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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Ignacio Piñeiro (Cuba)

Ignacio Piñeiro (Cuba)

Por Ricardo R. González (*)

Cuba posee en su música el eterno tesoro del son, y ello se lo debe, en gran parte, a Ignacio Piñeiro, aquel muchachito nacido en el barrio Jesús María que desde muy corta edad demostraba dotes artísticas al incursionar en coros infantiles.

La vida del compositor estuvo llena de oficios, pues cuentan que desde muy temprano tuvo la forja de fundidor, albañil, tonelero, portuario y tabaquero. Sin embargo, ya en 1906 integró la agrupación de clave y guaguancó Timbre de Oro, con una participación destacada como improvisador decimista.

Un preámbulo para dirigir después el grupo Los Roncos para el que crea partituras corales como Mañana te espero, niña, Dónde estabas anoche, y Cuando tu desengaño veas,.

Después de su paso por el grupo Renacimiento trabajó como contrabajista en el Septeto Occidente, de María Teresa Vera, con el que viajó a Nueva York, pero a su regreso, en 1927, fundó su Septeto Nacional que le abrió las puertas al mundo.

Por aquella época era un sexteto, y en 1932 se produjo un hecho clave al visitar La Habana el compositor norteamericano George Gershwin y asistir a la emisora radial CMC en la que actuaba el septeto de Piñeiro.

Una amistad surge entre ellos, y el huésped realiza anotaciones de las obras creadas por el nativo. Precisamente de la Obertura cubana, Gershwin utiliza temas del son pregón Échale salsita.

El repertorio del criollo transita desde el son montuno, la rumba y el guaguancó hasta la canción, el danzón, el son campesino, la plegaria, la guaracha y el tango congo, entre otras manifestaciones.

De este prolífero acervo, nutrido por unas 327 piezas, figuran entre las más populares Esas no son cubanas, popularizada de manera magistral por nuestro Barbarito Diez, además de otras como Cuatro palomas, Suavecito, La cachimba de San Juan, Buey Viejo, y por supuesto su Échale salsita compuesto en 1933.

Hoy 21 de mayo en que se cumple aniversario de su nacimiento. La música cubana se engalana con haberlo tenido entre sus glorias eternas. Lamentablemente nos dijo adiós el 12 de marzo de 1969, mas queda el legado, ese insustituible que perdura para hacerlo inmenso.

(*) Nota de Editor: Los trabajos publicados en temas (Artistas) han sido elaborados por este autor, a partir de informaciones de base, sin que consignen la totalidad de detalles, hechos, y personalidades que influyeron en el desarrollo artístico.

Martillista cubana Yipsi Moreno impone récord en Brasil

Martillista cubana Yipsi Moreno impone récord en Brasil

La martillista cubana Yipsi Moreno hizo un lanzamiento de 72.89 metros en el V Grand Prix Caixa Internacional de Atletismo en Brasil, récord para el certamen.

Moreno, subtitular olímpica en Beijing 2008 y subcampeona mundial en Berlín 2009, consiguió ese disparo en su primer intento y quebró su anterior cota para ese tipo de competencia (70.50 metros) establecida el 6 de mayo de 2007 en Uberlandia, la misma localidad suramericana donde impuso este jueves el nuevo récord, reseñó el sitio web de la lid.

A Moreno la escoltaron la a argentina Jennifer Dahlgren (70.57) y su compatriota Arasay Thondike (69.76), mientras que la otra representante antillana, Ariani Vichy, hizo un disparo de 65.07 metros y fue séptima, indicó Prensa Latina.

En esa misma especialidad entre los varones el cubano Roberto Janet no se acercó a sus mejores registros y concluyó en la cuarta posición, con un discreto 72.74 metros, prueba en la que reinó el estadounidense Kitwe Johnson (80.09).

(Con información de CubaDebate)

Ofrendas florales de Fidel y Raúl en homenaje a Martí

Ofrendas florales de Fidel y Raúl en homenaje a Martí

Santiago de Cuba, 19 may (AIN) Ofrendas florales a nombre del Comandante en Jefe Fidel Castro, del Presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro, de los Consejos de Estado y de Ministros y del pueblo, fueron depositadas hoy en el monumento a José Martí en el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad.

Muchas rosas blancas se dedicaron en la jornada al Héroe Nacional, en el aniversario 116 de su caída en combate, homenaje que incluyó la tradicional guardia de honor especial.

Estudiantes de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, de Bayamo, y Cadetes del Instituto Técnico Militar (ITM) José Martí, orden Antonio Maceo, de La Habana, colocaron las ofrendas, en presencia de una representación del pueblo santiaguero congregado en el camposanto.

Estudiantes, trabajadores, miembros de organizaciones políticas y de masas y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, rindieron tributo a Martí, quien murió combatiendo en Dos Ríos, dejando su legado de amor y patriotismo.

Marianela Durán, de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, de Bayamo, declaró que significa un alto estímulo como futura oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, homenajear al Héroe Nacional, que -con sus ideas- trazó el camino de libertad para el pueblo cubano.

Es un gran orgullo estar aquí como joven, con el sentido patriótico que nos caracteriza, ya que me siento identificado con los valores e ideales que defendió el Apóstol de la independencia, siempre por una Cuba mejor, dijo Jainer Omar Wanton, cadete del ITM José Martí.

En las palabras centrales del acto, Rosa Amalia Castillo, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y coordinadora provincial de los Comités de Defensa de la Revolución en Santiago de Cuba, expresó que Martí es imprescindible hoy, como guía para fortalecer el proyecto revolucionario en la nación.

(Con foto de Miguel Rubiera. AIN)

Villa Clara saluda el Día Mundial del Medio Ambiente

Villa Clara saluda el Día Mundial del Medio Ambiente

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Consciente de que 24 horas no bastan para saldar la deuda cotidiana con el entorno, Villa Clara se suma a quienes recuerdan que, cada 5 de Junio, el universo vive su Día Mundial del Medio Ambiente.

Esta vez, el tema central tiende acciones a favor de los bosques y la población bajo el lema «Crezcamos juntos en paz». Por ello, se desarrollarán jornadas populares de reforestación cuyas acciones principales la asumirán Corralillo, Santo Domingo, y la capital provincial.

Habrá encuentros especiales con los jóvenes del sistema de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en tanto el día 24  festejarán el décimo aniversario de la constitución del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (CESAM) que tiene en su haber importantes saldos relacionados con la protección del entorno, de la flora y la fauna, entre múltiples perfiles.

Un detalle sobresaliente será la entrega de los compromisos para la venidera etapa por parte de los organismos más comprometidos en la necesaria reducción de la carga contaminante. Son estos: el Ministerio de la Agricultura (MINAG), el del Azúcar (MINAZ), la Industria Alimenticia (MINAL), y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

El programa contempla, además, el Taller Provincial «Bienes y Servicios de los Bosques», y la siembra del árbol por la paz y la amistad entre Cuba y América Latina en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, y la Universidad Médica Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz.

Como el Planeta reclama cambios de conductas y protagonismos responsables ante el Medio Ambiente las actividades llegarán hasta las comunidades mediante conferencias, exposiciones, charlas educativas y otras manifestaciones, pues no se concibe una sociedad que no haga suyo ese espacio en que vivimos.

«Con 2 que se quieran» Osvaldo Doimeadios (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Osvaldo Doimeadios (Parte I)

La risa salva”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y Calle 32, en Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña uno de los más versátiles actores cubanos. Se mueve con la misma pasión, con la misma certeza, con la misma inteligencia en el mundo del humor y en el mundo del arte dramático. Mi querido, admiradísimo Osvaldo Doimeadiós.

¿Qué tal, Osvaldito, cómo estás? Buenas noches.

Osvaldo. Buenas noches.

Amaury. Bueno, en la revista Temas, en una entrevista que revisaba en estos días, metido en tu vida hasta dónde uno puede meterse, dijiste esto: “El humor es algo implosivo, un poco más para adentro. Es como la sonrisa de la Mona Lisa, que uno no sabe de qué se ríe, pero dura en el tiempo. Lo cómico es más instantáneo, como una gran descarga -imagino que eléctrica-, que dura poco.”

Pero tú has sido una persona que ha hecho momentos de humor que han sido más largos que esta sentencia. ¿Por qué dices esto?

Osvaldo. No, precisamente, bueno, con la revista Tema fue uno de esos debates que ellos hacen mensualmente y era un poco teorizando en torno al humor, en torno a lo cómico, a lo satírico, en cómo veíamos el humor. Y entonces lo cómico yo lo veía como más explosivo y el humor lo veía un poco más para adentro, ¿no?.

Mira, hay cosas cómicas que provocan una descarga instantánea que uno se muere de la risa, pero cuando termina, ya, uno se queda como vacío, ¿no?. Entonces el humor es como una nota que uno lleva, como una nota musical que se queda, o una melodía que se te queda en la cabeza y que vas tarareando.

Amaury. Que no tiene grandes saltos o que puede tener momentos cómicos y sigue.

Osvaldo. Puede tener, puede tener momentos cómicos dentro de eso y puede no tenerlos, y es esa cosa que provoca que a veces la gente te mira en la calle y se sonría, ¿no? y uno diga: bueno, ¿por qué?, a lo mejor están recordando un chiste que hiciste alguna vez, un momento que les hiciste pasar.

Amaury. Pero, ¿tú haces una separación entre lo cómico, el humor y arte? O sea, lo cómico puede no ser arte y lo que es humorístico sí.

Osvaldo. Puede no serlo y puede sí serlo, o sea, hay cosas que coinciden, que confluyen. A veces los tres momentos confluyen, pero a veces no.

Amaury. Es que tú también decías…

Osvaldo. Son menos, creo, los que confluyen que los que no confluyen.

Amaury. Tú también has dicho, que es maravillosa esta sentencia: Arte es lo que sugiere, si es explícito, no es arte. ¿A qué te referías? Esto me lo contó la profesora Corina Mestre, que te admira muchísimo.

Osvaldo. Ah, Corina, cómo no, y yo la admiro muchísimo también. Mira, es algo muy relativo, ¿no?, yo creo que el arte siempre perdura más, en todo. Entonces, cuando el humor se hace con arte, yo creo que perdura más en el tiempo, perdura más en la memoria, perdura más en el espectador, en todo.

Amaury. Yo tenía una abuela que decía: La risa cura, el llanto alivia. Sin embargo, yo pienso todo lo contrario, que el llanto cura y la risa alivia. ¿Con cuál de las dos sentencias tú estarías de acuerdo? ¿Con la de mi abuela o con la mía?

Osvaldo. Yo creo que las dos cosas pueden aliviar y las dos cosas a veces curan, porque, a veces, uno se despide con lágrimas de una etapa terrible de la vida o viene la parte del duelo, y a continuación, las cosas cambian, ¿no?. Pero pienso que la risa tiene un poder de sanación tremendo. La risa viene a ser algo que salva y la risa viene a ser algo que… Mira, es curioso, en muchos momentos de mi vida, hay gente en la calle que, personas que me han dicho: ¡Oye, gracias, porque en tal momento de mi vida, lo que ustedes hicieron en tal programa, o en tal teatro me sacó de un bache muy grande que yo tenía. Y entonces eso te da la medida, porque la risa, además, cuando se hace en el teatro, cuando se hace en la familia, unifica, pues al reír juntos, eso crea un estado de comunión, de comunicación entre los demás.

Amaury. ¿Tú sabes por qué te preguntaba eso? Primero, yo soy un llorón, aunque yo soy como el payaso triste, ¿no? A mí lo que me gusta es llorar, en realidad, y busco todas las oportunidades que tengo para hacerlo. Sin embargo, me gusta hacer reír ¿Tú eres llorón o no lo eres?

Osvaldo. Un poco, un poco (risas). Me emociono, yo no sé si es por los años, pero a veces me dan unos ataques de llanto que yo digo: ¿pero qué me está pasando? Yo no sé si es que con el tiempo me he hecho más sensible a ciertas cosas, que cualquier cosa… A veces, incluso, me siento a ver una película o la televisión y hay momentos en que digo; ¿pero qué hago yo llorando en este momento?, qué estoy así, a moco tendido. Yo creo que eso va con el tiempo.

Amaury. Bueno, esperemos que terminemos riéndonos, ojalá que sí, que sea un ciclo, en algún momento terminemos muertos de risa otra vez.

Hay algunas aldeas por ahí, tú sabes, aldeas y países, en México hay muchos, en España, como tú sabes, las lloronas. Pero el otro día leí que había unas aldeas en Corea, no sé cuál de las dos Coreas, donde están las reidoras, o sea, personas que van a los velorios y se ocupan de entretener a todo el mundo. Sería una profesión que podíamos tener.

Osvaldo. Creo que sería una profesión que podríamos tener.

Amaury. Si la cosa sigue como va, podríamos terminar… (risas) A ver, Osvaldo, tú eres holguinero, eso se ha dicho, la gente lo sabe. Pero bueno, Holguín ahora es una provincia. ¿Tú eres de Holguín, del mismo Holguín?

Osvaldo. Del mismo Holguín, de la franja que bordea la ciudad, se dice del área suburbana. De un barrio de Holguín.

Amaury. Aquí se usa mucho decir: la periferia.

Osvaldo. La periferia, suena bonito, pero no lo es en el fondo. De ahí, de un barrio de la periferia.

Amaury. Háblame de tus padres, de tu niñez. ¿Tú eras simpático de niño?

Osvaldo. Mira, curiosamente, hay un momento que yo creo que es importante en la vida de cualquier ser humano y es descubrir la vocación. Y yo desde que tenía, qué sé yo, cuatro años, cinco años, yo dije que iba a ser actor y ya te digo, en un barrio periférico, decir esto, la gente se quedó así, asombrada. Incluso mi abuela siempre me decía: ¿pero por qué no médico, por qué no abogado? Yo le decía: No, porque si soy actor puedo ser médico y abogado. Tuve la suerte de tener unos padres…, mi padre todavía vive, y una familia que me apoyó siempre en esa decisión.

De hecho me vinculé a la radio en Holguín desde que tenía, creo que siete años, siete años y medio y mi primera experiencia fue en una novela, una versión de una novela para la radio, en Cumbres Borrascosas.

Amaury. Pero no humor todavía en esa época.

Osvaldo. No humor, o sea, lo primero, bueno, un personaje como Heathcliff un personaje bastante malvado y ahí empecé a imitar voces, a jugar con la voz. Y la radio, cuando uno se la toma así, en juego, pues… y después te oías cuando te grababan, pues eso, yo creo que ese juego incentivó también bastante el humor. Porque por el resto, yo tuve una niñez bastante traumática, en el sentido de que estaba siempre enfermo, siempre, siempre, o sea, siempre fui un niño extremadamente enfermizo.

Amaury. ¿De qué te enfermabas?

Osvaldo. De todo, me dio todo. No me dio AH1N1 porque todavía no estaba en el ambiente, pero si no, me llega a dar. Tenía las defensas tremendamente bajas y además no era un niño hiperactivo. Yo siempre digo que a mí me tenían que mover a ver si estaba vivo. No, porque soy de una generación que también los niños éramos de otra manera, todo era más tranquilo. Ahora mi hijo es hiperactivo, así y constante. Pero yo no, yo era muy tranquilo y eso, y el estar, porque además, mi mamá sí te encerraba con un bombillo.

Amaury. ¿Ah, sí?

Osvaldo. Y yo no sabía si era un pollo o era un niño (risas), Porque era un bombillo ahí y no te dejaba salir de ahí. Asmático, bronquitis… me dio tosferina, escarlatina, rubéola, paperas, de todo, de todo, de todo, ¿qué no me dio?, para ahorrar tiempo. Y entonces yo creo que ese tiempo que pasaba ahí convaleciente lo aproveché en el sentido de que mi madre me enseñó a escribir, me enseñó a leer antes de ir a la escuela. Y yo creo que el estar ahí encerrado, esa manera de soñar y de haber ya definido que quería ser actor, pues yo creo que eso también te hace un poco…

Amaury. No, y tener el apoyo también de tu familia.

Osvaldo. Y tener el apoyo de la familia.

Amaury. ¿Y cuándo decide tu familia venir para La Habana?

Osvaldo. No, mi familia nunca vino para La Habana.

Amaury. ¡Mentira que nunca vino para La Habana!.

Osvaldo. No, no.

Amaury. ¿Tú viniste solo?

Osvaldo. Yo solo. Bueno, la secundaria y el pre (universitario) los hice en Holguín. En 12 grado hice los exámenes para el ISA y vine al ISA, a La Habana por primera vez, en el año 82. Me gradué, y contrariamente a lo que sucede, no me quedé en La Habana, me fui a hacer el Servicio Social a Moa, un lugar bastante duro y nos fuimos un grupo de estudiantes del ISA y allí estuve como un año y algo, año y medio casi y de ahí retorno a La Habana.

Amaury. ¿Haciendo qué en Moa?

Osvaldo. Bueno, hicimos un grupo de teatro y fue una etapa muy importante en mi vida, yo creo, por todo lo que pudimos hacer por nosotros mismos. Investigar, leer, experimentar, todas esas cosas que hay un momento en la vida que hay que hacer. Y creo que esa estancia en Moa, para mí fue provechosa en ese sentido.

Amaury. Doimeadiós, vuelves a La Habana y entre que haces una cosa u otra, fundas el Grupo Salamanca y la gente decía que el grupo Salamanca era humor con filosofía ¿Por qué?

Osvaldo. El Grupo Salamanca nace antes de irme para Moa, o sea, en el 87 yo estaba ya en quinto año. Los muchachos de Salamanca estaban en tercero, en cuarto, otros; el otro en segundo. Bueno, yo de hecho, en Aquí cualquiera roba lo digo, que tres años de Secundaria, tres de Pre, cinco de universidad, después uno y medio en Moa en el Servicio Social, que yo digo que yo tengo una bandeja aquí (se señala la frente). Y el Grupo Salamanca fue de los juegos, de las improvisaciones que hacíamos en la beca. Y un buen día, alguien llegó, un domingo, a salvarnos el domingo, tú sabes cómo son los domingos en nuestra isla. A las dos de la tarde, precisamente, que cae el sol plomizo así, y nada se mueve, ni las hojas ni nada, nada, nada. Y alguien llegó y nos dijo: ¡Oye, tengo una actividad ahí en la Casa Central de las FAR, y comida, y bebida, todo lo que ustedes quieran! Nosotros nos miramos así, tres… Y aquello era la brigada de recreación rápida, como yo le digo (risas). Y allí empezamos a improvisar y a jugar con las cosas y de momento hicimos como 45 minutos.

Amaury. ¿Pero sin llevar un libreto ni nada?

Osvaldo. Sin llevar libreto ni nada, fue todo improvisado y entonces nos invitaron para más actividades la próxima semana, y otra por allá y… Hasta que bueno, esa misma semana en el ISA dijimos; bueno a esto hay que darle forma, hay que armar un espectáculo bien, pensarlo, y así salió el primer espectáculo que lo hicimos casi corriendo, y entonces nosotros metíamos el vestuario en una mochila y nos íbamos en una guagua para las actividades. Ya como en la función casi 17 ó 20, ya de Salamanca, hicimos una presentación en el ISA y entonces, yo no creo que fuera tan filosófico; efectivamente, tratábamos temas que podrían rozar lo filosófico, lo… O sea, yo creo que Salamanca se distinguió, entre otras cosas, por trabajar el absurdo, por trabajar temas que fueran universales, sin perder lo más contingente, sin perder lo más cercano a nosotros. En el ISA no nos querían ni ver, al principio, o sea, la parte seria de la cultura, porque yo recuerdo que en esa función en el ISA, estaba Corina, yo me acuerdo que estaba Raquel Revuelta, y ellas se quedaron maravilladas, Armando Suárez del Villar, también fue una de las personas que más nos apoyó. Pero a partir de ahí, sí vino cierta reticencia de cierto segmento de la cultura, que siempre con estas cosas las mira… Y decían: ¡Ay, pero qué lástima que lo que hagan sea humor! ¡Ay, pero qué pena! Entonces yo creo que de esa, de esa…

Amaury. ¿Sí, por qué no hacen Chéjov?

Osvaldo. Sí, exactamente. De esa manera también de cierto mundo, mirarnos a nosotros mismos… Nosotros, yo creo que el grupo se afirmó, se afirmó más por eso. Yo me fui a Moa, estuve allá y los muchachos siguieron trabajando, regresé y trabajamos hasta el año, creo que el 96.

Amaury. ¿Y por qué tú crees que las élites culturales, en líneas generales, consideran a las personas que hacen humor, como pequeños, como enanos dentro del arte de la actuación?

Osvaldo. Bueno, yo creo que es un prejuicio cultural que viene de muy atrás. Yo creo que al humor estar de alguna manera unido a lo ligero, pues la gente lo mira con ligereza y entonces no lo ve como algo trascendente. A veces somos demasiado trascendentales y entonces a veces la gran cultura, o la cultura de élites, es como más trascendental, más hiper seria y entonces tiene que ver mucho con eso. De hecho pasa en los premios de cine, en el Oscar, en no sé en cuántas cosas. Pasa en el libro, en las editoriales, en muchos campos pasa.

Amaury. Sí, mientras más dramática es la cosa, más serio les parece, ¿no?

Osvaldo. Es más serio.

Amaury. Tú fuiste fundador del Centro Promotor del Humor. ¿Cuántas dificultades se pueden tener cuando uno funda una cosa como aquella? ¿Cuántas incomprensiones?

Osvaldo. No te voy a hacer el rosario de cuántas dificultades…

Amaury. No, tampoco esto es una asamblea de servicios. Es una entrevista…

Osvaldo. Exactamente. Mira, Virulo, que fue una persona que tuvo la audacia, el tino y yo creo que la inteligencia que en su momento, a finales de los 80s, a través del Conjunto Nacional de Espectáculos, Virulo conoció y nosotros conocimos, por supuesto, al conjunto que era, digamos, para nosotros era un paradigma, de lo que se hacía en humor en Cuba. Y bueno, Virulo es una persona que yo quiero muchísimo y que respeto y admiro muchísimo.

Amaury. Y él a ti también. Lo dijo en su programa cuando salió.

Osvaldo. Y Virulo se dio a la tarea de aunar a todos aquellos grupos y solistas que hacíamos humor a finales de los 80, que eran unos cuantos. Era un fenómeno, más bien del occidente y el centro de la isla, en ese momento. Y a partir de ahí, pues nos radicamos en el cine teatro Acapulco. Y allí se funda el Centro Promotor del Humor, pero era un centro que no tenía independencia económica, o sea, era un lugar, que pertenecíamos, algunos, al Conjunto de Espectáculos y otros a la Empresa de Música Popular, era una cosa burocrática muy compleja. Y el espacio era del cine.

Entonces aquello llegó…, Virulo después se radica en México. Yo me quedo al frente de aquello y un buen día aquello desapareció y entonces los humoristas del año 93-94 estuvimos rodando por toda la isla…

Amaury. Pero aparte de esas dificultades, que son burocráticas…

Osvaldo. …Y esos años entonces fueron los que me tocó a mí, asumir lo de la refundación de aquel Centro, pero ya con otra estructura.

Amaury. Sí, pero habían otras que no son dificultades burocráticas, sino son las cosas que inventan los ideólogos, para intentar que las cosas que son ideológicamente “perversas” (hace señas con las manos de entre comillas), se conviertan en asuntos burocráticos. O sea, ¿cuántas incomprensiones por el humor que ustedes hacían, tenía el grupo?

Osvaldo. Mira, fueron muchísimas, muchísimas. Yo pienso que la recepción también del humor… Siempre hay alguien que no está conforme, siempre, siempre habrá alguien que no esté conforme. Pero yo pienso que el humor que se hacía en los 80´s, a finales de los 80´s y principios de los 90´s, era un humor bastante sano, y los 90´s, pues trajeron otros aires, porque cambió la economía, cambiaron muchas cosas socialmente y entonces la gente vino a la carga, o sea, todos vinimos a la carga con cosas todavía…, subiendo un poco la parada, porque los tiempos también nos habían subido la parada a nosotros. En definitiva uno termina pensando como vive, ¿no? Entonces yo creo que el gran problema era eso, nadie nos quería tomar en cuenta. Yo creo que le debo agradecer infinitamente a Abel Prieto, Ministro de Cultura, y a Armando Hart, que en ese momento era Ministro de Cultura, que comprendían lo importante que era aquel proyecto. Pues tuvimos que vencer muchísimos obstáculos, o sea, los obstáculos de la incomprensión.

Amaury. Es que los dos son personas de la cultura.

Osvaldo. Y había mucha, mucha, mucha incomprensión. Hubo una etapa ahí, muy dura, entre el 90 y el 92, donde mucha nos tildaron de apátridas, de no sé cuántas cosas. Fue un período también que por cualquier cosa te decían: tú eres un francotirador; y tú eres no sé qué cosa y fue un momento en que yo creo que la cultura sufrió muchísimo. Y bueno a partir del 95, el ciclo volvió a arrancar.

Amaury. Sí, pero fíjate, quería llegar aquí. Sigmund Freud, decía en un ensayo que tiene que se llama El chiste y su relación con el inconciente, decía que el humor es intrínsicamente subversivo. ¡Fíjate lo que decía!, yo no sé en qué año lo dijo pero ¿Tú piensas que es intrínsicamente subversivo?

Osvaldo. Yo creo que sí. Sí, porque siempre se subvierte una manera de pensar, una manera de aceptar la realidad, o sea, se subvierten palabras, se subvierten ideas, se subvierten conceptos y eso, por supuesto, genera…

Amaury. Inquietud.

Osvaldo. Inquietud.

Amaury. Bueno, en algunos, no en todos. El otro día me dijo una amiga mía, y esta frase es de ella, me dijo: Doimeadiós ha caminado siempre por el filo de la navaja sin cortarse. (risas) ¿Qué tú crees de eso?

Osvaldo. Bueno…

Amaury. De esa chuchería como diría Sergio Vitier

Osvaldo. (risas) Yo creo que de eso se trata el arte, de eso se trata el teatro, de eso se trata esta profesión. Nosotros somos trabajadores de la cuerda floja.

Amaury. Funambulistas.

Osvaldo. Funambulistas. Yo creo que el humor y el arte se hacen ahí, en el límite de cosas que están vivas y que eso genera… Yo creo que no miraríamos, a lo mejor, la Torre de Pisa si no estuviera así inclinada, o sea con el peligro de eso.

Amaury. Es hasta medio fea.

Osvaldo. Yo creo que lo que no hay es que pasar la raya, o sea, yo creo que el llevar las cosas hasta, hasta el…

Amaury. Hasta el borde.

Osvaldo. Hasta el límite, hasta el borde y de ahí regresar y regresar al público también contigo.

Amaury. Tú eres de los que va, viene, vuelve a ir y vuelve a venir. Es maravilloso, tú eres como una ola.

Llegamos a Sabadazo, un momento donde tu trabajo se hace muy popular. El personaje de Margot, yo adoraba a Margot. Pero pensaba y quería preguntártelo. En mi niñez había el transformismo, esa especie de… los hombres vistiéndose de mujer. Estaba, cuando yo era un niño chiquito, la China Musmé, que trabajaba en el Teatro Shangai. Yo nunca pude ir al Shangai por supuesto, porque tenía como cuatro años, pero en mi familia se hablaba de eso. Pero después había un personaje que yo creo, no sé si lo has pensado, que es el precursor de Margot, un personaje criollo que hacía un gran actor cubano, que se llamaba Luis Echegoyen, que era Mamá Cusa Alambrito.

«Con 2 que se quieran» Osvaldo Doimeadios (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Osvaldo Doimeadios (Parte II)

 

Osvaldo. Bueno, me han hablado mucho de él, del actor, del personaje que hacía, pero yo nunca lo vi.

Amaury. ¿Tú nunca lo viste?

Osvaldo. Yo nací en el 64.

Amaury. No, no, a lo mejor queda por ahí algún quinescopio.

Osvaldo. Me han hablado, muchas personas me han hablado de eso.

Amaury. Mamá Cusa Alambrito, la de la cabeza hueca y el cuerpo flaquito…

Osvaldo. …Y el cuerpo flaquito.

Amaury. Ahora, ¿por qué tú crees que…, -yo veo la televisión de algunos lugares, no voy a profundizar en eso,- y yo tengo la impresión de que te roban los personajes, Margot está robada, te la roban mujeres, te la roban hombres, te lo han robado de manera miserable, vil.

Osvaldo. Yo creo que… O sea, Margot…, cuando Pulido me llamó a trabajar en Sabadazo, Geonel Martín, (Gustavito), y Coqui, (Boncó), le hablaron de mi trabajo porque habían visto otros personajes femeninos que yo había hecho con Salamanca. Pulido primero quería que yo hiciera una viejita, que era la mujer del encargado que hacía “Churrisco”. El Churri que iba a salir del programa yo le dije. Mira, no quisiera casar a este personaje con nadie porque entonces eso me va a limitar el personaje. Yo le dije, mira, yo tengo una propuesta de un personaje que habla así, le hice la voz, porque realmente ya yo jugaba con la voz de Margot, pero yo no sabía cómo.

Amaury. ¿Cómo hablaba? Perdóname, yo sé que tú eres una persona muy seria, pero, háblame un momentico como hablaba Margot.

Osvaldo. No, mira, es que yo en el ISA jugando con amigos míos y amigas del ISA, María de los Ángeles, qué sé yo, con gente… primero hablábamos como si tuviéramos coriza. Así yo, a veces, dejé de ir al aula y cuando Ana Viñas venía, que ella iba hasta la beca, ¿qué hacen aquí?, qué sé yo. Y yo: profe, es que anoche yo estaba con coriza. Y ella: ya, tú quédate tranquilo. Y después un día llegué al ISA, teníamos un ensayo de Salamanca y yo llegué y les hablé a los muchachos: ¡ay, qué no sé qué cosa,(imitando la voz del personaje de Margot), con la voz así y ellos se empezaron a reír. Y yo dije, bueno, mira. Y de ahí empecé a jugar con eso, como ha sucedido con muchas otras cosas que yo he hecho. Y yo dije: mira, esto pudiera ir en el programa. Yo no sabía ni cómo iba a vestir al personaje. Entonces, bueno, le busqué toda esa manera de…

Amaury. …La barriga.

Osvaldo. Y entonces me fui para la casa, busqué -todo eso la grabación era al otro día-, yo le dije a Pulido: no, no, ya ese personaje está hecho.

Fue el primer día ese en que Cándido Fabré incluso se equivocó y me dio un beso, pobrecito, se equivocó (risas). Hizo una canción de eso luego. Y sí, fueron muchos años de Sabadazo y entonces tenía mucha gente que me imitaba en muchas partes, mucha gente ha hecho carrera con Margot, transformistas, no sé. Y efectivamente, en ciertos programas de otros canales, me he sentado…

Amaury. La televisión de Miami, hablemos claro, en la televisión de Miami te copian a Margot.

Osvaldo. A Margot y a Feliciano.

Amaury. Y a Feliciano también.

Osvaldo A Feliciano también y digo, bueno, hay que decir como Martí: Bueno, yo tengo más en mi casa. Porque qué voy a hacer. De hecho ese fue una de las motivaciones para hacer el disco Aquí cualquiera roba. Que bueno, el móvil del espectáculo es el robo, el supuesto robo de personajes que yo tengo que reconstruir para reconstruir los hechos, ¿no?. Pero no solo pasaba allá, pasaba aquí también con cosas que yo decía: Bueno, si estoy haciendo este chiste, ¿qué pasa con la propiedad intelectual de esto?

Amaury. Ahí voy.

Osvaldo. Entonces, si te empiezas a fajar vas a pasarte la vida de un juicio en otro juicio. Lo que sí traté de registrarlo en ese espectáculo y dejarlo registrado también ante el Derecho de Autor, porque bueno, un día me voy a levantar y no voy a tener repertorio. O sea, todo me lo van a haber robado y alguien…

Amaury. No, porque cambian las generaciones, y los que no se enteran qué pasa por ahí dirán: mira, este está copiando al otro.

Osvaldo. Exactamente.

Amaury. Una actriz que estuvo en el programa antes que tú, una humorista, yo le pregunté quepor qué había tan pocas mujeres humoristas y ella me respondió: porque ahora los hombres se visten de mujer ¿Qué piensas de eso?

Osvaldo. Yo creo que, mira, en Cuba, con la Revolución, pues todo el afán y la realidad, ¿no?, que ha sido el hecho de luchar por la emancipación de la mujer, pues también trajo aparejado que el tratamiento de la mujer siempre se vea como algo sagrado, como algo demasiado serio y entonces, cualquier mujer que se para a hacer humor, se está cuestionando que si eso no es lo representativo de la mujer cubana, y todas esas cosas. Y a veces la gente, yo creo que no sacan la cuenta que el humor no es estadístico, o sea, tú sacas a un médico que hagan cosas y no quiere decir que todos los médicos cubanos sean así, ni todas las mujeres sean así. Yo creo que eso ha sido una de las cosas que ha conspirado contra las mujeres haciendo humor. Y a partir de los años 90, con el período especial, pues muchos humoristas empezamos a escribirnos nuestros propios textos, porque hay una figura totalmente deprimida en la producción artística, que es el guionista. Muy mal pagado. Entonces por lo general, como en la mayoría de los casos coincide en que el que escribe es el propio humorista, entonces escribe para sí y dice: bueno, si esto es para un personaje femenino, ¿por qué no lo puedo hacer yo? Y yo creo que ha habido un poco de pragmatismo, hasta cierta medida, en eso. Pero sí, yo creo que este es un país de muchas mujeres con capacidades tremendas histriónicas y la vida lo ha demostrado.

Amaury. Pero es que las hubo.

Osvaldo. Las hubo y las hay todavía. Yo creo que faltan guiones y falta persistencia también. Y, a veces, también hay una cosa que yo les digo, por ejemplo, las grandes actrices cubanas que hicieron humor, Natalia, Consuelito.

Amaury. …Natalia Herrera, Eloisa Álvarez Guedes…

Osvaldo. Eloisa Álvarez Guedes

Amaury. Candita Quintana, Alicia Rico

Osvaldo. Aurora (Basnuevo).

Amaury. Rita Montaner.

Osvaldo. Bueno, todas.

Amaury. Muchas.

Osvaldo. Tenían una gracia, pero también tenían una cosa: no les importaba verse mal, verse, en algún momento, feas.

Amaury. Claro, claro.

Osvaldo. Y yo creo a veces hay…

Amaury. Siendo, casi todas, mujeres bellas.

Osvaldo. Sí, sí, pero, tú les descubrías le belleza, tú decías, pero es que es una mujer muy bella, pero que no les importaba verse mal. Y a veces las actrices se cuidan un poquito y entonces no quieren verse mal. Pero yo creo que, yo no lo veo como un grave problema, yo creo que es un problema…

Amaury. …Que se superará…

Osvaldo. …Que se superará.

Amaury. ¿Uno puede separar al ser humano; yo puedo separar a Doimeadiós en su vida personal, del humorista?, o sea, ¿yo podría pensar que tú eres muy serio en tu casa, muy serio en tu vecindario y muy simpático en el escenario?

Osvaldo. Yo creo que sí.

Amaury. Porque tú eres muy simpático siempre.

Osvaldo. He reflexionado sobre eso. Pero, por ejemplo, a veces la gente me dice: ¿tú estás bravo? (risas) Digo: yo, no, no, o sea, yo lo que soy muy introvertido. Parece que tengo un rictus en la cara de seriedad.

Amaury. Tú eres introvertido, pero dice un amigo mío, que las personas que son introvertidos, es un signo de ser inteligente. Cosa que me descalifica a mí completamente, porque yo no soy nada introvertido.

Osvaldo. No, pero pasamos un trabajo a la hora de entablar una conversación.

Amaury. Por ejemplo, cuando yo te llamé, cuanto yo te llamé para invitarte al programa, me dio mucha risa, porque tú me dijiste: ¿Y dónde va a ser, en los legendarios? No, no ahora lo vamos a hacer en Abdala, porque tuvimos problemas de trabajo allí, en el estudio del ICAIC se hacen películas. Tú me dijiste: bueno, pues, ¡abdelante!

Esa rapidez tuya está en tu vida también.

Osvaldo. Sí, sí, yo creo que eso es un ejercicio cotidiano que yo voy haciendo, y de hecho lo hago en mi casa, con mis amigos, con la gente cercana que tengo. En el lugar donde trabajo, en el grupo de teatro, donde quiera.

Amaury. Si tú eres un actor, con grandes éxitos también dramáticos, hablemos de los monólogos, si quieres lo hacemos ahora, de los monólogos que has estado presentando, que han sido muy exitosos y con unas críticas tremendas. ¿Por qué le gente prefiere relacionarte siempre con el humorista? ¿Por qué la gente separa eso? Es una pregunta recurrente, pero ¿por qué la gente clasifica tanto?

Osvaldo. Yo creo que el ser humano necesita clasificar, pero es algo que viene con los medios, ¿no?, también. Esto me sirve para esto, esto es para esto y esto para esto. Y de alguna manera, el público me ha identificado durante mucho tiempo, y ellos no tienen la culpa. ¿Para qué yo lo he estado haciendo?, ¿no? con una zona de mi trabajo, que es el humor y hay otra zona del público que, bueno, que va al teatro, que ha visto otras cosas. Algunas otras cosas en la televisión también que he hecho, que no son netamente humorísticas y entonces… Mira, yo creo que uno mismo colabora con eso. Yo creo que el actor mismo a veces se cierra los caminos, a veces se cierra…, se auto clasifica demasiado. Yo he tratado de escapar de eso y por eso desde el 2003, estoy trabajando con Carlos Díaz, en Teatro el Público.

Amaury. ¿Cuántas de estas obras has hecho ya? Josefina la Viajera es la que yo conozco. ¿Cuáles más has hecho?

Osvaldo. Bueno, con Carlos desde el 2003. Bueno, con Raquel hice Tartufo, que fue la última obra que Raquel dirigió, Raquel Revuelta, en el 2003. Y en el 2003, Ícaro, con Carlos y La loca de Chaillot, La ramera respetuosa, Arte, Fedra, Santa Cecilia, Josefina la viajera y bueno, a la par de ese trabajo con Carlos, pues he hecho otras cosas… Con Estorino estuve también en Parece blanca. Con Cremata también en un espectáculo…

Amaury. Parece blanca, es una obra deliciosa. Ahora, hablemos un momentico y cuando digo un momentico es porque quiero hacer un alto. Vamos a hablar de Vilma, de tu esposa y de tus niñas. Háblame de ella y háblame de los muchachos.

Osvaldo. Mira, yo creo que para mí…

Amaury. Hasta dónde se pueda hablar de eso.

Osvaldo. La familia tiene un peso fundamental en mi vida, o sea, y te hablo de la familia desde que nací. O sea, mis padres…

Amaury. …Tus abuelos.

Osvaldo. …Mis abuelos, mis tíos, porque siempre han sido el apoyo, han sido siempre como el cable a tierra. Y yo creo que todos estos años con Vilma, con Andrea, con Corín, con Luis Carlos, pues también ha sido algo que yo necesito. O sea, a veces esas cosas que tú dices: si yo no tuviera esto, -o al menos yo lo veo así-, si no tuviera esta familia, no podría hacer esta carrera.

Y bueno, les he robado, a veces, muchos momentos de mi vida, por dedicárselos al trabajo, pero trato de compensarlo, de estar el mayor tiempo posible en mi casa. O sea, no soy una persona de hacer vida de farándula, ni de aparecer en lugares por aquí y por allá. No, estoy ahí, en mi casa, es…

Amaury. Estás cada vez que puedes.

Osvaldo. Exactamente, cada vez que puedo.

Amaury. ¿Y si los muchachos te ven en televisión y te dan una opinión?

Osvaldo. Yo creo que ya ni me ven. Ya están tan obstinados de mí, que yo creo que ya ni me ven.

Amaury. Pero tú ensayas en tu casa.

Osvaldo. Son implacables y eso es bueno, eso es muy bueno.

Amaury. ¿También Vilma?

Osvaldo. También, implacable. Mis hijas, hay una que está estudiando actuación, la otra…

Amaury. ¿Qué edad tiene esa?

Osvaldo. Esa tiene 16. Y la segunda no, a esa no le interesa nada, pero, por ejemplo, cuando eran más chiquitas, yo, para estimularles la lectura, yo decía: Cuando yo le diga a tu hermana, yo la voy a escoger a ella para que lea, para obligarla a leer y entonces, si leía mal, yo decía: no, no, pero, vira para atrás, o sea, me lo sabía, pero jugaba un poco. Yo creo que la profesión me la he tomado también como una manera de jugar, de divertirme hasta las cosas más serias. No se puede toma la vida tan, tan, tan, extremadamente seria.

Amaury. Pero tú eres muy popular. ¿Y tú crees que las personas que son muy populares, a veces, se detienen en esa popularidad? o sea, no tienen un crecimiento, después, ascendente. Es que hay gente que dice: Siempre hay que ir a más, siempre hay que ir a más, no se puede uno encasillar (el término es un poco terrible) Bueno, pero ahí estaba Arredondo, estaba Miravalles y estaba Montezuma, que tenían personajes como muy bien afincados y sin embargo, iban llevando el desarrollo de sus carreras por otro lado. La popularidad no los mataba, no los aniquilaba. ¿Qué tú piensas de eso?

Osvaldo. Yo he tratado de hacer eso y de hecho siempre pienso, me considero un actor conocido, muy conocido en Cuba.

Amaury. Sí, eres muy popular.

Osvaldo. Pero el teatro te enseña la lección de que, una vez que se termina la función, todo se acaba. Hay que reconstruirlo al otro día. Y entonces, ese sentido del eterno comienzo, de volver a empezar todo desde cero al otro día, yo creo que eso es lo que le va dando a uno la pauta de cómo también llevar la vida y no envanecerse. Y no creerse nada, porque al final…

Amaury. …Es un ratico.

Osvaldo. Es un ratico, y hay que ponerle todo, disfrutar ese momento y prepararse para el otro que venga. Incluso no me gusta ver ni los programas míos. Me siento a verlo así en la televisión y empiezo a… Ni las películas ni.

Amaury. ¿No te gusta?

Osvaldo. No, no me gusta, no me gusta. Me pongo irascible. ¿Pero por qué tuve que hacer eso? ¿Por qué? Eso, no sé, no sé si a ustedes los músicos les pasa cuando se oyen en una grabación.

Amaury. No, los músicos somos muy vanidosos. Los músicos se escuchan constantemente y les ponen los discos a los demás.

Osvaldo. No, yo no, que va, yo no soporto eso.

Amaury. Y hay gente que anda en sus carros con su música puesta a todo meter y la ventanilla abajo, para que todo el mundo se entere de lo que están oyendo.

Oye, una última pregunta, Doimeadiós, últimamente se hace mucho humor político, no solamente en Cuba, en todas partes, en los periódicos, en los programas de televisión, en cualquier lugar del mundo. ¿Tú crees que el humor político mejora a la sociedad, la cura, la puede sanar?

Osvaldo. Yo creo que sí. Yo creo que el humor político maneja ideas, conceptos, y a veces tenemos, en el camino por ser inclusivos, por incluir al otro, a los otros, o a los demás, yo creo que hay que ser como más martianos: con todos y para el bien de todos. Si no es para el bien de todos, entonces, mira, no.

Pero yo creo que sí, que el humor político yo lo veo como algo beneficioso, útil y que también es una válvula para la sociedad, porque por esa vía se liman cosas, por esa vía, pues, moviliza el pensamiento, o sea, hace que el terreno se revitalice y que no quede todo así tranquilo, aburrido, chato.

Amaury. Claro. Bueno, pues esperemos que, por lo menos, nuestra sociedad, la que tanto queremos, la que tanto defendemos y por la que estamos dispuestos a hacer cualquier cosa, sea un poquito más permisible, y que podamos, en algún momento, reírnos también de cosas, a veces tan serias, tan sobrias, tan secas. Tú eres uno de los que lo puede hacer y yo estaré en mi casa, mirándote y aplaudiéndote, como siempre, con todo mi cariño. Muchas gracias por haber venido. Mi amigo querido, mi socio.

Osvaldo. Gracias. Gracias a ti.

Reflexiones de Fidel (La insostenible posición del imperio)

Reflexiones de Fidel (La insostenible posición del imperio)

Tomado de CubaDebate

Nadie, sin embargo, puede asegurar que en su agonía no arrastre al ser humano a la catástrofe.

Como se sabe, mientras exista la vida de nuestra especie, toda persona tiene el deber sagrado de ser optimista. Éticamente no sería admisible otra conducta. Recuerdo bien que un día, hace casi 20 años, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre.

Ante un selecto grupo de gobiernos burgueses aduladores del imperio, entre ellos el de inmensa mole bien alimentada, el alemán Helmut Kohl, y otros por el estilo que hacían coro a Bush padre, menos tenebroso y enajenado que su propio hijo W. Bush, no podía dejar de expresar aquella verdad que veía muy real aunque todavía más lejana que hoy, con la mayor sinceridad posible.

Al encender el televisor aproximadamente a las 12 y 15 del medio día, porque alguien me dijo que Barack Obama pronunciaba su anunciado discurso sobre política exterior, presté atención a sus palabras.
No sé por qué a pesar de los montones de despachos y las noticias que escucho diariamente, en ninguno vi que el sujeto hablaría a esa hora. Puedo asegurar a los lectores que no son pocas las tonterías y mentiras que entre verdades dramáticas y hechos de todo tipo leo, escucho, o veo en imágenes todos los días. Pero este caso era algo especial. ¿Qué iba a decir el tipo a esa hora en este mundo agobiado de crímenes imperiales, masacres o aviones sin piloto lanzando mortíferas bombas, que ni siquiera Obama, ahora dueño de algunas decisiones de vida o muerte, imaginaba cuando era estudiante de Harvard hace solo unas decenas años?

Nadie suponga, desde luego, que Obama es dueño de la situación; solo maneja algunas palabras importantes que el viejo sistema en su origen otorgó al “Presidente Constitucional” de Estados Unidos. A estas alturas, después de 228 años de la Declaración de Independencia, el Pentágono y la CIA conservan los instrumentos fundamentales del poder imperial creado: la tecnología capaz de destruir al género humano en cuestión de minutos, y los medios para penetrar esas sociedades, engañarlas y manipularlas impúdicamente el tiempo en que necesiten hacerlo, pensando que el poder del imperio no tiene límites. Confían en manejar a un mundo dócil, sin perturbación alguna, todo el tiempo futuro. Es la idea absurda en que basan el mundo del mañana, bajo el reino de la libertad, la justicia, la igualdad de oportunidades y los derechos humanos, incapaces de ver lo que en realidad ocurre con la pobreza, la falta de servicios elementales de educación, salud, empleo y algo peor: la satisfacción de necesidades vitales como alimentos, agua potable, techo y otras muchas.
Curiosamente, alguien puede preguntarse por ejemplo qué ocurrirá con los 10 mil muertos por año que ocasiona la violencia derivada de las drogas, fundamentalmente en México, al que se pueden añadir los países de Centroamérica y varios de los más poblados del sur del continente.

No albergo intención alguna de ofender a esos pueblos; la intención es solo señalar lo que ocurre a los demás casi diariamente.
Una pregunta sí hay que hacerla casi de inmediato: ¿qué pasará en España donde las masas protestan en las ciudades principales del país porque hasta el 40% de los jóvenes están desempleados, para citar solo una de las causas de las manifestaciones de ese combativo pueblo? ¿Es que acaso van a iniciarse los bombardeos a ese país de la OTAN?
Sin embargo, a estas horas, a las 4 y 12 p.m., no ha sido publicada la bendita versión oficial en español del discurso de Obama.
Espero sin embargo me excusen por esta improvisada Reflexión. Tengo otras cosas de las cuales ocuparme.

 

 

Fidel Castro Ruz
Mayo 19 de 2010
4 y 16 p.m.

José Martí para niños y adolescentes (Carta a María Mantilla)

José Martí para niños y adolescentes (Carta a María Mantilla)

María mía:

Ya no te vuelvo a escribir hasta que te vea, o poco antes, y quiero decirte adiós, para que no me olvides en las alegrías de Central Valley. ¿Ves el cerezo grande, el que da sombra a la casa de las gallinas? Pues ese soy yo, con tantos ojos como tiene hojas él, y con tantos brazos, para abrazarte, como él tiene ramas. Y todo lo que hagas, y lo que pienses, lo veré yo, como lo ve el cerezo. Tú sabes que yo soy brujo, y que adivino los pensamientos desde lejos, y soy como los vestidos de esas bailarinas clavadas a un cartón que anuncian el agua, que cuando hay tiempo bueno tienen el vestido azul, y si el tiempo es malo, el vestido es del color de un golpe, de morado oscuro, y si hay tormenta, negro. Si piensas algo que no me puedas decir, de lejos lo sentiré, por dondequiera que yo ande, y me pondré oscuro, como el vestido que anuncia el mal tiempo.

Por el viaje no hemos visto mucho nuevo. He visto gente mala y buena, y con la buena he podido más que la mala. He estado enfermo, y me atendieron muy bien la cubana Paulina, que es negra de color, y muy señora en su alma, mi médico Barbarrosa, hombre de Cuba y de París, y hermano bueno del que tú conoces,- y Pancho que no se separa de mi cabecera, y hace muy buenos discursos: pero todavía anda jorobado, y se pone el sombrero sobre la oreja. Y en tantas leguas de arena y de pinares, la verdad es que sólo tres cosas nos han llamado la atención:-un negro viejo de Africa, en la estación de Thomasville, del Estado de Georgia, donde no se puede beber vino ni cerveza: el negro lo era mucho, de bigote y barba de horca, como creo que está el Moisés pintado en el Diccionario de Larousse (Moyse), la levita y el pantalón negros como él, el sombrero de palma, con las alas muy anchas, dobladas a los lados por el borde, la mano en el bastón, con una cuerda pasada a la muñeca, y la mirada como fuego, encendida, y larga:-y lo otro fue el almuerzo muerto de un mal hotel, con huevos que olían a pollo, y un beefsteak engurruñado y hediondo, y hominy, -y tres niñas en su traje azul, con gorros de campo, que venían de la casa de la escuela, allá en lo hondo del monte, por entre los pinos. Aquí los niños besan, y la gente sonríe.-No te me pongas áspera.
Quería, antes de entrar en viaje, recibir carta tuya, y temo que no llegue. A ver si piensas en mí, que te cuido y te quiero tanto, cuando todos estén alegres, y yo no esté donde tú estás,-cuando está el cielo tranquilo, y muy lleno de estrellas.

Tu

Martí
Dale un beso a Patria.-
[Nueva Orleans] 29 de mayo [de 1894]