Blogia
soyquiensoy (Ricardo R. González)

Salud

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (VII) Dr. Pedro Fernández Busot. «Cumplí el sueño de mi vida»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (VII) Dr. Pedro Fernández Busot. «Cumplí el sueño de mi vida»

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

La Habana lo recibió con la finalidad de que estudiara su carrera de Medicina que fue concluida en Villa Clara. Desde entonces sus inquietudes rondaban por el mundo de las especialidades quirúrgicas, alimentar el deseo de adentrarse en los principales órganos humanos, conocer cada trazo sobre la piel y llegar a dominarlos, a tal punto que ejerció como alumno ayudante con esa voluntad de entrar a un quirófano cuando estuviera habilitado para la cirugía general y pediátrica.

No hubo un milagro ni tampoco acción mágica. La perseverancia resultó la piedra angular que motivó al Dr. Pedro Antonio Fernández Busot a no declinar en el camino porque siempre mantuvo la esperanza de que su mayor aspiración la iba a lograr, a pesar de que en su tiempo de internado no vino la cirugía especializada en la infancia.

En ella estaba cifrada la meta, y ante las circunstancias optó por la Pediatría en aquel período dirigido a consolidar las competencias profesionales del médico general.

La vida continuó «y una vez graduado fui ubicado en el regional Escambray durante tres años en cumplimiento del servicio social como responsable de Pediatría en una de las regiones, de la antigua provincia de Las Villas, marcada por la alta incidencia de la mortalidad infantil».

En los parajes montañosos estuvo de 1974 a 1977 hasta que fue recibido en el hospital pediátrico José Luis Miranda para cumplir su sueño y hacer la residencia en cirugía pediátrica, algo que muchas veces pensaba si era cierto o irreal.

A inicios de la década de los 80 llegó la graduación como especialista. Ya ostenta el II Grado en la rama quirúrgica y comparte su universo profesional como profesor auxiliar de la Universidad Médica, consultante y máster en Atención Integral al Niño

DEVOCIÖN QUIRÚRGICA

El profesor Fernández Busot rememora detalles de su devoción por la cirugía. «Tuve familiares vinculados, y cuando joven iba de vacaciones a su casa. En el oriente cubano se suscitaban conversaciones muy interesantes, al parecer resultó el detonante para despertar el interés. Después conocí aquí a un residente que me trajo a la sección quirúrgica dedicada a la infancia, y ello se insertó a las motivaciones. Lo demás es historia».

Como profesional cumplió misiones en África. Angola y el Congo Brazzaville. Concluidos esos períodos volvió de nuevo a su Hospital hasta que se acogió a la jubilación; sin embargo, quien siente lo que bien se estudió no puede desprenderse de lo que un día llegó «porque ser médico se es hasta el día final».

Hay momentos de remembranzas, y si de historias se trata la cirugía neonatal y la referida a las malformaciones congénitas, se escapaban en décadas pasadas; «sin embargo, en esta institución los pioneros, entre otros célebres cirujanos, fueron Teodoro Machado Agüero y Rafael López Sánchez, ambos fallecidos, También hay que recordar al profesor Suarez Díaz quienes enfrentaron este reto e iniciaron las complejas operaciones en el recién nacido con marcado prestigio en el país».

Al Dr. Pedro Fernández hay que sumarle su faceta investigativa y publicitaria. Aparece en la Revista Medicentro y al hojear sus páginas encontramos un artículo interesante relacionado con el Traumatismo torácico abdominal en Pediatría originado por una lesión grave en el tórax como causante entre el 7 y el 14 % de los decesos en la infancia, según consigna su autor.

«Si de satisfacciones personales se trata me motivé con la Dra. Magda Rosa Blázquez Casanova a realizar la cirugía de mínimo acceso en niños. Llevamos 25 años de ejercicio en este proceder y los resultados son extraordinarios».

— Entonces ¿valió la pena la perseverancia para cumplir sus anhelos?

— Ser médico para mí es lo supremo. Lo he disfrutado y agradezco aquella inclinación familiar que me iluminó el camino. Tengo la satisfacción de haber cumplido con la vida y conmigo. Aquí están mis sueños, y el sacerdocio de devolverles a varios niños el deseo de que alcancen sus anheladas ilusiones.

PIE DE FOTO

«Siempre valen los sacrificios personales para lograr las metas. Estoy convencido de ello», reafirma el Dr. Pedro Antonio Fernández Busot, especialista de II Grado en la rama quirúrgica.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (VI) ¿Quién dice que un médico se deshumaniza? Dr. José Andrés Ores Viego

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (VI) ¿Quién dice que un médico se deshumaniza? Dr. José Andrés Ores Viego

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

De su villaclareño Santo Domingo natal lo recuerda casi todo, con ese elevado que desciende al pueblo y se aprecia, a distancia, la cúpula de la iglesia. Tampoco escapa de las evocaciones el parque Rafael Casallas y su entorno, en la Villa de los Laureles, donde transcurrió una etapa de la vida profesional del Dr. José Andrés Ores Viego.

Un día de 1977 inició su residencia de la especialidad en el «José Luis Miranda», aunque tres años antes ya era interno para pasar el postgraduado en el hoy hospital general docente Daniel Codorniú Pruna, de Placetas, con la dualidad de ejercer como pediatra y durante un tiempo asumió la dirección del centro asistencial.

Ya en Santa Clara llegó una misión a tierras angolanas y de regreso culminó su especialidad en 1982. A partir de ese momento la vida del Dr. Ores ha sido de continuo ejercicio y superación. Por ello fue a La Habana a pasar un curso de Nefrología Pediátrica. Logró su objetivo y a partir de entonces le acompañan ambas ramas en su profesión.  

Mas, no lo es todo. A su trabajo médico—asistencial se sumó un diplomado en Terapia Intensiva. En este servicio permaneció 16 años realizando las guardias. Detalles que agolpan recuerdos bonitos y otros no exentos de complejidades ante lo traumático de la Sala al ingresar todos los pacientes graves en un servicio cerrado, que no se sabe si es de día o de noche, entre el silbido característico de los monitores, y la frialdad derivada de los aires acondicionados.

«La recuperación de muchos casos nos dejan esas memorias felices, no así los que perdimos, a pesar de hacer todo lo posible por evitarlo. Esos criterios populares de que los médicos llegan a deshumanizarse son totalmente erróneos. Somos seres humanos y sentimos los desenlaces a nuestra manera, pero golpean y dejan huellas, máxime en una edad en que la infancia comienza sus sueños».

— ¿Guardias, remembranzas?

— Apenas con un médico; sin embargo, teníamos un personal de enfermería tan calificado que resultaba un apoyo inestimable, una verdadera retaguardia, capaz de desplegar cualquier tarea.

No he podido olvidar muchos casos, pero queda el deber cumplido, la misión de que no faltó nada por hacer ante accidentes de tránsito muy traumáticos o de menores con afecciones terminales que no eran recuperables…Sin dudas, situaciones incompatibles muy difíciles.

La terrible epidemia del dengue hemorrágico en la década de los 80 vuelve a sacudir el alma y la sensibilidad, sin minimizar las complejidades ocasionadas con el alza de las enfermedades meningocócicas y sus incidencias continuadas durante 1979, 1980 y 1981, atribuibles a una infección bacteriana grave del torrente sanguíneo o de las meninges, que también ocasionó momentos muy difíciles y desgarradores.

El intelecto y la experiencia del Dr. José Ores van más allá de la asistencia. Junto a los también galenos José Ramón Ruiz Hernández y Jesús Sánchez Pérez formó parte de la trilogía de autores del libro Villa Clara en la Pediatría Cubana, un recuento histórico pormenorizado con el desarrollo de la especialidad en la que el territorio despunta, sin dudas, en el país.

A su currículo se adjunta el de haber sido presidente del capítulo de la Sociedad Cubana de Pediatría en el territorio, en tanto su desempeño actual lo ofrece en el departamento de docencia de la institución pediátrica, «y colaboro con las tareas que exige el perfil»

— Entre médico, pediatra, intensivista, docente, ¿con cuál se queda?

— Con todas porque está el aprendizaje, las vivencias que nos permiten recapitular para mantener las neuronas activas y seguir apostando por la salud y el bienestar de la infancia.

PIE DE FOTO

«Todas las facetas en las que modestamente he incursionado me han aportado sabiduría y experiencias», considera el Dr. José Andrés Ores Viego.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (V) «No me hallaría fuera de aquí», reafirma Tahimí Piñeiro Cruz

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (V) «No me hallaría fuera de aquí», reafirma Tahimí Piñeiro Cruz

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Faltan pocos meses para que Tahimí Piñeiro Cruz vuelva a desplegar sus habilidades en el plan vacacional destinado a los hijos de los trabajadores del hospital pediátrico universitario José Luis Miranda de Villa Clara. No estará sola porque siempre le acompaña personal seleccionado.

Padres y madres realizan sus faenas despreocupados al saber que en ese tiempo de receso escolar sus hijos juegan, sueñan en su mundo de fantasías convertidas en realidad bajo las pupilas de esas «nanas» que manejan con arte e inventivas los numerosos caprichos infantiles.

Lo sabe Tahimí, la jefa de servicios generales en la institución desde que le asignaran esta responsabilidad a partir de 2018, aunque lleva ya dos décadas en el centro ejerciendo diversas funciones.

Respecto a los niños y sus vacaciones considera que es otra forma de brindarles amor, a pesar de que deben enfrentar el reto de admitir la diversidad de temperamentos.

Surgen así los Elpidio Valdés, las María Silvia, el comandante Marcial que entre todos enfrentan al enemigo Resóplez, o se desencadena un desfile de disfraces, quizás algún «chucho escondido», o el tradicional juego a los escondidos que no puede faltar. Mas, también realizan la hora de los cuentos, compiten en adivinanzas, en fin… todo lo que pueda alimentar y recrear la imaginación en esas edades.

«Buscamos un equilibrio. Por ello siempre vinculamos a personas capaces de entregar la paciencia necesaria a fin de explorar cada método y encontrar el más adecuado según la personalidad», asevera Tahimí.

Si bien ha sido una de las tareas que la reconforta no deja de admitir que ha enfrentado momentos difíciles en su vida laboral cuando, de 2005 a 2012, ejerció como secretaria de sala en la unidad de Caumatología (quemados).

«Una etapa compleja y más en infantes. La sensibilidad es mayor, pero la vida nos premió en bien durante ese período y tuve la satisfacción de que no se reportaran fallecidos, incluso con episodios en lactantes».

La prueba de Tahimí ha sido multifacética. En 2010 le llega asumir los encargos vinculadas al movimiento obrero con la máxima responsabilidad en el Buró Sindical, luego desempeñó el complejo mundo de la jefatura de admisión, hasta ejecutar idénticas responsabilidades al frente de los servicios en la institución.

«Ni cansada ni agobiada —afirma— a pesar de que soy mujer, tengo una familia que atender y resido en Manicaragua, específicamente en Mataguá, pero me ha sido posible el desempeño, aun con una plantilla incompleta que requiere hacer malabares».

— ¿Un rompecabezas?

— No podemos estar satisfecha en el propósito. A mi forma de ver los servicios deben ir a la par con la asistencia médica como complemento necesario, pero se trata de hacer todo lo posible ante carencias reales, sobre todo con el déficit de personal.

— ¿Qué la une a este centro?

— Aquí está la suma de mis años laborales, el Pediátrico es parte de mí, y no me hallaría en otro puesto de trabajo que no sea aquí.

— Reside en Mataguá, y en una época de tantas coyunturas adversas ¿lo dejaría por un acercamiento a su lugar de residencia e, incluso, ante la propuesta de una plaza con mayor remuneración?

(Negativa inmediata y respuesta tajante). Amo a este Hospital, veré su aniversario 65 y muchos más.

Lo suficiente como para cerrar la agenda y seguir mi camino reporteril.

PIE DE FOTO

Sin descuidar su femineidad cuando se hable de identidad con su trabajo y del llamado sentido de pertenencia tiene su espacio Tahimí Piñeiro Cruz, la jefa de servicios generales del Hospital Pediátrico villaclareño desde 2018.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (IV) «Cirugía pediátrica, la razón de mi vida». Dra. Magda Rosa Blázquez

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (IV) «Cirugía pediátrica, la razón de mi vida». Dra. Magda Rosa Blázquez

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Los años en el otrora hospital pediátrico habanero Pedro Borrás Astorga curtieron la piel. Un mundo inicial desarrollado en lo que fue la primera institución dedicada al abordaje de la Pediatría existente en la capital cubana. 

La Habana quedaba atrás, memorias, recuerdos… Apenas con un año de graduada llegó Magda Rosa Blázquez Casanova al «José Luis Miranda» de Villa Clara. Fue en 1981, y con el paso del tiempo el Dr. José Manuel Cartaya Irastorza, al frente de la institución por entonces, le pidió que asumiera la subdirección quirúrgica que no existía en aquel momento.

Más de una década estuvo en esas funciones. Después ejerció como jefa del servicio de cirugía por cuatro años hasta que llegaron las misiones en Argelia (1987) y otra en Venezuela en 2007.

Con el aval necesario se convirtió en especialista de II Grado en ese universo de vestir de verde, aplicar las normas de desinfección antes de accionar el bisturí junto a las funciones indispensables de todo un equipo.

A través de los años reafirma que el mundo del recién nacido siempre la ha cautivado. «Tengo muchas experiencias adquiridas en la práctica ya que en La Habana solo estaba concentrada en el «William Soler», y aquí debíamos asumirlo de manera integral».

Ello resultó de infinito magisterio en un servicio que disponía de pocos especialistas en sus inicios.

«Siempre existen profesores inolvidables. Los doctores Tomás Mederos Guzmán y José Muñiz Escarpanter, ambos ya fallecidos. También Pedro Fernández Busot, a quien lo tenemos en el centro, pero en aquel tiempo estaba de misiones en El Congo y luego se reincorporó. Imagina que disponíamos de un solo residente, el Dr. Rafael Penichet Cortiza, que se formó aquí y luego asumió la jefatura del servicio de Cirugía en Cienfuegos hasta que la cifra de estos alumnos, ya en postgrado, fue incrementándose».

ANTE TODO, PASIÓN

La Dra. Magda Rosa Blázquez repasa su vida. Cuando era interna la embullaban para que escogiera la cirugía oncológica en la edad más sensible de la existencia; sin embargo, no se convenció, declinó la propuesta, y aunque reconoce que resulta necesario desarrollar esta rama prefiere ver al niño recuperarse bien y marchar a su casa sin dificultades.

«Un menor restablecido es una especie de premio a tu trabajo, a tu profesión y te alivia el alma, a pesar de que hay curas profundas, procedimientos complejos que ante las lágrimas y el dolor de una criatura tienes que imponerte. Pensar en que por muy duro que resulte es para su bienestar porque el servicio de cirugía siempre ha trabajado con el amor que necesita la infancia».

Algo que no escapa de las vivencias del colectivo institucional, que llega una y otra vez, en las evocaciones del personal de entonces, es la epidemia del dengue hemorrágico. Tampoco la olvida Magda Rosa Blázquez. «Dantesca», al decir de la experta, en pasajes que no desearía abordar.

«Solo se operaban los casos de urgencia, mas la misión de un médico, al margen de su especialización, es asistir y afrontar las contingencias, y esta necesitó la colaboración de todos, sin distingo alguno».

Si algo le satisface son los resultados tradicionales que han caracterizado la cirugía pediátrica. «Han sido indicadores significativos, a pesar de las complejidades y la gravedad experimentada por algunos casos, pero nos integramos todos de conjunto».      ,    

Existen reconocimientos que refuerzan la trayectoria de la cirugía pediátrica. «Están en eventos tanto nacionales como foráneos. La historia recoge los saldos impresionantes de la cirugía neonatal, e incluso tuvimos una etapa en que ejercimos la territorialidad. Aun así el pequeño que se remita a este centro, independientemente de su lugar de residencia, recibirá el tratamiento y la atención merecida».

— ¿Cirujana o docente?

— Muy difícil situar en primer o segundo lugares. La cirugía para mi es lo primario, aunque me agrada la docencia. Es un propósito de que el residente salga bien preparado. Ahora está en elaboración un nuevo programa para su formación y el grupo nacional ha solicitado la opinión de Villa Clara. Ello ofrece señales que también se traducen como reconocimiento.

— ¿Profesión devenida reto?

— En parte sí. Ser mujer, atender una casa y una familia tiene su tiempo, pero nunca dejamos de cumplir nuestras obligaciones. Llegamos a realizar guardias cada tres días y seguíamos la siguiente jornada hasta las 4:00 o las 5:00 de la tarde. Nos llamaban a cualquier hora y veníamos. Jamás puedes olvidar el sacerdocio de un médico porque para ello escogiste la profesión.

— A una mujer entregada a la cirugía pediátrica ¿hay momentos en que la sensibilidad le golpea?

— No niego que existen casos con enfermedades terminales o evolución desfavorable, aunque priman las satisfacciones. El servicio de cirugía pediátrica ha sido experiencia y encierra mi vida.

A la Dra. Magda Rosa Blázquez le resulta imposible sacar un aproximado de cuántos casos ha operado. A ello hay que añadir la cirugía de mínimo acceso, como modalidad de avanzada, incorporada desde el año 2000 de conjunto con el cirujano Fernández Busot. «Lo que sí puedo decir es que la infancia resulta muy agradecida, y si volviera a nacer mi camino está decidido porque, una y otra vez, me inclinaría por la cirugía pediátrica». 

PIE DE FOTO: «La profesión me ha proporcionado innumerables gratificaciones personales y colectivas. Es un privilegio dedicarse a la salud de la infancia, y por ello sigo eligiendo la especialidad como la razón de mi vida», Dra. C. Magda Blázquez Casanova.   

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (III) Dr. Cartaya Irastorza: «Todo lo que ocurre en la vida hay que recordarlo»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (III) Dr. Cartaya Irastorza: «Todo lo que ocurre en la vida hay que recordarlo»

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Algunos piensan que el Dr. C. José Manuel Cartaya Irastorza sonríe poco. La foto muestra una arista diferente, aunque confiesa que no es muy adicto al arte de reír. Lo asocia al carácter de cada persona, mas lo cierto es que todo tiene momentos en su justo medio y esos son los que sabe equilibrar el galeno.

Hay 55 años vividos entre las paredes del santaclareño hospital pediátrico universitario José Luis Miranda, de caminar por los largos pasillos en esa especie de laberintos, de tomar decisiones directivas por años que entendía eran las más justas hasta que un día se jubiló y el propio tiempo lo hizo retornar.

Recuerda que llegó al centro como interno casi a finales de la década de los 60 luego de cursar los años de estudios en La Habana. Una vez aquí hizo su quinto curso en Medicina vinculado a la Pediatría hasta que logró la residencia por vía directa y luego vino el postgraduado, con tres años de estancia en Sancti Spíritus.

En su repaso profesional abril de 1976 lo retornó a la institución para ejercer la vicedirección pediátrica y dos años más tarde lo promueven a la máxima directiva del centro, sin contar el tiempo cumplido en misiones.

Si de evocaciones se trata es de los que considera importante recordar cada momento. «Ya sea malo o bueno, y algunos por muy desgarradores que resulten dejan enseñanzas».

En este contraste vivió tiempos muy gratos y otros difíciles; sin embargo, en él prevalece que le tocó enfrentar la epidemia de dengue hemorrágico cuando el mes de mayo de 1981 casi llegaba a su final.

«La asumimos entre todos, una de las etapas más complejas, verdaderamente histórica. Llegó de súbito. Se montó una Sala de Terapia Intensiva en apenas 72 horas con 15 aires acondicionados provenientes de La Habana ante la tradicional que resultaba muy pequeña y con poca capacidad».

Aquellas vivencias aún se mantienen en su mente como una pesadilla que no puede apartar, aunque trate de imaginar otro entorno. El hospital atendió a los infantes marcados por la gravedad que requerían cuidados extremos.

Nadie quisiera recurrir a cifras, sobre todo la de aquellos 101 pequeños cubanos que fallecieron en el país como consecuencia de la epidemia.

« Creo que para nuestro personal fue el mayor reto entre los enfrentados. No me atrevería a decir que el más difícil, pero sí una etapa de tensiones a cada minuto».  

El mundo de las publicaciones también ha recibido el aporte del galeno. Una de ellas relacionada con el llamado choque séptico pediátrico, escenario peligroso que puede resultar mortal y requiere atención médica inmediata, o el «Síndrome del distrés respiratorio agudo en el niño (SDRA)» cuya terapéutica representa uno de los mayores avances aplicados en los cuidados respiratorios.

La imagen y el quehacer del Dr. Cartaya no se circunscriben solo al plano asistencial y a las directivas generadas detrás de un buró. Cuentan sus compañeros que ante necesidades de habilitar camas para incrementarlas en las salas se le vio, martillo en mano, como un reparador, mientras otros lo señalan entre los inversionistas y proyectistas de objetos de obra incorporados al edificio en las últimas etapas.

Una semblanza de otro integrante de los que forman parte de la historia del hospital de la infancia en sus 65 años a cumplir. Un médico entre los tantos que piensa y suscribe lo que un día plasmó Martí al referirse a sus príncipes enanos: «Queremos que nos quieran, que nos sientan, pero en boca del corazón».

Entonces, que florezca el bien y que esos corazones lleguen a sentirlos sus destinatarios sanadores.

PIE DE FOTO: Amplia trayectoria dentro de la especialidad acompaña al Dr. Cartaya. En 1968 inició como alumno. Un año después hizo el internado. Desde 1970 a 1973 su período de Residente. Luego ejerció como pediatra en Sancti Spíritus entre 1973 al 76. Vicedirector del hospital pediátrico José Luis Miranda (1976-1977) y director del centro desde 1978 a 1983.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com


Pronósticos biometeorológicos, innovación por el bienestar

Pronósticos biometeorológicos, innovación por el bienestar

Texto y foto Ricardo R. González

Por estos días el Dr. C. Luis Lecha Estela participa, junto a la delegación villaclareña, en la V Convención Internacional Cuba—Salud 2025. Como incesante investigador ratifica lo iluso de pensar que en el contexto regional de Las Américas y el Caribe el archipiélago escape a los efectos del estado del tiempo bien marcado en estas etapas, o más en específico de las influencias que ejerce el régimen térmico sobre la adaptación de la población cubana.

Puede, entonces, hablarse de los pronósticos biometeorológicos cuyo alcance identifican y avisan con antelación suficiente la ocurrencia de los llamados efectos meteoro-trópicos ante un cambio climático agudo que no minimiza el incremento de la temperatura en el aire con el consecuente aumento del calor intenso en el archipiélago.

Una alerta del Dr. C. Lecha Estela sugiere incorporar este peligro «a las acciones de enfrentamiento, manejo y prevención de los desastres que lleva a cabo el Sistema Nacional de la Defensa Civil».

Estudios e investigaciones realizadas en la provincia desde hace años han posibilitado estimar la magnitud del riesgo meteoro-trópico diario y llegar a un modelo estadístico que facilita su pronóstico a corto plazo, sin excluir las características de los procesos de intercambio de calor entre el cuerpo humano y su entorno circundante.

Todo ello y mucho más forman parte del libro Pronósticos Biometeorológicos, de la autoría de Lecha, junto a un grupo numeroso de investigadores, que permanece en formato digital, prologado por el Dr. C. José Rubiera. Su contenido es aplicado desde hace años en Sagua la Grande en cuyo proyecto inicial participaron el ingeniero Lency Carvajal Medina y su esposa Elena Ciomina de Carvajal, entre otros expertos.

«Es allí donde ha encontrado la aplicación requerida de manera conjunta entre especialistas de la facultad de Ciencias Médicas, del Centro Universitario Municipal (CUM), y del hospital provincial general universitario Mártires del 9 de Abril con alcance comunitario y acciones entre médicos de familia y en el Cuerpo de Guardia».

Resulta notorio el gran contraste de las temperaturas nocturnas y diurnas, y al decir del investigador «los efectos desfavorables de las condiciones meteorológicas sobre la salud poblacional están aumentando en frecuencia e intensidad, por lo que urge tomar la situación como prioridad».

Si bien en Villa Clara constituye el único proyecto de este tipo que existe en toda Cuba e incluso en el mundo queda la insatisfacción de que no sale del marco experimental, según atestigua el Dr. C. Luis Lecha.

«Es necesario que el sector de la Salud conozca cada detalle del proyecto y muchas veces no ocurre así. En el caso de nuestro equipo ofrecemos información previa para evitar consecuencias mayores cuando llegan los fenómenos en sectores poblacionales como las personas asmáticas, pacientes encamados, embarazadas, ante irregularidades cardiovasculares, entre otras, por lo que impera conocer que resultan útiles para disminuir los impactos negativos sobre la salud».

Ahora el Dr. Lecha acaba de realizar las perspectivas biometeorológicas del próximo verano. Son proyectos de innovación que tiene el Centro de Estudios y Servicios Ambientales (CESAM) de Villa Clara con el propósito de «proteger a la gente al demostrarse la existencia de un vínculo real entre la ocurrencia de determinadas condiciones meteorológicas extremas que actúan a corto plazo, directa o indirectamente, en los grupos más vulnerables de la población local».

UN POCO DE HISTORIA

No todos conocen que las averiguaciones iniciaron entre 1986 y 1990 con el monitoreo en 17 hospitales cubanos, a partir de los reportes de la ocurrencia diaria de asma, enfermedades cardiovasculares, infarto del miocardio, cefaleas, isquemias cerebrales, y las infecciones respiratorias agudas (IRA). Estos comportamientos se confrontaron con los reportes meteorológicos aportados por las estaciones en cada momento para formar las bases de datos.   

Así surgieron los primeros estudios de este tipo realizados en el país en pos de alerta temprana para la salud cuando comenzaba a hablarse del cambio climático y de sus efectos con un equipo que trabajaba desde Cuba, Estados Unidos y Alemania.

«El primer sistema de alerta salió en 1996. Por aquella etapa no existían computadoras sofisticadas ni altas tecnologías, y tuvimos que viajar a Washington a probar el sistema. Ya en 2006 se pudo desarrollar desde el Centro Meteorológico Provincial (CMP) a partir de las modernizaciones tecnológicas», sustenta Lecha.

Hace algún tiempo le pregunté al científico un detalle que vale la pena recordar.

— Si nos apoyamos en que más de un millón de cubanos padece de asma, sin hablar del grado de la afección, y un 37, 3 % de la población es hipertensa ¿hay que pensar en los cambios de tiempo?

— El asma es de las causas más frecuentes de asistencia a los cuerpos de guardia, sin descartar los problemas cardíacos, pero la población tiene que conocer esos puntos de alerta, y debe implementarse entre las prioridades del sistema de Salud al disponer cada estudio de basamento científico. Sagua la Grande lo aplica por la acción de un grupo de profesionales de diversas ramas que sigue dando sus frutos. No así en los restantes lugares.

Tos, catarro, muerte súbita, desmayos, accidentes vasculares severos, falta de aire, cefaleas, dolores articulares, variabilidad en el carácter son indicios que muchos sienten en su cuerpo originados por los cambios de tiempo. Todo depende de la capacidad de adaptación o no que es expresión de la vulnerabilidad de cada persona».

De estos efectos meteoro-trópicos tampoco hay percepción de riesgo en un mundo donde la temperatura toma valores nunca antes observados, en tanto prolifera el incremento del nivel del mar, existe variación en las precipitaciones, predomina la sequía, hay pérdida de la calidad del aire y del agua, y más afectaciones por huracanes.

En otro orden vale decir que la tendencia al incremento de la temperatura incide en el ascenso de las enfermedades cerebrovasculares e isquémicas como principales causas de muerte en el territorio.

Las pautas están bien diseñadas. Aplicarlas pudiera resultar uno de los retos que convoca un tiempo inminente.

PIE DE FOTOS

1.- «De acuerdo con los fundamentos metodológicos ya disponibles en los estudios cubanos de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo (PVR) la investigación contribuye a la mitigación de las consecuencias sanitarias asociadas al cambio climático en el país», precisa el Dr. C. Luis Lecha Estela, quien por estos días participa en la V Convención Internacional Cuba—Salud 2025 en La Habana.

2.- Portada del libro Pronósticos Biometeorológicos que aparece en plataformas digitales.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (II) María de Jesús Évora de la Rosa: «Oficio sin papeles secundarios»

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (II) María de Jesús Évora de la Rosa: «Oficio sin papeles secundarios»

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Vestir con uniforme blanco acompañado de una cofia distintiva, en el caso de las mujeres, no puede resultar modismo ni algo para adoptarlo como pasatiempo en la vida. Por ello a la Licenciada en Enfermería María de Jesús Évora de la Rosa le molesta cuando estas cosas se escudan detrás de la profesión ante una vida profesional, como la suya, plagada de vivencias.

No es para menos. La «seño» lleva 52 años de servicio; de ellos, 46 en el hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, que anda de próximas celebraciones por sus más de seis décadas.

Los restantes transcurrieron en el «Celestino Hernández Robau». En cada caso siente su entrega por vocación y pasión, como algo que un día llegó para nunca apartarse de ese aprendizaje continuo marcado, también, por sus 18 años como jefa de enfermera de la institución sanadora de la infancia.

Un paso rápido por su trayectoria la hace detenerse en momentos que no puede olvidar, de los que impactaron, sobremanera, como aquella epidemia de dengue hemorrágico aparecida en 1981 cuando aún el centro no disponía de la nueva terapia intensiva y la que existía presentaba limitadas camas.

«Un verdadero desafío. Además de la atención requerida por niños muy graves primó el sacrificio, la entrega, el trabajo… Entrabas y desconocías a qué hora salías, tanto para los médicos como el personal de enfermería, auxiliares, en fin… porque además de atender la epidemia de dengue y crear una sala de terapia donde está Pediatría General, al margen de la que existía, se siguió trabajando en la atención a los pacientes con otras morbilidades. Solamente se operaban los casos de urgencia, pero lo demás siguió su curso».

María de Jesús hace una pausa, tal parece que quiere recordar cada detalle en días en que se olvidó el reloj y las contingencias en cada hogar porque en horas de la noche había que trasladar los pacientes que ya no tenían riesgos hacia otras áreas.  

«Nos apoyamos en el propio personal de enfermería y en un sistema de ambulancias. Un trabajo muy serio debidamente reconocido por su alta dosis de sacrificio entre los trabajadores de la institución hospitalaria».

El cansancio aparecía, las tensiones también, mas resultaba imposible detenerse. «Se trabajaba hasta las 11:00 o 12:00 de la noche, quizás más por parte del equipo de dirección, y otros tenían que dormir aquí ante el cúmulo de pacientes. Es el episodio que más recuerdo de los primeros años de permanencia en el Hospital».

 

ENTRE «IRMA» Y OTROS SUCESOS

 

Hay fechas inolvidables. La licenciada Évora de la Rosa rememora aquel septiembre de 2017 cuando el huracán Irma descargó su furia sobre Santa Clara.

«Limitantes extremas de transporte, el personal no tenía en qué venir; sin embargo, nos dejaba una lección ejemplarizante ya que no había que mandar a buscar a nadie ni llamar a alguien. Esa es otra característica que siempre han tenido nuestros trabajadores que llegaban sin tener corriente en sus casas, con algunas edificaciones medio destruidas, ausencias prolongadas del hogar y así se trabajó el tiempo que fue necesario».

Y otro momento que marcó fue el terrible accidente ferroviario ocurrido, en abril de1991, en las demarcaciones de la provincia. Las personas volvieron a repetir que en estas circunstancias se olvidan profesiones, distingos y categorías ocupacionales para responder a cualquier misión.

«Llegaban a trabajar y preguntaban qué tenían que hacer. Eso lo he vivido aquí en cuatro ocasiones, sin distingo de nada, incluyendo al director del Hospital».

Bajo la óptica de María de Jesús cada uno de estos instantes, entre muchos, ha reforzado la disciplina colectiva, el sentido de pertenencia.  Profesión y oficios por encima de todo.

«Incluso en tiempos actuales. El hecho de sentir suyo lo que hacen se convierte en sello de identidad porque si llevas al Hospital como algo tuyo y lo quieres no hay cabida para papeles secundarios».

Lo piensa María de Jesús Évora de la Rosa, quien abrazó su carrera para nunca más separarse de ella, a pesar de las rudezas de constatar el llanto de un niño, de imponerse ante el pinchazo de un suero o de una inyección, o lo que es más duro: apreciar que al llegar a una sala el carrito que se desplazaba sobre una cama ya no está, o que el libro de cuento dejó de hojearse ante lo implacable de la vida. Aun así sigue apostando por la esperanza y la risa de un niño como reliquias, por suerte, mayoritarias.

PIE DE FOTO: «Profesión y oficio por encima de todo», define la Licenciada en Enfermería María de Jesús Évora de la Rosa su entrega.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com

Vacunación Antipolio a partir del lunes 21 de abril

Vacunación Antipolio a partir del lunes 21 de abril

Por Ricardo R. González

Fotos: internet

La 64 Campaña de Vacunación Antipoliomielítica, en su primera etapa, iniciará en Villa Clara el próximo lunes 21 de abril, como parte de las acciones en todo el país, y se extenderá hasta el sábado 26 del propio mes.

El inicio del proceso en la provincia será en el policlínico comunitario docente Marta Abreu, de Santa Clara.

En cada vacunatorio se aplicará la dosis Oral Bivalente que resulta más eficaz contra dos tipos de poliovirus aun circulantes en el mundo, y que en esta ocasión la recibirán 15 mil 614 infantes comprendidos desde un mes de nacido a los dos años, 11 meses y 29 días.

De acuerdo con lo explicado por la licenciada Yusimy Pedraza Sánchez, especialista de I Grado en Higiene y Epidemiología y responsable provincial del Programa Ampliado de Inmunización, habrá una semana de recuperación para aquellos menores enfermos en el momento de recibir la dosis y quienes se encuentren fuera del área. Estos casos recibirán el antígeno del 28 de abril al 3 de mayo.

La especialista recuerda que los menores no deben ingerir agua ni otro tipo de alimentos durante los 30 minutos antes y después de suministrarse el producto, y quedan excluidos del proceso aquellos que presenten, en ese momento, vómitos, síndromes febriles y cuadros respiratorios o diarreicos.

Pedraza Sánchez subrayó que del 16 al 21 de junio habrá una segunda vacunación para los que recibieron la primera dosis y se incluyen, esta vez, los 7 mil 332 que arriban a los nueve años a manera de refuerzo para sumar 22 mil 946 niños en total.

La semana de recuperación en estos casos está fijada del 23 al 28 de junio.

La vacuna será administradas en los puntos establecidos por las áreas.

Como dato histórico vale señalar que la primera epidemia de poliomielitis se registró en la antigua provincia de Las Villas en 1909 con un reporte de 149 casos y numerosos fallecidos.

Cuba resultó el primer país de Latinoamérica en erradicar la Poliomielitis, y en 1995 recibió su correspondiente certificación por parte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

PIE DE FOTOS

1.- La vacuna será administrada en los puntos establecidos por las áreas.

2.- Desde el policlínico comunitario docente Marta Abreu de Santa Clara se iniciará, este lunes, el proceso en la provincia.

También puede ver este material en:

https://x.com/riciber91

http://soyquiensoy.blogia.com