por la década de los 70, con la muestra de más de 160 que hoy son adultos, con vida útil, y tienen hijos.

Si hay algo que no se puede «comercializar» es la sensibilidad de nuestros galenos, del resto del personal de Salud, de los innovadores que a base de su talento hacen milagros y convierten lo inservible en utilidad, y de todo el archipiélago que se empina para vencer obstáculos y limitantes. Así obran los gestores del bien, quienes miran por la humanidad, los que convierten candidatos vacunales en vacunas contra la COVID-19 y se crecen ante los ojos del mundo.

Ellos también viven la crudeza del bloqueo económico, financiero y comercial del gobierno de Es­tados Unidos contra Cuba junto a los que en otros lares comparten la insidia de los insensibles menospreciando la sonrisa infantil de quienes dibujan la vida.

Naciones Unidas será nuevamente el escenario ¿Volverá a repetirse este año la escena ya acostumbrada y culpar la inocencia?

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En busca de la sonrisa

En busca de la sonrisa

Para el Dr. Jesús Sánchez Pérez, director del hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, constituye el regalo mayor cuando la institución se aproxima a su aniversario 61.

Texto y fotos Ricardo R. González  

La infancia es como el susurro de una melodía llegada a los oídos, tierna, limpia. Mientras ella ríe existe la calma y se alejan las preocupaciones; sin embargo, cuando un niño enferma cambian los colores del entorno.

Nada resulta igual, y quienes hacen su vida laboral en el hospital pediátrico universitario José Luis Miranda de Villa Clara bien conocen estas realidades, las palpan, las sufren a diario en una institución a punto de cumplir el aniversario 61 (25 de junio) e impedida de celebrar sus resultados a lo grande en los últimos dos años debido al terrible SARS-CoV-2.

Una parte de los sueños se han roto, no así su misión de devolverle a las criaturas esa alegría deseada y que el Dr. Jesús Sánchez Pérez, al frente del centro asistencial, docente e investigativo, califica el impacto de la Covid-19 como algo jamás vivido.

«Experiencia sin límites que obligó a adoptar enfoques y miradas nuevas destinadas al funcionamiento de la unidad, sobre todo en lo concerniente a la protección de los trabajadores, insistir en la disciplina entre pacientes y acompañantes, sin obviar la reorganización de los programas y acciones».

Nunca antes habían aparecido episodios tan complejos y diferentes al resto de las infecciones respiratorias, por lo que este enfrentamiento deviene muestra de aprendizaje que conllevó a profundizar en sus protocolos con sumo cuidado a la hora de vestirse el personal junto a las medidas de aislamiento y los procederes de desinfección. En fin, darle la vuelta a todo el sistema de trabajo por el año y medio que el virus lleva en azote.

A pesar de estas condicionantes el Hospital reporta indicadores excepcionales en un mundo donde la supervivencia general rebasa el 95 %, mientras la terapia intensiva, con casos de extrema gravedad, registra un 97 %.

Parecería de ciencia ficción decir que en el trascurso del actual año solo se lamenta la pérdida de dos menores a nivel institucional que no contaban con residencia villaclareña a partir del carácter territorial en algunas especialidades de primera prioridad. Por ello el directivo destaca aquellos con notoria connotación.

«Terapia intensiva desempeña un papel histórico en la atención de los más graves, al igual que la unidad de cuidados intermedios y la neonatología pediátrica que desde el pasado año habilitó una atención intensiva neonatal para aquellos recién nacidos con situaciones complejas luego del egreso de la Maternidad. Esta apertura constituye uno de los logros más importantes en los últimos años porque eleva la supervivencia del neonato que demanda acciones quirúrgicas muy complejas con pocos días de nacidos, y que se extiende a toda la región central hasta Camagüey a partir de un colectivo con un balance de experiencia y juventud para lograr impactos en el centro.

«Añadiría, también, la Unidad de Cuidados Intermedios sometida a una remodelación a fin de garantizar el confort que reclama la atención al paciente al constituir una piedra angular entre las salas de emergencia y otras dependencias clínico-quirúrgicas.

— El día a día institucional se enriquece con otros servicios indispensables ¿cuáles son?

— No podemos obviar la Neurocirugía, la Oncohematología, con notorio expediente a través de los años, unido a la Cardiopediatría, Nefrología y Hemodiálisis, el estudio de la fibrosis quística, entre otros sumamente valiosos que aportan al aval colectivo. Muchos de ellos afectados por la falta de insumos y otros recursos que obligan a buscar alternativas para que ningún niño deje de recibir su tratamiento.

— Las coyunturas económicas, la presencia de un férreo bloqueo, la cancelación de créditos para Cuba son realidades ¿Sobre qué renglones recaen las mayores incidencias?

— Sin dudas sobre los necesarios citostáticos para las afecciones oncohematológicas, también en instrumentales y accesorios a fin de desarrollar la Neurocirugía producidos solo en Europa, Estados Unidos o Japón, en la imposibilidad de adquirir equipos nuevos o de la más reciente tecnología, y en otros medicamentos que a veces se encuentran en el mercado, mas por las cuestiones de patentes están prohibidos para Cuba. En todos estos casos hay que ponerse en el lugar de nuestros especialistas que destierran las encrucijadas, consultan con otras instituciones o buscan métodos para devolverle la salud a nuestra infancia.

— Entre los 1 280 trabajadores del Hospital Pediátrico me parece que debe resaltarse la labor de la brigada de mantenimiento…

— En estos tiempos difíciles hay que contar con ellos y merecen todo el reconocimiento. Existen acciones constructivas asumidas íntegramente por ellos, como la realizada en el servicio de caumatología (quemados), o en la reparación de las camas que sufren roturas. Se suma la labor de Electromedicina al recuperar equipos con frecuentes desperfectos debido a los años de explotación y las limitantes de piezas. Afirmo que sin ellos sería imposible garantizar una parte de la vitalidad de los servicios.

— El Cuerpo de Guardia constituye la carta de presentación de una institución de Salud ¿qué estrategias han tenido que aplicar?

— Las coyunturas actuales condicionaron la apertura de uno específico para atender las infecciones respiratorias agudas (IRA) paralelo al habitual. Ello conllevó al reordenamiento de una parte de la consulta externa con una entrada independiente. De confirmarse la positividad se procede al trasladado a las unidades establecidas para la atención a este tipo de pacientes en el hospital militar Manuel Fajardo Rivero.

Respecto al Cuerpo de Guardia habitual el 90 % de los casos que asisten pudieran atenderse perfectamente en el sistema primario de Salud, tanto por afecciones respiratorias como por otras incidencias, y la experiencia nos dice que al incrementarse los casos de IRA en una pandemia se evidencia que los niños no se están protegiendo como es necesario porque de cumplirse las medidas no existen razones para que aparezcan y ello denota falta de responsabilidad por parte de los padres y familiares.

— Si hablamos de frecuencia ¿qué situaciones provocan la mayor afluencia a Cuerpo de Guardia?

— Las propias infecciones respiratorias y los síndromes febriles, pero no como en otras etapas; no obstante, se incrementa el número de accidentes, a tal punto que la pasada semana contábamos con tres infantes graves y otra cifra similar de críticos con ventilación en terapia intensiva producto de secuelas ocasionadas por estas agravantes. 

— La pandemia ha propiciado la apertura de modalidades primordiales…

La consulta multidisciplinaria de seguimiento post covid en la edad pediátrica es uno de ellos con valoraciones a las posibles secuelas cardiovasculares, respiratorias y de otras especialidades que disponen de su sistema de rehabilitación. No son pocas las irregularidades cardiológicas, respiratorias y de salud mental encontradas por los especialistas que en lo concerniente a la siquis infantil se mantendrán por largo período de tiempo.

«Por otra parte adicionamos una sala para ingresar contactos de casos positivos y de otros sospechosos en momentos de congestión en el Hospital Militar hasta que se defina la situación. Esta unidad mantiene un flujo independiente al resto de las dependencias»

— Ante el crítico panorama sanitario experimentado por Villa Clara ¿qué medidas están vigentes en la institución.

— Tenemos suspendidas las consultas externas. La atención se realiza a través de la proyección comunitaria con la asistencia de los especialistas a los policlínicos de la capital provincial y del resto de los municipios según las regiones. Solo habilitamos en el centro aquellos casos muy específicos que son coordinados a través del Programa de Atención Materno—Infantil (PAMI) desde los diferentes territorios con la institución. De esta forma se define el día para la correspondiente atención, por lo que en este momento, de manera general, solo mantenemos en funciones el Cuerpo de Guardia y los casos que requieren hospitalización.

— Un nuevo aniversario, diferente sin resultar inadvertido…

— Jamás podrá excluirse uno solo de los integrantes de nuestro colectivo. Ahí está el consagrado personal de enfermería con sus valiosas entregas, los necesarios auxiliares y el resto de la plantilla. Contamos con cada uno para cumplir nuestra misión diaria a favor de recuperar la salud de los niños de la región central del país y ello nos marca las pautas en los resultados.

Por ello el Dr. Jesús Sánchez Pérez reconoce el universo de la pediatría porque sabe que quienes tienen vocación para los niños se entregan por completo al prójimo.

Como profesional está seguro que la sonrisa de un infante recuperado es la mayor satisfacción, unido al agradecimiento familiar y de la propia sociedad. Aprender a sentir sus lágrimas, confraternizar con su dolor, alegrarle la vida al pequeño hasta verlo jugar en la cama y preguntarle a su médico ¿cuándo voy para mi casa? resulta, sin dudas, el regocijo mayoritario de quienes hacen por la vida.

PIE DE FOTOS:

1.- «El nivel de satisfacción se refleja en las encuesta cuando se buscan las quejas en el sentir de acompañantes y trabajadores», precisa el Dr. Jesús Sánchez Pérez, director del Pediátrico villaclareño.

2.- Algunos servicios territoriales tienen alcance hasta Camagüey; sin embargo, a partir del azote de la pandemia han tenido que reordenar muchos de ellos e incluir nuevas variantes.

3.- Durante este año la institución recibió al primer niño que conoció la Covid-19 en Villa Clara y en la región central. Julio Ernesto Gomate Arboláez que, luego de su estancia en el Hospital Militar y dar su último PCR negativo fue recibido en un aislado del servicio de Neonatología del «José Luis Miranda» a fin de concluir la terapia antimicrobiana. Hoy evoluciona sin contratiempos.

4.- El Dr. José Ramón Ruiz Hernández, especialista de II Grado en Organización y Administración de Salud, ha dedicado parte de su trabajo a recopilar la historia del sector en el territorio. Gracias a su cortesía tenemos este recorte de prensa de 1956. Se trata de la Sala Aballí, radicada entonces en el hospital San Juan de Dios (hoy Celestino Hernández Robau), que al inicio solo contaba con 13 camas para atender a unos 250.000 infantes de 34 poblados de la capital de provincia, pero lo significativo resulta que muchas veces las cunas eran compartidas por dos y hasta tres menores.   

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Medidas a cumplimentar en Villa Clara ante el crítico escenario epidemiológico emanado de la COVID-19

Medidas a cumplimentar en Villa Clara ante el crítico escenario epidemiológico emanado de la COVID-19

Por Ricardo R. González

Foto: Bolivia Tamara Cruz Martínez

La Vicegobernadora de Villa Clara, Milaxy Yanet Sánchez Armas, compareció en el espacio radiotelevisivo «La hora de todos» para recalcar aquellas medidas sanitarias vigentes para la provincia y otras que se adoptarán en las próximos horas ante el crítico panorama experimentado por el territorio por la COVID-19.

Responsabilidad individual y colectiva exige el momento y para ello se mantienen suspendidas las clases, y, temporalmente, también los repasos a estudiantes con dificultad tanto en escuelas como en casas.

— Sigue vigente el servicio de círculos infantiles y seminternados para madres y padres que sean declarados indispensables en sus centros laborales.

— El curso escolar iniciará en dependencia de la situación epidemiológica que se presente y las decisiones que adopte la provincia.

— Se mantienen los servicios de la gastronomía, estatal y no estatal, a domicilio o bajo la modalidad única de para llevar, sin consumir en el lugar. Hay servicios que se mantienen hasta las 6:00 p.m.

— La Vicegobernadora aclaró que de existir una reservación en esas entidades para llevar la solicitud a domicilio se puede realizar y el portador tiene la documentación de que cumplirá esa función.

— Respecto a los servicios bancarios se mantienen de 8:00 a.m. a 1:00 de la tarde, de lunes a viernes y los sábados hasta las 12:00 del día, pero como excepción este domingo laborarán hasta las 12:00 M, solo para depósitos de MLC.

— En los servicios jurídicos solo los excepcionales, otros por vía online como antecedentes penales, actos de última voluntad, declaratoria de herederos, pero solo se recibirán las respuestas personales cuando las condiciones mejoren.

— El Carné de Identidad mantiene sus servicios de manera excepcional en caso de nacimientos, arribo a 16 años, extravíos, y cambios excepcionales de dirección como alguien que residía en un municipio y es trasladado a otro.

— Detenido el otorgamiento de nuevas patentes para ejercer el trabajo por cuenta propia.

— Suspendido el transporte estatal urbano, rural y suburbano. En el caso del privado se mantiene hasta las 6:00 de la tarde como estaba establecido en el caso de Santa Clara. En el resto de los municipios se valorará por los grupos temporales de trabajo el horario para el transporte particular, según las condiciones que presente.

— No se cerrarán las tiendas en MLC. Se reestructurarán los horarios de servicios y no de estas dependencias. El resto de las unidades ubicadas en una zona comercial escalonarán su horario de servicios para evitar la aglomeración de personas.

— En la transportación se mantiene el 50 % de ocupación total para la población, excepto el utilizado por los trabajadores de la Salud cuya disposición establece un régimen especial, sin dejar de cumplir las medidas dentro de los ómnibus y a tenor de que la gran mayoría recibió las tres dosis de Abdala. En este caso la ocupación del 100% de los asientos y 12 de pie.

— Se mantienen las autorizaciones emitidas en municipio ante condicionantes muy puntuales para trasladarse entre un municipio y otro e incluso de manera interprovincial a turnos oncológicos, fallecimientos y otros. Cada grupo temporal valorará y comprobará las situaciones y decidirá al respecto.

— El traslado de medicamentos de un lugar a otro será asumido por la Empresa de Correos. De lunes a sábados se realizarán los intermunicipales. El remitente va a la oficina de Correos con su caja, y declara los datos necesarios. En los casos interprovinciales también se realizará por la misma vía.

— Ninguna administración admitirá trabajadores que residen en otros municipios si no dispone de vehículos para su transportación.

— Restricción de beneficios penitenciarios.

— En los servicios fúnebres se mantienen solo dos horas para velar los restos, en tanto los cementeros permanecerán cerrados, aun en el próximo Día de los Padres. Solo quedan habilitados los sepelios y las exhumaciones, por lo que se le pide a la población la mayor comprensión.

— Se mantiene el tele trabajo y aquel determinado a distancia.

— Restricción de movimiento a partir de las 6:00 de la tarde.

— El Consejo Territorial de Agencias de Viajes en la provincia acordó suspender las salidas previstas desde todos los municipios entre el 18 y el 30 de junio hacia los hoteles Playa Cayo Santamaría y Hanabanilla.

— En cada caso se reprogramarán las fechas de las reservaciones, por lo que los clientes serán contactados por las agencias de viajes para la correspondiente modificación de fecha o cancelación con la devolución del importe.

— Según se prevé el Consejo Territorial de Agencias de Viajes en Villa Clara emitirá una nueva nota informativa a finales de junio, de acuerdo con la evolución de la actual situación epidemiológica en la provincia.

— De complicarse más la situación epidemiológica el territorio adoptará otro grupo de medidas con mayor restricción.

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Irrespeto, es lo que siento

Irrespeto, es lo que siento

Por Ricardo R. González

Me parece que la persuasión, el llamado de advertencia y la asimilación del buen consejo ante el agresivo panorama experimentado por la COVID-19 bailan en cuerda floja con el mayor irrespeto existente.

No es una situación actual, se arrastra desde hace tiempo con una persuasión de riesgo que — a mi modo de ver— transita por sendas perdidas y pocos se acuerdan de ella. Irrespeto a los semejantes, a un personal de Salud que se desgasta por hacer lo posible e imposible a fin de devolver la existencia. Irrespeto a todos los que, de una forma u otra, colaboran para tratar de cambiar un contexto epidemiológico agudo. Irrespeto a los científicos, a la gente de pueblo. En fin, Irrespeto a la propia vida.

Y pregunto: ¿Qué hemos hecho?, ¿somos culpables por nuestras negligencias o verdaderamente inocentes?¿tenemos el derecho de «construir» indisciplinas y comportamientos injustificados, de considerar erróneamente de que «yo soy más malo que ese bicho», sin pensar en la sorpresa que pudiera depararnos.

Usted bien sabe que pasa un día y otro con estadísticas sin equilibrio y en una etapa en que niños y adolescentes viven escenarios verdaderamente alarmantes.

En contraste pienso en el esfuerzo extraordinario de quienes han desarrollado nuestros propios candidatos vacunales en tan corto tiempo, mas debe quedar claro que sus dosis no serán el fin de todo en medio de un largo camino, ese que reclama mantener el uso correcto de un nasobuco que tiene su marcada utilidad preventiva, sin descartar el cumplimiento del resto de las medidas orientadas.

Nadie dice, por ejemplo, que no se hagan colas en Cuba porque resulta tan ilusorio como viajar a la luna en un segundo, pero tenemos esa responsabilidad ciudadana de hacerla como manda el momento y desmontarnos de esa explosión movida al compás de un cachumbambé con altas y bajas en una Villa Clara que de aparente estabilidad en jornadas pasadas ya exhibe contagios de SARS-CoV-2 sin precedentes.

Ahora piense si usted forma parte de esa familia que envía a los niños para la calle con tal de descansar el mediodía o dormir la siesta

¿Y quién se ocupa de ellos? Ahí están los juegos callejeros, la exposición a los peligros de la vía ante el más emocionante partido de fútbol, a la posibilidad de escuchar el chirrido de vehículos sobre el pavimento para despertar en pleno sobresalto.

Hay de todo en la viña del señor porque también continúan las reuniones bajo supuesto cumplimiento de las normas que no son tan así.

Se ha anunciado, una y otra vez, la funcionabilidad y rectitud de los puntos en fronteras y no todos resultan eficientes, se habla de autorizaciones para entradas y salidas de la provincia y siempre aparece el pillo que las viola, sin apartarnos de centros de aislamiento donde flaquea la disciplina que debe regir.

Y agrego a todas estas realidades —y muchas más que usted conoce y serían interminables— la adopción de medidas sin que vivamos el momento propicio para aplicarlas, al menos desde mi punto de vista.

Hace algún tiempo hablé de Mildrey, quizás mi amiga más pequeña, quien con solo ocho años, me partía el corazón y rompía la calma cada vez que la veía y con su carita impaciente me preguntaba si había visto a su abuelo por la calle al que esperaba con ansias para que le leyera el libro de cuentos.

Cómo decirle que no lo espere porque la COVID- 19 fue la responsable de que ya no esté como en tantos otros hogares en que falta un componente.

Cada vez que salgamos de casa por motivos justificados pensemos en los que hacen demasiado desde sus puestos laborales, en los titanes de salas intensivas y hospitales seleccionados para atender casos afectados por el coronavirus, en el colectivo del Laboratorio de Biología Molecular indispensables en la determinación de los PCR, en esos familiares que derraman lágrimas visibles o a escondidas en el silencio de la noche, recordemos a Mildrey —conózcala o no— la niña que aguarda por su abuelo para leer el libro de cuentos y nunca olvide que somos los principales actores, los protagonistas racionales a fin de desterrar la indolencia dentro de una plataforma que nos llama a vivir.

Preservar el capital humano deviene la principal divisa en un escenario económico que no muestra momentos felices; sin embargo, en este archipiélago no se escatiman costos —y bastantes— porque lo que vale, por encima de todo, es el bienestar humano.

La paciencia se agota ante tantas negligencias, y también los tiempos de persuasión, consideraciones y manos blandas tienen su límite. Creo que han sido bastantes y habrá que apretar, máxime cuando está en juego algo tan preciado como la vida. 

En cuidar y cuidarnos prevalece la máxima. Sobre los que habitamos el Planeta recaen las diferentes maneras de actuar en bien, de darnos entre todos un hálito de felicidad en medio de tanta tormenta, sin olvidar jamás las tantas deudas irrecuperables que tenemos con los que ya no están.

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