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Salud

Cubanos contra el ébola : Carlos Armando ya está en Villa Clara

Cubanos contra el ébola : Carlos Armando ya está en Villa Clara

Por Ricardo R. González

Foto: Yariel Valdés

Quizás el miércoles no resulte un día atravesado para Carlos Armando García Hernández quien destierra las premoniciones del proverbio. Y es que este 13 de mayo lo ha sacudido un galope de emociones, de esas que oprimen el pecho, humedecen los lagrimales, pero quedan en las vivencias de siempre.

Atrás quedó África, y lejos, muy lejos, Guinea Conakry a la que llegó con un pasaje de ida y un regreso, por entonces, reservado e incierto.

Sabía del letal ébola a través de la literatura, mas jamás pensó verlo de cerca, apreciar el rostro de la muerte en apenas segundos, y contemplar aquellas caras desesperadas que imploraban ¿por qué?

Le parece todavía como un sueño estar en su provincia. Despertar en el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara como un integrante más de una guerrilla a la que se le asignó otras misiones.

Allí los primeros abrazos con sus seres queridos, el reencuentro con las raíces, los recuerdos de ayer convertidos en hoy. Un villaclareño frente al Che, en esa especie de selva que trasmite el Memorial donde están ubicados las sepulturas entre los parajes de la cueva, simulando el entorno guerrillero, sin brillos ni barnices.

La estrella inextinguible que ilumina los restos hacia un lado. Nunca hacia el centro para evitar ese protagonismo rechazado siempre por Guevara.

Después, el tributo personal con un ramo de flores, las manos del colaborador en especie de caricia sobre el nicho, y un minuto de silencio. Carlos Armando García Hernández, como un soldado más que le rinde cuentas a su jefe. Erguido, solemne, con la mirada fija.

De pronto sus palabras, rasgadas por la intensidad de los sentimientos: «Es un momento difícil, pero estar frente al Che me llena de orgullo. Gracias por la escuela que nos ha dado, tanto él como su Destacamento de Refuerzo, y sepa que no lo hicimos por ningún orgullo personal ni por escalar la cima de los héroes. Cumplimos con la humanidad y, una vez más, quedó la huella cubana en África».

Así avanzó la mañana de este miércoles para Carlos Armando, con el pensamiento público hacia su padre que ya no está. Un médico de profesión que le mostró el camino a seguir, y a pensar siempre en aquellos que necesitan aliento en los momentos más difíciles de sus vidas. A esa figura paterna que imagino allí, junto a él, al que consideró, con el mayor de los orgullos, como «mi luz».

En nombre de todos, el doctor Oscar Armando Fernández Alegret, director provincial de Salud, le dio la bienvenida al recién llegado que luego recibió el Reconocimiento por la misión cumplida, y el Sello Del Combate Diario a la Victoria Segura otorgado a personas e instituciones que resultan ejemplos para su colectividad.

Dos misiones anteriores en Haití y en Venezuela se suman a la trayectoria de este licenciado en Enfermería que brinda servicios en el policlínico Pablo Agüero, de Caibarién, y que arribara a su Villa Clara un día después de que el mundo celebrara el Día Internacional de los dedicados a la rama.

Dos misiones sí, pero ninguna como esta tercera que le propició riesgos, temores, precauciones, escuchar difamaciones de algunos hacia los profesionales de la mayor de Las Antillas…mas con la felicidad interna de despedirse de Guinea Conakry con cero ébola.

Ya en las afueras de la Plaza invadía esa melodía antológica interpretada por Silvio Rodríguez, y que de buena fe tituló Ángel para un final.

Entonces, ¿para usted es el final de un nuevo comienzo?

«Si en este minuto me piden que debo partir de inmediato lo hago, porque Cuba es Cuba, y sobre todo, mi Patria».

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Separan a siameses que compartían el hígado e intestino

Separan a siameses que compartían el hígado e intestino

Los gemelos siameses Carter y Conner durmieron hoy en cunas separadas, por vez primera en sus cinco meses de vida. (Foto: AP)

Los niños de Jacksonville que compartían hígado e intestino delgado, fueron separados de manera exitosa, luego de una operación de 12 horas realizada por tres cirujanos, cinco anestesiólogos y otros 12 miembros del personal.

Para sus padres, Michelle Brantley y Bryan Mirabal, la agitación en sus vidas rápidamente fue ocupada por el temor y la esperanza de que a sus gemelos pudieran separarlos con éxito.

Después del procedimiento no paraban de sonreír.

“Fue algo grandioso, caminar por primera vez a la cuna, y luego finalmente me di cuenta que solo veía a Carter“, comentó Mirabal. “Y luego pensé: ‘¡Tengo a otro bebé aquí!”’.

El doctor de Brantley les dio la noticia a los cinco meses de embarazo: Sus mellizos estaban fusionados desde el pecho hasta el vientre.

“Fue algo abrumador, inquietante y muy triste”, admitió. “Rezamos mucho y contamos con la familia y el apoyo para salir adelante”.

El día del parto de Brantley, la realidad los golpeó.

“Fue algo muy intimidante“, comentó Mirabal.

Al poco tiempo, los doctores le informaron a la pareja de que sus hijos tenían una buena oportunidad de sobrevivir a la cirugía de separación, ya que Connor y Carter compartían órganos que podían ser separados.

Compartían el hígado, conductos biliares y parte de su intestino delgado. Si hubieran compartido un corazón o un cerebro, sus opciones eran mucho más limitadas, comentó el doctor Daniel Robie, jefe de cirugía pediátrica del Hospital Infantil Wolfson en Jacksonville.

“Los separamos y luego los reconstruimos para que cada uno de ellos tenga órganos que funcionarán normalmente”, explicó Robie.

Aun así se presentaron obstáculos. A los doctores les preocupaba la gran pérdida de sangre durante la separación del hígado, admitió Robie.

Así que los cirujanos y sus equipos pasaron meses preparándose. Realizaron simulacros y esquemas médicos para estudiar las zonas compartidas.

La noche del lunes los mellizos estaban en condición crítica pero estable, de acuerdo con el hospital, donde estarán internados al menos un mes más.

Weary estaba optimista mientras que Brantley y Mirabal comenzaban a pensar en todas las rutinas que tienen que pasar los padres primerizos. Están comprometidos y afirman que esta situación los unió más.

“Estamos empezando a hacer cambios en la casa, instalando las cunas”, comentó Mirabal, de 26 años y que trabaja como pintor de casas.

“No habíamos comenzado con nada de eso por lo que nos habían dicho que podía pasar (en la cirugía)”.

Brantley señaló que celebrarán cumpleaños y harán una fiesta cada año para festejar la fecha en la que los niños fueron separados.

“Guardaré alguna de la ropa que la gente les hizo cuando estaban unidos, para mostrárselas cuando sean grandes”, dijo la madre.

(Con información de las agencias)

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Insiste la enfermería villaclareña en la necesaria vocación

Insiste la enfermería villaclareña en la necesaria vocación

Por Ricardo R. González

El reto mayor que enfrenta quienes se dedican a la enfermería en Villa Clara es fomentar la vocación como principio básico para el ejercicio cotidiano cuando el mundo celebra, este 12 de Mayo, el Día Internacional de la rama.

Será necesario, además, la eficiencia cotidiana en los servicios en medio del proceso de transformaciones que experimenta el sector a favor de la calidad asistencial.

La población demanda un desempeño de excelencia, que no siempre se logra, a la vez que resulta imprescindible el rescate de habilidades para el desempeño de la profesión.

El territorio no descuida la formación docente del personal, tanto en las universidades especializadas como en las diferentes instituciones hospitalarias, y por otras vías de superación.

Entre las prioridades aparece el programa de atención familiar como eslabón indispensable en el sector de la Salud.

Villa Clara supera los 6 000 afiliados a la profesión, mientras que Cuba dispone de más de 94 000 integrantes; de los cuales el 86 % corresponde a las féminas.

Vale resaltar la incorporación de hombres que han dignificado el oficio por sus extraordinarios conocimientos y sentido práctico de las habilidades.

Cada 12 de Mayo el mundo celebra el Día de la Enfermería en honor a Florence Nightingale, una británica nacida en esa fecha, pero de 1820, quien fuera considerada la madre de la profesión y creadora del primer modelo conceptual en estas labores.

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De frente al ébola

De frente al ébola

El galeno villaclareño Rafael Corona Pérez integró la avanzada de tres expertos cubanos que arribó a Sierra Leona para mitigar el dolor humano. Hombres de corazones sin fronteras que, a pesar de los riesgos, cumplieron su encomienda

Por Ricardo R. González
Foto: archivo personal del doctor Corona

Freetown, la capital de Sierra Leona, resultaba un punto distante e incógnito para el galeno villaclareño Rafael Corona Pérez. Una huelga en los aeropuertos galos hizo que la travesía fuera más larga, por lo que el camino impuso pasar por España, hacer otra escala en Marruecos, hasta llegar al destino africano.

Para él no constituía la primera experiencia riesgosa, mas la situación en torno al ébola aparecía como el gran reto de una nueva experiencia sin antecedentes vividos en la práctica.

Así iniciaba la historia de tres cubanos que integraron la avanzada del grupo: Un espirituano radicado en La Habana, un guantanamero, y un villaclareño que partieron hacia el objetivo el pasado 19 de septiembre y llegaron en la mañana del día 21.

«El resto de la brigada —precisa Corona— arribó el 2 de octubre, luego de una preparación previa en Cuba guiada por la dirección de la Unidad Central de Colaboración Médica en estrecha cooperación con el Instituto de Medicina Tropical (IPK), y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)».

Como deportistas que van en busca de una medalla de oro en favor de la humanidad inició el entrenamiento intensivo. El uso del traje de protección, la organización del trabajo, la seguridad, y la bioseguridad del personal,según el programa trazado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituían el ABC inviolable en cada jornada.

Pero el día a día trajo la fotografía real. «Fue muy impresionante ver a los pobladores sin una verdadera percepción de riesgo, a pesar de que llegamos en pleno toque de queda decretado del 19 al 21 de septiembre. Las costumbres y hábitos,totalmente incorrectos,favorecen mucho el contagio y la propagación de la terrible enfermedad», relata el doctor Corona vía correo electrónico.

Ante este panorama no había tiempo que perder. La llamada zona roja, o área directa de enfrentamiento, aguardaba. Una vez cumplido los requisitos de la OMS aplicaron la estrategia en los diferentes hospitales de la capital.

«Nuestra brigada está integrada por 165 colaboradores; de ellos, ocho villaclareños. Las rotaciones en el hospital de Kerry Town, donde labora un numeroso grupo de los compañeros, son cada seis horas. Una vez pasados 60 minutos se produce el relevo que reservados horas de descanso».

—¿Han podido cuantificar la cantidad de habitantes atendidos por los cubanos?

—Resulta difícil, pues el personal atiende, la mayor parte del tiempo, los casos confirmados en las áreas rojas, y en ocasiones colabora en la clasificación,oapoya a otras demarcaciones junto alos expertos del país o los extranjeros. En las zonas rojas se valoran alrededor de 10 a 12 enfermos graves a diarioya que los hospitales son de nueva creación, al tiempo que se incrementan, progresivamente, los casos de acuerdo con los aseguramientos y la organización interna de las áreas».

Vestir el atuendo requerido para enfrentar la epidemia resulta, quizás, el detalle de mayor complejidad. Demanda de unos 15 minutos como promedio. «El tiempo depende de la habilidad adquirida, y lo más importante es que se cumplan los pasos establecidos bajo supervisión estricta. Lo más peligroso es quitarse el traje ya contaminado, por lo que la tarea se hace mayor al tener que cumplirse las fases de la desinfección, baño y cambio de ropa», afirma quien se desempeña, además de médico, como miembro del Consejo de Dirección de la Brigada y responde por el aseguramiento logístico.

SORPRESAS EN EL CAMINO

Nunca imaginó el doctor Corona Pérez que la vida le propiciara un grato momento en medio de tantas contingencias. Uno de los alumnos formados en la Universidad Médica villaclareña y nativo de Sierra Leona figura como ayudante entre los cubanos.

«Se trata de Patric don Davis. Terminó su carrera en la facultad de Estomatología hace unos 20 años. Un relevante profesional que no ha querido abandonar a su pueblo en este grave contexto.

«Ni imaginé el reencuentro. Lo reconocí enseguida porque en sus tiempos de estudiante mi esposa era la decana de los Becarios Extranjeros del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara. Para mí resultó muy estimulante apreciar los valores humanos y morales de quien se enorgullece de haber estudiado en Cuba, y tiene la conducta de un verdadero internacionalista».

Entre tantas tensiones un motivo de pura sensibilidad humana estremeció a los cubanos cuando fue confirmado el diagnóstico del doctor habanero Félix Báez Sarríapara desbordarse el manantial de solidaridad entre todos.

«Precisamente forma parte de nuestra brigada, y puedo decir que nos hemos cohesionado mucho más después de la contaminación del compañero. Ello expresa con fuerza la decisión de cumplir la tarea y regresar sanos a Cuba.

«La información sobre el estado de salud de Félix ha sido permanente por parte de la dirección del colectivo, la Embajada Cubana, y por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

— Gerardo Hernández Nordelo calificó el trabajo de ustedes como el de verdaderos héroes ¿Cuál es su valoración personal ante este hecho?

— De la carta de Gerardo me impresionó mucho este párrafo: «Ahora, con esa lección extraordinaria de heroísmo que ustedes están dando al mundo, nos sentimos aún más orgullosos, y no alcanzarían las palabras para expresarles cuánto nos fortalecen con su ejemplo. Ustedes son hoy nuestros héroes».

«Qué se puede decir cuando el reconocimiento viene de parte de un gran ejemplo de altruismo y de patriotismo, pero no creo que merezcamos esa condición. Es verdad que se necesita valor, y otras cualidades, mas también es un deber profesional salvar vidas bajo cualquier circunstancia».

— ¿De todas las misiones cumplidas esta ha sido la más compleja o cada uno encierra sus particularidades?

— Todas presentan en común un gran peligro para la vida, y también la posibilidad de evitarlo y protegerse. Creo que el éxito está en lograr una organización eficiente con una disciplina consciente.

— Dicen que Ud. es un hombre de contingencias. ¿Realmente se considera así?

— Constituye parte de mi formación revolucionaria, adquirida en un país de contingencias, en el que enfrentar los retos ya es una idiosincrasia del cubano.

DESDE LA DISTANTE VILLA CLARA

Parece que los días se alargan en el hogar del doctor Corona, aunque la comunicación no ha faltado. Se le extraña por el patio, convertido en pequeña arboleda, donde confluyen mameyes, maracuyá, o mangos, entre otras variedades. Quizás hasta canes y felinos presentes en el lugar experimenten sus morriñas, en tanto la cocina clama por su sazón, mientras se desean los ajiacos o cualquier plato salido de su ingenio.

Que lo diga Bárbara Cabrera Menéndez, la esposa que conoce las complejidades en la vida de Corona desde que la Universidad Médica lo recibe bien temprano para enfrentar sus tareas cotidianas.

«Estudia mucho, investiga, asesora a los demás, y forma parte de tribunales», sustenta quien es, además, profesora de Morfofisiología en el propio centro docente.

«Esta misión fue muy rápida. Recuerdo que él estaba en una reunión del Comité del Partido y recibió una llamada urgente. Era de Colaboración, le explicaron lo que era, y nos dijo: Me voy en cuestión de días».

Para Barbarita la ausencia de su compañero, una vez más, se ha convertido en parte de lo cotidiano. Evoca aquellos días de Surinam, la más larga de todas las misiones, y a la vez la más difícil por todas las situaciones familiares que enfrentaron en aquellos días.

«A veces pienso que ya no va a pasar nada más en el mundo, y que vamos a estar juntos, pero aparece de nuevo otra encomienda. Hay como especie de un subconsciente preparado, y llega a ser para nosotros algo normal. Porque su vida siempre ha sido así».

Aunque laboren en la misma institución coinciden en ocasiones, sobre todo a la hora del almuerzo y no siempre, pues cada quien está en función de sus obligaciones.

«Corona me explica que está trabajando fuerte, y me sentí en extremo feliz al saber que uno de los alumnos graduados por nuestra Universidad contribuya a la causa. Son los frutos de la obra, pues resulta el único alumno de Sierra Leona diplomado en nuestra facultad de Estomatología.

Por su parte Yadira Corona Cabrera, campeona nacional de triatlón en 2006-2007 e hija del matrimonio, piensa en él a pesar del rudo entrenamiento que impone vencer para asistir a las competencias iberoamericanas fijadas en 2015.
Entre las dobles sesiones de natación, ciclismo y carrera, de manera alterna, hay momentos en que le parece que corre, nada o pedalea junto a ella.

«Lo que más extraño de mi padre es su apoyo. Siempre dispuesto y embullándome para las confrontaciones deportivas. En sus correosno falta el estímulo para que busque la preparación óptima, por lo que tengo un reto encaminado a satisfacer sus deseos».

Mientras tanto, cada sentimiento es también compartido por Carlos Javier Obregón Rodríguez, el joven que conoció a Yadira hace más de una década gracias a los deportes practicados en común, y hoy alimentan el noviazgo.

Y si hay un punto convergente entre ellos es que reafirman a Corona como un hombre de contingencias «porque enfrenta el peligro y tenemos la impresión de que sabe cómo dominarlo».

Ecuador, Surinam, Haití, Sierra Leona…. Puntos distantes pero que acumulan gran parte de la vida de Rafael Corona. Por eso desde la convulsa África también hay un mensaje para sus seres queridos.

«Pienso mucho en mi familia, que es parte de la misión, por su valentía, por su sacrificio, porque saben estimularme y comprenden el alcance de la misma. Pienso en la vida en Cuba, y en regresar con la misión cumplida para educar a nuestros estudiantes con nuevos elementos».

Así son los cubanos. Esos que, desafiando peligros, se mantienen de pie, de frente al ébola.

¿QUIÉN ES RAFAEL CORONA?

Tiene 66 años. Un día se decidió a estudiar Medicina y optó por la especialidad de Higiene y Epidemiología. Quizás imaginó, alguna vez, constatar realidades muy crudas en un mundo con tan diversos matices, pero sentía, según él, la necesidad de brindarle un nuevo enfoque a la medicina cubana con un pensamiento nuevo.

Así se sumó a la corriente del desarrollo del método epidemiológico para el estudio y control de las enfermedades crónicas no transmisibles, mas una preocupación personal le fue creciendo en la medida en que constataba el desarrollo de medios biológicos con fines militares, económicos o políticos. Tampoco le restó importancia al efecto de la contaminación química y radiológica manipulada por las grandes transnacionales que ponen en peligro la vida en el Planeta.

No se considera un superhombre ni un héroe, pero suma cuatro misiones bajo situaciones de catástrofes u otras contingencias.

Una en Ecuador ante la erupción del volcán Tungurahua, en la que solo cuatro cubanos resultaron seleccionados para cumplirla, otra en Haití luego del devastador terremoto y la epidemia desatada de cólera, y la actual en Sierra Leona, todas como integrante de la Brigada Henry Reeve.

Sin embargo, la más prolongada resultó la cumplida en Surinam, que le ocupó dos años de su vida, ante los azotes del dengue, y en la que participó como parte del Programa Integral de Salud (PIS).

En la Universidad Médica de Villa Clara se desempeña como profesor consultante del departamento de Salud, en la especialidad de Higiene y Epidemiología, y también asume la jefatura de la cátedra de Medicina de Desastres.
Sin dudas, un reparador de sueños que ha dejado sus huellas benéficas en una parte del Orbe

MEMORÁNDUM

— Sierra Leona cuenta con una población de poco más de 6 millones (según estimados de 2005), y la tasa de mortalidad materna resulta la más alta del mundo, con una esperanza de vida de 57,39 años,
aproximadamente.

— En marzo de 2014 sanitarios de Guinea anunciaron el estallido de una misteriosa fiebre hemorrágica. Fue identificada como el ébola, y se extendió a SL en mayo del actual año. El virus no es endémico de este país, y también se reporta en Liberia.

— El mismo día (2 de octubre) en que arribó el grueso de la brigada cubana ya se estimaba que unas cinco personas infestaban cada hora solamente en Sierra Leona.La cifra de contagiados se ha ido duplicando cada 20 días.

— Respecto a la transmisión se consideran de interés los fluidos corporales infecciosos como la sangre, el sudor, el semen, la saliva, las heces fecales, las secreciones vaginales, los vómitos y las diarreas, entre otros.

— De acuerdo con las investigaciones el periodo de incubación de este virus es de dos a 21 días, y en caso de haber mantenido relaciones sexuales con infectados puede extenderse a siete semanas.

CONTRASTES

La publicación The Huffington Post dedicó espacio a un interesante trabajo de Adam C. Levine, profesor adjunto de Medicina de urgencia que en la actualidad trabaja en Ruanda.

Según el experto una vez más África está en el ojo del huracán, y llama a preocuparse por el ébola, «pero no por la amenaza que puede suponer para Occidente, sino por lo que se dice sobre el estado actual del sistema sanitario en África, y sobre muchos otros recursos limitados en todo el mundo».
Agrega que el área geográfica tiene mucho que ver en cuanto a la posibilidad de morir de cualquier enfermedad en este mundo.

«Tristemente —advierte el catedrático— conocemos los virus de Marburg y ébola desde hace casi 50 años, y se han llevado a cabo muy pocas investigaciones para el tratamiento efectivo o las vacunas, al igual que con otras muchas enfermedades tropicales olvidadas. Esto no se debe a la falta de interés por parte de médicos y científicos, sino más bien a la falta de dinero…».

Y entonces viene la irrebatible realidad ante los potentes consorcios farmacéuticos que no están dispuestos a invertir en investigaciones para prevenir o tratar enfermedades que solo afectan a pobres de los que obtendrán pocos o ningún beneficio.

Para el profesor Levine «la verdadera tragedia del brote de ébola es que la mayoría de africanos no tiene acceso a los medicamentos, instalaciones y profesionales de los que disponemos en Occidente desde hace décadas, y que podrían haber evitado el descontrol de la epidemia».

He aquí el aspecto medular de una tragedia en la que el personal cubano desafía los peligros para mitigar el dolor ajeno.

No tenemos tantos recursos ni capital financiero, pero existe una hermandad inigualable con sello exclusivo generado en este archipiélago.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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Desde este lunes segunda etapa de vacunación antipolio en Villa Clara

Desde este lunes segunda etapa de vacunación antipolio en Villa Clara

Por Ricardo R. González

La segunda dosis de la vacuna antipolio acaparará la atención de las autoridades sanitarias villaclareñas desde este lunes 27 de abril hasta el 3 de mayo, como parte de la Campaña LIV que abarca a todo el país.

La inmunización comprenderá a 30742 infantes, e incluye los vacunados durante la primera etapa, (desde los 30 días de nacido hasta los dos años, 11 meses y 29 días), y una reactivación a quienes ya tienen nueve años hasta un día antes de cumplir los 10.

Según precisó la licenciada Onélida Mauri Rodríguez, jefa del Programa de Vacunación en la provincia, se aplicarán dos gotas por vía oral que no deben administrarse a niños con fiebre elevada, vómitos o diarreas en el momento de la inmunización.

La funcionaria agregó que está contraindicada en aquellos infantes con alguna inmunodeficiencia, así como en alérgicos a los componentes de la vacuna.

Es incorrecto ingerir agua en los 30 minutos anteriores y posteriores al suministro debido a que el cloro inactiva el efecto del inmunógeno.

Los procederes se realizarán en los vacunatorios habilitados en la provincia.

Cuba erradicó la poliomielitis en 1962 por lo que la totalidad de la población cubana menor de 64 años está protegida contra la temible enfermedad provocante de parálisis irreversibles o de la muerte.

Hasta la fecha la mayor de Las Antillas sobrepasa los 82 millones de dosis en su medio siglo de aplicación.

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Juan Carlos, el ébola y los recuerdos vividos

Juan Carlos, el ébola y los recuerdos vividos Uno de los villaclareños que mitigó los efectos de la terrible enfermedad en África retornó a su tierra, y evoca aquellos días en que el peligro se hizo minúsculo a fin de alimentar la esperanza de la humanidad.

Por Ricardo R. González
Foto: Ramón Barreras Valdés

Ahora Juan Carlos Reyes Cardoso besa a la pequeña Jennifer como parte del amor desmedido de un abuelo hacia su primera nieta, a esa que muchas veces imaginó desde la lejana Liberia cuando enfrentaba la epidemia de ébola en tierras africanas. No es iluso decir que en ocasiones hasta la configuró en sus sueños, la veía tan distante como las propias estrellas, y deseaba estar en Cuba para el nacimiento de una niña caprichosa que no aguantó en el vientre materno, y arribó al mundo tres días antes de la llegada del internacionalista a su Sagua la Grande.

«Jennifer resulta un regalo preciado. Partí cuando mi hija tenía tres meses de embarazo, pero por el tiempo sabía que no estaría para el parto», afirma el licenciado en Enfermería quien permaneciera, durante cerca de seis meses, conviviendo con el dolor de la humanidad.

«Una experiencia difícil matizada de añoranzas y fortalezas, de tristezas y alegrías. Nos íbamos a enfrentar a algo desconocido, pero sí sabíamos que era tremendamente letal en un momento en que aun los tratamientos están en fase de experimentación».

Por su propio dinamismo Reyes Cardoso trata de ordenar los recuerdos. A veces le resulta imposible en esta mezcla rara de contrarrestar el peligro y el orgullo. Era la primera misión cubana que desafiaba algo desconocido. 20 mil cubanos dispuestos a asumirla, sin términos medios.

«Desde que brindé mi disposición a la partida medió un mes y medio. Al final quedamos unos 500 como finalistas para escoger algo más de 200 que serían los que marcharían a Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry en tres brigadas. Personal altamente calificado, con experiencias anteriores en el campo internacional, y en nuestro país».

Luego de una preparación de excelencia en la capital cubana, que incluyó desde las nociones de máxima protección hasta el curso de inglés para eliminar las barreras idiomáticas, llegó el momento cumbre.

«La despedida triste y emocionante. Atrás quedaba la familia. Hubo personas que en vez de alentarnos nos desalentaban, pero fueron más los que apoyaron y confiaron en que volveríamos vivos y victoriosos.

Un vuelo directo de Cubana de Aviación los pondría, en ocho horas, de cara a la realidad liberiana. Entonces iniciaría un capítulo contundente en esta historia.

ÁFRICA AGUARDA

No olvida Juan Carlos que la llegada la marcó el 22 de octubre en medio de una gran incertidumbre.

«Pensábamos en una hecatombe, en ver fallecidos por todas las partes, y no fue así. A pesar de que Liberia no tiene relaciones con Cuba nos hicieron un recibimiento extraordinario. Ya desde un poco antes había una brigada nuestra que se encargó de los detalles organizativos. A las 24 horas del arribo comenzaron los preparativos en el terreno. Duró tres días, y ya después… el enfrentamiento directo con la prueba de fuego».

— Qué recuerda de ese instante?

— Resultó complejo. Si se violaba algún paso podías infestar. El personal de Liberia estaba muy limitado en la realización de procederes al paciente. Muchos fallecían por la propia enfermedad, pero otros por las complicaciones que hacían. Llegaron los cubanos y el ambiente fue otro. Comenzaron a sobrevivir enfermos, aplicamos terapéuticas adecuadas. Ninguno de nosotros se contagió por ébola ni por paludismo, y será inolvidable la preparación extraordinaria que recibimos antes de partir. Extraordinario el apoyo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, dirigido por el prestigioso doctor Jorge Pérez, y por otras instituciones, pues el 90 % del éxito de la misión se debe a ese gran entrenamiento.

El inquieto villaclareño describe que entraban a la llamada zona roja (donde permanecían los afectados) con las escafandras.

«Parecíamos cosmonautas. Si era difícil esa impresión para los adultos imagínense ante un infante. Cómo ellos nos verían a nosotros, e imperaba buscar métodos para ganarnos la confianza. Veíamos el miedo en sus rostros, comenzamos a bailar, a hacer saltos, en fin… hasta ir ganando el aprecio porque no los podíamos cargar. No te podías llevar por el instinto.

«Mi primer paciente fue un adulto y se salvó. En la medida que reincorporábamos casos a la vida sentíamos un regocijo indescriptible. Nos partía el corazón enfrentar a los niños. Tuve que hacerlo muchas veces. Algunos de ellos perdieron a la totalidad de sus familiares. Quedaron solos en este mundo. Hubo momentos en que te parecía que no ibas a resistir, junto a otras vivencias que no quisiera relatar, pero había que seguir. La vida humana estaba en juego».

— Hay referencias de que la labor de la enfermería constituyó algo vital…

Los propios médicos elogiaron el trabajo. Diría que resultó protagónico. No solo era cumplir el tratamiento, sino suministrarles los alimentos, realizar el aseo, limpiar a los pacientes si se defecaban, aplicar las sustancias hidratantes, las sales de rehidratación, y proceder con el resto de las acciones estipuladas.

— ¿Hubo mujeres dispuestas a partir?

— Que no se puede esperar de las cubanas. Algo grandioso como Marianas. Por un problema de seguridad se decidió, a última hora, no incorporarlas. De hecho el primer aviso que tuve de esta misión fue a través de Amparo Cortiñas, del policlínico Mario A. Pérez, una enfermera sagüera que estaba dispuesta a marchar.
En la medida en que transcurrían las jornadas el personal cubano ganaba el reconocimiento popular en un sitio donde estaban, además, brigadas de Médicos sin Fronteras, de China, Alemania, Estados Unidos, Francia... Unas 70 organizaciones del mundo apoyó a Liberia, pero, sin dudas, los antillanos brillaron y de qué manera.

«Era una verdadera devoción. Elogiaban los métodos de trabajo, la organización, la profesionalidad. Las estadísticas demostraban la afluencia de pacientes por encima de los demás, y todo ello nos hacía sentir el rigor de la protección para no enfermar en un lugar donde no solo predominaba el ébola, pues se notificaba paludismo, y Sida, entre otras».

Liberia controló bastante rápido la epidemia; sin embargo, los tres colectivos de cubanos, repartidos además en Sierra Leona y Guinea Conakry, salvaron a un número considerable de diagnosticados por la principal pandemia, mientras redujeron de manera ostensible las tasas de mortalidad. Al término de la encomienda el personal quedó en espera de cualquier determinación y tarea.

«Estando allá los servicios de Salud reabrieron porque ya el ébola era una pesadilla para aquella zona .Era otra vida la que respiraba el país».

¡AL FIN!..CUBA

La travesía hacia la mayor de Las Antillas resultó más larga. «Salimos en un vuelo que partió por el mediodía. Hicimos escala en Sierra Leona para recoger a 99 de nuestros compañeros que también retornaban, y otra en Isla Sal para reabastecer el avión».

Parecía que el tiempo quedaba detenido. Casi 12 horas en el interior de la aeronave hasta que por las ventanillas divisaron las primeras luces de Cuba.
«Arribamos por Varadero. Sentimos una emoción tremenda. Los trabajadores del aeropuerto Juan Gualberto Gómez y otras autoridades estaban en la pista, a pesar de que era la 1:00 de la madrugada. En verdad los sentimos como si fueran nuestros propios familiares, aunque no pudimos saludarlos por razones de seguridad y protección hacia la vida de ellos.

«Pasamos 21 días de control sanitario hasta que el domingo 12 de abril arribamos a Villa Clara».

— Una vez en la Plaza ¿qué experimentó?

— Volver a la raíces. Algo hermoso y de detalles que rompen el corazón. Vi a mi hermana y a mi sobrino, y a un matrimonio amigo. Nos reconocieron prestigiosas personalidades de la Salud en un gesto conmovedor. Después… lo más fuerte… la llegada a Sagua en el mediodía. El reencuentro con mi esposa, con mi hija, con los compañeros de trabajo, con la pequeña Jennifer, con los vecinos… Qué más puedo decir.

Desde entonces no han faltado los reconocimientos. Al de cumplimiento de misión, medalla de internacionalista, y la Piti Fajardo se suma la entrega del Escudo de la Ciudad de la Villa del Undoso, en esa que ha ejercido su profesión por más de tres década, que conoce de su estancia anterior en Venezuela (2007-2011), y que sabe de sus desvelos en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital general docente Mártires del 9 de Abril.

En la urbe donde un día sus amigos lo bautizaron como Billy, quizás por su temperamento y predilección por la música en inglés partiendo del cantante Billy Joel, y la que conoce su defensa a ultranza por la explosión naranja, el equipo de pelota que ama esté en las buenas o en las malas.

—Luego de esta experiencia ¿Puede hablarse de un héroe?

— Lo que hice pudo realizarlo cualquiera de los 20 mil cubanos que dieron el paso para enfrentar la misión de forma voluntaria. Lejos de ser un héroe simplemente cumplí con la humanidad, y no hay distingo mayor.

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Otro grupo de villaclareños que enfrentaron el ébola ya está en casa

Otro grupo de villaclareños que enfrentaron el ébola ya está en casa El doctor Rafael Corona Pérez recibe su reconocimiento.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Llegaron con la satisfacción de que mitigaron el dolor humano en diferentes regiones africanas, y ese es el mayor distintivo que portan los integrantes del segundo grupo de colaboradores villaclareños que arribó, en la mañana de este miércoles, a la provincia.

Son ellos: los doctores Rafael Corona Pérez, profesor consultante de la Universidad Médica Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz, y Richard González Patricio, del hospital universario Arnaldo Milián Castro, junto a los licenciados en enfermería Carlos Cariles Lan, del hospital general 26 de Diciembre de Remedios, y Pedro Vladimir Caleyo, del policlínico Sur de Placetas.

La gran mayoría con cumplimiento de diversas misiones antes de partir para África, y el primer punto del homenaje fue el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, donde al decir del doctor Corona Pérez, le llevaron a Guevara el feliz cumplimiento de la tarea, y el compromiso de seguir hasta la victoria siempre.

Después se trasladaron a la sede del Comité Provincial del Partido donde fueron recibidos por Julio Ramiro Lima Corzo, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia, Jorgelina Pestana Mederos, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, directivos de Salud, familiares, amigos, y una representación del pueblo.

En nombre del pueblo villaclareño recibieron el Sello Del Combate Diario a la Victoria Segura, destinado a personas e instituciones que resultan ejemplos para su colectividad, además del Reconocimiento por la misión cumplida.
Durante unos siete meses el destacamento de cubanos desafió el peligro, y asumió las más disimiles labores directas con pacientes bajo la máxima seguridad.
A partir de este ejemplo comenzaron a llegar ingleses, norteamericanos y de otras naciones cuando Cuba aún se encontraba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

«El heroísmo no es de la Brigada Médica, le corresponde a nuestros hermanos cubanos porque somos hijos de un pueblo heroico», precisó el doctor Rafael Corona al agradecer el recibimiento en nombre de todos.

El pasado domingo 12 de abril arribaron a Villa Clara los primeros siete de los coterráneos integrantes de la Brigada Henry Reeve que prestaron su colaboración en Liberia y Sierra Leona. Aún faltan dos que permanecen en Guinea Conakry.

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Fármaco contra la leucemia ayudaría a tratar cáncer de páncreas

Fármaco contra la leucemia ayudaría a tratar cáncer de páncreas Un fármaco utilizado para tratar la leucemia y el linfoma podría ayudar a mejorar la efectividad de la quimioterapia en el cáncer de páncreas, uno de los más mortíferos, según una investigación con ratones presentada este miércoles en Barcelona.

Este descubrimiento, realizado por un grupo de científicos del instituto de oncología del hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona (noreste de España), se podría empezar a probar este mismo año en pacientes humanos con este tumor, cuya tasa de mortalidad a los cinco años es de alrededor del 95%.

“Las células tumorales (del cáncer de páncreas, ndlr) están dentro de una coraza hecha de fibras. Esta coraza protege a estas células de la quimioterapia, por eso la quimioterapia no es muy eficaz, porque no llega a su diana”, explicó a la AFP la líder del grupo investigador, Laura Soucek.

Durante los ensayos, su equipo suministró a ratones con adenocarcinoma, el tipo de cáncer de páncreas más agresivo, un fármaco hasta ahora utilizado para tratar la linfoma y la leucemia, el Ibrutinib.

“Encontramos una sorpresa excepcional (…) El Ibrutinib atacaba a esta coraza del cáncer de páncreas, la hacía mucho más fina y de golpe las células tumorales se encontraban accesibles a la quimioterapia”, explicó Soucek.
Según los resultados de su investigación, publicada este mes en la revista Cancer Research, la administración de este fármaco junto a la quimioterapia ralentizó el crecimiento del tumor y mejoró la supervivencia de los ratones, explicó el hospital en un comunicado.

El hecho de tratarse de un fármaco conocido y aplicado en la actualidad permitirá acelerar los trámites para empezar el ensayo con pacientes humanos.

“Normalmente para que estos fármacos lleguen a los pacientes pasan años. En este caso estamos trabajando con un fármaco que se conoce, lo que significa que los ensayos clínicos con pacientes de cáncer de páncreas podrán empezar ya este año, quizás en seis meses”, dijo la investigadora.

(Con información de AFP)

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