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Salud

Santa Clara abre las puertas a «Abdala»

Santa Clara abre las puertas a «Abdala»

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés        

Apenas 24 horas separan para que «Abdala» toque a las puertas santaclareñas e iniciar la vacunación poblacional a sus habitantes mayores de 19 años que no presenten problemáticas de salud invalidantes del proceso.

Los estimados fluctúan en 176 mil 546 personas que incorporan, además, a las gestantes del segundo y tercer trimestres, así como a las madres que practican la lactancia materna a partir de los 15 años.

A través de los 123 sitios (instituciones donde se realiza la inmunización) y 261 puntos de vacunación se asumirá el proceso que debe recibir a unos 100 beneficiados en cada jornada durante los 13 días programados para la aplicación de la primera dosis.

El horario será escalonado, comprenderá la mañana y la tarde, e incluirá sábados y domingos a fin de cumplir el cronograma establecido.

La primera sesión de este jueves priorizará a las embarazadas y las que lactan para luego incorporar al resto de las personas.

Debe quedar claro que se respeta la voluntariedad individual para recibir «Abdala», mientras que el censo realizado se basa en el lugar actual de residencia y no por la dirección establecida en el Carné de Identidad, por lo que si alguna persona no aparece registrada debe notificarlo en el consultorio de su área y asistir al vacunatorio.

La primera dosis deberá aplicarse en 13 días. A partir del 14 de agosto iniciará la segunda jornada y habrá un margen para recuperar la vacuna a quienes por diferentes causas no pudieron administrársela el día de la cita.

Previo al momento de la vacunación se deben referir aquellas enfermedades que se padecen, y tampoco ocultar si en ese momento afecta un proceso infeccioso para evitar posibles reacciones adversas en extremo y, sobre todo, proteger la vida.

Según se dijo en Revista Especial de radio y televisión locales corresponderá a los consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia y a los CDR informar el día y la hora que corresponderá la vacunación, lo que no descarta un sistema de activistas con la finalidad de garantizar el proceso. 

PIE DE FOTOS:

1.- Previo al momento de la vacunación se deben referir aquellas enfermedades que afectan a las personas.

2.- Ya no es necesario firmar el consentimiento informado porque «Abdala» fue aprobada como vacuna.

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Latidos compartidos

Latidos compartidos

Las vivencias de una paciente son parte de esta historia que comenzó a tejerse en julio de 1986, cuando Villa Clara abrió su Cardiocentro.

Por Ricardo R. González

Fotos del autor

Verónica Cárdenas Martínez tenía una infancia feliz. Jugaba y se acogía a las rondas infantiles o a esas travesuras que incitaban a descubrir el mundo, mas desde temprano sentía que una falta de aire oprimía su pecho a medida que pasaba el tiempo, mientras que las recurrentes afecciones respiratorias y las marcadas palpitaciones presagiaban la necesidad de un estudio profundo.

Galenos del hospital pediátrico José Luis Miranda comenzaron las investigaciones y no tardaron en arribar a un diagnóstico. Sin duda, existía una comunicación interauricular (CIA) o defecto cardíaco de nacimiento en la pared que separa las dos aurículas o partes superiores del corazón.

Se trata de una especie de orificio que aumenta el flujo de sangre enviado a los pulmones con presuntos daños en los vasos sanguíneos una vez llegada la adultez.

En ocasiones esta irregularidad desaparece por sí sola, pero en otras requiere de la cirugía para evitar la futura hipertensión pulmonar, la insuficiencia cardíaca u otras anomalías asociadas a las arritmias o al riesgo de accidentes cerebrovasculares. 

Verónica mantuvo seguimiento médico hasta la apertura del Cardiocentro a donde fue remitida. Tenía entonces 25 años, y el 8 de octubre de 1986 entró al salón para resultar la cuarta paciente intervenida en la historia del centro.

«Recuerdo que los profesores Ismael Alejo Mena (ya fallecido) y Arturo Iturralde Espinosa fueron los cirujanos, secundados por el doctor Osvaldo González Alfonso como anestesiólogo. La operación fue a corazón abierto (con el empleo de la máquina corazón-pulmón, que reemplaza las funciones de los órganos durante el proceso). Tuve el privilegio de que el doctor Noel González Jiménez (también fallecido), pionero en la realización de trasplantes cardíacos en Cuba y jefe del servicio de Cirugía cardiovascular por entonces, participara en el acto, y de contar con excelentes atenciones en la Unidad de Cuidados Intensivos por parte de los doctores Ramona Lastayo Casanova y Mario Plasencia Pérez, junto a todo un personal de enfermería caracterizado por su encomiable labor. 

AÑOS DE RECUENTO

Tres décadas acaba de cumplir el Cardiocentro Ernesto Guevara, que se convierte en parte de la región central y de todo el archipiélago. Entre tantas vivencias su colectivo no olvida el reto que enfrentaron aquel 24 y 25 de julio de 1986 cuando decidieron iniciar la obra. Entonces Teresa Vera Valle, residente en Manicaragua, y Marta Rodríguez Pérez, con domicilio en Vueltas (Camajuaní), traspasaron el quirófano para decirle adiós a sus respectivas irregularidades cardíacas.

También el doctor Ignacio Fajardo Egozcue, especialista de II grado en Anestesia y Reanimación, y uno de los fundadores, tiene un arsenal de recuerdos, y nunca olvida las tensiones compartidas en aquellos primeros casos.

Llegaba la hora cero. Había que demostrar lo aprendido en los adiestramientos recibidos en la capital cubana por quienes abrirían el largo camino, y así lo iniciaron.

Luego de los casos de Teresa y Marta hubo un receso hasta octubre de 1986 a fin de precisar detalles y reorganizar determinados objetivos, y casi en el «debut» enfrentaron la primera urgencia con un paciente de 48 años intervenido meses antes en La Habana.

Había descuidado la disciplina que demanda el régimen postoperatorio y ello provocó un coágulo en la aurícula izquierda que motivó otra intervención para extraerlo y sustituir la válvula dañada.

En estos años de recuento aflora el caso de aquella portadora de un síndrome congénito en la aurícula derecha, que requirió provocarle un paro circulatorio total a baja temperatura.

Era otra prueba de fuego debido a que la persona quedaba prácticamente muerta ante la necesidad de llegar de inmediato hasta la vena cava para trabajar sobre la anomalía.

El proceder no podía exceder los 45 minutos. Los expertos trataban de ganar tiempo. Pericia y dominio absoluto de la profesión sin juego de nervios. Y se logró. Reanudaron la circulación sanguínea por todo el cuerpo de la enferma bajo plena normalidad, aunque este paso demandara unas dos horas con tal de llegar a los 37 grados centígrados requeridos.

Entre noches de tensiones y en medio del bregar cotidiano apareció la primera menor que demandaba tratamiento quirúrgico en edad pediátrica: Yanet Millán Castillo, de solo 10 años, portadora de una curiosa irregularidad. La hiperplasia o estrechez en uno de los segmentos de la aorta le ocasionaba una hipertensión arterial en las extremidades superiores, mientras en las inferiores ocurría todo lo contrario. Ello causaba ciertos trastornos en el desarrollo físico de la menor.

Con el paso del día a día se incorporaron tecnologías y dispositivos que posibilitaron una precisión diagnóstica óptima, sin descartar aquellos procederes que evitan cirugías mayores relacionadas con los percances isquémicos o las obstrucciones de las coronarias, a pesar de que no resultan aplicables a la totalidad de los casos, pues depende de sus particularidades. 

El Cardiocentro también conoce de largas esperas por roturas de equipos, y a partir de 2003 consolidó la cirugía de las coronarias sin el empleo de la máquina corazón-pulmón (C.E.C.), y en más del 95 % de estas intervenciones ya no se utiliza el dispositivo.

Y entre sus logros indiscutibles hay espacio para el servicio de Cirugía Vascular, el único existente entre las instituciones de su tipo en el país que rebasa las 1500 operaciones respaldadas con resultados de potencias desarrolladas en el mundo.

EL EPÍLOGO DE VERÓNICA

Verónica Cárdenas confiesa que pasada la operación sus síntomas desaparecieron. Solo quedó una arritmia marcada por una frecuencia cardíaca muy baja hasta que el organismo se adaptara a las nuevas circunstancias.

«Al pasar el tiempo decidieron situarme un marcapasos como regulador de mi vida».

—¿Quedaste con alguna limitante?

—No las conozco. Desarrollo mis actividades normales con los cuidados propios de una operada, pero sin limitantes. Camino bastante, porque no siempre puedo auxiliarme de un carretón, realizo los quehaceres hogareños y cumplo responsabilidades laborales como portera-guardabolsos del establecimiento El Encanto, perteneciente a la cadena de Tiendas Panamericanas.

—¿Y el colectivo del Cardiocentro?

—Es una prolongación de mi familia. Tendría que dedicar oraciones interminables para un verdadero centro de excelencia. Desde sus inicios mantiene su luz en función de pacientes y familiares. Trabajadores, sin distingo de oficios, que aman lo que hacen.

«Hace unos días leí en Vanguardia un trabajo dedicado al Cardiocentro, y cuánta razón tiene el doctor Raúl Dueñas Fernández, al decir que la máxima del centro no es la de atender bien al enfermo, sino la de mimar a quienes necesitan del servicio y a sus acompañantes. Yo lo sentí. Eso lo logran a plenitud con una disciplina extrema. Por eso el pueblo pide que sigan como hasta ahora y que el joven relevo prosiga los pasos ante tanta entrega».

Entonces, el Cardiocentro cuenta con el beneplácito de la vida para continuar su historia. Ese ganado por su personal de enfermería, técnicos, auxiliares, porteros, cirujanos, anestesiólogos, especialistas… en fin, y con el recuerdo de quienes estuvieron un día y por diferentes causas ya no están, pero dejaron su impronta en ese afán de entregarlo todo a favor del prójimo. Humanos de esta era que velan y acarician esos latidos compartidos. 

PIE DE FOTOS:

1.- Verónica Cárdenas Martínez a los pocos días de intervenida en aquel octubre de 1986.

2.- Teresa Vera Valle (a la derecha) y Marta Rodríguez Pérez fueron las primeras pacientes operadas en el centro entre el 24 y el 25 de julio de 1986. Encabezó el equipo el Dr. Álvaro Lagomasino Hidalgo.

3.- Un helicóptero sobrevoló la instalación a baja altura y aterrizó en sus proximidades en la tarde noche del 29 de julio de 1986. Era la segunda donación de órganos realizada en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico de Santa Clara, y la primera a solo cuatro días de la existencia del Cardiocentro.

4.- Verónica Cárdenas Martínez desarrolla su actividad normal en el establecimiento santaclareño El Encanto, de la cadena Panamericana.

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Abdala se aproxima a Villa Clara para vacunación poblacional

Abdala se aproxima a Villa Clara para vacunación poblacional

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

La esperada vacunación poblacional de Abdala se aproxima al territorio, villaclareño, según confirmaron autoridades sanitarias en espacio radiotelevisivo local.

Aún sin precisarse día fijo para responder al ¿cuándo? trascendió que el proceso iniciará por la capital provincial mediante 261 puntos de vacunación en 121 sitios clínicos establecidos para recibir a los 177 mil 059 mayores de 19 años que no presenten problemáticas de Salud invalidantes del proceso.

Como elemento distintivo aparece la inclusión de las gestantes del segundo y tercer trimestre, así como la totalidad de las madres que aplican la lactancia materna a su descendencia.

En estos momentos se completan los aseguramientos generales y muy pronto llegarán las primeras dosis de Abdala.

Durante los últimos meses Villa Clara inició el proceso con varios grupos de riesgo que en el caso de los trabajadores de la Salud experimento un 98,6 % de cumplimiento. En esta última etapa se procede en los servicios de hemodiálisis, hogares de ancianos, en el centro sicopedagógico Freddy Maymura Hurtado, todos en primera dosis, al igual que los asociados a la Planta Cloro Sosa, de Sagua la Grande, que ya reporta un 73,8 %.   

Luego, y de manera organizada, se incorporará el resto de los municipios villaclareños.

No deben someterse a la vacunación quienes hayan padecido la COVID-19, al igual que aquellos que previamente recibieron cualquiera de las vacunas para el SARS CoV-2 establecidas en Cuba o en el extranjero.

De igual modo los que hacen alergia a los componentes, incluido el Timerosal, los portadores de enfermedades crónicas descompensadas, embarazadas, puérperas o en proceso de lactancia, y aquellos aquejados de enfermedades agudas y VIH positivo con carga viral detectable en el momento de recibirla, entre otras contraindicaciones.

Vale aclarar que aún la persona vacunada proseguirá el cumplimiento de las medidas establecidas en los protocolos debido a que la vacuna no resolverá la difícil coyuntura sanitaria ocasionada por la pandemia si no se actúa con responsabilidad individual y social.

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Villa Clara aplica el Nasalferón para el enfrentamiento a la Covid-19

Villa Clara aplica el Nasalferón para el enfrentamiento a la Covid-19

Por Ricardo R. González

Fotos tomadas de internet

Villa Clara confirma la aplicación del Nasalferón como parte de los medicamentos incluidos en los protocolos para enfrentar la situación sanitaria provocada por la Covid-19.

Está dirigido a contactos de casos positivos al SARS-CoV-2 y a convivientes que permanecen aislados en la propia vivienda a fin de evitar la transmisión, fortalecer el sistema inmunológico, y garantizar que si la persona enferma se descarte un cuadro clínico severo.

El fármaco no constituye una vacuna, fue desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (CIGB) y establece su administración mediante una gota por cada fosa nasal, con dos frecuencias diarias, durante 10 días.

Los frascos garantizan el tratamiento durante ese tiempo, y si acaso el contenido finaliza en unos ocho días no se requieren dosis adicionales. 

En las consultas para la evaluación de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), habilitadas en las dependencias de Salud, se entregará el medicamento para aquellos que lo requieran, de conjunto con las explicaciones al respecto.

Los niños mayores de 12 años que resulten sospechosos o positivos al virus, sin factores de riesgo ni comorbilidades asociadas también van a recibir su tratamiento en el hogar. En estos casos solo se administrará una gota por cada fosa nasal una vez al día.

Para su aplicación los fabricantes recomiendan:

— Lavarse bien las manos con agua y jabón.

— Para abrir el frasco por primera vez, tómelo de manera vertical y gire la tapa a favor de las manecillas del reloj, hasta que descienda totalmente. Esto es suficiente para perforar el material del frasco y permitir que la gota pueda salir.

— Coloque la tapa sobre una superficie plana, de manera que su interior no entre en contacto con la superficie. No toque el interior de la tapa. Esto evitará posibles contaminaciones.

— Recline la cabeza hacia atrás y acerque el extremo del frasco a una de sus fosas nasales. No ponga en contacto el extremo del frasco con su fosa nasal.

— Deje caer, por gravedad, una gota del medicamento dentro de su fosa nasal, sin presionar el frasco.

— Proceda de igual forma con la otra fosa nasal.

— Mantenga la cabeza reclinada hacia atrás por algunos minutos.

— Cierre nuevamente el frasco y colóquelo bajo condiciones refrigeradas.

Se aclara que el recipiente debe conservarse en refrigeración, por lo que impera valorar si las personas presentan condiciones óptimas en su vivienda para asumir el ingreso domiciliario, de lo contrario deberá asistir a un centro de aislamiento.

Si posee algún tipo de alergia puede consultar al especialista antes de aplicar el Nasalferón.

PIE DE FOTOS:

1.- En el caso de los adultos se administra una gota por cada fosa nasal, con dos frecuencias diarias, durante 10 días.

2.- El Nasalferón es un producto derivado de la biotecnología cubana que evita las réplicas del virus SARS-CoV-2 entre otras ventajas. 

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Canta Elenita, canta

Canta Elenita, canta

CON CIERTA PERIODICIDAD RECORDAMOS TESTIMONIOS DE VILLACLAREÑOS QUE PADECIERON EL SARS-CoV 2 Y ESTÁN RECUPERADOS, PERO VALEN SUS EXPERIENCIAS A MANERA DE APRENDIZAJE PARA TODOS.

YO CONOCÍ LA COVID (III)

La historia de la niña que les regalaba canciones a sus protectores de la Salud mientras permaneció ingresada en el hospital Manuel Fajardo Rivero de Villa Clara.

Por Ricardo R. González

Fotos: cortesía Hospital Militar

Apenas iniciaron los primeros días de este 2021 y el mundo le dio una vuelta inimaginable a sus siete años. De pronto, todo cambió, no asistiría a su segundo grado en el seminternado de primaria Olga Alonso, de Santa Clara, ni recibiría ese universo del saber impartido por la querida maestra Maritza. Tampoco participaría en los juegos que llenan las ilusiones de la infancia ni en los matutinos en los que canta y recita en tiempos normales.

Nada ocurrió por voluntad propia ante un detestable culpable que impuso barreras para tratar de nublar los días de Elena Moreno Abreu. Ella escuchaba hablar del coronavirus y de sus infaustas heridas, pero nunca imaginó que tocara a la puerta a fin de someter a parte de la familia al triste dictamen de la positividad, y en el caso particular resultar sospechosa de alto riesgo.

Marcados por la pandemia quedaban sus padres Alexis Moreno Falcón, gastronómico del motel Las Palmas en la capital provincial, Yaritsy Abreu Gómez, licenciada en Ciencias Farmacéuticas y trabajadora en el Departamento Provincial de Medicamentos y Tecnologías Médicas de la Dirección Provincial de Salud, al igual que su hija Elaine, de seis años y matricula del primer grado también en el seminternado Olga Alonso. Por ello, el hospital militar Comandante Manuel Fajardo Rivero, de Villa Clara, resultó el «hogar» transitorio en una historia contada así…

— Enero 3: Alexis comenzó con signos de catarro y malestar general. Un día después ingresó en un centro de aislamiento donde luego de los exámenes pertinentes resultó positivo a la COVID-19. Lo suficiente para ser trasladado al Hospital Militar hasta su egreso el 13 del actual mes.

— Enero 4: Yaritsy, Elaine y Elena se mantienen en aislamiento domiciliario en espera de los PCR. ¿Resultados? Yaritsy y Elaine, afirmativas, por lo que el camino hacia la institución hospitalaria no se hizo esperar hasta el 17 de enero en que recibieron el alta.

«Supuestamente adquirimos el virus por otro contacto. En el caso de Elena manifestaba congestión nasal unida a dolor de garganta que experimentó un solo día, mientras Elaine también presentaba tupición como único signo», explica la progenitora quien, en su caso, perdió el apetito y el sentido del gusto.

Una preocupación existía en la familia. Elena padece de una arritmia cardíaca atendida por la Dra. Lisset Ley Vega, en el Hospital Pediátrico, y por el Dr. Juan Miguel Cruz Elizundia, del Cardiocentro villaclareño, pero la comisión de expertos que evaluó la situación, con dominio pleno de los protocolos vigentes, decidió emprender de inmediato las acciones y aplicarle a Elena idéntico tratamiento al de un paciente positivo ante el estrecho contacto familiar existente y sus antecedentes clínicos, según relata el Dr. Richar Godoy León, quien asume la jefatura del servicio de Pediatría en el Hospital Militar durante la etapa del SARS-CoV-2

CANCIONES PARA EL ALMA

Las horas pasaban en ese compás interminable bajo la acción de fuertes medicamentos. Quizás las jornadas más largas en la vida de las infantes hasta que en el segundo día de ingreso Yaritsy le propuso a su hija mayor que le cantara a los médicos y al resto del personal de Salud como agradecimiento por tantas atenciones.

Era el regalo espontáneo para ellos. La niña muy dispuesta aceptó y cada noche, a las 9:00 p.m. llegaban las canciones como una especie de aplauso simbólico.

Cantos a la esperanza, a encontrar los detalles bellos aunque algo presente las huellas de lo deplorable, a realzar el valor del entorno, y sentir la auténtica cubanía llegaban a través de esa palangana vieja, de nuestra Teresita Fernández, en las que un día florecieron violetas para demostrar que aún lo desechable puede tributar satisfacciones, o mediante esa Nana de las mariposas, original de Kiki Corona, que remarca lo autóctono de una flor nacional incomparable.

En aquellas jornadas no faltó el tierno llamado al cuidado de la Naturaleza, y para ello se entonaba Amanecer de la flor, de Ada Elba Pérez que Liuba Maria Hevia ha hecho suya, o los Versos Sencillos, de José Martí, y el Cuba que linda es Cuba, en la que Eduardo Saborit reflejó la grandeza de un archipiélago que se lleva muy adentro. Todas ellas fueron seguidas por su hermana Elaine quien se incorporó a la iniciativa para alternar en ocasiones como dúo.

Así una noche y otra en lo que ya resultaba un momento esperado. El personal de Salud estaba maravillado, incluso asistían otros facultativos que se encontraban en labores para escucharla.

Aunque no tuvo la vivencia directa el Dr. Godoy León observó un vídeo y confiesa que le resultó muy motivador. «Los pediatras, los clínicos, las enfermeras de lo único que hablaban era de eso, de lo lindo que cantaba y de la emoción al escucharla», precisa.

Para Yaritsy constituyó un gran placer. «A Elenita siempre le ha gustado el canto. Desde primer grado cumple parte de sus sueños con Fidel Barata Hernández, un instructor de música de la Casa de la Cultura, quien la acompaña con la guitarra y montan diferentes canciones que se hacen escuchar en el propio recinto cultural en tiempos normales».

Ella también pertenece al Coro Provincial de niños y adolescentes de Villa Clara en proyecto iniciado hace poco y que aparece en fase de ensayos.

Luego del período establecido los exámenes realizados a la familia resultaron negativos, y el martes 19 de enero llegaba el egreso que dejó un vacío marcado entre el personal de la Sala.

Se extrañan aquellas canciones brotadas del alma que alegraban un segmento de la noche con la voz de una pequeña capaz de minimizar el dolor causado por los pinchazos recibidos y los efectos de los medicamentos porque siempre recibió esa ternura que hizo realidad lo que un día sentenció el más grande de todos los cubanos: «Los médicos deberían tener siempre llena de besos las manos».

Mientras tanto Alexis, el esposo de Yaritsy y el papá de Elena y Elaine, aguardaba en el hogar.

YA EN CASA

Los tiempos ingratos traen a la vez recompensas. No imaginó la familia Moreno—Abreu contar con ese cariño y respaldo que llegan de todas partes cuando las contingencias se tornan difíciles.

Sentirse queridos resulta un privilegio a ganar y queda demostrado desde los compañeros de trabajo de ambos padres, la escuela de las niñas cuyo personal estuvo muy preocupado y llamaban continuamente para conocer la evolución, así como de los integrantes de la zona de cuarentena del Consejo de Defensa Abel Santamaría con los agentes del MININT, de Tropas Especiales, los necesarios activistas y los representantes de las organizaciones de masas, encargados de llevar los víveres, atender los reclamos de la comunidad, y preservar la disciplina durante las 24 horas en toda la demarcación.

Respecto a lo recibido en el hospital militar Cdte. Manuel Fajardo Rivero nadie mejor que la propia Yaritsy al considerar que tanto los médicos como el personal de enfermería, técnicos, y auxiliares en general ofrecieron un trato excepcional. «Estábamos muy preocupados con Elena por su padecimiento de base, pero en todo momento los pediatras estuvieron muy al tanto de su evolución médica. En esta institución la preocupación hacia los enfermos es extrema, son héroes anónimos en una nueva contienda que brindan conocimientos, apoyo y amor a quienes lo necesitamos en esos momentos».

Que reconfortante es, a la vez, escuchar a la maestra Maritza González Portela declarar que son de esas alumnas siempre deseosas de tener por un docente en las aulas. Elena es aplicada, inteligente, participante en los concursos, aficionada al canto, y dispuesta a colaborar en las actividades extradocentes, como también su hermanita Elaine.

Y en medio de todo, vale insistir en esa necesaria prevención que nunca puede parecer reiterativa con un mensaje que implora cuidarnos por usted, por su familia, por la infancia que no tiene derecho a sufrir, y por todos.

Aliviemos el trabajo de nuestros baluartes de la Salud y de cada contribuyente ante ese agotamiento de meses que no admite descanso y les impone seguir. Para ellos todas las dichas del mundo, y regalos como los que ofreció una niña de segundo grado del seminternado Olga Alonso cuando la COVID trató de herir su inocencia. Es pequeña sí, aunque la estatura conspire a primera vista con la edad, mas su corazón está pleno de bondades, por eso canta Elenita, canta porque te lo agradece la vida.

PIE DE FOTOS

1.- El día del egreso, pero antes de partir hacia casa Elena interpretó una de sus canciones para el colectivo. Junto a ella su hermanita Elaine y su mamá Yaritsy.

2.- Elena y Elaine junto a parte del equipo que las atendió. Los Dres. Anelis Flores Rodríguez, Yainara Taurino Valdés, Jessik Tápanes Rodríguez, y los especialistas Rosabel Santana Molina, y Yaneisy Villazón Hernández.

3.- El Dr. Richar Godoy León, al frente del servicio de Pediatría en el Hospital Militar en tiempos de COVID, no se cansa de insistir en la prevención. De los 2 787 pacientes atendidos en general hasta el   19 de enero 549 son niños; con 143 positivos y los restantes sospechosos, pero llama la atención el incremento de la cifra de menores de cinco años ingresados en las últimas semanas.

4.- Mensaje de Elena al personal de la Salud del Hospital Militar de Villa Clara: «A los médicos y enfermeras que me atendieron le doy muchas gracias por su preocupación con nosotras. Que sigan salvando niños y personas, que tengan mucha sabiduría para curar esta terrible enfermedad y que los quiero… y que se cuiden de no enfermarse ellos».

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Abrazo a la humanidad

Abrazo a la humanidad

La era en que la Universidad Médica villaclareña cambió su escenario habitual para demostrar que puede enfrentar retos complejos.

Texto y fotos Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía Universidad Médica

Los largos pasillos del edificio central de la Universidad Médica villaclareña permanecen en silencio, se extraña el ir y venir de estudiantes y profesores en ese tránsito habitual hacia las aulas, los laboratorios, la biblioteca, o quizás en una consulta repentina ante determinada duda sobre el universo del conocimiento.

Todo ha cambiado desde que un virus detestable irrumpió, en marzo del pasado año, e impuso una educación a distancia y la incorporación de aquellos educandos que no cursaban años terminales a las necesarias pesquisas en las comunidades del territorio.   

Un escenario diferente del que la Dra. Ivette Molina Linares, rectora de la institución, recuerda que al concluir el primer brote epidémico se pensaba en un retorno a la normalidad con la continuidad del curso académico. No existían contratiempos hasta que un segundo golpe propiciado por el SARS-CoV-2 retomó las pesquisas. Así un día y otro, en tanto la propia marcha de los acontecimientos ha transformado el objeto social que convirtió un centro docente en unidad totalmente asistencial.

«Un perfil nuevo pero en ciclo completo iniciado con las pesquisas para luego incorporar los vacunatorios, con las dosis de Abdala y Soberana Plus a determinados grupos de riesgo, los locales de aislamiento y ahora tres hospitales de campaña en Santa Clara y uno en Sagua la Grande», precisa la titular.

En un momento de esta última etapa el centro de estudios médicos superiores acogió contactos de casos positivos a la Covid-19 y la misión era observarlos en su evolución, pero de pronto se vieron inmersos en un hospital de campaña para adultos ya portadores del virus y de niños con idéntico diagnóstico a quienes se les garantiza la atención médica, de enfermería y el seguimiento diario, entre otras tantas funciones.

«Nuestra Universidad pasó de recibir sospechosos a positivos, por lo que hubo niños que al cambiar su estado permanecieron en la institución, al igual que una parte de los adultos».

Hablar de cifras resulta complejo ante un panorama cambiante en apenas horas, pero si bien el silencio permanece en los pasillos del área central no ocurre lo mismo en las instalaciones ubicadas pasando la Circunvalación donde se concentran los bloques del hospital de campaña, el puesto de mando y todo lo que garantiza la logística.

«De inicio habilitamos 124 camas para quienes han manifestado positividad en la edad pediátrica, y pretendemos disponer de otras 114 en los hospitales existentes en la instalación».

—Al repasar cada jornada ¿cuál ha sido el reto mayor emprendido por la Universidad Médica?

— El de ofrecer asistencia a los pacientes con nuestros propios profesores, médicos, personal de enfermería, tecnólogos y el resto del personal imprescindible. No hemos recurrido a ninguna fuerza externa. Los galenos que pasan visita son de nuestra Universidad, los enfermeros, laboratoristas, las brigadas de autoservicio, de limpieza y que garantizan otras labores están integradas por estudiantes nuestros, y hace unos días incorporamos más de un centenar de médicos que recién terminaron sus estudios.

DE INVESTIGADORES A ESTADÍSTICOS

Tairy Gómez Hernández es master en Ciencias Químicas que labora en la Unidad de Investigaciones Biomédicas. Ella forma parte de un equipo que ha tenido que dedicarse por completo al mundo de los números.

Otra faceta en su vida bajo un universo diferente, «pues si bien manejamos datos en nuestros estudios experimentales el ritmo de trabajo difiere por completo».

Un ejercicio extendido durante 24 horas y descanso por otras 72 que exige bastante rigurosidad con los pormenores de los nuevos ingresos, de quiénes reciben el egreso, el registro de los acompañantes de los niños hospitalizados y otros detalles que garantizan la funcionabilidad de un hospital.

La graduada de Química en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas está acostumbrada a renovarse en función de nuevas tareas en medio de la responsabilidad de ser madre, cuidar a los hijos y ancianos en casa y replantearse toda la organización hogareña para cumplir con su responsabilidad.

Por su parte, Josley Córdova Pereira es un especialista de estadísticas que tiene bajo su accionar el control y veracidad de cada cifra y ayudar a los muchachos en la recopilación de todos los datos hasta que cae la noche y realizan el resumen

Pero su función no concluye aquí. Luego debe dejarlos en la base de datos de la dirección de Salud en la provincia, asegurando aquellos confirmados durante el día y los que se mantienen como sospechosos.

«Un trabajo diario que desde el inicio de la pandemia se inscribe de sol a sol, mas detrás de estas cifras hay un grupo de personas que estaremos hasta que haga falta», afirma quien se desempeña como Jefe del Departamento de Estadísticas del policlínico Chiqui Gómez, de Santa Clara.

DEL DIARISMO EN EL AULA AL HOSPITAL DE CAMPAÑA

La vida le sorprendió a Laura Machín Reyes, la estudiante de quinto año de Medicina que vio interrumpido su curso académico. Nunca imaginó que se emprendiera una contingencia de este tipo porque nadie está preparado para ello.

«De pronto se suspendió el diarismo en el aula y nos fuimos a las pesquisas. Luego a los centros de aislamiento y en la actualidad en los hospitales de campaña como personal de apoyo».

— ¿Has sentido temor?

— Bastante. Es algo lógico entre los humanos, máxime cuando comenzamos a vivir. Soy asmática y diabética, y velo por mi familia, pero no obviamos las normas contenidas en los protocolos, al tiempo que resulta estimulante ver a tantos estudiantes incorporados de manera voluntaria.

Laura considera que pese al cansancio que aparece al final del día queda la satisfacción de sentirse útil junto al resto de sus compañeros a partir de 14 jornadas de trabajo, luego cinco días de aislamiento en otras áreas del propio hospital con la realización del correspondiente PCR antes de proceder al descanso.

Quien laboró en uno de los centros que acogen a niños positivos y ahora está al frente de sus colegas en la unidad habilitada en el edificio 7, sin dejar de trabajar en otras áreas, considera que la disciplina es la palabra de orden para contrarrestar la pandemia «porque es triste ver tantos pequeños afectados por el virus».

JUNTOS POR LA VIDA   

Cuando se haga la historia de la Covid—19 habrá que darles un sitio preferencial a los estudiantes de Ciencias Médicas. Si se le pregunta a la Dra. Ivette Molina cómo catalogaría el aporte del estudiantado lo resume, categóricamente, con una palabra: «heroico».

«Creo —dice— que nunca antes se había ejercido un papel tan protagónico como el de nuestros estudiantes en una situación de contingencia en que los retos son mayores cada día. Hay que verlos cómo se desenvuelven, cómo vencen el miedo a contagiarse, y manifiestan la alegría por haberlos tenido en cuenta».

— ¿En el caso de los trabajadores?

— Tuvimos la respuesta esperada, aun cuando existen muchas problemáticas personales, de limitantes, de enfermedades que hacen a las personas vulnerables, pero están presentes. Tenemos científicos convertidos en estadísticos, los puestos de mando del transporte son asumidos por profesores nuestros. Se cumple una guardia físico—administrativa todas las noches para lograr la disciplina en centros que no existen quejas en la atención al paciente, y todo puede lograrse con la unidad y el deseo de hacerlo bien, de otra manera es imposible.

— Han pasado 16 meses de plena pandemia ¿Cómo logran vencer el agotamiento?

— Dormimos muy poco y agotados estamos, pero hemos creado condiciones a nuestro personal, tanto de descanso como de alimentación, y siempre que alguien tenga determinada problemática contamos con sustitutos para que puedan trasladarse a sus casas.

— Imaginemos que llegue el fin de esta pesadilla ¿qué experiencia quedaría para todo el equipo de la Universidad Médica de Villa Clara?

— La gran satisfacción de un deber cumplido. Ha sido una de las tareas más difíciles entre todas las vividas, pero siempre nos quedará aquello de que contribuimos a una obra que entregamos todo a favor de la vida.

 PIE DE FOTOS      

1.- Entre cintas amarillas que indican áreas de cuarentena transcurre el accionar de la Universidad Médica. Ahora incorporan brigadas de 20 estudiantes durante 14 días, que se suman a las que ya prestan funciones en los restantes edificios con vistas a garantizar las rotaciones, en tanto los trabajadores que realizan sus guardias laboran 24 horas y descansan 72 hasta que cumplen su período reglamentado. (Foto: UCM)

2.- «Pretendemos acoger a los niños positivos de mediano riesgo comprendidos de 3 a 18 años, y quedarían en municipios aquellos que no peligran. La proximidad de la Universidad Médica al hospital pediátrico José Luis Miranda facilitaría cualquier atención de emergencia que se requiera», precisa la Dra. Ivette Molina Linares, rectora del centro de estudios médicos.

3.- La pandemia le ha cambiado el perfil laboral a Tairy Gómez Hernández, una de las integrantes del equipo que asume las estadísticas de los hospitales instalados en el centro junto a Josley Córdova Pereira quien supervisa cada detalle.

4.- En límites de zona roja y con el cumplimiento del distanciamiento y la protección establecida en los protocolos Laura Machín Reyes (a la derecha) intercambia con sus colegas las estrategias de la jornada.

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Dylan, Diago y Darel vuelven a alegrarnos la vida

Dylan, Diago y Darel vuelven a alegrarnos la vida

Por Ricardo R. González

Fotos: cortesía familiar    

Estoy seguro que si leyeron, en días pasados, el reporte de los trillizos Diego, Dylan y Darel al arribar a su tercer aniversario quedaron con el deseo de conocer más.

Esa inquietud también la compartí, y gracias a la gentileza de Mabel Tang, la mamá de estas benditas criaturas, nos acercamos a ese universo en que la atención al inicio reclamaba muchos esfuerzos, pero ya al ser mayores el panorama va cambiando, aunque siempre se ofrezca el máximo de cuidados.

Cuenta Mabel que los tres se inclinan al arte y auguran ser cantantes; sin embargo, Darel que fue el último de los tres llegado a este mundo despunta como el más dispuesto, quizás para corroborar el proverbio de que «no van bien los de adelante si los de atrás corren bien».

Sepa, además, que en su día a día se manifiestan muy independientes y saben mucho, y aunque como es lógico aparezcan algunas peleas entre ellos al final terminan diciéndose: «te quiero y te amo» para concluir con un «somos hermanitos».

En su círculo infantil Camarón Encantado aprenden y crean las habilidades apoyados por la jefa de salón, la seño Yordania, junto a las restantes especialistas que laboran en ese afán de lograr una infancia feliz.

Imagino que para la familia resulte el mejor de los regalos contar con esa inocencia personificada que llena cada espacio de la casa, y para aquellos que no conocen la historia se las reiteramos porque Dylan, Diago y Darel son esos «mosqueteros que vuelven a alegrarnos la vida.

Y SON TRES

Aquella llamada nocturna que hizo Mabel Tang Pérez a su esposo Dariel Muñóz Parrado clasifica como la más sorprendente de su vida. Dormía en casa cuando sintió la voz de ella desde el Hogar Materno de Caibarién con el fin de avisarle que preparaban condiciones para trasladarla a Remedios.

Todavía dormitando el esposo no lo podía creer. «Cómo es posible si ella solo tenía algo más de seis meses de tiempo gestacional», se preguntaba una y otra vez, y por su cabeza rondaban miles de conjeturas, pero todo cambió al aparecer ciertos dolores en su mujer que debían seguirse en el Hospital General Docente 26 de Diciembre.

Entre incógnitas y sorpresas Dariel comenzó los preparativos junto a su suegra Marisnelda Pérez Dieguez, quien tampoco escapaba de aquella realidad.

Quizás haya sido el bolso de viaje preparado bajo un nerviosismo total, de esos que no se encuentran los artículos fundamentales aunque estén a la vista. Mas ya con todo listo para partir otra llamada desde el centro de salud de la Octava Villa resultó una especie de detonante y sin ápice de ciencia ficción: Dariel y Mabel ya eran padres, pero en vez de dos criaturas como esperaban…sumaron tres.

«Me tuve que sentar, los sudores corrían. Mi suegra lloraba de alegría, y nunca me pareció tan lejos el camino a Remedios como ese día. Al llegar constatamos la realidad. Para mí fue un asombro total. Estábamos preparados para dos y en el momento del parto salió un tercero que si bien no era incluido en los planes resultó una bendición porque no todos tenemos la posibilidad de recibir tres niños a la vez».

Para el jefe del grupo de seguridad interna en el hotel Meliá Buena Vista aun le parece algo incierto, pero según él resultó el premio en un 6 de enero, Día de los Reyes Magos. «Fue el regalo divino que nos hizo la vida».

SANTA CLARA AGUARDABA

Recuerda el Dr. Orlando Molina Hernández que entrada la madrugada de ese día se recibió información en el servicio de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital ginecobstétrico Mariana Grajales del nacimiento inesperado de unos trillizos en la maternidad de Remedios, cuya mamá presentaba apenas 27 semanas de gestación.

Molina junto a las especialistas de guardia Dras. Odalis Ariz Milián y Lisbet Ynfiesta González hicieron, previamente, las coordinaciones necesarias con el Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) para proceder al traslado.

Mientras tanto, y en medio de las tensiones, en el salón remediano realizaban el parto los doctores Ariel Antonio Sánchez Olalde y Susselt Pérez Torna, y a ellos se integraron en las diferentes fases hospitalarias de los dos municipios las Dras. Livia Fleites Herrera y Marisley Pedraza Robaina, y los licenciados Dayron Malcon Águila y Duber Martín Bordón.

Dos tripulaciones se encargaron de organizar el periplo desde la Octava Villa hasta la ciudad capital de la provincia. Las expectativas reinaban, y aunque exista marcada experiencia siempre estos casos ponen los nervios de punta.

Los pequeños llegaron al mundo con 2,10, 2,2, y 2,11 libras de peso en orden de nacimiento y en aceptables condiciones clínicas.

Desde el primer instante el equipo luchó por la vida aun en momentos en que las esperanzas resultaban en extremo reservadas. La prematuridad conspiraba con los buenos propósitos, y entre todos desplegaron esa fuerza interna de los galenos que los llevó a decir: «hay que salvarlos».

Las nociones médicas se incrementaron bajo las pupilas de las doctoras Ana Clemades Méndez, Anna Darias Kotchetkova, Giselle de la Paz Pino, Iliana Molina Méndez y Reyna González Velázquez, además de grupos especializados de enfermeras, técnicos y paramédicos.

Largas noches de desvelos, de complicaciones propias y esperadas en estos casos de muy bajo peso. Un tratamiento complejo que demandó equipos de alta tecnología, potentes antibióticos, fórmulas fortalecidas de alimentación y el empleo de recursos bien costosos.

LA INCÓGNITA DEL TERCERO

Mabel Tang cumplió el seguimiento del embarazo al pie de la letra. Fue muy disciplinada y cuando le informaron que debía ingresar en el Hogar Materno lo cumplimentó.

En todo momento las pruebas ultrasónicas revelaron un embarazo gemelar normal; sin embargo, a la hora del parto la pericia y profesionalidad del personal de Remedios detectó que existía otra placenta luego de salir los dos primeros varones.

De acuerdo con las explicaciones del doctor Molina Hernández ello puede ocurrir.

La tercera criatura no estaba escondida ni apareció por arte de magia, simplemente que por la posición de sus dos hermanos quedaba completamente tapado aun ante la visibilidad que posibilita el adelanto tecnológico.

Transcurrieron los días, las incertidumbres iniciales, y el resultado del trabajo colectivo, el amor y comportamiento familiar lograron el objetivo.

Diago, Dylan y Dárel abandonaron el martes 17 de abril el ginecobstetrico Mariana Grajales luego de más de un centenar de días y alcanzar el peso reglamentario para el egreso.

Son los primeros trillizos nacidos en Villa Clara durante 2018. Los tres comienzan sus nombres con D en regalo al progenitor y sus tíos, aunque en 2013 existió idéntica coincidencia cuando llegaron al mundo Darianne, Dainier y Dankier.

Antes de la despedida nuevamente las lágrimas. Mabel reconoció que el tiempo vivido en la Sala de larga estadía le hizo crecer la familia, pero el agradecimiento es múltiple. A todos los del policlínico 2 y al personal de Hogar Materno de Caibarién, a quienes realizaron el parto en Remedios, y a aquellos que desde Santa Clara complementaron la felicidad de una familia sorprendida pero agradecida.

Dariel, el padre bateador en extrabase, retoma la palabra. «Gracias inmensas a cada uno, a la ciencia cubana, a Dios y a Mabel que trabajando en el mismo hotel donde comenzó nuestro romance, me ha dado el beneplácito de ser padre y contribuir a que me los pueda llevar para nuestra casa».

—¿Y habrá un cuarto?

— (La mirada lo dice todo), pero de pronto Dariel responde: «a lo mejor voy ahora en busca de las tres hembras».

Mientras tanto, Dylan y Diago Dárel ajenos aún al mundo dejaron sus regalitos líquidos y sólidos en la Sala como especie de recuerdo al trabajo sostenido de la Neonatología villaclareña. 

PIE DE FOTOS

Diferentes momentos de una infancia feliz

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Abdala llegará a otros grupos de riesgo en Villa Clara

Abdala llegará a otros grupos de riesgo en Villa Clara

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Abdala llegará con su intervención sanitaria a otros grupos de riesgo en el territorio en el resto de la semana y durante el transcurso de la próxima.

Incluye, en esta oportunidad, a pacientes sometidos a hemodiálisis, a los ingresados en instituciones siquiátricas y a quienes están en el centro médico sicopedagógico Freddy Maymura Hurtado, de la capital provincial.

Para más adelante se espera la inclusión de los acogidos a los hogares de ancianos.

En cada caso prevalecen los criterios de exclusión, entre estos los que han padecido Covid-19, los alérgicos al Timerosal, aquellos con una enfermedad aguda en el momento de la vacunación o con procesos descompensados en su afección de base, y los que mantienen tratamientos a partir de esteroides.

Los puntos de vacunación serán los que ya están certificados desde etapas anteriores, y en el caso de hemodiálisis procederán en el hospital Mártires del 9 de Abril de Sagua la Grande, en su homólogo General Docente Municipal María del Carmen Zozayas, de la Villa Blanca, y en el «Arnaldo Milián Castro», de la capital provincial, como instituciones que disponen del servicio.

Por las características de las personas sometidas a terapéuticas dialíticas estarán presentes especialistas en Nefrología para asumir cualquier eventualidad y determinar si el enfermo está apto o no junto a las valoraciones del personal de las respectivas unidades.

El resto de los acogidos en estos grupos se vacunará en los hospitales siquiátricos y en el Centro Médico Sicopedagógico, según corresponda.

El proceso seguirá todos los pasos habilitados anteriormente en cada punto de vacunación.

Todavía no se tiene información de cuándo comenzará la intervención masiva en Villa Clara. El territorio se prepara y capacita al personal ante un proceso que incluirá a toda la población mayor de 19 años y más de 5 000 personas a través de la atención primaria.

Cada área de Salud debe haber realizado el censo de quienes recibirán las dosis establecidas a partir del trabajo realizado por los equipos básicos junto con los estudiantes de la Universidad Médica.

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