Blogia
soyquiensoy (Ricardo R. González)

Dr. Rafael Abreu: «Todo lo que hago es por la humanidad»

Dr. Rafael Abreu: «Todo lo que hago es por la humanidad»

Texto y fotos Ricardo R. González

Dicen sus compañeros de labores que al Dr. Rafael Abreu Duarte le caracterizan, en primer término, su marcado ejercicio profesional y esa sonrisa juvenil que invita a seguirlo, a pesar de las rudezas del camino. En estos días contó su historia y la manera en que se produjo el acercamiento a las ciencias médicas cuando uno de sus profesores lo sugirió sin que resultara algo impositivo.

No olvidará su nombre. Fue Juan Bosco Morales, el entrenador para los concursos mientras cursaba la Vocacional de Ciencias Exactas villaclareña, con lauros inclusos nacionales desde noveno grado. «Él vio mi solicitud inicial hacia la Biología y la aplaudió porque me gustaba; sin embargo, me propuso que pensara en la Medicina y luego optara por alguna especialidad, a pesar de que nunca tuve esa rama como primera opción ya que soñaba con la Microbiología, la Bioquímica pura o Ingeniería de los Alimentos».

Aquello quedó para el muchacho como un intermitente. Siguió la sugerencia, pidió la carrera y hoy confiesa que ese mundo le maravilló al nutrirse de muchas ciencias.

En su familia no existen antecedentes. Recuerda que la primera clase recibida fue de Embriología y quedó atónito. «No entendí la mitad de las palabras, pero era una mezcla de satisfacción e incomprensión a la vez, y Bioquímica siempre me gustó».

— ¿Cómo inicias tu trayectoria?

— Me gradué como médico en 2013. Estuve dos años en Venezuela a partir de un diplomado en Fisiatría y al regresar a Cuba hice la Medicina General Integral (MGI) y trabajé durante tres años en el policlínico Capitán Roberto Fleites (Malezas).

Hubo un tiempo en un consultorio de la comunidad El Gigante que me aportó mucha experiencia en el ejercicio profesional, a tenor que se sale de la carrera con vastos conocimientos, pero la práctica consolida.

— ¿Cuándo se abren las puertas de la Microbiología?

— Ya en 2021 me gradúo en esta especialidad, aunque dos años atrás ejercía como residente, y al poco tiempo tuve una gran prueba de fuego debido a que en diciembre llegó la pandemia.

Roté por Microbiología durante la formación, pero al llegar al área clínica todo me motivo, y pensé en un grupo de especialidades que se vincularan de manera múltiple.

— ¿Aun no imaginabas el mundo del Laboratorio del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CPHEM)?

Llegué un día de visita y lo que viví resultó un impacto determinante al ver la dinámica de lo que ocurría detrás de los cristales. Sin dudas fue decisivo. Pensaba que era más tranquilo y nadie puede imaginar la laboriosidad interior. Hay que vivirla. .

Implica conocimientos, pericia, responsabilidad a la hora de ofrecer un diagnóstico con la mayor certeza posible, y desarrollar técnicas para continuar en la avanzada.

— ¿Acaso una vida cómoda, más fácil?

— Totalmente errado quienes así piensen. Llego a veces a mi casa más tarde que la mitad de mis compañeros que estudiaron otras especialidades de mayor reconocimiento social.  

— Pudiéramos decir que tu llegada al Laboratorio del CPHEM resultó casual?

— Rotaba por Bacteriología en el laboratorio perteneciente al ginecobstétrico Mariana Grajales. Con la entrada de la epidemia se paralizaron los servicios no vitales, estaba en mi casa y me sentía inquieto. Rememoré aquella visita al Laboratorio del CPHEM y sentí un compromiso por impulso propio, por el prójimo necesitado.

Me presenté ante la Dra. María de Lourdes Sánchez Álvarez, al frente de la dependencia y le dije; «Vengo para trabajar en lo que haga falta. Estoy a disposición». Llegué de forma voluntaria y no me arrepiento.

— ¿Siempre tu preubicación fue en ese sitio?

— Era en el hospital universitario Arnaldo Milián Castro, pero llevaba tanto tiempo vinculado a este Laboratorio que me resultaba imposible marcharme de un encanto laboral apoyado en la Bioquímica, la Genética…, además del potencial de investigación que posibilita, unido al avance tecnológica inexistente en otras instituciones de la Microbiología de la provincia utilizados a nivel mundial con el tránsito de lo convencional a lo molecular. En este mundo me siento muy realizado.

¿Qué te aporto la pandemia y cómo viviste esos días?

Una etapa que nos revolucionó a todos. Desde el primer día la Dra. Lourdes nos puso la gran tarea. Nadie estaba entrenado en la toma de muestras para realizar el diagnóstico del SARS-CoV-2 cuando en Lombardía y en otras partes se apagaban vidas.

Asumir esa responsabilidad era complejo. Las primeras pruebas se realizaban con toma sanguínea a fin de determinar la circulación del virus en la población villaclareña. Había que viajar a cada municipio y hacer una pesquisa encaminada a la detección de anticuerpos en una parte representativa de la población. Ese día estuve en Cifuentes y se planificó en cuestión de horas. Llegamos a Santa Clara sobre las 10:00 de la noche, sería un aporte para el territorio definir la situación real.

Luego vino la toma de PCR. Esta fase me tocó en Manicaragua, tanto con los pacientes y sus contactos, subiendo y bajando lomas, sudando con la vestimenta indispensable en fin… Así incursioné en el mundo de la virología que es otra pasión dentro de la Biología Molecular ante la cantidad de las muestras que llegaban bajo una presión de trabajo intensa que comprendió 12 provincias del país en las investigaciones. Hubo instantes en que, hasta mentalmente, sentía los síntomas, pero nadie de nosotros se contagió, además de no abandonar mis estudios porque en aquel momento estaba en la residencia.

— Han hablado muchas cualidades sobre ti ¿a quienes se las atribuyes?

— Dicen que las raíces de la personalidad se engendran en la familia. Tengo dos padres excelentes y hace muy pocas semanas falleció mi abuela (rompe la emoción). Un duro golpe irrecuperable. Esa nobleza, esa entrega al trabajo sin medida se lo inculcó a cada integrante del núcleo familiar. Vive en mí y es mi ejemplo. Paradójicamente no estaba graduada de nada, pero tenía un corazón de oro que dejó huellas en tantas personas sin pedir nada a cambio.

Además incluyo a todos los profesores que han intervenido en mi proceso formativo, desde la secundaria básica, allá en mi tierra ranchuelera de donde soy, en el preuniversitario con tantos que solidificaron mis conocimientos y las esencias formativas, y en el resto de las enseñanzas que también influyeron de manera integral y profundizaron esos valores humanos que tanta falta nos hacen.

Llegué a la especialización y he tenido profesores de excelencia en el aprendizaje de pormenores necesarios, y en el Laboratorio tengo como paradigma a la Dra. Lourdes. Usualmente no me gusta adular y cuando dedico una referencia a alguien es porque realmente las merece, Ella es mi ejemplo a seguir, el magisterio cotidiano, y me acerco para aprender siempre algo nuevo, de manera integral, en este largo camino que hago por esa humanidad necesitada.

PIE DE FOTOS

1.- Para sus compañeros de labores el Dr. Rafael Abreu Duarte compulsa por su responsabilidad y su sonrisa.

2.- «Llegué de forma voluntaria al Laboratorio del CPHEM y no me arrepiento», puntualiza el joven galeno.

3.- Junto a quienes comparte el ejercicio cotidiano. La Dra. Lourdes Sánchez recuerda que eran muy pocos en el Laboratorio al llegar la pandemia y marcó la entereza de jóvenes que venían a enfrentar lo desconocido de forma voluntaria y solidaria, en tanto la Dra. Norlenys Morales Cueto (segunda de izquierda a derecha) considera a su colega Rafael una persona con suma capacidad para el trabajo y formador de las nuevas generaciones que llegan al escenario de la Microbiología.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

0 comentarios