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Salud

Un médico cubano en la cima del Aconcagua

Un médico cubano en la cima del Aconcagua

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía de la clínica Cira García

Para el prestigioso neurocirujano cubano, profesor Enrique de Jongh Cobo era una especie de sueño mantenido entre sus asuntos pendientes. Partidario de asumir retos y aventuras por difíciles que parezcan, por ello nunca descartó la posibilidad de escalar, algún día, el llamado coloso de América, la cumbre de mayor elevación de los hemisferios sur y occidental, y la montaña más alta de la Tierra, fuera del sistema de los Himalayas.

Había que enfrentar determinadas situaciones en los campamentos de altura. Temperaturas muy frías que pueden llegar a -18 ° C al comenzar la ascensión a la cima antes de que amanezca, y si bien la lluvia es poco frecuente las precipitaciones en forma de nieve son muy comunes  con ventiscas blancas, incluso cuando prevalece el buen tiempo.

Siempre albergaba la duda de lo que haría si alcanzaba su propósito, y lo logró el 28 de enero de 2018 en homenaje al aniversario 165 del natalicio de Martí, a pesar de que en él se cumple el precepto de que «a la tercera va la vencida» con dos intentos anteriores fallidos.

«La primera vez fue en la temporada de 2015, en el período de noviembre a febrero al abrirse el Aconcagua durante el verano en el sur. Carecía de la indumentaria necesaria, además de disponer de un boleto que no se podía cambiar. En aquel momento dije «voy a seguir hasta donde las botas me den, que era el principal obstáculo, sin poseer una experiencia conocida de esa área».

El profesor de Jongh Cobo había estado antes en las montañas rocosas de Canadá. En su primera oportunidad aquí llegó hasta los 5000 m. aproximadamente, mas perseverante al fin se lanzó al segundo intento.

«En la siguiente temporada de 2016 iba dotado de mejores condiciones; sin embargo, cuando faltaban 600 m. para llegar a la cima decidí bajar porque consideré que tenía alguna congelación en los dedos al no manejarlos correctamente, sumado a determinadas lesiones que luego fueron recuperándose, pero ya en enero de 2018 sí cumplí mi sueño».

En su peregrinar «aconcaguano» no asegura ser el primer cubano en llegar a su cima. Hay otros, no muchos, de los que tiene referencia, pero viven fuera de Cuba. «Lo cierto es que estuve allí el 28 de enero de 2018».

— Al llegar a la cima le pareció que era un suceso mágico, real, irreal…

— Estaba absolutamente solo. Después arribaron otras personas, Algunos decían que al llegar lloraban, otros que brincaban y, verdaderamente, en ese momento, quizás por la impresión de lograr mi anhelo no fue nada trascendente. Solo dije; «coño, estoy en el punto más alto del mundo fuera del Himalaya. Filme las vistas, y me senté a tomar un poco de té y comer unos frutos secos y algún bocadito.

El científico cubano permaneció una hora disfrutando de su encanto, «allá arriba», como refiere, arribó 60 minutos más tarde de lo que debía. Exactamente a las 2:00 de la tarde.

«Utilice 10 horas y media para llegar. Puedes hacerlo un poco antes o después, en un ascenso que no se hace en un día, vas subiendo gradualmente dentro del permiso establecido para lograrlo de 20 días. Infringirlo lleva a una penalización pagada en dólares. Me paré en el tope el día 18 de la veintena estipulada, y salí del Aconcagua un rato antes de que expirara la autorización».

— ¿Algún tropiezo en esta jornada?

— Hice un intento el día 12, pero el viento estaba muy fuerte y hacía mucho frío, nos aliamos con dos personas del País Vasco que hicimos muy buena relación, por lo que decidimos bajar y emprender la travesía en otro momento.

No tengo ningún recuerdo ingrato, Tampoco me sentí tan cansado y bajé solo.

— Y otra irrupción en el Aconcagua ¿se descarta?

— No, de hecho me están hablando para hacer una especie de pasantía entre los médicos que atienden los campamentos bases de allí. Si lo hago o no, lo desconozco, mas en lo personal el Aconcagua resultó muy interesante y sí quisiera volver a verlo. 

DESEMPEÑO DEL PROFESOR ENRIQUE DE JONGH COBO

Pudiera resultar un hombre osado, mas aclara que ello depende de la arista por la que se mire. «Una cosa es serlo en el plano personal, y otra en la dedicación al paciente que lleva una mirada y actuar diferentes desde el punto de vista ético, «aunque para dar pasos de avance a veces en la medicina se necesita cierto grado de osadía, que es tratar de prever cosas que, hasta determinado momento, no se hacían a partir de parámetros a tener en cuenta para evitar daños».

Y su precepto radica en que si se le ocurre algo a realizar que no esté descrito o no existe tanta experiencia recurre al trabajo de mesa, a la consulta colectiva y de pensamientos antes de aplicarla para no dar la espalda a posibles complicaciones que puedan existir.

Su profesión le ha traído múltiples satisfacciones ante una realidad que no pierde de vista: «No somos magos y tenemos que proceder en el lugar donde estamos, en el momento en que estamos, y con lo que tenemos, Muchas veces hay que cambiar planes, estrategias y nos adaptamos a ello».

Según relata su formación ocurrió en el hospital universitario Calixto García, de 1986 a 1990. Ya en 1995 estuvo casi un año en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), luego retornó al Calixto García, después al hospital Hermanos Ameijeiras hasta 2008 en que se integró a la Clínica Central Cira García.

Mantiene sus vínculos con múltiples instituciones de Salud, incluidas las oncológicas y pediátricas, e incluso ha desplegado su sabiduría en las provincias de Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Las Tunas, Sancti Spíritus, Holguín y Camagüey.

Tiene tres hijos. La primera de 36 años, le sigue un varón, de 31, y la más pequeña, de solo cuatro años, que para su papá «todos son extraordinarios». 

A sus 65 años sigue practicando deportes con una variedad entre ellos. Prefiere la natación y ha incursionado en el paracaidismo, y no abandona su entrenamiento para escalar posibles montañas que están en su mente.

En el plano profesional, seguir brindando su destreza como neurocirujano, enseñándole a las nuevas generaciones lo que ha ido aprendiendo a lo largo del camino.

PIE DE FOTOS

1.- El Aconcagua está situado en el oeste de la República Argentina, en las cercanías del límite con Chile. Tiene 6.960,8 metros sobre el nivel del mar, aunque no supera al Everest, el pico más alto de Asia y del mundo con sus 8.848 m. El origen de su nombre resulta incierto con diversas procedencias, mas dicen que es tan frío y tan especial como tan crudo y tan soñado. En las manos del científico la bandera cubana y la de la Sociedad de Neurología y Neurocirugía que preside.

2.- No asegura ser el primer cubano en llegar a su cima, pero «lo cierto es que estuve allí el 28 de enero de 2018», afirma el profesor Enrique de Jongh Cobo.

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Enfermería, el bendecido oficio de velar por la vida

Enfermería, el bendecido oficio de velar por la vida

Por Ricardo R. González

Ya no podemos hablar unilateralmente de enfermeras porque están también ellos, quienes se sumaron al sagrado camino de hacer el bien. Digamos, entonces, personal de enfermería, unos y otras, compartiendo un noble oficio por las distintas instituciones tras los pasos de la vida.

Hoy es el Día Internacional de la especialidad, de quienes curan como emprendedores y desafiantes de vendavales difíciles, hombres y mujeres cuidadores de sueños, valientes que se les reconoce su obra.

Recordatorio a los que no podrán compartir la fecha con sus seres queridos porque son duendes humanitarios, andantes por el mundo que mitigan el dolor en tierras lejanas.

También a quienes arribarán tarde a casa ante el cumplimiento de las responsabilidades en la coincidencia del turno de labor, mientras el pequeño aguarda intranquilo para decirle ¡Felicidades mamá!, sin excluir los parabienes extensivos a papá. Llegarán cansados tras una jornada compleja, mas habrá ese beso rehabilitador que inunda el alma.

Y entre los que de verdad llevan el distingo y sienten lo que hacen al multiplicarse la influencia de Florence Nightingale, la enfermera nacida en Italia y fallecida en el Reino Unido, que sentó cátedra universal por sus acciones benéficas e inspiradora de este Día, están ustedes, los verdaderamente consagrados, mas no olvidar a los formadores de tantas generaciones que dejaron huellas para inculcar las buenas prácticas a partir de sus saberes.

A todos, estén donde estén, en otras latitudes, ya jubilados, o en su sitio eterno, que lleguen las remembranzas distinguidas por la gloria.

Este 12 de Mayo habrá un solo reclamo por parte de quienes lo necesitan, por ese paciente que aguarda y de seguro dirá: Por duros que sean los tiempos no dejen nunca el insomnio justificado y agradecido de velar por la vida.

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«Soy cirujano de columna vertebral a tiempo completo»

«Soy cirujano de columna vertebral a tiempo completo»

Lo dice con orgullo el profesor Ernesto Emilio Fleites Marrero, villaclareño y notable cirujano de la Clínica General Cira García, de La Habana.

Texto y foto Ricardo R. González

Aunque su formación es ortopédica al Dr. Ernesto Emilio Fleites Marrero siempre le inquietó el complejo mundo de la columna vertebral, explorar las 33 vértebras que conforman su anatomía, y aplicar las técnicas quirúrgicas más novedosas en favor del bienestar humano. 

Un día la vida le concedió ese beneplácito que, a través del tiempo, lo ha convertido en un notable cirujano de esa especialidad en la Clínica General Cira García, de La Habana y de Cuba, no sin antes desplegar sus actividades en otras instituciones hospitalarias.

Hace unos días estuvo en Villa Clara como organizador del primer curso de Cirugía Espinal que sale de los predios habaneros para llegar a la región central, y al evaluar la selección del territorio lo atribuye a razones, por un lado sentimentales, y a la vez de reconocimiento profesional a su terruño porque le satisface decir que el poblado de Vueltas lo vio crecer y en su provincia estudió en la Universidad Médica villaclareña.

«Es emprender un nuevo viaje a la semilla. Aquí me formé, y constituye una tierra con mucha cultura en las ciencias médicas, una universidad con galenos prestigiosos que han salido de aquí o aún siguen reverenciando sus saberes».

Y adiciona otras fortalezas. A su entender «la provincia tiene para la cirugía, la neurocirugía y los procederes dirigidos a los procesos traumáticos un aval ganado, además de detalles circunstanciales al estar en el centro del país, sin descartar la cantidad de traumas que recibe, no solo de lugareños, también de casos fuera de la demarcación».

En intercambios de experiencias reconoce que el territorio exige preparación para eventos que puedan ocurrir. «No podemos olvidar la influencia en la formación de neurocirujanos y ortopédicos jóvenes que han modernizado la enseñanza y el quehacer de las especialidades, y están con esas ganas de aprender y de enseñar».

Aquí realizan cirugías que no se hacen en todas las provincias del país, y el Dr. José Enrique Vaquer Fernández, del hospital universitario Arnaldo Milián Castro, mostró trabajos que reafirman el aval de Villa Clara. En mi opinión veo muy robusto y sólidos el potencial juvenil y los impulsos propios de la edad.

— ¿Un evento solidario y de apoyo?

— Sí. Era un compromiso particular que tenía de traer experiencias a Santa Clara con la presencia de prestigiosos académicos, docentes, cirujanos, investigadores deseosos de compartir el inagotable universo de los conocimientos.

 

¿QUIÉN ES EL PROFESOR FLEITES?

 

El villaclareño que salió de su tierra hacia la capital hace 32 años con su equipaje cargado de sueños para aprender y ser útil. El que ha brindado su sabiduría a otras provincias y en escenarios internacionales.

En el Cira García comenzó en 2003, luego de ejercer en el hospital Ameijeiras durante una década, y no puede olvidar las experiencias del Dr. René Rubinos Ruiz, una institución de columna en el país e iniciador en Cuba de muchas técnicas quirúrgicas.

— ¿De los imprescindibles en su ejercicio de profesión?

— Sin dudas. Hay reconocer, a pesar de su edad, que nunca se cansó de enseñar e, incluso, ante técnicas modernas y nuevos avances prefería que la juventud ocupara primeros planos, a pesar de ser él una personalidad.

Fue mi profesor en el Ameijeiras, y cuando pasa a formar un servicio de Ortopedia y Neurocirugía en el «Cira García» al año nos llamó junto a otros profesionales para desarrollar este nuevo capítulo. Ese gesto no podré olvidarlo.

— ¿En torno a los cursos de cirugía espinal?

— Hicimos el primero entre 1999 y 2000, solamente en la pandemia dejamos de hacerlo.

— ¿Pudiéramos decir que resulta un curso perseverante?

— Contra vientos y mareas. Ha garantizado que muchos extranjeros hayan venido a Cuba, al tiempo de suscribir convenios con importantes instituciones del mundo. Muchos de los galenos que están en esta experiencia en Villa Clara han asistido a entrenamientos en Alemania, Italia, México, a la vez que han incluido maestrías y diplomados al propiciar el intercambio con nuestros profesores en interrelación con otros centros.

— ¿En su caso es la utilidad del especialista lo que debe primar por encima de escalar y tener prioritarias las categorías científicas?

— Cada quien traza su línea. Soy un médico de piyama, como me autodenomino: Es importante la superación, los doctorados, mas por encima de todo, y que quede claro, está el compromiso con el ser humano, con el paciente, mas que el ego y todo lo que llegue a la vida personal.

Estudio todos los días, me supero todo lo que puedo, publico varios trabajos, pero no soy de los gallardetes y diplomas, porque el paciente sigue siendo lo supremo, nuestra razón de ser, y el que nos propicia las mayores alegrías.

— ¿Cuáles son esas alegrías, doctor?

— Lo más lindo es que alguien te vea por la calle y te diga Ud. me operó hace tantos años, y comience su relatoría de lo que ha logrado en su vida. Eso provoca una satisfacción inmensa.

Entre tantas ramas es interesante conocer por qué se inclinó hacia la cirugía de columna. Entonces recuerda que su formación como residente en Santa Clara fue en un grupo de microcirugía y cirugía de manos con el profesor Isidoro Padilla y Pedro Valdés, entre otros

Va a una misión a Yemén, conoce a la que actualmente es su esposa y, al parecer, la fuerza del amor pudo más y marchó a vivir a La Habana. Allá optó por una plaza en el Ameijeiras en la que hacía falta Un profesional para integrar el grupo de columna…

«Así empecé lo que le llamo mi segunda residencia porque mi formación de columna era muy básica, y mis profesores me hicieron enamorar de esta, entre ellos los eminentes profesores Raúl Candebat y Rene Rubinos».

— ¿Algo tan impactante?

— Es que comienzas a descubrir cosas interesantes dentro de una rama muy compleja y a la vez temida por las complicaciones que pueda derivar. Una vez en ese mundo siempre encuentras algo nuevo y en más de 20 años digo que mi formación es ortopédica, pero soy un cirujano a tiempo completo de columna vertebral y sobre todo me encanta la dedicada a la infancia.

— ¿Y no va a existir divorcio de esta su pasión?

No lo creo.

— ¿Y Vueltas en el recuerdo?

— Vengo cada vez que pueda. Tengo allí parte de la familia, mi madre, una hija, una nieta.

De nuevo en La Habana, en esta oportunidad, su hija menor discutía la especialidad con su examen estatal de cirugía pediátrica y resultados que lo hacen un padre sumamente feliz, por lo que el mundo del bisturí también ocupa una parte de la tradición familiar.

Lo que desconoce el Dr. Emilio Fleites que luego de esta entrevista conversamos con algunos de sus colegas que compartieron aulas y experiencias en la Universidad Médica villaclareña. Destacaron, entre otras cualidades, su inteligencia ante cualquier reto y esa capacidad de asumir tareas profesionales por difíciles que hayan sido, por lo que el «cirujano de columna vertebral a tiempo completo», como se autodefine, también posee el distingo preciado de un servidor de la vida, un villaclareño de ciencia y alma limpia.

PIE DE FOTO. 

Un villaclareño de ciencia y alma limpia, así es el profesor Ernesto Emilio Fleites Marrero, ortopédico de formación y notable cirujano cubano.

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El día que Gladis Gaitán abrazó la enfermería

El día que Gladis Gaitán abrazó la enfermería

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía de la entrevistada

Gladis Gaitán Carrero retrocede en el tiempo. Afirma, de manera categórica, que soñaba con la enfermería desde que estaba en el vientre materno. Aun con pocos años se disfrazaba, imaginaba vestir el clásico uniforme, ponerse la cofia en la cabeza, e inyectar a sus muñecas para que sanaran lo más pronto posible.

La escena infantil se repetía una y otra vez, a pesar de que a su mamá no le gustaba esa profesión, abogaba por la pintura de la que encontraba una hija con dotes, pero la niña fue persistente y resultó «mi carta de triunfo».

Gladis Gaitán hizo mucho por alcanzar su sueño, aunque inicialmente no la aceptaban por la corta edad. Terminó la secundaria básica y encontró que el camino comenzaba a despejarse.

Antes intervino en la Campaña de Alfabetización en un poblado de Las Tunas. Por sus resultados le otorgaron una beca en La Habana, «pero la abandoné porque mi pasión desmedida era estudiar enfermería».

— Cuáles fueron los primeros pasos?

— Hubo algunos antecedentes. Ejercí como niñera, cuidaba a los pequeños, y no puedo olvidar a Esther Aguirre, mi profesora de la escuela de enfermeras Marta Abreu que, al parecer, al ver mi desenvolvimiento un día me pidió incorporarme a la especialidad allá por 1966. Ella ya no está, mas lo hice, y comencé como auxiliar ganando solo 88 pesos y 10 centavos.

— ¿Luego de la graduación?

— Me ubicaron en la entonces clínica mutualista Marta Abreu —hoy policlínico comunitario de igual nombre— Ese fue mi primer centro para comenzar mis sueños hasta que en 1968 el hospital pediátrico José Luis Miranda me abrió las puertas hasta los días de hoy.

— ¿Pienso que una persona tan perseverante le resultaba pequeño el título de auxiliar?

— Rotaba entonces por el servicio de Gastroenterología y llegó el punto final como auxiliar de enfermera porque el horizonte despuntaba a titularnos como verdadera representante del oficio.

Di mi paso al frente, concluí mi carrera de enfermera pediátrica hasta terminar los estudios en 1972. Entonces hubo una selección entre colegas y me escogieron para ingresar en el servicio de Respiratorio. Luego vino una etapa en terapia intensiva cuando la tecnología no estaba tan sofisticada; sin embargo, ganaba en aprendizajes.

— ¿Es cierto que no te gustaban los llamados servicios cerrados?

— Te lo confieso. Prefería andar por los pasillos, pero no tuve más opción que la sala de Neonatología. Aquello constituyó una especie de trauma inicial porque cuando vi niños tan chiquitos resultó algo terrible. No lo oculto, fue en 1973 y es cierto que la vida da muchas sorpresas porque con el tiempo resultó cautivante y ya no la cambio por nada.

— La superación ¿una constancia?

— Hice mi especialidad en la rama, también post básicos, cursos de adiestramientos, otros de terapia quirúrgica en La Habana y no faltaron diplomados hasta que la dirección del Hospital me seleccionó para cursar la licenciatura en Enfermería en el nivel superior, graduada en 1996. No me he separado de la superación porque, de lo contrario, quedas atrás en el empeño supremo de ganar conocimientos y entregar amor a quien merece amor.

— En tu amplia trayectoria ¿existe algún caso complejo que te haya marcado?

— Tuve un impacto que jamás he olvidado. Una niña quemada friendo un huevo. La tuve como paciente en el servicio de Caumatología. Una imprudencia de la pequeña de cumplir su deseo ante la negativa materna y explotó el fogón. Hizo una compenetración extraordinaria conmigo y su fallecimiento me marcó para toda la vida… Algo irreversible en mis vivencias. Aun hoy la veo. El personal de la Medicina también sufre y siente.

— Tu prestación de servicios va más allá de la demarcación cubana.

— Cumplí misión en el estado venezolano de Tachira ya con 65 años. Una experiencia extraordinaria en un lugar llamado San Cristóbal y de aquí a un municipio que hace frontera cerca de Colombia. Todavía tengo vínculos con las amistades que quedaron allá.

— ¿Qué opinas de los enfermeros hombres?

— La práctica ha demostrado que son magníficos, con múltiples condiciones y aplaudo su formación. Hay que dejar a un lado los tabúes y fomentar valores y sentimientos.

— ¿Cómo te fue en tu ejercicio docente?

— La ejercí durante tres años. Acabando de salir de la licenciatura me enfrentaba por primera vez a un aula. En los días iniciales quería desaparecer frente a un numeroso grupo que venía de la calle. Era mi comienzo y no sabía lo que era impartir clases, pero recibirlos en la Universidad Médica y proyectarme me obligó a perder el miedo escénico.

— Si tuvieras, definitivamente, que escoger entre la docencia y la asistencia ¿con cuál te quedas?

— Obviamente con la segunda porque observo y valoro al recién nacido y en reiteradas ocasiones los sacamos de momentos críticos. Me entrego a eso con todo mi amor. Y esa especialidad que no me gustaba antes, ahora la abrazo con todas mis fuerzas.

— ¿Y el privilegio de ser madre tan próximo al Día Internacional de la Enfermería?

— El mayor premio con mi hija Leydis María, un gran regalo. Mi princesa, como yo le digo, y también tenía a mi madre que ya no está, por eso este día me marca demasiado.

— ¿Es cierto que eres la fanática número 1 de Marco Antonio Solís y que tiras tus buenos pasillos con tu compañero de oficio Rafael Bermúdez?

— Muy cierto. Tanto una como otra.

— ¿Qué le pides a la vida?

— Mucha salud, prosperidad, y seguir aquí mientras mis facultades estén lúcidas ¿Qué voy a hacer en mi casa si me siento útil? Saldré de aquí cuando no de más y me digan «ya es hora de partir», mas con 77 años hay Gladis para rato.

PIE DE FOTOS

1.- «Al principio me daba temor los neonatos tan chiquitos, ahora son mi pasión», confiesa Gladis Gaitán, una de las enfermeras de servicio de Neonatología del hospital pediátrico José Luis Miranda.

2.- Con parte de los especialistas y colegas de profesión en la sala.

3.- En plenas funciones con su compañero de labores Rafael Bermúdez.

4.- Su tesoro o «mi princesa» como ella la llama. Su hija Leydis María.

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Ni adiós ni despedida, recuerdo cotidiano

Ni adiós ni despedida, recuerdo cotidiano

El mejor tributo de Santa Clara, Villa Clara y de Cuba para el eminente científico Armando Caballero López

Texto y fotos Ricardo R. González

Rostros tristes, personas conmovidas, compañeros de estudios, oficio y de innumerables jornadas acudieron al Palacio del Ajedrez, de la capital villaclareña, a homenajear al «profe», al científico que reintegró a la vida a tantos ciudadanos, al cubano criollo natural de Seibabo que se hizo querido en sus predios y abrazado por toda Cuba.

¿Quién dice que ya no está? Quizás se extrañará su presencia física en las instituciones de Salud, en los escenarios que se pronunció a favor del bien, entre los vecinos de cuadra, en sus alumnos que, por respeto, se paraban para cederle el paso y él sonreía a sabiendas, como me dijo una vez, que no merecía tanto.

Se lo ganó por su talento, por su forma desinteresada de no pensar en las cumbres de manera absoluta. Se lo ganó por no esconder sus raíces campestres y defenderlas. Se lo ganó por formar su familia bajo la égida del bien, por compartir saberes, por regañar en el momento preciso para lograr conductas meritorias, y se lo ganó por no escatimar tiempo para un enfermo, por apretársele el corazón, a lo mejor sin exteriorizarlo, cuando la vida jugó su estocada final y no pudo salvar al prójimo.

Desde la mañana de este miércoles nuestro Caballero emprende el camino eterno, y desde donde está será homenajeado en el recuerdo cotidiano.

 

A Osnay Miguel Colina Rodríguez, máxima autoridad política del territorio, le correspondió expresar las palabras en honras fúnebres. «No tenemos más que agradecerle su estudio incansable de la ciencia y la tecnología, Gracias Caballero, por tu lucha contra la Covid-19, por tus más de 40 años frente a la terapia intensiva del «Milián Castro». Hemos venido a gratificarte por tantas enseñanzas, por tu vida, tu obra y tu ejemplo. A nombre de todos los que te queremos y admiramos, hasta siempre».

Mientras su féretro era trasladado por sus hijos y ciudadanos queridos se escuchaban las notas instrumentales de «Cultivo una rosa blanca». Un regalo mágico para un martiano de esencia que la cultivo en cualquier mes, no solo en junio o enero, y las regó con las bondades del alma, y con mucha razón, un obsequio merecido de cubanía para ese amigo sincero que tendió su mano franca.

 TESTIMONIOS DE COMPAÑEROS DE OFICIO  

— Dr. Rubén Moro Rodríguez. Cuando el inició su trabajo de montaje de la Sala de Terapia Intensiva en el «Hospital Viejo» ya nosotros hacíamos guardias, y demostró con su trabajo que la unidad era necesaria, por lo que la vida y el tiempo demostró que la razón estaba a su favor.

— Dr. Pedro Omar Casuso Hernández: (Compañero de curso). Uno de los más sacrificados, excelente en la familia, como docente y trabajador, lo vamos a extrañar, y más en aquellas reuniones de graduados que realizamos cada cinco años y a las que nunca faltó. Aprendí mucho de su sabiduría.         

— Dra. Isabel Cristina Muñíz Casas:(Coincidentes en la especialidad de Anestesia y Reanimación). Una persona muy exigente lo cual agradeceré en mi formación, pero siempre con una sonrisa ayudándonos para que progresáramos cada día más en favor de la investigación, la docencia y la utilidad.

— Profesor Gerardo Álvarez Álvarez Como clínico y médico internista me unían lazos desde la época de estudiante. Una personalidad de alto vuelo, y se extrañará no solo en la Terapia Intensiva, si no en todas las especialidades por su perfil amplio de conocimientos.

— Dr. Pedro Fernández Busot: Hay que detenerse en su recorrido, compartimos gran parte de la vida estudiantil y fue acumulando bagaje y conocimientos, no solo en la esfera académica, también en la política que por su integralidad se consolida como una de las personalidades más ilustres.    

PIE DE FOTOS

1.- Última guardia de honor realizada por las máximas representaciones del Partido y el Gobierno en la provincia, en el municipio cabecera, y funcionarios de Salud.

2.- Momento triste familiar.

3.- La firma del Libro de Condolencias también habilitado en el Palacio de Ajedrez.

4.- El féretro rodeado de esas batas blancas que representan su continuidad.

5.- Flores enviadas por distintas organizaciones.

6.- Distinciones alcanzadas por el Dr. Caballero durante su vida.

7.- Guardia de honor por los jóvenes de la Universidad Médica en los que tanto confió y educó.

8.- Sus hijos que siguen el camino de su padre en la profesión, y en la vida.

9.- Directivos de principales instituciones hospitalarias participan en las honras fúnebres.

10.- La máxima representante del movimiento obrero en la provincia junto a trabajadores de la Salud.

11.- «Hemos venido a agradecerte por tantas enseñanzas, por tu vida, tu obra y tu ejemplo», destacó Osnay Miguel Colina en la despedida del duelo.

12.- De izquierda a derecha los doctores Pedro Fernández Busot, Gerardo Álvarez Álvarez y Pedro Omar Casuso Hernández.

13.- También compañeros de tantos años en el duro bregar junto al «profe» los doctores Isabel Cristina Muñíz Casas y Rubén Moro Rodríguez.

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Villa Clara deja puertas abiertas para próximos eventos de cirugía espinal

Villa Clara deja puertas abiertas para próximos eventos de cirugía espinal

Texto y fotos Ricardo R. González

Dos jornadas de sesiones, finalizadas este martes en Santa Clara, sustentaron el curso de Cirugía Espinal que, por primera vez, sale de los predios habaneros para llegar a la región central de Cuba.

Neurólogos, neurocirujanos, paramédicos, especialistas en Ortopedia y Traumatología intercambiaron novedades avaladas en procedimientos quirúrgicos y otras técnicas que persiguen mejorar la funcionabilidad de la columna vertebral a la par de evitar el dolor.

Desde el salón Cubanacán, del Hotel Horizontes La Granjita, el Dr.  Ernesto Emilio Fleites Marrero, especialista en Ortopedia y Traumatología, y notable cirujano de columna espinal en la Clínica General Cira García, de La Habana, manifestó la utilidad del certamen que se pronuncia, entre otros objetivos, por el desarrollo de la cirugía mínima invasiva, como novedad mundial, que reta a la realización de intervenciones cada vez más complejas sin agresiones extremas al paciente, dirigidas también al abordaje quirúrgico de columna en el adulto mayor.

En el segundo día de exposiciones fue presentada la escoliosis en edades tempranas, o curvatura lateral de la columna vertebral, que en casos leves no provoca síntomas ni dolencias; sin embargo, en ocasiones los cambios de postura pudieran indicar su inicio.

De igual forma resultan evidentes la desigualdad entre hombros y caderas, con una más alta que otra, y la preponderancia de la caja torácica inclinada hacia delante.      

La experiencia en el abordaje de casos fue expuesta por el Dr. Fleites Marrero a partir de pacientes tratados en la Clínica General y en el hospital pediátrico William Soler.

Otro de los temas recayó en la Restricción al Movimiento espinal (RME) con nuevo paradigma deja sus consideraciones. En traumas penetrantes o heridas que pueden comprometer músculos, vasos sanguíneos, nervios e, incluso, órganos, no debe aplicarse un collarín.

En traumas contusos, derivados del choque de un objeto contra alguna región corporal que provoque una herida, la utilización o no del collarín debe ser selectiva.

Los asistentes abordaron consideraciones importantes que demandan no perder de vista. En este sentido insistieron sobre las actuaciones de quienes reciben a un paciente en Cuerpo de Guardia, así como en el proceso prehospitalario que resulta fundamental, al igual que el manejo multidisciplinario, especializado, y la correcta clasificación de la lesión para decidir la terapéutica a seguir y tomar decisiones con vistas a la rehabilitación temprana.

OTRAS TEMÁTICAS

Un programa variado conformó la diversidad temática que redundó en la calidad del evento.  El Dr. villaclareño José Enrique Vaquer Fernández, del hospital clínico quirúrgico universitario Arnaldo Milián Castro, asumió la experiencia en la fijación transpedicular en 75 pacientes, en tanto otros profesionales dejaron sus valoraciones en el abordaje de la columna cervical alta como causante de dolor en el cuello empeorado al moverlo y que puede acompañarse de dolor de cabeza.

Respecto a la cirugía temprana ante traumas raquimedulares para el Dr. C. Abel Collazo Sosa, de la clínica central Cira García, resultan lesiones que afectan cualquier segmento del raquis, al tiempo que no se descarta la pérdida de la función motora y de los reflejos.

Según se dijo constituyen el 1 % de los traumatismos ocurridos durante la edad pediátrica, mientras el peor enemigo de una lesión medular es la inestabilidad.

Si algo caracterizó al curso fue la inclusión de paramédicos. De esta forma el licenciado Aquiles Ortiz Blanco motivó su exposición con una interrogante: ¿Inmovilizar o no inmovilizar? ante hechos que tienen técnicas rigurosas en cuidados prehospitalarios y hospitalarios respecto a los traumas.

Y dejó claro el cuidado en el traslado y atención a estos casos como en los traumas penetrantes o lesiones causadas por un objeto que atraviesa la piel y se introduce en el cuerpo.

Para el prestigioso profesor Enrique de Jongh Cobo, especialista de I y II Grados en Neurocirugía, resultó valiosa la experiencia de lesiones de columna cervical a partir de cuatro casos que fueron portadores de situaciones en una zona muy compleja.

Casi al término del segundo día y final el Dr. Ernesto Fleites Marrero hizo reflexionar sobre el tratamiento de las fracturas toracolumbares descritas como roturas en las vértebras de la columna vertebral localizadas en las regiones torácica y lumbar que no descartan la inestabilidad o compresión de las estructuras neurales.

INICIO Y FINAL

Los intercambios cubanos en torno a la cirugía espinal tienen su historia. Cuenta Leyanis Garay Hurtado, quien ejerce las Relaciones Públicas en la Clínica General Cira García, que iniciaron en 1999 cuando la institución tenía un desarrollo incipiente en la cirugía de columna. Poco a poco fue ganando su nivel de convocatoria con la presencia de múltiples especialistas, representativos de diversos centros, lo que obligó a cambiar sus sedes habituales. «Hoy, a más de 20 años, miramos atrás y quedan las vivencias de una bonita historia que, entre todos, escribe su porvenir».

Y el Dr. Esteban José Roig Caraballo, neurocirujano, director del hospital universitario Arnaldo Milián Castro, y promotor de que el certamen tocara las puertas de Villa Clara, despidió el encuentro con la impronta que deja para la capacitación de los especialistas en el marco necesario de compartir saberes. «Es simplemente un hasta luego porque en la provincia queda la hospitalidad y sus puertas abiertas para venideros encuentros.

PIE DE FOTOS

1.-  Representantes de diversas instituciones del país asistieron al intercambio científico en Villa Clara, entre ellos de la Clínica General Cira García, Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), Hospital Pediátrico Universitario William Soler, Instituto de Neurología y Neurocirugía, Hospital Hermanos Amejeiras, Hospital Militar Carlos J. Finlay, Hospital Naval, Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro, Hospital Pediátrico José Luis Miranda, y del Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País, por citar algunas.

2.- Un evento a favor del desarrollo científico. Profesionales de la capital cubana y también de nuestras instituciones villaclareñas.

3.- Interesantes temáticas presentó el Dr. Ernesto Emilio Fleites Marrero, notable cirujano de columna espinal en la Clínica General Cira García. Entre ellas las particularidades de la escoliosis en edades tempranas.

4.- El Dr. villaclareño José Enrique Vaquer Fernández asumió la experiencia en la fijación transpedicular en 75 pacientes.

5.- El licenciado Aquiles Ortiz Blanco motivó su exposición con una interrogante: ¿Inmovilizar o no inmovilizar? ante hechos que tienen técnicas rigurosas en cuidados prehospitalarios y hospitalarios respecto a los traumas.

6.- Las consideraciones en torno a la cirugía temprana ante traumas raquimedulares ocupó la atención del joven Dr. C. Abel Collazo Sosa, de la clínica central Cira García.

7.- Para el prestigioso profesor Enrique de Jongh Cobo, especialista de I y II Grados en Neurocirugía, resultó valiosa la experiencia de lesiones de columna cervical a partir de cuatro casos expuestos que fueron portadores de situaciones en una zona muy compleja.

8.- En encuentros anteriores en La Habana el Dr. Esteban José Roig Caraballo, al frente del hospital universitario Arnaldo Milián Castro, sugirió realizar este tipo de intercambio en Villa Clara. La aspiración se cumplió y dejó puertas abiertas para próximas sesiones.

9.- Dos jornadas de intercambio a favor del paciente y de la ciencia.  

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El Caballero del honor y de todos

El Caballero del honor y de todos

Texto y fotos Ricardo R. González

Hay noticias que llegan y sacuden la existencia. Quiso el destino que la recibida en las primeras horas de este domingo 4 de mayo traspasara el marco de la duda, de lo indeciso, para hacerla realidad.

Ha fallecido en La Habana el Dr. C. Armando Caballero López en una etapa final en que su salud se vio afectada. Y aunque no pudo ganar su última batalla partirá inmenso como lo demostró hasta su último día.

Quedan para siempre su faceta de investigador, la sabia del buen médico que buscó los nuevos conocimientos a favor del necesitado, las clases impartidas en la Universidad Médica o en un recinto hospitalario, el tesón por lograr su título de especialista de I y II grados en esa Anestesiología y Reanimación con la dignidad y el decoro de un profesional de excelencia, o la del II grado en Medicina Intensiva y Emergencias.

Hablar de méritos, medallas, distinciones y estímulos sería interminable, tan honoríficos como la de miembro reconocido de la Academia de Ciencias de Cuba, pero la que más le satisfizo —y me lo hizo saber en varias ocasiones— fue la de no pensar en distingos ni menos en la fama.

Se sentía campesino, como aquel muchachito, oriundo de Seibabo, que un día llegó con apenas cinco años a Santa Clara, y recordaba aquel regalo de su abuelo a partir de un libro que invitaba a ganar en salud. Quizás la justa puerta entreabierta para penetrar en ese, su mundo. 

Jamás olvidó a quienes lo enseñaron y fueron sus maestros en la especialidad, al Dr. Arturo Escamilla Bringas, como impulsor en ese camino de la necesaria y a veces olvidada anestesia. Valen, entonces, los libros dedicados a esa rama, algunos con la participación de múltiples colegas, convertidos en referente de la medicina cubana y más allá de nuestras fronteras, hasta llegar al último contentivo de 197 capítulos, con 170 autores, y parte de ellos especialistas de todos los continentes.

Y un hombre de bien hablaba de satisfacciones. Su voz se enaltecía al recordar que la provincia tuvo la segunda sala de Terapia Intensiva en el país, a punto de cumplir 53 años, el próximo 8 de mayo: Su querida Sala 1, como se le llamaba en el hoy hospital Celestino Hernández Robau. .

Y el otro regocijo es que sus dos hijos varones hayan proseguido las sendas del intensivismo, sin olvidar que su esposa Nancy resultó una enfermera de prestigio en sus años de labor.

Lamentablemente el corazón del Dr. Caballero estaba resentido. Un infarto previo en Angola en años atrás, repetido en etapa reciente, sumado a otros episodios que conllevaron a una compleja intervención cardiovascular en apenas días fueron deteriorando su salud.

Sin embargo, no conoció derroteros Seguía como el guerrero invencible o el deportista de altos rendimiento que aspira a su próxima meta como el arduo trabajo desplegado en los días intensos de la Covid.

Mucho más pudiera decirse, pero hoy Villa Clara y Cuba sienten el dolor cercano. Sus compañeros a los que forjó, las tantas personas que hizo volver a la vida y escucharles un «Gracias doctor», los familiares que lo situaron en una especie de altar ante tanta gratitud, quienes un día recibieron un regaño o un llamado de atención para hacer mejores las cosas como lección inolvidable.

Vaya en paz, doctor, emprenda feliz el camino de la eternidad porque cumplió con la obra prometida. Que se vista de gloria el sendero de las ciencias médicas, y que desde donde esté ilumine por siempre la vida al contar con un Caballero del honor y de todos.   

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Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (VIII) «Un pilar en la Pediatría cubana» Dr. C. José Ramón Ruiz Hernández

Aniversario 65 Hospital Pediátrico de Villa Clara (VIII) «Un pilar en la Pediatría cubana» Dr. C. José Ramón Ruiz Hernández

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

La experiencia ganada por el Dr. José Ramón Ruiz Hernández al asumir diferentes facetas en el mundo de la Salud le permite aquilatar valores que van más allá de las demarcaciones provinciales.

Con 51 años de ejercicio en perfiles directivos del sector afirma que el hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, resulta un pilar de la especialidad en Cuba desde sus propios inicios.

Múltiples pasajes avalan el camino, los suficientes para que, junto a los galenos José Ores Viego y Jesús Sánchez Pérez, conformara el libro Villa Clara en la pediatría cubana como fuente para vincularse más con la historia y particularidades en el territorio.

Anécdotas no faltan. Fue la Dra. Berta Lidia Castro Pacheco, presidenta de la Sociedad Cubana de la especialidad, quién prologó el texto. «Cuando lo envié quisieron cambiarle el título, ella se negó y aprobó el original».

Entonces rememora una expresión de la Dra. Berta Lidia durante los años agudos del período especial en los años 90 al subrayar: «Los pediatras de Villa Clara pueden tener la bata desteñida y los zapatos raídos, pero sientan pauta en Cuba».

Si de historias se trata existen muchas que conforman el aval institucional. Precisa el Dr. José Ramón que el centro fue el iniciador de múltiples aristas en el país por su propio desempeño y por la introducción de tecnologías.

«El Dr. José Manuel Cartaya resultó uno de los tres primeros especialistas graduados en la institución cuando la Pediatría comenzó a descentralizarse en Cuba junto con los también notorios Eva Josefina Quintero Fleites y Francisco Sánchez Pérez (ya fallecido) y quienes le dedicaron a la rama el fundamento de sus vidas».

Por qué no recordar el trabajo desplegado desde la fundación en el enfrentamiento a la gastroenteritis, en la implementación del Programa Materno-Infantil (PAMI) que sentó pautas.

«Fueron los primeros, a la par de nuestra institución materna, en descender aquellos registros de años iniciales que disparaban la tasa de mortalidad infantil a 20 por mil nacidos vivos y los hacedores que continuara bajando.

Y quién puede olvidar que tomó la delantera en la concepción de la madre y el padre acompañante en Cuba que, si bien después estuvo presente en varios hospitales, la idea surgió aquí por el apoyo que le dieron destacados pediatras como el profesor y fundador Dr. Joaquín Peralta Rodríguez y el Dr. Otto Machado Fernández que fungía como director en aquella época y tuvieron la valentía de implementarlo ante sus detractores que alegaban razones epidemiológicas, entre otras.

«Se le pidió la tarea a otra gloria de la Pediatría villaclareña y cubana, la Dra. Berta Vergara Domínguez para que se extendiera también al hospital de Sagua, a inaugurarse en 1968. Fidel visitó ese día la institución y llegó a la Sala de Pediatría. Conversaba con los niños y se dio cuenta que el resto de los pequeños ingresados en otras dependencias lloraban a diferencia de estos. Y le explicaron es que estaban acompañados por sus madres y los restantes quedaban al cuidado de las niñeras que laboraban en las salas y no les resultaban familiares.

«El líder cubano indagó los pormenores y en un Congreso Nacional de la especialidad lo recordó. Lo suficiente para que la experiencia se generalizara en la nación».

De igual forma el colectivo dedicado al bienestar de la infancia resultó uno de los primeros en iniciar la implantación de los servicios según las especialidades que, al paso del tiempo, constituyen referencias nacionales.

El Dr. José Ramón Ruiz se desempeña como especialista en organización y administración de Salud, y asume la presidencia de la comisión de grados científicos de la Universidad Médica de Villa Clara. Trabaja en función de asesoría en el Pediátrico y como buen observador no oculta sus valoraciones en torno al centro asistencial, docente e investigativo.

«Llegué aquí hace cuatro o cinco años, aunque conocía las peculiaridades desde afuera. Me enorgullece laborar en sus filas por el sentido de pertenencia que se percibe, por el valor humano demostrado por cada componente del colectivo, y por resultar, quizás, uno de los hospitales con mayor cifra de doctores en ciencias existente en la provincia. La frase es bastante utilizada, pero en verdad me han hecho sentir en casa».   

— ¿Una especie de orgullo y satisfacción?

— La Pediatría constituye una especialidad respetada dentro de la propia provincia y en Cuba entera. Insignia en la región central, y ello te hace vivir y aportar todas tus fuerzas. 

PIE DE FOTO

El Dr. José Ramón Ruiz Hernández labora en la asesoría del Hospital Pediátrico y no oculta sus valoraciones en torno al centro asistencial, docente e investigativo.

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