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Salud

Autismo, manos tendidas

Autismo, manos tendidas

Por Ricardo R. González

Cada 2 de abril el mundo tiene espacio reservado y dedica el día a la concientización del autismo. Lo declaró la Asamblea General de las Naciones Unidas como acceso para mejorar las condiciones de vida de niños y adultos que sufren este trastorno inherente al neurodesarrollo, caracterizado por alteraciones o retardo en la comunicación, la conducta y las relaciones sociales.

Según cálculos lo padece una de cada 700 a 1000 personas en el universo y, generalmente, refleja sus síntomas durante los primeros dos años de existencia, aunque puede diagnosticarse a cualquier edad.

Para la ciencia los orígenes del trastorno del espectro autista (TEA) resultan desconocidos, pero algunas hipótesis suponen el predominio de mutaciones genéticas, sin excluir otros factores naturales que influyen en la determinación de un diagnóstico complejo muy asociado a las particularidades de cada caso.

Predomina sobre los varones a razón de cuatro veces más que en las hembras, mientras no se excluyen las posibilidades de que aparezca un nuevo miembro en familias con antecedentes de pacientes autistas.

La experiencia del Dr. Omar Hernández Rivero, especialista de II Grado en siquiatra infantil, lo lleva a afirmar que hasta el momento no existen tratamientos curativos ni exámenes que corroboren su detección prenatal; sin embargo, quien ha dedicado parte de su vida a la salud mental y en específico al autismo sabe que el horizonte no se cierra y necesita el apoyo de todos.

En este sentido, el servicio específico del hospital pediátrico universitario José Luis Miranda, de Villa Clara, diseñó un sistema terapéutico integrado con base interdisciplinaria e intersectorial. Desde la década de los 80 del siglo pasado diagnostica y trata a niños y adolescentes con TEA, y en la actualidad funciona una consulta con especialistas de múltiples ramas en un nuevo local puesto en marcha en octubre de 2019.   

De acuerdo con la base de datos unas 133 personas viven con TEA en áreas villaclareñas, aunque se registran 28 pacientes con residencias en provincias cercanas que continúan su atención por expertos formados en la provincia.  

En cada municipio existen consultas de siquiatría infantil que remiten los casos al centro rector villaclareño, por ello no resulta extraño los remitidos por especialidades específicas como logofoniatría, neurología, genética, otorrinoralingología, endocrinología, y los procedentes del Centro de Neurodesarrollo y los del Centro de Diagnóstico y Orientación (CDO).

El universo del TEA no se circunscribe solo al componente médico. Una vez realizado el diagnóstico constituyen fortalezas la labor de los terapeutas ocupacionales y rehabilitadores sociales, unido a la inserción al sistema educacional a partir de los círculos infantiles y los diferentes niveles que puedan admitir, según el caso, desde discapacidades profundas hasta rendimientos intelectuales demostrados.

De no ser posible se cuenta con las modalidades en la educación especial demostradas a partir del círculo infantil Alegre despertar y la escuela Rolando Pérez Quintosa, como centro de referencia de los centros especiales existentes en casi todos los municipios, pero tampoco se descuidan otros factores dietéticos ni los vínculos con el INDER, Cultura, y otros sectores que aportan a la espiritualidad y engrandecen el alma.

Si una nota destaca desde que apareció la pandemia detestable del SARS CoV-2 es que ninguno de los autistas de nuestro territorio ha enfermado con el virus, en tanto la campaña internacional en torno al TEA centró su lema «Puedo aprender, puedo trabajar» como exhortación y llamado a la vida, a buscar ese arco iris que también muestra sus colores para todos.

Hablando de tonalidades el azul es el símbolo del autismo en asociación con el mar que muchas veces regala su calma, mas otras se muestra turbulento como las propias conductas de estos casos caracterizadas por el aislamiento, la contemplación ante el espejo, las reiteraciones de frases, sonidos y movimiento de las manos, o el juego con las sombras. 

Aun así algunos muestran valiosas habilidades con los números por encima de las letras, y están dotados de destrezas manuales desarrolladas a través de la pintura, el modelado y la música.

Sin dudas el autismo resulta un trastorno crónico, por lo que se hace necesario aceptar y aprender a convivir con sus portadores a fin de lograr su pleno desenvolvimiento. Tenemos que incluirlos y nunca marginarlos, que haya tolerancia y respeto a quienes no escogieron el TEA para venir al mundo. Ellos están y necesitan de todos, con nuestras manos tendidas.

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El médico que no contó hasta cien para conciliar el sueño

El médico que no contó hasta cien para conciliar el sueño

La experiencia del Dr. Manuel Toboso Alcántara, otro de los afectados por la COVID-19, que emprende su período de recuperación.

Texto y foto: Ricardo R. González

Esa coriza frecuente resultó un detonante para que el Dr. Manuel Toboso Alcántara disipara la duda de si era portador de la Covid-19 o escapaba del virus. Ya no son aquellos tiempos en que su rinitis alérgica, o inflamación de la mucosa de las fosas nasales, pasara como algo habitual desde que empezó a conocer el mundo en un punto campestre espirituano. Ahora, con más razón, afirma que dicha rutina pudo convertirse en algo peligroso de haberse atado a la confianza.

Tenía razón. A ello súmele el antecedente de que uno de los miembros del Consejo de Dirección del hospital oncológico Celestino Hernández Robau confirmó la positividad en un PCR realizado. Por tanto, no demoró más y acudió a las pruebas establecidas.

La incertidumbre creció en espera de resultados en medio de horas interminables hasta que la totalidad de los exámenes corroboraron que también era portador del SARS CoV-2, y como director de la institución decidió el ingreso en ella para conocer por dentro lo que sería la primera hospitalización en su vida.

«Una vivencia única, a pesar de que desde pequeño soy asmático, porque es difícil conjugar la trilogía de médico, paciente, y trabajador del mismo centro de ingreso ante una enfermedad de la que todavía se desconocen muchos detalles».

Aún se pregunta si el contagio ocurrió por otro contacto o mediante el hábito de llevar las manos a los ojos luego de tocar alguna superficie contaminada; sin embargo, en este tiempo el Dr. Manuel Toboso no olvidó sus funciones asistenciales al estar aquejado solo con alteraciones en uno de los marcadores que consignaban un proceso inflamatorio, sin reportes de fiebre, tos u otro malestar.

«Aparecieron más miembros del Consejo de Dirección e integrantes del Puesto de Mando de la Covid con signos positivos que compartimos en la sala de hospitalización. Evaluaba sus complementarios, sugería tratamientos, y ofrecí un poco de docencia a los médicos de familia ante protocolos cambiantes. Ello me sirvió para no pensar en que era portador del virus, además de mantener contacto telefónico con los especialistas que indicaban la terapéutica a seguir».

En todo ese tiempo no se desvinculó del acontecer de la entidad, siguió llevando la evolución de los enfermos, las altas, las estadísticas vinculado a los jefes de grupo.

— La institución constituye el centro rector del tratamiento oncológico con carácter territorial ¿Qué ocurrió durante ese período?

— El hospital no quedó a la deriva y prosiguió la atención oncológica en diversas ramas. Ese segmento estuvo a cargo de tres experimentados profesionales que asumieron cada detalle con un desenvolvimiento excelente.

— ¿Han tenido pacientes oncológicos portadores de Covid?

— En este último rebrote totalizan 20, pero no se descarta un grupo numeroso de positivos y sospechosos en general. Incluso algunos con metástasis en estado grave que lograron su recuperación a pesar de resultar en extremo vulnerables. Este 23 de marzo se le dio el alta a la última paciente de Oncología portadora de un tumor de mama.

— Si hablamos de resultados ¿cómo pudieran catalogarse?

— Durante la primera etapa de la afección atendimos 341 pacientes; de ellos, 91 positivos y el resto sospechosos que incluyeron a residentes en Sancti Spíritus y otros 23 procedentes del hogar de ancianos número 3 de Santa Clara. La mayoría con buena evolución y solo tres fallecidos.

«A partir del tercer rebrote en que nos incorporamos nuevamente a la tarea hemos visto a 941 pacientes, con 462 positivos y 479 sospechosos, sumados a 438 altas, 21 enfermos trasladados al Hospital Militar y tres decesos. En toda la historia registramos solo seis fallecidos entre los positivos con una mortalidad menor al 1 %».

LA ÓPTICA DE UN GALENO

La historia del Dr. Manuel Toboso inició el martes 2 del actual marzo y finalizó el lunes 8 del propio mes luego que sus PCR resultaron negativos. Emprendió su período de recuperación, y ya asume sus funciones en el centro hospitalario, aunque a veces el cansancio le toque a la puerta en horas vespertinas.

Una y otra vez insiste en la necesaria rapidez para acudir al médico porque es determinante como vía más efectiva a fin de evitar la propagación de la enfermedad.

«Cuando se analizan los casos complicados y los fallecidos en un gran por ciento figura la demora en aplicar medicamentos que neutralicen mayores trastornos, incluso influye en la disminución de remitidos a las salas de terapia intensiva», puntualiza.

Como galeno y paciente recomienda el uso correcto de los medios de protección con hincapié en el lavado de las manos, en el cumplimiento de todas las medidas establecidas por los protocolos, y en rechazar la automedicación ya que un simple dolor de cabeza pudiera constituir el único aviso para sospechar el asedio del virus.

— En el caso de los antisépticos ¿sustituyen el lavado de las manos?

— Pudiéramos decir que complementan y destruyen bacterias, pero la higiene frecuente es fundamental.

Si algo no quisiera recordar Manuel Toboso de su «incursión» como paciente son aquellas noches que, a su entender, resultaron en extremo prolongadas.

«Casi no dormía, y tenía la preocupación por mi familia que estaba pendiente de los resultados de sus PCR. Afortunadamente fueron negativos».

— Entonces ¿aun así no tuvo que contar hasta cien para conciliar el sueño?

— Ni tampoco sumar elefantes, aunque confieso que tuve mis trastornos por temor a complicarme y que mis seres queridos estuvieran enfermos. Por eso traté de escapar de esas pesadillas, y si bien venían a la mente encontré mi refugio en el trabajo.

PIE DE FOTO

El Dr. Manuel Toboso Alcántara lleva tres décadas como clínico y aunque no estuvo grave por la Covid-19 si hubiera actuado con lentitud las consecuencias serían diferentes.

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El benjamín del momento

El benjamín del momento

Primer bebé que conoció la Covid-19 en Villa Clara y también en la región central de Cuba.

Texto y foto: Ricardo R. González 

Les presento a Julio Ernesto Gomate Arbolaez. Ni siquiera este virus reprochable tuvo compasión con una criatura que en aquel momento tenía solo 13 días de nacido para ensañarse sobre su diminuta anatomía. Llegó al Cuerpo de Guardia del hospital pediátrico universitario José Luis Miranda, de Villa Clara, en la tarde del domingo 14 de marzo con ciertas manifestaciones respiratorias y tos ocasional referidas por su mamá, aunque no faltó alguna hipertemia discreta.

La Dra. Anisley Salazar Sotolongo recibió el caso en la institución. Comenzaron los exámenes y el interrogatorio profesional. El niño había tenido contacto en días anteriores con una tía que, hasta entonces, era asintomática, pero ya en la jornada dominical su PCR la marcaba como positiva.

Comienzan los estudios a Julio Ernesto y muestra signos de portar los efectos de la pandemia, por lo que sin pérdida de tiempo era trasladado al hospital militar Manuel Fajardo Rivero para cumplir el protocolo de ingreso y recibir la atención necesaria.

La Dra. Anisley acompañó al pequeño hacia esta institución y junto a su colega Ana María Mederos Herrera iniciaron los procederes.  

Refiere la Dra. Ángela de la Caridad Herrera Manso, jefa del servicio de Neonatología del hospital de la infancia en la provincia que pasados tres días el menor experimentó ciertas irregularidades, por lo que se activó la guardia de 24 horas de la rama junto al trabajo de enfermería especializada.

«El pequeño fue reportado grave. Era necesario situarlo en la incubadora con el correspondiente seguimiento de los signos vitales ante marcadores que reflejaban la infección. En este período no faltó la aplicación de otros medicamentos que reforzaran su sistema inmunológico, y poco a poco aparecíó la mejoría aunque aún con un PCR positivo durante diez días.  

Mas, llegó el momento del resultado esperado. Las pruebas realizadas a Julio Ernesto ofrecieron un mejor rostro y pudo hablarse de negatividad. Ello propició el traslado hacia el «José Luis Miranda» a fin de concluir la terapia antimicrobiana, sin abandonar la lactancia materna que le ha permitido arribar a las nueve libras de peso y mantener buen estado general.

EL APOYO DE TODOS

En sus 28 años Aireli Arbolaez Ramírez nunca pensó pasar por estos momentos. Era su primer embarazo en extremo deseado y a la vez anhelado. Así enfrentó su gestación que transcurrió de manera normal y finalizó con una cesárea dada la posición pelviana del feto.

Desde el recinto donde permanecen la madre contempla a su criatura. No deja de mimarla a través de la mirada, e insiste, una y otra vez, en los motivos del por qué el SARS CoV 2 invadió a su niño.

Ahora comprende con mayor claridad lo que muchas veces escuchó: el coronavirus resulta implacable y no tiene rostro, como también la necesidad de preservar al máximo a los recién nacidos en tiempos en que las visitas no resultan aconsejables.

«Cuando me dijeron que mi hijo era positivo se me unió el cielo con la tierra, no lo creía, empecé a llorar ante una criatura tan tierna que inicia su vida, en medio de esa encrucijada de mis pruebas negativas y la de él positivas. Todo resultó inesperado», confiesa Aireli al relatar esos momentos que nunca quisiera recordar.

Ella, ama de casa, y el padre del primogénito que lleva idéntico nombre y ejerce como cuentapropista, aprecian con celo al primer infante villaclareño que debuta con Covid y al más pequeño de todos los contagiados en la etapa pandémica.

«Yo tengo que agradecer a todo el personal del hospital Militar y del Pediátrico lo que han hecho por mi hijo. Me sentí igual en las dos instituciones y eso lo llevo en el corazón. También a todos los directivos, a quienes compartieron cada segundo, y a los representantes del Programa de Atención Materno—Infantil (PAMI) porque no me ha faltado el apoyo y la esperanza como la medicina que más necesitaba», reafirma la joven.

¿A la vida?, le doy las gracias por darme el privilegio de conocer la maternidad a pesar de esta incipiente herida, y pido mucha salud para mi bebé… Entonces, vuelve la vista a fin de contemplar al benjamín del momento.

PIE DE FOTOS:

1.- Madre e hijo comparten un momento de felicidad.

2.- Parte del equipo que atiende al niño en el servicio de Neonatología del Hospital Pediátrico villaclareño. De izquierda a derecha: Yusmara Ramos Valdés, Daimy Pérez Guillén, Marbelis Díaz Alonso, Ángela de la Caridad Herrera Manso y Mailé González Docina.

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De cara a la tormenta

De cara a la tormenta

La historia no contada del Dr. Jesús Sánchez Pérez, director del hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, quien nunca imaginó conocer la gravedad tan de cerca como consecuencia de un virus impredecible.

Texto y fotos: Ricardo R. González

La obstrucción nasal leve despertó sospechas, aunque nunca perdió el olfato ni el gusto; sin embargo, una tos persistente vino después e incrementó la frecuencia respiratoria.

Médico al fin Jesús Sánchez Pérez sabía que algo andaba mal. Acudió al Cuerpo de Guardia del hospital universitario Arnaldo MIlián Castro donde realizaron los exámenes pertinentes. Las dudas acerca de un posible caso de Covid eran evidentes y se impuso el camino hacia el hospital militar Manuel Fajardo Rivero, mas en horas de la noche le informaron lo que no hubiese querido escuchar: Positivo al SARS-CoV-2.

Todo llegó como en una carrera vertiginosa. Se agudizaron los síntomas, los marcadores hematológicos e inmunológicos revelaban que atravesaba por una de las complicaciones más graves de la enfermedad, y en solo horas se impuso el trasladado a la terapia intensiva.

«Llegué a la sala con cianosis, respiración descontrolada (polipnea) que obstaculiza la llegada del oxígeno a las células, e iniciaron todas las maniobras de emergencia, entre ellas la permanencia en posición de decúbito prono (tendido boca abajo y la cabeza de lado) a fin de mejorar el funcionamiento pulmonar».

Si bien no quisiera recordar aquellos momentos el director del hospital pediátrico José Luis Miranda vio muy de cerca el rostro de la gravedad. No sabe cómo dibujarlo, pero lo constató y es suficiente. Conoce que empeoró su cuadro respiratorio y gracias a la terapéutica indicada con medicamentos de factura cubana pudo mejorar la carga viral unido a  los tres días con ventilación de alto flujo hasta que aplicaron la oxigenación con mascara a partir de la mejoría.

«Pasé varias jornadas sin apetito y bajé mucho de peso. Recuerdo que la pantrista se paraba por el cristal y me hacía señas de lo que me apetecía comer. Nada de nada, pero con un trato que se evidencia con todos los pacientes. Llegar grave a un lugar, sin acompañante, y en condiciones muy difíciles te da la posibilidad de apreciar muchos detalles. A mi modo de ver resulta una atención de excelencia en general, no a mí por ser médico, era compartida con el viejito de al lado u otra persona… el mismo cariño y dedicación porque no existen diferencias».

DESDE EL HOSPITAL MILITAR

Siete días permaneció el Dr, Sánchez Pérez en la Unidad de Cuidados Intensivos, y por sus funciones administrativas está acostumbrado a evaluar procesos. Una mirada aguda por aquí y otra por allá para reconocer el nivel de organización y cómo se cumplen los protocolos que minimizan los riesgos de los trabajadores, pero añade la acertada conducción de la dirección del Hospital Militar, su consejo ejecutivo, el grupo de expertos integrados por profesionales del propio centro, del Cardiocentro Ernesto Che Guevara, y del «Arnaldo Milián» en pensamiento colectivo que demuestra un sistema caracterizado por la profesionalidad.

Si hay algo impresionante es el optimismo que siempre trasmiten los médicos, personal de enfermería, auxiliares, en fin… «Hay que ver la alegría en los rostros de todos cuando ocurre el cambio de turno y observan el comportamiento de los parámetros reflejados en los monitores y aprecian que hay evolución. Eso te llega como una de las más valiosas medicinas, ya que en cualquier país desarrollado existe mayor tecnología e incluso sofisticada, pero ese «equipamiento del alma» es muy difícil de encontrar», precisa el galeno.

— Usted siempre ha vestido con la bata blanca del personal de Salud en ejercicio, pero ¿cómo se explica cuando tiene que usar la piyama en función de paciente?

— Nunca en mi vida había estado ingresado ni con una venoclisis puesta. Solo soy un hipertenso moderado, y como profesional de la Salud, siempre en funciones directivas, no pensamos que podemos enfermar, a pesar de la vulnerabilidad a que estamos expuestos por el propio riesgo.

«Cuando uno se enfrenta a la realidad, esta vez como paciente, en una sala de cuidados intensivos el mundo cambia, pero te ofrece la posibilidad de ver el universo bajo la óptica del enfermo, de la sensibilidad que se necesita recibir, y de constatar el esfuerzo sin límites de los trabajadores, esos valientes ajenos a los riesgos, en medio de fluidos y aerosoles altamente contaminantes, que asumen sus labores con tremenda disposición.

«En el orden particular resalto el aporte de personas de todas las edades, la cooperación de otras instituciones y de diferentes municipios en acciones muy unidas. Percibes, verdaderamente, el humanismo, el cariño que te dan al enfrentar una enfermedad mortal y desconocida a la vez. Todo reconocimiento es poco, desde el encumbrado profesor hasta el indispensable trabajador de servicios, pero no puedo obviar las contribuciones de nuestra comunidad científica que permanece en la primera línea».

Una vez que el PCR resultó negativo Jesús Sánchez completó su período en la sala de Neumología del hospital Arnaldo Milián a fin de proseguir los tratamientos y comenzar la rehabilitación respiratoria.

En este servicio permaneció seis días de los 15 de ingreso total y también resalta a todo su colectivo, a la dirección de la Sala y de la institución hospitalaria por las atenciones recibidas.

CUIDEMOS A LA INFANCIA

Para el galeno resulta altamente preocupante lo que ocurre con la infancia en este tercer rebrote de la Covid-19. Ello lo lleva a incomodarse como si le pincharan de nuevo la piel entre las tantas agujas recibidas en estos tiempos y abandona la quietud que, hasta ese minuto, mantenía en el butacón a fin de referirse al incremento de reportes.

Le molesta que por estos días se notifiquen dos recién nacidos de solo 15 y 18 días de llegar al mundo, respectivamente, como portadores del coronavirus, algo inadmisible e injustificado.

«El niño no sale en busca del virus, somos los adultos los principales responsables», precisa el médico quien, como pediatra al fin, advierte que muchos núcleos familiares han descuidado la protección de la infancia.

«No son etapas para socializar o realizar visitas. Todavía veo a los menores jugando en las calles sin nasobucos. Se suspendieron las clases para estar en casa, viendo las teleclases, y si es necesario salir fuera del hogar por un motivo muy justificado deben cumplirse las medidas en extremo».

— Según estudios ya quedan demostradas las secuelas en edades pediátricas

— Nuestro Hospital atendió una cifra pequeña de niños positivos durante el primer rebrote. Ahora se concentran en el «Manuel Fajardo» donde existe una unidad dotada con los recursos necesarios y el grupo de pediatras. Ellos también conocen las reacciones que provoca la enfermedad en la infancia.

«El Pediátrico apoya ante cualquier coyuntura, al tiempo que dispone de sus estrategias y programas. Prestigiosos especialistas encabezan estas investigaciones, y lo lamentable es que ya se reportan secuelas cardiovasculares, respiratorias e incluso psicológicas, por lo que no podemos continuar exponiendo a la infancia a muchas de esas limitantes de por vida a partir de una afección aún desconocida y con proliferaciones de cepas».

— Algunos piensan que la llegada de la vacuna cambiará el panorama de la noche al día.

— Estas podrán venir y llegarán, mas la protección individual será la solución efectiva, el hecho de evitar la enfermedad con la responsabilidad de todos. Tenemos que cuidarnos y mantener el vilo con los niños como mayor tesoro.

INCÓGNITAS Y NOTICIAS POSTINGRESO

La tormenta ya pasó; sin embargo, todavía Chuchy, como se le conoce afectivamente, no ha encontrado la causa del contagio. «Es una enfermedad que puede adquirirse en cualquier lugar, a partir de los asintomáticos, o por el propio mundo hospitalario siempre complejo. Cuando sentí el primer síntoma respiratorio salí del trabajo de acuerdo con lo normado en los protocolos. No podía contagiar a nadie, así protegía a los trabajadores del centro, a la familia y a todos. Aunque no supe la causa de mi infección tengo la dicha que de mis obreros nadie enfermó.

El galeno avanza en su recuperación, pero no puede ocultar —y lo confiesa— que una de sus mayores alegrías es su nieto de seis meses de nacido, un comportamiento recíproco del pequeño Jesús Ernesto Sánchez Sosa hacia el abuelo, y lo que nunca imaginó durante el ingreso en el Hospital Militar es que muy cerca de él, en el cubículo correspondiente, permaneció el menor durante 24 horas bajo tratamiento como sospechoso de la Covid hasta ser trasladado al Pediátrico al reportar su PCR negativo.

Una situación que solo conoció el abuelo una vez dado de alta porque por sus propias declaraciones «no hubiera podido resistirlo». Así piensa un profesional y ser humano que luego de las experiencias vividas emprende su recuperación, y quien puede catalogar la pandemia como esa enfermedad en la que estamos en fila y no tiene rostro.

PIE DE FOTOS:

1.- «Estuve grave, quince días ingresado, depende de cómo reaccione el sistema inmunológico de cada persona ante la infección. Mientras más factores de riesgo tiene la persona se incrementan las posibilidades de enfermar», reafirma el Dr. Jesús Sánchez Pérez convertido, esta vez, en paciente.

2.- Ahora todo corre bajo normalidad. Abuelo y nieto tienen una armonía excelente, pero lo que nunca supo el médico hasta después del egreso fue que el pequeño permaneció ingresado un día en el Hospital Militar como presunto sospechoso.

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Apuesta por la vida

Apuesta por la vida

De cómo llegó a este mundo la primera niña cubana de una madre portadora de Covid-19 en estado crítico. Algunos de sus protagonistas cuentan la historia para ser recordada como un hito de nuestra medicina a través de los tiempos.

Texto y fotos Ricardo R. González

Cienfuegos la veía pasar acompañada de esa gravidez que ya marcaba las 35 semanas. Maidi Martínez Pérez reconoce que todo marchaba bajo normalidad hasta que cierto decaimiento y fatigas aparecieron como manifestaciones extrañas. Con el paso de los días se incrementaron y no dejó que el embarazo cargara con la culpabilidad. Acudió de inmediato al médico y tras aplicarse los protocolos establecidos decidieron el ingreso el domingo 21 de febrero.

Un test rápido indicó lo que era de suponer, Fue trasladada a otra sala del hospital de la Perla del Sur, y con el PCR se confirmó lo que ya no tenía dudas: la futura mamá era portadora de la Covid-19.

«Viví incertidumbres, pensaba mucho en mi familia, en mi primer hijo Helson García Martínez de seis años, en la criatura por venir, en fin, todo era una incógnita hasta que me informaron el traslado hacia el hospital militar Manuel Fajardo Rivero, de Santa Clara».

Pocos días después un grupo de expertos decidió practicar la cesárea, en esa institución asistencial, para mejorar el estado de salud de la madre y la pequeña.

«En todo momento fluyó la comunicación, explicaron las razones del proceder y acepté. Recuerdo el rostro de los especialistas dándome apoyo y mucha confianza. Ese equipo resultó formidable, integrantes de múltiples hospitales en función de nuestras vidas. Interactuaron con extrema rapidez».

La cienfueguera estuvo consciente durante toda su gravedad. Fue transfundida y solo la intubaron en el momento de la cesárea. Su hija nació pre término con 5,6 libras de peso (2560 gramos), mientras el Hospital Militar se estrenaba con el nacimiento de una menor que ya el 8 de marzo concedía el regalo del egreso y la posibilidad de conocer a su hija en fecha significativa.

Quizás la travesía más larga que ha emprendido en su vida resultó el traslado al hospital ginecobstétrico Mariana Grajales de la capital provincial. Iba a enfrentarse a la realidad porque, por primera vez, tuvo la oportunidad de decirle: mi hija.

El reencuentro rebasó los límites de lo emotivo. Ambas al fin juntas. Alegrías y lágrimas. «Como si me hubiera conocido antes, yo la cargué y se refugió en mí. Le hablé con palabras que salían del corazón y me miraba con las mismas expresiones de cuando tú le tomaste las fotos para tus reportes. La madre siempre espera que la enfermera ponga sobre el pecho a la criatura, verla de inmediato, y no lo pude disfrutar. Esa foto que me envió mi padre Germán Martínez Bofill se convirtió en un momento muy gratificante. Estaba desesperada por ver a mi hija, y a través de las que él me llevó fue que la conocí. El resto imagínenlo, no lo puedo explicar».

El apoyo de Germán ha sido decisivo. Él vive en La Habana y al saber los pormenores del caso y que toda la familia estaba aislada se trasladó hacia acá con los permisos pertinentes. «Ha sido mi sostén, moviéndose de un hospital a otro».

Al niño mayor lo cuida su papa, Yudiel García Rizo, que trabaja en el Minint al igual que Maidi. Ellos y sus vecinos aguardan ansiosos la llegada a casa, la que también espera la cienfueguera quien lleva varios días sin ver a su hijo, «aunque le llevo a su hermanita de regalo ».

— Qué impresión tienes de Villa Clara?

— Primero, la satisfacción de que estudié en la Facultad del Minint General de Brigada Luis Felipe Denis y la llevo muy adentro porque constituye el recuerdo de mi universidad y de todos mis compañeros de la región central con excelentes profesores, y pensé en las paradojas del regreso, aunque en condiciones diferentes, pero la provincia no me falló. Villa Clara me graduó, me dio a mi segunda criatura, y me vuelve a ofrecer vida.

— Helen por naturaleza no es villaclareña, pero pudieras inscribirla como hija adoptiva de esta provincia…

— Ella tiene sus raíces aquí, nació aquí gracias al talento de nuestro personal de Salud y a la medicina cubana a las que tengo que agradecerles siempre con las fuerzas del alma.

EL TODO POR EL TODO

El Dr. Eliodoro Medina Escobar, especialista en Ginecobstricia e integrante de la comisión creada en la provincia para la atención a las pacientes maternas criticas, rememora cada momento como si pasaran a través de una cámara lenta. Tenía conocimiento que Maidi estaba ingresada en la terapia intensiva del Hospital Militar y lo llamaron en la mañana del martes 2 de marzo debido a que el estado general se había deteriorado.

Junto a una amplia comisión integrada por intensivistas, anestesiólogos, otros ginecobstétras, clínicos, y radiólogos, trazaron las pautas a seguir en un momento idóneo para la bebé cuyos ultrasonidos y otros exámenes mostraban a una criatura que no debía presentar complicaciones.

Casi a las 3:00 p.m. traspasaron el salón. Era jugarse el todo por el todo ante una cesárea de unos 30 minutos de duración, mas en un caso en extremo novedoso porque no se había enfrentado algo similar.

«Contábamos con el apoyo necesario, las medidas de asepsia y antisepsia resultaron idóneas, los medios de protección garantizados, y si bien fue una experiencia complicada ante las particularidades del caso todo estuvo organizado, con excelente preparación y fuimos muy bien recibido en el centro», precisa el galeno.

Lavado de manos, gafas protectoras, nasobucos, batas… todo listo y se dio la voz de a operar. El grupo también tuvo el apoyo del equipo del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) y de varios especialistas de la provincia en función de la vida.

— ¿Sintieron temor?

— Es una enfermedad en extremo contagiosa, y cuando fuimos llamados sí lo sentimos, pero al llegar al Militar y apreciar cómo se había organizado el proceso lo hicimos con la seguridad absoluta de que no iba a pasar nada. El momento en que llega la criatura al mundo siempre es tenso, habrá que esperar el primer llanto, y una vez que ocurre respiras y todo queda bajo control.

— ¿Qué experimentó el Dr. Medina Escobar al escuchar este en específico?

— Muy reconfortante. Primera vez que retumba en un salón cubano a partir de una niña cuya madre era portadora de algo incalculable.

Como médico de profesión y de sentimientos le satisface saber la evolución de madre e hija. Ha recibido llamadas de profesionales preocupados por ambas. «Ahora que están juntas y fuera de peligro me recorre una tranquilidad enorme. Es otro premio a la labor».

MADRE MULTIPLICADA

Cuántas historias tendrá la Dra. Yulexis Chaviano Diego, como jefa del servicio de Neonatología del hospital ginecobstétrico Mariana Grajales, de criaturas muy graves que logran reinsertar a la vida.

A Helen también la recibió. Reportada de crítica al inicio, portadora de un distrés respiratorio (dificultades para la llegada de suficiente oxígeno a los pulmones y a la sangre) fue necesario intubarla y ser valorada por especialistas de cardiología al sospecharse una hipertensión pulmonar.

«Evolucionó de forma muy positiva, y realizamos el destete o suspensión de la ventilación mecánica en corto tiempo, ya con sus parámetros vitales normales». 

Durante ese tiempo la pequeña se alimentó con leche materna procedente del Banco de Leche Humana (BLH) radicado en la institución hasta someterse a la lactancia directa de la madre.

Una vez juntas y Helen en su cuna normal, con sus dos PCR negativos, inscribe su nombre entre las pacientes inusuales del servicio. «Nos habíamos preparado, pero no reportábamos nacimientos a partir de una mamá portadora de Covid en estado crítico», enfatiza quien resulta una madre multiplicada entre tantas criaturas que deben la existencia a los profesionales y auxiliares del servicio.

Las redes sociales se dispararon con la llegada de Helen. No faltaron las gracias a Dios, otros practicaron sus oraciones por la pronta recuperación de madre e hija: sin embargo, hubo confluencia en lo grande de la ciencia y del personal de la Salud por su consagración.

Yulexis Chaviano confiesa que ha servido de experiencia a todos. Algo así como una escuela en esta apuesta por la vida.

MEMORÁNDUM

— Desde el inicio de la afección en Cuba, en marzo pasado hasta fines de 2020, se habían diagnosticado 110 embarazadas y puérperas con evolución favorable, pero llama la atención que solo al cierre de enero de 2021 la cifra de gestantes enfermas se supera en 10 a las de todo el período del año precedente, mientras el 69 % fue infestada por contactos anteriormente positivos.

— Según investigaciones en el caso de los fetos pudieran contagiarse si el virus pasa a la placenta, aunque se ha encontrado en sangre del cordón umbilical; sin embargo, la mirada de los expertos considera que las infecciones resultan leves.

CONTRASTES

El hecho de que Helen nunca estuvo contagiada con el SARS CoV 2 constituyó una ventaja extraordinaria. Vale decir que el sistema inmune durante el embarazo disminuye la posibilidad de fortalecer las defensas, a la vez que se registran cambios en la función respiratoria que abren las puertas a enfermedades, sin restar importancia a otras modificaciones anatómicas y fisiológicas propias de las gestantes.

La OPS refiere que en septiembre de 2020 más de 60 450 mujeres fueron diagnosticadas con el coronavirus en 14 países de las Américas; de las cuales, 458 fallecieron a causa de la infección.

Helen y su mamá Maidi siguen haciendo historias en lo que se considera un hito para la medicina villaclareña y cubana.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

PIE DE FOTOS:

1.- Maidi le recordaba al ginecólogo que a sus 33 años nunca había estado tan grave, y que salió del salón como si fuese otra persona. «Me sentí diferente, con un alivio extraordinario», declaró.

2.- Instante en que Helen abandona la incubadora y pasa a una cuna normal ¿Será su gesto una especie de saludo a la vida?

3.- Dr. Eliodoro Medina Escobar, participante en la cesárea.

4.- La jefa del servicio de Neonatología del «Mariana Grajales» Dra. Yulexis Chaviano Diego.

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Glaucoma, punto rojo y de actualidad

Glaucoma, punto rojo y de actualidad

Por Ricardo R. González

Considerada por muchos como la segunda causa de ceguera en adultos y por su notoria dispersión, el mundo oficializa cada 12 de marzo como Día destinado a la prevención del Glaucoma.

Según explicó el Dr. José Guillermo Martínez Urbay, especialista de I y II grados en Oftalmología, Villa Clara se suma a estas contribuciones en una jornada que se extenderá hasta el venidero sábado con la realización de eventos dirigidos a profundizar el nivel científico de los expertos de la rama a partir del intercambio de experiencias y conocimientos acorde con las exigencias sanitarias del momento.

De igual modo se participa en el I Taller Virtual dedicado a la afección con inclusión foránea, y en el que la provincia está representada a partir de trabajos e intercambios en los forodebates establecidos en el portal digital de Infomed.

Declara el también especialista de I grado en Medicina General Integral (MGI) que para los villaclareños resulta significativa la fecha al celebrarse el cumpleaños de la titular Berta Depestre Pérez quien suma 52 años dedicados al tratamiento del glaucoma y otras afecciones en el territorio, sin descuidar la formación activa de todas las generaciones de oftalmólogos.

Los expertos dedicados al abordaje de la enfermedad desarrollan diplomados dirigidos al perfeccionamiento de la atención que reciben los pacientes en el nivel primario de Salud, e insisten en la labor de promoción a través de las redes sociales con marcada influencia en el grupo de WhatsApp ANCI Ciudad del Che.      

El glaucoma se define como una neuropatía óptica crónica, progresiva y multifactorial, con un riesgo mayoritario atribuible a la hipertensión ocular, lo que llama a un diagnóstico precoz de esta enfermedad neurodegenerativa.

Provoca daños progresivos e irreversibles en el nervio óptico y en las capas de fibras nerviosas de la retina, y resulta muy peligroso que en sus inicios no suele presentar síntomas, por lo que ya en un caso avanzado no es descartable la aparición de náuseas, dolor de cabeza y en los ojos, visión borrosa, y pérdida de esta.

Entre las personas con mayor riesgo figuran quienes sobrepasan los 60 años, aquellos con antecedentes familiares de glaucoma, los diabéticos, y portadores de miopía, entre otros.

De acuerdo con estimados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) unos 4,5 millones de personas en el Orbe presentan ceguera como consecuencia del glaucoma, y al término del pasado año estaba previsto que 80 millones sufrieran el padecimiento, por lo que impera el tratamiento y los exámenes oftalmológicos adecuados para preservar la visión.

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Fuera de peligro Maidi y su pequeña Helen

Fuera de peligro Maidi y su pequeña Helen

Los últimos instantes de Helen en una incubadora antes de pasar a una cuna normal.

Texto y foto Ricardo R. González

La mejor noticia que puede circular este lunes es que Maidi Martínez Perez y su pequeña Helen están fuera de peligro y ambas se recuperan de forma progresiva.

Maidi resultó la primera cubana sometida a una cesárea como portadora de Covid-19 en estado crítico, aunque su pequeña nació sin estar contagiada con el virus.

El proceso se realizó, íntegramente, en el hospital militar Manuel Fajardo Rivero, de Villa Clara, que también reportó el primer alumbramiento de este tipo en su historia bajo la acertada ejecución de un experimentado equipo de multidisciplinas.

Debido a la propia evolución de la menor ya fue retirada de la incubadora y permanece en una cuna normal habilitada en el servicio de neonatología del ginecobstetrico Mariana Grajales. Desde allí la Dra. Yulexis Chaviano Diego, al frente de esa sección, declaró que la pequeña no corre peligro alguno.

En las próximas horas madre e hija se reunirán al ser declarada la progenitora negativa al virus, por lo que recibirá el egreso del Hospital Militar para permanecer unos días en otra institución de Salud.

Espere en breve un amplio reportaje.   

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«La otra cara de mi mundo»

«La otra cara de mi mundo»

El joven galeno villaclareño Javier Alejandro Oquendo Álvarez, con apenas 25 años, nunca imaginó que un día se convertiría en paciente de la repulsiva Covid-19.

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía del entrevistado

La vida sitúa encrucijadas que nos hacen rebuscar entre los innumerables porqués, y el Dr. Javier Alejandro Oquendo Álvarez hubiese deseado que los recuerdos se detuvieran en el último día de 2020 cuando compartía el término del año con sus seres queridos.

Después, la película —léase realidad— se tornó oscura, desapareció de ella el multicolor que pudiera tener debido a que en la madrugada del primer día del nuevo enero comenzó a experimentar un malestar general con un termómetro que marcaba los 38oC.

Luego vino la tos seca e intensa, fue perdiendo el gusto y el olfato, a la vez que no faltaron trastornos gastrointestinales. Nada más evidente para un médico que presentir la llegada de una clásica Covid-19 como aparece descrito en la literatura.

Por todo ello decidió aislarse de la familia. Debía entrar a trabajar el 4 de enero con la guardia correspondiente en el hospital universitario clínico quirúrgico Arnaldo Milián Castro, pero asistió de inmediato a la consulta de afecciones respiratorias establecidas en los centros de salud.

Comenzaron las investigaciones, los procederes necesarios, hasta el primer PCR realizado en casa. Lo que imaginaba el joven galeno se convirtió en hecho fehaciente. Era positivo a la epidemia.

«No quiero recordar ese momento. En fracciones de segundos se me paralizó el mundo. Un torbellino de ideas en medio de preocupaciones por los demás, por mi familia con la que compartí días antes. Temía por mis abuelos vulnerables por la edad, por mis primos, por mis padres queridos, y por esa hermanita que ha sido uno de los mejores regalos que ha llegado a mi vida, en fin, caí en shock».

LA AMBULANCIA, LOS VECINOS, LA SALA

Las horas parecían interminables hasta el arribo de la ambulancia a fin de trasladarlo al hospital oncológico universitario Celestino Hernández Robau habilitado también para el tratamiento del SARS-CoV-2. Los vecinos en sus puertas en gesto de apoyo, y la llegada a una sala de la institución hospitalaria completamente vacía porque Javier era el primer paciente en ocuparla en el actual rebrote.

«Era ver la otra cara de mi mundo en posición diferente: la de un médico devenido paciente», confiesa.

Allí lo recibió el personal de Salud bajo estrictas medidas de protección, tuvo excelente atención, mas las jornadas pasaban en cuentagotas, parecía que no avanzaban hasta el 16 de enero en que correspondió la segunda prueba, esa que decidía el alta o la permanencia en el centro asistencial.

«Ese día se realizó el otro PCR con el resultado que yo esperaba en medio de una sensación como que vuelve el alma al cuerpo luego de un fuerte tratamiento que deriva reacciones propias, y la alegría de retornar a la casa, asearte en tu baño, dormir en tu cama ¿quieres algo más gratificante?».

Revisaba una y otra vez el documento de egreso. Ya no tenía el virus. Sintió en ese momento acumular la mayor fortuna del universo, esa que no se explica con dinero y sí por su valor sentimental. El ómnibus lo trasladó hasta el hogar, mientras su hermanita Carolina, de solo cinco años, sentía el deseo de expresarle todo su amor, lo que se vio obstaculizado hasta después del aseo total.

«Al llegar experimentas una sensación que te recorre el cuerpo y no encuentras palabras para describir la emoción. Aquellos vecinos que nos despidieron me esperaban con esos aplausos que también tributaron luego de trabajar en un período anterior en la zona roja del hospital Manuel Fajardo Rivero por espacio de 15 días y cumplimentar la etapa de aislamiento.

«Fuimos directo al baño y al salir empezamos a querernos mucho más, abrazaba a mi hermanita, veía a mí padre Amaury, en tanto las lágrimas de mi mamá Katia se hacían notar, y las mías también ¿por qué no?... Han sido los momentos más difíciles en mis 25 años, sin dormir durante esas noches de ingreso en espera de conocer la verdad. Aunque quieras olvidarlo o disimular resulta imposible, incluso no es comparable a cuando te enfrentas a un enfermo en la zona roja… Miro atrás y puedo decir que fue bastante duro».

Luego del certificado por 14 días emitido en el área de salud y con la vigilancia epidemiológica establecida a través del médico y la enfermera de la familia mediante sus visitas diarias, asistió a la consulta multidisciplinaria de su policlínico para valorar la reincorporación al trabajo en el servicio de urología del mayor complejo asistencial de la provincia.

«En los primeros días prevalece el cansancio a tenor de la actividad física cotidiana, pero por suerte te vas recuperando, paulatinamente, incluso hasta de ciertas secuelas respiratorias».

— Una idea viene a la mente mientras lo escucho ¿Cómo es posible que siendo un médico cumplidor de todos los protocolos te hayas contagiado con la epidemia?

— Esa pregunta me la hago a diario. Pudiera ser a partir del factor de riesgo epidemiológico derivado de las guardias, o por algún paciente asintomático que haya atendido en el transcurso de mi labor. Lo real es que ocurrió, y la causa todavía ando en su búsqueda.

EL OTRO JAVIER

¿Quién es verdaderamente este joven ejemplar? Alguien que se graduó con Título de Oro en la Universidad Médica villaclareña en julio de 2020, figuró entre los 13 alumnos integrales, y ya en octubre formó parte de los primeros grupos de su hospital Arnaldo Milián que resultó abanderado para reforzar la atención a pacientes de Covid-19 en el «Manuel Fajardo Rivero».

Integrante del movimiento de vanguardia Mario Muñoz Monroy para quienes se destacan en las ciencias médicas, y en la actualidad inmerso en un proyecto de tesis aspirando a un curso predoctoral.

Se declara como el primer Oquendo que es médico en la familia porque no existen antecedentes, y quien desde pequeño se inclinó por la rama, aunque estuvo a punto de desviar su curso por cierto embullo estudiantil.

«Casi al terminar mi enseñanza en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Ernesto Guevara, y antes de llenar la boleta para la selección de las carreras tuve la idea de optar por las telecomunicaciones o la física nuclear, a pesar de la disyuntiva al final primó la medicina porque, sin dudas, era mi vocación, y no me veía en desempeño de otra profesión que no fuese esa».

De la familia considera que ha sido su base de apoyo, la fuente de crecimiento personal y espiritual, la que siempre ha estado y estará por muchos años apoyándolo y aconsejándolo en las decisiones y ante algún traspié que pudiera aparecer en el camino. Una convivencia en extremo armoniosa que, quizás por ello, mamá Katia le siga diciendo «mi niño», pues para ella siempre lo será.

A pesar de ser un profesional muy joven reconoce que la Covid-19 no es juego. Tiene la vivencia propia, por ello insiste en la autorresponsabilidad de cada persona y su conciencia. «Yo desearía que mi experiencia fuera interiorizada, que piensen en los suyos y su entorno porque no es fácil una hospitalización en la que, prácticamente, el reloj no avanza.

«Basta solo con ver las estadísticas del mundo y en el país para comprender lo que es una pandemia que mata y merece respeto por el grado de contagio en su transmisión a través de las vías respiratorias, por ello debemos cumplir con el distanciamiento social, el uso del nasobuco y de las sustancias antisépticas, evitar las visitas innecesarias a las casas y las salidas indebidas a la calle. Vamos a mantener el precepto de cuidarnos y cuidar a los demás».

Javier Oquendo es de vida familiar, agradece mucho el apoyo que le dieron sus amigos para lograr la recuperación y por esa constancia de estar pendiente de cada detalle evolutivo. Si pudiera dibujar ese día en que toda esta epidemia finalice lo imaginaría como una fiesta espiritual convertida en una jornada de vivos colores, ya no nos levantaríamos a diario con la incertidumbre del reporte de casos, y seríamos, como dice la canción «Mucho más que dos» para reunirnos con todos aquellos hoy se encuentran alejados por cuenta de un holocausto abismal e inhumano. Ya será muchacho, te llegará el momento como regalo de toda esa existencia que tienes por delante.

PIE DE FOTOS

1.- « En fracciones de segundos se paralizó el mundo para mí», señala el Dr. Javier Alejandro Oquendo Álvarez al recordar aquellos días en que de médico se convirtió en paciente de la Covid-19.

2,- Formó parte de los primeros grupos de profesionales del hospital universitario Arnaldo Milián Castro que resultaron abanderados para apoyar la asistencia en el homólogo «Manuel Fajardo Rivero. Javier es el quinto de izquierda a derecha, y aparece junto a parte de sus colegas y al Consejo de Dirección del mayor centro de asistencia en la provincia.

3.- Durante la etapa de trabajo en el Hospital Militar con todas las medidas de protección establecidas.

4.- Título de Oro en la graduación de la Universidad Médica de Villa Clara en julio de 2020.

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