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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Nuevas ambulancias para Villa Clara

Nuevas ambulancias para Villa Clara

Por Ricardo R. González

Las demandas del servicio de ambulancias experimentarán cierta mejoría en Villa Clara al incorporarse seis nuevos equipos, de procedencia china, para el reclamo de los llamados casos no urgentes.

Estarán en los municipios de Sagua la Grande, Cifuentes, Quemado de Güines, Remedios, Camajuaní, y Encrucijada dispuestos al traslado de embarazadas, personas con turnos médicos en instituciones de Santa Clara, y de otras que no requieran la asistencia inmediata de una ambulancia.

Según precisó el doctor Elsis Rafael Alcántara Jorge, jefe del Servicio Integrado de Urgencia Médica (SIUM) en la provincia, dichos equipos, de la marca JIMBEY, responderán a las órdenes de los respectivos policlínicos de estos territorios, excepto en la Octava Villa y en la del Undoso que cumplimentarán las decisiones de sus hospitales.

Corresponderá a las vicedirecciones de Asistencia Médica determinar la aprobación de los casos a trasladar de acuerdo a las características y necesidades del enfermo.

El parque del transporte sanitario en Villa Clara asciende a 64  equipos, pero el propio desgaste, la falta de piezas de repuesto y de otros insumos agravado por el bloqueo económico y financiero impuesto a Cuba impiden su total explotación.

En estos momentos solo funcionan 34.

El “niño magneto” de Brasil

El “niño magneto” de Brasil

Paulo David Amorim es un brasileño de 11 años que se ha convertido en una celebridad en su colegio por su peculiar capacidad de atraer todo tipo de metales, parece tener unas extrañas propiedades magnéticas.

El menor puede atraer tenedores, cuchillos, tijeras, cacerolas y otros objetos de metal a su pecho y espalda, que permanecen adheridos a su cuerpo.

En Brasil le llaman "el chico imán" y, aunque el hecho no se ha comprobado científicamente, los médicos dicen que la salud del niño no corre peligro.

En su colegio lo llaman el "niño magneto", porque todo se le pega al cuerpo.

Su padre, Junior, hizo una demostración ante las cámaras de una televisora local, colocando cubiertos, teléfonos celulares, controles remotos y hasta ollas de cocina que quedaban adheridas a la piel del pequeño.

Junior explica que descubrieron el magnetismo de Paulo un día que le pidió que le trajera unos cubiertos y "para mi sorpresa, venían pegados" a su piel.

Celebridad adhesiva

Aunque los médicos que han sido consultados no logran explicar el fenómeno y aseguran nunca haber visto un caso similar, estiman que la salud del niño no corre peligro.

"Podemos ver que hay cierta adhesividad. Que él logra hacer que los objetos se peguen a su cuerpo, algunos de ellos muy pesados, pero no es algo completamente fuera de lo ordinario", aseguró el doctor Dix-Sept Rosado Sobrinho.

Junior Amorin dijo a un diario local que no está preocupado por la salud de su hijo y que consultaría a un especialista si ocurre algún cambio.

Mientras tanto en el colegio, Paulo se ha convertido en una celebridad y al mismo tiempo en una curiosidad.

"En la escuela, todos me piden que ponga cosas en mi cuerpo. Ellos piensan que es un truco", dijo Paulo cuando lo entrevistó la cadena O’Globo.

Cuestión de piel

El brasileño no es el único caso de "magnetismo" inexplicable que hay en el mundo.

A principios de año, el diario británico The Daily Mail y la televisora estadounidense MSNBC entrevistaron a un niño serbio de 7 años, de nombre Bogdan, quien exhibía las mismas propiedades adhesivas.

Sin embargo, algunos científicos aclaran que, pese a lo que muestren este tipo de imágenes, nadie ha demostrado nunca tener propiedades magnéticas, es decir, la capacidad de atraer metales como un imán.

"La clave para entender el fenómeno no yace en el magnetismo ni en ninguna habilidad mística, sino en la física de la fricción", aseguró al escribir sobre el caso de Bogdan en la publicación especializada Discovery News, el psicólogo Benjamin Radford, experto en asuntos paranormales.

"La piel es muy elástica y tiende a adaptarse a los objetos con los que entra en contacto. Eso es particularmente notable en días calientes cuando la piel desnuda se pega a los asientos de plástico o cuero. Es la misma razón por la que la piel puede ser algo adhesiva."

Así que si los niños fueran "magnéticos", las demostraciones podrían repetirse con ropa puesta o en diferentes posiciones para comprobar si los objetos siguen adheridos al cuerpo.

(Tomado del Periódico Granma con información de BBC Mundo)

Corazón contento

Corazón contento

Desde la apertura de la institución hasta cierre de julio pasado totalizan 6 mil 994 intervenciones con un 94,9 % de supervivencia. Se registran 732 pertenecientes a niños y una efectividad de 99,4 % en la edad pediátrica.

Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres y archivo personal del autor

La historia comenzó a fines de julio de 1986, exactamente el día 24, cuando Teresa Vera Valle, residente en Manicaragua, y Marta Rodríguez Pérez, con domicilio en Vueltas (Camajuaní), traspasaron el quirófano para decirle adiós a sus respectivas irregularidades cardíacas.

Ahora los recuerdos vuelan. Se adelantan o atrasan en el tiempo, y en este ir y venir el doctor Ignacio Fajardo Egozcue, especialista de II grado en anestesia y reanimación, y uno de los fundadores de la entidad, no oculta las tensiones compartidas en aquellos primeros casos.

Llegaba la hora cero. Había que demostrar lo aprendido en los adiestramientos recibidos en la capital cubana por quienes abrirían el largo camino.

Lo que se conoce poco es que las prácticas previas al enfrentamiento humano ocurrieron en una pequeña porción del otrora Hospital de Reposo de Santa Clara utilizándose animales de experimentación, pero con todo el equipamiento que llevaría el salón de operaciones.

Todo transcurrió de manera satisfactoria antes de asumir el gran reto. Luego de los casos de Teresa y Marta hubo un receso hasta octubre de aquel año a fin de precisar detalles y reorganizar determinados objetivos.

A partir de entonces no ha existido tregua voluntaria. Casi en el «debut» enfrentaron el primer paciente de urgencia. Un hombre, de 48 años, intervenido un año antes en La Habana. Descuidó la disciplina necesaria en su régimen de vida postoperatorio, y ello le provocó un coágulo en la aurícula izquierda que demandó otra intervención para extraerlo y sustituir la válvula dañada.

El proceso no tuvo contratiempos. Y en el primer noviembre en la vida del Cardiocentro, Yanet Millán Castillo inició en este centro el tratamiento quirúrgico en la infancia debido a una hiperplasia o estrechez en uno de los segmentos de la aorta que le ocasionaba algo curioso: Una hipertensión arterial en las extremidades superiores, mientras en las inferiores ocurría todo lo contrario.

Desde entonces la institución asume las acciones operatorias en mayores de tres años en adelante, pues las más complejas en la edad pediátrica son realizadas en el entorno habanero del «William Soler», especializado en estos procederes.

Otra prueba de fuego la evoca el doctor Fajardo con el también titular Orlando Marchena Moré, director administrativo del principal centro cardiovascular de la región central. Una portadora de un síndrome congénito en la aurícula derecha que requirió provocarle un paro circulatorio total a baja temperatura.

«Iniciamos con el empleo de la máquina de circulación extracorpórea (C.E.C) que remplaza las funciones cardiopulmonares durante el proceder quirúrgico), y en un momento determinado se hizo necesario bajar la temperatura humana por debajo de 20 grados centígrados. No había circulación sanguínea ni latidos. La persona quedó prácticamente muerta. Era impostergable llegar hasta la vena cava para trabajar sobre la anomalía, y este proceder no podía exceder los 45 minutos.

«Tratábamos de ganar en tiempo. Se logró, y al término reanudamos la circulación sanguínea por todo el cuerpo para devolverle a la persona su normalidad. Este paso conllevó unas dos horas con tal de llegar a los 37 grados centígrados. El proceso devino éxito».

EL TIEMPO…EL IMPLACABLE

Aquella criatura que vio la luz hace un lustro trazó sus propios horizontes. Todos sus avances guardan el denominador común de una labor en equipo sustentada desde el más prestigioso de los profesionales hasta el auxiliar como eslabón nada menospreciado.

Una trayectoria que apoya a otras especialidades tanto en servicios como en formación, y que en su trayectoria incluyó, en 1988, la cirugía de las coronarias que alcanza la cifra de 3 mil 474 a corazón latiendo, sin incluir las practicadas con el empleo de la C.E.C.

Por su parte el Laboratorio de Hemodinámica registra más de 9 mil 650 atendidos desde su apertura al enfrentar 10 y 12 casos diarios, y vale destacar las mil 849 angioplastias que gracias a sus métodos menos invasivos han evitado la asistencia al salón de sus beneficiados.

El Cardiocentro Ernesto Che Guevara es el único del país que combina la cirugía cardiaca con la vascular. Esta última opción rebasa ya las 300 cirugías cuyos saldos pueden compararse a los reportados en cualquier institución dedicada a la rama dentro del Primer Mundo.

La constitución del Complejo Multidisciplinario de Cirugía Cardiovascular, la apertura del Laboratorio de Electrofisiología, única dependencia de su tipo existente fuera de La Habana para el diagnóstico y tratamiento de las arritmias cardíacas, y contar con el Departamento de Tomografía Axial Computarizada (TAC), desde agosto de 2008, conforman las potencialidades de una unidad que brinda servicios a los residentes de Villa Clara hasta Camagüey.

Un detalle que tiene siempre presente el primer perfusionista que tuvo el centro y su director general desde los inicios, doctor Raúl Dueñas Fernández, descansa sobre los perfiles económicos en que resalta su contabilidad confiable y la evaluación nacional de satisfactoria durante el Control Interno.

Colectivo Moral, Vanguardia Nacional, Entidad de Ciencia e Innovación Tecnológica, y merecedor de la Orden Carlos J. Finlay, otorgada por el Consejo de Estado, y también compartida por sus prestigiosos doctores Álvaro Lagomasino Hidalgo y Francisco Javier Vázquez Roque figuran entre los distintivos.

Cada sueño posee también sus inconformidades. Por ello el incremento de las operaciones con casos del resto de las provincias conformantes de la red, el uso eficiente de los recursos y portadores energéticos, o la mayor atención al trabajador aparecen como aspectos a perfilar en busca de la satisfacción del paciente que merece por siempre un corazón contento.

MEMORÁNDUM

— Los antecedentes de la cirugía cardíaca en los predios se remontan a 1979 cuando el doctor Ismael Alejo Mena (ya fallecido) creó las bases para impulsar lo que a la postre sería el futuro Cardiocentro. Junto a los doctores José Cayón y Arturo Iturralde lograron unas 88 cirugías sin contar con las actuales técnicas sofisticadas.

— En el primer año de la institución (1986) se le habían asignado unas 20 intervenciones, pero su personal interiorizó que muchos pacientes aguardaban por solucionar sus contratiempos, y no se conformaron con el planeamiento cuantitativo. La cifra superó las 80.

— Hasta el pasado 31 de julio los beneficiados con la tomografía axial computarizada (TAC) ascendían a 4 mil 079, y otros 545 habían recibido las opciones del Laboratorio de Electrofisiología.

CONTRASTES

Una intervención cardiovascular demanda una inversión monetaria considerable en dependencia del rango de la institución ejecutora y del área geográfica donde esté ubicada.

Pero sepa que el uso de un solo estabilizador o dispositivo que fija el órgano cardíaco sin dejar de latir para facilitar el acto operatorio supera los mil dólares.

Estos resultan desechables; sin embargo, las propias condiciones económicas de Cuba y sus asfixias motivadas por el bloqueo conllevaron a la reutilización de los implementos sin que atente con la evolución del enfermo.

Luego de los procesos de esterilización y el cumplimiento de otras normas cada unidad de este tipo prolonga su utilidad de 30 a 40 oportunidades más, por lo que desde 2006 Cardiocentro le ha propiciado ahorros significativos al país al no tenerlos que solicitar.

Otro tanto ocurre con la cantidad de donaciones de sangre. Desde 2005 se redujo en más del 70 % el consumo de estas gracias al trabajo mancomunado del equipo.

Y todo… sin costarle un centavo al paciente.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

Ratifica el Tribunal Supremo Popular sentencia contra el ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross

Ratifica el Tribunal Supremo Popular sentencia contra el ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross

La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Popular emitió resolución definitiva en la que desestima la impugnación realizada por el ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross y su abogada contra la sentencia dictada por el Tribunal Provincial Popular de La Habana.

Gross había sido declarado culpable del delito de Actos contra la Independencia o la Integridad del Estado y sancionado a 15 años de privación de libertad, en juicio oral y público celebrado el pasado 4 de marzo, en el que se demostró que introdujo en Cuba, de manera ilegal, medios de infocomunicaciones para crear redes internas, como parte de un programa del Gobierno de los Estados Unidos dirigido a promover acciones desestabilizadoras en el país y a subvertir el orden constitucional cubano.

La sentencia del Tribunal Supremo rechaza de manera argumentada los elementos de inconformidad expuestos por el acusado y su letrada contra la decisión de la instancia provincial, quienes tuvieron la oportunidad de exponerlos de forma directa ante los jueces que conocieron del caso, en ocasión de la vista pública que a esos efectos les fue concedida por el máximo órgano judicial del país, el 22 de julio.

Durante la tramitación del asunto, Alan Gross ha contado con todas las garantías y derechos sobre el debido proceso judicial previstos en la Constitución, las leyes cubanas y los instrumentos internacionales relativos a estos temas. En tal sentido, ha recibido el tratamiento decoroso y humanista que corresponde, tal como el propio Gross ha reconocido expresa y públicamente en reiteradas ocasiones.

Como parte de esas garantías y derechos, se le ha facilitado el contacto sistemático con sus familiares y el acceso regular a la asistencia y atención por parte de funcionarios consulares de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en nuestro país.

(Con información de CubaDebate)

Emily es ahora una onda tropical

Emily es ahora una onda tropical

El Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba informó hoy que la tormenta tropical Emily se convirtió ahora en una onda tropical.

El director de esa entidad científica, José Rubiera explicó que el fenómeno meteorológico se debilitó desde horas de la madrugada debido a dos factores, uno de ellos los vientos de 10 a 12 kilómetros por hora en la atmósfera superior.

En segundo lugar destacó la interacción de la circulación de Emily con las altas montañas de la isla La Española, que comparten República Dominicana y Haití.

Un avión de reconocimiento que investigó el área esta tarde no encontró circulación ciclónica cerrada de los vientos en superficie, precisó el experto.

Es simplemente ahora una onda tropical recalcó el director del Centro de Pronósticos.

Según las imágenes del satélite sigue debilitándose su sistema de lluvia sobre La Española, aunque existen áreas de precipitaciones en las orientales provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.

Llamó a prestar atención a las lluvias en esos territorios, pues contrariamente a la situación imperante en el occidente, allí el suelo está saturado.

En las próximas horas esas áreas deben moverse hacia oeste-noroeste como hace una onda tropical, y tener en cuenta que los sistemas montañosos pueden activar las precipitaciones, indicó el especialista ante la Televisión Cubana.

Cinco por los Cinco

Cinco por los Cinco

Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos

Queridos amigos,

ESTE 5 DE AGOSTO ENVIE un fax, o escriba un correo electrónico, o llame por teléfono y/o envíe un telegrama demandando al Presidente Obama que libere a los 5 Patriotas Cubanos presos en EEUU por defender la vida.  Pida a sus amigos y conocidos que hagan lo mismo.

Demandemos al Presidente Obama, que haciendo uso de las facultades que le confiere la Constitución de los EEUU, como abogado, como padre, como hijo, como esposo, como Premio Nobel de la Paz, ponga FIN A ESTA COLOSAL INJUSTICIA Y  LIBERE A LOS 5 AHORA!!!  

ENVIE EL BOLETIN A UN AMIGO PARA QUE SE SUME A ESTA CAMPAÑA 

ROMPAMOS EL MURO DE SILENCIO ORGANIZANDO TODO TIPO DE ACTIVIDADES CADA MES HASTA QUE LOS CINCO REGRESEN A SU PATRIA Y SUS FAMILIAS.  

DIFERENTES FORMAS DE COMUNICARSE CON LA CASA BLANCA 


Por teléfono: 202-456-1111

Si llama desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo
país + 1 (Código de EEUU) 202.456.1111    

Por fax: 202 456-2461

Si envía un fax desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202-456.2461

Por correo electrónico: HTTP://WWW.WHITEHOUSE.GOV/CONTACT 

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«Con 2 que se quieran» Aurora Basnuevo (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Aurora Basnuevo (Parte I)

“¡Qué vida más sana, qué aire más puro!”

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, ahora en 5ª Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña, digo nos acompaña porque me acompaña a mí, los acompaña a ustedes, que son los destinatarios de este programa, una persona que siempre quise entrevistar. La he respetado, la he admirado y la he querido mucho. Es la alegría en persona, y no la alegría porque sea especialmente simpática, sino porque lleva la alegría como estandarte. Una de las más grandes actrices de nuestro teatro, de nuestro cine, de nuestra radio, de nuestra televisión.

Mi queridísima y amada Aurora Basnuevo. ¡Mi amor! (intercambian besos de saludo). Le dicen la mulatísima, pero ella es más que la mulatísima, ella es una actriz que no se puede creer. Aurora, gracias, porque sé que estás muy ocupada, sé que has estado filmando, sé que has tenido en estos tiempos a tu hijo malito, hablaremos más delante de eso, si tú me lo permites.

Aurora. Sí, claro

Amaury. Yo quiero que tú me digas, ¿por qué todo el mundo piensa que tú naciste en Calimete, si fue en Colón?

Aurora. Bueno, eso fue una ocurrencia de (Alberto) Luberta, porque Colón en sí no decía nada simpático. Entonces en la provincia de Matanzas, porque soy matancera, él me ubicó en Calimete, que Calimete es más cómico…

Amaury. …Es más cómico, claro…

Aurora. …decir Calimete que decir Colón, pero yo nací en Colón, provincia de Matanzas y mi personaje, Estelvina, “la mulatísima”, es de Calimete.

Amaury. ¡Calimete! (risas).

Estelvina. Yo llegué a La Habana con los ojos cerrados, eso sí, aquí fue dónde me los abrieron: ¡Ay! ¡Qué vida más sana, qué aire más puro! (haciendo el personaje de Estelvina)

Amaury. No vamos a preguntar quién te abrió los ojos. A Estelvina se lo puedo preguntar algún día, pero a Aurora, no, no es discreto, no es elegante. Ahora, leyendo el libro de Josefa Bracero, Rostros que se escuchan, hay una entrevista tuya, en el segundo tomo, muy buena, con cantidad de información de tu vida profesional, y me encontré con un detalle que desconocía, tú fuiste maestra de primaria.

Aurora. Sí.

Amaury. Cuéntame cómo fue eso, primero, ¿cómo la niña de Colón llega a La Habana?, ¿fuiste maestra de primaria en La Habana?

Aurora. En La Habana. Sí, porque mi papá tenía una opinión de que teníamos que tener algún título, eran otros tiempos y ser maestra era lo más sencillo que uno podía llegar a una clase más o menos media, porque mi papá era propietario, tenía unas casitas ahí en Colón, tenía algunas reses y decía: mis hijos tienen que ir a La Habana a estudiar. Lo que es el capricho o no sé. Yo sé que llegué a La Habana a los 12 años, estaba estudiando en la escuela primaria superior de Colón, Luz y Caballero, y cuando llego trasladada para la escuela superior, que estaba en aquel momento en San Lázaro y Águila, llego a 8vo grado. Aprobé todo, yo era una niña inteligente, yo era una niña estudiosa.

Amaury. Tú eres una mujer muy inteligente.

Aurora. Pero me gustaba mucho estudiar y, bueno, llegué a mitad de curso, salí de Colón, llegué, aprobé el 8vo. grado. Hice un cursillo de tres meses para ingresar en la Escuela Normal, que cuando aquello habían tres mil aspirantes para 150 plazas. Ingresé en la Escuela Normal, yo cogí una plaza con 13 años y a los 17 ya era maestra normalista. Yo era muy dedicada, me gustaba ser maestra, lo disfrutaba, y defendía a mis niños. Entonces, después de la Revolución fui maestra de primaria, maestra nocturna, maestra de inglés. Porque se fueron… casi todas las maestras empezaron a partir, no había maestros. Éramos las últimas normalistas al principio de la Revolución;  yo me gradué en el 57.

Amaury. ¿Pero ya por esa época tú estabas haciendo cosas artísticas?

Aurora. Sí, también hacía cosas artísticas, era la maestra-artista. Pero yo estaba en mi aula y después iba a mis cosas artísticas.

Amaury. A ver, cuando entrevisté a Rosita Fornés para este programa…

Aurora. Sí.

Amaury. …le pregunté por tres personas; pero una de las personas por las que le pregunté, fue José Antonio Alonso, y claro, yo nunca le dije que José Antonio Alonso era mi padrino de bautizo. Y ella habló de José Antonio con cierta picardía, pero noté en sus ojitos cierto desdén, porque José Antonio parecía que tenía cierto carácter. Sin embargo, tú debutaste en su programa.

Aurora. Yo debuté en su programa.

Amaury. A ver. ¿Cómo fue eso?

Aurora. Cuando yo estaba estudiando en la Escuela Normal, allí había un teatro, que existe todavía. Ahí debuté yo, en ese teatro. Entonces las amiguitas mías me decían: ¡Ay, Aurora, preséntate en el programa de José Antonio Alonso! Pero para mi mamá eso era terrible, porque ser artista era ser lo último.

Amaury. ¿Verdad?

Aurora. No, no, terrible. Entonces yo, escondida de mi mamá, como era a las seis de la tarde… Ya era la Corte Suprema, no, era el programa de José Antonio Alonso de televisión. Porque Rosita fue al de radio.

Amaury. Al primero.

Aurora. Bueno, yo llego al programa de José Antonio Alonso acompañada de un guitarrista. El guitarrista era negro y él estaba pintando en mi casa y cantaba una canción que yo me la aprendí. La canción se llamaba o se llama Óigame y yo le dije a él: ¡ay, usted quisiera ir al programa de José Antonio Alonso conmigo, para que me acompañe en esa canción! y él dijo: ¡sí, sí, cómo no! Entonces escondida de mi mamá preparamos toda esa cosa, escondida y me gané el primer premio.

Amaury. ¡Pero claro, saliste por televisión!

Aurora. Salí por televisión y mi mamá: ¡Y esto qué cosa es! Voy el fin de semana y me hacen Estrella Naciente porque me volví a ganar el primer premio, pero al negro lo eliminaron. Y me dejaron sola, digo: Ay ¿y mi acompañante? Y me dice José Antonio: olvídate de eso, quedaste tú sola. (risas)

Amaury. Ay, Dios mío.

Aurora. El pobre, no lo vi más.

Amaury. ¿Verdad, más nunca lo viste?

Aurora. No, tampoco era un guitarrista estudiado ni nada, era una cosa que fue allí a eso, a acompañarme. ¡Allí estaba Isolina Carrillo de repertorista de las Estrellas Nacientes! Ella fue mi repertorista y mi maestra, la que me enseñó, me escogió el repertorio, me enseñó el estilo, me enseñó todo. Yo empecé cantando boleros.

Amaury. Sí, bueno, tú todavía cantas, ya en televisión no te dan mucha oportunidad, pero…

Aurora. No, porque me han encasillado. Yo me enteré que tenía chancletas, (risas) cuando llegué a la televisión porque en el teatro no, yo no tenía raza en el escenario. Era muy delgadita y Cuqui Ponce de León, a la única mulata que tenía contratada en el grupo, era a Aurora Basnuevo, todas las demás eran blanquitas. Y le protagonicé muchísimas obras, o sea, que yo no supe lo que era racismo en el teatro.

Cuando llegué a la televisión me pusieron las chancletas, pero bueno, me pusieron las chancletas, pero las chancletas me vinieron bien.

Amaury. Eran unas buenas chancletas.

Aurora. Eran unas buenas chancletas. Un día yo me puse muy brava, muy brava, y dije, bueno, pero por qué nada más que estoy haciendo papeles de “bola de humo”. Me decían la bola de humo de Calimete. Después me decían eso por la calle y yo en el teatro no hacía eso. Yo quiero hacer cosas dramáticas, porque yo soy actriz, y me fui a ver a Antonio Resillez, que cuando aquello era responsable de programación de la empresa. Y él me dice: Aurora, mira la lista de talentos, mira como hay actrices dramáticas aquí, tú serías una más. Mira ahora en esta parte donde nosotros te tenemos ubicada, que según tú te pusimos unas chancletas. Mira a ver.

Aurora. ¡Ay, Resillez, tú sabes que me convenciste, no voy a hablar más de eso!

Amaury. Sí, pero tú hacías obras tan importantes en teatro como Las Yaguas, por ejemplo.

Aurora. Sí, cantaba, actuaba y bailaba.

Amaury. Cantabas, ahí hacías muchas cosas.

Aurora. Con música de Piloto y Vera.

Amaury. Es que esos dos juntos, eso sí era un binomio tremendo.

Aurora. La primera comedia musical, el estreno de Las Yaguas fue un estreno precioso.

Amaury. ¿Y sobre qué año es que te haces profesional? Ya dejas el magisterio, dejas todo, ¿sobre qué año, más o menos?

Aurora. Eso sería 60 y pico por ahí, 64. No, antes, porque ya en el 63 hacía mis cositas. Lo mío fue sangreado. Un día falla Idalia Anrreu en la obra Habitación 406 de Héctor Quintero, que fue su primera obra. Miguel Montesco la dirigía y entonces me dijo: ¡Aurora, tú vas a hacer ese personaje! Digo: ¡pero si yo no soy actriz! Me dice: Sí, tú la vas a hacer, con la dirección de nosotros lo vas a hacer y lo hice ahí en la Sala Tespis y ya fue mi consagración, porque de ahí vinieron Los cuchillos de 23, Las Yaguas, de Piloto y Vera. Que el que me escogió para eso fue Piloto. Piloto dijo: o la hace ella o me llevo la música.

Amaury. ¡Qué bárbaro!, es que así eran esa gente, era una época.

Aurora. Sí, era una época… Yo quiero que la haga ella. Entonces, imagínate. Después hice La Pérgola de las Flores, que era una comedia musical chilena, donde hice una guajirita. A mí me dieron muchas oportunidades en el Grupo Rita Montaner.

Amaury. ¿En cuántos grupos estuviste? Porque también estuviste un año en el Anckerman.

Aurora. De ahí salí para el Grupo Jorge Anckerman, en el antiguo Teatro Martí. Allí hice muchas obras, protagonicé muchas obras, donde hacía la damita joven del Teatro Cubano. Mi pareja era Carlos Moctezuma casi siempre, un excelente actor.

Amaury. ¡Qué bárbaro!, tan recordado y tan recordado por el pueblo de Cuba.

Aurora. También ahí trabajaron conmigo Luis Lloró, Julito Martínez, en fin.

Amaury. Sí, todos ellos eran galanes.

Aurora. Galanes, pero yo era la damita.

Amaury. Tú también.

Aurora. Yo era muy bonita. (risas)

Amaury. Tú eres, yo lo dije desde el principio, tú eres muy bonita y es que la belleza no es una cosa que se pierde.

Aurora. No, ya no, ya no.

Amaury. La belleza se transforma.

Aurora. No hay que exagerar.

Amaury. Pero por qué pensar que no. Por qué yo voy a decir ahora que Rosita no es bonita. La belleza, a ver, no vamos a hablar de la belleza interior, porque la gente dice… no, la gente es bella por fuera también. Tú eras bella y vas a ser bella hasta el último día de tu vida, que se demore mucho, porque tú estás joven todavía.

Aurora. ¡Ay, ojala y tu boca sea santa!

Amaury. ¿Cuándo llegas a Fiesta Guajira?

Aurora. Primero fue Alegrías de Sobremesa. Después fue Fiesta Guajira, que es un programa que yo amo. Lo amo con todo mi corazón, porque ahí tengo la oportunidad de cantar día a día con un conjunto campesino, pero hago lo que quiero, lo mismo te canto un bolero que hago una guajira, que no sé, lo que quiera, porque es como una variedad dentro de lo que es la estampa campesina. Hago como cinco personajes. La estampa la escribe Julio Cid.

Amaury. Que es un gran escritor de radio también. No, es que tú trabajas siempre con los mejores, Julio Cid y Alberto Luberta, esa combinación es…

Aurora. No, no, un buen escritor, un buen guionista, detrás de eso se puede hacer algo, pero sin un buen guionista no hay una obra bien hecha.

Amaury. Ahora, yo quiero antes de llegar a Alegrías de Sobremesa, que es un gran tema, porque yo tengo unas encuestas antes de hacer estas entrevistas entre las personas que trabajan en mi casa, con Nereida que trabaja con nosotros hace tantos años, con Narciso y les dije: Es Aurora Basnuevo ¿qué le quieren preguntar?, y me dicen: ¡No se te vaya a ocurrir no preguntarle por la cosa simpática! y Narciso que es el jardinero del edificio me dice: Amaury, ella es una gran actriz dramática. No puedes olvidarte que hay veces que las personas tienen una vida real y una ficticia.

Aurora. No, porque Estelvina es un personaje que yo formé.

Amaury. Exactamente. La gente piensa que Aurora Basnuevo es Estelvina.

Aurora. Ese es el éxito.

Amaury. Claro, ese es el éxito del personaje.

Aurora. Del personaje.

Amaury. Pero muchas veces puede ser el drama de Aurora.

Aurora. De Aurora.

Amaury. ¿Cómo fue eso de que murió, haciendo Yo soy aquella, Alicia Rico, en el escenario?

Aurora. Ah, eso fue una cosa muy triste, porque ella siempre decía que ella quería morir en el escenario.

Amaury. ¿Siempre lo decía?

Aurora. Siempre lo decía. Entonces un día llegó muy mal, hacía días que se sentía mal. Y le dije: ¿Ali, y por qué vino a trabajar? Dice: ¡porque tengo que trabajar, el artista se muere en el escenario! Y se sentía mal, pero cuando salía al escenario… Esa noche fue una noche brillante de Alicia Rico. Esa noche ella hizo como tres reprises, tú sabes que en el Teatro Cubano, cuando una obra tiene éxito y te aplauden: da capo. Estaba el maestro Rodrigo Prats dirigiendo la orquesta abajo

Amaury. ¡Qué época, qué maravilla!

Aurora. La obra se llamaba Yo soy aquella, entonces ella cantaba una cosa que me acuerdo que decía: (cantando) “Yo soy aquella, que Colón trajo en la Pinta / Yo soy aquella que Pinzón puso en su lista / La guarachera (porque ella era un banquete), la sandunguera / la que en Matanzas fue la reina del danzón / Y estoy aquí, aquí, para quererte (y se quitaba un ortopédico, pam y lo tiraba) / Y estoy aquí” (y se quitaba la blusita) y tenía un éxito… Y esa noche fue brillante, ese número lo tuvo que repetir tres veces.  Y murió en el escenario. Cuando tiran la cortina… -yo me ponía un pañuelo y maquillada y todo cogía la ruta 65 y me iba para mi casa, yo vivía en Ermita entre Tulipán y La Rosa-. Pero en la misma parada de la guagua, me dicen: se murió Alicia y salí para el Martí otra vez, pero ya. Murió en los brazos de Rodrigo Prats.

Amaury. ¡Mira tú, qué cosa!

Aurora. Fue una de las brillantes actuaciones de Alicia Rico ese día.

Amaury. ¿Cómo llegas a Alegrías de Sobremesa? Cuéntame eso. ¿Cómo se crea Alegrías de Sobremesa?

Aurora. Yo soy una de las fundadoras de Alegrías…, porque en ese año que se fundó, pues nada, estaban los actores principales, las estrellas del humor de aquella época: José Antonio Rivero, estaba Carmelina Banderas, que hacía Rita, Idalberto Delgado, Wilfredo Fernández, bueno, en fin. Y había una muchacha que trabajaba en mi casa, ayudándonos con Mayito (hijo de Aurora y Mario Limonta) que hablaba de una forma muy peculiar, ella hablaba así. (imitando) Hablaba así (hace la manera de hablar de la muchacha) con una dulzura y una sandunga que ella tenía arriba (risas), es de Manacas, y cuando aquello, las trenzas y las cosas que se me echaban un poquito a perder del teatro yo se las daba a ella y ella se las ponía hasta para ir a la bodega, con un contoneo tremendo. Y me dice Mario (Limonta): “Aurora, mira, este es un personaje”. Y yo empecé ¿me entiendes? a elaborar el personaje de Estelvina. Mario habla con (Alberto) Luberta y le dice: “Aurora tiene un personaje que es un banquete”. Luberta le dice. ¡Ah, sí!, dile que venga por aquí para que me explique. Hablé con Luberta y bueno, la idea que yo le di, más el genio que es Alberto Luberta, que es un genio de los libretos…

Amaury. Le ando cayendo atrás para este programa y no lo encuentro por ninguna parte. A ver si tú me puedes ayudar. Ponme una piedra, como se dice.

Aurora. Yo sé, yo tengo para eso.

Amaury. Y entonces Luberta me pone a hacer Estelvina, la Bola de humo de Calimete.

Aurora. Claro. ¿Y llevas cuántos años haciendo eso?

Aurora. Bueno 45 años, vamos a cumplir 46.

Amaury. O sea que incluso has visto los cambios en algunos de los personajes, cuando una persona, desgraciadamente fallece, y el personaje cambia para otro.

Aurora. Y cómo va el personaje adquiriendo otra dimensión según las nuevas generaciones, porque hay varias generaciones que oyen a Estelvina. Ya Estelvina no es la que empezó, sino que se va actualizando con las cosas que están pasando…

Amaury. Con las cosas que están pasando ahora.

Aurora. Las cosas humorísticas de los muchachos jóvenes

Amaury. ¿Te permite Luberta morcillar, o sea, decir cosas fuera del libreto?

Aurora. Bueno…

Amaury. Porque él es una persona de mucho rigor.

Aurora. Sí, sí, pero bueno, algunas veces, que viene bien y uno le pone un poquito de sal y un poquito de pimienta (risas), pero de verdad que con Luberta no hace falta.

Amaury. No hay necesidad.

Aurora. No hace falta porque es una gente que… yo salgo confiada, cojo el libreto en la mano y sé que hay risas, sé que hay de todo porque hay talento.

Amaury. Claro, hay talento. ¿Y cuándo conoces a Mario Limonta? ¿Cómo se conocen ustedes?

Aurora. En el programa de José Antonio Alonso.

Amaury. ¡Ah! ¿desde tan jovencitos?

Aurora. Sí, él vino diciendo poemas, él era estudiante de Derecho de la Universidad. Cuando lo conocí el mulato estaba que era un mangón. Pero yo estaba divina. Ya yo era maestra, tenía mi anillito de graduada de la Escuela Normal de La Habana y él llega un día y me dice: ¿Usted es normalista? Le digo: Sí. Le veo la cara, y digo. ¿eh, y este guajiro lleno de talco, qué le pasa conmigo?

Amaury. (risas) El guajiro lleno de talco.

Aurora. A este conejito, porque se ponía mucho talco, yo tengo coriza, a mí el talco me da coriza.

Amaury. (risas) Ese mulato lleno de talco.

Aurora. ¡Ay, qué va, yo no estaba para eso! Y entonces él insistió, insistió, insistió y nada, nos hicimos novios. Yo tendría 18 años.

Amaury. Mentira, Aurora.

Aurora.  18 años y él me lleva 2, o sea que tenía 21.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Aurora. Novios. Y entonces a veces en el programa él decía versos, Isolina Carrillo me montaba números, porque José Antonio no quería que yo imitara a nadie. No como ahora, que tú oyes un cantante y se parece a miles. “No, que no cante nada que cante alguien. Isolina, móntale números de autores desconocidos, escribe números para ella, pero no quiero que cante nada, búscale su estilo, búscale su estilo”. Le decía José Antonio a Isolina.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Aurora. Y eso fue lo que hizo Isolina conmigo, que no me pareciera a nadie, que me pareciera a mí y eso se lo agradeceré, tanto a ella como a José Antonio Alonso, se los agradeceré toda la vida. Él me decía, mala, buena, o regular, pero Aurora. No me imites a nadie.

Amaury. Esos son los grandes, esos son los inolvidables. Bueno, pero háblame de San Nicolás del Peladero.

Aurora. ¡Ah, San Nicolás!

Amaury. Porque ese es un programa que la gente extraña, que nadie se explica por qué desapareció, porque fíjate que Alegrías de Sobremesa siguió, y todavía la gente se acuerda…

Aurora. De San Nicolás

Amaury. Era un programa maravilloso. ¿Cómo es que tú entras a San Nicolás del Peladero?

Aurora. Te voy a explicar.

Amaury. ¿Porque tú no entraste desde el principio?

Aurora. No. Mario hacía pareja con Hilda Saavedra.

Amaury. Exactamente, con Hilda Saavedra.

Aurora. Y, ¿tú sabes con quién yo debuto en San Nicolás del Peladero?, con Enrique Arredondo, de negrito y yo de mulata. Éramos unos cirqueros que llegábamos allí a buscarnos la vida. Pero aquello empezó a gustar, porque hacía muchos años que no se veía al negrito pintado y la mulata.

Amaury. Como pareja.

Aurora. Como pareja. Y entonces, bueno, nada el maestro Cheo Belén Puig al piano, tocando y yo cantando, Arredondo y yo. Bueno, eso gustó mucho. A tal punto que Mario hacía su pareja con Hilda Saavedra, pero cuando él ve que estoy apretando la soga con Arredondo, y él en Los Mambises y yo por allá por el teatro, ya yo no era la señora de Mario Limonta, ya yo empezaba a ser Aurora Basnuevo. Entonces se pone un poquito celosito y le dice a Carballido (José Manuel Carballido Rey): “¡Ven acá, Carballido!, ¿por qué tú no haces una escena donde el sargento le levante la mulata al negrito? ¿Tú no crees que eso sería bueno? Porque a mí me gustaría trabajar con mi mujer, chico”. Entonces Carballido le dice: está buena la idea esa, está buena la idea. Sí, sí, vamos a hacer una escena.

Amaury. Carballido era un santo.

Aurora. Era un santo. Vamos a hacer una escena donde suceda eso. Bueno, aquello pasó, pam pam, se formó, se hizo todo aquel libreto que quedó muy bueno, y yo empecé a hacer de la mujer del sargento Arencibia, y Arredondo se quita lo de negrito por primera vez, y empieza a hacer Cheo Malanga.

Amaury. Claro, porque estaban los que hacían los negritos antes.

Aurora. Antes estaban Ramón Espígul, Carlos Pous y entonces, bueno, Arredondo debuta y lo descubren por aquello del negrito, porque ya él estaba olvidado. Él estaba prácticamente olvidado. Nadie se acordaba de él y empieza a hacer en San Nicolás del Peladero el negrito y la mulata conmigo. Me acuerdo que yo le preguntaba a Candita.

Amaury. Candita Quintana.

Aurora. Claro, a Candita Quintana, allá en el Martí, porque yo me sentaba en el camerino para escuchar historias, yo le decía: Candita, ¿y Arredondo? ¿Cómo era Arredondo, Enrique Arredondo, el negrito? Bueno, a él le decían el rey de los campos de Cuba porque él tenía que salir por ahí mi’jita a buscársela, porque esto estaba duro en La Habana.

«Con 2 que se quieran» Aurora Basnuevo (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Aurora Basnuevo (Parte II)

Amaury. Sí, porque estaba Carlos Pous, estaban Garrido y Piñeiro.

Aurora. Imagínate. Toda esa gente en la radio y la televisión. ¿Dónde comía Arredondo?

Amaury. Claro. Y tenía un circo.

Aurora. Tenía una carpa.

Amaury. Una carpa.

Aurora. Tenía una carpa, pero eso fue después. Antes de la carpa te estoy hablando que pasó las de Caín, ahí lo cuenta él en el libro, que tuvo que vender una vez hasta la dentadura postiza (risas). Él mismo lo cuenta. Cuenta eso y bueno, a mí me interesaban todas esas historias. Después él empieza a gustar mucho, porque a la gente le gusta este género, a la gente le gusta el vernáculo.

Amaury. Sí gusta, es que es un género maravilloso, muy criollo.

Aurora. A los niños les encanta. Mira hasta donde llegó cuando empezó su Cheo Malanga.

Amaury. Claro, Cheo Malanga.

Aurora. Porque salió en la televisión, que es una cosa que agarra tanto público y él, bueno, la gente se olvidó ya de todo eso, porque ya todos los demás se habían muerto.

Amaury. ¿Cómo se llevaban ustedes en San Nicolás del Peladero?

Aurora. Nosotros nos llevábamos de lo mejor.

Amaury. A ver; María de los Ángeles Santana, Enrique Santiesteban.

Aurora. Pinelli.

Amaury. Pinelli, Agustín Campos.

Aurora. Juan Carlos Romero, que hacía el gallego, Simplicio, que era Carlos Más, Agustín Campos…

Amaury. Agustín Campos. Claro, que hacía Montelongo Cañón…

Aurora. Montelongo Cañón, Eloísa Álvarez Guedes…

Amaury. Carlos Moctezuma.

Aurora. Carlos Moctezuma con su Ñico Rutina.

Amaury. ¿Y por qué se acabó? -según tu punto de vista. ¿Por qué se acabó San Nicolás del Peladero?

Aurora. Chico, yo no lo entiendo, pero bueno, son cosas que pasan.

Amaury. Son cosas que pasan.

Aurora. Y uno dice: ¿pero por qué pasan?, porque pasan

Amaury. Hay un bolero que dice: “Son cosas que pasan” (cantando). A ver, una de las preguntas que yo he estado haciendo últimamente: ¿Por qué ahora no hay mujeres humoristas? Fíjate que siempre las hubo y muy buenas. Candita (Quintana), (Alicia) Rico, la misma Rita Montaner, Eloisa Álvarez Guedes.

Aurora. Minín Bujones.

Amaury. Minín Bujones, es que teníamos un elenco, incluso de las más jóvenes.

Aurora. Manela Bustamante.

Amaury. Manela Bustamante, que era muy simpática con su Cachucha (Cachucha y Ramón, programa de TV). ¿Por qué tú crees que no surgen como en la época de ustedes las grandes mujeres humoristas? Piensa a ver, ¿por qué tú crees que pueda ser?

Aurora. Mira, últimamente los hombres actores, humoristas, la han cogido por hacer de mujer, fíjate en los programas que hay, todos hacen de mujer. Han gastado todo el maquillaje del ICRT; las pelucas, ya tú no te puedes poner una peluca porque todas las tienen ellos, y eso fue la primera vez que, tú sabes que tú me viste, que yo hice de hombre, que eso estaba prohibido y me dieron a mí, después de una cosa que yo hice en el Teatro América, que hice tres tipos de hombres diferentes.

Amaury. Sí, si, yo me acuerdo.

Aurora. Que lo hice en Mañana es domingo (Antiguo Programa de TV)

Amaury. Exactamente.

Aurora. Que tú padre dirigía y tú animaste ese día. Y yo hice el papel de hombre y me dijiste: ¿Cómo pudiste hacer eso?, porque no me conocías.

Aurora. Entonces después de eso, que fui la primera que lo hice después de la Revolución, porque hay que aclararlo: la primera que lo hice fui yo. Ah, entonces campo abierto para que todos los demás se vistan de mujer y se pongan las pelucas y se pinten como una puerta, y entonces dejen a las pobres infelices humoristas sin trabajo. Está bien uno, pero es que casi todos ya se visten de hombre y de mujer. Hacen dos papeles pero ¿por qué?

Amaury. Sí, es como una especie de transformismo, ¿no?

Aurora. Pero ¿qué cosa es eso? Bueno sí, un día se puede, pero es que el problema es que se ha llenado la televisión ahora de trasvestismo. Hacen de todo. ¿Entonces dónde están las mujeres? Esa es la explicación que le doy yo.

Amaury. Pero tú estás convencida de que existen.

Aurora. Existen, y muy buenas.

Amaury. Yo quiero recordar contigo algo. Yo me fijo en todo y cuando vino de visita a Cuba, la primera vez, Reinaldo Miravalles, nuestro querido Miravalles.

Aurora. Ah, sí, nuestro querido Miravalles.

Amaury. Que vino de a ver su familia, ¿te acuerdas que en la casa de la familia hicimos una gran reunión con todos sus afectos?

Aurora. Sí, sí.

Amaury. Y yo, bueno, aparte de que vi a todos los actores con un grado de comunión entre todos que a mí me emocionó, de verdad. Yo me di cuenta ¿te acuerdas que nos sentamos tú y yo en una esquinita?

Aurora. Sí.

Amaury. Y empezamos a conversar y a hacernos cuentos, bueno, las cosas de nosotros. Yo vi que tú tienes una relación muy bonita con tus compañeros, que incluso venían y te contaban y te hacían confesiones y te pedían opiniones. Después otra vez nos vimos en la ANEC también y estaba Diana Rosa confesándote algo.

Aurora. Son mis hermanos.

Amaury. Eso es lo que yo quiero saber.

Aurora. Yo quiero hablarte de eso, ahora que hablas de Diana Rosa. La familia a veces no es la que tiene la misma sangre, Diana Rosa es mi hermana. En problemas duros que yo he tenido, ha estado Diana Rosa ahí. Yo tengo tres hijos, uno por sangre y dos más, una es Livia Batista, la del ICAIC y otro Arielito, Ariel Ordaz, lo único que no lo parí, su familia me quiere muchísimo. Esa es mi familia.

Amaury. Esa es tu familia.

Aurora. Y además, el pueblo, este pueblo tan lindo que tienes cualquier problema en la calle y: Aurora ¿qué te pasa? ¿En qué te puedo ayudar?, esa es mi familia.

Amaury. Sí, pero yo vi que pasaban por tu lado y te hacían un cariñito y te abrazaban.

Aurora. Sí, todos. Los jóvenes también me respetan.

Amaury. Por eso te digo. Ahí había muchos jóvenes, estaba Albertico Pujol, estaba Luis Alberto García.

Aurora. Toda esa gente son hijos míos también.

Amaury.  Ahora, hay un tema que yo creo que es importante tratar, porque tú puedes ayudar muchísimo a personas en casos semejantes. Tu hijo Mayito, tú tienes un hijo con capacidades diferentes.

Aurora. Sí.

Amaury. Y tú has sido una madre muy dedicada, tan.. eso no se puede creer y como es un tema del que habitualmente no hablas en televisión y sin embargo, esa es tu vida, porque es tu hijo amado.

Aurora. Esa es mi vida, mi vida.

Amaury. Tu hijo amado. Cuéntame de tu relación con Mayito, cuéntame la gente que te ayuda con Mayito.

Aurora. Mayito es una gente muy linda.

Amaury. Por eso te digo.

Aurora. Eso fue un accidente del parto. Mayito pesó nueve libras y media, tuvo un sufrimiento fetal y ese es el motivo por el que Mayito me salió con ese problema, después del desarrollo, que fue cuando el doctor Vega Vega me dijo: Aurora, hay que esperar el desarrollo de los 12 años y lo tengo en la Quinta Canaria desde hace muchos años, es como su segunda casa. A veces está en mi casa, a veces está allí, en el Hospital “27 de Noviembre”, y yo estoy muy agradecida de todos los compañeros que laboran allí. Ahora tuve un problema muy fuerte con él, yo estando en Londres.

Amaury. Bueno, ahora, cuando yo te empecé a llamar para el programa, estaba con el asunto de la fecha de la grabación, y tú me decías, es que él tiene un problema y yo no puedo tener la cabeza en un programa de televisión y en mi hijo.

Aurora. Bueno, pues nada, yo estaba en Londres y no me dijeron nada, yo estaba filmando una escena de una película allá y cuando llego me dicen que Mayito tuvo un granito, que… Sí, ¿pero donde está? no, está en el Hospital Fajardo. ¿Pero cómo en el Fajardo?, ¿pero, qué fue?, y yo no estando allá…

Amaury. Se ocupaban tus…

Aurora. Se ocuparon, mira; Diana Rosa allí, se turnaban.

Amaury. Es que Diana Rosa es tan buena.

Aurora. Esa mujer es lindísima, lo único que tiene un carro que parece una carreta, pobrecita ella no puede ya con él, es una vieja con colorete lo que tiene, ese Aleko, por favor, Diana, cambia eso. Es mi hermanita, la quiero mucho.

Amaury. Y te ha ayudado mucho con Mayito.

Aurora. Con Mayito, Mayito le dice mi tía.

Amaury. ¿Qué consejo le pudieras dar, qué mensaje a las madres que están en situación semejante y que muchas veces piensan que el mundo se acabó? Que es el final de todo y no lo es.

Aurora. Para mí, cuando me lo dijeron por primera vez, que iba a pasar eso, creía que el mundo… Se me iba a acabar. Pero entonces empecé a pensar, Amaury, y empecé a decir: la vida sigue y si yo me acabo ¿qué es de la vida de este niño? Mi hijo me quiere alegre, yo tengo que ayudarlo, yo tengo que tener salud. Yo, hay veces, cuando me enfermo, yo cojo miedo. Digo: ay, yo le hago mucha falta a mi hijo ¿entiendes? y le hago falta alegre, le hago falta con entusiasmo. Le tengo que dar vida. Y me quiere muchísimo, con el alma, me adora, está orgulloso de mí. Y yo, vaya, para ser madre, el cariño más grande que yo tengo, es el cariño de mi hijo.

…Yo les digo a las madres que eso no es una desgracia, eso no es que haya perdido un hijo. Eso es un hijo, ya yo soy madre, ese es mi hijo. Y nada, normal, para mí es normal, como todos los demás.

Amaury. Bueno, ya, no te me pongas triste porque tú no te puedes poner triste.

Aurora. No, yo no me pongo triste, pero te estoy haciendo una historia.

Amaury. Pero te emocionas.

Aurora. Me emociona porque son cosas que tocan muy adentro, pero no me pongo triste. Eso es así, es la vida. Que nos sorprende. Y nos cambia de un día para otro.

Amaury. Y tampoco es un castigo.

Aurora. No es un castigo ni nada, no. Él es un banquete, mi hijo es un banquete, él se ríe muchísimo y nada, me vacila y quiere que yo sea alegre, y que me ría. Él no me quiere triste “¿Y a ti qué te pasa mamá?”

Amaury. ¿Verdad?

Aurora. Sí, chico ¿mamá, a ti te pasa algo? Digo, no hijo no, a mí no me pasa nada. Ah no, porque te veo un poco seria. O sea, que no puedo. No debo.

Amaury. No debes. Ven acá, vamos a irnos al cine, porque tú has hecho mucho cine.

Aurora. Ah, sí, últimamente, después de veterana, porque cuando era jovencita…

Amaury. No te llamaban para nada.

Aurora. No.

Amaury. Pero sin embargo, llegó tarde, pero llegó.

Aurora. Llegó tarde, pero llegó

Amaury. A ver, háblame de las películas que has hecho ultimamente.

Aurora. Yo hice una película Salsa, que se filmó en París, con Joyce (Sherman) Buñuel. Parece que alguien le habló de mí allá y vino directamente a buscarme.

Amaury. A buscarte a ti.

Aurora. Era una cubana que hace 25 años que vive allá. Tenía que ser una Estelvina, una cubana, una cubana gozadora, pero de allá, y que tiene que hablar francés a lo cubano. Entonces ese fue el personaje que interpreté allá. Una casa cubana en París que…

Amaury. ¿Y te fue difícil hacer eso, el lenguaje?

Aurora. No, porque la posibilidad de ser cantante, y por fonética… Pues yo tengo una facilidad para eso increíble. No, si ya en el ICAIC me tienen como que yo hablo lo mismo inglés que italiano. Hice una con Ruy Guerra, en portugués, Estorbo que es un monólogo enorme, dramático y entonces después… Él no sabía que yo era humorista aquí y entonces alguien le dijo: no, ella es humorista. Hice una escena en San Lázaro con un monólogo grandísimo, en portugués (habla en portugués) y allí en el medio de la calle.

Amaury. ¡Qué cosa!

Aurora. Y entonces, díceme Pichi: ¡Oye, Aurora, yo no te conocí! Fue al Festival de Cannes y me vio allí y la gente decía que quién era yo, que de dónde era, si era de Brasil. Entonces me dice Ruy Guerra: ¿es verdad que dicen que usted es humorista? Digo sí. Bueno, yo soy actriz pero yo estoy viviendo del humor hace muchos años aquí en mi país. Pues para mí usted es una actriz dramática, nunca pensé que pudiera ser una actriz humorística ¿qué tal?

Amaury. Y estabas en la película de Benito Zambrano, ¿no?

Aurora. En Habana Blues, también hice de la administradora del cine.

Amaury. ¿Y ahora andabas por Londres?, ahora en el verano.

Aurora. En la película El día de las flores que tuve una escena que tuve que ir a filmarla allá y también una escena que no tiene nada que ver ni con Estelvina ni con Aurora ni con nada, otro personaje.

Amaury. Ahora, ¿qué fue lo que pasó con Barrio Cuba y el personaje de Adela que haces ahí?

Aurora. Bueno, Humberto Solás, que nunca pensé que se hubiera fijado en mí para hacer un personaje así; me dice que quería que yo trabajara en su película y me da el guión y entonces yo,-que se llamaba primero Gente de pueblo- entonces leo el guión y me dice: ¿Dónde tú te ves? Bueno, yo me veo aquí en un personaje, Humberto, pero yo no sé si tú serías capaz de darme ese personaje porque es muy dramático, pero ahí es donde yo me veo. Y me dice: ¿Quién es, Adela?. Digo: Sí, y él: Pues ese es el que te voy a dar.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Aurora. Entonces empecé a envecejer de mis canas, porque yo tengo canas, lo que pasa que tú me ves así porque me las pinto.

Amaury. ¿Y dónde tú crees que están las mías? (risas)

Aurora. Bueno, me las dejé todas, y empecé ahí con mi personaje ahí, ahí, a luchar e hice Adela, que era un cuento más de Barrio Cuba. ¿Qué pasó? Que se extendía mucho la película, incluyendo el cuento mío, como era monotemático, era para mí…

Amaury. Era la historia, ¿no?, de la madre… el niño en Angola…

Aurora. Tuvo que cortarlo, entonces hizo un cortometraje y lo separó  de Barrio Cuba. Y en la televisión, después de eso, tuve la suerte también de que Rudy Mora, que es un muchacho que tiene mucho talento.

Amaury. Mucho talento, mucho.

Aurora. Que lo admiro cantidad, porque conocí a su padre, trabajé con su padre, me dio un personaje en Diana, que no tenía nada que ver con ninguno de los personajes que he hecho. Una mujer noble, muy buena.

Amaury. Rudy es muy osado. O sea que estás volviendo de alguna manera a tus orígenes.

Aurora. Sí. Ahora quiero hacer esas cosas.

Amaury. Ahora quieres hacer eso, pero no puedes abandonar lo otro.

Aurora. Nooo.

Amaury. No puedes abandonar lo que la gente…, la gente te ama por eso.

Aurora. Si, sí.

Amaury. Pero ahora, fíjate, yo voy a mi última pregunta. Y mi última pregunta no es nada complicada y para ti que nada es complicado…

En la misma medida en que se está hablando de que el humor tiene que ser cada vez más refinado y cada vez más culto y cada vez más elevado… Mi miedo es que ese personaje que nos identifica, ese personaje del cubano, de la cubana. Ese personaje que alguna gente considera…, el mismo que hace Antolín, el que haces tú, la gente lo empieza a considerar menor y en la misma medida en que la gente empieza a considerar menor esos personajes, también se empieza a olvidar de cuán mayor es Cuba, que es la madre de esos personajes.

Aurora. Sí, cuando son los personajes cubanos…, pero no quieras ver lo que hacen ciertos y determinados humoristas en los centros nocturnos de esta ciudad, donde de verdad, yo no sé cómo permiten que hagan esas cosas, que no tiene nada que ver con el humor. Cuentos muy feos, chabacanerías. Hay que ver lo que es lo cubano y lo que es chabacano. Hay que tener mucho cuidado con lo que se le presenta al público en esos centros nocturnos, que a veces son cosas muy feas.

Amaury. Claro. Entonces vamos a hacer una especie de voto.

Aurora. Porque sea cubano.

Amaury. Porque sea cubano.

Aurora. Porque sea lindo, porque la gente lo goce.

Amaury. Porque sea lindo, claro, claro.

Aurora. Porque la gente se ría sin necesidad de caer en cosas que no deben ser, que no deben ser.

Los italianos vienen aquí, los franceses y yo les digo: c´est moi, tu ne me reconnais pas? Ahhhh mettre les lunettes (soy yo, tú no me reconoces, ponte los espejuelos (en francés) ¿entiendes? Es Cuba.

Amaury. Eso es Cuba, claro.

Aurora. Cuba.

Amaury. Con nuestra gesticulación, con nuestras cosas.

Aurora. No, no, a mí Cuba, Cuba. Yo amo mi país.

Amaury. Y es de donde salen tus personajes.

Aurora. Todo.

Amaury. Y después hay gente que dice: Pero, Amaury, por qué siempre tienes que terminar con la pregunta de Cuba. Digo: es que tengo que terminar con la pregunta de Cuba porque yo soy cubano.

Aurora. Y yo, ciento por ciento.

Amaury. Y queremos esto.

Aurora. Pero tú no sabes que a mí me dieron siete días de permiso en la película Salsa de descanso en París, y empecé a llorar para que me trajeran para acá esos siete días.

Amaury. ¿Tú querías venir los siete días para acá?

Aurora. Y vine.

Amaury. ¿Y te volvieron a pagar después el pasaje para el otro lado?

Aurora. Sí, porque estaba llorando y no querían que llorara.

Amaury. Bueno, pues tú no llores, no llores, que hoy te me pusiste un poquito triste en un momento determinado, y a mí no me gusta verte triste. Te quiero.

Aurora. Ni allá tampoco.

Amaury. Te quiero, pero yo no te puedo mandar para La Habana porque estamos en ella. Yo te quiero, yo te admiro, yo te respeto. Tú has sido parte de mi vida afectiva y hoy has sido parte también de mis recuerdos. Te adoro, mamá, te adoro.

Aurora. Yo a ti también.

Amaury. Un beso. Gracias por venir.

Aurora. Nos unen muchas cosas.

Amaury. Yo lo sé.