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Salud

La primera vacuna del recién nacido

La primera vacuna del recién nacido

Por Ricardo R. González

Fotos del autor, Ramón Barreras e internet 

Transcurre la Semana Mundial de la Lactancia Materna (LM), una jornada que si bien se establece en los primeros siete días de agosto reclama se extensión por cada recorrido del calendario.

Un gesto genuinamente maternal que profesa amor y mucha ternura; sin embargo, llama a la inclusión de la figura paterna y del resto de los actores llamados a proteger, promover y apoyarla.

Un momento íntimo y de confraternidad, de seguridad y también de futuro en la salud materna y de la criatura. Por ello, una voz autorizada en el tema, la Dra. Josefina Quintero Fleites insiste en que la LM deviene la primera vacuna que recibe el bebé como alimento ideal, al tiempo que contiene la totalidad de los nutrientes dirigidos al crecimiento y desarrollo.

La reconocida Pediatra y especialista en Atención Primaria de Salud (APS) subraya en sus intervenciones que el camino de beneficios es más amplio porque reduce la mortalidad por padecimientos frecuentes durante la primera etapa de la vida, y posibilita una rápida recuperación ante procesos virales.  

Queda demostrado que disminuye las enfermedades alérgicas, la obesidad, los cuadros diarreicos, y padecimientos crónicos ejemplificados en la hipertensión arterial y la diabetes mellitus tipo II.

Como si todo fuera poco reduce la mortalidad por afecciones frecuentes en la primera etapa de la vida, y posibilita una rápida recuperación ante procesos virales.      

Sin ápice de magia también se ha comprobado su incidencia en la formación de dientes sanos, a la vez que previene las deformaciones en la boca, y disminuye el sangramiento de las madres posteriores al parto, así como la recuperación del tamaño y la posición del útero. 

PARA UNA LACTANCIA EFICIENTE 

Los expertos sugieren ofrecer el pecho al bebé durante la primera hora de vida, al no ser que el facultativo indique lo contrario.

El resto de las recomendaciones establecen:

— Buen lavado de manos antes de amamantar

— Aplicar suaves masajes con la yema de los dedos y en forma circular alrededor de la areola y en línea recta, de la base de la mama hacia el pezón.

— Adoptar la posición más cómoda. Puede ser sentada o acostada, pero con la espalda bien apoyada.

— La cabeza del menor y todo su cuerpo debe estar inclinado siguiendo el eje del pecho, mientras la cara se mantendrá frente el pecho materno.

— La mamá sostendrá su pecho con la mano en forma de C y velará porque la criatura tome el pezón y parte de la areola con la boca bien abierta.

— Al terminar el acto debe sacársele el aire al pequeño o hacerlo eructar mediante suaves palmadas en la espalda.

— En caso de que la madre presente grietas y dolor en los pezones recomiendan humedecerlos con la propia leche materna y aplicar la técnica correcta del amamantamiento, y no debe por ningún motivo suspender la lactancia. 

UN GESTO DE MARCADA HUMANIDAD 

Cuba también ha establecido los Bancos de Leche Humana (BLH) y Villa Clara dispone de su equipo desde agosto de 2019 en que quedó inaugurado en el hospital ginecobstétrico universitario Mariana Grajales, de Santa Clara.

La Dra. Reina Alodia González Velázquez, al frente de la unidad, siempre recuerda que constituyen una garantía para aquellas criaturas que, por diversas causas, presenten dificultades luego del nacimiento.

Figuran, entre ellas, las vulnerabilidades de los recién nacidos asociadas al bajo peso, a malformaciones congénitas, a los hospitalizados en servicios de Neonatología o de terapia intensiva, y para aquellos que, por características particulares, sus madres no pueden ofrecerles la posibilidad de lactar.

Estos menores se alimentan con la leche donada por otras progenitoras luego de someterse a un proceso de pasteurización mediante el sistema tecnológico existente en la unidad que cumplimenta las normas sanitarias y su conservación de nueve meses a un año.

Múltiples son las experiencias en estos años, mas está la de Ilianet Borges Avilés, una corralillense que le costó ansias la dicha de ser madre hasta que, al fin la logro.

Una vez embarazada tuvo varios ingresos en el Hogar Materno de su localidad, en el hospital general universitario Mártires del 9 de Abril, de la Villa del Undoso, hasta ser remitida a la maternidad provincial.

A los dos días de traer al mundo a Vanessa de la Caridad Pérez Borges, quien llegó con extrema gravedad. Prematura por completo con apenas 2,6 libras de peso entre complicaciones y recaídas, los senos le comenzaron a doler.

Contactó con la Dra. Reyna Alodia a fin de recibir las orientaciones pertinentes. Inició la estimulación, los masajes y ejercicios, y comenzó a «bajar» la lecha.  .

Luego de satisfacer a Vanessa la cantidad era excesiva, por lo que pensó en donarla para las criaturas necesitadas. Durante su tiempo de ingreso Ilianet rompió los records al donar casi 23 litros en breve tiempo.

La historia tuvo un final feliz y siempre Cuba se pronuncia por una lactancia exclusiva durante el mayor tiempo posible, y mantenerla con los alimentos indicados por los facultativos hasta los dos años de edad o más con los beneficios que avalan la primera vacuna que recibe el recién nacido. 

MEMORÁNDUM 

— La leche materna resulta el alimento ideal para el bebé, al tiempo que contiene todos los elementos nutritivos dirigidos a su crecimiento y desarrollo. Protege del cáncer de mama y ovario, de la depresión posparto, la anemia, la hipertensión, la osteoporosis y la artritis reumatoide, a la vez que ayuda a recuperar el peso anterior al embarazo.

— Contrarresta las infecciones del oído, los gases, las diarreas y el estreñimiento, y las enfermedades respiratorias como las neumonías y las bronquiolitis.

— Según criterios especializados la cantidad y calidad de la leche materna es suficiente, por lo que no es necesario suministrar otros alimentos como té o jugos antes de los seis meses.

— Es recomendable ofrecer el pecho a libre demanda, y de acuerdo con las investigaciones las mujeres que amamantan tienen un 32 % menos de riesgo de tener diabetes tipo 2, un 26 % menos de padecer cáncer de mama, y un 37 % menos riesgo de las neoplasias en ovarios. 

CONTRASTES

A pesar de los múltiples beneficios ofrecidos por la leche materna resulta lamentable que solo el 43 % de los menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva en el Planeta.

La situación se torna más compleja cuando trasciende que unos 77 millones de recién nacidos son privados del acto en la primera hora de vida, según el Fondo para el Desarrollo de la Infancia (UNICEF).

Los estudios revelan un dato sorprendente al consignar que el Reino Unido posee la tasa de LM más baja del mundo, en contraste con su liderazgo en múltiples sectores.

Hay más. Cifras recientes de 21 naciones europeas señalan que solo un 13 % de los menores recibe este beneficio en los primeros seis meses de vida, mientras países de altos ingresos, como Irlanda, Francia y Estados Unidos tienen tres de los índices de lactancia materna más insignificantes.

Una mirada a Latinoamérica y el Caribe sitúa a República Dominicana con el más bajo porcentaje de la alimentación a los infantes por esta vía.

Triste realidad si se tiene en cuenta que un bebé ajeno a la lactancia en el tiempo reglamentado tiene 15 veces mayores probabilidades de fallecer por enfermedades precisibles.

¿Tenemos o no nuestras Razones

PIE DE FOTOS 

1.- Se hace necesaria la participación paterna en el acto de lactar, así se cumple también el lema de la semana de este año: «Prioricemos la lactancia: contribuyendo a sistemas de apoyo sostenibles». 

2.- La historia de la corralillense Ilianet Borges Avilés para lograr su maternidad fue compleja, mas se convirtió, en su tiempo, en una sobresaliente donante de leche en el hospital ginecobstétrico Mariana Grajales. Junto a ella su esposo Raciel Pérez Rodríguez y la pequeña Vanessa de la Caridad Pérez Borges.

3.- No hay conferencia impartida por la Dra. Eva Josefina Quintero Fleites que evada la importancia del acto de lactar. 

4.- El Banco de Leche Humana refuerza un acto de nobleza para quienes por diversas causas no pueden recibir el alimento de su progenitora.

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Festeja Hospital Pediátrico de Villa Clara su aniversario 65

Festeja Hospital Pediátrico de Villa Clara su aniversario 65

Texto y fotos Ricardo R. González 

Para quienes han entregado su vida al sacerdocio por la infancia, imponiéndose a 3vendavales y carencias, se hizo el homenaje al cumplirse el aniversario 65 del hospital universitario José Luis Miranda, de Villa Clara y de parte de la región central.

Representantes de múltiples especialidades, servicios y trabajadores acudieron a las áreas exteriores del centro para recibir el reconocimiento del Partido y el Gobierno de manos de Susely Morfa González, miembro del CC y primera secretaria del Partido en Villa Clara, y Milaxy Sánchez Armas, Gobernadora de la provincia, que fue recibido, en nombre de todos, por el Dr. Oscar Armando Fernández Alegret, director general, Idalmis Pérez Amores, secretaria del Comité del Partido, y la licenciada Yamilé Peñalver Mildestein, secretaria general del Sindicato,

Entre el valor de la música y la danza, como expresiones de vida, se escuchó al Dr. C. José Ramón Ruiz Hernández hablar de historias. Un estudioso de los caminos de la salud villaclareña a través de las décadas, quien esbozó la fuerza de la especialidad desde que en1895 dos eminentes médicos crearon un dispensario para atender a niños de Santa Clara, Así, en marzo de ese año, quedaba inaugurado el dispensario para los infantes más pobres necesitados de atención.

Recordó al célebre Ángel Arturo Aballí uno de los pediatras más importantes en ese manantial incalculable de la medicina cubana, y la referencia al inicio constructivo de este hospital, en la década de los 50, pero que nunca llegó a terminarse, a pesar de las millonarias cifras aportadas. «Solo la obra revolucionaria —dijo— hizo posible su inauguración el 31 de julio de 1960 con su primer director Carlos Martínez Reyes, y la presencia del Comandante José Ramón Machado Ventara, entonces Ministro de Salud».

Hubo distingos para un grupo de profesionales que, en diversos perfiles, han reverenciado a la Pediatría con la misión de devolver la salud de los infantes durante más de cinco décadas.

También llegó la distinción Manuel Piti Fajardo para el Dr. Ángel Camacho Gómez, un neurocirujano e innovador quien ha declarado que su vida «está inspirada en la infancia»

Como colofón correspondió al propio directivo del centro asistencial, el Dr. Fernández Alegret, el elogio oportuno para todos los que acompañan en las difíciles y retadoras jornadas de cada día, quienes han logrado mantener el rigor de la pediatría en la provincia con el compromiso de que no hay nada más importante que preservar la vida de esos pequeños que tejen ilusiones con las esperanzas del mañana 

RECONOCIDOS 

— Dr. Ángel Camacho Gómez, especialista de I y II grado en Neurocirugía y Medicina General Integral con la Distinción Manuel Piti Fajardo por su relevante trayectoria en el desempeño de las ciencias médicas 

— Gladys Gaytán Carrero y Regalada Urrutia Águila (enfermeras). 

— Dr. Tomás Pérez Rodríguez (lo recibió a su nombre la Dra. Carmen Gloria Mesa González. 

De igual forma quienes tuvieron la responsabilidad de dirigir la institución en etapas anteriores: José Manuel Cartaya Irastorza, Oscar Armando Fernández Alegret (en dos mandatos), Ramón Alfonso Serrano, Yuri Batista Varela, Dianevys Arango Inerarity, Ángel Camacho Gómez y Miguel de la Torre Rojas. 

PIE DE FOTOS.

1.- El reconocimiento del Partido y el Gobierno de Villa Clara para todos los trabajadores del Hospital Pediátrico,

2.- Condecorado con la Distinción Manuel Piti Fajatrdo el nurocirujano e innovador Ángel Camacho Gómez, impuesta por Susely Morfa González. 

3.- Distingo para los directivos que ha tenido el centro asistencial en las últimas décadas. 

4.- Además de las principales autoridades del Partido y el Gobierno a la actividad asistieron Dilky Ponce Expósito, primera secretaria del Partido en Santa Clara, la Dra. Leydí Sarahi Rodríguez Hernández, directora general de Salud, Dra. Naylé Pérez Estupiñán, secretaria general del Sindicato del ramo en el territorio, junto a otros representantes de organizaciones políticas y de masas villaclareñas. 

5.- Cuando se hable de trayectoria destacada en la enfermería pediátrica tiene su lugar Gladys Gaytán Carrero. 

6.- Correspondió al propio directivo del centro asistencial, Dr. Fernández Alegret, el elogio oportuno para todos los que acompañan en las difíciles y retadoras jornadas de cada día 

7.- A los principales artífices de quienes velan por la salud de la infancia llega también el agradecimiento de las familias y de su pueblo.

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XIV) A los que ya no están

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XIV) A los que ya no están

Por Ricardo R. González

Foto: cortesía Marta Cárdenas Yanez 

En horas, el hospital pediátrico universitario José Luis Miranda de Villa Clara arribará a su aniversario 65. Poco a poco ha escrito su historia desde aquel incipiente proyecto ONDI, que nunca llegó a ejecutarse, hasta el día de su inauguración en la tarde del 31 de julio de 1960.

Innumerables protagonistas en este recuento de décadas. Fundadores, directivos, galenos consagrados, insignias de la Enfermería, técnicos, auxiliares, los imprescindibles obreros de servicios, y los bisoños que se han integrado para beber de esa sabiduría y entregar el compromiso que significa darlo todo por la claridad martiana de denominarla la esperanza del mundo.

Cuánta voluntad, cuántos desafíos, cuántos momentos amargos vividos por sus orfebres. Vale, entonces, recordar a quienes dejaron sus huellas y la ley de la vida les impidió continuar su obra, pero también los que un día emigraron, por las razones que hayan sido, y dejaron sus sapiencias compartidas entre las consultas, los pasillos y en las aulas de la institución villaclareña.

Prefiero escapar de nombres para evitar olvidos imperdonables. Y en esa cantera de los valiosos hay jóvenes que no pudieron continuar el camino y viven para hacerse más grandes.

Recuerdo a la Dra. María Antonia Izquierdo Cárdenas. Dinámica, activa, ejecutora de funciones directivas por varios sitios de la provincia, y que una lamentable enfermedad coartó las aspiraciones de seguir entregando dichas al universo de la sanación humanitaria de los infantes.

Así tuvo que regresar de su misión internacionalista para quedar, definitivamente, en su tierra natal.

Su currículo se resume de esta manera desde que comenzó la carrera en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara.

Una vez graduada, en 1987, llegó al municipio de Corralillo y conoció al pequeño poblado de Rancho Veloz. Como médico de familia auscultaba a sus pacientes, diagnosticaba padecimientos, y resultó una de las primeras en inaugurar ese programa familiar en esa demarcación del noroeste villaclareño, lo que le valió para hacer su residencia en MGI concluida en 1994 alternando con la dirección de esa institución de Salud.

El aval integral de la Dra. María Antonia Izquierdo Cárdenas pudiera resumirse de la siguiente manera:

1981 - 1987

Especialista de Medicina

1991 – 1993

Especialista en Medicina General Integral.

1994 – 1997

Especialista de 1er grado en Pediatría.

1998 – 2000

Master en Dirección. Universidad Central de las Villas.

2000

Profesor Instructor del Instituto Superior de Ciencias Médicas

2001

Diplomado en cuidados intensivos pediátricos.

Experiencia profesional: 

Año  de comienzo y finalización

Experiencia profesional

1987 – 1991

Médico del Policlínico de Rancho Veloz. Corralillo

1991 – 1994

Especialista de Medicina General Integral. Director del Policlínico de Rancho Veloz. Corralillo.

1995 – 1997

Médico residente de Pediatría del Hospital Pediátrico “José Luis Miranda”

1998 – 1999

Especialista en Pediatría. Funcionaria del Departamento  del Programa Materno Infantil Provincial

1999 – 2000

Vice Director de Asistencia Médica del Hospital Pediátrico “José Luis Miranda”

2000 – 2004

Directora del Hospital Pediátrico “José Luis Miranda”

2004 – 2005

Jefe del departamento Provincial Materno Infantil.

2005 – 2006

Vice Director General de la Dirección Provincial de Salud.

2006 – 2007

Vice Director de Medicamentos de la Dirección Provincial de Salud.

2007 – 2011

Director Municipal de Salud Santa Clara

2011

Jefe de Servicios de EDA Hospital Pediátrico “José Luis Miranda”

Publicaciones: 

Título

Fecha de Publicación

Registro

¿Somos lo que comemos?. Un material didáctico para una adecuada nutrición.

Fuente: CD- ROM NATUROSALUD 2005

19/9/2006

1745

Efectividad terapéutica de un Programa de Entrenamiento Físico en la Hipertensión Arterial Esencial Ligera

19/9/2007

1740

Análisis de laboratorio en la Diabetes Mellitus

9/2/2009

1946

Prevención de accidentes en el Hogar

8/3/2010

1545

Manejo del riesgo preconcepcional en un Área de Salud

5/6/2010

1841

 

Ponencias y presentación en Congresos y Eventos Nacionales: 

Título

Evento

Fecha

Programa Materno Infantil actualización y manejo

Jornada de Pediatría.

23 y 24 de Mayo de 2010

Presentación de carteles

Jornada Científica XXX Aniversario del Hospital 9 de Abril

25 – 29 Febrero de 2011

Administración de Salud. Retos actuales.

Jornada territorial y provincial de administración de Salud

5 – 6 de Enero 2012.

Propuesta de intervención psico –e educativa para disminuir la violencia intrafamiliar en la edad escolar

Jornada de MGI Provincial

8 – 12 de Marzo 2012

Sepsis urinaria. Impacto en la edad pediátrica

Jornada de MGI Provincial

8 – 12 Marzo de 2012

Cursos recibidos:

Curso

Fecha

Diplomado de Cuidados Intensivos Pediátricos

2000

Curso de Enfermedades del Hígado en la Infancia

2003

Enfermedades más frecuentes en Pediatría

2004

Afecciones gastrointestinales en la comunidad

2004

Diplomado de Nefrología

2005

Diplomado de Economía de la Salud

2005

Diplomado en Dirección de Salud

2006

Diplomado en gerencia de Salud

2006

Diplomado en defensa territorial

2010

Diplomado en dirección de Salud (3ra versión)

2010

Diplomado en Electrocardiografía pediátrica

2012

Diplomado en Gerencia de Salud (3ra versión)

2011

Curso Nacional de EDA

2012

Diplomado en Infectología

2012

Investigaciones:

Investigación

Fecha

Ramal

Tratamiento de la EDA persistente  (Concluída)

2/11/2011

X

 

Asociaciones profesionales: Miembro Adjunto de la Sociedad Científica de Pediatría. 

Resultó Cuadro Destacado en la provincia y Vanguardia Nacional durante todo el período. 

Una y otra historia. Cada una con diversos matices entre quienes asumieron la profesión con la gallardía del alma, los que llegaron muy jóvenes y vieron que su cabello fue cubriéndose de canas, los que abrazaron el juramento de enfrentar la vida sin importar sacrificios.

Para todos los que han puesto en planos destacados a la Pediatría del centro de Cuba el agradecimiento de su pueblo por tantas contribuciones, por devolver la felicidad a múltiples hogares y familias, por lograr que la sonrisa retorne a esos infantes que la reclamaron con la genuina inocencia y la ternura que solo ellos son capaces de brindar. Para ustedes, representantes de un sacerdocio inestimable, gracias por dejar tanto, y esa flor que perdure, sin marchitar, en el altar eterno de la memoria. 

PIE DE FOTO 

La sonrisa característica de la Dra. María Antonia Izquierdo Cárdenas quien, a pesar de su temprana edad, no pudo continuar su entrega destinada a la infancia y a otras responsabilidades en la Salud.

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XII) Dra. Lisset Ley Vega: «Los niños no mienten, son transparentes»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XII) Dra. Lisset Ley Vega: «Los niños no mienten, son transparentes»

Texto y foto: Ricardo R. González 

Una maletica representativa del oficio indicaba un augurio del futuro, pero Lisset Ley Vega confiesa que desde pequeña sus juegos de roles eran los de ejercer como médico o enfermera. Auscultaba a los presuntos enfermos, inyectaba a sus muñecas en busca de la sanación, mientras en una hoja de papel hacía las imaginarias recetas o indicaba el método.

«No existían galenos en mi familia. Solo mi abuela, que ya no está, era trabajadora de la Salud en la clínica estomatológica sin que mediara una profesión. Con ella visitaba mucho ese entorno y ello fue enriqueciendo aquella visión incipiente».

Concluía su etapa estudiantil, cuál sería la sorpresa de, por entonces, la secretaria del preuniversitario santaclareño Capitán Roberto Rodríguez al ver que en la boleta de Lisset, para optar por carreras universitarias, de 10 opciones posibles solo aparecía una: Medicina, ni siquiera Estomatología.

«Tú eres el primer expediente del centro, recapacita», insistió la docente, pero no hubo convencimientos, todo estaba decidido, en un tiempo en que con 97 puntos en el escalafón, entre los aspirantes a las ciencias médicas, muchos quedaron sin ella.

De su grupo estudiantil salieron otros galenos y enfermeras, mas le aguardaba el hecho que resultó el primer año de prueba de ingreso con las múltiples tensiones que generan en un paso decisivo, y en tiempos que no existían repasadores ni otras alternativas para prepararse mejor.

Otro reto vencido. No había impedimentos. Comenzó a estudiar Medicina en 1989 en el Instituto Superior de Ciencias Médicas para concluir seis años más tarde.

Recuerda que durante su carrera hacía guardias con profesores como el Dr. José Manuel González Santos y Roberto Martínez Ravelo. También el profesor Francisco Sánchez Pérez, ya fallecido, que integraban el equipo, en tanto en su ejercicio como alumna ayudante de Medicina Interna no puede olvidar lo aprendido de una de las glorias de siempre, el profesor Antonio Artiles Artiles. 

«Terminé como alumna ayudante de Medicina Interna y Pediatría hasta que me llegó la especialidad de esta última por vía directa en el último año de esta opción porque ya en el siguiente curso había que pasar por la Medicina General Integral y luego solicitar la segunda especialidad».

Antes aguardaban los parajes de Remedios en cumplimiento del servicio social. «Allí fui neonatóloga e hice cesáreas. Trabajé solo tres meses porque salí embarazada, y al ser ya especialista no debía estar viajando, por lo que concluí esta etapa en el policlínico XX Aniversario de Santa Clara».

Era el sueño de la maternidad y sus momentos felices, esos que les trajo Mery Karla Satorre Ley, la mejor graduada integral de la Facultad de Estomatología y de la Universidad en su curso, por lo que las ramas médicas andaban por casa, y una vez concluida la licencia llegó al hospital pediátrico José Luis Miranda en lo que ha sido su primer centro de labores.

«Me incorpore al Cuerpo de Guardia durante unos meses, y pase al servicio de Afecciones Respiratorias, por dos años, con profesores de primera línea como Tomás Pérez Rodríguez, Solangel Gutiérrez, Juana María Portal Orozco, entre otros. Una labor esencial ya que, según estimados, de 10 niños vistos, aproximadamente, ocho tienen afecciones respiratorias con marcadas influencias en quienes son cardiópatas».

Al segundo año de estar en respiratorio en el 2003 se abrieron las puertas en Cardiología, y el espectro fue ampliado al realizar los diplomados provincial y nacional de Cardiopediatría y el de Eco Fetal en el cardiocentro William Soler, de La Habana.

El tiempo para la Dra. Lisset Ley es algo estimable, un tesoro que no puede perderse. Por ello hizo la Cardiología de la que no puede separarse de ella.

Tal es así que los tres años de la especialidad los hizo en la misma consulta, en esa que sus azulejos azules guardan vivencias profesionales, el dictamen de diagnósticos, unos felices, otros más complejos, y la realización de su tesis dedicada a los factores de riesgo de cardiopatías congénitas con las Dras. María del Carmen Llanes Camacho y Magdalina Rabassa López Callejas, como tutoras. «Ello me ofreció mucha afinidad, vinculación y destreza para el manejo del paciente».

— Ante una persona tan sensible ¿Por qué su inclinación hacia la Pediatría?

— Siempre me han gustado mucho los niños. Es una especialidad que te exige tener demasiada sensibilidad y de interrelacionarte con los menores y sus familiares. Los niños no mienten Si están enfermos los vas a ver así, no van a falsear los síntomas, son transparentes, tiernos.

— ¿Es cierto que su sensibilidad puede considerarse extrema?

— Soy muy sensible. Lloro a la par de un familiar cuando existen desenlaces. En estos años hemos enfrentado situaciones difíciles. En la etapa prenatal cuando determinamos la llegada de un niño con una cardiopatía critica tienes que ser lo más consecuente posible en la información, a veces debes auxiliarte de dibujos y esquemas para que los progenitores entiendan la realidad  y determinen la conducta a seguir, y muchas veces aparecen sin existir antecedentes familiares, por eso se dice que las cardiopatías son causas del azar, con influencias de factores genéticos y ambientales, en tanto hay momentos impredecibles en que no se llega a definir la causa.

— ¿Se puede decir que mantienen una especie de vigilia?

— Lamentablemente existen fallecidos luego de un trabajo intenso de equipo, incluidos expertos de otras especialidades. Se ha hecho todo lo posible y la vida nos cobra un mal momento. En algunos casos las cardiopatías cierran espontáneamente, pero en otros son muy críticas que requieren cirugías en el «William Soler» y no se descartan aquellos muy lamentables en que nada podemos hacer.

— ¿En su trayectoria, un caso que recuerde de situaciones complejas?

— Sin dudas el de Melany, es un ejemplo característico. Estuvo cinco años de estadía hospitalaria con nosotros en Cardiología y un diagnóstico prenatal. Por sus características no tuvo relación con otros niños, y su medio eran los adultos que estaban allí. Al no tener defensas había que evitar el roce con otros similares

Es la insigne de nuestro servicio, atravesó por múltiples gravedades, traslados a terapia intensiva, cinco o seis veces con ventilación mecánica que no sabíamos si los iba a rebasar, además de la cardiopatía operada al año de edad. Para beneplácito está viva y en su casa.

— ¿Su profesión lleva a un seguimiento continuo ante otras situaciones que influyen?

— No solo es el corazón. Hay que estar pendiente de otras sepsis, incluso las bucales que pueden originar alteraciones. Interconsultar casos con Genética, con expertos de Nutrición ante determinadas cardiopatías, valoraciones en Inmunología… El pediatra tiene que saber que en las primeras etapas de la vida ese niño enfrenta infecciones frecuentes, el cardiópata necesita ser valorado por una persona que tenga una visión amplia y por múltiples especialidades.

— Ante tanta agudeza ¿Se arrepiente del camino escogido?

— Jamás, forma parte de mi vida de conjunto con mi trabajo y mi familia. En casa tengo a mi esposo Jesús Satorre Ygualada, médico y director del Cardiocentro villaclareño, pero que respeta mucho la especialidad de la Pediatría.

— ¿Y no ha pensado en integrar las filas de Cardiocentro?

No me imagino tratando a un adulto. Me quedo en el universo infantil aunque demande más detalles en el ejercicio diario.

— Para un cardiopediatra ¿cuál es el ABC del oficio?

— Primero conocer la historia familiar y personal del menor que vemos por primera vez en consulta o en interconsulta de otras especialidades o servicios. Por otra parte, el interrogatorio es imprescindible a fin de conocer mucho más, en tanto no se puede minimizar el examen físico integral.  

— ¿Ejercer en el hospital pediátrico, a las puertas de su aniversario 65, deja motivaciones especiales?

— Es mi segunda casa. Confieso que la Pediatría, las plantas ornamentales y la cocina resultan mis preferencias. Modestia aparte soy excelente cocinera sobre todo en la comida china por mis ancestros, pero sumo la criolla y cualquier otra variedad, por eso en la casa me dicen pediátrico y cocina. Una gran familia en este centro del que no me arrepiento de haber llegado y resultar bienvenida. 

OTROS AVALES

— Cuenta con dos especialidades de II Grado: la de Pediatría y Cardiología, esta última demandó un examen teórico y práctico junto a otros requisitos.

— Es miembro titular de la Sociedad Cubana de Pediatría, de Genética y de Cardiología.

— Se le considera con relevante trayectoria asistencial, docente e investigativa.

— Participación en más de 130 eventos y trabajos científicos, además de las tesis que ha ejercido como tutora, la presentación de proyectos científicos y cursos de postgrados.

— Posee diferentes premios, reconocimientos y distinciones, entre estos el Premio Anual de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) y de Salud, y la de Personalidad Distinguida, conferida por el Gobierno Provincial. 

PIE DE FOTO 

Los azulejos de estas paredes conocen muy bien a la Dra. Lisset Ley Vega. Ha sido su consulta desde el inicio. Conocen de vivencias profesionales, el dictamen de diagnósticos, unos felices, otros más complejos.

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XIII) Dr. Ángel Camacho Gómez: «Mi vida está inspirada en la infancia»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XIII) Dr. Ángel Camacho Gómez: «Mi vida está inspirada en la infancia»

Texto y foto Ricardo R. González 

Hay historias en las que no sobra ni una palabra, incluso queda aquello de llegar hasta las propias raíces para explorarlas más. Así es la del Dr. Ángel Camacho Gómez, permeada de intelecto y de no pocos sacrificios hasta llegar a prestigiar la neurocirugía villaclareña y también la de Cuba.

Hoy con 32 años de ejercicio médico y más de dos décadas como especialista confiesa que al conocer las interioridades del complejo mundo del sistema nervioso central se enamoró de la rama, y una vez concluido su primer año de estudios en las ciencias médicas ya estaba bien definida esa pasión por la Neurocirugía que todavía conserva.  

Recuerda que en su rotación por el hospital pediátrico José Luis Miranda, casi siempre por unos seis meses, se interesó mucho en este perfil de la infancia para resultar una de sus motivaciones.

«Hubo una luz que abrió el camino de que fuera aquí, y casi con 24 años de graduado puedo decir: «No me arrepiento de ejecutarla para los infantes» gracias a los doctores Ismael Molejón González y Antonio de la Hoz González (fallecido) en lo que considero una super especialidad con sus diferencias en torno a la de adultos, por el propio manejo del niño, los procederes anestésicos, las características de la piel, el cráneo, y las patologías inherentes».

El impacto de la especialidad viene desde antes. Cuando pasó el primer semestre de primer año en Medicina y al ver la anatomía del sistema nervioso central y los entornos cerebrales aquel universo le fascinó. La causante fue la Dra. Nélida Sarasa Muñoz, profesora del Instituto Superior de Ciencias Médicas, y desde ese momento resultó algo cautivante.

El afán por la búsqueda de conocimientos llevó al Dr. Camacho a extender el espectro. Concluido el primer semestre de su carrera en primer año de Medicina se presentó voluntariamente en el Cuerpo de Guardia de Cirugía del entonces Hospital Viejo (hoy oncológico universitario territorial Dr. Celestino Hernández Robau). Se jugaba el todo por el todo; sin embargo, encontró al Dr. Agustín Arocha García, recién graduado de Neurocirugía, y otros cirujanos que tendieron las manos y lo enseñaron a suturar.

Al ver tanta disposición en un incipiente estudiante de Medicina indagaron sobre lo que deseaba hacer, y ni corto ni perezoso expresó la decisión de aprender de todo.

«Vi desde una herida penetrante con arma blanca hasta un politraumatizado y comencé a adentrarme en los traumas craneales, las grandes heridas, y un conjunto de situaciones relacionadas con las regiones del cráneo en una etapa que no existía la tomografía y se hacía el diagnostico por otras vías. Así comenzaron mis primeros pasos en la Neurocirugía».

Otros nombres se suman a la acogida. «Los doctores Francisco Pérez Varona (ya fallecido) y Alfredo Amado Donestevez me acogieron desde el principio, empecé a participar en sus guardias, y me quedaba en ellas la noche entera. Aprendí demasiado de sus enseñanzas. Amado Donestevez está aún activo y dice que soy «uno de sus hijos» cuando era un pupilo con ansias de aprender, por lo que mi agradecimiento es para ellos y muchos más incluido residentes que iniciaban en aquella época. Con la ayuda de todos comencé a interiorizar que podía ser médico y hoy no me arrepiento. Fue una experiencia extraordinaria.

— Luego de esas largas jornadas marcadas incluso por el cansancio ¿es cierto que se incorporaba a clases normalmente?

Muchas veces hace las guardias en el salón de operaciones en tiempos que la institución abarcaba toda la región central, y luego me incorporaba a mis clases desde el primer turno, a partir de las 7:30 de la mañana. Algunos se preocupaban por esta situación, pero la gran mayoría de mis compañeros me halagaban por lo que hacía. No había una guardia que no adicionara cirugía con dos, tres o más casos. A veces dormía una hora, otras ninguna. Llegaba el cansancio, pero lo podía soportar, y nadie pudo reprocharme que no asistía a clases.

— ¿Y la etapa como alumno ayudante?

— Tuvo un impacto importante porque fue el primer año, en 1988,que vino la especialidad como ayudantía definida en el programa de estudio. Fue en segundo año y la obtuve por los resultados académicos y por toda la trayectoria durante el primer año y la llevé durante toda la carrera. Ya tenía un grupo de obligaciones y deberes.

— ¿Algún compromiso personal?

— Con mi familia de campo humilde que aspiraba a ver que su guajirito proveniente de un campo de Cifuentes podía triunfar en la Medicina becado en el Instituto Superior de Ciencias Médicas. Así su guajirito se fue abriendo caminos desde los primeros años de la carrera. 

RETORNO A LAS RAÍCES 

Concluidos los seis años de estudio llegó la alegría de la graduación. Ángel Camacho Gómez ya era doctor en Medicina, mas en aquella oportunidad no llegó a la provincia la Neurocirugía como especialidad por vía directa.

«Fue una insatisfacción. No pedí otra. Fui médico de familia y regresé a mi municipio natal con un postgraduado en el policlínico de Mata. Asumí un consultorio recién inaugurado, muy cerca de donde nací y me crie en el barrio Manzanares, de Maguaraya. Un lugar bien apartado, pero con una comunidad campesina caracterizada por importantes problemas de salud.

«Una vez en el Oasis villareño me recibió el entonces director de Salud en el municipio, el Dr. Oscar Armando Fernández Alegret, quien me pidió que fuera para ese lugar, sin saber que yo era de allí. Mi casa y la de mis padres estaba como a siete u ocho km de distancia de allí». 

EL PEDIÁTRICO AGUARDABA 

El sueño anhelado se hizo realidad. En 2002 el Dr. Ángel Camacho hizo el examen estatal de la especialidad. Al concluirlo llamó a Israel Molejón González uno de los profesores del Hospital Pediátrico, para ver si lo aceptaban como especialista recién graduado de Neurocirugía en el servicio. La respuesta no tardó. De inmediato le dijo: «Te espero aquí mañana mismo, y sin vacaciones». Desde entonces hace la historia en la institución de la infancia que vela por la salud infantil, próxima a cumplir su aniversario 65.

— Qué sintió al lograr una de sus aspiraciones fundamentales?

— Otorgarme la especialidad fue emocionante en lo personal y también para mi familia. Se hizo realidad lo que tanto había deseado y por lo que había luchado. Algo crucial para mi vida. Solo me quedaba transitar y desde entonces Neurocirugía, sin menospreciar otras especialidades, es de las más complejas que se estudian con tremendo sacrificios.

Terminé la especialidad en el hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana con un examen estatal de rigor y felicitaciones por parte del tribunal de alta categoría.

— El tesón por hacer más cada día y de aportarle vida a los pequeños ¿lo lleva a incursionar en las innovaciones?

— En el interés de hacer más por los niños. Comenzamos a incursionar en la innovación en momentos de déficit de productos y equipos por todas las situaciones económicas y el bloqueo. Habíamos experimentado anteriormente determinados trabajos, pero nunca los llevamos a la fase certificada, y con la ayuda de otros neurocirujanos surgió el impacto económico del craneómetro como el de mayor resultado nacional en.2023.

Ahora hay propuesto otro entre los equipos innovados, en tanto tres o cuatro más tienen posibilidades de generalización. Estas innovaciones me han hecho mejor persona, y creo que mejor neurocirujano. No por un ego o vanidad personal, sino por su utilidad en el deseo de hacer más cosas para salvar la vida de los niños como detalle supremo para mi.

— En tiempos muy convulsos ve en la ciencia y la innovación protagonistas del futuro?

— Son la ventana abierta con miras al desarrollo. Imposible soslayarla y excluirla de los principales proyectos. Innovar basado en el conocimiento. Creo que la innovación es el futuro para el avance del país

— A nivel nacional la Neurocirugía villaclareña sienta cátedra ¿En qué medida le compromete a seguir haciendo por la infancia?

— Es una cantera, de las primeras en inaugurarse en el país y que sigue ese legado de aquellos expertos que la iniciaron en el centro del archipielago. La especialidad no se circunscribe a Villa Clara y funciona como centro regional cubano con resultados satisfactorios en todas las esferas bien determinados y reconocidos por instituciones de la provincia y del MINSAP.

— El Dr. Ángel Camacho tiene familias multiplicadas en su relación médico—paciente ¿Están atadas de manera indisolubles?

— Hay compromisos de entrega total hacia los pacientes, las familias, las autoridades en el bien de los niños. Me va a costar trabajo separarme de esta parte. Es mi vida dedicada a los infantes y seguiremos haciendo mejores cosas y resultados en el quehacer diario de esta región central.

Es el reconocimiento a las publicaciones realizadas, por parte de pacientes, familiares y personas, que resultan increíble lo expresado en sus comentarios, muy reconfortantes, y a la vez deviene estímulo y marcados compromisos. El agradecimiento de las familias es sagrado en mi trabajo.

— ¿No habrá declives en un neurocirujano—innovador?

— No los concibo. Ni profesionales ni en las creaciones. Los años que pueda hacer el bien en este Hospital seguiré haciéndolo para sentirme útil y contar con ese apego inestimable ofrecido por la infancia. 

ALGUNOS PREMIOS Y DISTINCIONES 

— Vanguardia Nacional por varios años.

— Reconocimiento especial al constituirse la brigada Henry Reeve.

— Sello 65 Aniversario Batalla de Santa Clara.

— Sellos 8 de Octubre provincial y nacional.

— Hijo Ilustre de Cifuentes.

— Personalidad Distinguida de Villa Clara.

— Premio al mayor impacto por innovación nacional en 2023.

— Reconocimiento del Ministro de Salud por la participación en la

     cirugía endovascular.

— El mayor de todos: el conferido por el pueblo, la familia y los niños. 

TÍTULOS 

— Especialista de I y II Grados en Medicina General Integral y en

    Neurocirugía.

— Máster en Enfermedades Infecciosas, en Educación Médica

    Superior.

— Profesor Auxiliar, Investigador Agregado — Miembro del Grupo

    Nacional de Neurocirugía Pediátrica. 

PIE DE FOTO

«Desde el inicio sentí una pasión definida por la Neurocirugía, esa que me llevó a que en el segundo año de la carrera de Medicina me convirtiera en alumno ayudante de la especialidad, sustenta el Dr. Ángel Camacho Gómez.

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XI) Dra. Liubka María Pérez Mederos: «Tengo la dicha de ayudar a la humanidad»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (XI) Dra. Liubka María Pérez Mederos: «Tengo la dicha de ayudar a la humanidad»

Texto y foto Ricardo R. González 

Quería desempeñarse en algo que le permitiera servir al ser humano sin importarle sacrificios. Ese era el propósito de Liubka María Pérez Mederos, la niña que desde tercer grado tenía premeditada la inclinación futura, mientras observaba a un primo en el ejercicio de sus funciones médicas. Fue testigo de su carrera y el que completó las ansias de ejercer ese sacerdocio de aprender y demostrar utilidad.

El tiempo pasó. Vino el preuniversitario vocacional de Ciencias Exactas en Sancti Spíritus, y con los años estaba a las puertas de cumplir sus aspiraciones cuando en 1995 comenzó la carrera anhelada en su tierra espirituana hasta graduarse en 2001.

Liubka miraba el título. Realizaba su sueño, y por sus resultados académicos trabajó en la Delegación Provincial del MININT.

Ya era médico; mas pensaba en la futura especialidad.

«Primero consideré Medicina Interna; sin embargo, algunos me dijeron que era compleja para una mujer. Entonces sugirieron Neurología y la obtuve. Vine a hacerla en el hospital clínico quirúrgico universitario Arnaldo Milián Castro, de Villa Clara, en 2003 y me gradué en diciembre de 2006 como especialista».

Con el nuevo año llegó al pediátrico universitario José Luis Miranda. Nunca olvidará el recibimiento de un colectivo extraordinario, entre ellos los doctores José Manuel González Santos, quien llevaba tres décadas de experiencia como jefe de servicio, al igual que José Antonio Jiménez, María Ofelia Hernández Oliver y Yamilet Alba Pacheco de quienes aprendió los senderos de esta ciencia «porque hacer Neuropediatria, luego de ser especialista de adultos, era empezar otra carrera debido a que en tiempos estudiantiles y de ejercicio solo preparaban tres meses en la rama infantil», declara Liubka.

De pronto, se vio envuelta en un vuelo hacia Inglaterra. Ganó una beca, entre 2011 y 2012, e hizo una maestría en Neurociencias Molecular en la Universidad de Bristol, una de las 10 más sobresalientes del Reino Unido.

— ¿Qué ocurrió a su regreso?

— La dirección del Hospital Pediátrico, entonces asumida por el Dr. Oscar Armando Fernández Alegret, en su primera etapa, nos pidió que ejerciéramos en la vicedirección de Asistencia Médica entre 2013—-2014. Fue el momento complejo del cólera, hubo que hacer remodelaciones en la institución, reorganizar los servicios, y en 2015 me esperaba Ecuador como neuróloga infantil en el sur de ese país. Y desde mi retorno ya he estado vinculada al servicio de Neurología y asumo su jefatura hasta la actualidad.

— De la Neurología adulta a la pediátrica ¿cómo sintió ese tránsito a partir de sus particularidades?

— La especializada en niños es todo un reto. Incluye momentos en la vida de crecimiento y desarrollo del paciente. Está la Neonatología con las afecciones específicas y los expertos en la rama junto a los pediatras, tanto de la sala del Ginecobstétrico como en la propia de nuestra institución. Existen rasgos variados y muy complejos para identificar las etiologías y asumir tratamientos que se compensan a partir de los conocimientos de profesionales muy preparados y de experiencia en ambas unidades que nos ayudaron a crecer.

— Entre las complejidades del oficio ¿Puede hablarse del «error médico»?

— Somos humanos y puede ocurrir, pero es sumamente necesario el trabajo en equipo Recuerdo al profesor Antonio Blanco Vallejo, eminente neurólogo ya fallecido, que reafirmaba; «un neurólogo no debe estar solo, y definir entre todos el diagnóstico más probable»

Precisar qué patología tiene el paciente constituye la toma de decisión más importante. Donde no pueden existir errores es que se diagnostique una enfermedad y el tratamiento aplicado resulte incompatible con esta, Hay que buscar a la persona que más conoce en esa materia y consultarlo en equipo para el bien común del enfermo.

— En su vida está la asistencia, la docencia, y ¿qué lugar ocupa la investigación?

— Le dedico tiempo, no tanto como quisiera porque la asistencia ocupa gran parte. Están las consultas de Neurodesarrollo en la que intervienen genetistas, fisiatras, terapeutas del lenguaje y muchos técnicos en Fisioterapia ante niños que tienen un alto riesgo de discapacidad ya sea motora, cognitiva, retraso en el lenguaje. A ellas llegan infantes remitidos de las consultas especializadas por diversas causas, por parte de la Dra. Reina Alodia González Velázquez y se determinan conductas y causas.

Hay múltiples investigaciones ya realizadas, y la que tenemos en curso es la de medir el grado de impacto de la terapia física en pacientes con discapacidad motoras identificados en el primer año de vida y cómo la rehabilitación ha logrado que muchos tengan una evolución normal y otros hayan mejorado de un retardo severo a uno ligero

—Cuáles serían los signos de alarma en el neurodesarrollo retardado?

— Los principales que la madre puede identificar se circunscriben al recién nacido o lactante después de los 28 días de llegar al mundo. Observar si el niño sigue los objetos con la vista, si luego aparece la sonrisa, si interactúa con la madre, o se encuentra «blando». Que a los tres meses no mantiene sostén cefálico, que al estar acostado permanezca en la misma posición, como tampoco es descartable que en que ese tiempo no lleve las manos a la línea media para jugar y no las levante, mientras las extremidades permanecen abiertas, por citar algunos.

— ¿Si hablamos de las principales causas de retardo?

— Es muy importante porque el neurodesarrollo comienza desde antes de la concepción. Por ello, la gran responsabilidad de la pareja para que resulte planificada. Hay que tener en cuenta la edad gestacional pasados los 35 años. evitar el bajo peso y las enfermedades genéticas

Las madres con padecimientos crónicas deben estar compensadas desde un año previo a la gestación, si se tiene en cuenta que la prematuridad y el bajo peso son las principales causas que influyen en irregularidades no solo motoras, también sensoriales, cognitivas, del lenguaje, de conductas, en fin.

Y es prioritaria la aplicación del ácido fólico previo al desarrollo de la maternidad para disminuir riesgos.

Durante el embarazo se hace necesario mantener el peso adecuado, evitar infecciones de trasmisión sexual, otras trasmitidas por animales, y aquellos procesos infecciosos que pueden tener un impacto sobre el sistema nervioso central del bebé causantes de irregularidades considerables, y mucho cuidado con el hábito de fumar y la ingestión de bebidas alcohólicas.

El embarazo es una gran responsabilidad. Depende de la preconcepción hasta el primer año de vida como etapa más importante para lograr un potencial óptimo de neurodesarrollo.

— ¿En el caso de los padres?

— Está el estrés sicológico que ocasiona estragos. Cuando indagamos motivos las mujeres dicen: «estoy muy nerviosa porque discuto mucho con mi pareja o nos encontramos ante una posible separación». Ello provoca cambios epigenéticos en el futuro bebé que lo marcan para padecer severas patologías neurosiquiátricas.

El padre debe mantener la armonía en el hogar y contribuir al régimen disciplinario de la embarazada, insistir en el descanso, y ningún caso debe fumar en la casa porque el humo permanece, como mínimo, dos horas en la habitación. Juntos pueden asistir a las consultas trimestrales y pronunciarse por estilos saludables de vida a favor de la embarazada y el bebé.

— Tiene la experiencia de la neurología adulta, de la pediátrica ¿le ha cerrado las puertas al estudio?

— Imposible. Todos los días están saliendo artículos y novedades científicas que empujan las fronteras de los límites del conocimiento y eso motiva. Uno tiene que tener motivaciones y disciplina. No siempre existen las primeras, pero la disciplina es inviolable por la responsabilidad médica que tenemos. Podemos estar cansados, pero nunca desistir.      

— ¿Qué debe caracterizar a los neurólogos jóvenes?

— Siempre he admirado más que el conocimiento adquirido la capacidad de estar abierto a aprender, ser respetuosos con las generaciones que han precedido, hay que venerar esa trayectoria y saberes, escuchar y aprender de ellos, ser modestos a la hora de demostrar el límite de la sabiduría, preguntar y consultar con otros equipos a favor del razonamiento colectivo para ganar en experiencia. Se trata de resultar buen especialista, pero también ser humano, comunicador, amables y muy éticos con los pacientes y su familia, a tenor de sus características.

— Si nos detenemos en su entorno familiar hay una prolongación de la medicina

— Hace 20 años estoy casada con el Dr. Cecilio González Benavides, especialista en Angiología y Cirugía Vascular. Tenemos dos niñas de seis y nueve años, respectivamente, muy activas y saludables que me obligan a saber más de Neurología y ampliar mi espectro.

En cuanto a mi esposo no existen divergencias profesionales, aprendemos mucho uno del otro. Incluso con personas que llegan y presentan situaciones angiológicas puedo darles mis «primeros auxilios» y viceversa, sin que resulte una intromisión profesional porque con tanto tiempo de interacción hemos aprendido mucho y eso nos complementa.

— A los 65 años del Hospital ¿Qué significa ejercer gran parte de su vida dedicada a los infantes?

— Una oportunidad llena de todo mi agradecimiento. Es la trayectoria de mi vida, de recuerdos, de ayudas, de conocimientos y experiencias. Es apreciar a las nuevas generaciones con su energía y muy abiertos al aprendizaje, y mi agradecimiento a los pacientes y familiares que han depositado su confianza en este camino de gratitud inimaginable, sin olvidar a quienes me han hecho crecer sobre la marcha

— Feliz entonces con su «cosecha»?

— Sumamente, agradecida cada día por la profesión que tengo con la dicha de ayudar a la humanidad.   

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«El Hospital es inseparable de mi vida, sin descartar al entorno hogareño, con mi esposo también médico, y mis dos criaturas para lograr la armonía necesaria», afirma la Dra. Liubka María Pérez Mederos. 

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (X) «La enfermería llega por vocación y convicción», Lic. Osvaldo Rodríguez González

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (X) «La enfermería llega por vocación y convicción», Lic. Osvaldo Rodríguez González

Texto y foto Ricardo R. González 

Alguien dijo que si querían conocer a un enfermero ético, integral y capaz de enfrentar un caso ante la mayor complejidad pregunte por Osvaldo Rodríguez González en la Unidad de Cuidados Intermedios del hospital pediátrico universitario José Luis Miranda, de Villa Clara.

No es mago ni tampoco hacedor de milagros, sin embargo, el caudal de conocimientos y una profesión que exige destreza constituyen cartas indispensables en el oficio.

Hace 39 años que demuestra sus habilidades en la institución que la ha hecho suya desde que llegó en 1986. Sus primeros cinco años en la sala de Afecciones Respiratorias, otro quinquenio en Hematología hasta vincularse a los reclamos de la unidad de Terapia Intermedia donde ya suma 29 años.  

Un poco de su historia establece la graduación en 1986, aunque ya antes tenía conocimientos de la especialidad a través de los círculos de interés que fomentaba la secundaria básica. Luego llega al Politécnico de la Salud y se hace técnico en la rama, y a fines de los años 90 comenzó la licenciatura en el nivel superior hasta su graduación.

No olvida que ese día recibió una de las grandes satisfacciones para el desempeño profesional .Al fin se cumplían sus sueños.

«Desde temprano sabía lo que iba a hacer. No había otro mundo que no fuera este. Tenía la pasión por servir, atender a las personas, brindar ayuda, y siempre conté con el apoyo de mi familia como algo importante».

— ¿El oficio?

— Para mí la enfermería acumula amor y bondad como base, lo que permite dignificar el trabajo. Es mi vida, lo único que sé hacer, la estudié por vocación, y resulta cómplice principal de la Salud al permanecer nuestro personal más horas junto al paciente. Comprueba y está al tanto de su mejoría, de su evolución, y cuánta gratitud recibes cuando un enfermero se enfrenta a un caso crónico que también «alivie» su estado al ofrecer mucho ánimo en función de su recuperación.

— ¿Técnico o licenciado?

— El técnico te ofrece la base, el ABC para continuar, pero al obtener la licenciatura es otro nivel en el mundo del conocimiento, te muestra los motivos por el qué ocurren las cosas, interiorizas mejor la trascendencia de los cuidados en la profesión y encuentras la justificación científica de los procesos.

— ¿El nuevo relevo?

— Enfermería es sinónimo de vocación, hay muchos que tienen interés, otros no lo manifiestan, y el desinterés es contraproducente en el oficio. La enfermería hay que sentirla por vocación y convicción Es importante insistir durante la docencia el amor que debe sentirse por ella, y no, simplemente, por tener una carrera y estar en el mundo de la Salud.

A Osvaldo su oficio le sale por los poros. Se percibe, y continúa: «Hay que tener humanidad, demostrar la dedicación, el cuidado con los pacientes. Ello es vital, demostrar el amor por la carrera. Sin dudas, hay que experimentarlo».

— Menciona algo fundamental: Vocación

— Si no existe ni pierda el tiempo en estudiarla. Detrás de esas batas y uniformes blancos hay que ganarse la pureza del oficio. Todo el que viene a ti es porque te necesita ante su problema o dolencia, y si no te sensibiliza esa situación, que resulta lo primario para cada persona, ¿qué vas a solucionar? 

— En su ejercicio ¿hay casos que le han marcado?

— Muchos se quedan grabados, incluso en momentos fuera del Hospital vienen a la mente. En 1998 hubo un departamento que me marcó profundamente por su sensibilidad. Me entregué mucho y los pacientes me reclamaban hasta por teléfono. Venía a cualquier hora. Los recuerdos golpeaban, máxime cuando perdíamos a una criatura. Con el tiempo todo ello repercutió en mi salud, y me alertó que la profesión exige límites para seguir entregando esa devoción que tanto se requiere.

— Llegó a esta institución a los 17 años, va a cumplir 58 ¿Qué puede decir de lo que ha sido su único centro laboral?

— Aquí están las vivencias de todas mis facetas profesionales No existe un día que me límite para venir a trabajar en mis turnos correspondientes, excepto un problema personal de consideración o determinada enfermedad. Imposible separar al Hospital de mi existencia.

— Si, hipotéticamente, le ofrecieran una plaza de mejor remuneración y más sosegada fuera de este centro ¿La aceptaría?

—.Ni por dinero ni nada, y de mi sala no me voy. Cumpliré casi cuatro décadas de ejercicio, y como dice la canción seguiré «Aquí, de pie». 

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«La superación ha estado vinculada a mi vida. Diplomados en terapia intensiva, maestrías, postgrados y diferentes cursos que resultan inevitables para aprender más», precisa el licenciado Osvaldo Rodríguez González,

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (IX) Dr. Raúl González Leal: «La sonrisa de un niño es mi mejor aliciente»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (IX) Dr. Raúl González Leal: «La sonrisa de un niño es mi mejor aliciente»

Texto y foto Ricardo R. González 

El Dr. Raúl González Leal siente la paternidad de innumerables infantes villaclareños y de otros lares. Está consciente que el niño necesita de su médico ante un pequeño que no habla y solo emite un llanto desconsolado con una faz muy pálida.

«Hay que localizar lo que le sucede para devolverle su vitalidad, por ello escogí Medicina y dentro de ella el universo de la Pediatría», confiesa cuando repasa una parte de su vida a punto de celebrarse el aniversario 65 del hospital pediátrico José Luis Miranda de Villa Clara.

Para lograr sus objetivos marchó a La Habana donde estudió los tres primeros años de la carrera. En el cuarto curso regresó a su provincia, sin existir aún el Instituto de Ciencias Médicas. «Era una pequeña aula en el entonces Hospital Viejo con profesores que dejaron su cátedra y los tengo siempre en mi mente porque de cada uno aprendí lo suficiente para continuar el camino».

No puede olvidar a los profesores Ángel Díaz Alba, Francisco Martínez Delgado, Antonio Artíles Artíles. «Cada uno me nutrió de sus saberes y enseñaron rasgos principales de la profesión».

La vida se remonta a sus antecedentes. El Dr. González Leal conoció a lo que sería su futuro Hospital cursando la secundaria básica durante el proceso de captaciones a fin de despertar vocación y que los educandos se dedicaran a la medicina.

«En aquella ocasión estaba un eminente neurólogo, el Dr. Antonio Diez Betancourt, que fue director de esta institución y por quien conocí lo que era la hidrocefalia, por poner un ejemplo. Alcanzó su celebridad por la dedicación al diagnóstico y manejo de las enfermedades heredometabólicas en la Pediatría, y todo aquello fue cautivándome».

En 1981 González Leal llegó a la institución de la infancia, no sin antes graduarse como médico en 1975 junto a 74 compañeros. 

Luego el matrimonio, el nacimiento de sus dos hijos, la especialidad en Pediatría de I Grado antecedida por su servicio social que le posibilitó su perfil en el mundo dedicado a la infancia a través de la consulta externa.

La República Popular de Angola lo recibió en 1988. Tres años por esas tierras que al contar con su diplomado en Terapia Intensiva, alcanzado en instituciones hospitalarias habaneras, valieron para asumir este servicio destinado a los cubanos en medio de la guerra angolana.

«A mi regreso, con los avales necesarios, me concedieron la dualidad de ser especialista de II Grado en Pediatría y en cuidados intensivos de esa rama, sin dejar a un lado la superación para transitar por las categorías de instructor, asistente, auxiliar hasta llegar a profesor consultante».

— Si hablamos de servicios hospitalarios ¿en cuáles ha dejado sus huellas?

— Hay múltiples por los cuales he rotado, incluso siempre digo que mi formación como pediatra se la debo a esta rotación. Me ayudó mucho trabajar con la Dra. C. Berta Vergara Domínguez durante cinco años en Hematología. Hice urgencias, en Cuerpo de Guardia por dos años con la Dra. Arelys Rivero. Pasé por la sala de Cardiología cuando aún no existían cardiólogos pediatras como tal, solo un compañero de La Habana.

— Hay inclinación hacia el paciente grave ¿Por qué?

— Son momentos muy complejos para la criatura, la familia y el personal médico y paramédico. En mi caso es importante la sonrisa de un niño. Es mi mejor aliciente cuando logra la mejoría, el regalo más grande que puedo recibir.

Estar con ese menor día a día, a cada segundo, constatar que abre los ojos y desaparece la coloración de palidez presente en la piel ¿Qué más puedes pedir?

— Y cuando resulta imposible lograrse esa sonrisa ¿qué significa para el médico?

He llorado y mucho, junto a los familiares, porque nunca se piensa en ese desenlace. La vida es también esperanzas que no se pueden perder, y si era esperaba esa partida, a tenor de la visión y la experiencia médica que ofrece habilidades, era callado, sufriendo.

Recordaba la epidemia de Covid; sin embargo, no se puede olvidar la del meningococo que nos llevó a perder muchos infantes. Algo verdaderamente terrible Llegaban a diario siete, ocho, quizás más casos en situación crítica y por su estado sabías cuál iba a rebasar y aquellos que, lamentablemente, no. Niños que experimentaban una sola manifestación purpúrica y en poco tiempo se diseminaba. Fue muy duro.

— Cuál es su criterio sobre el examen físico del niño y lo que se conoce popularmente como «ojo clínico» ¿A favor?

— A veces lo olvidamos. Tiene que ser exquisito y suma importancia ese «ojo clínico». Aplicar la experiencia obtenida, sobre todo, trasmitirla, no quedarte con ella. Hay que enseñar lo que aprendimos. Es importante los libros, las revistas, pero lo ganada con los años, observar al muchacho, estar con él no puede subvalorarse, sobre todo en pacientes graves.

— ¿Suple esa visión las tendencias actuales de remitirse a internet, y a otras vías sin tener en cuenta la vivencia directa?

— No todo se circunscribe a un celular. Les digo a los alumnos, ¿ustedes ya consultaron el libro?, ¿valoraron a los autores indispensables?… y me dicen «profe hice un resumen con otras notas» En eso hay que educar también, y decirles, «no podemos estudiar por resúmenes ni apuntes de clases, hay que profundizar». No es descartable el resumen, yo los hacía, pero a partir de interpretaciones propias porque resulta imposible estudiar por síntesis ajenas.

— En estas experiencias, entre tantos servicios por los que ha pasado ¿Algún caso que recuerde que no puede olvidar?

— Son tantos, pero están los niños de cardiología que llegaban «morados» y los perdíamos. No quiero detenerme mucho… Les tomaba aprecio, cariño y los tienes en la «unidad cerrada», sin saber si era de día o cae la noche, con el sonido de los monitores. A veces vas por la calle y una mamá pregunta si no me acuerdo de ella y me hace la síntesis de su niño. Esos recuerdos no escapan.

— En lo personal ¿es partidario del padre o la madre acompañante?

— Siempre lo he sido, ahí están mis alumnos a quienes les digo que se identifiquen con ellos, que establezcan la comunicación porque tienen informaciones que no se pueden subvalorar.

— La ética ¿indispensable?

— De vital importancia, no puede olvidarse, más en estos tiempos tan duros.

— ¿Cuáles son los valores o principios que, a su juicio, debe tener un médico?

— Mis dos hijos son médicos. Raulito y Ana Ibis llegaron a la casa un día y dijeron pedimos medicina, y lo único que les dije fue: si la pidieron tienen que estudiarla Hicieron su camino sin el empuje de papá. Había que ganar su propio prestigio, por sus esfuerzos, incluso ni en el examen de especialidad de mi hijo estuve presente.

Pienso que el respeto a la profesión, la superación constante, vencer obstáculos, acompañado de dignidad y ética son insoslayables.

— Desde su punto de vista ¿qué les falta a los estudiantes y médicos de hoy?

— Experiencia y decisiones. A veces hay una especie de práctica directiva de que «hay que hacer esto porque lo indica determinada persona» sin valorar la situación, hay que enfrentarla, pero ver lo que realmente vale y resulte más consecuente.

Vemos llegar pacientes a esta unidad de Cuidados Intermedios, donde trabajo, que realmente no son de gravedad ante un déficit de recursos que pudieran derivarse a otros que le hacían falta.

— ¿Ha pasado por el ejercicio docente?

— Desde el inicio. Por cada una de mis etapas.

— Aunque están bien relacionadas la asistencia y la docencia ¿si tuviera que escoger entre una y otra?

— No se pueden separar. Yo tengo que ver al muchacho, asistirlo, y enseñar a los demás. Se me hace primordial ir al Hospital, y por ello estoy recontratado 

— En tiempos prolongados que se habla de automedicación sin medir consecuencias…

— Error total. Escucho en la calle a personas que admiten el suministro de determinado fármaco porque a otro niño le hizo muy bien sin ningún tipo de prescripción. A las que puedo me acerco y les preguntó ¿quién se lo indicó?... Hay mucha cultura médica popular; sin embargo, cuidado con sus efectos.

Cuando llega un medicamento lo estudio, pero no lo indico sin saber lo que voy a recomendar. Hay productos que resultan armas de doble filo. Hay que ver prospectos, las particularidades del caso, y analizar mucho.

— Se acerca el aniversario 65 del Hospital Pediátrico ¿qué significación tiene para Ud. estas décadas entre servicios, consultas, mirar hacia atrás, detenerse en el presente, y pensar en el futuro?

— Mi trayectoria aquí es mi vida, un logro que trasmito a las diferentes generaciones. Me agrada cuando pasan por mi lado profesionales que yo gradué y dan las gracias. Es el mayor regocijo, por lo que suscribo una y mil veces la frase manida de que si volviera a nacer o existiera una segunda vida volvería a ser médico pediatra. No lo dudo nunca. 

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«Vivir la medicina con el sacerdocio que exige. De lo contrario no tiene razón de ser estudiar las especialidades», reafirma el Dr. Raúl González Leal.

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