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soyquiensoy (Ricardo R. González)

La escuela admirada de Zadys

La escuela admirada de Zadys

Cuando Zadys Quintana Pérez asumió en 2015 la jefatura del departamento de docencia de la carrera de Enfermería en la Universidad Médica villaclareña (UCM) abría un nuevo perfil en su trayectoria profesional. Era un cambio radical, y hoy lo considera una especie de escuela cuyas principales «asignaturas» la llenan de vida y también de utilidad humanitaria.

Entonces repasa su vida. Se graduó de la profesión en 1995 y fue ubicada en el hospital militar Manuel Fajardo Rivero, de Santa Clara, en lo que constituyó su primera experiencia laboral.

La sala de Medicina de la institución resultó su escenario inicial. Todavía la dibuja en su mente en una etapa en la que, según confiesa, la obligó a crecer ante pacientes que por su estado reclamaban continua observación y procederes, en contraste con esos golpes ante los que, lamentablemente, eran imposible recuperarlos.

«Esos desenlaces te acompañan, te haces miles de porqués. Estaba recién graduada, todos los trabajadores adquiríamos experiencias, y poco a poco delineamos el camino de lo que somos ahora».

El tiempo pasó. Para ella resultó inolvidable aquel día en que realizó su examen de oposición ante la posibilidad de ingresar como docente en la UCM. Los resultados se inclinaron a su favor y desde 1998 llegó al edificio que acoge la disciplina, considerada la segunda que totaliza mayor número de matrícula en el Alma Mater médica del territorio.

— Considera que ha sido una escuela, pero ¿cuáles son los argumentos?

— Sin dudas es desplegar la metodología en la formación estudiantil desde el punto de vista académico, sin menospreciar la heterogeneidad de los alumnos y sus problemáticas a fin de lograr en ellos el profesional que exige el sistema de salud.

Hay que ser estrictos, pero a la vez humanos porque te conviertes en madre, en la amiga, en la confidente y en aplicar esa necesidad de compensar cada detalle en la balanza de la vida para no resultar injustos.

Jamás podrás olvidar la formación de valores ni tampoco las particularidades y problemáticas de cada alumno con vistas a no romper sus propios sueños o la meta propuesta como jóvenes, vinculados a los anhelos familiares. Es para mí y para mi colectivo de profesores un empeño a lograr.

Zadys Quintana está consciente que trabajar con jóvenes resulta complejo en una carrera donde la imagen social lleva a hacer algo todos los días para mejorarla y que sean profesionales dotados de humanismo, de ese amor a la profesión que los caracterice.

La llegada de la Covid constituyó una prueba de fuego. Las aulas se silenciaron, faltaba en los pasillos la alegría contagiosa, la risa espontánea en medio de un silencio inusual; sin embargo, la jefa de la docencia en la Enfermería apreció cómo sus alumnos se crecieron y habla con satisfacción.

«Ellos ayudaron al prójimo, no hubo escusas ni pretextos, mucha voluntad a sabiendas del peligro que acechaba, tanto en el plano de los profesores como en los estudiantes, y fueron enfermeros asistenciales de tres hospitales de campaña creados en nuestra Universidad, pero hay que sumar la valía en las acciones de pesquisa realizadas en todos los municipios».

Todo lo vivido la lleva a corroborar que de cada situación adversa se experimenta algo nuevo a manera de enseñanza, y demostraron que a pesar de los vientos y mareas el colectivo de profesores, trabajadores y estudiantes escribió un capítulo memorable.

Próximo ya al domingo Día de las Madres y al Día Internacional de la Enfermería (12 de Mayo) Zadys Quintana tiene múltiples satisfacciones. Una de ellas la de resultar la progenitora de tantos alumnos que han pasado por sus aulas y que a lo mejor en determinado momento ha tenido que leer la cartilla para hacerlos mejores; la otra, la de tener el cariño de sus dos hijos que la hacen feliz.

«El mayor ya cursa el tercer año de Medicina, estuvo vinculado a la atención médica durante la pandemia en el Hospital Militar durante el cumplimiento del Servicio, y al término se incorporó a los hospitales de campaña e inauguró junto con otros estudiantes un centro de preparaciones diversas como alternativas ante la falta de recursos, al tiempo que ofrecieron vitalidad a los centros asistenciales para la desinfección. Hoy es alumno ayudante de Neurología, y mi otro niño cursa duodécimo grado y está inmerso en la selección de su horizonte futuro».

Así es esta mujer que no escapa tampoco de las complejas situaciones de la Cuba actual y de sus preocupaciones, pero tiene el aliciente de contribuir a la vida desde esa escuela que insiste en formar profesionales integrales envueltos entre el amor y la vocación.

PIE DE FOTOS

1.- «En la actualidad la carrera de Enfermería en la Universidad Médica villaclareña dispone de una matrícula de 1777 estudiantes a través de los diferentes modelos de formación, incluidos los territorios de Sagua la Grande, Remedios, Caibarién, Manicaragua y de Santa Clara», precisa Zadys Quintana Pérez, al frente del departamento de docencia de la carrera en la UCM.

2.- Junto a parte de su consejo directivo se ultiman detalles inherentes a la ubicación de los alumnos desde un departamento que garantiza la sostenibilidad a los servicios de Salud de la provincia, fundamentalmente a los hospitales provinciales.

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