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Mi Comentario: Los «adjuntos» del Parque Vidal

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Martirena

Una mirada a los contornos del Parque Vidal tras el paso atronador del fin de semana, advierte que el marco de atentados a la propiedad social va más allá de la agresión a los bancos rojos reservados para el descanso o la pérdida inusitada del césped ante la avalancha de internautas.

Me sitúo en las instituciones aledañas a lo que constituye el corazón de la urbe, esas que no escoden las huellas de quienes las han convertido en verdaderos baños públicos y dejan la mezcla de orine y material fecal con sus deplorables olores en los recovecos de las altas columnas.

Baste señalar el preuniversitario Osvaldo Herrera, la Biblioteca Provincial Martí, el pasillo de lo que fuera el Salón de Exposiciones, fundamentalmente en su esquina hacia Buen Viaje, y el del Centro de la Moda y las Costumbres, por incluir algunas.

Si lo duda tiré un vistazo al amanecer del lunes y encontrará las más diversas modalidades en medio de esos charcos amarillentos que deben limpiar los propios trabajadores de los centros afectados, sin que los días entre semana queden libres de pecado.

No pocas veces me pregunto si en un siglo de tantos adelantos tecnológicos, en el que un científico aporta el mejor de los hallazgos en bien de la humanidad, y en una era que admite la comunicación con cualquier parte del mundo mediante la internet ocurran embestidas públicas contra el ornato solo comparables con lo sucedido en las regiones más pobres del Planeta.

A veces me aterra que aquellas cosas inadmisibles se incorporen a los códigos de la vida moderna a tal punto que sean vistos como algo «normal». Es qué acaso la mente humana sufre una involución tan cruda o nos contagiamos con esas manifestaciones que por ser tan reiteradas ya las incorporamos sin ápice de asombro a la rutina del día a día.

Si algo tiene Cuba es que constituye un país con leyes, decretos, circulares y artículos para casi todo. Ahora bien, la teoría es muy bonita, pero ¿quién se encarga de hacerla cumplir? ¿dónde están los actores responsabilizados con ejecutar lo que queda claro en los mandamientos?

Reviso las vigencias y aparece, entre otros, el Decreto 123 del Consejo de Ministros vinculado a las infracciones contra el ornato público, la higiene y otras actividades, mas nos parece que lo legislado anda por un camino y las conductas humanas de decisores y cumplidores por otro bien distante.

En cualquier país del mundo las leyes son leyes y hay que respetarlas, mas tienen pupilas agudas para hacerlas cumplir.

Es cierto que a la autoridad les ocupa objetivos precisos, pero ante hechos que laceran el comportamiento humano e influyen en la colectividad, que ocurren y no pasa nada, deben prevalecer las cartas sobre el asunto si queremos una sociedad guiada por indispensables normas. Al César lo que es del César, y cada quien tiene una cuota en el asunto.

Muchas veces estas preguntas sobre quiénes son los encargados de poner orden quedan entre bambalinas y comienza el clásico peloteo, si tú, si yo, en fin…sin embargo, no se entiende que a pocas cuadras de la existencia de baños públicos en el Bulevar el centro de la ciudad se convierta en una plaza para el reservorio de orine y heces.

Aquí no es cuestión de presupuestos ni de falta de recursos, en ello actúa las indolencias, las degradaciones cotidianas y esa pérdida de valores —aunque algunos estudiosos discrepan del término— que corroe a individuos y le traspasa la médula.

Ahora la provincia vive su estrategia comunicacional Villa Clara con Todos, una feliz iniciativa para tratar de devolverle la imagen a esos lugares convertidos en la Patria chica que permanecen en el corazón de aquellos que la aman.

Resulta inobjetable la añoranza desde ultramar o cuando por determinadas razones hay que marchar hacia otras provincias al ver una foto de la Glorieta, de la Peña dominical de Los Fakires, de la escuela donde estudiamos, del sitio que recuerda el primer amor, o del propio Parque Vidal, mas es triste apreciar microvertederos proliferantes por cualquier punto y el hecho de que perdimos desde hace años aquel eslogan que hacía, al menos de Santa Clara, una de las urbes más limpias de Cuba.

La guirnalda se ha apagado y me duele escribirlo, pero la realidad no admite parches y está a la vista de todos. Ojalá que cada uno nos sumemos a la maravillosa idea de transformar el entorno donde desarrollamos la vida, que cada quien cumpla sus obligaciones, y no falte en la conciencia individual el afán de eliminar esos «adjuntos» inexplicables que rondan por el Parque Vidal y otros sitios.

Cortarles sus tentáculos se impone como necesidad, en bien de todos.

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Mi Comentario: Yo digo, tú dices y ¿quién responde?

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Martirena

Enfrentar la cotidianidad resulta tan complejo y estresante que se necesitan verdaderas corazas para vencer cada uno de los obstáculos. Conozco a personas que han solicitado un servicio bajo contrato pagado e, increíblemente, llevan más de un año en espera.

Es el caso de Cándida Rosa Valdeolla Rivero, residente en San Pedro 676, entre Nueva Gerona y Blanca Pérez, Condado Sur, quien desde el 26 de enero de 2016 hizo el reporte para limpiar sus dos fosas. Ha recorrido todos los caminos, ha llamado o se ha presentado en los organismos competentes, y lo cierto es que Cándida Rosa aún aguarda como en la historia de Penélope, a pesar de que allí convive un niño cardiópata, asmático y alérgico, junto a una anciana impedida.

Esta es una problemática tomada al azar entre muchas de las que afectan a los villaclareños quienes también se ven agobiados por la ineficiente recogida de desechos sólidos, incluso hasta en puntos céntricos de una capital que hace tiempo perdió el espejo de ser la más limpia de Cuba.

Sume, además, las inestabilidades con el abasto de agua en algunas zonas y pensemos en un segundo en esas personas con pacientes encamados o niños pequeños que demandan un lavatorio continuo.

O las agonías ante el transporte para poder llegar temprano al trabajo y luego, recoger a los niños en las escuelas a fin de retornar a las labores hogareñas con el precio de dejar gran parte del ansiado salario que llega cada mes entre un tramo y otro de la urbe.

Pero hay más. En la Asamblea Provincial del Poder Popular se recoge la necesidad de nuevos teléfonos públicos, del arreglo de calles, carreteras, caminos y viales internos, del alumbrado en la comunidad y el mantenimiento a postes, líneas y plantas, sin olvidar las zonas de bajo voltaje.

En una relación más amplia figura la recuperación y el mantenimiento del alcantarillado, y en los últimos tiempos se ha incorporado la crítica realidad con el déficit de variados renglones de medicamentos.

No son todos los que están ni están todos los que son y vayamos por parte. Las coyunturas económicas, falta de materias primas, influencias de un bloqueo persistente son más que conocidas. Ahora bien, no siempre se brinda una información actualizada, real y de interés ante cada problemática, y aquí radica un punto deslizante que origina rumores.

En las propias asambleas de Rendición de Cuenta persisten dificultades a la hora de promover las discusiones de aquellos temas de interés para los electores, y no es menos cierto que en reiteradas ocasiones los funcionarios implicados dejan de participar en el análisis de las problemáticas de la jurisdicción.

Si bien ha mejorado la respuesta que reciben los delegados por parte de las administraciones no siempre es creíble y llevan a rechazos, como tampoco es estricto el cumplimiento del día de Atención a la Población por parte de los organismos.

No pocas veces los jefes superiores envían a un sustituto porque «están cumpliendo obligaciones de primer orden» o «porque tienen una supervisión de la instancia nacional». Entonces ese sustituto, alguna que otra vez, suda hasta la gota gorda pues está ajeno al problema, manifiesta desconocimiento, y se convierte en un simple tramitador de lo que escuchó.

Los inconvenientes de un país no se resuelven de la noche al día. No hay varas mágicas para cambiar el panorama y dibujarlo a gusto de cada quién, pero Liborio merece respeto, y si no es posible solucionar su queja o planteamiento de inmediato, a mediano o largo plazo hay que hablarle con claridad y sin medias tintas. El tal vez, a lo mejor o quizás no son respuestas para estos casos.

Pasa el tiempo y me parece escuchar la misma «melodía» justificativa aunque, quizás, en voces diferentes: «Sí, esa situación la conocemos y ya estamos trabajando en eso. A más tardar en 15 días queda resuelto el problema».

Oígame… pasan 15, 25, un año —como en el caso de Cándida Rosa—y todavía se aguarda por soluciones… Creo que, por dignidad, resulta mejor decir la verdad antes que mentir y salir del paso.

Soy justo. Me opongo a todo tipo de indolencia, chapucería, desinterés, indiferencia, falsedades…; sin embargo hay ocasiones en que se soluciona el rompecabezas, se arregla el entorno, engalanamos el parquecito, sellamos el salidero de agua y la indolencia humana, acompañada de fuerte dosis de indisciplina social, desbarata las buenas intenciones.

Y muchas veces en el propio barrio «no se ve». Entonces, yo digo, tú dices, y no siempre obtenemos la respuesta debida por parte de otros, pero pensemos también que de cada uno de nosotros debe emanar siempre un acto de buena fe sin conspirar contra lo que se hace por el bienestar de todos.

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Mi Comentario: Otra Alma Máter en la región central

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Por Ricardo R. González

Cuando inició la docencia médica en la región central, aquel 21 de noviembre de 1966, aun el doctor Frank Quintana Gómez no había llegado a este mundo. Nació cuatro años después cuando ya existía la Escuela de Medicina de Las Villas.

En la actualidad es el rector de la Universidad de Ciencias Médicas Dr. Serafín Ruiz de Zárate, y su currículo directivo suma 13 años en diferentes funciones. De ellos, cinco asumiendo la máxima cartera de la responsabilidad en un centro visto por muchos como un reloj indetenible en su cabalgata, mientras otros prefieren verlo a través de los recuerdos matizados por alegrías, tristezas, avances, y tropiezos entrelazados por la historia.

Lo cierto es que aquella pequeña escuela de medicina que fraguaba sus sueños en el centro de Cuba se ha transformado en el Alma Máter destinada a la formación de galenos, estomatólogos, personal de enfermería y tecnólogos de la Salud de algunas provincias cubanas y de buena parte del mundo.

En hora de recuento por estas cinco décadas la principal reverencia la tiene aquel restringido número de luminarias que, reunidas en una estrecha aula del único Hospital Clínico Quirúrgico existente en Santa Clara en aquellos momentos, decidieron compartir lo abrupto del camino a fin de consolidar la enseñanza médica.

El tiempo, el implacable hace que muchos de sus fundadores ya no estén, que quizás en alguna página amarilla se encuentre que le correspondió al doctor Ricardo Jorge Oropesa pronunciar las palabras de apertura de aquel acto marcado para algunos con los signos de una pura utopía, mientras otros daban la espalda o abandonaban la Patria en busca de nuevos horizontes.

Pero la perseverancia pudo más que las más implacables tempestades. Sin dudas, se abrían las puertas al universo del saber desde el Hospital Viejo de la calle Cuba a cargo de bisoños que, según cuentan eran 86, y orientaban sus vidas al futuro para sembrar la prometedora semilla.

Así prende una historia apoyada, quizás, en los versos del poeta español Antonio Machado entre esos caminantes que hicieron la senda al andar, y que poco a poco vieron como aquella idea germinaba y se hacía robusta.

Los años pasan, y ahí están los resultados en el campo de las investigaciones vinculadas a proyectos de primera línea en cada época. Por ello los aportes al bienestar poblacional en las diversas aristas de la genética, las malformaciones congénitas, la profundización en torno al infarto agudo del miocardio, el riesgo obstétrico y su influencia en la mortalidad materna e infantil, sin obviar cuán importante es preservar la salud bucal o contrarrestar las sepsis o infecciones intrahospitalarias, entre otros perfiles en los que interactúan experimentados profesionales y estudiantes aventajados.

Ello demuestra que la hoy Universidad de Ciencias Médicas villaclareña (UCM) Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz, va más allá de la docencia para insertarse en universos que admite hasta las consultas a los pacientes dentro de los marcos institucionales con vistas a mejorar la calidad de vida de quienes tienen todo el derecho a prolongar su existencia.

A través del tiempo su claustro ha sido protagonista de numerosos cambios para diseñar el tipo de médico que se persigue y necesita la sociedad. Baste recordar el Destacamento de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay cuya primera graduación durante el curso 1987-1988 respondía al médico general básico.

Tampoco han faltado las transformaciones en los programas de estudio, en los perfiles de cada carrera que, a base de mucho trabajo, contribuyeron a que la UCM alcanzara la categoría superior de Acreditación como antesala para transitar hacia la excelencia, con realce para la carrera de Estomatología, en tanto la de medicina anda por muy buenos pasos.

Ello representa un salto cualitativo influyente en la formación de profesionales de alta competencia que garantiza el alcance y repercusión social de la docencia médica en el territorio, a nivel del país y en otras naciones.

Vale entonces la referencia a los más de 25 200 egresados de sus aulas desde el curso 1968-1969 en sus 48 graduaciones. De ellos, 3 568 extranjeros procedentes de 60 naciones, entre las que despuntan Pakistán, Nicaragua, El Salvador y Argentina.

En medio de todo no se puede olvidar el carácter ético y humanista de los que un día optaron por la cura del próximo con la prestación de servicios en los lugares más intrincados del archipiélago o en otras latitudes que han necesitado las bonanzas del personal de Salud ante los diversos holocaustos del mundo, o simplemente en respuesta a la solidaridad internacional.

Muchas son las razones que pudieran incluirse en esta historia cuando ya otras provincias cuentan con sus respectivas universidades, pero —a mi juicio— la principal es el agradecimiento a todos aquellos que un día abrazaron la divina «locura» de refugiarse en los buenos instintos del Alma Máter, seguidos por quienes a través de las generaciones, auscultan el pulso de la vida desde el centro de Cuba. 

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Mi Comentario: Irrigando corazones

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Por Ricardo R. González

Cuando en julio de 1986 el Cardiocentro instalado en Villa Clara realizó sus primeras operaciones muchos le auguraron días contados, e incluso lo vieron como una quimera de dislocados soñadores dentro de un contexto marcado por la fantasía.

A base de esfuerzos y en medio de alegrías, éxitos, tropiezos y no pocas incomprensiones aquel proyecto comenzó a fructificar para llegar a sus tres décadas de existencia. En este tiempo supera las 9000 intervenciones con una supervivencia acumulada por encima del 95 % que a la vez sobrepasa estimados de la media nacional.

Ni corto ni perezoso su equipo logró dos momentos relevantes durante 2004 y 2006 al romper récords quirúrgicos, en tanto no escapa el hecho de inscribirse como la única institución de su tipo en el país que anexa el servicio de cirugía vascular y ya rebasa las 1500 operaciones respaldadas con saldos del Primer Mundo.

Lo cierto es que entre calmas y vendavales esa obra se ha hecho grande. Toca a las puertas de más de 3 millones de habitantes de las provincias centrales, incluida ya a Matanzas para estos casos, en su abanico profesional integrado por la cirugía cardiovascular, la cardiología intervencionista, los procederes de la electrofisiología junto al abordaje de las irregularidades arteriales como parte de un sistema de Salud diseñado para la atención a las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en muchas provincias del país.

Poco a poco se han sumado pabellones. El énfasis en la responsabilidad, la ética mayoritaria y el sagrado compromiso apoyado en la estabilidad de los indicadores hasta que un día se convirtieron en una de las pocas instituciones que ostenta el distintivo de la excelencia. 

¿Y es que acaso Cardiocentro realiza algo sobrenatural para extremarse con los enfermos?

Nada de eso. El trato al paciente y a su acompañante es predicado con acciones. Constituye la primera razón y admite cuantos cambios resulten necesarios siempre que influyan a favor de ellos.

Para su director, el doctor Raúl Dueñas Fernández, más que atención tiene que convertirse en un «mimo» hacia el prójimo iniciado desde el portero hasta el profesional de mayor rango, por lo que cada integrante resulta indispensable, pero con las cartas de una disciplina inviolable.

A ello agrega el de poseer una contabilidad confiable, sin menospreciar el apoyo al Programa Nacional de Donaciones de Órganos, así como las diversas aristas que corroboran su proyección comunitaria.

Ahora bien, ninguna obra es perfecta y se trata eliminar aquellos lunares que manchan la entrega. No pasa inadvertido el hecho de que las consultas se ofrecen sin condiciones, que no existe un área de espera cómoda, y que gran parte de las veces el paciente debe esperar de pie hasta ser llamado por el galeno en medio de un calor asfixiante.

O las molestias para aquellos que aguardan por la reapertura del servicio de Electrofisiología, interrumpido desde hace cuatro años debido a las persistentes roturas del equipo. Por suerte ya la nueva tecnología alemana está en Santa Clara y debe reiniciar pronto para aquellos que portan irregularidades en su ritmo cardíaco, entre otras manifestaciones, lo que posibilitará eliminar las dolencias, sin recurrir a grandes intervenciones.

Otra de las buenas nuevas está vinculada al proceso de mantenimiento y remodelación de la entidad, a lo que se agrega el acondicionamiento paulatino de la llamada Quinta de Dieguito que abandona el inmovilismo palpable en décadas anteriores.

Ello influirá en la ampliación de Cardiocentro con el incremento de camas, y un mayor confort para los enfermos que casi el 80 % reside fuera de la capital provincial, a lo que se suman otros salones quirúrgicos, salas de cuidados intensivos e intermedios, y determinadas opciones en el espacio de la actual instalación asistencial.  

De vital importancia el joven relevo con dotes de excelencia, sin descartar la integración de los niveles de atención primaria y secundaria de las provincias atendidas por la institución, así como la impronta de los precursores de la cirugía cardiaca en el territorio cuando, allá por la década de los 70, un grupo de cirujanos respondió a los procederes y realizó más de 110 operaciones sin pensar que, a la postre, llegaría una circulación extracorpórea o tecnologías inimaginables para aquellos tiempos. Este afán de hacer por la existencia constituyó el precedente para erigir en Santa Clara un Cardiocentro que ya es parte de la historia.

Si de algo no quedan dudas es la entrega máxima de sus hombres y mujeres, esos que luchan por evitar desenlaces, a pesar de que existan causas incompatibles que impidan sobrevivir. Aun así los familiares agradecen tantas atenciones por esa máxima extraordinaria de imponerse para seguir irrigando corazones.     

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Mi Comentario: Desinflemos los globos

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Por Ricardo R. González

Una vez más volvieron a la carga, y en palabras concretas remarcaron que las respuestas a inquietudes de los villaclareños demandan procesos ágiles apoyados en fundamentos convincentes.

Esta vez lo dijo Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, al analizar la gestión de Gobierno en la provincia. Como en todas, se hace necesario incentivar el arte de escuchar, y de estar pendientes de esos detalles que interfieren la buena marcha de los programas, y al final inciden en que la estocada recaiga sobre el pecho de Liborio.      

A mi modo de ver dicha arista hay que alejarla de paños tibios o superficialidades, que tomen las sendas de lo terrenal, sin que los directivos pierdan la sensibilidad ni les resulten agobiantes las inconformidades del pueblo.

Sumo a ello que cada dificultad presente en una persona se abre como un cráter para la vida individual y de una familia que trata de encontrar una solución dentro de su contexto.

Se insiste en que la Asamblea de Rendición de Cuenta no puede enmarcarse en la simple recepción de planteamientos ya que constituye un buen escenario para valorar las deficiencias presentes en la comunidad porque deviene una forma de Gobierno en la base.

Y al revisar la lista de quejas de un año a otro, de un período a otro, los implicados se reiteran como en la más aferrada escala musical en que los contrincantes tratan de no perder los primeros escaños.

Solo que la «melodía» está muy lejana de las notas de un pentagrama, y se convierten en candentes heridas con cicatrices cada vez más profundas.

Me detengo en las principales insatisfacciones en el transcurso del año. Giran en torno al abasto de agua, el transporte, el enfrentamiento al delito y las ilegalidades, los altos precios de los productos alimenticios y, sobre todo, la situación higiénica.

Comunales acumula 1738 planteamientos, la Empresa Eléctrica (1703) y Acueducto añade 1149 para un total de 4590.

El nivel de solución es de 60,7 %, y quedan pendientes unas 2605 inquietudes.

Si detenemos la mirada en los principales obstáculos registrados en las oficinas de Atención a la Población durante el pasado año estos recaen en el déficit y marcadas irregularidades con el agua, los salideros y tupiciones, viales que muestran el rostro del mal estado, así como en la reparación de edificios multifamiliares, la presencia de microvertederos, y las zonas de bajo voltaje.

En medio de todo está el pueblo, el que no siempre encuentra un diálogo oportuno cuando se dirige a los despachos habilitados según los días establecidos por cada organismo.

Muchas veces el funcionario de mayor rango esconde la cara. En su lugar envía a alguien que pasa el sofocón y tiene que enfrentar desde la más airada protesta hasta las infelices palabras de quienes se turban y no saben explicar su propia situación.

Incluso existen aquellos pobladores que llevan año tras año en espera de obtener un aliento esperanzador, y… el cabello encanece sin escucharlo.

A lo mejor ese «bateador designado» —que justifica al jefe por encontrarse en una reunión o en una tarea impostergable— no constituye el más idóneo, y quisiera que el tiempo cabalgara velozmente para concluir la titánica tarea impuesta.

No están excluidos los delegados de las circunscripciones quienes se baten por reclamar mejores argumentos ante las superficialidades dictaminadas por funcionarios de instituciones.

En este sentido recuerdo que entre las tendencias marcadas por la Asamblea Provincial del Poder Popular se expone: «Mejorar la atención a los planteamientos por despacho de los delegados por parte de las administraciones municipales».

Y otra de primer orden: «Necesidad de atender los planteamientos de la población con mayor prontitud y búsqueda de soluciones por parte de las administraciones municipales».

Ni más ni menos. Es cierto de realidades económicas e impactos del bloqueo, pero que no aparezcan siempre como las intríngulis de todo.

Una problemática pudiera no encontrar remiendos, mas ¿por qué no hablar claro y evitar el disfraz de los hechos?, ¿será adecuado crear falsas expectativas, o expresar lo certero aunque sea en blanco y negro?

Lo falso e irreal lacera y hace perder credibilidad. Por eso es que los dirigentes jamás pueden separarse de los latidos de su pueblo ni mucho menos esquivar reclamos.

Dicho de otra manera. Piensen que esa coyuntura que afecta a X o a Y la sufren los decisores en carne propia y les amarga la vida. ¿Qué pensarían entonces?, ¿se casarían con la inercia para ver si aparece un milagro caído del cielo?

La realidad cubana es compleja. Que lo digan los titanes que hacen el día a día en nuestra provincia y continúan la historia, pero ellos merecen el alto distingo del respeto, pero sin globos inflados.

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Mi Comentario: Temporada ciclónica, un huracán, dos depresiones y… !ALERTAS!

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Por Ricardo R. González

Cuando la temporada ciclónica 2016 aún no iniciaba su calendario (del primero de junio al 30 de noviembre) ya el área del Atlántico Norte, el Golfo de México y el Mar Caribe, recibía dos adelantos: El primero, el huracán Alex, formado en enero, y algo tan inusual que rompió los récords existentes en los últimos 78 años.

La otra historia se protagonizó en mayo con la aparición de la depresión Bonnie, una caprichosa surgida en el Atlántico y convertida a paso raudo en tormenta tropical para debilitarse frente a las costas de Carolina del Sur.  

Y cuando la temporada corre por su quinto día surge otra depresión en la zona del Golfo de México con las probabilidades de convertirse en tormenta en horas de la noche.

Así van las cosas. No importa si es el día en que el mundo pide la protección del Medio Ambiente porque estos fenómenos muestran sus garras sin el mínimo indicio de escrúpulos.

Al valorar estos sucesos los expertos aluden a una jornada de normal a activa, pero la mejor recomendación es la de estar alertas ante las contingencias.

Se ha dicho de las escasas probabilidades para que un despiadado huracán impacte al territorio cubano, mas en el mundo de los pronósticos todo es cambiable.

Por ello algunos especialistas prefieren no hablar de posibles formaciones en cifras, a pesar de que los estudios vaticinan de que los ocho ciclones tropicales a formarse en la cuenca atlántica existe un 10 % de probabilidades de que al menos uno se origine y tome fuerza en el Caribe, y que otro procedente del Atlántico muestre su pasaporte y penetre también en las aguas caribeñas.

En ello desempeña un rol estimable el comportamiento del evento El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en el Pacífico ecuatorial oriental que guía sus modelos hacia condiciones neutrales; sin embargo, no se descarta el tránsito hacia La Niña, desde mediados de agosto hasta gran parte de octubre, lo que activará cambios con el enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial.

Ello favorecerá el desarrollo e intensificación de los organismos en la cuenca atlántica, incluidos el Golfo de México y el Caribe, donde las corrientes se mantendrán cálidas.  

Lo cierto es que nadie desea este tipo de visitante, pero no piden permiso, y tampoco conocen de compasiones o sensibilidades. Ante estas realidades se hace necesario el cumplimiento de las medidas orientadas por la Defensa Civil para esos tiempos.

Habrá que evitar el cruce por ríos y arroyos crecidos, así como recesar las actividades de pesca, incluidos en los vertimientos de los embalses si el momento lo precisa.

Tampoco tocar cables caídos, y estar preparados para evacuaciones en caso de que la zona de residencia así lo demande.

Corresponderá a la población destupir tragantes y zanjas a fin de que el agua fluya sin dificultades, proteger el ganado y otros animales, y asegurar los techos y otras estructuras de vulnerabilidades en las viviendas. 

Y otro detalle a no perder de vista son las descargas eléctricas. Según estadísticas cada año mueren unas 65 personas por dichos sucesos, mucho más que las víctimas reportadas en el archipiélago como consecuencia de los azotes huracanados y las imprudencias ciudadanas. No se trata de causar miedo ni de medir la valentía humana. Simplemente, es que el trueno mata.

NOMBRES DE LOS PRÓXIMOS ORGANISMOS

Ya pasados Alex y Bonnie el primer evento a desarrollarse en el marco de la temporada ciclónica iniciará por la letra C. Se denominará Colin. Los restantes serán: Danielle, Earl, Fiona, Gastón, Hermine, Ian, Julia, Karl, Lisa, Matthew, Nicole, Otto, Paula, Richard, Shary, Tobías, Virginie y Walter.

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Mi Comentario: Día Mundial sin tabaco, un reto para todos

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Por Ricardo R. González

Como cada 31 de Mayo el mundo invita a descontaminarlo de humo. Un propósito que, a mi modo de ver, pudiera rebasar las estrechas 24 horas a fin de convertirlo en cartilla cotidiana y ganarle a la vida.

No voy a exigir renuncias porque los cambios en comportamientos humanos obedecen a decisiones personales, pero lejos de atiborrar con cifras y arsenales de daños vale recordar que el tabaco propicia más daños que placeres, y es el causante de unas 50 afecciones y siete tipos de neoplasias.

Si a ello suma que, al menos en Cuba, la iniciación en las trampas tendidas por la nicotina y el resto de los componentes se incrementa desde edades tempranas hay motivos para, al menos, detenernos en el camino de las reflexiones.

Vivimos en un universo donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar el vicio como un factor de riesgo para incluirlo entre las enfermedades debido a su incremento a nivel global.

En medio de dichas realidades los expertos aclaran conceptos. No es ya hábito de fumar, resulta una afección no genética que, tristemente, reduce la esperanza de vida.

Así va el mundo. En ese que han fallecido 4 millones de personas durante los últimos años debido a sus garras. En el que ya se anuncia que puede superar los 10 millones de decesos cuando 2030 recorra el Planeta.

Cuba ocupa el quinto lugar de prevalencia de fumadores en América Latina. Uno de cada cuatro cubanos mayor de 15 años inhala humo para hacer que el 24 % de su población sea adicta a lo largo de un archipiélago en que 36 de sus pobladores mueren cada día como consecuencia del tabaquismo.

En el orden provinciano llama la atención que cerca de un 35 % de los villaclareños se inscriben en la nómina de los seguidores, lo que evidencia que rebasamos la media nacional. Sin embargo ¿cuántos escapamos de las secuelas del humo en un marco donde los fumadores pasivos siguen siendo un problema?

Aunque se insista mil veces, a pesar de que los medios de comunicación profundicen sus mensajes, los depredadores activos no respetan el espacio ajeno en un país que le sigue faltando un soporte legal estable para frenar estas circunstancias.

Se necesitan regulaciones más severas, pues las pocas normativas y reglamentos existentes, incluidas las propias instituciones hospitalarias, y centros gastronómicos…no pasan más allá del simple cartel de Prohibido fumar, o de la señal que marca con una cruz al único cigarrillo que se apaga con su señal de efecto.

El tabaquismo no respeta poblaciones, ni edad, ni género, y lo que gana la industria tabacalera cubana con el producto de sus primerísimas vegas a escala mundial no compensa lo perdido en vidas humanas.

Se vende cigarros que influye, sobremanera, en el cumplimiento de los planes de las unidades gastronómicas, pero no logramos vender salud.

Mañana será otro día en este compás apresurado sin retrocesos. Mire a su alrededor, y contemple a sus seres queridos. Piense en lo mucho que desearán tenerlo siempre entre ellos para emprender los nuevos proyectos. Es 31 de Mayo. Quizás el mejor momento para que elija otro sendero en su vida.

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Mi Comentario: Pesadillas entre Iphones

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Martirena

Todavía la maestra Dinorah Domínguez no se ha recuperado del impacto. Luego de una agónica cola para adquirir un cartón de huevos estuvo a punto de hacer una tortilla gigante a la salida del mercado después que una mozalbeta le propiciara un choque semifrontal al caminar ensimismada con su Iphone.

La joven casi ni pidió disculpas, mientras a Dinorah no le quedó más remedio que apoyar la preciada carga en el marco de una ventana, y descansar hasta que pasara el susto.

En otro caso una amiga, cuyo nombre no voy a revelar, tuvo que bajarse del ómnibus dos paradas después de la acostumbrada debido a las fascinaciones de un juego. Y qué decir de la señora que escenificó, el jueves pasado, un forzoso pas de quatre al rodar su anatomía por las escaleras de Coppelia en un descuido imperdonable atribuible a su pasión telefónica.

Hace solo unos días llegué a la recepción de una oficina. Me parecía que resucitaba la era de La Comedia Silente, sin Armando Calderón. De las cuatro personas sentadas; tres pasaban el dedo de manera incansable por aquellas pantallitas bajo un total mutismo.

Pero si llega a algún que otro centro de servicios o de atención al público mientras los empleados intercambian determinadas aplicaciones… cuente hasta el infinito porque lo más importante en ese momento no es usted, si no cumplir el deseado objetivo.

Las mejores escenas se aprecian en el Parque Vidal. Gentes sin saldos o carentes de líneas que «protagonizan» una aparente conversación, las poses del exhibicionismo más simple, o el ya veterano con aires de galán que cae en la ridícula imagen de opulencia, y hasta comiendo una barra de maní se aferra al dispositivo.

Señores despierten…Poseer un celular no significa tener una preponderancia social ante un implemento que ya resulta común en estos tiempos. A veces engrosamos las cuerdas del hazmerreír, y de los humanos banales entre tantas vivencias que cada quien pudiera aportar. Creo que nutrirían los guiones de Pánfilo en Vivir del Cuento en un mundo en que a los cubanos nos falta mucha mesura y sentido común al afrontar las aristas cotidianas.

Nadie se opone al beneplácito de las tecnologías ni al disfrute de ellas; sin embargo, ya pudiera hablarse de una nueva adicción propiciada por estos aparaticos de la modernidad.

Como el alcohol, la droga, o el cigarro hacen sus estragos. Personas descuidadas al cruzar las calles, choferes que conducen sin ápice de precaución, peatones que viajan por la extratosfera, entretenimientos superfluos que cuestan caros, y sobre todo, que estamos perdiendo el don de la comunicación racional mediante esa oralidad insustituible.

No hay contradicción, me refiero a quienes aun estando muy próximos prefieren pasarse un mensajito en vez de emprender el provechoso diálogo.

Nadie puede desafiar los aportes tecnológicos ni quedarnos estáticos en aquellos tiempos en que determinadas cartas demoraban hasta meses para llegar a su destino si no corrían el fatalismo de perderse en el camino, pero apliquemos el movimiento de las buenas balanzas, y equilibremos las cargas del comportamiento humano.

Incluso voy más allá del poder de los teléfonos. Las tables y otras posibilidades de computación están matándonos las neuronas desde edades tempranas. Apenas se ejercita el arte de multiplicar o del resto de las operaciones aritméticas. Las faltas ortográficas disminuyen gracias a los correctores automáticos, ya ponemos kiero en vez de quiero, el razonamiento penetra en senderos opacos y facilistas, en tanto los libros junto a otras literaturas parecen objetos descontinuados.

Y entre enciclopedias digitales —no todas fidedignas— unido al famoso corta y pega aparecen los plagios en investigaciones y trabajos que otros aplauden, elogian, y evalúan como «excepcionales y profundos».

En realidad constituye uno de los tantos engaños que resta autenticidad y distingo propio.

El tiempo de tables, Iphones, Apples y tantas modalidades transita con pasos vertiginosos. Quizás dentro de poco el mercado esté invadido por nuevas marcas dentro de la epidemia avanzada del consumismo, pero al margen de modelos y tipos escapemos de una saga viciosa, y de los grilletes tendidos por la irracionalidad humana frente a un mundo tecnológico que parece aplastarnos.   

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Mi Comentario: La Salud tiene manchas

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Alfredo Martirena

Nadie pone en tela de juicio que el sector de la Salud en Villa Clara muestra sus luces, pero sería iluso pensar que constituye un paraíso inmaculado e intocable porque no en pocas ocasiones la población recibe el servicio con la calidad y la atención requeridas.

Aquellos movimientos de Unidades Modelo, Colectivo Moral y Del Pueblo y para el Pueblo me parecen una melodía del pasado, aunque como en todo existen buenas excepciones, pero esos procesos insistían en lograr la satisfacción plena de la población que muchas veces no encuentra respuestas eficientes.

Una de las tantas reiteraciones es el de la no permanencia de algunos médicos y enfermeras de la familia en sus consultorios. Llevo años escribiendo de lo mismo, y las acciones, aunque traten de perfeccionarlo, carecen de acotejos definitivos. Persisten lugares donde la burocracia envuelve, y para lograr la firma de una dieta, la confección de modelos, o un trámite específico se requiere llegar a la luna a fin de alcanzarlo, mientras el llamado terreno, a veces no realizado, «justifica» la ausencia de los expertos en el sitio.

Detalles contradictorios si se tiene en cuenta que el propio Ministro del ramo, doctor Roberto Morales Ojeda, ha reiterado que hasta el 80 % de las problemáticas de Salud deben resolverse en la atención primaria, con énfasis en el radio de la comunidad.

De los 2 791 planteamientos recogidos en el último proceso de Rendición de Cuenta el 37,4 % fue dirigido al funcionamiento y estado de los consultorios del galeno de la familia. Muchos de ellos sin óptimas condiciones, en habitáculos improvisados o carentes de privacidad, y aunque algunos inconvenientes han sido resueltos; aún prevalecen respuestas sin soluciones o insatisfactorias para la población.

En ello también conspira la no convivencia del equipo de Salud entre sus vecinos, y baste decir que la provincia dispone de 53 viviendas de las llamadas casas-consultorios ocupadas por personal ajeno a las funciones asistenciales.

En otro giro merecen un aparte las consultas de proyección comunitaria que no siempre cumplen lo dispuesto.

Pensemos en aquellos residentes en sitios intrincados que deben trasladarse a la cabecera de su municipio a recibir la interconsulta, y qué haría usted si al margen de dificultades de transportación, la hora en que deben levantarse, las incomodidades del viaje, le digan que la cita está suspendida porque no concurrió el especialista.

Soy de quienes piensan que las instituciones hospitalarias requieren de tratamiento priorizado para evitar que el paso del tiempo, la falta de mantenimiento, las indolencias humanas, y las variadas indisciplinas sociales, les provoquen un colapso que impidan su funcionabilidad.

Hay un poco de todo. Desde filtraciones de una planta a otra, servicios sanitarios inservibles, vectores convertidos en huéspedes permanentes de las mesitas habilitadas en las salas, mobiliario en pésimas condiciones, colchones que piden a gritos su reemplazo, comidas que llegan frías, medicamentos en falta, en fin… Unas provocadas por cuestiones de infraestructura, otras por descuidos, indisciplinas humanas, o por disímiles causas, pero latientes.

Es cierto que los grandes proyectos requieren de dinero que muchas veces ni existe, mas los cálculos y las mentes ágiles, bajo la oportuna planificación, deben funcionar como ese Bing Ben que marca el tiempo exacto en el lejano Londres.

Y si bien las carencias materiales golpean hay otras que brotan del alma y lastran mucho más. No siempre las personas reciben un trato correcto ni una respuesta orientadora. Existen trabajadores del sector en sus diferentes categorías ocupacionales con actitudes impropias. Y asistir a un centro de Salud tiene marcadas razones porque está en juego el bienestar de cada quien.

Tampoco el servicio de ambulancias exhibe buen rostro por las causas que sean, en tanto la situación de los hogares de ancianos, e instalaciones dedicadas a la tercera edad, así como de los insumos para la atención a enfermos encamados merecen una mirada detenida y aparte.

Según dictamen de la comisión de Salud, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente presentado a la reciente Sesión Ordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular entre las principales deficiencias del ramo, aparece la situación higiénico-epidemiológica con la presencia del Aedes aegypti, pero en esto la respuesta tiene que ser multifactorial y con peso decisivo en las conductas individuales a fin de cerrar puertas al mosquito.

La Salud tiene manchas. Es triste que nuestras vidrieras se empañen, y no muestren el brillo requerido. Hay condiciones objetivas que impiden pasos agigantados, pero otras dependen de realidades humanas que se desarrollan a medias o no existen.

Es cierto que también hace falta el estímulo y la atención a quienes juegan un rol protagónico, más en materia de sanidad la vida pide alicientes, y no desdichas e infortunios. 

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Mi Comentario: Con el zika no llueve sobre mojado

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Por Ricardo R. González

El mapamundi parece colorearse a cada segundo con una pandemia que no respeta fronteras ni continentes. Un zancudo agresivo y sin clemencia causante de un virus emergente que, por primera vez, mostró su detestable rostro en Uganda allá por 1947.

Cinco años después se identificó en humanos en el propio país y en Tanzania para diseminar su triste historia hasta en los más incalculables sitios del universo.    

Cuando todo parecía agua pasada apareció en América en 2014 al registrar la isla chilena de Pascua algunas notificaciones. Ya entre febrero y mayo del año pasado Brasil aportó a una lista que hasta la primera semana de 2016 agregaba la enfermedad en 14 países y territorios del continente americano; sin embargo, las estadísticas muestran en la actualidad como un estallido de pólvora al declarar la Organización Mundial de la Salud (OMS) casos autóctonos de Zika en más de una treintena de países, de los que ya no escapa Cuba que reporta, hasta el momento, a dos pacientes provenientes de otras latitudes.

Lo suficiente para no descuidar la vigilancia, si se tiene en cuenta que seis provincias cubanas acumulan los mayores niveles de infestación de mosquito Aedes Aegypti como «protagonista del delicado problema de salud.

En el caso de Villa Clara la situación higiénico epidemiológica persiste como el principal problema de la sanidad local, y con más complejo panorama dos de sus municipios: Santa Clara y Sagua la Grande que no escapan de personas diagnosticadas con dengue.

Ahora bien, ¿qué diferencia el dengue del zika si son causados por idéntico agente?

Según los expertos el dengue irrumpe con fiebre alta de aparición repentina entre cuatro y siete días posteriores a la infección.

A esta su suman dolores de cabeza y musculares, dificultades respiratorias, náuseas, vómitos, tos, congestión nasal y una erupción rojiza en casi todo el cuerpo posterior a los dos a cinco días de estado febril.

Aunque el cuadro clínico del zika se asemeja al de un dengue leve, una de sus evidencias es atribuida a la coloración roja en los ojos motivada por la conjuntivitis que provoca.

No excluye la fiebre, la falta de apetito, las diarreas y los trastornos digestivos, entre otras manifestaciones.

Tanto el dengue como el zika y el chikungunya abren las puertas para un desenlace fatal de no tratarse de inmediato. Insisten los especialistas que en zonas donde coexistan el dengue y el zika habrá que corroborarse o descartarse, primeramente, al dengue a tenor de sus altas tasas de mortalidad, pero no olvidemos que cualquier afección de índole viral pudiera impactar funciones de primer orden como la miocárdica o encefálica.

A mi modo de ver por mucho que se hable del tema no todos los terrestres acuden de inmediato al galeno ante los primeros síntomas. Se acude casi siempre al «vamos a esperar», y ese compás de tiempo resulta catastrófico.

Tampoco creo que la eliminación y modificaciones de los sitios propensos al hábitat del mosquito adquieran prioridad absoluta.

Todavía persisten hogares, centros laborales, y solares yermos, entre tantos, que presentan cubos, macetas, neumáticos u otras fuentes demostradas como ideales para que proliferen los criaderos.

A pesar de la amplia batida que al menos se desarrolla en Cuba son considerables las cifras de viviendas cerradas a la hora de la fumigación. Ello resulta la cobija principal para un insecto insistente en la búsqueda de un refugio a fin de garantizar su subsistencia.

El momento exige la revisión y tratamiento de los tanques elevados, mas continúan los depósitos bajos destinados al almacenamiento de agua como reservorios mayoritarios para la cría del vector.

Las coyunturas exigen disciplina y cooperación entre todos ante este alerta que reclama atención: De acuerdo con reportes internacionales el zika transcurre de manera asintomática entre el 70 y el 80 % de los casos. Es decir, por cada individuo portador de sus clásicas manifestaciones existen cuatro que no las manifiestan, sin que disminuya la posibilidad de trasmitir la enfermedad si el zancudo pica a estos silentes.

Más claro, ni el agua. Si no hay mosquito cesa el peligro. Por ello la responsabilidad individual resulta vital en esta historia porque con el zika, el dengue o el chikungunya no se trata de aburrir con «cantaletas» preventivas. El peligro late, y cada vez va en ascenso, por lo que tampoco es llover sobre mojado.    

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Mi Comentario: El actual rostro del zika

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Por Ricardo R. González

Un buen autofocal garantiza la salud individual y de la comunidad.

Autoridades sanitarias cubanas, en la persona del doctor Roberto Morales Ojeda, ministro de Salud Pública, declararon, este miércoles, que Cuba no conoce hasta el momento de la presencia del zika, del chikungunya, y de otras enfermedades asociadas a los mosquitos Aedes Aegypti y a los del género Albopictus.

No obstante se reconoce la existencia del dengue, y que 55 municipios del país experimentan altas infestaciones por la presencia del vector.

En lo que respecta a Villa Clara dos de sus trece demarcaciones figuran en esta lista: la capital provincial y Sagua la Grande.

Si bien se arremete por todas las vías contra el peligroso insecto todavía las irresponsabilidades poblaciones contribuyen a la nefasta proliferación.

Viviendas cerradas que no se fumigan, microvertederos que aumentan sus volúmenes en cualquier punto, márgenes de ríos atiborradas de desperdicios, recipientes acumuladores de agua sin la debida protección, bebederos de animales que apenas reciben el cambio periódico del líquido, son algunas de las negligencias existentes que no acaban de encontrar la preciada erradicación.

Tampoco se efectúa con periodicidad el necesario autofocal tanto en hogares como en centros de trabajo con el fin de detectar y destruir posibles fuentes que abran las puertas al principal trasmisor del dengue.

Sin embargo, las pesadillas van más allá de lo puramente ciudadano, pues notorias irregularidades en la recogida de basura, deficiente abasto de agua en determinadas zonas, incumplimientos en las normas y comportamiento de la Campaña Antivectorial, y una higiene insuficiente en no pocos lugares contribuyen a «alimentar» la permanencia del insecto.

El zika está declarado por la Organización Mundial de la Salud como una emergencia sanitaria de alcance internacional, y constituye la principal sospechosa del incremento de malformaciones congénitas como la microcefalia en niños nacidos en Brasil, país de la región que hasta la fecha reporta el mayor número de enfermos.

Fue detectado por primera vez en las Américas en 2014 cuando la Isla de Pascua, en Chile notificó las primeras estadísticas hasta que entre febrero y mayo de 2015 aparecieron incidentes en Brasil para diseminarse de manera vertiginosa.

Vale recordar que el período de incubación (tiempo transcurrido entre la exposición y la aparición de los síntomas) aún no está bien delimitado, aunque se estima sea de pocos días, pero de lo que sí hay argumentos es que la sintomatología reporta efectos similares a otras infecciones derivadas de los arbovirus, entre ellas el dengue, y consisten en fiebre, erupciones maculopapulares, conjuntivitis, mialgias, artralgias, malestar y cefaleas.

Suelen durar entre dos y siete días, mas en el caso del zika se adicionan complicaciones específicas. De acuerdo con los criterios especializados el elemento distintivo responde a la aparición inmediata de una intensa picazón (exantema maculopapular pruriginoso) que enrojece la piel, y cuya erupción se extiende desde la cabeza hacia el tronco y las extremidades, sin descartar malestares y decaimiento.

Lo triste en esta historia es que no existen tratamientos ni vacunas preventivas, y solo la actuación mancomunada del hombre y el cumplimiento de las medidas sanitarias devienen pasos efectivos, y más en provincias que tradicionalmente experimentan los mayores niveles de infestación, y que los mantienen: La Habana con sus 15 municipios, Villa Clara, Camagüey, Holguín, Matanzas y Santiago de Cuba, sin que las demás descuiden la vigilancia.

Una máxima impera ante estas coyunturas en las que más de 26 naciones, solamente de América Latina, manifiestan su expansión creciente, y ya aparece en sitios tan distantes como Rusia y China: Unidos podemos tributarle el destierro al zancudo.

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Mi Comentario: Ni barquitos ni Vinagritos

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Por Ricardo R. González

La maestra Digna Guerra dio el puntillazo final. Desde el recién finalizado espacio televisivo Sonando en Cuba (domingos, 8:30 p.m. Cubavisión) manifestó su pavor cada vez que se les pedía interpretar un tema a niños y niñas aspirantes a entrar en el Coro Nacional, y ninguno se inclinaba por el tradicional Barquito de papel o el clásico Gatico Vinagrito, de la por siempre Teresita Fernández.

Es más, muchosdesconocen estas canciones que han acompañado a tantos cubanos en su peregrinar por la infancia; sin embargo, esos pequeños recitan al dedillo cualquier letra incluso ajena a su generación, o se inclinan por aquellas que poco o nada aportan a la formación del individuo pleno.

Más claro ni el agua, y se hace evidente el desgarramiento de esos valores que nutren la espiritualidad cuando la esencia de todo no está en prohibir o suspender determinados productos artísticos. Estas «fórmulas» las sufrimos en el siglo pasado, y lo que provocan es la búsqueda incesante de lo prohibido, como bien subrayara Frank Fernández.

Coincido plenamente con el criterio del eminente músico, pero lo que nunca podemos obviar es que nos forjamos de un árbol común llamado identidad reclamante de su defensa.

Por supuesto que cada época trae sus códigos, y habrá marcadas diferencias entre quienes la integran. Lo que resulta inaudito es que se desconozcan esos íconos indispensables dentro del gran acervo cubano en sus diferentes aristas.

En el caso de la música hay figuras que no permiten que muera la tradición de este archipiélago. Ahí está Liuba María Hevia que ha logrado el rescate de la música de Teresita y de lasrondas y cantos infantiles de todos los tiempos tejidos con la pasión de los arreglos contemporáneos para conformar sus discos.

Ahí estánLidisLamorú, Rita del Prado, Kiki Corona, la ScolaCantorum Coralina, La Colmenita, las peñas infantiles que despuntan en cada provincia, la cienfueguera Rosa Campos, y hasta una OmaraPortuondoque, a través de su premiado CD Reír y cantar, insufla aires frescos a Juan me tiene sin cuidao, al Soldadito de Plomo, o al propio Barquito de Papel.

Cuántos más han dedicado gran parte de su vida profesional a esos locos bajitos de los que un día habló Serrat: Consuelo Vidal, Lourdes Torres, Celia Torriente, Enriqueta Almanza, Ana Nora Calaza, y tantos otros, que, al margen de generaciones, vuelven a revivir a ese niño o niña que —aunque algunos digan que no— sí lo llevamos dentro, y a veces sale para revivir instantes de ese álbum personal integrado por recuerdos.

Aplaudo los proyectos de las disqueras cubanas que se suman a las corrientes porque no mueran las tradiciones, y de los espacios radiales que mantienen viva la música dedicada a los niños. Reconozco la labor de nuestro parque infantil El Bosque, que recibe cada domingo a sus criaturas con la grabación de Liuba cantando su Señor Arcoiris, y a quienes desde los nobles proyectos comunitarios abogan porque cada uno de estos necesarios detalles no formen parte del olvido.

Da pena que no pocos jóvenes desconozcan que un día existió un Benny More para hacerse grande e inmortal, que hay voces como las de Bola de Nieve, Celia Cruz, Barbarito Diez, Tito Gómez, Gina León, Fernando Álvarez, Celeste Medonza, Kino Morán, Celina González… imposibles de arrancar del trono de la cultura nacional.

Que existieron orquestas y conjuntos de lujo, dúos como los de Clara y Mario, y Mirtha y Raúl, que junto al Cuarteto de Meme Solís, Los Modernistas, Los Zafiros, Elena Burke, Moraima Secada,  Pacho Alonso, Esther Borja, Rosita Fornés… tienenespaciosganados imposibles de minimizar.

Esas lagunas recaen en la deficiente formación cultural, y en el mal hábito de ver más de lo ajeno que de lo propio, sin lograr el justo equilibrio. No todo lo foráneo brilla, y en este sentido queda mucho por hacer entre difusores, educadores, líderes comunitarios, organizaciones de masas, familias, y entre cualquier cubano que sienta por sus raíces y las defienda donde quiera que esté.

Diría que no vamos ni por la mitad del camino. Ojalá que esos niños de los que habló Digna, que no conocen ni de barquitos ni de Vinagritos, y sí mucho sobre Shakira, Ricky Martín, Pitbull, o del peor reguetónen bocina, lleguen algún día a idolatrar las partituras que con mucho amor crearonlas musas cubanas para ellos.

Por favor, no las dejemos morir.

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Mi Comentario: Impunidades

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Martirena

Lo apreciado en la última tarde dominical en el Parque Vidal de la capital provincial merece comentarios. Múltiples personas, y hasta familias enteras, atraídas por las bondades de la WIFI pisoteaban sin compasión las áreas verdes del emblemático sitio como si fueran los viejos adoquines que soportan el paso por la ciudad.

Nadie pensó en normas de ornato ni en los daños que pudiera causar al entono de una urbebastante deteriorada por el tiempo y que debe preservar las pocas vistas agradables que sobreviven.

No me opongo a la WIFI, incluso soy partidario de extenderla por todo el archipiélago en la medida de las posibilidades. Tampoco la culpo como causante de estos hechos, pero resulta alarmante la falta de sentido común prevaleciente en los humanos hasta en los mínimos detalles de la vida diaria.

Según cuentan hay quienes han podido apreciar otro tipo de espectáculo con algún que otro colchoncito tirado sobre el césped para pasar las horas nocturnas y recibir el nuevo día bajo los encantos que propicia un paseo por el ciberespacio a través de la conexión.

¿Y qué más nos faltaría por ver? Vivimos en tiempos donde lo alarmante —por rutina— deja de serlo. Microvertederos que proliferan hasta en el propio corazón santaclareño, acompañados de la diseminación de heces equinas y de mascotas «adornando» cualquier arteria, y el peligro de adicionarla a los zapatos si no andamos atentos y con la mirada puesta en el pavimento.

Por otro lado las arbitrarias decisiones adoptadas, como la llamada ventanilla única en ETECSA, que lejos de aliviar los escollos del día a día complican más la existencia ciudadana. Por cierto, ese propio domingo en la tarde el Telepuntotenía cerrado su salón principal y solo permanecía abierto el gabinete para el expendio de los componentes en divisa donde se realizaban la totalidad de las operaciones, excepto la opción de Internet cuyas computadoras, al parecer, pidieron de conjunto la tarde libre.

Es triste que todo esto suceda. Cualquiera pica una calle para beneficiarse de las acometidas del acueducto, y no pasa nada. Allí queda el hueco mal tapado que se pronuncia cada vez más hasta convertirse en un bache permanente.

Se rompen tuberías de agua para utilidad individual y nadie vio nada o se hace de la vista gorda. Hay aceras que han perdido su estructura de antaño casi en su totalidad porque los moradores han levantado quicios a diestra y siniestra, mientras la vecindad olvida la existencia de normas de convivencia como algo tan pasado de moda que ni se recuerdan.

Cada quien construye y reconstruye bajo el concierto de las despiadadas mandarrias, sin pensar en las afectaciones que pudiera ocasionar a los vecinos de los bajos o de los laterales como exige la vida en comunión. Solo en casos excepcionales se demuestra esa solidaridad llamada a existir, y que vela por no afectar a los demás.

Cuántos detalles pudieran engrosar este «recorrido», sin contar esas piñas y corazones —de los que hablé una vez— y que se suman a la cotidianidad del lenguaje cubano, tan normal como que el infante diga mamá y papá.

Lo cierto es que mientras no actuemos con el ánimo de modificar nuestros patrones, de crecernos en la vida, y de convertirnos en ciudadanos plenos estaremos entre un baño de lodo que no aporta nada y nos degrada.

Será necesario abandonar ciertos paternalismos y blandenguerías a fin de adoptar los métodos establecidos cuando la persuasión y el convencimiento formen parte de algo sin efecto.

Ojalá que la imagen de los próximos domingos y la del resto de los días traigan mejores suspiros. Al menos la de este 23 de agosto fue salvada por los respetables acordes de Los Fakires que, desde los portales de la Casa de la Cultura Juan Marinello, constituían un excelente antídoto para olvidarnos de ese ramillete de impunidades que nos remonta a los tiempos de cowboy y del oeste.

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Mi Comentario: Villa Clara, te queremos limpia

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Por Ricardo R. González

Hace tiempo atrás, tanto que no recuerdo cuánto, sentía el orgullo de caminar por una de las capitales provinciales más limpias de Cuba, y no dejo de reconocer que el orgullo me provocaba las mejores complacencias si el criterio provenía devisitantes en tránsito.Lamentablemente aquella imagen la perdí, se desvaneció, y hoy muestra un contraste muy diferente.

Me agradó que la gestión de Servicios Comunales ocupara uno de los puntos de la décima sexta sesión ordinaria correspondiente al XI período de mandato de la Asamblea del Poder Popular en Villa Clara, en la que expertos de la Comisión de Salud, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente expusieron sus fundamentos.

A mi modo de ver resulta en extremo preocupante que las reiteradas indisciplinas poblacionales y de las administraciones estatales en torno al vertimiento de residuales en sitios inadecuados abundeny se diseminen como peligrosa pólvora, no solo en la periferia de las ciudades, si no, en calles céntricas que ofrecen deplorables imágenes a pleno día.

Ello genera la proliferación de microvertederos que atentan contra las normas de higiene comunal y ambiental, por lo que dichas realidades no están a tono con los requerimientos para el control adecuado de la situación higiénico—epidemiológica.

En esto hay parte y parte en un mundo donde las indisciplinas sociales están al por mayor, en que el estiércol y el excremento de animales domina algunas avenidas, y en perímetros que pasan las horas —e incluso días— y las bolsas de desperdicios aguardan por su recogida.

Es cierto también que muchas personas sacan los residuales en plena tarde. Casos que desde las 4:00 sitúan los desperdicios en exteriores sin una envoltura adecuada, lo que provoca la suciedad en las aceras para entorpecer más las incongruencias del ornato.

He vistos botellas de ron, pomos de aceite vacíos, escombros de una construcción casera, cáscaras de mango, residuos de arroz y frijoles… sin una mínima protección. Como si formaran parte de los atributos del vecindario, y no pasa nada. Al día siguiente se repite el cuadro. Ni hay responsabilidad individual ni actuaciones contundentes ante tales sucesos. 

Incluso dan lugar al incremento de esos buzos callejeros que, en busca de laticas de cerveza, de refrescos o de otro contenido, contribuyen a expandir aún más lo malamente empacado. 

No sé cuántas veces he leído en el propio Vanguardialas llamadas «estrategias» y «programas» para mejorar la recogida de basura al menos en Santa Clara. Y a la postre ¿qué pasa con estas? «por qué funcionan unos días y después se incorporan al saco del olvido?

Es cierto que faltan recursos. Más del 70 % de la recepción de desechos sólidos en la provincia se realiza mediante tracción animal hacia los 105 vertederos habilitados. Conozco, además, que los medios de protección y el instrumental de trabajo dejan mucho que desear, y que ciudadanos inconscientes empañan el trabajo de seres humanos que conocen el sabor de las madrugadas o desafían la intensidad del sol barriendo el pavimento y sin el menor escrúpulo tiran sus colillas, papeles, y hasta las excretas de las mascotas.

No es secreto que existe bajo por ciento de reciclaje de los residuales sólidos en los sitios establecidos, y que el ordenamiento en las zonas destinadas a trabajadores por cuenta propia no siempre se cumple,sin excluir la insuficiente inspección urbanística.

Hay mucho más, pero lo inaudito es que la basura ya forma parte de nuestro contexto como el pan nuestro de cada día, que en los portales de instituciones estatales de céntrica ubicación aparezcan tortas de excrementos humanos mezcladas con manantiales de orine. A tal punto que tantoacumulación de ácido ha fulminado la parte inferior de la potente verja que protege uno de los laterales de la Biblioteca Provincial Martí.

Y como este miles de ejemplos que llaman a preguntarnos si vivimos en pueblos similares a los representados en las antañas películas del oeste, o en cambio pertenecen a un siglo xxi supuestamente civilizado.

Como parte de Liborio exigimos y reclamamos. Tenemos derechos; sin embargo, recordemos esos deberes que tambiéntocan a las puertas y que, intencionalmente o no, echamos en la bolsa del olvido.

En esta contienda no excluyo a los organismos estatales porque la higiene y sus problemáticas carecen de cartelitos que delimiten lo privado de lo colectivo, y máxime cuando se pone en juego la sanidad que ha tenido etapas de bailar en una cuerda floja.

Siempre he dicho que prefiero ver acciones y realidades a decir o consignar en un informe lo que sabemos sucede. Al César lo que es del César, y cada uno a cumplir sus responsabilidades.

De lo contrario seguiremos viviendo en ciudades, poblados y bateyes asfixiados por esas telarañas que nos devoran debido a la indolencia de quienes lo habitan.

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Mi Comentario: El Piano Bar de Santa Clara llora

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Por Ricardo R. González

Surgió en una etapa en que Santa Clara reanimaba su vida nocturna, y le insuflaba cultura a las principales arterias de la ciudad. Más o menos en la época en que «paría» el bulevar, y también se esperaba la imaginaria cigüeña para el nacimiento del Piano Bar, ese céntrico sitio que, tradicionalmente, regala los acordes de la talentosa Freyda Anido y sus acompañantes a fin de alimentar el alma.

Durante mucho tiempo conservó su identidad. Un complejo cultural gastronómico de excelencia reconocido por varias generaciones de coterráneos e incluso por visitantes de otros lares que admiraban el proyecto generador de una placentera estancia.

Pero… el tiempo, el implacable, el que pasó,y el que arrasa a veces con las buenas intenciones, fue desmoronando el proyecto, y lo que constituía uno de los cuatro o cinco homólogos existentes en el país solo le queda el nombre, y algún que otro recuerdo.

Los sábados Freyda sigue deleitando con su piano bajo el derroche de la maestría que envuelve a esa mujer; sin embargo, gran parte del público —en su mayoría jóvenes— aguarda en los exteriores, y quisiera que pasaran las horas para echar a andar una clásica Discoteca, que irrumpe a las 11:00 de la noche,de martes a domingo, a 20:00 pesos la entrada en moneda nacional.

Imagino las cosas. Alguien llegó un día y determinó que aquella estructura de la renombrada instalación estaba obsoleta, por lo que debía cambiar su objeto social y «ajustarse» a la nueva era.

Soy el primero que está consciente de que los tiempos cambian. La generación de Los Beatles difiere a la de Charanga Habanera, y cada una tiene —y defiende— sus códigos, mas lo que nadie me puede contradecir es que la cultura, esa nuestra, necesita y demanda su diversificación.

Para escuchar reguetón—buenos, malos o (re)malos—hay sitios, pero el pueblo también desea nutrirse del bolero, del feeling, conocer a los grandes de la inmensa trova cubana, y por sobre todo, darle espacio al enorme talento disponible en Villa Clara que, más allá de sus habituales peñas, pudieran revivir el Piano Bar sin apartarlo de las posibilidades del momento.

Recuerdo que nunca fue una institución inflexible ni exclusiva. Allí tuvieron su espacio el dúo Blanco y Negro, y otras agrupaciones de pequeño formato que le dieron vida a cada noche santaclareña.

Allí, en esa esquina de Luis Estévez y Bulevar se reunían personas a celebrar aniversarios o momentos imborrables de sus vidas, y desde allí también existían homenajes para quienes, con sus buenas acciones, se convertían en personalidades de esta urbe por todo lo que han entregado en sus respectivas vidas.

Es cierto que ahora imperan presupuestos, gastos y economías racionadas y ajustadas. Hay que ver lo rentable y lo irrentable, pero la cultura necesita masificarse, hacerla grande, y socializarla.

En esto vale el dinero, pero mucho más el empeño y, sobre todo, los buenos propósitos.

Ahora el restaurante del Piano Bar está en reparaciones, pero en las noches tiembla la tierra con esa discoteca que ha causado innumerables quejas de los vecinos, por diversas vías, debido a los altisonantes decibeles. No obstante, el panorama sigue igual.

No me explico cómo un pequeño local acoja ese tipo de funciones, por lo que urge rediseñar los perfiles de nuestros centros y adecuarlos a sus características.

En mis pesquisas supe que existe un proyecto —incluso aprobado por la Empresa de Alojamiento y Gastronomía de Santa Clara— con el propósito de rescatar el Piano Bar. Algo atinado, y con opciones tanto para el día como para las noches ¿Y qué falta entonces para aplicarlo? ¿esperar a que el comején se coma el piano o que el bum bumexcitante de la música desplome el local?

No me opongo a las discotecas, pero el sentido común tiene que trabajar mejor, y alejarlo de esas neuronas comprometidas con la inercia o alimentadas solo por el cálculo de los ingresos. Entonces ¿quién se ocupa de ese plan vital encaminado a recrear el alma?

Ojalá dentro de muy poco nuestro talento local y los pequeños formatos musicales encuentren allí otro espacio en la ciudad. Tantosexcelentes artistas que tenemos y no sabemos aprovecharlos. O que figuras reconocidos a nivel nacional lleguen por ese sitio emblemático, y dejen huellas de lo que han sabido ganar gracias a su respetable trayectoria.

Mientras tanto, sigo aplaudiendo a Freyda, a su grandeza dentro del arte, y a esa persistencia de mantenerse, contra vientos y mareas, tocando su magistral piano. Reconozco a los trabajadores del centro, y a quienes, a pesar de los pesares, tratan de salvaguardar la institución aunque el Piano Bar exhiba sus angustias y también llore.  

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Mi Comentario: 31 de Mayo, un día después

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Por Ricardo R. González

Cada 31 de Mayo el mundo convoca a «silenciar» el humo, y puede que después, o quizás hasta en el mismo día, la vida siga su curso, y no pase nada.

Proseguirán los fumadores activos junto a los lamentables pasivos. Esos expuestos a la muerte ante la indolencia de quienes se conciben reyes del Planeta.

Es triste escribir que según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el consumo de cigarrillos exterminará a más de seis millones de personas en el mundo durante este 2015 que transcurre.

Y lo que resulta inaudito es que será una cifra mayor a la causada por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH-SIDA).

El número de decesos asociados al tabaquismo ascenderá a 6,4 millones al término de 2015, mientras que en 2030 los pronósticos auguran 8, 3 millones como consecuencia del hábito de fumar, en tanto las víctimas de SIDA ascenderán a 6,5 millones cuando pasen otros 15 años.

A raíz de todo ¿por qué te expones?, ¿por qué le privarás a tu familia el deseo de compartir juntos y emprender larga vida?, ¿acaso no recae sobre tu conciencia la responsabilidad de que estás contaminando al Planeta y a los que quieren despertar mañana y ser partícipe del futuro?

Cuando tengas tiempo responde a estas preguntas. Reflexiona, y piensa que la vida es mucho más que un cilindro lleno de nicotina y sustancias dañinas.

Otro droga que consume y aniquila el bolsillo.

Piense en esto, aunque sea un día después.

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Mi Comentario: Entorno nuestro de cada día

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Por Ricardo R. González

Cuando el trabajo comunitario cobra fuerza y parece instituirse como una plataforma cubana encaminada al futuro satisface que una de las acciones ejecutadas por Villa Clara sea la de llevarlo hacia las comunidades costeras a fin de lograr la participación activa de sus habitantes.

Es cierto que hay aristas favorables como la de esos proyectos vinculados a las áreas de Manejo Integrado en las zonas de La Panchita, Carahatas, Isabela de Sagua, y Nazabal.

No se olvidan Uvero, Juan Francisco, Jinaguayabo y Caibarién, en tanto tres de los municipios vinculados a nuestras costas aparecen incluidos en la experiencia nacional con miras integrales dirigidas al desarrollo.

Y nada descartable son los programas implementados en varias áreas protegidas, de conjunto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), que reafirman la necesidad primordial de preservar un entorno rico en diversidad, pero castigado por diversos azotes, tanto de índole natural como por esas desenfrenadas esquizofrenias humanas que resurgen como virus.

Conozco muy bien las acciones realizadas en el refugio de fauna Las Picúas—Cayo del Cristo, un sitio caracterizado por su amplio ecosistema marino y aves acuáticas como garzas, patos y en especial el Flamenco Rosado (Phoenicopterus ruber ruber).

Esta comunidad constituye un centro importante de reproducción de las especies provenientes de Norteamérica, aunque presenta daños en sus manglares, fundamentalmente del Mangle rojo (Rhisophora mangle) atribuido a factores multicausales.

Tampoco los arrecifes coralinos escapan de heridas, en tanto el manatí (Trichetchus manatus) manifiesta su declive propiciado por las capturas furtivas, junto a las actividades pesqueras en sus hábitats.

Ello pone la situación en una balanza de peligro. Por un lado, las serias afectaciones en el estado de conservación, y por la otra, el prolongado proceso reproductivo de la especie con riesgo para la supervivencia a largo plazo.

Otro tanto ocurre con las tortugas marinas (Caretta caretta), (Chelonia mydas) y (Eretmochelys imbricada) blanco de amenazas, a pesar de figurar en veda total.

De mucho o poco en favor del equilibrio pudiera decirse de la Iguana Cubana (Cyclura nubila nubila), la Jutía Conga (Capromys pilorides), o de la amplia diversidad de la fauna marina que múltiples ocasiones ha pedido clemencia ante tantos actos despiadados.

Una mirada a otro refugio: Lanzanillo-Pajonal-Fragoso muestra diferentes formaciones vegetales con predominio del manglar, y una variedad de flora, desarrollada en las dunas, que sobrepasa la veintena de especies.

Si algo distingue a esta porción es que estos cayos constituyen un poderoso corredor migratorio hacia otras áreas, sin menospreciar la presencia de la jutía rata, algo endémico y con extremo peligro de extinción, que se concentra de manera exclusiva en Cayo Fragoso.

Por suerte los especialistas del Citma junto a otras instituciones tratan de enmendar los daños, de reforestar al máximo, de devolverle al medio ambiente lo que un día nos regaló, y no fuimos capaces de apreciarlo.

Pero la tarea, por marcadas buenas intenciones, no puede dejarse solo al talento y a los buenos deseos de hacer por parte de los expertos. A pesar de esos esfuerzos algunos descalabros resultan ya irreversibles, y evitarlos también compete a ese gran conglomerado llamado comunidad.

No solo en áreas protegidas y en paisajes envidiables, si no en lo que nos pudiera parecer insignificante traducido en nuestro radio de acción. Todavía hay plantaciones que se siembran y secan, existen flores que engalanan el ambiente y unas manos irreverentes las arrancan. Tampoco han cesado los infantes, y no tan niños, que persiguen la horqueta para utilizarlas como armas lacerantes de las aves, y prevalecen aquellos que oscurecen más los maltratados ríos.

Qué decir de los microvertederos que proliferan por cualquier punto de la urbe santaclareña, —y diría que más allá de esta—, considerada entre las más limpias de Cuba, aunque a mi modo de ver hace mucho tiempo perdió este distintivo llamado a rescatarse cuanto antes, y así sumaríamos tantos hechos que muestran esas deudas vigentes en nuestro actuar cotidiano, y como seres que padecemos o propiciamos holocaustos imperdonables.

Soy de quienes piensan que aun los programas de Educación Ambiental no llegan con la fuerza necesaria a todos los lares, como tampoco las asignaturas afines, incluidas en el sistema educacional, provocan el impacto necesario a fin de modificar conductas e indolencias desde edades tempranas.

La Natura hay que sentirla, y más que sentirla diría amarla. No se trasmiten emociones leyendo un simple papel o una cita de lo que alguien dijo al respecto. A ello hay que ponerle pasión, iniciativas, motivaciones, y sobre todo sumar a favor del bien. 

Valen, entonces, los acertados propósitos del trabajo comunitario, pero que no queden en meras teorías para llenar papeles y «cumplir» planes, pues la vida necesita de nuevos bríos y realidades que compulsen. Reflexionemos sobre esa asignatura pendiente, de la que un día habló Arjona, y convirtámonos en celadores permanentes de ese entorno nuestro que es el de cada día.  

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Mi Comentario: La Ciencia no es el globo de Matías Pérez

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Por Ricardo R. González

Día a día tropezamos con la misma piedra. Lo que debe figurar como regla se convierte en excepción y sorprende que, ante tantas necesidades de impulsar la vida en diferentes esferas, de las 120 empresas villaclareñas solo tres destinaron parte de su presupuesto a la implementación de resultados científicos en 2014.

Todavía el hecho me da vueltas en la cabeza, mas valga el aplauso para Aseguramiento del Comercio, Confecciones y Calzado, y METALCOM que tienen una visión más amplia en ese empeño de que cada resultado debe ser aprovechado, y adecuarlo a los perfiles de la entidad a fin de sacarle fructíferos dividendos.

No hay aspecto priorizado de la sociedad que quede fuera de la mira de investigadores y científicos, por lo que es lamentable que después del desgaste de neuronas, y de un precioso tiempo invertido,se menosprecie el talento o las disponibilidades de lo ya hecho.

Vale decir que, si de aplicación se trata, la provincia trabaja en las principales líneas queexige la cotidianidad. Por ello la producción de alimentos, los detalles inherentes a la energía, y los nuevos materiales de construcción para viviendas constituyen prismas elementales.

A ellos se suman la calidad de vida, el impulso a las ciencias sociales y humanísticas, y la protección del medio ambiente como necesidades para cualquier nación que se inserte dentro de lo controvertido de este mundo.

Hay tela por donde cortar, y a mi modo de ver de nada sirven tantas buenas acciones si los directivos no aplican, oportunamente, estas plataformas, o no la tienen entre sus planificaciones priorizadas.

El enorme reto está en convertir los productos o servicios en realidades, y para ello resulta decisiva la inclusión en los planes y presupuesto de cada entidad, pues mientras permanezcan en informes o en papeles pasarán a la larga lista de las etcéteras sin que vean la luz de la aplicación.

Es inaudito que el potencial recogido en proyectos e investigaciones no se utilice de manera efectiva en el desarrollo de la economía, y en este sentido retomo lo dicho por José Fidel Santana Núñez, viceministro del CITMA, al subrayar que una directriz principal será la de trasladarle al empresariado y decisores que la Ciencia, la Tecnología y la Innovación son herramientas de primer orden para ahorrar recursos.

No soy de quienes piensan que la responsabilidad total recaiga sobre el CITMA. Si bien este organismo conduce y aporta deben afiliarse los restantes para valorar qué líneas de investigación están concluidas, de qué manera se pudiera aplicar los resultados, y analizar la forma de implementación dedichos estudios que transitan por un gigantesco abanico. Desde salvar vidas hasta evitar que se pierdan miles de hectáreas a causa de las inundaciones.

La realidad me impone hacer un alto en las investigaciones relacionadas con peligros, vulnerabilidades y riesgo (PVR). Si está delineado todo lo concerniente a desastres naturales, intensas lluvias, penetraciones del mar, efectos de fuertes vientos, incendios en áreas rurales, deslizamientos de tierra, sequia, y epizootias o enfermedades que afectan a los animales, habrá que insistir en que las fortalezas de los estudios conducen a gastos evitables.

El propio programa de enfrentamiento al cambio climático reclama acciones preventivas. Se cuenta con los fundamentos especificados en las correspondientes plataformas, pero si quienes tienen la responsabilidad de seguirlas duermen sobre laureles de nada vale que ocurra el fenómeno para, a esa hora, adoptar planes y medidas.

En otras palabras, al César lo que es del César.El investigador no tiene que introducirresultados. En muchos casos —y los conozco— constituyen una especie de parto agonizante a fin de concebirlos, y a partir de entonces tendrán que habilitarse otros mecanismos que permitan el pasaporte de la teoría a los hechos, de la realidad a la inmediatez.

Ojo también con el trabajo de los innovadores y racionalizadores. Cuántas soluciones están engavetadas, y sin embargo, aguardan por su generalización. Es cierto que en incontables ocasiones faltan recursos y, sobre todo, el factor dinero, masen medio de coyunturas adversas y carencias tienen que existir mentes ágiles con la «chispa»de batallar por darle vida.

Cuba es un país de abismales contrastes. Para cuestiones medioambientales existen recursos jurídicos establecidos en una nación que tiene legislaciones, decretos, y prohibiciones… hasta la saciedad. Todo está normado y bajo reglamento, en cambio cuántas fisuras existen, cuántos orificios de una peligrosa capa de ozono están sin remiendos, y uno de ellos radica en que la ciencia y la tecnología carecen de acápites de rigor a fin de introducir la aplicación de resultados.

Vaya paradoja. Me parece que ya es hora de que muchas instituciones se acerquen al CITMA tanto en busca de asesoría como para valorar intereses y analizar, de conjunto, las posibles soluciones de avance en este largo camino. Revisar disponibilidades y adecuarlas a lo que constituye nuestro pan de cada día en favor de esa comunidad que aguarda y necesita.

La Ciencia no es el globo de Matías Pérez que se infló y, tristemente, desapareció. Todo lo contrario, aparece como fundamento insoslayable de vida, un componente que pide el concurso de todos. Solo así el mencionado desarrollo sostenible bajará de las nubes para conducir los pasos en el supuesto paraíso terrenal.

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Mi Comentario Los días ¿del agua?

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Por Ricardo R. González

Las quejas reiteradas de los villaclareños en torno al suministro de agua sobresalieron en la agenda de la última sesión de la Asamblea del Poder Popular en Villa Clara (APPP), como parte de un territorio donde las irregularidades con el líquido vital constituyen una de las pesadillas en el día a día de sus habitantes.

Diría que nos montamos en el cachumbambé de la incertidumbre porque no sabemos qué «regalo» espera en el siguiente amanecer. Por ello no me resultó extraño que funcionarios del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) corroboraran que la demarcación fue la de peor servicio en el país durante el pasado año, y si bien aparecen ciertas mejorías aun distan de borrar lo que todavía persiste como talón de Aquiles dentro de un largo y tortuoso camino.

Confieso que me resulta escabroso —y hasta bochornoso— escribir sobre el tema en una provincia que dispone de 106 sistemas de abasto de agua para garantizar loque llaman distribución, pero al margen de la cifra, lo cierto es que, en2014, se registraron unas siete afectaciones diarias, con larga estadía, motivadas por roturas de bombas en algunas zonas.

Ello lo consigna el informe presentado por la Comisión Permanente de Atención a los Serviciosde la APPP que resume lo apreciado solo en cinco municipios donde evaluaron la actividad de Acueducto y Alcantarillado: Santo Domingo, Placetas, Manicaragua, Corralillo y Camajuaní, con énfasis en el panorama experimentado por las comunidades La Caoba y Palo Bonito, Falcón, Güinía de Miranda y Jibacoa, Rancho Veloz, y Vueltas.

Si echamos el ojo a la capital provincialsus moradores bien sabende las frecuentes averías en las fuentes suministradoras Hanabanilla, Palmarito y Ochoita que provocaron la extensión de los ciclos entre 10 y 15 días en diferentes repartos; en tanto, Camacho-Libertad sobrepasó las 30 jornadas.

Las pesquisas periodísticas me llevaron a indagar lo que ocurre en otros territorios de los que no fueron visitados por la referida Comisión. No me alcanzaría el espacio para consignar la totalidad de las quejas, pero vale decir que, por ejemplo, en el consejo popular Centro-Victoria, de Sagua la Grande, las problemáticas son consecutivas debido a las roturas en la estación de bombeo, casi tan frecuentes que deja de ser «noticia» la llegada del agua porque se desconoce hasta cuándo durará la felicidad del momento.

Este territorio acumuló 172 insatisfacciones relacionadas con el tema ( Acueducto y Alcantarillado) para ocupar el tercer lugar municipal por número de quejas, y otro de los sectores con notorias tristezas acuáticas lo es Villa Alegre, y San Juan-Finalet, entre otros.

Si miramos a las zonas montañosas prosigue el deterioro de la infraestructura para el abasto del líquido a las pequeñas comunidades.

También el servicio de pipas en la provincia exhibe irregularidades, mientras los puntos de vertimientos de residuales de las fosas prosiguen como uno de los tantos problemas higiénico-sanitarios aun no resuelto.

Y aunque vislumbran determinadas mejorías con el tema Acueducto para 2015 engañaría al lector si afirmo que resultarán definitivas, y que se hará realidad ese sueño de que el agua deje de ser esa asignatura pendiente que nos castiga y agobia. No vislumbra, de momento, macroproyectos como los acometidos en Santiago de Cuba, Pinar del Río o La Habana, por lo que se incluirán, paulatinamente, otras soluciones en los planes de la economía, a tenor de que una conductora externa está valorada en 112 millones de dólares aproximadamente.

Esa es la realidad, y me pareció medular el criterio expresado por la delegada María del Carmen Velasco Gómez, del municipio de Santa Clara, quien dejó las cuentas claras al señalar que no basta con disponer de un sistema de trabajo, de realizar esfuerzos, y tener buenas intenciones, si faltan recursos fundamentales encaminados a lograr mejorías.  

A mi modo de ver Cuba debe ser el país que más estrategias tiene implementadas. Para casi todo existen estos modelos concebidos en la era moderna, pero soy de quienes prefieren que se aparten un poco de tanto basamento científico y de esa academia superdepurada —con el perdón de los doctos—a fin de que se conviertan en realidades palpables que alivien las tantas agonías de los terrícolas contemporáneos.

Pensemos en esos hombres y mujeres que regresan a la casa con miles de problemas tras concluir una jornada de trabajo, y que luego de batallar con los carretones, la guagua, analizar el complejo crucigrama de lo que van a poner en la mesa, jugar con los precios, o vaya usted a saber… tengan que cargar agua para garantizar las necesidades hogareñas.

No olvido a las personas con familiares encamados y niños pequeños que a veces se le acumula la ropa sin poder hacer nada, en espera, quizás, delsiguientedía para ver si una especie de magia les obsequia el ansiado ciclo.

A ello se suma la situación reportada por las 197 fuentes contaminantes cuyas mayores incidencias recaen sobre el Ministerio de la Agricultura, con 62, el de Recursos Hidráulicos (35), el grupo empresarial azucarero (AZCUBA, 24), la Alimenticia (18), Educación (12), Ministerio de Industria (MINDUS,11), y Ministerio de Energía y Minas (MINEM), con 10.

Estas afectan las cuencas hidrográficas del río Zaza, Sagua la Grande, Sagua la Chica, y Hanabanilla debido al incremento de convenios porcinos, y la ausencia de tratamiento de desechos por parte de los mataderos, la pasteurizadora, y las fábricas de conservas, entre otros.

Quedó claro que en el caso de los asentamientos poblacionales que pertenecen a AZCUBA, y al MINAGRI compete a estos la responsabilidad de garantizar los servicios relacionados con el agua.

Retomo los numeritos. El IV Proceso de Rendición de Cuenta —también analizado en la reunión— generó 18255 planteamientos.El panorama de la carencia de agua y otros tópicos afines acumularon 4565 incidencias durante el XV período de mandato; de ellos, solo recibió solución el 59,28 %.

Si bien se tiene establecido el planeamiento de desarrollo hidráulico hasta 2020 con varios proyectos, pienso que de no actuarse con mayor celeridad e impactar a las neuronas para que resulten verdaderamente intranquilas seguiremos, año tras año, con idénticas insatisfacciones. También los rectores nacionales tendrán que apoyar más a las provincias para evitar el desgaste en temas que dependen de recursos.

Y a ello sumo las indisciplinas sociales. Gentes que rompen las conductoras para beneficio personal o por simple placer, otros que desbaratan aceras y calles para desviar las acometidas a su antojo, salideros que aparecen por aquí, por allá, y se convierten en verdaderas fuentes naturales en un país donde se pierde el 58 % del agua que se bombea, y; sin embargo, no pasa nada.

Villa Clara disponede un programa de reanimación de redes hidráulicas que establece el mantenimiento y  reparaciones previsto para el actual año. Habrá que insistir también en la calidad, y ojalá que las buenas intenciones por venir me hagan quitar, algún día, las incógnitas que puse en el titular de este comentario. Que así sea.

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Mi Comentario Jubilación ¿Un demérito?

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Por Ricardo R. González

Si la realidad responde a lo que suscriben los informes me agrada conocer la existencia de determinados colectivos que no despiden, definitivamente, a quienes entregaron gran parte de su vida para configurar la historia de un centro laboral, aunque ya estén acogidos a la merecida jubilación.

Según la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en Villa Clara existen buenos ejemplos en el hospital universitario Arnaldo Milián Castro, en el matadero Chichi Padrón, así como en industrias importantes ejemplificadas en Planta Mecánica, y la INPUD Primero de Mayo.

Pudieran existir otros, mas lo que resulta irrebatible es que la mayoría de los colectivos no siguen dicha línea, y se acogen al capítulo de las aguas pasadas una vez que el afiliado marcha a su hogar.

Son innumerables los ex obreros que nunca más han recibido una llamada que les diga: «hoy es nuestro Día y nos acordamos de ustedes». Tampoco para expresarles la felicitación de cumpleaños, e incluso invitarlos a una actividad a fin de rememorar aquellos momentos en que resultaban imprescindibles en la fábrica, en el central, o en otras instituciones de las tantas existentes.

Casi nadie recuerda a quienes, con astucia e inteligencia, sacaron adelante infinidades de planes y compromisos para hacer que su trinchera no quedara a la zaga.

Cuántas secciones sindicales se acuerdan de esos baluartes que hasta ocuparon responsabilidades en el ejecutivo, y asumieron esa tarea, de manera voluntaria y colateral, y hoy ni se sabe quienes fueron.

Pienso en aquellos que, cumplido el tiempo reglamentado, eran merecedores de la medalla de su sector y jamás le hicieron los trámites para congratularlos en el momento preciso. Hoy no cuentan con el distintivo, a pesar de tener una hoja de servicios intachable en las décadas ocupadas por la vida laboral.

Salvo alumnos que los reconocen en la calle hay maestros y maestras que solo cuentan con esos instantes felices porque ya muy pocos de los directivos de cada escuela memorizan aquellos avatares que enfrentaron frente a un aula en el afán de formar a las nuevas generaciones.

Pensemos en los veteranos azucareros que de solo escuchar el pitazo del central se les estremecía el alma, en el constructor que supo de mezclas, embarres y esfuerzos para empinar una obra que lleva el sello de muchos, y también el propio, o en quienes debido a una enfermedad o por otras causas no pudieron concluir su período laboral ni entregar todo el caudal de posibilidades.

Siempre digo que habrá que respetar las tradiciones a tenor de que canas no salen por gusto, son resultados de esa gama de aciertos y desaciertos que conforman la vida, pues la experiencia no llega en un día ni siquiera con una década de trabajo.

Pienso que la jubilación aparece en el momento oportuno. Deviene una etapa de la existencia que posee sus encantos y alternativas para mantenerse útil. Hay que asumirla con toda dignidad, y no apruebo eso de «esclavizarse» con la jaba en la bodega, aferrarse al movimiento de las agujetas, o dedicarse al cuidado exclusivo de los nietos.

Depende mucho de las cualidades personales y de la visión para interiorizar esa nueva etapa que puede desarrollarse con prismas infinitos, siempre que el contexto familiar interiorice que tener al «viejo» o la «vieja» en casa no constituye la solución para olvidarse de las responsabilidades comunes.

Ya suman 15 mil 411 jubilados en Villa Clara, y la cifra se irá incrementando de año en año. Habrá que ver si todos experimentan el deseo de de visitar ese recinto que los vio transitar durante largos años y donde dejaron el inmenso manantial de su sabiduría.

Cada obrero —aun jubilado— merece un trato diferenciado, sin olvidar particularidades, sus problemas más o menos agudos. Viéndolos como entes de carne y hueso que en cualquier momento necesitan comprensión, ayuda, solidaridad…

A veces las coyunturas económicas, la falta de tiempo, lo agónico de lo cotidiano afloran como excusas a fin de justificar lo que no hemos hecho, pero alegrar la espiritualidad no requiere de desvíos de recursos ni soñar con imposibles. Encuentra sus bases en la cultura del detalle, en cultivar el humanitarismo que llevamos dentro, y sorprender a quienes forman parte del patrimonio sagrado de la clase obrera.

La Universidad del Adulto Mayor constituye ferviente prueba de utilidad y valía a pesar de los años. Por eso me incluyo entre quienes aseveran que la jubilación no es un demérito. Resulta el cierre de un capítulo a fin de comenzar una nueva historia. 

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Mi Comentario: ¿Apatías?

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Por Ricardo R. González

Hay retos que parecen invencibles; sin embargo, recordaré por siempre el de aquella profesora de primaria que se impuso vencer uno ante aquel alumno que, para el resto del claustro, resultaba apático, indiferente, y hasta un caso perdido.

Como excelente pedagoga notó que algo extraño ocurría en el niño y era su deber investigarlo. Poco a poco la maestra desplegó sus habilidades, fue reconociéndolo ante el colectivo según era capaz de ganárselo, lo invitó a compartir responsabilidades, y sobre todo, hizo que no se sintiera relegado contando para ello con la complicidad de los restantes discípulos.

Una batalla vencida en este complejo mundo nuestro en el que los cartelitos de apáticosparecen extenderse como el dañino marabú. Pensemos en el entorno laboral ¿Cuántos compañeros valiosos cumplen su trayectoria de trabajo sin que apenas se les haya reconocido?

¿Cuántos innovadores y racionalizadores siguen alumbrando con  brillantes ideas ese camino largo e incesante de soluciones y ni siquiera trasciende su obra?

En décadas pasadas asistía a determinado Sindicato y siempre que llegaba la relación de los vanguardias me parecía estar viendo una copia del año precedente. Los mismos consagrados y «consagrados», bajo un compás en que la emulación perdía el incentivo porque ya el colectivo conocía el veredicto de antemano.

Mas, hay de todo en la viña del señor. Cualquier premio o distinción recibidos llena de regocijo el patrimonio personal, pero no es menos cierto que deja huellas en ese centro que ha visto empinarse al obrero.

¿Y cuántas veces dichos lauros pasan sin penas ni glorias? Solo entre el susurro de algún compañero o de quien se entera por casualidad y felicita a título personal, o cuando en una reunión se emite un aplauso verdaderamente anémico, mientras la vida sigue su curso tan normal como resulta la sucesión de los días y las noches.

Si de algo puede iluminarse Cuba es de la cantidad de talentos que ha dado en todos los órdenes, mas afirmo que no en todos los casos encuentran su justo sitial.

Todavía guardo el sabor amargo del deceso de Teresita Fernández y de Esther Borja, figuras cimeras de nuestra cultura nacional que ganaron su prestigio entre cuatro generaciones, y tuvieron una pálida difusión a la hora de la partida.

Nadie nace con el gen de la tan llevada y traída apatía. Tampoco la ciencia le consigna, hasta el momento, antecedentes hereditarios. Y si alguien manifiesta estos indicios es porque hay causas que inciden en dichos alejamientos y frialdades.

¿Qué papel han jugado los directivos, las secciones sindicales, el resto de las organizaciones en función de indagar los motivos?

A cada obrero, cederista, federada y ser humano hay que dispensarle un trato diferenciado, sin olvidar sus particularidades, sus problemas más o menos agudos. Viéndolos como entes de carne y hueso que en cualquier momento necesitan comprensión, ayuda, solidaridad…

¿Se ha conversado con los considerados apáticos a fin de determinar si realmente lo son? ¿existen iniciativas encaminadas a acercarlo al colectivo a fin de que recuperen lo supuestamente perdido? ¿Se ha sido consecuente con su aval y con los resultados del trabajo en períodos anteriores?

Existen miles de preguntas antes de tildar a los X o a los Y de apáticos. Ello no obedece ni al bloqueo, ni a la falta de recursos materiales, ni a la necesidad de un milagro que transforme al individuo. Depende de todos, de la propia familia, de lo que pueda hacer su comunidad, de cultivar el humanitarismo que llevamos dentro sin resbalar en un mar de adulonerías.

Eso sí, habrá que desbocarnos como personas, de ser creativos e ingeniosos en la denominada cultura del detalle, y, sobre todo, en eso de aplicar el concepto de camaradería en el terreno práctico.

La apatía está muchas veces en quienes tienen que percatarse y no se percatan, en los que deben actuar a tiempo y lo olvidan, en los que solo alimentan el yo sin pensar que existe el nosotros, el ellos, el tú…, en los pragmáticos, y en quienes ven la vida bajo el prisma unilateral e infeliz de sus concepciones que, lejos de ayudar, eclipsan el sol.

No pretendo a partir de ahora promover un glosario de loas, adjetivos y reconocimientos exagerados para atraer a los «apáticos». Simplemente propongo ubicar en su lugar aquello que no está situado, detenernos en la virtud cuando merezca gratificarla.

Martí lo sentenció: «!La virtud es un hada benéfica: ilumina los corazones por donde pasa: da a la mente la fuerza del genio».

De eso se trata, de encontrar corazones que ennoblezcan el almaen tiempos en que tanto se necesita, como el de aquella maestra de primaria que salvó a su alumno del terrible abismo.

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Mi Comentario: SIDA, un flagelo sin destinatarios

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Por Ricardo R. González

Aunque los reportes internacionales consignan ciertas disminuciones del VIH/SIDA en determinados países, preferiría pensar que son ciertas y que no se trata de un incentivo para alegrar al mundo, sobre todo hoy en que cada 1 de Diciembre el universo implora reflexiones y cambios de conducta en torno al tema.

Sin embargo, luego de tres décadas de que se conoce el flagelo aun la llamada —y necesaria— percepción del riesgo se esfuma entre muchos de los que comparten las bondades e infortunios de ser terrícolas.

Es cierto de que existe mayor respeto hacia la orientación sexual que decida cada persona, pero el virus prosigue sus estragos sin distinguir sexos, razas, religiones o nivel educacional porque lo que permanece invariable es que un solo desliz, una conducta sexual irresponsable puede cambiar el curso de una persona.

El amor a primera vista, las salidas irresponsables, los juegos sexuales sin la debida protección, la falta de una educación sexual adecuada… nos hacen candidatos a una enfermedad para la que todavía no se cuenta con un tratamiento efectivo, por lo que el comportamiento humano constituye, hasta el momento, la única herramienta imprescindible a fin de evitar nuevos contagios.

En este contexto resulta imperdonable esos seropositivos que ocultan su condición, y siguen incorporando nuevas víctimas a su larga lista, como también quienes rechazan el condón y hasta lo ven ajeno e innecesario.

Otros temen hacerse la prueba del SIDA por temor a descubrir la verdad o por desconocimientos. Se consideran campeones olímpicos que dan muestra de ser irrevocables heterosexuales, machos, varón, masculinos, como diría el doctor Julio César González Pagés, y sin embargo algunos han caído, con el paso de los años, en las temibles redes.

No olvidemos que al tener relaciones sexuales desprotegidas y fortuitas se están compartiendo las que acumula la pareja en una década atrás. Quizás hasta más.

Cuba no escapa del SIDA desde que en 1986 registró los primeros casos, aunque en los registros aparezcan como los más bajos del área.

Desde entonces acumula miles de contagiados y no pocos fallecidos. En algunos municipios disminuyen los casos, pero en otros la tendencia se incrementa, por lo que impera la cartilla de la prevención y la toma de conciencia individual si queremos que el rumbo de la vida adquiera otra policromía en los años venideros.

Como expresara alguien recientemente: «Por cada seropositivo hay miles de serodesconocidos a nuestro alrededor», y cuánta razón le asiste a la colega Mileyda Menéndez, del diario Juventud Rebelde.

A mi modo de ver lo cierto es que en cada historia, por disímil que resulte, hay responsables, y a la vez innumerables irresponsables. Ganarle a la vida le corresponde a cada uno de nosotros. No deje que el sol se eclipse para siempre y tribute noches de pesares interminables.

Recuerde que el SIDA existe, está a la caza, porque aún es un flagelo que no selecciona sus destinatarios.

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Mi Comentario: «Criaturas» sin reino

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Por Ricardo R. González

Todavía me da vueltas en la cabeza el hecho de que un ciudadano trató de burlar a las autoridades aduanales cubanas para sacar del país a 33 tomeguines atados a sus piernas, y muchas veces me pregunto en qué siglo estamos viviendo ante esa paradoja abrumadora de un desarrollo tecnológico acelerado en contraste con irracionalidades humanas cada vez más descabelladas.

Entre estos avatares me sumo a quienes imploran clemencia por el bienestar de los animales. No importa de qué especie porque todas llegan al mundo para ocupar su espacio y encontrar pleno desarrollo, mas lo real se torna en una especie de película horripilante con el maltrato a los caballos cansados de soportar latigazos mediante la fusta irreverente de su amo, o la carga pesada en los asientos para satisfacerle las ansias de dinero al propietario.

Afortunadamente no es la generalidad. Conozco a muchos carretoneros que cuidan a sus animales, incluso los miman porque, como viejos sabios, saben que le garantizan el sustento en tiempos en que el billete se hace escaso y los salarios entran y salen con la misma velocidad.

A los otros, a esos que agreden despiadadamente no se sabe cuál de los dos pertenece a la especie animal: si el que guía el caballo o el pobre trotamundos que, en no pocas ocasiones, cae desfallecido o hasta infartado porque ya no puede soportar más.

De las peleas de gallos ni hablar, pero mucha atención con la proliferación que exhiben las similares entre canes.

No olvido esa escena espectacular de la película Conducta cuando el pequeño le reclama al «dueño del negocio» ante el perro muerto, y este le riposta: aquí no se puede tener sentimientos. Y cuanta falta hace que el mundo se llenara de pasiones en favor del bien, que se viviera con la equidad de respeto hacia el prójimo, de cuidar nuestro entorno y preservar los tesoros obsequiados por la Naturaleza.

En el orden personal reconozco que no me gustan ni los gatos ni los perros, pero me opongo a esos encontronazos inhumanos en que enfrentan a los canes como aquellos gladiadores de la historia antigua. ¿Dónde están los valores de esos seres? ¿Hasta qué punto de vista la degradación humana puede llevar a barbarismos increíbles pero reales?

Tampoco justifico a quienes los tuvieron como mascotas y les dieron cobija hasta que un día, por determinadas razones, los lanzaron a la calle para sumarlos al largo camino de los vagabundos sin destino.
Cada vez que se realice una acción de esta índole pensemos en nosotros ¿Le gustaría a Ud correr idéntica suerte? ¿Por qué si no tenía condiciones en casa le brindó anticipada convivencia?

Hay embullos que después se pagan caro, y son aquellos que recaen sobre la conciencia porque el grado de culpabilidad o de arrepentimiento lejos de desaparecer se arrastra durante toda la vida.

Y tampoco apruebo esas matanzas colectivas que en ocasiones se han hecho ante la vista pública. No se me borra de la mente aquella mañana en el Parque Vidal en que alrededor de 12 canes agonizaban después de ingerir su carga mortífera.

Poco a poco murieron. Ante la vista de niños temerosos e intrigantes; de adultos lastimados y soberbios.
Pero el espectro es mucho más amplio. Los tirapiedras sobre las aves, la disección de las lagartijas, el tráfico ilegal de especies endémicas que perecen al salir de su hábitat… en fin, actos merecedores de justa condena.

A mi modo de ver constituye otro de los tantos capítulos del resquebrajamiento de valores que nos corroe y hunde en el lodo. Si no somos capaces de crear en las nuevas generaciones ese sentimiento de amor hacia los diferentes componentes del entorno estaremos nadando en un mar sin destino.

Pero lo más triste es que Cuba, hasta el momento, no dispone de ninguna legislatura encaminada a la protección animal o al bienestar de ellos, como prefieren denominar los especialistas en la materia.
Ahora bien, si algún día existiera esa Ley, y los encargados de hacerla cumplir se cruzan de brazos estaríamos viviendo una historia, como la actual, calcada en papel carbón.

Me parece que la realidad va más allá de las buenas intenciones comunitarias o de las charlas educativas ante gentes reacias. Impera que las autoridades tomen cartas en el asunto, sobre todo en esas peleas de perros que se sabe cuáles son sus escenarios permanentes, y apliquen aquellos decretos vigentes para hacer justicia.

Por demás vuelvo al plano humano. Cuántas historias conmovedoras y de fidelidad absoluta existen entre canes y dueños. Cuántos de ellos han sido los compañeros de la soledad y los más fieles ante el ocaso de la vida. Cuántos se han convertido en los lazarillos de invidentes, o rebasaron los marcos para tributar un cariño superior al que jamás ofreció la propia familia.

Meditemos en todo, y despojémonos de culpas a fin de que no se sientan «criaturas» sin reino.

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Mi Comentario: El Astro reina, pero quema

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Por Ricardo R. González

Ya estamos en pleno verano. Diría que mucho antes de los meses acostumbrados, y las aseveraciones de la doctora Blanca Gómez Ramos, notable dermatóloga villaclareña, hacen apresurar este comentario.

Por algo la reciente Jornada Provincial de la especialidad dedicó su tema central a los tumores de piel, cuyo incremento está asociado a múltiples factores que no excluyen las influencias del cambio climático.

Si bien dichas masas tumorales escapan de los registros como primera causa de decesos, lo cierto es que ya constituyen un problema de salud, y en los últimos cinco años aparece un ascenso de las lesiones dermatooncológicas de las que afectan a Villa Clara.

Para la doctora Amelia Betancourt Pérez, presidenta del capítulo de la Sociedad Científica de Dermatología en el territorio, el principal factor de riesgo vinculado al desarrollo de un cáncer de piel son los llamados rayos ultravioleta procedentes de la luz solar que producen mutaciones en el ADN de las células acumuladas durante años.

A pesar de la intensidad de estos rayos, más marcada que en etapas precedentes, las personas siguen exponiéndose a largas exposiciones solares, sin tener en cuenta las medidas elementales de protección, por lo que impera evitar baños en el horario comprendido, entre las 10.00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, donde las radiaciones son más fuertes.

Si algo aclara Betancourt Pérez es que tan dañino resulta el sometimiento directo al sol como el resplandor derivado, por lo que se hace inevitable el uso de gafas, gorras, sobreros, y sombrillas, así como caminar siempre por la sombra, tomar mucha agua para hidratarnos la piel, y en la medida de lo posible, incrementar el consumo de frutas y vegetales en la dieta.

Respecto a las sombrillas vale aclarar que, de acuerdo al criterio especializado, deben evitarse aquellas muy oscuras y las demasiado claras ya que, tanto unas como otras, traspasan más los rayos ultravioletas, por lo que se sugiere una tonalidad media o aquellas con ciertos estampados.

Y en este ir y venir de veranos caprichosos los expertos han coincidido en la necesidad de proteger, de manera especial, a los más pequeños debido a que las quemaduras en edades tempranas determinan una mayor predisposición a padecer de cáncer de piel cuando se arribe a la adultez.  

A mi modo de ver todavía falta mucho para que nos sensibilicemos con las radiaciones solares indiscriminadas y sus incidencias en el  cáncer de piel, y no resulta algo de juego pues pudiera traer severas consecuencias en el paciente según la localización de las lesiones.

Aunque existen ensayos clínicos para determinados tipos de cáncer de piel en los que no existen soluciones por vía quirúrgica vale decir que no son aplicables para todo tipo de enfermo, ya que depende de sus particularidades y de las determinaciones facultativas en la consulta de rehabilitación desarrolladas por un equipo multidisciplinario que valoran los casos.

Datos bien fundamentados revelan que el melanoma o tipo de cáncer más agresivo para la piel incide en una de cada 60 terrícolas, por lo que constituye la prevención el elemento más importante en estos tiempos que incitan a refrescar la canícula mediante diversas vías.

Si bien el estribillo de la canción acuña que «en el mar la vida es más sabrosa» aplique su autocontrol y hágalo de forma mesurada. También evite lo más posible las salidas en horas del mediodía o de la tarde, y ante lesiones sospechosas recurra a la asistencia médica. Un sano consejo en tiempos en que el Astro reina, pero quema.

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Mi Comentario: Larga vida, Pedruco

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Por Ricardo R. González

Un día de febrero de 1983 llegué a Vanguardia para comenzar mi vida laboral. Llevaba una mochila cargada de sueños que muchos se han cumplido, y otros se desmoronaron en las largas sendas del camino, mas uno de ellos era conocer a los integrantes del colectivo humorístico Melaíto que, desde la calle, me provocaban las carcajadas debido a ese humor tan peculiar y tan de ellos.

De todos me hice un «pre boceto mental», y a todos los he conocido, incluso al conductor de esa tropa respetable que se llama Pedro Méndez Suárez, y que ayer llegó a su última jornada de actividad laboral oficial.

Me resulta extraño escribirlo, pero es real. No obstante, lo seguiré viendo a través del largo pasillo que conduce a su oficina a donde yo llegaba a veces, a manera de refugio, en busca del momento que me hiciera reír.

Si algo admiro de Pedro es esa dualidad muy de él a la hora de enfrentar el humor. Dice cualquier detalle de la forma más seria posible, y sin inmutarse.

Cada vez que traspasaba la puerta me decía: ¿Y tú qué haces aquí sin mi permiso?, o de lo contrario se le escapaba un «ahhh, llegó el que faltaba», y ya de por sí me alegraba el alma.

Siempre en estos momentos de «despedida» se acuden a cualidades y adjetivos, mas lo mejor de Pedro está, al margen de su indiscutible distintivo profesional, en ser un cubano espontáneo que nunca se le subió la fama para la cabeza, un terrícola sin falsos protocolos, sin exhibicionismos desmedidos, ni chanchullos baratos que, lamentablemente, envician a los mundos profesionales.

Confieso que ha sido uno de mis compañeros de trabajo que más afecto le he tenido porque, ante todo, se lo supo ganar, y creo que también esa afectividad resultaba recíproca y hoy se la agradezco.

Fuimos cómplices de situaciones humorísticas que él le sacaba genial partido, y de otras que dadas, por las ridículas actuaciones de algunos personajes, constituían el aliño perfecto para conformar una especie de ajiaco inolvidable.

Y en esta historia no puedo dejar de mencionar a su familia como vital prolongación de su obra. A Lupe que ha estado con él en las buenas y en las malas, a sus hijos que complementan la armonía y el equilibrio, y hasta el can hogareño que supo entender en qué mundo transitaba con un dueño espectacular y sui géneris.

No asistí ayer a tu despedida, mas dejo este recuerdo que expresa mi aplauso hacia ti por todo lo que entregaste y por lo que aun falta, porque el humor de Pedro Méndez no se apaga ni eclipsa, aun con la jubilación. Al contrario. late para hacernos sentir que estamos vivos y que al camino hay que irrigarlo con la risa.

Por todo esto y por mucho más… larga vida, Pedruco.   

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Mi Comentario: Grietas en la tierra

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Cartel que representa a este 17 de Junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Por Ricardo R. González

Ban Ki-moon, Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ofreció su mensaje por el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

«La degradación de la tierra —dice—, causada o exacerbada por el cambio climático, no solo supone un peligro para los medios de vida, sino también una amenaza para la paz y la estabilidad.» 

Esas palabras advierten, y por sobre todo, llaman a unir voluntades por un objetivo común como lo es la supervivencia del Planeta.

Pero ojalá que a los pobladores del Orbe le penetraran estas ideas más allá de la epidermis cuando existen unos mil 500 millones de personas dependientes de tierras en proceso de degradación, mientras el 42 % de los habitantes más pobres pasan su día a tía sobre zonas ya heridas por las grietas.

Precisamente la degradación de las tierras resulta suficiente para convertir a dichos sitios en los más inseguros del mundo, y según el ojo previsor de los expertos pudiera llegar a desestabilizar a regiones enteras.

Mientras ello ocurre, el tema central que preside este llamado en 2014 alude a que la tierra pertenece al futuro y clama por la protección ante un cambio climático irreversible, pero que admite las buenas voluntades humanas para impedir holocaustos.

Y aunque muchos dan la espalda y consideran estos temas entre los de menor trascendencia, conozca que en apenas seis años unos 60 millones de pobladores procederán a la emigración hacia porciones de África del Norte o Europa como consecuencia de la desertificación que ya castiga la parte subsahariana.

Cuba tampoco escapa de estos males, y deviene uno de los problemas medioambientales de magnitud que sacude al archipiélago.

A mi modo de ver se suma a la desertificación motivada por el comportamiento irregular de las lluvia, así como por la explotación indiscriminada del terreno a causa de las acciones humanas.

¿Daños?, ilusos quienes lo duden. Que lo diga la pérdida de la productividad —biológica o económica— motivada por estas actuaciones irreverentes, por las situaciones naturales, o por la combinación de ambas.

Habrá, entonces, que intentar la mejoría y preservación de la biodiversidad y los ecosistemas a fin de favorecer los sistemas ecológicos, y reducir vulnerabilidades que atenten contra la población, a tenor de que aquellos más vigorosos resultan los más resistentes a los peligros inducidos por las inestabilidades climáticas.

Desde 1994 está declarado el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Otra jornada más para un calendario atiborrado de celebraciones.

Ahora bien, ¿qué resultados existen desde que fue consolidado el buen empeño hasta la fecha?, ¿en qué medida han cambiado las actitudes humanas para hablar de efectos positivos?

Me parece que falta mucho camino por recorrer, y que muy poco se ha podido lograr. África despierta y se acuesta con idénticos problemas y diría que más agravados, en tanto, en otras partes del mundo la irracionalidad sigue dañando a escenarios insospechados y que no dejan de causar verdaderas sorpresas..

Así va el globo terráqueo. Herido y agravado en sus múltiples aristas y entornos naturales, ese que exhorta a convertir, cada 17 de Junio, en un espacio prolongado y sin límites, en verdaderas motivaciones que compulsen a que los seres humanos piensen en los que están por venir, y en lo mucho que se puede hacer a favor de la sostenibilidad de este mundo nuestro, pero con plena conciencia, sin ataduras ni salvavidas.      

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Mi Comentario: Ánimo, Iker

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La derrota de cualquier escuadra deportiva es posible, pero lo atronador en esta jornada de viernes dentro de la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014 fueron los cinco balonazos propiciados por los holandeses contra solo uno del equipo español.

No resultó una jornada de quilates para los muchachos comandados por Vicente del Bosque, mas una piedra en el camino jamás podrá eclipsar la valía de un team que ha sudado bastante su camiseta y constituye el campeón del universo en la actualidad.

De inmediato comenzaron los comentarios, unos justificativos y otros aplastantes, mas bien estos últimos me dejan el tufillo de detractores acérrimos que tratan de opacar las indiscutibles cualidades de España en el más universal de los deportes.

Comienzo a leer muchos oprobios contra Iker; sin embargo, ahora no se piensa en todo lo que le ha dado al conjunto. También se olvidan palmarés y distinciones, y el hecho real de que momentos malos los tiene cualquiera y nadie sabe que ocurre en algo tan esencial como son las coyunturas humanas.

Me parece muy precipitado y prematuro hacer vaticinios sobre si Iker Casillas debe abandonar ya su vida activa, o que si incluyeron en la nómina a jugadores que no debían estar en el conjunto, y otros que, desde ya, opinan que los ibéricos debían recoger sus maletas y marchar a España.

La Copa apenas inicia. Falta un largo camino por recorrer, y me parecieron muy acertadas las palabras de su director técnico cuando minutos después del desenlace Del Bosque se pronunció por tratar de borrar lo ocurrido —aunque resulte imposible— y salir a la cancha a darlo todo en los próximos encuentros.

En cuanto a Iker, es cierto que pudiera constituir su jornada más deprimente en los últimos tiempos. A lo mejor la peor de todas, que por momentos se le vio descoordinado, y que no parecía el mismo de siempre en el dominio del terreno. Nadie lo pone en dudas, pero no es menos valedero que sobre sus espaldas pesa, también, la fusta desmedida de los aficionados y sobre todo de quienes no lo son tanto.

No digo que el partido resultó de excelencia para España. Sería ridículo y risible. Holanda estuvo mejor, y lo demostró ante un contrario que cometió imprecisiones, y perdió múltiples oportunidades, mas una piedra en el camino junto a una veintena o más tropezones no significa el ocaso ni la debilidad de una potencia arraigada en la disciplina.

Me sorprendió la derrota, no lo oculto…En mi mente estaba celebrar el triunfo, mas de los vendavales se sale y dejan certeras experiencias para reencontrar el camino.
Es la modesta opinión de quien escribe que sigue admirando, a pesar de los pesares, la futbolística española, y considera al señor Iker Casillas entre los mejores porteros de toda la historia.

Ánimo Iker, aunque una nube gris trató de manchar tu gloria.

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Mi Comentario: Antídoto para los océanos

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Por Ricardo R. González

Despertamos ya en 8 de Junio, el día que desde 2009 la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) lo seleccionó para representarlo como la jornada mundial en favor de los océanos, esas dos terceras partes de la superficie terrestre poseedora de un caudal de excelentes recursos que van desde los alimentos, el agua, o la energía.

Cuanto los admiramos y cuanto necesitamos de sus divinos tesoros; sin embargo, la realidad se torna muy distante al valorar los recientes dictámenes científicos que confirman un grado de degradación superior a lo estimado hasta hace poco tiempo.

Aun así seguimos opacando sus bondades, y dando la espalda a las riquezas ante un universo cuyas aguas suponen el 95 % de la totalidad del espacio disponible para la vida que nutre a unos 41 millones de terrícolas a expensas de esa fortuna tributada por los fondos marinos.

Pero de acuerdo con revelaciones del National Center for Ecological Analysis and Synthesis (NCEAS) de la Universidad de California, en Estados Unidos, 11 millones de ellos dependen de la acuicultura, de manera exclusiva, a lo que se suma el más de un tercio de quienes residen en las costas del Planeta.

A mi modo de ver estamos distantes de percibir que de esas enormes masas de agua depende la supervivencia del ecosistema, puesto que por su evaporización y la posterior precipitación se mantienen la producción de las cosechas, en tanto el agua retorna a los humanos liberada de los desechos acumulados a través de las corrientes fluviales.

Todavía no entendemos la amenaza existente por los impactos del cambio climático que ha provocado el flujo migratorio de peces y de otras especies que encuentran su hábitat en esas aguas, y originan  contratiempos en las fuentes alimentarias, la flora y la fauna microbiana como elementos esenciales para la subsistencia de los océanos.

Alarma conocer que el 90 % de los recursos pesqueros del Orbe están sobreexplotados, según informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), o de la proliferación de las medusas causante de cambios en la estructura de las  cadenas alimentarias marinas.

Por otro lado, el cúmulo de desperdicios en las profundidades del mar requerirá de siglos para que se diluyan, mientras el tema de los residuales se mantiene como constante que nutre la peligrosa contaminación ambiental con su carga de hidrocarburos y otros detonantes.

No es aislado ver cómo los arpones coartan la vida de las ballenas, o manadas de delfines que son privadas de sus pacíficas acrobacias por las manos despiadadas de algunos hombres.

Todavía los mares amanecen con infinidad de peces muertos en sus orillas, y las acciones de las redes tendidas a la mar atrapan hasta ejemplares en peligro de extinción sin que haga mella en la conciencia de los pescadores furtivos.

Despertamos ya en 8 de Junio, sí, mas temo que, en el próximo año, los daños sean mayores de no adoptarse medidas urgentes, y ocurra la principal de todas: esa «metamorfosis» impostergable que se necesita en las conductas humanas.

De no existir una pesca sostenible y un cuidado extremo con los ecosistemas marinos el mundo sufrirá las consecuencias de no haber aplicado a tiempo el antídoto para los océanos.  

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Mi Comentario: Sentimientos marchitos

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Por Ricardo R. González

Todavía prevalece en el pueblo esa mezcla de ira e impotencia ante los descomunales precios impuestos a las flores próximo al Día de las Madres.

De no haber sido testigo jamás los hubiera creído. Una espiga de gladiolos sin óptima calidad: 10.00 pesos, otro tanto con cada unidad de rosas o príncipe negro, mientras las perfumadas azucenas bailaron la cuerda ¿floja? entre los 3.00 y los 5.00 pesos, y un «ramo» de rosas contentivo de cinco ejemplares llegó hasta 50.00 pesos envuelto en un papel dorado que, a lo mejor, también tenía su valor.

Hasta los popularmente conocidos rabos de gato se sintieron protagónicos en esta contienda que poco o nada interesaron a los vendedores esos matices sentimentales de la fecha más sagrada existente en el calendario.

No se me borra la imagen de aquella muchacha llorando en las cercanías de los puestos ubicados en el Parque Vidal. Era el primer año que no iba a estar junto a su madre porque el destino no se lo permitió; sin embargo, carecía del astronómico presupuesto para adquirir lo deseado.

A manera de consuelo le expresé que cada madre se lleva en el corazón a diario, que las flores, en definitiva, marchitan, pero que el afluente de cariño y veneración corre sin frenos por el alma.

Otra transeúnte protestaba airada por lo que estaba viviendo, y con la mayor tranquilidad del mundo alguien, desde el pequeño mostrador, le dijo: «Señora, con no llevarlas tiene».

Las historias llueven. Sucesos parecidos ocurrieron en algunos municipios, pero nadie me puede rebatir que este sistema de oferta y demanda desplegado en Cuba presenta enorme fisuras y no pocas irregularidades.

En tiempos en que se insiste en rescatar valores, en los que a veces me parece, entre dichos y hechos, que recae sobre la comunidad solucionar la totalidad de los problemas, pienso que el Estado está llamado a tomar riendas que han quedado sueltas ante la insuficiente capacidad para satisfacer los reclamos poblacionales, y propiciarle un efectivo jaque mate a especuladores aprovechados de las coyunturas.

Una modesta florería Las Camelias, al menos en Santa Clara, imposibilitada de asumir la avalancha ante fechas significativas pese a sus precios módicos. Una biofábrica de las flores de la que hace años se habló con bríos, y ya poco o nada se dice, o el intento de un organopónico especializado en una extensa área próxima al hospital Arnaldo Milián, y que un día los buldózers demolieron las discretas cámaras para acondicionar el espacio destinado al cuentapropismo, son algunos ejemplos de los intentos dejados en el camino.

En este bregar por concebir un ser humano mejor, solidario, capaz de sentir por los demás, y compartir alegrías y penurias lo ocurrido con las flores en este Día de las Madres me recuerda aquel eslogan desafortunado que conformó parte de las jabitas de las shopping, y remarcaba: «Lo mío primero».

Prefiero dejar a un lado lo singular para hablar de lo de todos. Es cierto que las retribuciones salariales apenas alcanzan, y me opongo a mirar con inquina a quienes verdaderamente trabajan, sudan la camiseta, y, por tanto, obtienen su buena recompensa.

Pero en un mundo donde floristas y floreros dependen, en muchos casos, de la figura del intermediario prima aquello de la «otra historia» de la que acuña Pánfilo en su Vivir del Cuento.

Por suerte cuando nos parece que en el país se recrudecen las conductas impropias hay personas que mantienen su dignidad y piensan en el prójimo.

Y ocurrió el propio domingo en los exteriores del Cementerio de la capital provincial. Un señor llegó, y vendió sus gladiolos a solo 3.00 pesos. No cuestiono si poseía patente o no porque eso le compete al cuerpo de inspectores, mas lo cierto que aquello me parecía ciencia ficción… Cuando pude aterrizar y darme cuenta que las actitudes honestas todavía existían salí en su búsqueda para tomarle el nombre y reconocer su valía, más ya se había marchado porque, por supuesto, su mercancía voló como el globo de Matías Pérez.

Dejo algo bien claro. No se trata ahora de quienes vendieron las flores a un exagerado precio —por cierto con una mancomunión fantástica— manifiesten irritaciones, hagan carticas, y expresen descontentos por este comentario. De seguro no faltarán, pero lo hecho, hecho está, y quien tiene que continuar super molesto es Liborio al sufrir siempre la gran cadena de acciones insensibles.

En breve será el tributo a los padres, después vendrá el Día del Educador, fin de año, las jornadas de un febrero dedicado al amor, y en mayo venidero otro Día de las Madres.

De no actuarse con celeridad llegará un momento en que una espiga de gladiolo rondará por los 30.00 pesos y que el perfume de una desteñida azucena cueste similar a una libra de carne de cerdo.

Aprendamos a amar, a recordar, al menos, que cada segundo domingo de mayo encierra un significado especial, y que no existen motivos para amargar la vida de los semejantes. Ojalá que esa fibra humana se fortalezca, y deje que las flores exhiban su colorido y olores alejados de avaricias marcadas y sentimientos marchitos.

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Mi Comentario: Insulsas respuestas…Jaque

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Por Ricardo R. González

Me llegan noticias desde la tierra de Antolín sobre las primeras acciones solucionadoras de la enorme filtración que hiere al principal centro de Salud de la localidad. De sus efectos me hice eco.en el trabajo Lluvias en el policlínico de Manacas.     

Son pasos incipientes, y aunque aquellas «lluvias» se han detenido aún quedan visitas del equipo de inversiones no cumplidas. Le daremos seguimiento al caso, y más cuando temas similares  guardan relación con esos reclamos poblacionales que muchas veces duermen en el saco del olvido.

Uno de los aspectos tratados con énfasis durante la última sesión de la Asamblea Provincial del Poder Popular recayó en la falta de seriedad por parte de algunos organismos ante las sugerencias e inquietudes de los electores, a tal punto que el nivel de soluciones ejecutadas durante el II Proceso de Rendición de Cuenta del pasado año decreció respecto a 2012.

Se nota a las claras que no todas las entidades asumen estos reclamos con la seriedad necesaria, e incluso, en ocasiones, son las que acumulan mayores problemas, y aportan respuestas con mucho que desear.

Un sondeo a Villa Clara devela que las inconformidades referentes a Acueducto y Recursos Hidráulicos acaparan gran parte de los inconvenientes, mas lo triste es que muchas se trasladan de proceso en proceso sin encontrar un minúsculo alivio,

Baste decir que en nueve de los 13 municipios aparecen con mayores incidencias las correspondientes a la calidad y abasto de agua, el deterioro de redes hidráulicas y, por tanto, el incremento de salideros, e inundaciones por desagües tupidos, entre otras irregularidades.

Al revisar el estado de respuestas rechazadas, bajo seguimiento de la Comisión de Órganos Locales, se aprecia que de las 129 devueltas Recursos Hidráulicos figura entre los implicados, y junto a Acueducto totalizan el 13 % del total de planteamientos de la provincia.

El resto de los organismos y realidades son fáciles de adivinar: inconformidades eléctricas, insatisfacciones con el servicio telefónico, pésimo estado de viales, reclamo de servicios especializados de Salud, demoras prolongadas en la limpieza de fosas, algunas quejas con el transporte, y el reordenamiento de la red escolar, por citar algunos.

A mi entender hay tela por donde cortar. Desde la quietud asombrosa ante la dinámica de la vida hasta la incapacidad para asumir las tareas.

Vivo en Cuba, camino bastante a fin de nutrirme del termómetro popular, y no estoy ajeno a las coyunturas del país. Conozco muy bien de planes, estrategias, inversiones, presupuesto y de mucho más.

Pero lo incomprensible es el juego con los sentimientos de Liborio que, en definitiva, sufre, padece, y a pesar de todo, impulsa la vida en este país.

Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Al pan, pan, al vino, vino, y soy de los que prefieren una respuesta sin engaños a esas tantas promesas que se saben no van a cumplirse.

Más lamentable resulta aplazar el término establecido para responder o, de lo contrario, no hacerlo nunca.. De esta manera se descredita la unidad y cada uno de los eslabones que participan en el proceso.

Cuando un elector plantea una situación es porque le afecta a él y a su vecindad. Por tanto los responsables están en la obligación de prestarle atención, de valorar y ofrecer argumentos.

Sea cual sea el organismo no puede perder dicha perspectiva, y sobre todo analizar esos rompecabezas de manera diferenciada, pues no es lo mismo una telaraña en la capital provincial que en el batey más recóndito del territorio.

Sobre los órganos del Poder Popular recae la confiabilidad de un sistema, y no hay por qué tener un esquema para plasmar lo mismo de siempre en un papel, las cuatro palabras nada convincentes  que se reiteran achacándole la culpabilidad a los complejos episodios que estremecen al mundo.

Generar, pensar, actuar, incluso apoyarnos en las iniciativas locales constituyen magníficos ejercicios para ejercitar las neuronas y demostrarlo ante el pueblo.

No doy la espalda a la debacle de indisciplinas sociales causante del agravamiento de muchas circunstancias, sin pensar sus autores en los daños y reveses comunitarios que ocasionan. Si bien detesto un mínimo de violencia habrá que estudiar otros mecanismos cuando fallan los métodos persuasivos y el llamado a la conciencia,

Son tiempos de acciones hasta donde se puedan, mas también de hablar claro, sin rodeos, con la verdad por dura que resulte bajo un jaque constante a las insulsas respuestas.

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Mi Comentario: Lo que quisiera decirle a Eugenio George

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Por Ricardo R. González

Las cuatro horas improductivas —al menos para mi— de una guardia obrera se fueron, esta vez, vertiginosamente, gracias al texto El genio triunfador de Eugenio George, de Juan Velázquez Videaux, a la venta durante la vigésimo tercera edición de la Feria Internacional del Libro que ya se despide de Santa Clara.

No conozco de manera personal a George, mas siempre admiré su comportamiento pausado aun en los momentos más difíciles o de reversos marcados, y me resultaba peculiar el hecho de que ni en las contiendas felices se le viera la más leve sonrisa.

Parte de estos enigmas se encarga de descifrarlos en su obra más bien de carácter autobiográfico que, gracias a la editorial Científico-Técnica, y a las 144 páginas, configuran la personalidad de este hombre premiado, en 2005, con su ascenso al Salón de la Fama entre los grandes del deporte, al tiempo que resultó el mejor entrenador de los movimientos entre las mallas altas en Cuba durante todo el siglo XX.

Estructurado en 11 partes o especie de capítulos hay que agradecerle la voluntad de sentarse ante su ordenador y escribir sus memorias, esas cargadas de recuerdos que inician cuando la práctica del voleibol lo cautivó desde muy joven para adentrarse, con el tiempo, en esta disciplina y conocerle al máximo sus secretos.

Por supuesto que no voy a contarles todo el compendio, pero aborda desde la salida de su Baracoa natal, con el temor que le provoca todavía su peligrosa carretera, para abrirse camino en lo que, definitivamente, sabía que era su universo.

Primero los avatares con tal de llegar a la selección masculina hasta que luego comandó a las féminas para llevarlas a la cúspide del voleibol, y en las espectaculares Morenas del Caribe a las que llevó al Salón de la Fama, con más de ochenta juegos invictas, y dejando atrás la totalidad de los récords precedentes.

A Eugenio George le compete el privilegio de ser un soñador al que la vida, sin varitas mágicas, le cumplió muchos de sus deseos. Según su propio testimonio: «Los juegos regionales de San Juan, Puerto Rico, de 1966, marcaron, para mi, el final de una época gris y el comienzo de otra muy esplendorosa».

Sin pelos en la lengua, George llama al pan, pan y al vino, vino. No escatima al decir que las coyunturas le impusieron un camino trazado a base de estudio, o más bien de imposiciones autodidactas alejado de los rigores de la Academia. Admirador de Los Beatles pensó en llevar esa fama a las escuadras de su deporte, por lo que, además de las investigaciones de carácter metodológico, también indagó en los detalles científicos del juego, y se convirtió en un empírico psicólogo a fin de lograr, dentro de su mundo, ese esplendor que alcanzaron los llamados escarabajos.

A su favor corre, por entonces, el diseño de un plan de desarrollo perspectivo del voleibol femenino para diez años, si se tiene en cuenta que Cuba acabó con el mito de las Niñas Magas del Oriente (las japonesas), a pesar de su brillante forma de juego.

Con todo el derecho del mundo puede sentirse feliz, y una de sus valiosas confesiones la plasma al decir que «sentí una gran satisfacción al hacer a las muchachas campeonas mundiales. Era el compromiso con la generación que me hizo crecer».

Sería imposible hablar de este hombre sin vincularlo al desarrollo de las Morenas del Caribe. Las vio nacer, desarrollarse, llegar a la plenitud, y saborear los valores del triunfo.

Por ello cuando tantas veces se le ha preguntado a algunas de sus estelares sobre la figura de Eugenio George no han faltado las frases de agradecimiento para un hombre que les apretó las clavijas sobre la cancha, pero a la vez resultaba una especie de padre bendecido por tantos buenos consejos.

Una especie de maestro cuyo pizarrón estaba en la práctica, en la aguda mirada de las adversarias, en la estrategia que empleaban a fin de delinear estrategias vitales.

Sobre ellas, su principal entrenador precisa: «Tengo el más hermoso recuerdo de ese proyecto, porque desde un principio lo fue (…) aunque no siempre los recuerdos están teñidos de un resplandor especial, este lo guardo con un brillo muy personal en mi memoria».

Las absurdas comparaciones entre Mireya Luis y Regla Torres quedan muy bien delineadas en el volumen. Cada una con sus características, con ventajas y desventajas, pero inmensas las dos. Por tanto, no admiten comparaciones.

De eclipses en épocas de oro y de la necesidad de relevos también habla en sus páginas, aun así el genio que convivió con ellas gran parte de su vida considera que, a pesar de los pesares, llegaron para quedarse como mujeres trascendentales en la historia.

Las interioridades de algunos partidos, las decisiones sabias o desafortunadas, algunos pasajes de intimidades, y los errores cometidos no escapan de un libro que deja claro el precepto de que la carencia en la reserva de jugadoras, así como la falta de eventos competitivos imposibilitaba llegar en plenitud de facultades a los certámenes cumbres.

Imposible que Eugenio George escapara de infortunios y zancadillas. «Hoy, afirma, con la experiencia de tantos años sé al dedillo que cualquier situación, sin importar su dificultad, es posible resolverla. A veces no se consigue porque, sencillamente, te ignoran. Y ese fenómeno resulta un mal de fondo en el deporte cubano».

Son miserias humanas Maestro. El talento es un don afortunado, mas desvela y «pica» a quienes no lo poseen, y tratan de escalar sin ápice de escrúpulos o con el empleo de golpes irreverentes y bajos.

Desde mi punto de vista constituye una neoplasia extendida no solo al ámbito deportivo si no a cualquier sector como el dañino marabú, pero sobreviviente.

En este sentido es diáfano al referirse a hechos dañinos que incidieron sobre el voleibol, a partir de medidas aplicadas por determinado funcionario del INDER encaminadas a disolver la Comisión Nacional de Voleibol (CNV), junto a sanciones a su persona que aun le resultan incomprensibles.

Las decisiones en aquella etapa de Reynaldo González, cuando era presidente del INDER, calaron en él como agravio doloroso.

«Por cierto —dice el autor— hace tiempo está ausente de Cuba. Trabaja en México para Mario Vázquez Raña, titular de la Asociación de Comités olímpicos Nacionales (ACON)».

Cuando el lector se enfrenta a El genio triunfador… advierte que una de las principales cartas de triunfo en la vida se circunscribe en poseer  disciplina hasta en el mínimo detalle. Desde el peinado de las muchachas, la forma de comportarse fuera del entrenamiento o la competencia, las comprensiones ante los momentos fisiológicas y naturales que asumen las mujeres, y la valoración justa ante cada hecho.

«El entrenador pule con deleite de artista, como el escultor talla la piedra, las cualidades físicas de las jugadoras, su talento y voluntad».

Si bien después de 2000 hubo mermas nadie puede soslayar que el equipo cubano fue el más grande durante la pasada centuria; sin embargo, «Coronar a las criollas debió ser un acto de verdadera justicia (…) amén de sus formidables resultados, siempre en lucha por la victoria, dejaron el alma en el terreno para deleite del público».

A mi modo de ver El genio triunfador de Eugenio George escapa de las exigencias «tecnicistas» impuestas por la Academia. Cierto de la existencia de detalles o construcciones literarias que a la hora de escribirse pudieron pulirse más, pero siempre he sido defensor de esos libros que sin tanta rigurosidad, y al margen de las exigencias de los supercríticos, llegan al lector para cautivarlo y no desprenderse hasta el final.

Eso lo logra el autor. Abrir su corazón, traspasar su epidermis, relatar y compartir sentimientos, anécdotas, interioridades, o experiencias para dar la dimensión de alguien que, por encima de su gloria, resulta un ser humano que, a la vez, sufre, siente y padece.

Conmueve el capítulo Siempre en mi corazón. Una especie de desgarro del  dolor que no ha podido superar tras la pérdida de su esposa Graciela González (Chela) quien estuviera muy vinculada al desarrollo del propio voleibol, y quien resultara un complemento esencial para su vida y sus acciones.

«Con su ausencia, lo confieso, la vida me quedó como un jarrón roto en mil pedazos (…) Y creo la tendré presente en cuantos días me queden por vivir».

La obra se enriquece con el anexo gráfico contentivo de los principales momentos del voleibol de la mayor de Las Antillas. Un material que, por su valor documental, enriquece el texto

Si algo pudiera señalar es que por momentos existen autovaloraciones personales de los éxitos que muy bien pudieron minimizarse, sin restarle su correspondiente valía. Que sean otros los que recuerden o lo digan, aunque, en honor a la verdad, y a mi entender, abundan pocos los que de manera sincera lo hacen en estos tiempos. Aun así, Maestro, su nombre tiene espacio ganado con creces en el trono de las glorias.

Gracias, entonces, por su libro, con el afán de acercarnos a su vida y conocerlo mejor, y por convertirme esas cuatro horas improductivas de mi guardia en sumo deleite para el alma y el conocimiento. Eso es lo que quería decirle a Eugenio George.   

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Mi Comentario: El policlínico de Manacas llora

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Observe la humedad concentrada en el techo y sus implicaciones en las paredes del inmueble.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Existe un proverbio que reza «todo lo que brilla no es oro», y lo corroboré en el policlínico de Manacas que, desde su exterior, muestra siempre su estado pulcro, pintadito y, aparentemente, sin problemas.

Oiga, tremenda sorpresa al traspasar la puerta de una de sus torres y detenerme en el espacio habilitado para el Laboratorio Clínico, o mejor dicho: el Departamento de Hematología y Hemoquímica donde reinan pésimas condiciones laborales ante el efecto de mini cataratas que corren por sus paredes y techos.

Exagero si digo que son las congeladas del Niágara, mas las del sitio ya impusieron la retirada de una parte de las luminarias a fin de que el agua no causara un corto circuito.

Por otro lado el servicio sanitario de esa porción carece de luz motivado por idénticas razones. De cerrar su puerta aparecerá la más tenebrosa de las noches, aunque el reloj marque las 12:00 del día.

Imagino a un paciente que tenga indicado un análisis de urgencia o a un individuo que, en estos tiempos de males estomacales, tenga que emprender una carrera al estilo de Juantorena.

¿En qué disyuntiva se encuentra? Al menos necesitará de otra persona que prenda un fósforo para lograr que el contenido se deposite en el frasco o en la taza y no corra por el piso.

De las paredes del recinto ni hablar… Parece una «competencia» de altos vuelos para ver cual queda en primer lugar. La humedad saturada en algunas ya traspasa a las vecinas y avizora fatales consecuencias.

Y lo más preocupante es que los trabajadores laboran en sitios de alta peligrosidad para su salud en función de no detener las faenas.

Si usted llega al local donde se realizan las extracciones de sangre el instinto que le da es el de abandonarlo de inmediato. Tres personas allí provocan un hacinamiento total que impide el mínimo confort de un acto no tan agradable como es el de sacar sangre.

A ello se suma la pérdida de equipos tecnológicos sofisticados cuyos datos desaparecieron del display porque no están concebidos para tantos cambios de locales sin la necesaria climatización, Ello indujo a su muerte neurológica y, a la postre, el fin de la vida útil antes de tiempo.

Que fácil —y triste— resulta escribirlo, pero… ¿quién piensa en el costo de esos implementos? ¿cuántas agonías sufre Cuba por adquirir cada unidad? 

Imagine en días de lluvia. Entonces el panorama resulta más crítico porque el agua llega hasta la propia entrada del policlínico y se esparce por el salón principal.

Según el colectivo la situación no es nueva en una entidad inaugurada hace siete años como parte de los programas de la Batalla de Ideas.

Bastaron 12 meses posteriores para el inicio de esta odisea que ha llegado a oídos de todos, desde decisores políticos, gubernamentales, del propio sector,… y aun aguardan las respuestas.

Al parecer no son líquidos albañales. De acuerdo a las hipótesis debe existir alguna tubería quebrada que resulta la causante de los males desde una planta superior donde radica el servicio de Estomatología.

Y la historia se repite. Uno de los graves problemas en este archipiélago recae en el hecho de construir, inaugurar obras aunque le falten detalles elementales, y después NADIE recuerda que existe algo tan necesario como el mantenimiento.

De existir otro gallo cantaría, y muchos de los problemas se solucionarían sin llegar a las grandes inversiones o a lo que constituye lo más común: situar el molesto cartelito de cerrado por reparaciones. 

Este policlínico atiende en su Laboratorio un promedio de 70 a 80 personas diarias que algunas portan de diez a doce indicaciones de complementarios. Manacas no está a doblar de la esquina, y queda algo distante de su cabecera territorial. Si a ello le incorporamos los residentes de comunidades aledañas y muchas ubicadas en sitios intrincados lo menos que se puede hacer es mejorarle las condiciones de vida a las personas ante tantos problemas cotidianos.

Conozco de limitantes y que debe contarse con lo que tenemos, pero a mi modo de ver el asunto requiere acciones ágiles y mentes despiertas cuyas decisiones no perjudiquen a Liborio. Aunque no se ha manejado hasta el momento resultaría inconcebible cerrar esa porción y trasladar el servicio a Santo Domingo cuando, hoy en día, el transporte trastorna hasta a la más equilibrada y flemáticas de las personalidades.

Y mucho ojo ante las nuevas condicionantes de la economía nacional en que todo detalle a ejecutar tiene que estar contemplado en el llevado y traído presupuesto dentro de un saco inmenso de problemas con poco dinero y escasos recursos, por lo que la verdadera prioridad asumirá un rol determinante a la hora de las decisiones.

El sedentarismo mata, pero más grave resulta la inercia mental que inmoviliza a las neuronas. Esa aniquila, envejece, y nos hace actuar como robots indiferentes ante el curso de la vida.

Ya veo que el policlínico de Manacas no es ese color de rosa que exhibe en su fachada. Lástima porque tiene un colectivo consagrado y donde, en sentido general, prima la limpieza, mientras tanto su gente del día a día, esa que ve cómo el agua corre por las paredes y hace estragos se pregunta: ¿dejará de llorar alguna vez? 

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Mi Comentario: El viejo Juan ¿se va a morir solo?

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Por Ricardo R. González

Ya no aparece tanto por las pantallas televisivas como en tiempos atrás. Me refiero a aquel spot de apenas un minuto dirigido a la ancianidad. El viejo Juan se va a morir solo… y la historia de los 40.00 pesos que solo dejaba su hijo sobre la mesita mes tras mes.

No había tiempo para más. Apenas dos palabras entrecruzadas, y se daba la espalda…
Sin dudas para quienes tienen sentimientos rasga el alma, a la vez que abre un caudal de reflexiones.

Ocurre en numerosas familias que ven a los ancianos como una carga, o más bien un estorbo del cual hay que salir pronto.

Esos olvidan cuanto de gratitud les debemos al guiarnos por el buen camino. Tampoco recuerdan sus desvelos e incertidumbres ante una fiebre o un desequilibrio de salud que nos privaba de aquel mundo de travesuras infantiles.

Resultan historias pasadas sus desesperos por aquellos cólicos de los primeros tiempos, los paseos ante las vidrieras repletas de juguetes por el Día de Reyes, y los contoneos por perretas caprichosas que solo ellos supieron aplacar.

Ya no recodamos las visitas a la escuela para constatar el aprovechamiento académico, o de cuando, a escondidas, les sustraíamos algunos billetes para sentirnos reyes del universo con el primer noviazgo, y en cambio ellos guardaban silencio.
Cada uno a su manera, pero ninguno de quiso para nosotros que navegáramos en la soledad.

Ahora ya no valen. Están viejos, y quedó atrás la etapa vigorosa. Faltan las fuerzas, y son otros quienes tienen el mando dentro de la generación que ellos formaron.
Entonces, estorban, se invierte dinero en medicamentos para los «viejos», hay que soportar caprichos y majaderías, y no pocos ven en el Hogar de Ancianos o la Casa de Abuelos la mágica solución para salir de ellos.

Que lo digan las personas sensibles de este mundo si no ocurre en muchas de nuestras comunidades. Que lo diga el personal de los centros vinculados a la tercera edad que ha visto, en reiteradas ocasiones, cómo se llega al ocaso de la vida sin sentirse el afecto filial. Que cuenten esas historias de familias e hijos que ignoran a los suyos, y sin embargo; un vecino, un amigo o alguien lejano asume ese momento y entrega lo que ha faltado.

Se agradece, pero no es igual. El afecto de un padre o una madre hacia un hijo, de un abuelo o una abuela a sus nietos resulta un tesoro único. Brota de un manantial especial que inunda la existencia con beneplácito.

Y todavía se es más inhumano cuando, aun estando en instituciones de ancianos, recurrimos a mentiras, a supuestos viajes, o a la intensa carga laboral para evadir una visita.

Por suerte la línea cubana no es la de incrementar hogares de ancianos a fin de convertirlos, de forma masiva, en el destino final de la tercera edad. Su lugar está en el seno de cada familia, entre esos que ayudaron a formar y lo dieron todo.

Unos con mayor preparación, otros con menos, pero, salvo excepciones, hicieron mucho y se desvelaron bastante para entregarles los mejores caminos a sus hijos.
No olvido a esos abuelos convertidos en padres, los que con absoluta dignidad nos abrieron sus corazones para convertirse en los mejores amigos, confidentes y guías, en los que constituyeron un libro abierto en las buenas y en las malas, los que nos enseñaron a descubrir el mundo, y a defendernos ante las miserias humanas.
Eso perdurará entre los agradecidos porque devienen lecciones inolvidables, siempre que exista un mínimo de dignidad.

Aplaudo a quienes han sabido cumplir su rol filial, y a los otros, a los que deponen sus compromisos sociales, a quienes dieron caramelos hasta que el anciano pasara la casa u otra propiedad a nombre del joven para después mostrar sus garras, que abran su corazón y dignifiquen el alma porque, a la postre, también llegaran a «viejos», y nadie sabe las sorpresitas que les depare la vida.

Que Juan no muera solo es una responsabilidad nuestra. Aprendamos, entonces, a llenarnos de valores para que la colectividad nos mire de frente como apreciables terrícolas de este universo.

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Mi Comentario: ¡Ay, sombrillas!

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Por Ricardo R. González

Caminar a diario por las calles ofrece, además de demasiado calor, la posibilidad de convertirnos en testigos de hechos que, por su indolencia, nos parecen retroceder a eras remotas. El uso de paraguas o sombrillas se ha convertido en una necesidad ante los estragos de un clima que borra estaciones tradicionales, y juega con el invierno, el verano o las lluvias a sus caprichos y antojos.

Ahora bien. Hay usos y usos. Lo vivido hace tres días en una de las aceras de Luis Estévez, entre Julio Jover y Martí, muy próximo al círculo infantil Travieso Pillín me «inspiró» a llamar la atención sobre acciones que tienden a repetirse.

Una señora portaba uno de esos «paraguones», desmedidos incluso para su estatura, y por poco le hace perder un ojo a una transeúnte que venía en sentido contrario.

Pero lo más triste del caso es que la imprudente siguió tan rauda como en las buenas etapas del llamado «tren francés» por su carrilera. Ni siquiera ofreció una disculpa, ni manifestó una preocupación ante el incidente, e incluso le aprecié hasta un tono molesto cuando, en verdad, era la presunta afectada quien debía poner las cartas sobre la mesa.

Pasaje similar relata un amigo cercano a los medios de comunicación al constatar el mal gesto de otra ciudadana que se molestó, sobremanera, al recibir la sacudida de su sombrilla ante la posibilidad de incrustarse en el globo ocular de nuestro asiduo colaborador.

Son dos hechos entre tantos… y es increíble que en un siglo de tanta modernidad haya que escribir trabajos para tratar de condicionar el mejoramiento humano.

A mi modo de ver existe una tendencia mayoritaria —no generalizada, por suerte— de pensar que somos los dueños del universo. Hacemos y deshacemos, sin importarnos que conformamos una milésima parte de una comunidad necesitada de respeto.      

A ello se suma la lamentable realidad de que Santa Clara carece de grandes aceras, por lo que utilizar sombrillas y paraguas demanda un sentido común al parecer perdido.

No hay que asistir a un aula universitaria para aprender que debemos mover, inclinar, subir o bajar el implemento según la altura de la otra persona y las condiciones reales del lugar por donde caminamos.

Significo que en estos casos no se trata de adolescentes casi siempre tildados y que a la postre caen dentro de ese malogrado concepto de que «la juventud está perdida».

Todo lo contrario, las causantes son personas hechas y derechas que hacen mucho tiempo dejaron atrás la mocedad. Que saben de lo bueno y lo malo, así como de comportamientos debidos e indebidos.

En tiempos llamados a fortalecer valores la vida no puede sucumbir en un vaso de agua ni tampoco considerar que somos merecedores de todo.

Es hora de que los códigos y leyes en torno a la convivencia comiencen a funcionar y surtan efecto, sin que se vea en lo coercitivo la lanza ideal o el escalón primario para poner las cosas en su sitio, mas si tanta divulgación, enseñanzas, orientaciones y sugerencias toman por el camino de la indiferencia habrá que recurrir a otras modalidades que disciplinen el desorden cotidiano.

Me parece también que, en medio de una existencia complicada, debe hacerse un alto para autoanalizar nuestras conductas. Es cierto que nos agobian miles de problemas, y que cada quien los tiene en mayor o menor medida, pero no podemos olvidar que somos humanos con tino, sentido y responsabilidades ciudadanas.

Una consulta con la doctora María Elena Guillén Bravo, jefa del servicio de Oftalmología del hospital universitario Arnaldo Milián Castro, asevera lo peligroso de la situación.

Un accidente ocular puede traer consecuencias impredecibles, desde un rasguño en la cornea hasta un vaciamiento total producto de la negligencia humana. Y una prótesis ocular solo soluciona el detalle estético, pues lo vital ya no existe. 

Piense en esta reflexión médica … Es muy triste salir del hogar viendo la luz y las bellezas o imperfecciones que nos rodean, y regresar en plena oscuridad por dichas actitudes irresponsables.

Imagine si se trata de un pequeño que venga en los brazos de su padre o de algún tutor. ¿Por qué exponerlos a peligros de los cuales no resultan responsables? 

Silvio Rodríguez, en su deseo, pidió un rabo de nube. Yo solicitaría un torbellino de buenas costumbres que nos hiciera comprender nuestro paso por un mundo en el que somos mucho más que dos.

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Mi Comentario: Lo que no debe suceder en un centro de Salud

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Por Ricardo R. González

Ocurrió hace unos días en el consultorio 16-1, perteneciente al policlínico Santa Clara.

Una de sus doctoras titulares, Gretel Pegudo Castillo cumplía otras responsabilidades laborales, y su homóloga Laura Rodríguez Fuentes asumió la atención poblacional de la jornada.

Mientras atendía a un paciente, una persona se detuvo en la puerta. De esas que se «siembran» para ver si la mandan a entrar porque siempre aluden a «una preguntica muy rápida».

Al ver que no había un ápice de movimiento la doctora Fuentes, en una forma en extremo respetuosa, le sugirió que esperara en el salón, y lo que debía convertirse en regla casi vislumbra como excepción.

Está claro que hay galenos sin tachas convertidos en modelos a la hora de cumplir sus códigos. A ellos, el reconocimiento por el talento y la valía de su entrega, pero no es menos cierto que otros, desde el hospital más renombrado hasta la modesta unidad, convierten el local de consulta en una especie de salón de reuniones o en recinto de reservaciones de una Terminal.

A veces no se sabe si es que va a tocar Yumurí y sus hermanos o Adalberto y su Son. Lo cierto es que todos los pacientes quieren estar «pegadito a la tarima» en medio de aquel carnaval.

Entra la peluquera, el mecánico, la que tiene el último grito en la boutique, quien porta el termito de café, el bocadito y la TuKola, la amiguita que está en remojo para recibir una flecha de Cupido, el recomendado de fulana, aquel que resuelve tal o más cual cosa, en fin… Ocho, diez o más personas en un espacio semireducido, donde todo el mundo pasa y nadie sale. Así, X se entera de lo de Y, y H conoce las interioridades de K.

No exagero, y los profesionales olvidan que existe algo en la vida llamado respeto, imposible de descuidar.

Si a ello sumamos la necesaria docencia para que los futuros médicos aprendan ¿cómo se sentiría una persona si debe exhibir una parte de su anatomía ante la vista de todos? ¿por qué los demás pacientes tienen que enterarse de detalles que no les incumben?

En otros casos están esos rostros familiares y asiduos convertidos casi en plantilla de algunos consultorios. Esos que se cuelan y hasta hacen las funciones de médicos empíricos, dictaminan a su manera, tienen acceso a la cajita de los análisis, y por tal de «ayudar» ofrecen una valoración previa a la del verdadero especialista. Saben de hemoglobina, colesterol o triglicéridos, y hasta «recetan» lo que lleva el individuo.

¿Y qué decir del momento de las inyecciones? Allí permanecen como estacas, y si el doliente exige un poco de pudor y pide la retirada observe simplemente las caras…Aquello se convierte en verdadera irritación para quienes están donde no deben estar.

Acudir a un médico dista bastante de saborear el más excelente manjar. Se asiste por algo, en busca de una palabra que aliente ante una dolencia, en espera de una mano en el hombro que se traduzca como «pronto va a mejorar».

Muchas veces resulta una cita determinante encaminada a conocer los resultados de un diagnóstico que pueden propiciar tranquilidad ante varios días previos de incertidumbre, o cambiar el curso de la vida de esa persona que recibe un veredicto inesperado.

Médico, para mí, al margen del género, es desdoblarse en profesional y amigo, alguien que llene de optimismo e infunda las ansias de que habrá que luchar porque la vida no acaba, y en ese combate estarán los dos (él y el paciente) en batalla campal.

Médico resulta ese ser humano capaz de entender el dolor ajeno, de respetar costumbres, idiosincrasias y hasta caprichos o majaderías propias de la edad.

Médico es también la persona indicada para preservar la intimidad y aliviar al prójimo, el que, al margen de la amistad existente, eduque a los imprudentes y los convierta en terrícolas prudentes. 

Múltiples generaciones han visto al galeno como el mejor de los confidentes, y ello se gana sin grandes artificios, simplemente recordando a diario aquel juramento realizado el día en decidieron entregarse a los semejantes amén de sacrificios.

Por todo ello, el médico y su personal paramédico ejercen el magisterio dentro de su recinto, sin descuidar el pudor de cada persona, la confidencialidad reclamada. Ganarse esa confianza absoluta que, incluso, permita conocer mucho más del enfermo para arribar a las posibles conclusiones.

Una consulta no constituye la asamblea de servicios ni el set donde se graba el espacio «Vivir del cuento», y la responsabilidad recae sobre quienes tienen en sus manos el timón de la nave. Son los guías para llamar al orden e insistir en el respeto, para preservar el diagnóstico como secreto confidencial, y en el caso del público, si bien es cierto que la vida moderna nos presiona por la falta de tiempo, habrá que mantener la disciplina y esperar a que nos llamen cuando corresponda entrar.

Aplaudo el gesto de Laura, también Gretel lo ha tenido que hacer en múltiples oportunidades en el consultorio 16-1. Así se inculcan valores, esos de los que mucho se hablan pero necesitan oxigenarse con buenas prácticas abrazadas, en estos casos, a los fundamentos indispensables de la ética. Que no se olviden.

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Mi Comentario: Multas, contravenciones y deslices

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Alfredo Martirena

Esta vez no resulta el guayo de Catalina el inspirador de la historia. Es la tenencia ilegal de cerdos en áreas residenciales la provocante de una multa que por más que la dueña juró y perjuró no pudo evadir las consecuencias de su desacato ante las disposiciones vigentes.

De enero hasta agosto Santa Clara registra más de 43 mil 340 recargos impuestos por los organismos facultados. Ello asciende a 3 millones, 591 mil 255 pesos que pudieran tener otra utilidad si las continuas violaciones protagonizadas por los humanos tomaran mejor cauce.

Los organismos con mayores cifras de imposiciones son la Dirección Integral de Supervisión del Poder Popular (999), seguido de Higiene y Epidemiologia (352), MININT—PNR (345), Vectores (241), Transporte (151), e Industria Básica, con 105.

Sin embargo, la Oficina de Control y Cobro de Multas (OCCM) en la capital provincial supera las 5 mil 850 notificaciones pendientes de recaudación por disímiles causas, cuyo monto ya rebasa los 989 mil 160 pesos.

Vayamos por parte. Cualquier sociedad tiene vigente sus normas y disciplinas a fin de subsistir, por lo que cualquier ápice de violación  exige medidas para respetar lo establecido.

El sistema de pago de esas transgresiones tiene vigentes diferentes métodos tanto para las personas naturales como jurídicas. Por ello  existe un plazo de 30 días dirigidos a pagar el importe de la indisciplina. A partir del día 31 y hasta el 60, la cantidad se duplica, y ya pasados los dos meses se entra en la llamada multa apremio para la que existen dos soluciones.

Si el encartado es trabajador puede recurrirse al embargo, de hasta la quinta parte del salario, con vistas a eliminar su deuda, mientras que en el caso de un desvinculado laboral la vía no es otra que la remisión a los tribunales competentes.

En este segmento de apremio existen más de 2 mil 973 multas que aguardan por su pago relacionadas con diversas violaciones en la Industria Básica, el transporte, los vectores, la vivienda, el MININT, la PNR, y aquellas detectadas por la Dirección Integral de Supervisión, pero el fisco reclama los más de 619 mil 300 pesos aun pendientes.

Por otra parte están las contravenciones (infracciones cometidas por violación de decretos leyes). Sin embargo, las multas impuestas por desobediencias ante el 272 (relacionado con el Urbanismo y la Higiene), y el 202 vinculado a las agresiones ambientales, así como las determinadas por actos judiciales no duplican la cifra establecida en la notificación.

Según los especialistas el importe de las notificaciones que atentan contra el urbanismo y la sanidad son considerables en cuanto a la cifra a desembolsar, pues en otros casos resultan tan irrisorias que ni se sienten en la economía de los infractores y quedan entre esas asignaturas pendientes reclamantes de su revisión porque merecen un mayor peso por parte de la ley.

Quizás se desconozca que la OCCM ofrece facilidades de pago a través de convenios a realizarse en la propia sede. Siempre que la cuantía supere los 200.00 pesos de multa podrán establecerse hasta 10 plazos para su correspondiente liquidación. 

A mi modo de ver, en una era de deterioro de valores habrá que crecerse y desterrar el amplio embudo de las indisciplinas. No se trata de establecer una competencia para enviar más casos a los tribunales ni de asfixiar billeteras en momentos en que los salarios quedan casi íntegros con una sola visita al mercado dominical.

Más, tampoco es jugar al ratón y al gato cuando hay leyes y prohibiciones que inhabilitan hacernos los dueños de este mundo.

La sociedad merece respeto, y sobre todo disciplina en la propia familia a base de dignos ejemplos a las generaciones que se forman dentro de la célula fundamental de la sociedad.

Hoy es Catalina la que, inconforme con lo ocurrido, dice y redice, pero bien sabe que desde hace años existen decretos que prohíben la cría de porcinos en los perímetros urbanos.

Y no es cuento porque se conocen casos que han acomodado al cerdito nada menos que en la bañera de edificios multifamiliares.

Como ese  hay otros…engaño en precios, falsificaciones de toda índole, violaciones de normas sanitarias, adulteraciones en el peso de los productos, en fin… mientras se siga evadiendo la responsabilidad ciudadana y viéndola en el saco ajeno proseguiremos entre la gran cuerda floja de las multas, contravenciones y deslices.  

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Mi Comentario: El vals de los informales

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Por Ricardo R. González

Este es otro tipo de «vals». No tiene música suave, pero atrapa y se multiplica como el marabú holgazán bajo el signo de la informalidad.

Cuántas veces esperamos que un establecimiento comercial abra a las 9:00 de la mañana, según lo establecido, y son las 9:10, 9:20, y aun su colectivo permanece en el matutino o en alguna tarea al margen de su primera misión.

Pero hay más… luego de la demora no se sorprenda si la empleada comienza a contar pesetas y centavos o a organizar la caja. Entonces, ese cliente «respaldado» por las consignas de Protección al Consumidor ha perdido más de media hora sin que le ilumine un rayito de la llevada y traída protección.

En otro giro vale detenerse en la fecha de entrega de determinado trabajo o servicio. El comprobante especifica día y mes y cuando el usuario acude en busca de lo prometido, en el tiempo preciso, aparece una negativa que le nubla el día.

No pregunte mucho porque puede encontrar una cara amargada que malamente responda: «No es mi maletín. Quéjese con el administrador, y en otro momento porque salió para una reunión».

Ay… reuniones. Pura justificación que, en algunos casos, encubre asuntos indebidos. Personas que se quedan en casa o quién sabe en qué andan dentro de un segmento de la jornada laboral.

Para evitar malos entendidos aclaro que lo de tiendas y directivos no constituye la generalidad, mas en la viña del señor existe de todo un poco y como buenos cubanos conocemos lo que se teje en la madeja.

Si seguimos abriendo el espectro aparece aquel que hasta hace un tiempo figuró en la lista de los formales, pero ya baila con la misma música del bando contrario. Es ese personaje a quien se le solicita un servicio y promete que tal día lo soluciona. A usted le reconforta y hasta dibuja sus ilusiones; sin embargo, pasan jornadas, semanas y meses, y todavía el problema no despega del punto de partida.

Después vendrán las justificaciones. Desde las creíbles hasta las que motivan una carcajada por lo inconsistente e inmaduras.

Y está el pedigüeño (a) El o la que pide desde un poquito de aceite, dos latas de arroz, un limón, una cucharada de sal, café, ropas, trusas, prendas, batidoras, o hasta dinero, en tiempos en que la economía familiar se siente hasta el tuétano, con la promesa de reintegrarlo cuanto antes.

Aquí comienza la larga telenovela…Transcurre el tiempo, se encuentran y reencuentran con los vecinos, y…nada.

Y qué decir de esos programas de actividades que consignan una hora de inicio y comienzan mucho más tarde. ¿De quién es la culpa? ¿Por qué los organizadores hacen perder un tiempo precioso a los asistentes que bien pudieran utilizarlo en algo más útil que en la espera?

Hay mucha tela por donde cortar, pero a mi modo de ver existe algo llamado disciplina y dignidad que debe distinguir la personalidad de los individuos. Estas resultan las premisas para dejar a un lado esa informalidad que aplasta y resta en el decoro personal.

Que un establecimiento demore su apertura y no tenga sus cajas listas tiene un responsable, y recae sobre el gerente o el administrador como máximo representante de la unidad, aunque el propio colectivo crea el precedente de algo que resquebraja el prestigio del centro.

Por otra parte si alguien no puede solucionar algo en el momento del pedido lo mejor es hablar con sinceridad. Se agradece más un «no» o un «imposible por ahora» que dejar a los semejantes en la cuerda floja del hoy, mañana o pasado… sin lograr resolver el problema.

Y para aquellos que piden y piden…Por favor,  sea más medido, ahorre en lo posible y trate de administrarse porque los tiempos no están para satisfacer esos vicios.

La vida gana con el aporte de todos. Ayudar al prójimo a encontrar soluciones, sin faltar a la palabra, resulta un componente imprescindible. Si queremos respeto hay que interiorizar, primero, lo inmenso de dicho significado y aplicarlo en la práctica. Un reto continuo para alejarnos del «vals» de los informales.  

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Mi comentario: Liuba ilumina a Santa Clara

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Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

La vida se ilumina de múltiples maneras. Basta con un manantial de melodías que irriguen el corazón, y de exquisitas poesías que arrullen el alma para alcanzar una parte de esa plenitud espiritual que nos toma de la mano y nos lleva por la vida. Ese fue el regalo que le hizo Liuba María Hevia a Santa Clara en la penúltima noche de febrero.

Esta vez, la cantautora no quiso compartir la escena solo con su inseparable guitarra y la maestría de sus músicos, pues tejió una complicidad maravillosa entre acordes y buen lirismo de poetisas cubanas de todos los tiempos.

Quien mejor que Verónica Lynn para darle vida a esta poesía como perfecta transición o puente entre canciones que hablan del amor, del desamor, de los seres idolatraos que un día partieron, de las heridas de la soledad, o de los desgarros que deja un tango como Malena.

Así llegaron los versos de Fina García Marruz, Dulce María Loynaz, Carilda Oliver Labra, Mirta Aguirre o Ada Elba Pérez para mezclarse con versiones de la obra de Marta Valdés, Teresita Fernández, Rita del Prado, o María Elena Walsh.

Y es que Verónica es la propia poesía, y Liuba la melodía, el caudal de alguien que cumple tres décadas dedicadas al arte, y que ha decidido compartir ese temor del primer día, entre tarimas y bambalinas, con quienes la siguen, y se convierten en el más exigente de sus críticos.

Avanzó el espectáculo en momentos en que Verónica también vocalizaba con la intérprete, o reiteraba una frase, a manera de leitmotiv, como código o hilo conductor de la próxima canción.

No faltaron temas de siempre, esos que se desean escuchar, una y otra vez, porque parecen acabados de salir de la imaginación de su creadora. Desde Tu amor es el canto mío, Tan lejos, Alguien me espera, o Ausencia, un justo pretexto para recordar a Sara González.

En esta cuerda de evocaciones apareció Se busca, dedicado a Elsa Jorge, el ser más querido por Liuba, y que tampoco está por esos desenlaces inexplicables, pero ciertos de la vida.

El canto a su mamá sobre la cabalgata de un día que casi está a punto de expirar y se sigue en la búsqueda de un ser parecido o similar sin encontrarse jamás el reemplazo.

Y es que las composiciones de Liuba encuentran la metáfora situada donde va, gracias a una confluencia bendita de musas y talento.

Cuando parecía el final, un público puesto de pie en el repleto teatro La Caridad reclamaba la presencia de la artista. Entonces llegó el esperado Si me falta tu sonrisa, una especie de himno intimista que todos lo incorporamos, sin el permiso de Liuba, al patrimonio particular.

La Habana en febrero, título del concierto, apoyado en el nombre de uno de los temas más hermosos compuestos por la artista, y con la sobria y justa escenografía concebida por Iris Fundora, abandonó los aires capitalinos, los encantos de La Catedral, o el salitre del añejado Morro para mezclarse entre los adoquines de una Santa Clara que guarda su magia y sorprende a quienes llegan a tributarle su buen arte.

Bien lo sabe Liuba María Hevia que ha ganado la llave de la puerta mayor porque, como ella bien dice:: «las puertas tienen alma», y yo agregaría que muchísimas de ellas están a su favor.

Y no necesita credenciales ni pasaportes para llegar al sitio en el que canta y recuerda siempre a Teresita Fernández, la maestra mayor, al que visita el Hospital Pediátrico para devolverle la sonrisa al pequeño que sueña con su Travesía mágica, o dibuja su Señor Arco Iris, o en el que tropieza con esos caminantes que, Como un duende, desean desde ya un próximo reencuentro.

Por eso, no hacen falta luces de neón para iluminar la vida. Bastan con regalos perdurables que nos hacen grandes y dejan manantiales infinitos.  

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Mi Comentario: Y ahora…¿cómo escribo?

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Por Ricardo R. González

Recibí un mensaje que me puso a pensar. Hasta creí en fallas vertiginosas de mis neuronas al perder el sentido elemental del entendimiento, y debía acudir de inmediato en busca del consejo facultativo.

Después me di cuenta que no era para tanto. Pensé en un traductor pero, al fin, interpreté su contenido.

El problema es de adaptarse a las interpretaciones ortográficas del momento. Ahora síntomas no se escribe así, pues las «nuevas corrientes» hasta lo ponen con faltas de ortografía y deciden llamarlo 5to+.

Que decir de enamorados. En la nueva versión aparece como enamora2, mientras demás va a la palestra como de+, bebé es bb, y te quiero mucho: tqm.

Ahh… y olvidaba algo… que, se inscribe en la actualidad como Ke.

No quiero seguir porque hay de todo y mucho más en la viña del señor. Lo que no me explico estos modismos casi generalizados que irrumpen en la supuesta era moderna.

No sé si por la banal concepción de estar en lo último, por el ahorro y economía necesarios, o porque resultan de esas simplezas cotidianas que nos envuelven para, al final, atrasarnos tres siglos atrás.

Incluso ya en determinado programa televisivo juvenil del canal Educativo emplean las inauditas abreviaturas en uno de los spots de transición entre una parte y otra.

Aclaro que no soy más culto ni refinado que nadie, pero hay cosas y cosas. Y si bien esto sobrepasa los bordes de la ramplonería existe el otro extremo con tendencias casi mayoritarias.     

Aquellos que quieren dar un toque supremo de oralidad y utilizan en pláticas comunes el lenguaje de los tecnicismos de la comunicación o de otros sectores.

Ahora son tiempos en que la palabra socializar ya se repite hasta la saciedad, a muchos les gusta y la ponen en sus diálogos sin saber en algunos casos el sentido de la expresión. Si algo es tan rico es nuestro idioma español. ¿Y conocerá todo el mundo que socializar es nada más y nada menos que compartir? ¿por qué enredar tanto la pita si no existe nada tan grato como hacernos entender con la mayor sencillez posible.

Recuerdo en días pasados una entrevista que le hacían en la TV a una prestigiosa figura de la cultura cubana ya entrada en años. En medio de la conversación le preguntaron acerca de las «fortalezas» de la obra que iba a presentar.

La respuesta no se hizo esperar… «no entiendo la pregunta», y es obvio. Una persona mayor a lo mejor desconoce la llamada matriz DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) como otro de los códigos utilizados en la teoría de la comunicación.

A mi modo de ver no se trata de copiar patrones desacertados ni demostrar que somos más educados que nadie. Cada persona sobresale por su autenticidad, por su talento, por un conjunto de cualidades conformantes de la personalidad que ofrecen su dimensión ante los demás.

Evitar reiteraciones, ser copias, o malas copias, debe constituir un punto de análisis individual. Se han fijado como en casi todos los espacios quienes preguntan —sobre todo aquellos que no son periodistas— comienzan el diálogo de manera similar: «Coméntame sobre tu nuevo disco» «coméntame sobre tal ley» «coméntame y coméntame…». ¿Será la única forma de preguntar?

Y no hablar de los nombres actuales de muchos de los grupos musicales porque sería harina de otro costal. Unos dan risa y otros ganas de llorar.  

De momento, me abrazo al creador de la célebre frase del ya fallecido — y excelente— comentarista Eduardo Dimas de «saque usted sus propias conclusiones».

Al menos doy la mía: Seamos como somos sin esquemas copiados ni importados, pero sencillos, auténticos, y plenos.   

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Mi Comentario: El rompecabezas de los alimentos

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Martirena

Ya se habla en Cuba de la próxima implementación del Código de Buenas Prácticas para el Expendio y Venta de Alimentos en la Vía Pública, normativa que, a mi modo de ver, tardó bastante en abandonar su embrión.

Y no se trata de un capricho de la ínsula de poner mantel nuevo ni de ser más severos con quienes han pasado los años sin preocuparle mucho la salud de sus semejantes. Es, ante todo, un agobio elemental que enfrenta un mundo reclamante de la estricta sanidad y el respeto a los miles de terrícolas con derecho a sentirse humanizados.

De eso se trata, de lograr un producto que tenga óptimas condiciones para su consumidor desde el inicio de la elaboración hasta el momento de degustarlo, pero en el que intervienen varios eslabones de la llamada cadena alimentaria conformada, además,  por quien manipula, transporta, almacena, y suministra la materia prima.

Cada eslabón cumple su papel, y cada uno de ellos puede abrir las puertas a la transmisión de cualquier enfermedad o a las impredecibles intoxicaciones alimentarias con solo violar o incumplir alguno de los preceptos.

Todo ello en teoría es muy preciso, suena bien al oído; sin embargo, en la práctica deja mucho que desear y las atrocidades llueven tanto como los actuales aguaceros en el ya bien entrado agosto.

Lo mismo en establecimientos estatales que en dependencias del cuentapropia porque cuantas veces observamos alimentos sin taparse, a una temperatura ambiente detestable, y ni siquiera pensamos en el peligro de una rápida descomposición, o en las reiteradas visitas que sobre ellos realizan las moscas u otros insectos.

¿Y el agua empleada en los jugos, batidos, y refrescos Tienen la garantía necesaria? ¿dispone del hipoclorito que exige estos tiempos?. La respuesta me daría infinidad de puntos suspensivos de manera continuada.

Como dicen los versos del poeta: «Todo pasa y todo queda», y muchas veces me he preguntado cuál es el destino de aquellos bocaditos o pan con lechón que no se venden en el día. Jamás aplicaría una referencia generalizada, pero estoy seguro que pasan a una nevera o quien sabe a esperar el destino de la próxima jornada.

No hay que tener miradas indiscretas para percatarnos de (in)creíbles violaciones en este largo camino de nunca acabar. No siempre se vende cumplimentando todas las de la ley, con el uso de guantes o instrumentos apropiados a la hora de ofertar los productos,  y muchas veces son esas manos al pelete las que entregan la ración, sin saber qué han tocado ni que han hecho.

Otra de las irregularidades frecuentes es la de simultanear la venta con el cobro, y ello está totalmente prohibido, en tanto se minimiza o resulta nulo el uso de uniforme, y en ocasiones hasta el puesto de venta aparece en un sitio alejado de agua corriente y de condicionantes elementales porque ¿a quién se le ocurre situar un carrito en las proximidades de un río, de un baño público, o de depósitos comunitarios de residuales?

Sin embargo, lo hay y hasta he presenciado  animales cercanos a las fuentes alimenticias, o la envoltura en un papel o con la hoja de una revista de antaño que nadie duda cuantas visitas de vectores han pasado por sus páginas ¿Y es tanta la insensibilidad que nadie se preocupa por ello? ¿O acaso aplican el equivocado proverbio que lo que no mata engorda?

En esto no hay tales juegos, y la mala suerte a cualquiera nos toca. Sepa que en países donde la higiene deviene ley existen notorios contratiempos. En la nación más potente del mundo son ingresados, cada año, 350 mil personas por intoxicaciones alimentarias de las que fallecen unas 5 mil. Francia, por su parte, adiciona aproximadamente 750 mil habitantes con dichos padecimientos; de ellos, 70 mil acuden a hospitales de urgencias, 13 mil resultan ingresados y mueren unos 400.

Cuba no es el edén ni Villa Clara tampoco, y manifiestan cada año no pocos brotes de intoxicaciones alimentarias atenidos a negligencias en la elaboración o a la mala conservación , entre otros factores.

No demos la espalda a las deplorables condiciones higiénicas de algunos centros gastronómicos que llevan a imponer multas a las administraciones y al cierre temporal hasta tanto solucionen sus alarmas sanitarias.

Siempre digo que el principal perjudicado es Liborio en un país donde la comida constituye uno de los dolores de cabeza medulares para quienes asumen la cocina diaria en el hogar.

Si al margen de esto el único centro enclavado en la comunidad cierra por deficiencias e infracciones higiénicas, y suprime el expendio de sus ofertas estoy seguro que la irritación popular colme el vaso y lo derrame.

En la vida, y sobre todo en la cubana, hay que pensar en los semejantes. Por ello aplaudo todo lo que incentive el mejoramiento humano. Ojalá que el Código de Buenas Prácticas para el Expendio y Venta de Alimentos en la Vía Pública en fase de implementación, que incluye la correspondiente capacitación, no tome las sendas de lo efímero como otros tantos decretos, resoluciones y normativas de las que ya ni sus propios redactores se acuerdan.

Ojalá, e insisto, no resulte como las tantas telenovelas en que imaginamos ya el final apenas avanzan sus primeros capítulos. Cuidar la salud del prójimo constituye la divisa principal, y en esta danza estamos implicados todos, desde los que tienen que exigir hasta los clientes que acostumbrados ya a ser maltratados por tantas violaciones consideramos «normales» todas las indolencias que sacuden ese complicado y tradicional rompecabezas de los alimentos.  

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Mi Comentario: Talas que asfixian

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Por Ricardo R. González

El árbol del caucho (Ficus elastica), ubicado en las proximidades del restaurante santaclareño El Marino, no soportó la carga de los años. Traía gran parte de su sustento podrido, y fue necesario adoptar determinadas medidas a fin de evitar consecuencias mayores.

Queda el sitio semivacío con un segmento de su grueso tronco para recordarlo o contarle a las futuras generaciones el había una vez… de una historia infeliz.

Ahora en que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río + 20) exigió un cero para la deforestación, a pesar de muchos oídos sordos, ocurren holocaustos que claman por un uso más racional de las neuronas.

Y no se necesitan misiles ni aviones sofisticados para exterminar a la Naturaleza. La acción indiscriminada del hombre constituye el principal agresor cuando se desnuda al entorno de sus bosques o de sus componentes al coartar el equilibrio ecológico y la biodiversidad.

La era moderna es suficiente para que una simple sierra u otra herramienta protagonice una tala en fracciones de segundos; sin embargo, a quienes dan órdenes encaminadas a exterminar árboles y a sus ejecutores les recuerdo que una de las funciones más importantes de estos resulta la capacidad de evapotranspiración de volúmenes considerables de agua mediante sus hojas, y cuando estas caen, aunque nos parezca que ensucian el entorno, provocan su enriquecimiento por la acción de las bacterias que permanecen en el suelo.

Y aunque el árbol de caucho expiró no escapa Santa Clara —ni otros municipios—  de esas talas indiscriminadas que en más de una ocasión se han realizado atenido a las contingencias ciclónicas, peligros eléctricos o de derrumbes, entre un largo etcétera.

Ahí están la Carretera de Sagua, la que avanza a Camajuaní, las márgenes de los ríos, y muchos otros sitios que han visto cómo sus componentes son ultimados, de forma parcial o total, por h o por b. Advierto que la deforestación ocasiona la pérdida local o regional de especies, de recursos genéticos, el aumento de plagas, y de otros tantos sucesos que nos convierten en seres irracionales a pesar de vivir en un siglo de grandes, y a la vez contradictorios, adelantos científicos.

Un solo árbol, por aislado que esté, forma parte del patrimonio forestal cubano, y para cortarlo imperan los correspondientes permisos del Servicio Estatal Forestal, representativo de la legislación en dicha materia, y vale el precepto de que para sacrificar uno solo deben sembrarse al menos cinco.

Una tercera parte del total de la tierra en el mundo está cubierta por bosques. Ello representa cerca de cuatro mil millones de hectáreas, y en tiempos en que sentimos un calor agobiante fuera de época, o inviernos que entregaron apenas uno o dos jornadas de agradables temperaturas, es justo decir que el propio fenómeno de la deforestación  provoca cambios en las condiciones climáticas, estimula la desertificación, e incluso afecta la cantidad de lluvia.

Cada año desaparecen cerca de 130 mil Km2 de bosques por acciones humanas, pero fijemos los ojos en nuestra realidad al constatar, en estudios especializados, que Cuba experimentó un fuerte decrecimiento de su superficie boscosa en los últimos 200 años al perder casi 8 millones de hectáreas con una alta diversidad de especies preciosas.  

Han sido hechos reiterados, y nadie es tan imberbe para dar la espalda a peligros acuciantes, pero pensemos que los árboles son pulmones que nos llenan de vida, y no tenemos derecho para acabar con los ecosistemas.

El país cuenta con leyes y decretos que regulan o impiden estos homicidios. Resulta conveniente que las autoridades los repasen, y no se tomen decisiones por libre empresa.

Estoy seguro que el propio Sistema Estatal Forestal, la delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, y Medio Ambiente en el territorio (CITMA), u otras partes involucradas están dispuestos a orientar o sugerir la conducta a seguir sobre la base de lo posible e imposible, de lo lógico e ilógico, de los límites y sin límites.

A pesar de los pesares se han cometido errores que revierten en daños irreversibles. Sus responsables aniquilaron a los testigos de infancias, de amoríos legales y hasta clandestinos, de sombras agradecidas ante el impetuoso calor, de anécdotas y vivencias que llenan a cada sitio del necesario oxígeno para vivir

Hace unos días trascendió que Villa Clara acumula el mayor índice de supervivencia en el país en cuanto a la reforestación. Ojalá que el logro no quede en simples cintillos publicitarios, y que la materia gris de la corteza cerebral se active a fin de que los ejecutores de las infortunadas talas no se conviertan en depredadores censurables que habitan en pleno siglo XXI.

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Mi Comentario Energía ¿sostenible?

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Por Ricardo R. González

Dentro de poco el Planeta volverá a acordarse de las deudas eternas con el macromundo del Medio Ambiente, y la Organización de Naciones Unidas (ONU) dedicará la jornada del 5 de Junio al empeño de hacer de la Energía Sostenible un sentido común para todos.

Al repasar resultados Villa Clara muestra tenues saldos que apenas permite algunas acciones dirigidas al uso de sus potencialidades.

Todavía el empleo de la biomasa, obtenida a base de bagazo y paja de caña para suministrar la energía necesaria a la industria azucarera durante el proceso productivo, sin menospreciar el aporte al Sistema Energético Nacional, no resulta óptimo, como tampoco se alcanza el uso deseado del biogás en toda su magnitud.

Ni las empresas porcinas ni aquellas pertenecientes a los complejos azucareros están a las anchas en la utilidad que reportan dichas fuentes, como distantes nos situamos, también, en la llamada energía eólica capaz de transformar la energía mecánica en eléctrica aprovechando la fuerza del viento.

Si bien los paneles solares se redistribuyen en el territorio no es menos cierto que tampoco encuentran la explotación totalitaria de sus potencialidades, ni siquiera en la infraestructura hotelera de la cayería del noreste.

En medio de un panorama con más debilidades que fortalezas llama la atención las iniciativas del Ministerio de Ciencia, Tecnología, y Medio Ambiente (CITMA) del territorio, que sin esperar a normativas del nivel central, emprende, a mi entender, uno de los tantos caminos de respuesta a los Lineamientos de la Política Económica y Social con una manera de actuar diferente.

Si se habla de energía sostenible ¿por qué no pensar en residuales, suelos y muchos más renglones que resulten verdaderamente sostenibles? ¿por qué no ver a los residuales como algo que pudiera aportar, y no como esa muralla detestable que deja el sabor de lo negativo?

Biomasa y biogás son expresiones del uso sostenible de residuales, mas ¿por qué desestimar la posibilidad de que la vinasa de las destilerías pueda convertirse en una opción dirigida al fertiriego?

El CITMA ya piensa en sus encuentros con las entidades hacedoras de proyectos constructivos porque es aquí donde se definen los pilares de la entidad, y entre ellos el tratamiento de los residuales.

En este último aspecto prevalece, hasta ahora, la visión de lograrlo todo a través de las lagunas de oxidación; sin embargo, ¿quiénes han pensado en otras maneras de revitalizar los residuales y obtener nuevos productos o subproductos que eleve la eficiencia económica, y permita crear un nuevo valor con menor costo?

Ahí están las claves para lograr un reordenamiento distinto de los desechos líquidos y sólidos, y cambiar esa manera de actuar que conlleva a botar lo que puede ser utilizado.

Por supuesto que las pretensiones del CITMA son realizables pero deviene asunto de todos, y, principalmente, de quienes asumen responsabilidades en las empresas que están llamados a un cambio de mentalidad en busca de esas neuronas intranquilas con destierro al inmovilismo.

Cambiar algo no se logra de la noche a la mañana, máxime cuando antecede una era de indisciplinas, derroches, y «despelotes» que en muchos casos enquistaron la materia gris cerebral para convertirnos en autómatas del día a día.

Por ello se requiere de un trabajo integrado con muchos cómplices. Llámense planificadores, físicos, proyectistas, expertos en el Servicio Estatal Forestal, en Suelos, Recursos Hidráulicos, y con el apoyo de las direcciones de Economía y Planificación, sin declinar la savia comunitaria, porque de no incluirse estos rubros en los planes de seguro pasarán sin ver la luz.     

Cuba es un país que acuña el síndrome del reunionismo. Para casi todo se convoca a tediosas reuniones que en muchos casos poco o nada aportan. En un mundo donde el barril de petróleo danza entre los 100 y 120 dólares, sin saber cómo se va a inclinar ese cachumbambé al siguiente día, habrá que agilizar acciones.

De nada valdrán seminarios, talleres, conferencias, vídeos… sobre energía renovable si después se engavetan porque pesan más las exigencias ante el cumplimiento del plan técnico económico, el ahorro, la defensa, u otras detalles priorizados que le restan importancia a los que, supuestamente, aparecen como insignificantes.

Ojo con esto. Las fuentes energéticas influyen en todas las esferas de la vida, y la falta de acceso a sus vías no contaminantes obstaculizan el desarrollo económico y social en un universo donde un 21 % de la población mundial no tiene derecho a las alternativas de la modernidad, mientras el 40 % depende de la biomasa tradicional o del carbón a fin de satisfacer sus cotidianidades.

Llega otro Día Mundial del Medio Ambiente cargado de innumerables heridas. Otra vez promesas que a lo mejor quedan en el estrecho marco de las 24 horas del 5 de Junio, mientras tanto me sigo haciendo la pregunta: ¿Aplicamos en la actualidad una energía verdaderamente sostenible?

Me parece que la siento distante.


Mi Comentario (Sistema de Atención a la Familia… Al SAF, ¡SAF!)

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Siete productos exhibía la tablilla del Complejo El Mamey, de Miller, en un día tomado al azar: arroz blanco, potaje de frijoles, pollo guisado, plátanos maduros, huevo hervido, ensalada de tomate y leche hervido. Dos platos fuertes, para almuerzo y comida, a menos de 2.00 pesos.             

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Algunas cosas apreciadas durante el recorrido de funcionarios del Partido y el Gobierno, a fines de febrero, para pulsar el curso de la vida en las comunidades villaclareñas me dejaron el sabor de una amarga pesadilla.

Hace años Cuba instituyó el Sistema de Atención a la Familia (SAF) entre sus líneas priorizadas. Una posibilidad extremadamente humana que garantiza la alimentación diaria (almuerzo y comida) de aquellas personas o núcleos familiares con muy bajos ingresos y de los que suman años, y tienen como única compañía la soledad de sus vidas.

Una estrategia que exige calidad en el servicio, en la cocción de los alimentos, la garantía de un nivel proteico sin que conlleve irlo a buscar a Marte o a Venus, y una correspondiente guarnición que propicie el balance nutritivo.

Y es inaudito que el SAF salga a relucir en no pocos lugares como detalle marcado por deficiencias con tufillo a pasividad o acomodamiento.

En estas visitas afloró la situación de la unidad El Escondite, de Vega Alta, Camajuaní, que llevaba más de un mes sin viandas ni vegetales.

Otro tanto en el correspondiente al consejo popular Coco Solo—Pueblo Nuevo, en Sagua la Grande, marcado por idéntico panorama, y sin disponibilidades de garantizar una dieta balanceada.

Y de ese territorio aparece el caso de Viana que sobrepasaba los dos meses sin dichas opciones —viandas y vegetales— en un sitio llamado al amparo de 30 comensales.

Por otros lares el existente en el consejo popular José M. Riquelme, de Quemado de Güines, también reportaba irregularidades.

No son todos los que están ni están todos los que son, y presiento que hasta el SAF haya quedado en algunos puntos de la visita en tercer, cuarto, o quinto planos ante otros acuciantes problemas que sofocan la vida contemporánea.

El caos no sacude al SAF, pero lo contrastante del caso es que salió a relucir el habilitado en Encrucijada Norte como ejemplo de lo que debe hacerse.

Y añadiría lo que ocurre en el complejo gastronómico El Mamey, ubicado en la demarcación placeteña de Miller, que mostraba siete renglones en su tablilla cuando decidimos visitarlo al azar un día de la pasada semana.

Advierto que este pueblito campestre no dispone de organopónicos, y sin embargo, contra viento y marea, y sin varas mágicas, trata de dispensarle vegetales a las 19 personas inscriptas.

Allí la Empresa Municipal de Gastronomía suministra el menú, mientras Acopio facilita viandas y vegetales para un sistema que labora de lunes a lunes, haya tormenta o huracanes, porque el estómago de los necesitados no cree en recesos ni en contratiempos.

Entonces, ¿Existen o no los llevados y traídos recursos? ¿Acaso Miller y Encrucijada son locaciones de otro Planeta? ¿Será necesario «clonar» a Rolando López Loro, al frente del complejo El Mamey, para lograr que se cumpla lo establecido en el resto de los SAF que no salen de inercia?

Me parece que la falta de iniciativas por parte de suministradores y responsables, la apatía por la autogestión, y el acomodamiento al vicio de esperar que, quizás, baje por la canalita, como especie de milagro, rondan por la mente de algunos, acompañado de pocas acciones.

Nadie pide manjares extraterrestres, pero sí algo digno dirigido al prójimo.

Inconcebible que en un país donde las carretillas de vendedores y revendedores exhiben variedad de viandas y vegetales a un precio celestial, la vía estatal no garantice posibilidades para pintar de verde el plato de esos seres humanos y reforzarlo con las viandas disponibles.

¿De dónde salen entonces esos productos que van a las carretillas particulares?, ¿De Marte, de Venus, o de qué galaxia?, ¿Vienen de Panamá, de Costa Rica, de allá o de acullá? Todos salen de los campos cubanos, por lo que impera que esas neuronas dormidas en varios municipios y que están comprometidas con el SAF despierten y hagan por la vida.

Y otro tema ¿Acaso todos los SAF villaclareños cumplimentan los requisitos de gramaje y peso establecidos? ¿Se elaboran los alimentos con la calidad requerida o se hace con esos deseos que impone salir del paso? ¿Suministran la cantidad de aceite y la sazón necesaria a fin de que la comida resulte apetecible y digerible?, ¿Reciben una supervisión periódica de las entidades competentes para conocer y evaluar cómo marcha el cumplimiento de la tarea, cuáles son las dificultades y las posibles soluciones?

No propongo reuniones exclusivas a fin de analizar el tema porque considero que muchas de las que se multiplican a diario resultan aburridas e innecesarias, ni creo que sea sugerente viajar a Miller o a Encrucijada en busca de copias, ni traer a Rolando López a Santa Clara a fin de que explique en un salón cómo hace para cumplir lo pactado en su unidad de Miller.

Es actuar ya. Pensar que se tiene en las manos la alimentación de personas mayoritariamente ancianas, llenarnos el corazón de esa sangre que traiga sensibilidad ante el hecho, y crecernos como humanos, dignos y plenos, que un día también llegaremos a la ancianidad sin saber en qué condiciones.

Habrá miles de obstáculos motivados por coyunturas económicas o de otra índole, pero lo que no puede bloquearse son las acciones en favor del bien. Esas que nos hacen grande como cubanos, y de las que estoy convencido que, de aplicarse nuevos métodos, el SAF abandonaría esa anemia que le come, y en muchos casos da al traste con su hemoglobina.

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Mi Comentario: Día Mundial del Agua. El universo aguarda

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Por Ricardo R. González

Otro 22 de marzo circunda por el Planeta, y desde 1993 la Organización de Naciones Unidas (ONU) decretó esta jornada como Día Mundial del Agua que este año sugiere la aguda mirada internacional hacia la relación agua y seguridad alimentaria.

Un verdadero reto en un globo terráqueo que suma 7 mil millones de personas reclamantes de alimentos, mientras los vaticinios auguran que para 2050 contaremos con otros 2 mil millones sumados a quienes necesitan del pan nuestro de cada día.

Son los cinco continentes que giran y giran, pero la realidad advierte que solo el 3 % de la masa de agua existente en el Orbe es dulce, y apenas el 30 % resulta accesible a la especie humana.

Mientras esos cinco continentes siguen en su giro no es menos cierto que disminuyen las disponibilidades del recurso agua tanto en cantidad como en deterioro de su calidad, y un presunto holocausto advierte que este detrimento pudiera convertirse en una verdadera encrucijada en materia medioambiental, lo que induciría a otra fuente de conflictos para absolutizar el control del recurso natural.

Y no es juego. Ya 71 naciones experimentan sus alarmas ante el déficit de agua dulce, pero según estimados el problema se complica al sumar mil 100 millones de terrícolas sin acceso al agua potable, en tanto 2 mil 600 millones carecen del saneamiento adecuado.

Ese Planeta que hoy habitamos amanece con miles de desvelos. Tenga en cuenta que el pasado año la FAO confirmó que el 25 % de las tierras del globo terráqueo sufrían los tentáculos de la degradación como uno de los problemas principales que porta el Medio Ambiente a nivel mundial.

Confirman las fuentes que la erosión del suelo ya ha provocado una caída del 40% de la productividad agrícola, y si tomamos en cuenta que uno de los desafíos a enfrentar es la creación y conservación de sistemas alimentarios eficientes habrá que ingeniárselas ante un crecimiento demográfico, marcado por las desventuras del cambio climático, y los serios problemas de inseguridad alimentaria que sacuden a cada uno de los hemisferios.

Un solo dato al respecto: En este minuto que vivimos la desertificación afecta al 25% de los suelos sobre los que viven más de mil millones de habitantes.

Si a ello agregamos que cada habitante bebe de dos a cuatro litros diarios de agua, que producir un solo kilogramo de carne absorbe 15 mil litros, o que otro de trigo acapara unos mil 500 ¿podremos seguir con derroches insostenibles?

Las cuentas están claras y, por supuesto, no dan. Habrá que recurrir cada vez más a esas producciones más limpias que reduzcan la cantidad de agua empleada, a la obtención de fuentes alimenticias de mayor calidad logradas con menos líquido, a consolidar esquemas de alimentación saludable, y a reducir la temible marea del desperdicio alimentario en el que nunca llega a consumirse el 30 % de las fuentes de alimentos obtenidas en el mundo con la consiguiente pérdida del agua utilizada para elaborarlos.   

Este 22 de marzo la ONU llama a diversificar mensajes educativos, publicitarios y a cuanta iniciativa provoque un cambio de mentalidad. Conferencias, seminarios, charlas, juegos, concursos infantiles, imágenes fotográficas… que motiven y eliminen barreras a fin de cuidar un recurso indispensable.

Villa Clara, como toda Cuba, no escapa de dichas acciones. Valen, y resultan necesarias, pero nada conseguiremos si se trata de un empeño efímero que «reine» solamente por 24 horas.

Ese trono necesita mucho más, y solo las buenas acciones harán que la vida transcurra en una plataforma sostenible ante sus retos continuos.

Otro 22 de Marzo que dentro de horas volverá a despedirse hasta mañana.

Otro momento en el que prometemos cambiar y apostar por un Planeta mejor. Aun así, el universo aguarda.      

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Mi Comentario: La Contracorriente de Rochy, de Julio César y de tod@s

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La cantante Rochy y el Doctor en Ciencias Julio César González durante su estancia en Santa Clara.

Texto y foto: Ricardo R. González

Una comida a la italiana en casa de Rochy Ameneiro pactó la complicidad que dio luz a un proyecto singular entre una cantante y un académico. Para algunos, un nexo extraño y hasta incoherente, para otros la bienvenida interrelación que daría paso a una idea en que el concepto de cultura adquiere su más amplia dimensión.

Poco a poco comenzaron a fluir las dichas entre la artista y el doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés, asesor de dicha experiencia, en tiempos en que este archipiélago se apresta a celebrar el centenario del feminismo visto como un movimiento que hurga y reivindica los derechos de la mujer en el afán de hacerlas plenas dentro de un mundo convulso, de cánones,  trabas, y estereotipos infelices arrastrados de generación en generación.

Esa es una de las esencias de «Contracorriente», feliz iniciativa que trata de situar al feminismo con su justa valía. ¿es acaso deshonra? ¿snob? ¿ modismo?, ¿publicidad banal de los medios de comunicación? ¿corriente ligth?

Nada de eso. Hay que ser muy pero que muy feminista para eliminar esas imágenes sexistas aparecidas en los videos clips de la contemporaneidad, o en las imágenes o pósters que, de manera errada, venden a las cubanas ante los ojos del mundo asociadas a las voluptuosas caderas existentes en esta parte del trópico.

Es enseñar que en Cuba, en la del siglo XXI, hay miles de mujeres que no se venden por «verdes» —léase dólares, euros o el resto de las monedas— ni tampoco es la tierra en que todas anhelan un «extranger» para mejorar sus horizontes.

Así «Contracorriente» inició sus primeros pasos en La Habana hasta que un día decidieron abandonar los contornos capitalinos con tal de salpicar las locaciones cubanas que se extienden más allá del renombrado túnel habanero.

El Instituto Cubano de la Música y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) abrazaron el proyecto que comenzó a caminar por la isla, a tocar puertas para luchar contra todo indicio de violencia de género, y a tratar de hacer la vida más plena en tiempos en que falta identidad del feminismo en Cuba, y generalmente se ve, desde el prisma internacional, como un movimiento de mujeres que no tienen nada que aportar.

A dicha visión se suma la particularidad cubana en un país que ha mantenido casi intacta sus raíces machistas a través de las eras.

Por ello «Contracorriente» resulta un empeño abarcador que no queda en la epidermis de un diálogo sustentado en el pretexto de las canciones. Sí, hay bellas canciones interpretadas por Rochy, mas propicia fructíferos encuentros con mujeres y hombres que, desde cada provincia, hicieron o hacen la historia sin tener en muchos casos el verdadero reconocimiento.

Es nutrirse de cátedras vivientes. Conversar —y recordar— a nuestras insignes, algunas hasta olvidadas e insistir en su grandeza, en ese legado que les permitió ocupar un lugar en su tiempo, pero es también llamar la atención ante monumentos importantes de féminas que están olvidados o semiolvidados, o proponer la tarja, la estatua, el distintivo en la casa natal para aquellas grandes que ni siquiera lo poseen.

Es la cita con mujeres imprescindibles, fundadoras de la FMC, con protagonistas del surco, del magisterio, de un ingenio azucarero, o de la importante labradora que desde cada madrugada deja limpia las calles de nuestras comunidades para recibir el nuevo día. Un tributo integral a las que no pueden pensar jamás que sus aportes fueron agua pasada porque sería negar la continuidad de este ajiaco criollo enriquecedor e inigualable.

Y si bien hay espacio y remembranzas para el pasado se sitúa al presente como un revitalizador momento que encuentra sus riquezas entre la gente que lo configura, y en quienes le impregnan un distingo único y real ante los ojos del mundo.

Si bien «Contracorriente» enseña que el color violeta identifica al feminismo también aboga por el rescate de las tradiciones, y anuncia tres tomos a publicarse con historias de cubanas contemporáneas de todas las provincias desde su tiempo y para su tiempo, con esas que han sabido enriquecer el acervo de un país.

La gira continúa por Cuba, y concluirá el próximo 9 de marzo en el Gran Teatro de La Habana, fecha en que «Contracorriente» arribará a su primer aniversario.   

A mi entender el gran mérito del proyecto, amén del NO rotundo a todo indicio de violencia, radica en su empeño por procurar un ser humano más pleno, reflexivo, que ame sus costumbres, idiosincrasias, y defienda su identidad desde ese pedacito de Cuba en que le ha tocado vivir.

Un proyecto que presenta entrada libre, y se aleja de lo selecto o de las nóminas restringidas. Al contrario, aviva la mente, toca corazones, despierta inquietudes, y suma a quienes lo deseen con el aporte de esos manantiales de ideas presentes entre tod@s

Diría más, constituye una gran ventana abierta para aprender y hacer historia, para saber que tenemos el compromiso de alcanzar esa espiritualidad que nos haga más cultos y plenos, sin olvidar la conquista del futuro a fin de que ese mundo mejor sea verdaderamente posible.

Por eso, y por mucho más, bienvenida aquella comida a la italiana que, en casa de Rochy, abrió las puertas a la creatividad para que saliera volando en busca de prometedores destinos.  

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Mi Comentario (Complacencias indebidas)

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Por Ricardo R. González

No pienso que la vida resulte ese carnaval dibujado por la canción. Tiene momentos que nos llevan a contar hasta diez, multiplicar por cincuenta, y casi convertirnos en magos para encontrar soluciones a los múltiples agobios.

Sobre todo al agotarse ese mes de vacaciones estipulado cada año, o cuando nos sobrecarga la rutina laboral. También si queremos concluir la construcción en determinada fecha, o esperamos a un familiar que viene de visita, entre otras tantas situaciones. Entonces inventamos, y una de las múltiples maneras es conseguir a toda costa un papelito, con mucha fuerza legal, que nos justifique esos días de ausencia apoyados en un certificado.

Cubanos somos e ingeniamos bastante. No insinúo con esto —y lo aclaro bien— que todo certificado médico emitido tiene aires de complacencia o presenta dudosa emisión, ni que tampoco la totalidad de los galenos respalden la práctica, Sin embargo, el que más y el que menos conoce algún caso que resolvió su problema bajo el amparo del papelito sin tener una causa médica real.

Una vez logrado hay quienes se comportan de una manera discreta, pero otros «padecen» de determinada afección de reposo y es cuando más salen a la calle, van a las tiendas, hacen largas colas, y aprovechan para cumplimentar lo que normalmente no pueden porque el tiempo cobra sus jugarretas.

Todo a la vista pública, sin un ápice de respeto y dignidad, sin pensar que mientras disfrutamos de manera indebida hay compañeros de trabajo recargados por esa ausencia, que tienen que aguantar «tu maletín» y el de cada uno de ellos a fin de cumplir y suplir la falta, mientras los planes productivos y de servicios forman parte de un país que enrumba su desarrollo económico apoyado en concepciones éticas y políticas.

Tanto que se habla de crear y rescatar valores, y en muchas ocasiones las formas de aparentar una falsa enfermedad se hace a la vista y oídos de niños y jóvenes.

¿Podrán después los padres exigir responsabilidades y buenas conductas cuando el árbol formativo en la familia está descompuesto?, ¿De qué ejemplo se habla si los maestros del hogar hacen y deshacen a su antojo?

Cierto que la vida es muy compleja. Problemas con la alimentación, el transporte, en el plano laboral, en la convivencia, en fin…en todos los aspectos de la cotidianeidad. Es verdad que después de concluir un día agotador aguarda la otra lucha de la subsistencia, de los precios, de que el niño pide, llora y no entiende por qué no se le complace, y la marcada realidad de que el dinero se va como agua.

Pero si no actuamos de una manera consciente, colectivista y solidaria estaremos al compás de una ruleta con nada de avances y múltiples retrocesos.

Un certificado falso es engañarse a uno mismo y a cada uno de quienes integran la sociedad. Es mentirle al país que trata de no ahogarse ante tantas penurias y vendavales.

Y digo más, gran parte de esos dictámenes médicos irreales están a favor de «enfermos» con significativas entradas monetarias por una u otra vía, porque ningún trabajador cubano que dependa de un salarito mensual puede someterse al tajo abismal que provoca el descuento de un certificado.

Ese documento protege al trabajador accidentado, convaleciente… para su necesaria recuperación con el correspondiente respaldo económico, pero transcribo el concepto oficial que existe en la ínsula respecto al certificado por complacencia.  

Se describe así a toda facilitación de este tipo que «faltando a la verdad, certifica una enfermedad inexistente para que el paciente pueda obtener beneficios de diversos tipos (indemnizaciones, ausencia del trabajo, etc.)»

Y aclara; «extender este tipo de certificados es contrario a la ética médica, y puede constituir delito de falsedad en documento público».

Por eso es saludable que los facultativos piensen muy bien a la hora de expedir a fin de no caer en la gran danza de lo falso. 

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En Caibarién: Malecón ¿te perdiste?

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De todo un poco. Increíble pero cierto. Y además, un equino pasta libremente en la zona.

Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

El mar tiene a veces un encanto inexplicable. Susurra, evoca, nos hace cómplices y confidentes de sus estrellas o de las olas que besan y se desvanecen en el litoral. Y esa porción ultramarina de Caibarién reforzaba sus delicias después que un peculiar malecón apareció por toda la orilla para transformar la imagen del lugar.

Por un lado, algo estético, por otro, la necesaria protección a fin de impedir que el agua penetre en la ciudad como ya ocurrió con uno de esos caprichosos huracanes ensañados en malas pretensiones.

Hace unos días lo visitamos, pero ese deseo de disfrutarlo se derrumbó como castillo de naipes, al ver aquel panorama agravado en una de sus entradas.

No sé todavía si puede llamársele microvertedero, o un amasijo de objetos tan diversos que van desde envases plásticos, bolsas de nailon, zapatos viejos, cubos inservibles, calderos que despidieron su vida útil, penachos secos, latas de refrescos y cervezas, sobres de detergentes usados o de otros productos de las shopping, y una larga aparición de misceláneas.

Para completar… caballos pastando en determinada área cercana a aquel largo muro. Mas todo no queda ahí. El aire traía una fetidez incalculable, y alguien nos dijo «Vayan un poquito más allá, por aquella entradita, para que vean lo que provoca el mal olor.

En efecto, muy próximo a la zona del malecón, en una de las orillas del canalizo, las auras hacían competencia ante los restos de un equino.

La imagen de aquel momento es totalmente opuesta a la que inspiró un trabajo publicado en estas páginas, en junio de 2007. 

Por entonces, alumnos de la escuela primaria Francisco Ferrer, orientados por la entonces profesora de Biología Inés María Domínguez Castro crearon el proyecto CAIMALE (una combinación entre Caibarién y malecón) que pretendió cambiar hábitos entre los pobladores.

Tres años llevó el empeño encausado a transformar un medio ambiente herido, y que tuvo novedosos resultados.

Era, entonces, el afán de cambiar la mentalidad de quienes consideraban que «nunca el mar se iba a secar por verter basura ni que tampoco faltarían los peces», como argumentaban en aquel inicio del propósito.

Recuerdo, además, que el programa incluía la Fiesta del Mar, esa especie de maratón participativo, en cada mayo, y en la que diversos organismos destacados y la comunidad recibían sus premios por la dedicación a la limpieza de esa porción, con la premisa de que «si el mar estaba limpio ya se encontraba de fiesta.».

Ahora, en pleno siglo xxi, habrá que reorientar muchas cosas. En primer término examinar, una y otra vez, qué sucede con la recogida de basura en el área, y el horario establecido para ello.

Por otra parte mucho se habla de la educación ambiental, pero me parece que en esta zona se olvidaron los conocimientos, y que aquel proyecto pasó a ser parte de las buenas intenciones que el tiempo se encargó de borrar.

Una vez más llamo la atención. El mar no trae hasta la orilla esa diversidad de objetos y materias a la vista. Solo la especie humana es capaz de atentar de esta manera contra la Natura, y aunque los hábitos incorrectos de botar estén arraigados y, al parecer, resulte más cómodo tirar en cualquier sitio sin importar nada, no se puede permitir que dichas negligencias atenten contra el bienestar de los pobladores, a tenor de que la contaminación de las aguas, con todas las fuentes que inducen a ello, no resulta algo de juego.

Ya no son dos o tres laticas o una jabita aislada que aparecían entre los dietes de perros por aquellos tiempos. Vayan y vean cuál es el panorama de un sitio de interés turístico que irriga el propio corazón de la cayería del noereste villaclareno.

La cultura de un pueblo se refleja también en la limpieza, y muchos de esos detalles están captados en las cámaras digitales de quienes llegan un día y retratan para luego compartirlas por el mundo. Entonces ¿Es tan Blanca la Villa?

Lo dice el identificativo: Villa Blanca, por lo que rescatar su pureza les compete a quienes desde allí hacen el día a día. Son sus pobladores y directivos los llamados a nutrirse de ese sentido de pertenencia que evada parcelas de responsabilidades segmentadas para convertirla en tarea de todos.

Que destierre el ya clásico pero dañino «ese no es mi maletín» a fin de que el contenido de ese equipaje revierta, en este caso, en beneficio y salud para todos caibarienenses y visitantes.

Esperemos que algún día, con el esfuerzo de todos, y la vigilancia sobre los infractores, vuelvan a brillar aquellos Luceros en el mar de los que hablé en el reportaje de 2007 y que, por ahora, ni aparecen ni mucho menos iluminan.

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Esos catarros de estos tiempos

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Por Ricardo R. González

En un mundo tan cambiable donde cada día se pierden los esquemas convencionales de comportamientos no sorprende que aquellas cepas causantes de infecciones respiratorias agudas (IRA) adelanten su presencia comparada con la habitual aparición en los meses del ligero invierno cubano.

Ya el 2011 lo corrobora, y si bien estos padecimientos se acentuaban históricamente a partir de noviembre, esta vez irrumpieron seis semanas antes,

Un repaso a lo que ocurre en Villa Clara advierte que la llamada edad pediátrica (menores de 15 años) resulta el grupo de mayor incidencia, mientras el comportamiento mayoritario por municipios recae en Quemado de Güines, Caibarién, Remedios, Placetas y Ranchuelo.

Sin embargo, el director del Centro Provincial de Higiene, y Epidemiología y Microbiología, doctor Orlando Díaz Gómez, destaca que si bien es real el incremento de los afectados no ocurre así con las estadísticas de fallecidos que no registra ningún menor de 16 años.

Pero las cosas no se logran de brazos cruzados. Una vez más impera el cumplimiento de las medidas higiénico—sanitarias a partir de la necesaria responsabilidad individual que muchas veces se echa por la borda o simplemente abraza las cuerdas de lo nulo.

Por ello resulta imprescindible el lavado de las manos, evitar toser de manera desprotegida, y cumplir lo establecido a la hora de estornudar al cubrirse la cara con un pañuelo o doblar el brazo en la zona del codo.

Muchas veces las personas enfermas salen a la calle, comparten en lugares públicos y hasta en aquellos con bastante hacinamiento, sin pensar en que el resto de los humanos no tienen motivos para el contagio, aun así olvidamos que vivimos en una comunidad implorante de la casi olvidada convivencia necesitada de aires revitalizadores.

Vale el recordatorio para quienes visiten las instituciones hospitalarias. Un verdadero torbellino pasa por esas salas en que el enfermo implora el descanso, y que no se le acribille a preguntas o pláticas interminables encima de ellos.

Las camas hospitalarias no constituyen un asiento público. Tampoco las manos deben extenderse ni tocar al hospitalizado, mientras la voz debemos regularla para que no moleste, sin olvidar que somos seres humanos llamados a una cordura impostergable.

Párrafo aparte para las maternidades  que llaman a evitar la aglomeración de personas cerca del bebé, así como los instintos de besarlos o acariciarlos

Una vez en casa será imprescindible mantener la limpieza e higiene adecuadas, sin descartar el lavado de las manos ante las manipulaciones de todo orden.

El contagio de las IRA ocurre de persona a persona por el contacto directo de las microgotas infectadas con el virus al hablar, toser o estornudar.  

Aún faltan los meses «duros» del invierno, por lo que todo menor o persona que experimente secreción nasal, lagrimeo, enrojecimiento de la conjuntiva, tos acompañada de fiebre, o dificultades en la respiración, debe acudir de inmediato al facultativo de la familia. Y algo muy importante: No se automedique.

La infancia acogida a círculos infantiles será chequeada a la entrada, y de presentar algunas de estas manifestaciones hay que suspenderlos. De aparecer irregularidades de salud en el transcurso del día se adoptarán las medidas establecidas en el convenio MINED—MINSAP por parte del personal competente.

Por ello prefiero el proverbio que reza «Mejor precaver que lamentar», y aunque por lo general estas gripes estacionales son bautizadas con el nombre de los personajes malvados de las telenovelas en moda queda la disputa entre Saúl, Clara, o el falso representante del hijo italiano de Doña Bete en Passione.

Ahora bien, con situaciones epidemiológicas o sin estas, con Saúl, Clara o sin estos, habrá que ganarle cada segundo a los retos impuestos por la vida.   

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Mi comentario: «El Carmen» se oxigena, pero…

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Por Ricardo R. González

Todo aniversario de una ciudad deja los buenos aires de las celebraciones. Y al reciente cumpleaños 322 de Santa Clara no escapó de los perímetros de el parque El Carmen , como punto que indica el nacimiento afortunado de la urbe.

De veras lo requería. Su parroquia pintada, el retoque a la larga hilera de bancos, la mano reparadora sobre las farolas, y por suerte, la reaparición —bienvenida— de la bomba de agua que un día de años luz desapareció para privarnos de su exquisito manantial.

Es triste que el tiempo opaque la belleza de los detalles por falta de mantenimiento. Quizás por déficit de recursos o de financiamiento, o por el enquistamiento de quienes deben tomar cartas en el asunto a la hora de decisiones.

Y el terruño no escapa de esos momentos, en una era o en otra, mas mirar bajo el prima exclusivo de estar realidades y sentarlas en el banquillo de los acusados de manera unilateral resulme improcedente.

Hay algo que nos debe correr por las venas como genuinos celadores de un patrimonio compartido, y es el amor por lo nuestro. Ese sentimiento que no siempre nos cala en la piel y penetra hasta lo infinito.

Para tener hay que cuidar. Esa responsabilidad se logra con deber ciudadano. No resulta igual recibir en ese Parque al grupo de abuelos y sus saludables ejercicios que convertirlo en un terreno de pelota entre aquellos distantes ya de la infancia que a veces ni reparan en las consecuencias de un pelotazo mal dado.

Varias veces la bola se ha escapado hasta las viviendas cercanas, o algún transeúnte ha sido el blanco de un temible impacto.

Es imperdonable que determinados segmentos de la instalación amanezcan un domingo u otro día al azar como si fuera reservorio de un baño público con excremento y papeles manchados que ruedan con el aire hasta «posarse» en el césped.

O encontrar un pequeño microvertedero en las áreas verdes por obra y gracia de un malintencionado.

No resulta descartable que también aparezcan tirados sobre el cemento algún que otro protector de una aventura amorosa, o la escena de menores —y no tan menores— que asaltan y maltratan la bomba de agua a manera de divertimento.

Advierto al respecto. Ese pozo deviene tradición del Parque, y más que ello se convierte ahora en reliquia comunal ante los avatares de los ciclos de abasto de agua en que gran parte de los santaclareños sabe qué día entró por última vez, pero que constituye una agonía descubrir cuándo será la próxima vez en que el líquido corra por las llaves de los hogares.

Hay más. Aquellos que en tiempos pasados vieron en las luminarias una especie de tiro al blanco deberán medir sus impulsos. Hay pelotas u otros objetos que han quebrado los cristales para dejar la mella perenne.

La identidad o pertenencia de una ciudad compete a todos. Y el lugar de nacimiento, el barrio donde cada quien creció, el beso escondidizo al primer amor, o la caída en el aprendizaje de la bicicleta se llevan en el alma entre esos recuerdos memorables aunque se esté lejos.

La añoranza por la glorieta, por un parque, por el papalote que se «desconclifló», por los pasos sobre calles permeadas de adoquines son vivencias llamadas a hacernos grandes.

«El Carmen» se oxigena. Cierto, pero evitarle agresiones compete a quienes hacen la vida en la urbe, entre aquellos que la dibujamos a nuestro antojo con el pincel de hacerla siempre hermosa, en los maestros (de aulas o de casa) encargados de educar a todos los que no entienden que la era paleolítica quedó muy atrás en el tiempo, y que los instintos hay que moldearlos en la era de la automatización y el ciberespacio.

Pensemos, entonces, en Lo feo, ese tema compuesto por Teresita Fernández, una Hija Ilustre de la urbe, y hagamos que Santa Clara respire, al menos, con las brisas saludables del Capiro, aunque se nos filtre en su paisaje las heridas marcadas de los ríos Bélico y Cubanicay.


Irreverencias en los hospitales

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Roland

Una reciente visita al hospital Mártires del 9 de Abril, de Sagua la Grande, maduró la intención de escribir acerca de algo que ya andaba inquieto en el tintero. Desde mi posición veía cómo un trabajador dedicado a la limpieza de los exteriores dejaba inmaculada su área.

Apenas mediaron 20 minutos cuando el accionar de la escoba me hizo mirar asombrado por la reiteración del hecho, y es que colillas de cigarros, papeles de desecho, o alguna que otra latica tirada volvían a empañar el entorno.

A intervalos aquel hombre retornaba al lugar para comprobar si tenía nuevos «inquilinos» en su radio de acción.

Supe que Rolando Santos López, Luis Méndez Linares, y Pedro Álvarez Roque son los encargados de luchar, contra viento y marea, por ese medio despejado de residuales porque desde el más allá o el más acá alguien, con actitud negligente, encuentra en el césped u en otro sitio el mejor reservorio de desperdicios.

A veces me pregunto si estamos en un potrero o en los parajes de una selva que desconoce la existencia de reglas de urbanidad o de sentido común.

Pero a estos lamentables sucesos, el mundo hospitalario adiciona mucho más. Aquellas personas que asisten como si estuvieran disfrutando el verano en la playa, o se sienten tan ligeros de ropas en consonancia a su andar en la propia casa. Short, camisetas, chancletas encabezan el desfile…, mientras otros acuden como si fueran protagonistas de un filme cuyo argumento selecciona a la comunidad primitiva en pleno siglo xxi.

No se trata de ser más castos que nadie. Existen reglamentos prohibitorios de entrada en estos casos, y la lógica indica que hay lugares y lugares. Hospitales, funerarias, restaurantes y centros públicos no resultan la continuidad del hogar, a pesar de que el calor del trópico nos queme hasta la médula.

Y qué decir de aquellos rompecabezas formados durante el horario de visita. De todo un poco… Una parte de los asistentes pierde los estribos y conversa tan alto que rompe la norma de decibeles, otros encienden el cigarro a pesar del cartel de Prohibido fumar para que el humo se haga dueño del reciento, aquel trata de jugar cabeza e introducir la mascota de la persona hospitalizada porque «probrecita hace tantos días que no la ve», y no faltan quienes vienen con su traguito de más, la que desea ver el tamaño de una herida, contar los puntos de sutura, o curiosear el reporte de los ingresados en la sala.

Señores, todo paciente requiere tranquilidad. Pongámoslo al revés: Si usted es el convaleciente ¿le agradaría pasar por esto?

Una vez pasado el horario de visita o en las propias mañanas está el que trata de meter cabeza, y convencer al custodio a fin de «colarse» en la sala, sin pensar en el momento habilitado para que los especialistas realicen su pase de visita y dictaminen la terapéutica a seguir.

Estas escenas ocurren en cualquier institución de Salud en mayor o menor medida. No hay que cursar una carrera universitaria para percatarnos que los reglamentos son normas a respetar, incluso en países sumamente desarrollados sin bloqueos asfixiantes, y donde hay medicinas al por mayor (pero cuestan un ojo de la cara) las visitas a los enfermos son restringidas o no están concebidas, y que a nadie se le ocurre tirar una colilla al piso a una lata desde lo alto de una habitación.

Cierto que muchos de nuestros lugares no disponen de cestos o del improvisado colector de desechos; sin embargo ¿y en aquellos donde existen y apenas se utilizan?

Resulta más fácil lanzarlos y que otro venga a solucionar el desparpajo a razón de que «para eso le pagan».

Crasso error. No se trata de percibir dinero por algo tan digno como preservar y cuidar el medio ambiente. Sus ejecutores bien lo merecen, mas impera demostrar hábitos y valores cívicos formados desde la casa y que no pasan de moda, como personas civilizadas con la cartilla de los ciudadanos que saben respetar y respetarse.

Revisar conductas y modificarlas deviene imperativo, interiorizar a qué lugar vamos a asistir y cómo debemos hacerlo, qué ropa elijo, y la manera de comportarnos, sin dejar de ser cada uno, pero ante todo seres prudentes y educados.

Estampas de este tipo son las que deben proliferar, y dar la espalda a las que, a la par del comején o el marabú, se expanden y hacen daño.

De cada uno de nosotros depende que el sacrificio de Rolando, Luis y Pedro, allá en la Villa del Undoso, o de otros tantos responsabilizados con idéntica tarea en los centros hospitalarios, sea recompensado por las acciones altruistas de los buenos ejemplos, y no por esas legañas irreverentes que minimizan la escala de la espiritualidad humana.    


Mi Comentario (Mucho más que una gallinita dorada)

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Por Ricardo R. González

Los tiempos reclaman entrega al trabajo, y como lo bien aprendido jamás se olvida recuerdo aquel cuento infantil de una gallinita dorada que tocó a la puerta del resto de los animales para convidarlos a confeccionar una torta.

Ninguno pudo, y cuando estuvo lista todos quisieron compartirla, sin pensar en la negativa ofrecida.

La gallinita se impuso, venció los obstáculos del camino, y dejó como lección una virtud que, poco a poco, descubrimos a lo largo de la vida, porque la laboriosidad tiene otros ribetes que van más allá de la simple entrega al trabajo.

Además de cumplir con lo nuestro impone la ayuda a los semejantes, a quienes compartimos la jornada, el estudio, las responsabilidades hogareñas, o el entorno en que hacemos ese día a día con el aporte de todos.

La laboriosidad no se clona ni puede trasmitirse a través de los genes. Tampoco aparece en una pizarra de la que copiamos y aprendemos en una semana o en un año. Depende de acciones cotidianas, de lo que somos capaces de apropiarnos desde edades tempranas gracias a las instituciones educaciones y al propio medio familiar como nutrientes de ese manantial de hábitos, comportamientos y modos de vida para formar valores desde que la pirámide comienza a erigirse.

Laboriosidad es la demostrada por el equipo de la doctora Concepción Campa Huergo al crear la única vacuna existente en el mundo con efectividad ante una de las variantes de la meningoencefalitis. La fama no los llevó a subir hasta el cielo, y quedar estáticos entre las nubes. Disfrutaron del aporte, mas otras incógnitas aguardaban por ellos en la búsqueda de nuevas sonrisas humanas.

Es el ejemplo de la doctora Lucy de Armas, una de las prestigiosas oncólogas villaclareñas, al enfrentar esa situación terrible para un paciente de confirmar un diagnóstico; sin embargo, lo apoya hasta hacerle comprender que el horizonte no cierra aunque parezca que todo ha concluido.

Varias veces la he visto por otras instituciones del ramo, fuera de su consulta del hospital universitario Celestino Hernández Robau, en busca de algún recurso o medicamento que pueda necesitar un enfermo sin vínculos filiales con ella. Eso es solidaridad con el prójimo, y cumplir lo que hace años juró el día en que se hizo una profesional al servicio de su pueblo.

Encuentro las enseñanzas en aquellos que abrazan la ciencia desde los laboratorios, o en el Instituto de Investigaciones en Viandas Tropicales (INIVIT) que junto a su director, Sergio Rodríguez Morales, tratan de cambiar las mentes de los productores agrícolas con tecnologías actuales para que se nutran las mesas cubanas de lo que tanto necesitan.

Así, un grupo parte por todos los municipios del país con el afán de compartir conocimientos que no resultan exclusivos de un centro radicado en tierras del municipio villaclareño de Santo Domingo.

Laboriosidad es la demostrada en la finalísima de la Serie de Oro del Béisbol cubano cuando Ciego de Ávila y Pinar del Río luchan hasta el propio out 27 porque jamás se piensa en el revés ante ese coraje y tenacidad que alimentan esperanzas. Es sentido de pertenencia, defender cada terruño, y pensar en la alegría multiplicada que pudieran darle a sus aficionados deseosos de gritar: ¡Ya somos campeones!

Cuanta valía la de hombres y mujeres que integran los servicios comunales en sus amplios perfiles. En particular aquellos que, aun sin salir el sol, transitan por las calles con el fin de devolverles la pulcritud necesaria. Quizás sin los útiles de limpieza requeridos, con frío o calor, con lluvias o sin estas, con apenas una tacita de café en el estómago o a lo mejor sin ella, pero haciendo respetable su uniforme en el chac chac cotidiano de la escoba mientras aun disfrutamos del sueño.

Otro aplauso al impedido que aporta a la sociedad y lo convierte en orfebre indispensable, al innovador que deberá revolucionar habilidades o hacer hasta lo imposible a fin de resolver un complejo crucigrama, al machetero que, rodeado de santanica o con un Astro rey hiriente, tiene que aferrarse al cañaveral porque Cuba aguarda por él.

O al afán de ese maestro que enfrenta el aula a sabiendas de enfermos en casa, de que a lo mejor llueve y afecta la jurisdicción hogareña, de lo tarde que sorprende en la parada porque el transporte no pasa, o que ni imagina la hora de emprender el camino de regreso ante los imprevistos del día.

Larga resulta la obra, y a la vez sus protagonistas. El de la recepcionista cargada de problemáticas, y demuestra lo contrario para un público jamás culpable de ello. La del trabajador por cuenta propia llamado a velar por la calidad como algo de primer orden, y la del ama de casa que, desde la retaguardia, enfrenta las encrucijadas de la cocina diaria, el busca por aquí y por allá para salvar el almuerzo y la comida, y quien, a lo mejor, asume las preguntas de un menor con alguno de sus padres en misiones internacionalistas, y no para de reiterar ¿cuándo viene mamá? 

«Pronto, hijo», será la respuesta, mientras se vuelve de espalda a fin de ocultar la lágrima que escapa.

A mi entender, la laboriosidad supera el simple instinto de asistir al trabajo o verlo como forma inmediata de ganarnos la existencia. Hacerlo bien, competente, digno, con el placer de que cada eslabón es necesario, le ofrecerá ese toque distintivo para convertirlo en grande.

La suma de todos. Mi aporte, el tuyo, el de nosotros, propiciará esa amalgama atribuida a los seres humanos a fin de lograr mucho más de las enseñanzas dejadas por aquella laboriosa, y sí repetible, gallinita dorada. 


Mi Comentario (Reunionicidio)

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El Informe Central al VI Congreso del Partido plantea textualmente: «…necesidad de disminuir a lo imprescindible el número de reuniones y su duración».

Hace algún tiempo escribí este trabajo que, me parece, tiene aun vigencia total. Aquí lo dejo.

Reunionicidio

Por Ricardo R. González

De aquel espacio humorístico televisivo Jura decir la verdad  tomo prestado el modo en que denominaban sus capítulos, a fin de reflexionar sobre una especie de virus que se expande e inclina el giro hacia lo altamente contagioso.

Por supuesto que existen reuniones y reuniones. Bienvenidas aquellas cuya razón de convocatoria aporte, resulte operativa y muestre la síntesis como carta de triunfo. Rechazadas las que demuestran a las claras un insulso Orden del día con el saldo del mal sabor para los asistentes.

La culpa no la cargan esas pobres reuniones, recae en quienes las convocan sin ton ni son, a sabiendas que existen múltiples formas comunicativas más allá de las maltratadas y sobradas reuniones.

Entonces vienen las estampas. Pudieran, incluso, clasificarse de acuerdo con los diversos matices. Y vislumbran las destinadas al análisis de planes productivos con la lluvia de por cientos y sobrecumplimientos cuando el ritmo de la vida muestra la cara fea del asunto.

Más aire que el del propio globo de Matías Pérez, pero se hacen y hay aplausos y hasta brindis final. Cifras y cuadrículas de plan contra real bailan al compás del famoso reggaetón y tal parece que el país no afronta dificultades ni problemas.

Otras de las variantes muestran el esquema de «lo mismo con lo mismo». Frases planteadas en años luz o en citas precedentes vuelven a reiterarse con idénticos ademanes y argumentos.

Promesas de que para tal día, mes, año, o en un futuro no muy lejano tendremos… Sin embargo, pasan esos días, meses, años y es probable que hasta un trabajador concluya su vida laboral sin disfrutar de las reanunciadas bonanzas.

¿Qué decir de las convertidas en el «culto a la heroicidad personal»? Sus protagonistas exteriorizan en banda ancha el currículum vitae. Allí se escucha desde la mejor de las óperas hasta el clásico Manisero. El parlante recurre a la lluvia de loas. Historias, historietas, hazañas y anécdotas referidas en primera persona que poco o nada aportan o interesan a un auditorio que no deja de mostrar cierta risilla burlona ante el emocionado orador.

Tampoco se excluyen las convocadas «solo por cinco minutos», pero el reloj corre y corre y pierden el sentido del tiempo. O las que alimentan el reprise de lo ya dicho para convertirse en un «como dijo fulano o mengano» y carecen de nuevos aportes o ideas.

Hay de todo en la viña del señor. Para conquistar al gremio periodístico prevalecen también sus trucos. Por supuesto que el 99,9 % son para resaltar algo positivo.

Están quienes tratan de asegurar la cobertura aludiendo a la presencia de un Ministro o de una alta personalidad. Una vez llegado el día alegan: «no pudieron viajar por h o por b». E incluso hay quienes tienden las «invitaciones» y concluyen: «No falten, pues hay una buena merienda y un almuercito».

¿Nos habrán visto cara de hambre?

Hace muy poco asistí a una reunión que parecía interesante por el tema a tratar. Decepción total. Resulta que no estaba ni delineado el programa general por la que había sido auspiciada. Tuve, al final, que reírme para no causarle daño al órgano hepático.

Modalidades sobran, pero no hay tanto espacio. A mi modo de ver el éxito de la reunión radica, primero, en determinar si es necesaria convocarla o no. Después, insistir en la buena preparación de los puntos a tratar, y, sobre todo, en las cualidades comunicativas del conductor principal.

Este tiene en sus manos el timón del vehículo o la vara de pescar. Al menor desliz se le va la reunión de las manos.

Por otra parte, esos «héroes contemporáneos» deberían interiorizar en algo llamado mesura. Los éxitos no llegan adjudicados por el bla, bla, bla personal—aunque hay excepciones—. Competen a lo que el individuo sea capaz de demostrar en la práctica y durante la propia vida, ya sea en lo profesional o en sus cualidades como seres humanos.

Quienes tienen la potestad de convocar a reuniones ¿se han puesto a pensar en el tiempo invertido por gusto? ¿Acaso la única forma de comunicación es el trillado camino de este tipo de cita?

Impera abandonar la mediocridad y dar riendas sueltas a la imaginación. En ocasiones una llamada telefónica, un breve contacto operativo, una nota dejada a la persona evitaría tanta rutina improductva..

Tampoco es saludable anunciar hechos que, ante las atipicidades y coyunturas nuestras, ponen su cumplimiento en la cuerda floja. Sorprender es mejor que decepcionar, sin dejar de ser optimistas.

No pretendo un llamado al exterminio de las reuniones. Todo lo contrario, exhorto a celebrarlas cuando resulten (hiper)necesarias en tiempos en que cada segundo perdido carece de recuperación.

Desplegar iniciativas y talento son claves para hacerlas, a la vez, más productivas y amenas.

Suena el teléfono. Es alguien «invitándome» a una reunión, mañana a las 2:00 de la tarde.

Y como recurrí al colectivo de Jura decir la verdad para tomar sus «titulajes» en mi comentario, ahora le pido licencia a Chivichana a fin de concluir a su típica manera.

|Le zumba el merequetengue!


Los niños de «El Piropo»

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Por Ricardo R. González

Danilo Minozzi y Maricela Puerto han vivido en Santa Clara una experiencia inigualable. Él es italiano y un ferviente admirador de Cuba. Ella, una santaclareña residente desde hace años en el Viejo Continente pero que no espera mucho tiempo para volver a sus raíces.

Exactamente el 14 de febrero, el día en que el amor se adueña de disímiles formas, presenciaron a tres niños que estaban en la heladería «El Piropo», ubicada en el corazón del bulevar de la ciudad, para compartir un potecito de helados entre ellos.

Llegó la hora de pagar, y uno de los menores se percató que no alcanzaba lo que traían. Faltaban unos centavos, y ante la situación decidieron retirarse sin cumplir sus anhelos.

Danilo los llamó para completarle el faltante, insistió varias veces, mas jamás imaginó que le salieran con un: «Gracias señor, pero no podemos aceptar eso».

Los pequeños se marcharon, y quedó el comentario entre los presentes. Aquella escena también se fijó en la pareja como una historia digna de contar.

En tiempos en que existe pérdida de valores, en momentos en que la falta de detalles parece diseminarse como triste epidemia, y se alejan las bondades humanas hay infantes que protagonizan lecciones ejemplarizantes.

Muchas veces tildan a nuestra juventud de perdida, y si bien una parte de sus representantes muestran dichas aristas resulta imperdonable generalizar. Aquí hay un buen ejemplo, de esos que cumplen los sueños de La Edad de Oro, de los Versos Sencillos, del Ismaelillo, o de ese mensaje que nos deja la lectura de Los zapaticos de rosa, entre el mundo de Pilar, el sol bueno y mar de espumas.

Son de esas realidades que ensanchan el corazón con gestos valederos y humanos.

No, no todos los niños y jóvenes están perdidos, y estos que no pudieron disfrutar las delicias de un helado nos enseñan la dicha de ser honrados desde edades tempranas.

Evoco a Martí cuando expresó: «la honradez debe ser como el aire y como el sol, tan reiterada que no se tiene que hablar de ella».

Pero en ocasiones falla, y jamás podríamos permitirle un vuelo tan alto que se haga inalcanzable.

Pienso, entonces, en premisas o antecedentes para avalar la conducta de estos infantes. Tiene que existir una familia consolidada que les enseñe, desde la cuna, el significado de las palabras honestidad, virtud, respeto, dignidad… pero no solo desde el punto de vista semántico, si no con ejecuciones prácticas y alimentadas a diario. Así se forja una parte del futuro de hombres plenos porque, desde temprano, supieron encontrar los justos colores para dibujar al mundo con sus buenas obras.

Ningún niño o niña llega al universo con una etiqueta de bueno o malo, de regular o mezquino. Su entorno, el propio medio, el ámbito familiar, y la suma de un día tras otro, condicionan y moldean la identidad, sus hábitos, costumbres, conductas y acciones.

Los pequeños son como esas esponjas que recogen la humedad existente a su alrededor. En otros términos, captan y escuchan todo aunque parezcan que están distraídos en medio de sus fantasías.

Y, por supuesto, que no puede excluirse el valor formativo de la escuela ¡Que dicha poder decir, ya en plena adultez, gracias por los excelentes maestros que tuvimos!  

Cada quien los recuerda, estén o no, con canas o sin estas, con más o menos arrugas, con el cansancio del tiempo… pero si existe algo trascendente radica en lo imperecedero de cada consejo, en aquel regaño oportuno y necesario que a la postre comprendimos, en el afecto de considerarnos como a hijos que nos toman de la mano para mostrarnos el camino.

No me aparto de lo dicho por el mayor de nuestros guías con sus enseñanzas: «La virtud es un hada benéfica: ilumina los corazones por donde pasa: da a la mente la fuerza del genio».

Danilo y Maricela ya partieron hacia Italia. Les agradezco que compartieran esta vivencia de un febrero en Santa Clara para hacerla pública. Otro gesto, en el Día del Amor, que caló en los corazones.

Algo que tuvo como centro a menores sin conocerse sus nombres. A lo mejor Pedrito, Ignacio, Ramsés… ¿Quién sabe?

Ojalá, algún día, los encuentre, y nos digan: «Somos los niños de «El Piropo».

Mientras tanto, la vida se regocija con tenerlos.  


Mi Comentario (El arte de comunicar)

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Por Ricardo R. González

La incursión de María Dolores Ortiz en el espacio televisivo «Con 2 que se quieran» devino clase magistral. Y es que la doctora demostró que no solo se logra una plática amena apoyada con los grandes conocimientos literarios, a través del hecho rebuscado vinculado a la historia, en las divinidades del arte rupestre, o con el sorprendente universo de la galaxia.

Además de sus cualidades personales, la panelista de Escriba y Lea domina en ese ejercicio cotidiano de recrear la palabra, de encontrar la belleza aun en lo feo, de la que habló Teresita Fernández, y construir las ideas de una manera elocuente sustentada por la sencillez que caracteriza a los grandes.

En ello radica el ABC de un buen comunicador, en mover los vocablos como fichas de ajedrez que tienen una misión sobre el tablero. A partir de entonces comienza el juego de la oralidad en saber qué decimos, cómo lo decimos y cuándo lo decimos.

A veces algunos indagan en las razones de un auditorio distraído mientras se expresan ideas, o hay insatisfacciones ante un quórum reducido asistente a la cita.

Triste pero real, y como un ultrasonido que hurga en cavidades habrá que revisar si lo expresado resulta de interés compartido o solo constituye de esas ideas (re) dichas con las mismas palabras y ademanes de la penúltima vez.

Una artista cubana pedía en determinado momento de sus espectáculos que le encendieran todo el teatro. Aprovechaba e interactuaba con su público. Lo necesario para comprobar, por el rostro de los presentes, si la proa iba hacia delante o marcaba en reversa.

El rostro lo dice todo, y a buen entendedor le indicaba si marchaba por el tono justo o si, en cambio, era necesario modificar la estrategia y pasar a otro tema.

Otro desliz imperdonable lo ofrecen aquellos que no pueden controlar las ansias de sentirse en el epicentro del fenómeno. No es cohibirse de expresar lo que se siente, pero sí demostrar que una persona resulta capaz de aceptar la diversidad de criterios, de que nos puede asistir la razón o no, pero todo interiorizado sin la prepotencia de los incapaces o la timidez de los vencibles.

Y qué decir de esos lugares que visitamos a diario y la cara de la recepción muestra las angustias de la vida, o se nos ofrece una respuesta monosílaba, y en otros casos hasta silente con un simple movimiento de cabeza o de hombros. ¿podrá hablarse acaso de comunicación?

Lamentable, además, los que utilizan las múltiples vías del entendimiento para demostrar una supersabiduría que raya la petulancia. Si la persona tiene valores, si verdaderamente constituye «lo máximo» el día a día se encargará de demostrarlo aunque en ocasiones resulte más tarde que temprano.

A uno de mis ídolos de la medicina villaclareña y cubana, el doctor Antonio Artiles Artiles, le preguntaron hace un par de años el por qué iniciaba siempre sus valoraciones sobre un caso sometido a discusión médica con un casi susurrable: «a mi me parece… «a lo mejor estoy equivocado…».

Su respuesta fue tajante, y no la olvidaré nunca: «Yo no soy Dios».

Claro, el profesor Artiles no es Dios, como tampoco es Fidel Castro, o Eusebio Leal desde el punto de vista de las dimensiones de sus nombres, pero ocupa su lugar, como también lo puede tener cualquier hombre o mujer habitante de un pueblo que cultiva el árbol de la grandeza con el abono de la sencillez, como esa luz que ilumina, o con el ángel que se posa dentro del difícil y elegante arte de comunicar. Por eso, María Dolores Ortiz reina en este mundo.


Mi Comentario (Sin oídos necios)

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Por Ricardo R. González

Maestra de oficio y corazón, mi abuela dejó lecciones imborrables para enfrentar ese día a día de la vida. Me parece verla cada vez que nos decía: « Saber escuchar es un arte, y hay que aceptar las diferencias porque, aunque nos parezcan ilusorias, pudieran convertirse en una gran escuela.»

Y cuán valedero resulta ese arte de oír despojado de todo unilateralismo, y de ese signo que marca un total irrespeto al comportarnos como verdaderos irreverentes.

Ahora que ya corre diciembre, y se procede al análisis del Proyecto de la Política Económica y Social constituye un buen momento para medirnos en esa clase magistral que aguarda por nosotros, y a la que debe inyectársele múltiples fundamentos abordados con toda sinceridad.

No habrá frenos para dar riendas sueltas a las expresiones, mas pido prudencia a quienes les gusta hablar por autocomplacencia, a esos que consumen 20, 30 minutos o quién sabe cuánto del irrecuperable tiempo a fin de conjugar verbos, sustantivos y anécdotas personales que poco o nada aportan a un contexto, y hacen a las reuniones aburridas en medio de ese columpio de banalidades.

Pido cautela ante reiteraciones de lo ya expuesto, a esas voces que inician «como dijo fulano»… y repiten lo abordado, sin aportarle al ajiaco un nuevo ingrediente.

A veces molesta que un auditorio pierda el interés, converse en voz baja, sonría, haga chistes, o aleje su mente de cualquier asamblea. Si ello ocurre, además de la falta de urbanidad, es porque existen fallas evidentes, y por lo general recae en el hecho de que el interlocutor no es capaz de motivar con algo «motivante».

Hablo solo de cautela y prudencia. No de vetar a nadie, pues en estas citas, en la que se define el porvenir, me gustaría que la exposición de Juan —por decir un nombre—la dejaran llegar al final y que no sea cortada. Como él, la de tantos obreros que, a lo mejor, pronuncian un incorrecto «haiga» intermedio sin que le reste importancia al planteamiento.

Posiblemente entregue una idea vital en este proceso de enriquecer un texto devenido plataforma para garantizar el mañana de quienes, desde dentro del archipiélago, configuran su modelo en medio de atipicidades notorias al buscar el pan nuestro de cada día.

Sería útil que antes de acudir a la discusión repasemos su contenido con el propósito de ver aquellos detalles que merecen ampliarlos o enriquecerlos con la sabia popular, sin ápice de temores, superficialidades o indiferencias.

No coincidir, discrepar o pensar de otra manera está muy lejos de situarle al portador el cartelito de extraterrestre, antisocial o desafecto como ha ocurrido en etapas precedentes de nuestra historia. Raúl lo ha dicho, y esa amalgama constituye otra de las formas de aprender, de propiciar la diversidad de criterios, y de ver que la existencia admite matices bajo el principio de absoluto respeto.

No hay aspecto de la contemporaneidad que escape del documento. En mayor o menor medida cada acápite nos toca, chocamos con encrucijadas a diario, con cosas que alegran o mortifican, hechos que merecen elogios o, en cambio, un exabrupto… y en esa mezcla de casi todo, con el aporte de todos, ayudaremos a que la vida se torne más placentera sin cambiar nunca el tocororo, las estrofas del Himno inmaculado, el perfume de las mariposas, y la bandera con su estrella solitaria.

Sugiero que una vez en casa, durante el receso laboral, en la larga cola del carretón o la guagua, antes o después de escoger el arroz, o de censurar las últimas escaramuzas de la terrible Flora en la actual telenovela brasileña, dedique unos minutos al Proyecto, piense en todo lo que pudiéremos oxigenarlo, y no se abrace al silencio si tiene algo que opinar.

Dijo Martí que «el arte es una expresión de la armonía».

Por eso, recuerdo mucho las enseñanzas de mi abuela. Logremos ese arte de escuchar para que dance con la armonía del respeto, con la profundidad requerida, y sin oídos necios.

 


Mi comentario (Entre «mimas», «puros», «tíos» y «yuntas»… ¿sobreviviremos?)

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Linares

Presiento que nuestro idioma agoniza tanto como el temible agujero de la capa de Ozono. Con la única diferencia de que en los últimos tiempos este ha recibido ligeros remiendos gracias a la toma de conciencia de los que hacen por el Medio Ambiente.

Sin embargo, el castellano sufre a diario cruentos latigazos propiciados por el disloque de quienes —al hablar y escribir— perforan sin piedad la lengua materna.

Cuba no escapa del fenómeno. Atrás queda la época de los «gambias», «ocambos»,«fulas», «faos», «consortes», «aseres», «jebas»… y agréguele todos los que usted conoce e imagina, pero ahora prolifera la era de los «puro(a)s» o «tío(a)s» para aquellos que nos acercamos o ya rebasan la «media rueda».

Cuántas veces hemos oído: «Puro, ¿qué hora lleva ahí?» Resulta que un ser humano se llama «puro» sin saber si lo somos. Por demás se atraviesa por la sensación de que nos excluyen de la especie humana para convertirnos en un habano dirigido al dañino consumo.

Las estampas prosiguen…Nunca olvido a una conocida cuando me habló de la sensación experimentada el día que le dijeron por primera vez «tía» sin mediar ningún tipo de parentesco. No necesitó recurrir a un espejo para darse cuenta que, ante la vista pública, su Década Prodigiosa formaba parte del pasado.

O las vivencias de otra buena amiga quien asistió a determinado merendero y el dependiente la recibió con un «abuela, ¿qué desea?». Y la bondad del joven se convirtió en un atronador diluvio, porque si bien no oculta su edad tampoco es correcto abordar a una persona de tal manera.

Esa misma amiga recapacita. En sus años de ejercicio laboral desempeñó funciones en un sector sensible para la población vinculado a los adultos mayores, y veía en ciertos diminutivos un indicio de estímulo o aliento hacia los demás. Un día se le ocurrió decirle a alguien: «¿en qué puedo servirle mi viejito?».

Lo suficiente para que recibiera un acto de repudio con idéntica intensidad al más impactante de los temblores de tierra.

Y qué decir del moderno «mima» y «pipo». Casi generalizado a través de las llamadas telefónicas o al preguntar sobre algo. El saludo resulta: «mima (o pipo) —en dependencia del sexo—fulana (o) está ahí». O bien «mima ¿qué precio tiene eso?

¿Acaso se llaman las personas «mima» o «pipo». Solo conocí a una pareja que portaba esos sobrenombres para sus controversias televisivas en Palmas y Cañas.

Otra de las desviaciones idiomáticas aparece en el vocablo «yunta». Toma una nueva acepción e identifica a semejantes muy bien llevados o entre los que existe una camaradería de trabajo: «Mengano es yunta de…»

Abismal comparación. Están igualando a dos individuos con los bueyes. Que se conozca, las yuntas están concebidas para esos laboriosos animales y jamás he visto a seres humanos enyuntados.

Tampoco falta la fiebre moderna del «malito o malita».

Cualquier persona que mantenga irregularidades de salud gana dicho epíteto. Conozco la existencia de un lenguaje especializado para clasificar a los pacientes, pero no hay que rebuscar tanto en conceptos como «en extremo crítico», «de cuidado» o «estable». Simplemente alguien está grave, complicado o fuera de peligro, pero eso de «malito, malita» no ofrece delimitación en la escala de quien se encuentra el enfermo.

Lo triste es que ya hasta algunos profesionales de la Salud resbalan en el vicio de este «diagnóstico callejero».

Y no hablo de cómo se ha extendido el uso de las p y las c. Llamémoslo Piñas y Corazones, y consiste en eso que tanto mujeres, hombres e incluso niño(a)s vociferan a todo pecho palabras que corresponden a órganos reproductivos masculinos sin el menor escrúpulo. De una manera tan común como decir que después de la noche viene el día o que detrás del viernes llega el sábado.

Resuena tanto en la euforia como en la cólera, entre un menor o un anciano, entre una mujer o un estudiante de cualquier nivel… en plena calle, en un estadio o hasta en una escuela.

Ahora el maletín también está en boga. Cuando se trata de un problema ajeno no tardamos en escuchar: «ese es tu maletín».

El lindo español sufre desgarros en su escritura y en la oralidad. No pretendo con esto ser más casto ni más «puro» que nadie ni romper el gracejo que nos identifica como cubanos.

Hay momentos y momentos, lo único que debe diferenciarse unos de otros para no caer en rutinas y chabacanerías lingüísticas.

Al paso que vamos le auguro un incesante trabajo a la Real Academia de la Lengua Española la cual no sé si podrá resistir los embates de tantos «gases contaminantes», pues si bien algunos de los vocablos mencionados han recibido la aprobación no siempre el léxico popular lo aplica de forma correcta.

Y un detalle. Los maestros tienen responsabilidades, pero no recarguemos el peso de la balanza solo en ellos. Si de enseñar se trata cualquiera puede ofrecer o recibir una magnífica lección. La pizarra y el aula están en cada segundo marcado por el comportamiento. Ahora falta que esas manecillas giren bien y no en sentido contrario. De todos depende.     


Mi Comentario (Yo… mi mismo)

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Alfredo Martirena

No sé si es un virus, con características ya de pandemia, o una «clonación» desafortunada de Lindoro a partir del espacio televisivo, mas la realidad denota una marea ascendente por sobredimensionar cualidades individuales a base de hazañas, hechos, acciones y comportamientos.

Pero lo triste del caso radica en que dicha proliferación nunca parte de terceras personas ni siquiera en uso del llamado «plural de modestia», el mismo individuo se pondera y aplaude con tantos atributos que el auditorio queda atónito ante aquel bla, bla, bla de loas indetenibles.

Lo mismo ocurre en reuniones, en encuentros, en redes sociales o hasta en algunas conferencias… y es entonces que comienzan a entrecruzarse las miradas con esas sonrisillas burlonas (re) multiplicadas entre quieres escuchan.

Y hay más, conozco a personas que ante un estímulo, un distintivo o algo importante para sus vidas acuden a un papel, dividido a la mitad, y anotan quiénes lo felicitan, y aquellos que no.

No me queda alternativa que reír, pues ante tantas complejidades de la vida cotidiana ¿cuántos quisiéramos disponer de más tiempo para realizar obras provechosas que se alejen de esas simples banalidades?

Ahora bien, las estampas prosiguen. También están quienes buscan opiniones de su labor —favorables por cierto— y presionan tanto a los consultantes que resulta el propio interesado quien responde por el interrogado.

Recuerdo un pasaje reciente de alguien que auto alababa su trabajo. Le preguntó a todo el mundo por la repercusión de su obra, y una de las cuestionadas comentó a la otra: «Muchacha, dile que es lo mejor que se ha hecho y así te la quitas de arriba.»

Sin embargo, lo lamentable de la historia es que desconoce la «mi misma» que la mayoría de quienes vitoreaban su trabajo ni habían reparado en el.

Y qué decir de los que utilizan el yo y el mi casi en muletillas de las conversaciones. Entonces mi casa es la más bonita de todas, mis hijos los más inteligentes del mundo, mi DVD el más funcional, yo soy capaz de… etc…etc…etc…

¿Cuáles son los móviles? ¿la pérdida de valores? ¿una espiritualidad tan ínfima? ¿la infelicidad interna que busca alas para configurar un modelo de fortaleza inexistente? ¿el deseo de ser talento cuando no es así? ¿o una moda desequilibrada permeada por lo banal?

Una cosa resulta apoyarnos en una vivencia o experiencia personal para ilustrar determinada acción, y la otra esos desafueros que repugnan tanto como una mermelada sobrepasada de azúcar.

Busquen en la historia, y nos demostrará que todas las grandes figuras tratan de pasar inadvertidas porque, si existen méritos y alabanzas, otros se encargarán de reconocerlos, aunque muchas veces ni se exterioricen en tiempos en que hasta la estimulación moral parece perderse y resulta algo extraterrestre.

No es lo mismo autoestima que autosuficiencia, a pesar de que esta última quiera protegerse bajo la cobija de la primera. Aprendamos a ser cada día más dignos, o como remarcara Fidel durante su visita al Memorial José Martí, el pasado 26 de Julio, de procurar ser cada día «aunque sea un poquito mejores.»

Y en este camino, a mi entender, falta mucho por recorrer. Ya lo dijo Martí: «La grandeza es sencilla, y la vulgaridad todo alarde y comentario de grandeza.»

Ojalá que esos virus o indebida «clonación» no dañe tanto como la marea negra del golfo de México, y llegue a la máxima alerta debido a seguidores convertidos en pandemia.   

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Mi Comentario (Decir amigo)

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Danilo junto a su esposa Maricela Puerto, otra buena amiga.

Por Ricardo R. González

Mi amigo Danilo Minozzi es italiano, y prefiere venir a Cuba en cada diciembre a compartir parte de su vida en el archipiélago. No me trae euros ni carta de invitación. Tampoco nada material, pero sí el regalo más grande que —a mi entender— pudiera recibir un ser humano: la sagrada amistad.

Cuando está, me lo encuentro desde temprano haciendo la cola de la prensa en el Boulevard santaclareño. Después, acostumbra a sentarse en nuestro Parque Vidal a tomar el sol, y luego emprende su plática sobre la realidad de una Europa convulsa o de cualquier tema sin adulterarlos ni un ápice.

Admirador de las causas nobles y justas. Lo incluyo entre los amigos porque su concepto de dignidad y honestidad lo hacen situarse en ese peldaño.

Lo sumo porque mira siempre de frente y no esquiva ni baja la vista como hacen otros marcados por la falsedad, alguien que declina la banal ostentación, y escucha puntos de vista aunque, a lo mejor, no coincida en determinados aspectos.

Por eso es que en cualquier época del año bien vale una mirada a la amistad. Pensemos en esos que contra vientos y mareas acompañan en los momentos difíciles, en los que tienden las manos para decirnos estamos aquí, sin importarles precios ni sacrificios.

Son ellas y ellos, amigas y amigos, quienes te valoran sin minimizarte ni con sobredimensiones. Los jueces certeros que nos examinan o recorren a manera de sofisticadas radiografías.

Los que no necesitan llaves ni contraseñas para penetrarnos y decirnos: vas por bien o mal camino. Los que portan una brújula que siempre indicará las sendas a fin de evitar la pérdida.

Son los que, por muy complicados que estén, jamás escatiman en marcar el teléfono para oírles al menos un ¿cómo estás? Los que un triunfo personal lo multiplican y consideran como suyo... Los incondicionales, los detallistas de fechas y momentos, los que estimulan y alientan cuando quienes deben ejecutarlo jamás se dignan en hacerlo.

Pero apartemos la mirada de una canasta unilateral. Para recibir hay que dar ¿Somos consecuentes con esos amigos? ¿Aplicamos la reciprocidad espiritual a fin de abonar la amistad? ¿Respondemos a la altura de los que cumplen esa adorable virtud?

Un buen amigo o amiga no se fabrica como piezas en serie. Nace por sentimientos, convicciones, por el derroche de todo lo humano que podamos encontrar en ese individuo, por su sentido de sinceridad, de armonía, sin que resulte un ser infalible.

No creo que sea con quien se comparten penas y tragos por unas simples horas ni que exista el millón de amigos pregonado por Roberto Carlos.

Ojalá pudiéramos, mas sería inaudito incluirlos como planes de sobrecumplimiento. Tampoco pensar que todo el mundo lo es. Decirlo es sencillo, basta pronunciar cuatro o cinco sílabas, lograrlo le corresponde al tiempo y a la forma de actuar.

Soy de quienes piensan que prevalecen los conocidos, los compañeros de trabajo y aquellos con los que coincidimos entre el ir y venir en la agitada vida de cualquier pueblo o ciudad.

A veces escucho hablar de decepciones o de «que falso resultó fulano o mengana»… Y sí, puede darse el caso de que ocurra en algún instante, pero estoy convencido de que no era un verdadero amigo o, tal vez, nos falló el sentido de elección.

Para ello no valen recetas. En nuestra especie habrá que saber respetar, entablar un diálogo sin imperativos, exponer criterios —convergentes o divergentes— apoyados en el arte de defender la identidad sin dejar de ser cada uno de nosotros.

Por suerte, los amigos no tienen edades ni distancias. Es cierto que se extrañan; sin embargo, ni aun con la partida final se ausentan porque el árbol permanece en el justo sitio sembrado por cada uno.

Bien lo dijo Cortéz, queda ese espacio vacío «que no lo puede llenar la llegada de otro amigo».

De los buenos también aprendemos. Educadores empíricos aunque a lo mejor nunca tomaron una tiza en sus manos, pero nos enseñaron algo en la inagotable cabalgata de la gran maestra vida.

En lo personal tengo pocos, pero en verdad grito a los cuatro vientos que son excelentes amigos y amigas. No tengo que decir sus nombres porque cada uno bien lo sabe. A ellas y ellos les agradezco su correspondencia, y les pediría disculpas por algunos de mis hirientes impulsos.

A cada uno les regalo algo tan hermoso escrito por la pluma martiana: «La amistad es la ternura del amor sin la volubilidad de la mujer».

Diciembre casi está sobre nosotros, y aguardo la llegada de Danilo. Vale el momento para que revisemos ese distingo denominado amistad que no porta estatutos ni reglamentos, solo aquellas pautas alejadas del mal.

Y si acaso no le entregamos lo que debimos se abren oportunidades, desde ahora mismo, a fin de emprender nuevos retos.

Decir amigo, al estilo de Serrat, equivale a: «decir juegos, escuela, calle y niñez». También mucho más…«Ayer y siempre, lo tuyo nuestro, y lo mío de los dos».

Yo pienso que es vida, regocijos, trances y lealtad. Por eso, Danilo Minozzi no tiene que traerme euros ni carta de invitación ni nada material, porque, por encima de todo, entrega la transparencia de un alma sin maldad.

 

 


Mi Comentario (Premuras y ladrillazos)

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Por Ricardo R. González

Ilustración: Martirena

Todo lo que reanime la imagen de un pueblo o una ciudad resulta siempre bienvenido, y es más aplaudible si a ello se suma la buena fe de quienes aportan y contribuyen, en contraste con los que hablan y critican desde el palco de los pasivos.

Ahora bien. Advierto, una vez más, sobre esas avalanchas (re) constructivas que marchan tan vertiginosas como una carrera en los fabulosos tiempos de Ana Fidelia Quirot y de Alberto Juantorena, o de un Boeing que rueda por la pista en plena fase de despegue.

Busque en sus memorias cotidianas para encontrar tantísimos ejemplos de construcciones y reconstrucciones, de inauguraciones y reaperturas, y al cabo del tiempo, a veces en cuestiones de días, ya portan el cartelito de cerrado por una o varias causas.

En algunas ni aparece el aviso, y comienzan las especulaciones de Liborio que alegan motivos ciertos o no, pero motivos.

Y el cuento envolvente vislumbra, pero a nadie he visto llorar —ni pagar— por los materiales invertidos y el derroche de recursos, y lo cierto es que dichas unidades vuelven a suscribirse dentro de lo que llamo el festival de las mandarrias, sin tener a King Kong ni a Polifemos como protagonistas.

Un ejemplo reciente es el punto para el expendio de perros calientes, en una esquina del boulevar santaclareño (Independencia y Juan Bruno Zayas), que el día de su demolición muchos transeúntes quedaban boquiabiertos ante el hecho, mientras otros anhelaban tener un mínimo de esas posibilidades desechadas para resolver, al menos, las necesidades hogareñas.

¿Y usted que escribe, no va a hablar sobre esto? Y cumplo mi deber profesional y ético ante mis coterráneos. Ello constituye solo una estampa, mas ¿cuántas veces he asistido a coberturas informativas, y minutos previos a cortar la cinta se da el último brochazo? Y mientras los oradores pronuncian sus discursos aquellas gotas de pintura destilan y llegan al piso para descubrir lo que ocasiona la premura con vendavales de disloques.

Recorrer al menos Santa Clara en estos momentos trae un hervidero de remodelaciones. Hay esfuerzos por tratar de recuperar el tiempo perdido al margen de las razones que hayan sido. Y escojo al azar el hotel América, los moteles Las Palmas y el Oasis, una bodega en la esquina de Martí y Plácido, el nuevo cierre (he olvidado ya cuantos) de la Casa del Gobernador, el movimiento en la antigua Cubanita (que según informes será el local destinado a la venta de productos lácteos), y el dilatado caso del restaurante y merendero Los Cocos, allá por la carretera a Camajuaní, cerca de la Textilera, que al parecer la «buena suerte» se mueve como la aguja en un pajar, o el cuento de la buena pipa para nunca acabar. 

Un paso más, y me detengo en el hospital pediátrico José Luis Miranda donde 29 empresas del territorio trabajan al unísono en un proyecto que abarca desde el paqueo exterior hasta las salas, salones de operaciones, y casi la totalidad de sus dependencias a favor de modificaciones que, desde hace años, pedían a gritos.

Vivo en este país, y sé que no todo se puede lograr cuando queremos. Que no hay Aladinos ni lámparas maravillosas, que conozco los estragos de una crisis global, del barco imposibilitado de llegar a tiempo, de falta de moneda convertible, y de restricciones por ese muro interminable del bloqueo, con los que, a pesar de los pesares, Cuba sigue en pie.

Lo incomprensible radica en que, pese a ello, sigue el derroche de recursos a causa de obras que, debido a dichas avalanchas, traen, después, filtraciones, chapucerías o detalles que escaparon, y conllevan al cese temporal o indefinido. ¿Puede hablarse, entonces, amparados en el slogan de remodelaciones capitales para ofrecer un mejor servicio al pueblo?

Y tampoco es mentira la imagen anterior que tuvo ese parquecito de Independencia y Alemán, publicado en la sección Flashazos ¿Cuántos recursos invertidos para tener que llover sobre mojado? ¿Es acaso esa la cultura del detalle que caracteriza a Villa Clara?

Pienso, además, en las innumerables dificultades dejadas al policlínico Capitán Roberto Fleites cuando reabrió, luego de años en faenas constructivas, en la Terminal de Ómnibus Intermunicipales que ya ofrece algunos indicios de que no está olvidada, de las tantas edificaciones en los municipios que guardan historias e historias.

A mi entender, las fechas y efemérides compulsan y dan bríos, pero que la plataforma del día a día, a pie de obra, repulse lo irracional de cumplir o adelantarnos al cronograma previsto sin velar por la calidad, el ahorro, y el sentido común de que será el pueblo quien aplauda o censure.

Que supervisores y ejecutores logren un parto con feliz término y esquiven lo prematuro, que las mentes funcionen con pies sobre la tierra, y que no sean nuestras ideas e impulsos como esas vuvuzelas sonantes en la Copa Mundial de Futbol Sudáfrica 2010 convertidas en ruidos, entusiasmo, y… nada más.    

 

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Cuba, infinita

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Por Ricardo R. González

En este abanico de un mundo convulso e impredecible muchos preguntan ¿cómo ha podido Cuba sobrevivir ante tantos vendavales, tsunamis, tormentas o mareas durante más de medio siglo?

Y quienes edifican la vida en el archipiélago o lo aman desde cualquier punto de ultramar saben que uno de los pilares descansa en esa unidad sostenida por gran parte de su pueblo para hacerlo grande y escalar cimas insospechables.

Esa unión depende de voluntades humanas y sentimientos profundos, pero se multiplica a fin de que cada eslabón de la cadena resulte vital en el afán de consolidar una obra que trata de moldear sus aristas en bien de todos.

Una unidad sin cerrar puertas a las discrepancias como reafirmara Raúl en la clausura del último período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular donde insistió en la discusión abierta —y necesaria— de cada asunto por delicado que parezca.

Ni columnas de humo ni hermetismos, y de esta forma enfrentar las estrategias asumidas por el país ante la reducción de plantillas sobredimensionadas en el sector estatal que demanda la información pormenorizada a los trabajadores, que no primen paternalismos, discriminación de género ni el tan dañino favoritismo, y tenga en cuenta la idoneidad o mezcla de aptitudes, competencia y capacidad a la hora de determinar quien merece una plaza.

Las cadenas del largo bloqueo norteamericano agudizadas por la hecatombe de una crisis que desmorona al universo conlleva a la restructuración de la vida contra el absurdo de pagarle y crearle un monumento a la improductividad, de que para realizar un trámite existan diez personas que recrudezcan el cáncer de la burocracia, y con tal de borrar la concepción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin curtir el cuerpo con el hábito del trabajo.

Ninguna nación sostiene sus modelos económicos a base de estas indignas realidades, algo parecido a ese marabú que se extiende y resta a los rendimientos agrícolas porque sin el incremento de la eficiencia y la productividad será imposible elevar salarios, hacer grandes nuestras fuentes exportables con la finalidad de reducir aquellas de etiqueta foránea, y mantener los enormes gastos destinados al beneficio social de los que usted y todo cubano —trabaje o no, aporte o no— los exige como derechos propiciados por el sistema, imperfecto y con problemas, pero nuestro.

EN BLANCO Y NEGRO

Todas las medidas respaldarán a los Juanes, los Pedros y las Marías que dignifican a Cuba. Nadie quedará como barco a la deriva en busca de un puerto donde anclar.

Por cada eslabón humano que fortalece la gran cadena de la unidad tendrá que prender el llamado a ser racionales, a utilizar lo necesario sin afectar la calidad, a resultar mejores ciudadanos alejados de esos vicios sociales que se inflan de dinero a expensas del bisne, la bolsa negra y los juegos ilícitos, esos hechos personificados que aprovechan las carencias del prójimo para exprimirle los poquitos billetes y engrosar poderosas billeteras sin apenas esfuerzos.

Nuevas modificaciones vendrán. Y ya se aprecian en la división político-administrativa, y la aprobación del Código de Seguridad Vial en pro de mover los molinos acorde con sus tiempos.

No son caprichos, valen si se trata de aliviar las tensiones poblacionales mediante fórmulas más racionales, o de preservar lo más preciado de la existencia resumido en el caudal inagotable de la vida.

Y el mundo gira, pero de manera insegura. Fidel ha advertido los peligros de una contienda nuclear en este siglo cuyos tambores retumban desde hace rato allá por el Oriente Medio. La llama está prendida. En cualquier momento estalla la pólvora, y en medio de otras amenazas aun Cinco Héroes cubanos permanecen, injustamente, detrás de las mazmorras del Imperio.

La solidaridad de los buenos humanos del universo acaba de obtener otra victoria al sacar de un castigo atroz a Gerardo Hernández Nordelo de aquella celda reprochable en el propio país que enarbola, a cada segundo, el llevado y traído banderín de los derechos humanos, de libertades y democracia, y que aun no ha situado el médico que debe examinar los contratiempos de salud latientes en su prisionero.

Nada nuevo ofrece la actual era Estados Unidos-Cuba, sentenció Raúl. No es noticia ni perturba los sueños, y mientras prosiguen campañas difamatorias y ensañamientos trasnochados, hay miles de gentes solidarias que abrazan los colores del tocororo, el olor de las mariposas, la identidad de las palmeras, y esa bandera que hondea con la estrella solitaria escoltada por los millones de buenos humanos del universo que, también, están unidos a quienes desde adentro hacen a Cuba infinita.   

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