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soyquiensoy (Ricardo R. González)

La Colmenita en Washington con Gerardo

La Colmenita en Washington con Gerardo

Carlos Alberto Cremata conversa con Gerardo.

Washington DC.- Este viernes 14 fue un día muy especial para La Colmenita. Dicen sus integrantes que es porque cae 14 del mes. Para La Colmenita este es su número de suerte. Luis Manuel Iglesias Reyes, uno de los adultos que acompañan a los niños y que es parte del equipo, recuerda que la compañía fue creada un 14 con 14 integrantes: “Todas las cosas buenas nos pasan ese día. Nos persigue el número. Incluso con 14 años filmó Andy Habanastation.”

La llamada de Gerardo Hernández a Carlos Alberto Cremata (Tin), el director de La Colmenita, ocurrió este 14 de octubre, a horas de la llegada de la compañía a la capital de los Estados Unidos, en el segundo día de estancia en los Estados Unidos, y poco después de que varios de sus integrantes visitaran el Congreso.

Gerardo, preso con dos cadenas perpetuas más 15 años en la cárcel de máxima seguridad de Victorville (California), le dijo al director de la compañía de teatro infantil que tenía minutos suficientes para poder hablar con él. Casualmente, momentos antes de la llamada, se conversaba en la casa del Jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington sobre los Cinco y las difíciles condiciones de la vida en la prisión.

Jorge Bolaños, el jefe de los diplomáticos cubanos en esta ciudad, contaba detalles de sus conversaciones en la prisión con cada uno de los Héroes prisioneros.  Justo cuando hablaba de Gerardo, sonó el teléfono de Alicia Jrapko, la coordinadora del Comité Internacional para la Libertad de los Cinco, allí presente. Ella le pasó el teléfono a Cremata y desde las primeras palabras, a Tin se le notó la emoción. Lo primero que hizo Gerardo fue preguntarle al director teatral por la familia y no faltó nadie: la esposa, la hija, la mamá. “Él, que está preso, preocupado por nosotros que estamos libres”, dijo Tin.

Cremata le habló de la gira. Y Gerardo de la película Habanastation, que aún cuando no la había visto, se sabía muy bien el cuento. Los presentes seguían el hilo de la conversación por las respuestas que brotaban del lado de acá de la línea. Cremata le pasó el teléfono a Federico, el más pequeñito del grupo. El niño no esperó un segundo para decirle a Gerardo: “Te quiero”. En respuesta a una pregunta, Federico reaccionó:  “Soy mitad argentino, mitad portugués y mitad cubano”.

Andy Fornaris se presentó ante Gerardo como uno de los actores de Habanastation: “El que vive en el barrio malo”. Daniel González, de 24 años, lloraba. Sus lágrimas corrían mientras escuchaba la voz en su oído. Le pasó el teléfono a José Pertierra, quien representa a Venezuela en el caso de extradición de Luis Posada Carriles. Era obvio que el Héroe le daba las gracias por el trabajo que desempeña, pues el abogado respondió: “Las gracias te las tenemos que dar a ti … por el sacrificio, la entrega y por todo lo que haces por nosotros y por Cuba”.

La noche se cerró con La Colmenita en la sede de la Sección de Intereses cantando “La Guantanamera”, “El cuarto de Tula”, “Historia de la silla”, temas de los Van Van. Habían presenciado el espectáculo el cuerpo diplomático, sus hijos y jóvenes cubanos residentes en EEUU, que participan en el Encuentro por la a Identidad Nacional y la Soberanía que se celebra en la capital de EEUU.

Cuando ya se iban a dormir, entre los niños se escuchó este diálogo:

-Qué día tan lindo.
-Es que es un 14.
-Qué bien salió la presentación en la Embajada.
-Es que es un 14.
-¿Viste?  Gerardo llamó a Tin.
-Es que es un 14.
-Fuimos al Congreso de Estados Unidos para hablar de Cuba.
-Es que es un 14.
(Con información de Andrés Menéndez, especial para Cubadebate)

Cuba conquista último boleto a final de Mundial beisbolero

Cuba conquista último boleto a final de Mundial beisbolero

José Dariel Abreu

Cuba obtuvo su clasificación a la gran final de la XXXIX Copa Mundial de béisbol, tras superar hoy a Canadá en el estadio Rod Carew de Ciudad Panamá.

Cuando la fiera está herida lo mejor es evitar acercársele, versa un refrán que el equipo canadiense sufrió hoy en carne propia, en especial el derecho Shawn Hill, vapuleado por el conjunto cubano desde mismo “play ball”.

Hill soportó tres carreras en el capítulo inicial, tras soportar triple de Rusney Castillo, sencillo impulsor de Alexei Bell, doblete de Frederich Cepeda que remolcó otra, y biangular de Yulieski Gourriel, causante de la tercera.

Dos entradas más tarde, en la tercera, los caribeños volvieron a caer sobre los envíos del abridor norteamericano, y lograron fabricar dos anotaciones, por medio del segundo doble de Cepeda en el partido, biangular de Alfredo Despaigne, y sencillo a la pradera derecha de José Dariel Abreu.

Cuba marcó una carrera en la cuarta, otra en la quinta y una más en la séptima entrada, que pusieron el marcador listo para sentencia e hicieron estériles las dos anotaciones concretadas por Canadá en la parte baja del quinto episodio.

El pitcher ganador fue el derecho Yadier Pedroso, quien trabajó cuatro inning completos en los que propinó tres ponches, permitió seis hits y le marcaron dos carreras limpias (con cuatro entradas se aspira a la victoria pues los desafíos son a siete inning).

Pedroso, quien fuera utilizado por primera vez en el campeonato en funciones de abridor, perdió el ritmo en el quinto capítulo debido a la lluvia que azotó el Rod Carew, y detuvo el choque por casi 45 minutos.

Por los ganadores, los mejores bateadores del partido fueron el designado Cepeda (dos sencillos y un doble, con par de remolques e igual cantidad de anotadas) y el inicialista Abreu (sencillo, jonrón, y dos impulsadas).

De esta manera, Cuba clasificó a la gran final de la Copa del Mundo, en la que enfrentará a Holanda, único conjunto que logró vencer a los de la mayor de las Antillas en el torneo.

Ayer, los antillanos fueron derrotados 1-4 por Holanda y cayeron al segundo lugar de la clasificación, hecho que puso en peligro incluso su clasificación a la disputa por el título.

El duelo Cuba-Holanda está pactado para mañana en este mismo escenario, desde las cinco de la tarde (hora local).

Ya con el cupo a la final asegurado, Cuba enfrentará dentro de pocos minutos a Panamá en el último partido de la segunda ronda del torneo, y segundo de los antillanos en esta fecha.

Resultado:

Estadio Rod Carew, Panamá.

123 456 7 C H E.

-Cuba (5-1) 302 110 1 8 15 0.

-Canadá (4-2) 000 020 0 2 8 0.

Ganó: Yadier Pedroso.

Perdió: Shawn Hill.

Hr: José Dariel Abreu.

(Con información de Prensa Latina)

CARDIOVILLA 2011: Infarto agudo del miocardio incide en edades tempranas

CARDIOVILLA 2011: Infarto agudo del miocardio incide en edades tempranas

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

El mito de que el infarto agudo del miocardio (IAM) solo toca a la puerta de personas mayores de 50 años se derrumba como la torre de Babel porque incide, cada vez más, en edades más tempranas.

Lo demuestra uno de los trabajos presentados al evento internacional CARDIOVILLA 2011 en el que especialistas del hospital Ernesto Guevara, de Las Tunas, fundamentan su estudio con 75 infartados que no llegaban a la quinta década de existencia.

Causantes de la dolencia cardíaca son la hipertensión arterial (HTA), la diabetes mellitus (DM), el hábito de fumar, la obesidad, y la hipercolesterolemia o niveles elevados de colesterol en sangre.

Otra de las investigaciones responsabiliza a la HTA como móvil presente en el 72,2 % de quienes presentaron dolor toráxico ante la presencia de un aneurisma o dilatación permanente de la aorta.

Si algo significativo caracteriza a este congreso es la diversidad temática que abarca, además, la importancia de la cirugía vascular —en la que Villa Clara presenta resultados encomiables—, sin descuidar los aspectos preventivos en las enfermedades de las coronarias.

Temáticas relacionadas con la anestesiología dentro de las intervenciones cardiovasculares, el diagnóstico prenatal de las cardiopatías congénitas, y la experiencia acumulada durante 25 años en el Programa de Trasplantes Cardíacos en Cuba  complementan las sesiones que concluyen este sábado en la capital villaclareña.

Renglón aparte para la formación del capital humano de enfermería, y los análisis económicos relacionados con la cardiocirugía y otras ramas afines que resultan sumamente costosas a nivel internacional.

Las jornadas de CARDIOVILLA 2011 cuentan con la participación de más de 200 asistentes, entre delegados e invitados, de España, Uruguay, Argentina, Panamá, Italia, Canadá, y el país anfitrión.

Están dedicadas al aniversario 25 de los cardiocentros Ernesto Che Guevara, de Villa Clara, el «Saturnino Lora», de la urbe santiagüera, y el «William Soler», radicado en la capital cubana.

Mensaje de René González al pueblo de Cuba

Mensaje de René González al pueblo de Cuba

Versiones Taquigráficas del Consejo de Estado)

Estas palabras son para mi pueblo, al que se las debo desde el día en que salí de la cárcel y que no han podido ser enviadas por las circunstancias que rodeaban la necesidad de que tuviéramos un viaje seguro antes de que pudiéramos dirigírselas.

Es difícil, realmente, dirigirse a un pueblo que se quiere tanto y del que uno se siente parte a través de una cámara, pero necesitaba comunicarme con ustedes y decirles cuánta gratitud tenemos por todo lo que han hecho, explicarles que nos hemos sentido muy acompañados por los miles de mensajes, las cartas de los niños, de todos los colectivos de trabajo y de estudio que desde Cuba nos han enviado sus mensajes, el apoyo que nunca nos ha faltado y que nos ha alimentado en estos años de injusticia, que ya son demasiados.

Para mí este momento de felicidad que compartimos es, sencillamente, un paréntesis en una historia de abusos en la que todavía no se ha hecho un ápice de justicia. El hecho de que yo esté ahora fuera de la cárcel solamente significa que se agotó una avenida de abusos al que había sido sometido; pero todavía tenemos cuatro hermanos a los que tenemos que rescatar y que necesitamos que estén junto con nosotros, con sus familiares; que estén entre ustedes dándoles lo mejor de sí y no en esos lugares en que están, donde se levantan, se despiertan cada mañana, van a un comedor en el que no deben comer, andan entre gente que no deben andar, y realmente necesitamos seguir esta lucha para sacarlos a ellos adelante.

Para mí esto es solamente una trinchera, un lugar nuevo en el que voy a seguir luchando para que se haga justicia y los Cinco podamos regresar junto a ustedes.

Quiero mandar un saludo especial a los familiares de los otros cuatro hermanos, que realmente me han conmovido a través de su alegría. Realmente llega profundo cuando uno habla por teléfono con una persona que sabe que tiene a su hijo preso, a su esposo preso y recibe la libertad mía como si fuera la libertad de uno de los suyos. A mí, realmente, eso me conmueve y me compromete, y tenemos que seguir haciendo esta lucha, porque ellos no merecen estar donde están.

A todo mi pueblo, a todos los que en estos años nos han acompañado en todo el mundo, que han sido miles, a través de los cuales hemos podido poco a poco ir rompiendo este bloqueo informativo, ir rompiendo el silencio que las grandes corporaciones de la prensa han hecho sobre el caso, les extiendo, de parte de los Cinco, mi más profundo agradecimiento, mi compromiso de seguirlos representando a ustedes como se lo merecen, que en definitiva es lo que estamos haciendo los Cinco, porque no somos solamente Cinco, somos un pueblo completo que ha resistido durante 50 años, y gracias a eso es que nosotros estamos resistiendo todavía, porque nos inspiramos en ustedes, porque sabemos que los representamos y nunca les vamos a fallar y siempre estaremos a la altura que ustedes se merecen.

Un abrazo para todos.

Les queremos los Cinco desde dondequiera que estemos.

(Tomado del Periódico Granma)

Fina García Marruz emocionada con premio que lleva el nombre de Federico

Fina García Marruz emocionada con premio que lleva el nombre de Federico

Fina junto a Cintio Vitier

La poeta cubana Fina García Marruz evocó hoy “muy emocionada” su pasión por Federico García Lorca tras ser galardonada con el VIII Premio Internacional de Poesía que lleva el nombre del poeta granadino.

“Estoy muy agradecida y en deuda permanente. Lo considero como un homenaje (…) a la hermosísima y nobilísima lengua española”, afirmó la escritora de 88 años en conversación telefónica desde su casa, tras conocer el fallo del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

El galardón es el segundo lauro internacional para García Marruz este año, tras recibir en abril pasado el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

La escritora dice sentirse “muy turbada” con el reconocimiento internacional que ha tenido su obra en 2011, y en particular la ha “emocionado mucho” recibir estos premios de España, que ha sido siempre “tan querida” para ella y su familia.

García Marruz relató hoy a Efe que en su infancia se apasionó con García Lorca y acudía todos los días junto a su hermana a una sala de teatro de La Habana para ver “Bodas de Sangre”.

“Nos aprendimos de memoria el texto y hacíamos la representación en casa”, evoca.

Según recuerda, mientras presenciaba una de esas funciones se comunicó en el teatro la noticia de la muerte de García Lorca y todo el público presente se puso de pie conmovido.

“Federico era queridísimo, no en Cuba, en todas partes. Pero nosotros lo adorábamos, le teníamos un amor inmenso y su poesía nos emocionó desde el primer momento en que la conocimos”, resalta García Marruz, al referirse también a su esposo el fallecido poeta e investigador Cintio Vitier.

Nacida en La Habana el 28 de abril de 1923, García Marruz se graduó en Ciencias Sociales y junto a su esposo y otros importantes intelectuales de la época, como José Lezama Lima, participó en la fundación de la revista Orígenes (1944-1956).

Este jueves la escritora subrayó que recibe el Premio García Lorca de poesía no como un galardón “personal”, sino como un premio “a lo que fue Orígenes, que quiso ser una revista multigeneracional”.

Precisamente el portavoz del jurado y catedrático de Literatura de la Universidad de Granada, Álvaro Salvador, destacó hoy durante el fallo la pertenencia de García Marruz al grupo de poetas de Orígenes, que alentó la resistencia cultural cubana.

La escritora comentó que ha tenido problemas recientes de salud, incluida una fractura de cadera, y aunque ya puede caminar no cree conveniente viajar ni salir de Cuba.

“No puedo vivir ya fuera del lugar donde están los recuerdos de mi esposo, los retratos, mis hijos. No puedo dormir ya sino en el lugar donde vivo, no puedo estar en otra parte”, aseveró la poetisa.

No obstante, apuntó que continúa trabajando todas las mañanas y las tardes en su casa con la ayuda de una asistente y no planea detener su labor intelectual.

García Marruz es autora entre otros de “Las miradas perdidas” (1951), “Viaje a Nicaragua”, con Vitier (1987), “Créditos de Charlot” (1990) por el que recibió el Premio de la Crítica en 1991, “Los Rembrandt de l’Hermitage” (1992) y “Habana del centro” (1997).

Su poesía ha sido traducida a varios idiomas y figura entre otras antologías en la titulada “Carmen Conde: Once grandes poetisas hispanoamericanas” (1967) y en la de Margaret Randall: “Breaking the silence” (1982).

Fina García Marruz es la octava autora que recibe este galardón, que en ediciones anteriores recayó en María Victoria Atencia (2010), José Manuel Caballero Bonald (2009), Tomás Segovia (2008), Francisco Brines (2007), Blanca Varela (2006), José Emilio Pacheco (2005) y Ángel González (2004).

(Con información de EFE)

«Con 2 que se quieran» Martha del Río (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Martha del Río (Parte I)

“¿Cómo no abrazar una obra que es para los humildes?”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña una de las más grandes actrices que ha tenido nuestra televisión, nuestro teatro, nuestro cine, nuestro radio, de las más conmovedoras, de las actuaciones que yo recuerdo que más me han conmovido, en algunos casos, en el caso del mundo dramático. Y de las que más me han divertido.

Yo la llamé por teléfono para invitarla al programa -la admiro muchísimo, de toda mi vida- y me pasó algo bien interesante, y lo voy a decir antes de que la presente. Y es que ella me dijo: “Tú llevas a personas muy importantes a tu programa. ¿Por qué me has llamado a mí, que tengo una vida tan común?” Y eso para mí, ante mis ojos, ante mi corazón, la hizo todavía ser más grande, la maravillosa Martica del Río. Mi niña.

Marta. Gracias, mi vida.

Amaury. Muchas gracias por venir, por aceptarme la invitación. Porque la verdad, no te sentí muy entusiasmada.

Marta. No, por eso mismo, porque yo pensé que yo no tenía nada interesante para traer a tu programa.

Amaury. Todo el mundo, Martica, tiene algo interesante. Y tú tienes una vida interesantísima. Y vamos a empezar a tejer el hilo del programa desde el principio. Si yo te digo este nombre: Santiago García Ortega, ¿a dónde va tu memoria?

Marta. Bueno, va mi memoria a cuando yo era muy jovencita, y tenía inquietudes artísticas y pude canalizarlas a través de un curso que Santiago convocó de actuación. Y yo estaba trabajando ya, porque yo empecé a trabajar desde muy joven para ayudar a mi mamá. Y entonces vi la convocatoria y fui a hablar con él.

Amaury. ¿Era un actor importante él, no?

Marta. Un actor de carácter, magnífico. Entonces, yo le dije que, bueno, que si él veía que yo tenía posibilidades, porque yo no podía perder ni tiempo, ni dinero. O sea yo le hablé claro. Porque en aquella época se presentaba en la Asociación Cubana de Artistas, de Radio, Televisión, Cine, todo eso se llamaba, la CARTV.

Amaury. ¡Ah!, daban un premio también, ¿no?

Marta. No, no era  un premio. Era un carné autorizando a trabajar.

Amaury. ¿Y no daban un premio? Yo creo que en mi casa…

Marta. Sí, sí, yo fui Actriz Novel de radio, yo tengo ese premio de la CARTV. Pero ellos daban, ellos daban un carné autorizando a trabajar en los medios, en cualquier medio. Si te aprobaban, ellos hacían una prueba.

Amaury. Ah, sí, había evaluación, incluso en esa época.

Marta. Sí, sí, en la misma Asociación, un grupo de actores profesionales hacían una prueba. Y si te aprobaban, entonces te daban el carné provisional y tenías que hacer 42 actuaciones en un año en cualquiera de los medios. Y entonces él me preparó, y me dijo que sí, que yo tenía posibilidades. Me presenté en la Asociación de Artistas. Me aprobaron, yo tengo el carné guardado.

Amaury. ¿Verdad?

Marta. Sí, lo tengo.

Amaury. ¡Qué lindo eso, qué bonito!

Marta. Entonces, el mismo Santiago había terminado de hacer una obra en la sala Hubert de Blanck. Y ahí estaba montando, Cuqui Ponce de León, una comedia, Un cuarto de vino de arroz. Y tenía un personajito de una pepillita y él le habló para que me hiciera una prueba. Y me hizo la prueba, Cuqui.

Amaury. Sí, lo que ahora se llama casting.

Marta. Sí, el casting, me hizo la prueba, me dio el personaje, y ya.

Amaury. Y ahí empezó.

Marta. De ahí arranqué, hasta ahora.

Amaury. Ahora, de ahí no vamos a seguir para acá, vamos a irnos hacia atrás. Porque si fuiste a ver a Santiago, al profesor Santiago, es porque ese bichito había picado antes.

Marta. Ah, sí, desde que estaba en la escuela.

Amaury. Entonces, vamos a ir a dónde tú naciste. Vamos a irnos a hablar de tu mamá, seguramente te va a ser muy grato.

Marta. Seguro.

Amaury. Claro. Irnos a ese momento de aquella niña que estaba en la escuela, que daba clases, que había profesoras que le daban clases. Hablemos de eso.

Marta. Si, bueno, estaba en la Escuela Pública número 6. Esa escuela era muy buena, tenía un claustro de profesores magníficos. Desde la directora, todos los profesores. Y estaba Flora Toyo, la mamá de Flora Lauten.

Amaury. La mamá de Flora Lauten.

Marta. Sí, y estaba la profesora Adelaida Clemente, que era profesora de preescolar. Pero Adelaida tenía inquietudes literarias y escribía. Y entonces ella adaptaba obritas para las fechas patrióticas, después Adelaida devino en una magnífica escritora. Pero bueno, con eso empecé yo. Y ya yo trabajaba en todas las obritas de la escuela.

Amaury. Pero bueno, a ver, ellos descubrieron que tú tenías…

Marta. …Sí, sí, Adelaida…

Amaury. …O tú te acercabas y tú decías: yo quiero, yo quiero…

Marta. No, no, no. Sí, ellos vieron que yo tenía posibilidades, porque la primera obra que me dieron dio resultado, y la otra, y la otra.

Amaury. ¿Y tu mamá, entonces, qué pensaba de todo eso?

Marta. A mi mamá le encantaba y, además, me estimulaba mucho. Mi madre era una persona extraordinaria. Ella me tuvo a mí a los 42 años, yo soy hija de viejos. Pero mamá no era vieja, su mente no era vieja, era muy hacia delante. Mi madre me estimuló mucho, mucho. En aquella época, tú sabes todos los tabúes que habían y equis, y equis y equis.

Amaury. Por eso te lo pregunto.

Marta. Y nosotros éramos muy pobres, éramos muy pobres, y ella me decía: no, no, usted viva según su conciencia, así me dijo ella tiempo antes de morir.

Amaury. Tú tienes una familia, después vamos a hablar de la familia, pero ¿tú crees que lo que después tú has sido como esposa, cómo madre y como abuela, tiene que ver con esa enseñanza que recibiste de tu mamá?

Marta. ¡Cómo no! Mi madre fue una madre extraordinaria. Pero bueno, yo he tenido la suerte de tener un compañero toda la vida, 50 años…

Amaury. Sí, Macho es el final de la entrevista no me lo vayas a adelantar…

Marta. No, pero, bueno, ella estuvo solita, nos crió sola. Éramos cuatro, ella nos crió con mucho esfuerzo. Y ella se hizo maestra habilitada, lo que podríamos llamar hoy por hoy, maestra emergente.

Amaury. ¿Ah, sí?

Marta. ¡Sí señor!

Amaury. Habilitada.

Marta. Habilitada se llamaba, todos esos cuentos ella me los hacía. ¿Tú sabes dónde vinieron a darle a ella el aula para ejercer el magisterio ese? En Pan de Azúcar, donde tenía que recorrer a caballo una cuantas leguas. Y hay anécdotas divinas de ella.

Amaury. ¿Y cuándo vienen para La Habana? ¿Porque tú naciste en La Habana?

Marta. Sí, en Ciudad de La Habana, en maternidad de Línea nací yo.

Amaury. ¿Y dónde vivían?

Marta. He vivido en toda La Habana, Amaury, pobrecita mi madre.

Amaury. Pero nunca en Camagüey, como me dijeron el otro día.

Marta. No, no, de Camagüey es mi esposo, es camagüeyano y ahí vivían mis suegros, los padres de él y mi cuñada, su hermana. Y todas mis vacaciones yo me iba  para Camagüey.

Amaury. …No, lo que pasa es que yo tengo que explicarle a los televidentes, porque es que yo estoy buscando a Martica del Río, hace ya unos cuantos meses y a cada ratico, alguien me decía: No, no la vas a encontrar porque ella está viviendo en Camagüey.

Marta. Niño, si yo estoy saliendo en la televisión a cada rato, ¿cómo voy a estar viviendo en Camagüey?

Amaury. Yo decía, bueno será que está trabajando en Tele Camagüey.

Marta. Esa se quedó atrás, esa se quedó en Camagüey. Lo que el tiempo que yo estuve yendo un poco a Camagüey, porque mi suegra estaba enferma.

Amaury. Y además, tú eres hija adoptiva de Camaguey.

Marta. Si, no, bueno, figúrate, tantos años casada con un camagüeyano, ya me creen…

Amaury. …Y con ese sentido tan propio y tan orgullosamente bello que tienen los camagüeyanos, de ser, ¿no?.

Marta. Si señor. No, y mis hijos…

Amaury. …Los de Camagüey son del Camagüey.

Marta. Mi hijo Dunieski me dijo un día: ¿mami, por qué tú no me pariste en Camagüey? A él le encantaba. Las vacaciones, todas las vacaciones, mis hijos y nosotros nos íbamos para Camagüey.

Amaury. Bueno, a ver, cuéntame de los 14 años que tú estuviste trabajando en un bufete.

Marta. Ah, sí, un bufete en Obispo.

Amaury. ¿Y te interesaba ese trabajo?

Marta. No, mijo, yo lo que hacía era cogerles las llamadas, yo era una niñita, además, yo era tan flaquita y tan esmirriadita, que parecía que tenía menos edad. Yo tenía 14 años y parecía que tenía 12. Entonces, ese era un abogado que conocía a mi madre y le tenía mucho afecto y él, por ayudarnos, me puso allí para que yo me desenvolviera, ¿no? para que cogiera desenvolvimiento, porque yo era de la escuela a la casa, y de la casa a la escuela. Porque además, yo fui así desde niña, estudio y la casa.

Amaury. ¿Y no tuviste en esa época novios, o no quieres que Macho se entere?

Marta. No, no, sí, cómo no, pero si él tuvo como 29 mil, cómo no voy a tener yo. Yo tuve noviecitos. Un amigo de mi hermano, del otro hermano mío, de Eduardo, era mi noviecito, pero los novios de aquella época, Amaury, eran noviecitos de cogiditas las manos.

Amaury. Pero a veces qué importante cuando te tocaban la mano. Uno sentía que se estremecía el cuerpo entero.

Marta. Ay, niño, pero además, en mi casa y eso, pero eso no duró mucho, no duró mucho. A mí me gustaba otro, pero que nunca me dijo nada, otro amigo de mi hermano.

Amaury. Bueno, se lo perdió, si anda por ahí dando vueltas. Si anda, quién sabe.

Marta. No sé ni por dónde andará. Más nunca en la vida lo vi.

Amaury. Sí, pero han pasado cosas tremendas con el programa. Con el pintor, por ejemplo, el Choco, habló de una maestra, la maestra apareció.

Marta. ¿Sí?

Amaury. Gracias al programa, así que bueno.

Marta. Mira eso.

Amaury. No estamos mandándole ningún guiño a aquel amor antiguo…

Marta. …No, no…

Amaury. …Pero, para que se lamente.

Marta. Además, a estas alturas debe estar ya hecho un viejo feo.

Amaury. Bueno, pero tú no, así que bueno.

Marta. Sí, también, también, ya estamos viejos, ya no estamos para esos romances.

Amaury. Yo siempre digo que no, que aquí en este programa la gente no es vieja. Tú me hablaste, Martica, de tu debut con Cuqui Ponce de León.

Marta. Sí.

Amaury. Fue aquel debut en el teatro…

Marta. …En la sala Hubert de Blanck

Amaury. Y hay personas que vienen a este mundo y hacen mucho bien. Y uno de esos casos es Cuqui Ponce de León.

Marta. Sí señor.

Amaury. A quien yo tuve el placer de conocer muchísimo, y recuerdo sus ojos, el color de sus ojos, que eran una belleza. Sin embargo, son personas que se olvidan. ¿No sé por qué? Incluso, los mismos compañeros, cuando hablan del trabajo.

Marta. No, no, pero qué va, yo la tengo muy presente.

Amaury. Yo quisiera que tú hablaras de ella.

Marta. Muy presente, porque Cuqui fue como una mamá para mí. Yo era de la edad de sus hijas, por lo menos, de la más chiquita. Y ella como una hija me trató siempre y yo tengo, inclusive, el programa de esa obra, que yo lo conservo, dice: la primera de una serie. Otra más, porque después hice con ella Escápate Isabel, ahí mismo, otro personajito, en la misma sala Hubert de Blanck. Después hice en la sala Talía, Marea de otoño, y después en televisión.

Amaury. Ya cuando apareció la televisión siguieron trabajando.

Marta. En televisión también trabajé mucho con ella. Después no hice más teatro porque me absorbió mucho la televisión.

Amaury. La televisión agarra a las personas y las exprime.

Marta. Ahí sí que no había tiempo para más, porque además era todo el tiempo. Era ensayo y después trasmisiones en vivo y todo eso, no se podía.

Amaury. No se podía hacer teatro.

Marta. No se podía.

Amaury. Pero Cuqui era de las personas, Cuqui Ponce de León, era de las personas que podía dirigir teatro, con mucho éxito…

Marta. …Y televisión también…

Amaury.  …Y dirigir televisión también, que no todo el mundo lo puede hacer.

Marta. No.

Amaury. Ahora, yo he visto una cantidad de nombres, que para mí también resultan entrañables en mi recuerdo, que son los galanes con los que tú trabajaste.

Marta. Ah, yo fui la galana de todos los galanes, para que tú sepas. Aquel programa de los galanes, todos ellos fueron pareja mía en alguna obra.

Amaury. Aquí yo apunté, porque no quería que se me perdieran todos, o que se me perdieran algunos, aunque se me van a perder: Carlos Alberto Badías, a quien recuerdo, tan bien parecido y tan guapo. Pedro Álvarez, Jorge Marx, Carlos Barba, Rolandito Barral…

Marta. …Rolandito…

Amaury. …Familia de mi esposa…

Marta. …Cómo no, yo tengo una foto con él…

Amaury. …Jorge Félix, a Jorge Félix lo recuerdo mucho. Y por supuesto, Evelio Taillaq, Enrique Almirante, Frank Negro…

Marta. Sí, pero esos fueron después. Enrique Almirante fue también otro galán mío.

Amaury. No, no, no, pura belleza masculina.

Marta. ¡Sí señor!

Amaury. ¿No te tenían envidia el resto de tus compañeras?, porque todo el mundo no tiene ese récord de galanes.

Marta. No, no, no, seguro que no. Y además, que eran compañeros entrañables…

Amaury. …Todos eran gentes buenas…

Marta. …Entrañables, compañeros respetuosos, cariñosos, como unos hermanos, de verdad…, siempre fue para mí, todos tuvieron mucho afecto, mucho respeto, mucho cariño.

Amaury. A mi me gusta rescatar estos nombres, porque son nuestros nombres, son nuestra historia.

Marta. Seguro. Y desgraciadamente como era en vivo la televisión, no se tiene record grabado. Y las fotos se han perdido, las actrices somos las que tenemos algunas fotos, porque siempre había un fotógrafo en el estudio y, por suerte, algunas tenemos fotos, algunos recuerdos. Yo tengo fotos con todos ellos.

Amaury. Sí, que algunos de ellos eran hombres muy…

Marta. …Bernardo Menéndez…

Amaury. …Bernardo Menéndez, padre.

Marta.  Sí, el padre, yo no puedo hablar de Bernardito…

Amaury. …No, no, porque puedes hacer de la mamá de Bernardito…

Marta. …Bueno, de la mamá estoy haciendo ya…

Amaury. …No puedes ser la novia, ni la esposa. Martica, vamos a llegar a un programa, que hoy aquí en el estudio, yo te lo contaba cuando llegaste. Alguien me preguntó: Amaury, ¿a quién entrevistas hoy?, le digo, a Martica del Río. Y entonces me dice: ¡Finita!

Marta. Sí señor.

Amaury. Y muchachos jóvenes, o sea, que tienen que haber recibido ese recuerdo de sus padres.

Marta. De su familia, porque ellos no pueden haber visto ese programa. Ese programa estuvo en el aire 14 años.

Amaury. Casos y cosas de casa. Hablemos de esa época de Casos y cosas de casa. Eran, recuerdo, tres programas humorísticos de muy altos quilates…

Marta. Sí, señor.

Amaury. …Que estaban en la misma semana.

Marta. En la misma semana, cada día había uno. Estaba Detrás de la fachada, los miércoles.

Amaury. “La Fachada, los miércoles. Y los martes era Cachucha y Ramón, ¿no?

Marta. También estaba Cachucha y Ramón, San Nicolás del Peladero, y Casos y cosas de casa, todos los jueves a las ocho y media de la noche.

Amaury. Hablemos de Casos y cosas de casa. Hablemos de cómo se gestó esa idea, de cómo llegó ese programa a la televisión.

Marta. Al triunfo de la Revolución ese programa estaba en el aire. Guillermo de Cuba y yo hacíamos una pareja esporádica en el programa, ya desde antes, desde que surgió.

Amaury. ¿Y sería qué año, 57, 58, por ahí, no?

Marta. Bueno, Jorge era, ¿era Jorge el que lo hacía, Jorge y Normita? No, no me acuerdo exactamente. Bueno, el caso es que Guillermo y yo hacíamos de una pareja, un matrimonio de amigos de la casa, que salíamos esporádicamente en el programa. Pero cuando ellos se fueron, la acción pasó a la casa de Finita y Guardiola, que era como se llamaba el personaje de Guillermo. Después, cuando se fue Guardiola, porque a mí se me iban los maridos así…, menos mal que fue en la televisión nada más. (risas)

Amaury. Menos mal que fue en la televisión. (risas)

Marta. Entonces cuando se fue Guillermo, entró Rivero.

Amaury. José Antonio Rivero.

Marta. José Antonio, que fue el que lo terminó conmigo. Y ya entonces al personaje, en vez de decirle Guardiola, se le decía Ignacio. Y entonces bueno, siguió el programa, 14 años estuvimos en el aire.

Amaury. ¿Y por qué? Bueno, yo recuerdo que te pregunté hace rato y te lo voy a preguntar al aire -yo te hice una entrevista afuera y otra adentro porque estaba desesperado por saber, hacía mucho tiempo que no te veía.

Marta. Tú no eres chismoso, ¿eh?

Amaury. No, no, ese es mi trabajo de ahora, mi segundo trabajo aunque se ha convertido en el primero, increíblemente. Pero bueno, uno no sabe dónde se la tienen preparada.

Marta. Para bien, para bien.

Amaury. Para bien, yo creo. Ahí estaba Ana Lasalle, que hacía de Tecla.

Marta. Tecla, que era la mamá mía.

Amaury. Coqui García…

Amaury. …Coqui García, que hacía de Domingo, un personaje que… Ese programa nunca se pensó que los niños lo vieran, que vaya, les llamara la atención, y fue increíble la telelaudiencia de niños que logró ese programa.

Amaury. ¿Por qué ese programa desapareció? ¿Por qué desaparecen los programas de la televisión? Porque también pasó con Si no fuera por mamá, del que hablaremos un poquito más adelante.

Marta. Sí.

Amaury. Pero esos programas que tienen mucha aceptación  y de repente desaparecen. ¿Por qué desapareció Casos y cosas…?

Marta. Mira, ese programa, bueno, como Núñez Rodríguez…

Amaury. …Nuestro magnífico y maravilloso, inolvidable escritor…

Marta. …Sí, señor. Lo escribieron cuando estaban los otros actores, lo escribían varias gentes. Pero después que se fueron también los escritores, y eso Núñez Rodríguez (Enrique) lo agarró y él creó esos personajes que eran Finita, Ignacio, Domingo, Tecla, que eran los fijos, porque nosotros nos reuníamos y aportábamos cosas de la vida, que como seres humanos que somos y que vivimos en este planeta, y que tenemos circunstancias en la bodega y en esto y lo planteábamos a Núñez y Núñez agarraba todo lo que se le presentaba y lo volcaba, porque esa era una familia cubana.

Amaury. Claro.

Marta. Era un hogar cubano.

«Con 2 que se quieran» Martha del Río (Parte II)

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Amaury. Sí, si, eso es lo que era.

Marta. Y entonces las incidencias de una familia cubana llevada al humorismo. Y Núñez dejó de escribirlo por situaciones, que sabemos, de burocratismo, de cosas absurdas que surgieron y entonces empezaron a escribirlo otras personas con toda la buena intención del mundo, pero no.

Amaury. No tenía la chispa aquella.

Marta. Fíjate que el público, que a nosotros, que éramos a quienes veían en la calle, nos decían: ¿Qué le pasa al programa? Ay, ¿qué le pasa? Y el colectivo de actores, o sea, los cuatro protagonistas planteamos a la dirección de la programación quitarlo del aire antes que el público dejara de verlo.

Amaury. Ah, bueno, en este caso, entonces ¿fueron ustedes mismos?

Marta. Nosotros lo pedimos.

Amaury. Eso se llama pundonor, orgullo.

Marta. Claro chico, si era una cosa que teníamos ahí, mantenida tantos años, con un raiting, con un cariño. Y ya la gente empezaba a no gustarle el programa. ¿Tú sabes lo que es eso? Perder el programa, a quién estaba dirigido el programa; al público.

Amaury. Sí, era una época en que no se podía improvisar tampoco.

Marta. Estás loco. Fíjate que yo leía y decía: esto no lo dice Finita, esto no lo hace Finita. Pues yo sabía quién era Finita, yo la cree.

Amaury. ¿Qué tiempo duró?

Marta. 14 años.

Amaury. Hablemos de los dramáticos. Yo puedo decir, con una sinceridad total, que yo me he emocionado pocas veces en televisión, como con tus actuaciones. Hay algo en ti contenido, no es esa tristeza -en el momento dramático, ¿no?-, en que se desparrama uno en gestos y en cosas. No, es la cosa de la contención. Yo siempre que eso llega más, el tener ganas de llorar que llorar, el aguantarse.

Y hablemos de los programas dramáticos, Una luz en el camino, Iris Dávila escribió varios.

Marta. No, la primera novela que yo hice en televisión, era de Iris.

Amaury. ¿Cuál era?

Marta. Rosa María.

Amaury. Rosa María.

Marta. Es la primera novela que hice en el espacio de Una luz en el camino, así se llamaba el espacio.

Amaury. Ah, era el espacio y tenía distintas novelas.

Marta. Sí, y entonces después Aleida Amaya fue quien siguió escribiendo, porque Iris no escribió más y Aleida Amaya fue la que hizo distintas novelas; se terminaba una y empezaba otra. Y yo trabajaba en todas.

Amaury. ¿Y qué pasó con Ofelita Núñez? Te sustituyó un día.

Marta.  Porque mi mamá murió.

Amaury. Ah, ya.

Marta. Mi mamá murió un día de transmisión de Una luz en el camino. Y la gente de Sabatés, que era quien patrocinaba el programa, quería que yo fuera a hacer la novela. Y el elenco en el que estaban, Candita Quintana, Ramón Veloz, Coralia dijeron. ¡Cómo Martica va a venir si su mamá se murió! Era en vivo.

Amaury. Y era diario, ¿no?

Marta. Era martes y domingo la transmisión y fue un domingo, precisamente, que mamá murió y yo estaba en el hospital, yo estaba con el libreto en la mano al lado de mamá. Entonces Ofe, hablaron con Ofe y me sustituyó. Lo dijeron.

Amaury. Ah, lo dijeron.

Marta. La locutora lo dijo antes de empezar, que me sustituía.

Amaury. Qué maravilla, cuánto respeto, qué maravilla, para el público, quiero decir.

Marta. Sí, dijo que Ofelia me iba a sustituir porque había fallecido mi mamá. Y entonces la sentaron en la silla, con la colita de espaldas, más o menos.

Amaury. Sí, no, pero así y todo le explicaron al público.

Marta. Sí, le explicaron al público, fíjate que todo el mundo se enteró de lo mío, por el mismo programa y después que terminaron la transmisión todos los compañeros fueron al velorio.

Amaury. Y además, eso es respeto al público.

Marta. Seguro, seguro.

Amaury. El público tiene que saber por qué un actor salió, por qué el otro entró.

Marta. Exacto, seguro, todo eso.

Amaury. Por qué un programa se suspende.

Marta. sí se hizo.

Amaury. ¿Y la radio?

Marta. Ah, la radio, Radio Progreso. Los años de Radio Progreso fueron maravillosos. Yo había hecho mucha televisión, ya papeles protagónicos en clásicos y todo en teatros que se hacían, con Vázquez Gallo.

Amaury. Vázquez Gallo, con él trabajaste muchísimo.

Marta. Hay que recordarlo con tanto cariño.

Amaury. ¡Como hay que recordarlo!

Marta. Con tanto cariño, con tanto respeto, un director maravilloso.

Amaury. Por suerte nos duró muchísimos años.

Marta. Sí. Que yo le agradezco tanto, tanto, tanto, porque yo trabajé mucho con él, y me dio muchas oportunidades.

Amaury. El teatro y La novela.

Marta. Las novelas, teatros, los cuentos, todo, todo, yo trabajé mucho con él, adaptación de novelas de la Literatura Universal, Teatro adaptado a la televisión. Clásicos en versos, Lópe de Vega, Moliere, todo eso.

Amaury. ¿Y no te fue complicado? Hay actores, por ejemplo, Enrique Molina dijo que él no podía con el radio, que la radio lo superaba.

Marta. ¡Ay, pero el radio es maravilloso! Porque, espérate, no es fácil, porque el problema es que no es fácil, por eso él no puede.

Amaury. Por eso él lo dijo.

Marta. No, es que no es fácil.

Amaury. Y él es un actor maravilloso…

Marta. Te estoy haciendo este preámbulo, porque después de haber hecho tantas cosas en televisión, yo había hecho esporádicamente en radio cosas, pero cuando a mí me llaman de Radio Progreso, porque Martica Velazco, la compañera actriz.

Amaury. Cómo no, claro que sí.

Marta. A la cual yo quiero tanto, también.

Amaury. Es que estas hablando de gente muy buena.

Marta. Sí, maravillosa compañera, que fue a la Unión Soviética a hacer un trabajo allá en Radio Moscú, y entonces en el espacio de la Novela de las dos, que ella era la protagonista y me llaman para yo trabajar. Mira, Amaury, cuando yo cogí el libreto de la novela, las manos me temblaban como una hoja de qué sé yo, como un ventarrón, así: Taca, taca, ta. Y ya yo había hecho, ya te digo, mucha televisión, pero el radio es dificilísimo… hasta que a la semana ya cogí, ya, porque el medio no es fácil. Tú tienes que interpretar, tienes que situarte en tiempo y espacio, el estado anímico, todo, a través de la voz.

Amaury. Y además, los actores no se están mirando, los actores están leyendo un libreto.

Marta. Leyendo y yo en todo lo que había trabajado era en mi memoria. ¿Tú entiendes? Y además, con movimientos escénicos.

Amaury. Con movimientos. Apoyándote en todo eso.

Marta. En todo eso. Después hice infinidad de novelas, donde hice novelas de Joaquín Cuartas, tremendo escritor.

Amaury. ¿Y en la televisión? Pasión y perjuicio, recuerdo.

Marta. Ah, Pasión y perjuicio.

Amaury. Si me pudieras querer, de las más recientes.

Marta. Sí, no, la más reciente, pero Pasión y perjuicio.

Amaury. ¿Las huérfanas de la Obrapía?

Marta. Las huérfanas…, El rojo y el negro.

Amaury. El Rojo y el negro.

Marta. Hice La madre; hice Fortunata y Jacinta; hice El alma encantada, con otra maravilla… yo tuve la suerte de estar…

Amaury. …Con Margarita Balboa, con Margot…

Marta. Otra hermana querida, yo, de verdad tuve la suerte… con Gina también, cuando yo entré trabajé mucho…

Amaury. …Gina Cabrera…

Marta. En el programa de Gina, con ella, y de verdad fueron maestras que me ayudaron mucho y que quise mucho y que de verdad me. Me siento orgullosa de haber trabajado con ellas.

Amaury. Ay, qué bueno. A ver, entonces nos vamos ahora a tu familia. Ha estado apareciendo desde el principio de la entrevista. Y yo he estado tratando de atajar eso para llegar al final y cerrar con la cosa más familiar, más íntima tuya, ¿no?, para que todos los programas no sean empezar hablando de la familia, y terminamos hablando de otra cosa.

Marta. Sí.

Amaury. Hablamos de Rodolfo León, yo sé que así con ese nombre estoy perdido, Macho León, ¿cómo se conocieron ustedes?

Marta. Bueno, en la casa de huéspedes donde yo vivía. Cuando mi mamá murió, yo me quedé, como te dije, mamá me dijo tú vives… Tú no te vayas a vivir con nadie, tú vives según tu conciencia, tú tienes tú vida hecha ya. Ya yo trabajaba en televisión. Y ahí se hospedó la hermana de él con el esposo.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Marta. Pero claro, a mí me conocían, sobre todo Rosalba, la hermana, me conocía de la televisión. Supo, sabían, porque lo habían dicho, como te conté, en la televisión que mi mamá había muerto. Eso fue en el 60 y mi mamá murió en el 59 y me invitaban a  salir para qué sé yo. Y un día, Rosalba, vamos a ver la película, creo que era El último cuplé.

Amaury. Sarita Montiel.

Marta. Sarita Montiel. Y entonces ella: Ay, mi hermano, porque ella empujó como loco; mi hermano y mi hermano, ella tenía adoración conmigo.

Amaury. Porque tú no lo habías visto todavía.

Marta. No, yo no lo conocía. Ella me hablaba de su hermano, ella tenía locura con su hermano. Y entonces; ay, mi hermano va a venir. Yo iba a ver mi película, qué cará.

Y el hermano se aparece con una muchacha. Oye esto, con una muchacha se aparece el hermano en el cine, cuando ya íbamos a entrar. Y entonces yo me senté con Rosalba ahí, y él con la muchacha, y yo comiendo rositas de maíz y viendo la película.

Amaury. Pero tú lo viste, tú sentiste que había un algo.

Marta. No, no, no, en ese momento no, porque además, él estaba con una mujer. Entonces él con su novia ahí, qué sé yo, sentados en el asiento de atrás y nosotras adelante. Se acabó la película y nos fuimos para la casa de huéspedes y él se fue, porque él vivía en Palacio, él estaba allí en la guardia. Y entonces.

Amaury. Sí, porque él es militar.

Marta. Sí, sí, ya él está jubilado pero lo fue.

Amaury. Sí, yo sé.

Marta. Médico, además.

Amaury. Médico, médico militar. Ortopédico.

Marta. Entonces, nada, pasó. Pero vino otro día. Él viene, ya él fue, no fui yo, fue él.

Amaury. Claro, claro, ya él vio a la muchacha del cine.

Marta. Él dice que no, pero bueno. Y entonces, la responsable de la casa de huéspedes, Claudia, que era una vieja encantadora, le dice: mira, el cuarto de Martica, ella a todo el mundo le enseñaba el cuarto mío, qué sé yo y Martica. Ella tenía un lío conmigo. Entonces él le dice a la hermana que me invitara a mí, que iban a pasear.

Amaury. ¿Y la otra, la desapareció?

Marta. Yo no sé. Rosalba viene y dice: Martica, vamos. Yo estaba acostada. Vamos Martica, que mi hermano nos invitó. Ay, Rosalba. Vamos, chica, para que salgas y te distraigas.

Bueno, al fin hizo que me vistiera y saliera con ella. Entonces fuimos a Barlovento. Es lo que es ahora…

Amaury. La Marina Hemingway.

Marta. Marina Hemingway. Era Barlovento. Y me paseó en lancha, en bote.

Amaury. Pero era un romántico, un gondolero.

Marta. Ay, sí, en bote, porque él era un galán. Él no es actor, pero quiero decirte que le falta poco, le ha faltado poco en la vida para ser actor. Y entonces así empezó la cosa.

Amaury. Así empezó el romance.

Martha. Después la hermana ya estuvo un tiempo más y después se fueron para Camagüey y él siguió visitándome ahí, hasta el día de hoy. 50 años.

Amaury. 50 años. Ahora. ¿Cómo se puede mantener un matrimonio 50 años? ¿En base a qué?

Marta. En base al respeto, al respeto mutuo y al amor, por supuesto.

Amaury. Y al amor, sí, sí.

Marta. Por supuesto, eso está descontado.

Amaury. Eso está descontado, si no hay amor, no se puede estar ni un año, ni un mes, ni un día.

Marta. Pero ha habido mucho respeto, tanto yo hacia él y a todo su ideal de vida, a su motivo de vida. Y él a mi carrera, a todo, y entonces eso nos ha mantenido, nuestros hijos.

Amaury. No has tenido que ser especialmente tolerante, no ha sido necesario.

Marta. Bueno, en todo. Decir eso es ilusorio, por supuesto.

Amaury. Pero hay matrimonios idílicos, el tuyo tiene que ser uno, ¡50 años, Martica!.

Marta. Sí, pero bueno, ha sido así y he estado sola mucho tiempo, él en misiones, en todo, pero eso ha sido así. Yo lo admiro mucho, lo admiro mucho y entonces eso ha sido.

Hay que sobrellevar muchas cosas, ahora, la convivencia no es fácil. Pero hay cosas muy por encima de otras que sobreviven a una pareja. Y eso es lo que uno tiene que mantener.

Amaury. Qué bonito, me ha encantado oírte hablar de eso, yo siempre sueño con esos matrimonios largos. En mi familia nadie tuvo matrimonios largos, y ha sido como una asignatura pendiente. A ver, ya llevo 28 años, a ver si puedo llegar.

Marta. Bueno, ya tienes bastante. Ya con la edad que tú tienes.

Amaury. Sí, quiero decir, con la edad que yo tengo, a los 50 no llego, pero, bueno, estoy luchando, que es lo que quisiera.

Marta. ¡Cómo no vas a llegar!

Amaury. Ahora, háblame de tus hijos.

Marta. Ay.

Amaury. Porque yo sé que tú eres una madraza.

Marta. Esos son mi gran tesoro.

Amaury. Eso siempre se ha dicho en la vida, la madraza Martica.

Marta. Eso, bueno, lo aprendí de mi madre.

Amaury. Ahí está.

Marta. Por encima de esas tres criaturitas no hay nada.

Amaury. ¿Cómo se llaman?, a ver, porque tienen unos nombres bien curiosos.

Marta. Yoanka, Dunieski y Yaumara.

Amaury. A Dunieski es el que yo conozco. Ah, claro, a ese sí yo lo conozco. Ese iba por la casa, era amigo de mi hermano.

Marta. Sí, era amigo de tu hermano, sí, muy amigo de tu hermano.

Amaury. A Dunieski sí, ese sí lo conozco yo. A ese lo recuerdo como bien vivo.

Marta. Uf, demasiado, eso es candela.

Amaury. Tú dijiste Martica, ahora hace un ratico, dijiste una cosa que a mí me llamó la atención, quizás porque nadie lo había dicho en el programa. Tú dijiste que te unía con Macho, tu esposo, te unía el amor. Pero dijiste una palabra que hacía rato que yo no escuchaba decirla con tanta sinceridad. Estamos unidos en el amor y en los ideales. Y ahí yo quiero que tú me hables del valor que tiene la lealtad de uno hacia sus propios ideales.

Marta. Cómo no, eso es importantísimo, eso es importantísimo. Porque puede uno equivocarse, pueden las cosas no salir como uno quiera, pero hay un ideal y hay una firmeza de pensamiento y hay principios y hay ética. Y esos son valores que únicamente una gente con ideales de verdad, genuinos puede tener y eso es lo que yo admiro en mi esposo.

Amaury. Lo que pasó de alguna forma de él hacia ti.

Marta. Hacia mí, que sí porque él es combatiente, pero yo no, yo me incorporé a la Revolución cuando triunfó.

Amaury. Tú no tenías nada que ver con eso antes.

Marta. No, pero yo me incorporé de lleno, porque, además, muy humilde como yo soy y era. ¿Cómo no me voy a abrazar a una obra que es para los humildes, entiendes? Yo la sentía de verdad y ahí estoy. Pero aprendí mucho de él y él me ayudó mucho en eso. En ver las cosas, en sentir las cosas. En luchar por las cosas.

Amaury. Eso es muy importante. Porque hay personas que quieren que las cosas caigan mientras están sentados ahí.

Marta. No, no.

Amaury. Por suerte yo conozco pocas personas que son así, pero conozco a algunas personas que no quieren luchar por las cosas que merecen.

Marta. No, no.

Amaury. Que quieren que las cosas se las regalen.

Marta. Qué va, no es fácil.

Amaury. Ya sabemos que en esta vida no es así. Martica. A mí me gustaría que estas entrevistas nunca se acabaran. Y entonces yo podía, no solo tomar café…

Marta. …Por cierto, que yo no he tomado ni un buchito de café.

Amaury. …Y no está malo, no está malo.

Marta. Yo soy cafetera.

Amaury. Ah, bueno, pues.

Marta. Como buena cubana.

Amaury. Podemos hacer una cosa que nunca se me ha ocurrido.

Marta. ¿Brindar con café?

Amaury. Brindar con café.

Marta. Bárbaro.

Amaury. Te quiero.

Marta. Y yo, mucho.

Amaury. Te adoro, me ha dado una alegría tremenda que vinieras y me ha dado una gran alegría que trajeras contigo a todos esos duendes maravillosos que te acompañaron, y que de alguna manera se han quedado jugueteando aquí entre nosotros. Y junto con ellos, en su silencio, y yo sonoramente, te aplaudo.

Marta. Gracias.

Amaury. Y te doy un beso.

Marta. Gracias, mi niño.

Amaury. Gracias, mi vida.

CARDIOVILLA 2011: Enfermedades cardiovasculares siguen restándole a la vida

CARDIOVILLA 2011: Enfermedades cardiovasculares siguen restándole a la vida

Revelaciones de un Congreso internacional que sesiona en Villa Clara hasta el sábado 15.

Por Ricardo R. González

El 30 % de los decesos universales obedecen a enfermedades cardiovasculares que propician contratiempos y, sobre todo, le restan a la vida, según ratificó el profesor Lorenzo Llerena Rojas, presidente de la Sociedad Cubana de Cardiología, durante la apertura del congreso internacional CARDIOVILLA 2011, con sede en Villa Clara.

Las causas provocantes inciden en los niveles elevados de colesterol, las cifras descontroladas de tensión arterial, el tabaquismo, y la inactividad física considerados como factores de riesgo modificables, a tal punto que según los estudios los fumadores contraen un 50 % mayor de probabilidades de contraer la enfermedad respecto a los no adictos a la nicotina. 

Respecto a la hipertensión arterial queda demostrada su influencia directa en los trastornos de las arterias coronarias, a medida que la persona envejece.

En su conferencia «Aspectos actuales de las cardiopatías isquémicas, el profesor Llerena consignó, también, a la diabetes mellitus entre los diferentes estados que favorecen su incidencia, por lo que el enfoque de dicha entidad no puede verse como algo unilateral, si no enfocado desde el punto de vista de la diversidad causal.

Todo ello influye en el hecho de que un 2 % de los cubanos presenta indicios de infarto agudo del miocardio, por lo que aun no existen varitas mágicas y la mejor receta es la prevención a base de reducir o eliminar los factores de riesgo.

CARDIOVILLA 2011 reúne a más de 200 asistentes, entre delegados e invitados, que participan en el IV Congreso de Cardiocirugía, el I Simposio de Paradojas Cardiovasculares, y el III Taller de Riesgo Cardiovascular, con sesiones hasta el próximo sábado 15.

Prestigiosas personalidades de España, Uruguay, Argentina, Panamá, Italia y Canadá asisten al encuentro, entre estos el uruguayo Mauricio Cassinelli Arana, Hijo Ilustre de la ciudad de Santa Clara, y quien ha mantenido lazos de colaboración con el Cardiocentro de Villa Clara.