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Rostros de la Meteorología villaclareña (3) El instrumentista de la Meteorología

Rostros de la Meteorología villaclareña (3) El instrumentista de la Meteorología

Por Ricardo R. González

Fotos del autor, cortesía del entrevistado e internet

Su historia no guarda relación con los instrumentos musicales. Nada tiene que ver con ellos, aunque no los desprecia, pero si se trata de los dedicados a las ciencias meteorológicas su nombre va en mayúsculas porque Mario Alberto Ávila García dirige una «orquesta diferente» al estar considerado entre los mejores de esta rama en Cuba.

Jamás imaginó, en su natal San Juan de los Yeras, llegar a dominar el mundo de las precisiones. Soñaba entonces con las maquinarias porque «soy guajiro». Luego cumplió el Servicio Militar en La Habana, y una vez desmovilizado acudió al Ministerio del Trabajo donde le propusieron pasar un curso de meteorología en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas.

Nuevas motivaciones tocaron a sus puertas. Trabajó en esa institución algún tiempo hasta que se conformó la estación meteorológica de Yabú, en 1976, bajo el proyecto Cuba 7, y así comienza un capítulo definitivo en su andar laboral.

— ¿Cómo llega el desempeño de observador meteorológico?

— Había que dominar esa técnica. Regresé a la capital cubana para el proceso de adiestramiento y a la vez convertirme en meteorólogo, y ya al retornar a Villa Clara inicié en el Centro Meteorológico Provincial que su sede radicaba por entonces en la calle Cuba y Central, a finales de la década de los 80.

— Acudo a su sinceridad por encima de todo ¿Es cierto que está considerado entre los mejores instrumentistas de Cuba?

— Dicen eso… y (como para no ahondar más en el tema) rápidamente asevera que constituye la especialidad en que más tiempo he estado.

El instrumento meteorológico es el todo en una observación, de no estar bien calibrado o no contar con el mantenimiento requerido es imposible hacer un trabajo óptimo ni contar con datos precisos. Es la vida de la meteorología.

UN MUNDO POR DENTRO

En la amplia gama vale agregar que los dispositivos se emplean tanto en interiores como exteriores a fin de medir humedad, temperatura, velocidad del viento, presión del aire, al tiempo que los hay de mano, de mesa, conversores de medición para aplicaciones industriales o estaciones meteorológicas.

«Hay cerca de 10 instrumentos con sus funciones específicas. Los hidrotermógrafos miden temperatura y humedad, los barógrafos como registradores de presión atmosférica a lo largo del tiempo en forma gráfica, y los microbarógrafos que resultan más sofisticados. Debe agregarse los barómetros de mercurio, patrones de lo que es la presión atmosférica, la propia termometría para conocer la temperatura ambiente, tanto las mínimas como las máximas, el pluviómetro, que mide el agua caída, los anemómetros destinados al viento, y el heliógrafo empleado en el registro de la duración e intensidad de los rayos solares o insolación.

— En las estaciones de la rama aparece una caseta o garita peculiar ¿cuál es su función?

— Tiene sus requerimientos. Contiene el instrumental necesario para las mediciones atmosféricas. Están pintadas de blanco, ya que todas las ondas de luz son reflejadas y no existe ingreso de energía, además de que sus persianas impiden la entrada directa del aire hacia el instrumental. Presenta su sobretecho y el superior también exige el blanco e impone construirse a una altura específica desde el piso, junto a otras características muy precisas.

INNOVADOR DE LA VIDA

Mario Ávila es un verdadero multioficio por difícil que resulte la encomienda. Confiesa que no puede estar con el «síndrome de la quietud» y sus neuronas siempre andan en movimiento. Resulta, a la vez, mecánico y aquel motor con sidecar que comandó años atrás le valió para recorrer con algunos compañeros la red de estaciones ubicadas en el sur del Jíbaro, Trinidad, Topes de Collantes, Aguada de Pasajeros y en el resto de la región central.

«Prefería el motor hasta que llegó un jeep y tuve que decidir, sin apartarme de faenas constructivas o emprender el montaje de una estación meteorológica».

— ¿Y cuál fue esa creatividad que lo consagró?

— Me puse a innovar con los equipos meteorológicos de plumillas adaptados ante la falta de recursos, y por ello inventé un sistema a partir de los repuestos de lapiceros con tinta gel y aplicarlo a los registradores de temperatura, humedad y viento. Ello permitía mejorar la calidad de la información que se visualiza en los gráficos. O sea con trazos parecidos a los que reflejan los electrocardiogramas.

—Cuáles eran las ventajas?

— Le hice un brazo que sostuvieran esos repuestos para marcar los datos. La tinta duraba de 18 a 23 días sin tocarlo ni cambiar los dispositivos, de lo contrario todos los días había que suministrarle tinta por el método convencional.

«La innovación fue montada en Sancti Spíritus y Cienfuegos, al tiempo que se le facilitó a La Habana con vistas a su generalización. Creo que en Pinar del Río también lo utilizaron, y recibí varios estímulos».

Con 46 años de ejercicio laboral un día se acogió a la jubilación, pero la inercia no forma parte de su día a día y optó por la recontratación como chofer e instrumentista «y en todo lo que aparezca» porque puede llenarse las manos de grasa e insistir con equipos de todo tipo que han estado desahuciados, es como el proverbio de que «tanto va el cántaro a la fuente hasta...» que la gran mayoría los echa a andar.

Este hombre, con cinco hijos, seis nietos y dos biznietos en una familia muy bien llevada acumula varias distinciones, diplomas o reconocimientos. También supo de cortes de caña al internarse en los cañaverales, durante tres años, como parte de una brigada conformada en el CITMA cuando corrían los años 80.

— ¿Pudiéramos decir que la estirpe de innovador corre por su anatomía?

— No tengo antecedentes de innovadores en mi familia, pero así me considero. Hay que estar «inventando» ante lo deficitario de lo original para no paralizarnos. Mi mente siempre está en ejercicio. Aun para asumir proyectos complejos, por ello no me arrepiento de ser un innovador de la vida.

BREVE RESEÑA DEL INSTRUMENTAL METEOROLÓGICO

— Los primeros instrumentos para medir las variables meteorológicas correspondieron a Galileo en 1607 con el termómetro. Luego Torricelli (1643, barómetro) y en 1667 Hooke ideó el anemómetro.

— El conjunto general de esta ciencia incluye: Anemógrafo, Anemómetro, Barógrafo, Barómetro de Mercurio, Caseta o abrigo meteorológico, Evaporímetro,  Heliofanógrafo o heliógrafo y el Nefobasímetro o instrumento destinado originalmente a medir la altura de la base de las nubes.

PIE DE FOTOS

1.- Mario Ávila está considerado entre los mejores instrumentistas meteorológicos de Cuba en una ciencia que estudia el estado del tiempo, el medio atmosférico, los fenómenos que ocurren y las leyes que lo rigen.

2.- En plenas funciones con el instrumental meteorológico.

3.- La caseta o abrigo tiene sus características peculiares y protege los instrumentos de la intemperie.

4.- Instrumental de plumilla. En este caso para medir la humedad del aire.

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