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Félix, el facilitador de la meteorología villaclareña

Félix, el facilitador de la meteorología villaclareña

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía de Margarita González

—I—

Es un típico jaranero, un cubano chistoso que ha logrado sus objetivos «no por ser bonito ni feo», confiesa, si no por agradar a la gente como algo innato y sin fórmulas.

Considera que no tiene enemigos y siente el beneplácito de ser conocido por alguien donde quiera que llega, aunque por detrás del telón me dijeron que no le busquen las cosquillas porque le sube muy rápido la bilirrubina.

Eso sí, coinciden en destacar su excelencia para ayudar a las personas, incluso que no tiene nada de él y lo caracteriza su total desprendimiento, a pesar de que después necesite lo donado. 

Así es Félix Santos Fernández, quien llegó a su Santa Clara hace 67 años y desde ese tiempo «comencé a caminar», según declara.

Terminó sus estudios y a fines de los 70 inició labores en la UJC Provincial hasta que un día de 1979 cruzó el Atlántico, llegó a Europa en busca de la entonces Checoslovaquia donde permaneció cuatro años en aprendizajes de técnicas textiles.

—II—

Corrió aquel tiempo. De nuevo en Cuba debía ejercitar lo aprendido. Llevar teorías a prácticas, por lo que el combinado textil Desembarco del Granma le abrió las puertas y sumó 14 años como montador de tejidos. Luego fue administrador del combinado de servicios que existía en las calles Marta Abreu y Alemán por otros cuatro años, hasta que le hicieron la propuesta de ocupar una plaza de mantenimiento en el Citma en 1996.

«Servicitma constituyó mi primera incursión en la esfera de la ciencia, y al cabo de cuatro o cinco años entré en el mundo de la meteorología cuando el año 2000 nos visitó. Desde entonces asumo funciones de administrador del Centro Meteorológico Provincial hasta la actualidad.

—III—

Un abanico de detalles bajo su responsabilidad: la atención al transporte, las compras de los materiales e insumos necesarios para la labor colectiva, sin descartar sus capacidades como energético, entre otras facetas.

«Al cumplir la edad requerida solicité la jubilación»; sin embargo, al parecer la huella de Félix se extrañaba y fue recontratado.

Volvió a subir los largos escalones del edificio y no vive al margen de los rompecabezas en los momentos actuales. Para él los más complejos encuentran su talón de Aquiles en las computadoras ante la obsolescencia que poseen y los requerimientos indispensables para asumir el trabajo. «Muchas han caducado y poco a poco tratamos de solucionar las problemáticas con el apoyo de las Mipymes».

«Mi opinión de este colectivo puede resumirse en la gran familia que somos. ¿Quieres mayor dicha que esa?».

—IV—

De un lado el trabajador, de otro el Félix hogareño ocupa buena parte de su vida. Tiene dos hijos, un varón y una hembra, que le han dado tres nietos. «Uno vive en La Habana y los otros dos conviven conmigo. Son nuestras mascotas, mientras estudian sus respectivas disciplinas.

Y no puede faltar—y que se atreva a obviarla— las referencias a Margarita González, la zulueteña que estando Félix trabajando en la UJC le flechó el corazón.

«Por entonces se constituyó un batallón vinculado a la agricultura en el corte de caña en zonas del central Chiquitico Fabregat, y con las meriendas apareció la doncella, aquello empezó con la señita, las palabritas y ya sumamos 37 años de casados».

Reconoce que les ha ido muy bien, salvo detalles normales presentes en los matrimonios, «pero en eso de las fechas solo recuerdo los años que tengo».

Parece que las responsabilidades de administración penetran en casa porque Margarita ejerce idénticas funciones en el Centro de Información y Gestión Tecnológica (CIGET) y se ayudan mutuamente.

—V—

Félix Santos anda en su motor por las calles santaclareñas, ese que le hizo pasar un susto junto a una compañera de trabajo debido a un imprudente que violó las señales del tránsito.

Mas, nada de violencia. «Cuando tenía 12 años sí me fajaba, pero después mis puños se guardaron hasta los días de hoy.

Esta resulta una estampa del santaclareño bonachón, de un Félix que le pide a la vida mucha salud «y que siga bombeando el corazón para que alimente mi espíritu».

PIE DE FOTOS

1.- En el colectivo de Meteorología he encontrado la prolongación de mi familia», asegura Félix Santos Fernández.

2.- Junto al núcleo familiar con su esposa, hijos y nietos. Para él es el mayor tesoro que posee.

3.- Por supuesto… hay tiempo para celebrar los cumpleaños y que vengan muchos más.

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