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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Festival del Nuevo Cine Latinoamericano: La revancha a los cuarenta (+ Cartelera)

El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana ha sostenido una revolución por cuarenta años. Desde su primera edición el 3 de diciembre de 1979, ha representado una avanzada, idóneo para forjar una imagen de la actividad fílmica de la región, afianzar un proyecto artístico que trasciende los límites de lo estético y consolidar una visión del mundo comprometida con nuestra geografía política y cultural.

Los integrantes del movimiento del nuevo cine, consolidado entre los años cincuenta y sesenta, inauguraron el evento convencidos de la necesidad de un espacio simbólico capaz de reagrupar los perfiles de una identidad. Ahora no existen ni el movimiento ni el sujeto histórico que fundó el Festival, pero sobrevive el propósito de cohesionar, desde una postura francamente política, una particular sensibilidad cinematográfica, dada, antes que en la ascendencia de las imágenes, en la identificación de los creadores con un sistema de valores y un marco de representación sociopolítico común, con una expresión propia de cultura.

Los padres intelectuales del Festival –Alfredo Guevara, Miguel Littin, Glauber Rocha, Fernando Birri, Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea, entre otros–, estaban motivados por la posibilidad de reunir las cinematografías nacionales como manifestación de un tronco común. Sobre todo, los primeros eventos fueron la constatación de que aún se sostenían las bases planteadas en Viña del Mar hacia 1967, momento en que se celebra el insigne 1er Encuentro de Cineastas Latinoamericanos. El certamen habanero viene a ser una continuación del espíritu que alimentó aquel suceso. No por gusto en la declaración de esa primera edición, la convocatoria rezaba que “se propone continuar la línea de trabajo iniciada en los Festivales de Viña del Mar, Mérida y Caracas, y contribuir así al encuentro entre los autores y al intercambio entre las cinematografías y movimientos cinematográficos más auténticos y significativos de Nuestra América”.

En dicha convocatoria, además, se apuntaba como declaración de principios: El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano tiene como principal objetivo promover el encuentro regular de los Cineastas de América Latina que con su obra enriquecen la cultura artística de nuestros países, contribuyendo al rescate y afirmación de la identidad propia y a la defensa de los valores nacionales y rasgos comunes a nuestros pueblos frente a la deformadora intromisión y dominación cultural imperialista; asegurar la presentación conjunta de los filmes de ficción, documental, dibujos animados y actualidades y el intercambio de experiencias artísticas, técnicas, organizativas y de producción y distribución; y contribuir a la difusión y circulación internacional de las principales y más significativas realizaciones de nuestras cinematografías.

De estas palabras no solo podemos extraer la ideología con que se creó el evento, sino la naturaleza misma de su razón de ser. Ahí se explica el por qué continúa siendo medular el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. En puridad, cualquier evento, práctica artística, acontecimiento estético necesita renovarse para subsistir. El encuentro habanero necesita (re)organizarse y (re)inventarse a sí mismo constantemente, desde luego. No cabe la menor duda de que este hecho cultural ha constituido un campo de pensamiento fundamental para reflexionar y meditar la experiencia de las cinematografías que conforman la región. Ha garantizado un marco desde el cual solidificar un producto, al condicionar el despliegue de la inventiva creadora y contribuir a ser más críticos y menos ingenuos.

Para favorecer la reflexión sobre las particularidades del cine producido entre nosotros, el Festival ha insertado como parte de su agenda de trabajo la meditación sobre las problemáticas que más aquejan y urgen a las realizaciones del área: desde el retraimiento impuesto por certámenes de otros lugares del globo –hoy cada vez más superado– o el control de la distribución de las películas o los fondos monetarios para la concreción de proyectos. Acodados en dicha perspectiva, sus tareas se esplazan hasta edificar una zona desde la que observar el cine latinoamericano, promover a los realizadores, defender los bienes propios, comunes, y proponerlo a unos espectadores dominados por los códigos de un mercado multinacional que todo lo estandariza, quiérase o no.

Un festival es un horizonte de identidad. El Festival habanero es una alternativa: un terreno necesario bajo los dictados de la globalización, cuando solo la mirada en conjunto permitirá contrarrestar los mandatos de los centros de poder. Este contecimiento que viene acaeciendo hace ya cuarenta años, es el espacio idóneo para aunar a un cine cada vez más disperso, múltiple, variado, que en la contemporaneidad conforma un mapa en el que convergen intereses estéticos disimiles. Es el escenario en que se juntan voces e ideas, erigiendo una plataforma de proyección internacional capaz de discutir el devenir cinematográfico del subcontinente, así como cuestionar la hegemonía ejercida por el discurso institucional del primer mundo. Latinoamericana es una cultura que en pocos años ha sabido nutrir un pensamiento capaz de diseccionar los surcos de su imaginario y su historia: el Festival habanero es portador de esa tradición, la cual, según se conozca mejor, será más propiciadora de una estética propia.

Cada vez es más necesario el Festival de La Habana. Es fundamental para ese nuevo cine que cada año emerge en el contexto de los países de América Latina; para esas voces que garantizan la emergencia de nuevas gramáticas. El Festival es el circuito que aúna y muestra la fuerza de nuestra práctica fílmica en su conjunto; es un modo de densificar la memoria colectiva y evisar los valores que nos identifican. Y en tal sentido, no solo ha sido útil al cine latinoamericano y sus realizadores, sino a la cultura de la región en general.

(Con información del Diario del Festival)

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Abre nueva ruta aérea entre La Habana y Santo Domingo

Las banderas cubanas y dominicanas y el tradicional saludo de agua al avión recién llegado a esta capital lo hizo oficial: la aerolínea Sunrise Airways inauguró hoy una nueva ruta aérea entre las capitales de Cuba y República Dominicana.

A su llegada al Aeropuerto Internacional José Martí a bordo de la aeronave, Philippe Bayard, director ejecutivo de la empresa con base en Haití, afirmó a la prensa que hoy es un día para celebrar en el Caribe, pues se establece otro lazo entre tres países (Haití, República  Dominicana y la mayor de las Antillas).

Es muy importante establecer este tipo de puentes aéreos para facilitar los intercambios comerciales, turísticos y culturales, para el bien de las poblaciones de estos países, enfatizó.

El directivo explicó que esas naciones suman más de 30 millones de habitantes, de ahí la importancia y las posibilidades que abren estos esfuerzos.

Desde hace más de cuatro años en la Sunrise Airways estamos trabajando para tratar de conectar más el Caribe, aseguró.

Este vuelo directo hasta la capital cubana había sido anunciado a mediados de año por la aerolínea, ocasión en que se informó que la ruta tendrá dos frecuencias semanales, los miércoles y domingos.

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Día de la Medicina Latinoamericana: Una Longina en Brasil

«Si de algo vivo muy feliz es de constatar que durante estos dos años mis pacientes de Santa Clara no me olvidaron, y eso se lleva muy adentro».

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

No es la Longina O Farrill que inspiró a Manuel Corona para dar vida a una de las canciones más hermosas de la trova cubana. Esta es otra historia de amor escrita por Grisel Longina Rodríguez Ortiz, sin la inspiración de un bardo, separada en el tiempo de la llevada al pentagrama por el célebre trovador, pero con esos matices que, a su manera, también destacan sensibilidad.

Un día de diciembre de 2016 arribó a Brasil pensando en las imágenes regaladas por las telenovelas del consorcio O Globo. Un país populoso, a ritmo de samba, poseedor de un Copacabana inigualable, con el lujo de los famosos carnavales de Rio, y de una Amazonía sin par.

Mas, le toco desplegar su misión bien al sur, cercana a la Argentina, al lado del Iguazú donde la temperatura ofrece contrastes abismales que pueden oscilar entre los menos dos grados en invierno y los 30 grados en verano.

«En el sitio—dice— todos los moradores son descendientes de polacos, ucranianos y alemanes. Ellos trajeron sus costumbres sin cambio alguno, detenidos en el tiempo, sobre todo las personas mayores. Con las comidas típicas y nada asociado a ese Brasil que yo imaginaba».

Poco a poco fue conociendo las peculiaridades de Cruz Machado, aquel lugar pequeño dotado de unos 9000 pobladores, pero la cubana trabajaba hacia la periferia, en los campos, entre ríos y montañas, con muy pocos médicos donde la gran mayoría tiene consultas privadas o prestan servicios en hospitales con ese rango.

«Atendía 30 casos programados por los agentes de Salud que eran una especie de promotores y conocedores de las particularidades de las familias del área.

El marco familiar compuesto por su mamá, la hija y el esposo constituye magnífico escenario para relatar anécdotas. Faltan en la foto el hermano y su hijo quien realizaba un examen.

EL ROSTRO DE LÍNEA VICTORIA

Así se llama el lugar donde Grisell Longina laboró. Bordea todo el río Iguazú, pertenece al estado de Paraná e incluye a Cruz Machado como municipio.

Siempre le pareció estar en el continente europeo, mas confiesa que no le resultó difícil adaptarse al medio ni familiarizarse con sus habitantes.

«Al principio me chocó el idioma pues el portugués que aprendimos aquí fue el elemental y allí ellos utilizan palabras de sus respectivas procedencias europeas, pues las personas mayores solo hablan el idioma nativo del continente europeo y no el portugués».

— ¿Y cómo lo superaste?

— Por la acogida que me dieron. Estaba muy lejos de los míos, y llegué a sentirlos como familia. En mi equipo trabajaban enfermeras, enfermeras técnicas, y siete agentes de Salud. La única cubana era yo.

Un lugar muy diferente a Río de Janeiro o Sao Paulo que no está marcado por la violencia donde las principales afecciones son las enfermedades crónicas no trasmisibles (más hipertensos que diabéticos), en tanto no se conoce ni el Zika, ni el Dengue, ni el Chikungunya. Solo los hantavirus provocados por la presencia de un ratoncito alojado en el maíz y que puede conducir a la muerte de no aplicarse un tratamiento oportuno.

— Durante los dos años de misión tienen que haber impactos. ¿Cuál fue el principal?

— Si algo me llamó la atención fue la carencia de transportación para esas personas más pobres. De mi puesto donde trabajaba hasta los hogares de ellos mediaban 15, 20 y hasta 40 km.

«Los ómnibus escolares son el único medio de traslado. Pertenecen a la Prefectura, pero si la población perdía las dos salidas diarias del bus o carecían de dinero para pagarlo no podían asistir a mi consulta que era la que más cerca les quedaba».

— Y desde el punto de vista asistencial?

— Muchas cosas quedaron en la mente y me marcan para toda la vida. Recuerdo a un paciente de 17 años con una parálisis cerebral infantil. La misma edad de uno de mis hijos. Una vez los padres lo trajeron a la consulta porque tenía catarro y fiebre. Allí lo atendí, pero ese padre tuvo que alquilar un carro y pagar una cifra considerable para llegar al punto médico. Del vehículo lo bajó cargado, a pesar de tener el ya adolescente unas extremidades desarrolladas.

«Cuando vi aquello se me partió el corazón. Le indiqué medicamentos y los progenitores salieron muy complacidos, pero no podía estar tranquila y le dije al papá: «La próxima vez que el niño esté enfermo me hace el favor de llamar al Puesto Médico que yo voy a su casa. Quedaron anonadados porque no concebían que una doctora hiciera eso, y se lo ratifiqué. Ese señor vive agradecido de por vida. Me veía en la ciudad y me abrasaba como señal de gratitud».

«En otra ocasión refirieron la existencia de un paciente con un dedo muy negro. Había tenido un accidente encefálico cerebral y llevaba tiempo en esas condiciones. Su dolor era irresistible y permanecía en una silla de ruedas.

La llegada a la Plaza fue emotiva. Allí recibió un diploma de Reconocimiento en nombre del pueblo villaclareño.

«Me fui para su casa. El rostro lo decía todo. Tenía el pie totalmente necrosado y lo remití al hospital en contra de la voluntad del hijo. En esta población existe un porciento grande de analfabetismo y creo que eso influyó también en los resultados de las elecciones. Solicitamos una ambulancia, se lo llevaron, y dos días después me comunicaron que le habían amputado la pierna. A pesar de la decisión el agente de Salud me informó que su cara era otra al desaparecer el dolor».

— ¿Nunca más supo de él? 

— Ya se me acercaban las vacaciones y el regreso normal a Cuba y prometí que iría a verlo. Así lo hice. El día antes de salir hacia mi país lo cumplí. El señor me tomó de las manos y dijo: «Gracias doctora, obrigado».

EL ADIÓS

El 14 de noviembre pasado la médica villaclareña ofrecía normalmente sus consultas cuando, entre las 10.00 y las 11.00 de la mañana, le enviaron un mensaje por WhatsApp y le sugirieron abrir el Boletín de Colaboración.

«Leí la Declaración del MINSAP. Sentíamos un ambiente extraño desde días antes, mas no pensamos que la despedida resultara tan inminente. Fue lo mejor que pudo ocurrir. Atendía en ese momento a la abuelita de una muchacha de 14 años. Esta presentó un caso bien complicado de abdomen agudo con el que dieron bastantes vueltas para atenderla en el Hospital, y su viejecita debutaba con un Parkinson.

«No sabía cómo decirles que era la última consulta hasta que me llené de valor. Ya no puedo seguirlas, dije, y quedaron envueltas entre la duda y la tristeza, pero les dejé las recomendaciones pertinentes. Esa población no tiene médicos. Dudo mucho que un profesional brasileño vaya a verlos a la ribera de un río».

Con el tiempo Rodríguez Ortiz comprobó que el 90 % de la población era de derecha, no quieren saber nada de tendencias políticas de izquierda, pero las doctoras cubanas presentes allí eran punto y aparte.

«Tenía otra compañera cubana en la ciudad que vivía como a cinco cuadras de mí que nos identificamos plenamente con los habitantes convertidos en guardianes.

— Sin herir sensibilidades ¿cómo fue la despedida?

— Al enterarse del regreso parecía que el cielo se unía con la tierra. Todos lloramos. Mis enfermeras que fueron especiales conmigo quedaron desechas. En medio de todo hubo un silencio que me daba la impresión que no eran sensibles, y me dije: «Bueno, yo cumplí»; pero lo que nunca imaginé era a despedida sorpresa que aguardaba, y ahí si se me aflojó el corazón. Algo similar a las cosas que solo ocurren en familia. Permanecer más tiempo en aquel agasajo era peor para todos. Salí del recinto y no quise volver la vista. Tuve viejitos que lloraron… Ya están sintiendo la falta de los médicos cubanos.

La travesía hasta Brasilia es engorrosa. Cinco horas por carretera desde el lugar que trabajó hasta Curitiba. De ahí tomar el avión por dos horas con destino a la capital, más siete horas de vuelo hacia La Habana y el traslado en ómnibus a Santa Clara.

— La llegada a la Plaza

— Sorprendente recibimiento, pensaba que resultaría en un marco más familiar.

— Brasil queda atrás ¿algún anhelo quedó pendiente?

— El de no llegar a conocer las cataratas del Iguazú estando tan cerca. Me interesaba más que ver al Cristo redentor.

Ahora los sueños de esta villaclareña se remontan al lejano coloso. Confiesa que todos los días, desde la llegada, piensa en quienes quedaron sin asistencia, sobre todo en sus ancianos. La vida le ha permitido conocer los contrastes del mundo en dos misiones realizadas, con experiencia anterior en Venezuela.

Dentro de unos días volverá a las consultas del policlínico XX Aniversario y al reencuentro con sus pacientes de la barriada de El Condado la que no cambia por ninguna. Surgirán anécdotas y recuentos. Tristeza y emociones, y su población se sentirá feliz con este capítulo escrito por una Longina en Brasil.

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De Brasil a Villa Clara

Por Ricardo R. González

Mientras las canciones de Silvio Rodríguez se escuchaban en la Plaza Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, un aire de recibimiento circundaba por el recinto, y el hecho se corroboró con la llegada de los ómnibus que trasladaron a los 28 colaboradores de la Salud conformantes del octavo vuelo procedente de Brasil.

Nada mejor que «La era está pariendo un corazón» para matizar el reencuentro con los villaclareños que ayudaron a mitigar las dolencias de los más pobres en sitios y comunidades alejadas de las populosas urbes sin ver cumplidos sus objetivos por decisiones del presidente electo de la República Federativa brasileña.

Con la comitiva suman 102 los que ya están en el terruño, en tanto se espera el arribo del resto en los próximos días.

Para darles la bienvenida acudieron Yudí Rodríguez Hernández y Lien Duardo Castellón, integrantes del Buró Provincial del Partido, Osnay Miguel Colina Rodríguez, máximo dirigente partidista en la capital provincial, y Yaritza Moya Caballero, presidenta del Gobierno en Santa Clara, junto a otros directivos de Salud e instituciones invitadas, quienes se unieron a los familiares de los recién llegados.

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Homenaje a los trabajadores de la Salud

Por Ricardo R. González

La actividad central por el 3 de Diciembre, dedicado a la Medicina Latinoamericana, será en la mañana del propio día en la Plaza Ernesto Che Guevara de Santa Clara.

Está prevista la entrega de medallas a trabajadores internacionalistas y la «Piti» Fajardo, representativa del sector, para quienes han mantenido una trayectoria destacada e ininterrumpida en los diferentes perfiles de la Salud.

La Dra. Moraima Claro, secretaria general del Sindicato Nacional del ramo en la provincia, subrayó el reconocimiento a los trabajadores por perfiles: médicos, estomatólogos, personal de enfermería, tecnólogos, economistas, trabajadores de servicios, operarios vinculados a la Lucha Antivectorial, entre otros.

Al concluir el acto se inaugurarán centros y dependencias de Salud en la cabecera provincial. El programa incluye la Sala de Hemodiálisis y la de Terapia Intermedia en el hospital universitario clínico quirúrgico Arnaldo Milián Castro, determinados servicios en el pediátrico José Luis Miranda, y la Casa de Abuelos número 4, próxima al boulevard de Santa Clara.

Habrá agasajos en instituciones de Salud, iniciados el 30 de noviembre y que proseguirán hasta el 6 de diciembre debido a que la Jornada de Homenaje consta de tres etapas: una que comenzó el pasado 3 de octubre con el Día de la Estomatología, sin descartar el recordatorio a los ocho estudiantes de Medicina fusilados por el colonialismo español el 27 de noviembre de 1871.

A partir del día 4 se estimularán a los docentes y profesores consultantes y concluirá, el 22 de Diciembre, con el Día del Educador.

La tercera etapa inicia por el aniversario 60 de la Batalla de Santa Clara, para continuar, el 5 de enero, con la celebración de los 35 años de instaurado el Programa de la Medicina Familiar, y concluir, el 15 de Enero, con el Día de la Ciencia Cubana.

La celebración del Día de la Medicina Latinoamericana coincide con el natalicio del sabio cubano Carlos Juan Finlay y Barrés, quien descubrió del agente transmisor de la fiebre amarilla.

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Otro grupo de galenos de Brasil en su Patria

La pequeña Anabel ya está con su tía luego de su arribo, el sábado, a la capital villaclareña.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Con los dos vuelos que arribaron este sábado están en la provincia 43 de los más de 500 coterráneos del Programa Más Médicos

Tiene nueve años y su nerviosismo resulta espontáneoAl parecer no está acostumbrada a las largas esperas, mas la de hoy sábado es muy especial para Anabel de la Caridad Pérez Nasal porque desea el reencuentro con su tía que arribará a la provincia en el cuarto grupo de villaclareños pertenecientes al Programa Más Médicos en Brasil.

Al fin el ómnibus aparece y el rostro de la pequeña que cursa el cuarto grado en el seminternado Ramón Pando Ferrer, de Santa Clara, se transforma. Una sonrisa la ilumina, y se abraza con Anamery Fleites Pérez apenas desciende de la guagua que la condujo desde La Habana.

A su llegada cada colaborador recibe un certificado de Reconocimiento en nombre del pueblo villaclareño.

Con ella arribaron 10 cooperantes, aunque en las primeras horas de la mañana sabatina se les dio la bienvenida a otro grupo en el Complejo Monumentario Ernesto Che Guevara, de la capital provincial.

Al filo de la tarde sabatina llegó esta cuarta embajada luego de vencer las siete horas de travesía desde el coloso sudamericano hasta La Habana para luego trasladarse hacia el centro de Cuba.

Para los integrantes del equipo de Colaboración Médica, encabezado por la licenciada Arelys Tejeda Márquez, han sido jornadas en las que imperan cambios imprevistos en el horario de los vuelos, entre otras decisiones propias derivadas de las contingencias, pero ya están en la provincia 43 de los más de 500 coterráneos que permanecen en tierras brasileñas.

Ya Anabel está en casa junto a su tía. Hablaran mucho y contarán las historias de este mundo y lo que hacen los cubanos por el bienestar de la humanidad.

Quizás la pequeña le confirme a Anamery sus aspiraciones de ser pediatra o médico general integral para velar, como ella, por la siempre esperanza del mundo.

Alegría familiar por el reencuentro.

Lien Duardo Castellón, integrante del Buró Provincial del Partido, Osnay Miguel Colina Rodríguez, máximo dirigente del Partido en Santa Clara, y dirigentes sindicales, de las organizaciones de masas y de Salud acudieron al recibimiento de los galenos.

El traslado de los galenos y sus pertenencias a los respectivos municipios está garantizado por la empresa Cubataxi.

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Ya está en Villa Clara un grupo de colaboradores del Programa Más Médicos de Brasil

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Edilio Martín Cruz quiso abandonar rápido el ómnibus que lo condujo desde La Habana para pisar tierra villaclareña como integrante del primer grupo de colaboradores cubanos que regresa al país luego de las decisiones arbitrarias adoptadas por el gobierno brasileño.

En medio de las emociones por el reencuentro con su familia y tras vencer largas horas de cansancio impuestas por la travesía se dirigió al podio del Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara para, en nombre de todos, expresar las alegrías y tristezas compartidas.

«Lo triste, por tener que dejar a gran parte de la población sin asistencia médica, y contentos porque retornamos con la frente en alto, sin perder en ningún momento nuestra dignidad como quedó claro en el encuentro sostenido con nuestro Presidente Miguel Díaz-Canel durante el diálogo que sostuvo con nosotros minutos después de arribar al país».

El galeno que presta servicios en el policlínico Santa Clara como médico general integral relató a la prensa que durante dos años laboró en el municipio de América Dorada, situado a unos 430 km de la capital donde residen más de 17 mil habitantes.

Su sitio de labor estuvo en Suarez, una comunidad semirural cuya población les resultó muy difícil entender las razones por la que los galenos cubanos debían marcharse.

«Tampoco comprendían el por qué dejábamos atrás a nuestras familias cuando ellos tienen la costumbre de permanecer junto a sus seres queridos», precisa Martín Cruz.

Entre sus anécdotas explica que durante los últimos días de estancia en el país sudamericano tuvo que asistir a una embarazada que parió en la casa. «Ello demostró que no tenemos que hacer ninguna reválida pues estamos preparados para enfrentar cualquier contingencia».

Una y otra vez refiere la aceptación demostrada por los nativos, «y no nos resultó difícil debido a que tenemos idiosincrasias muy parecidas».

En la ceremonia los cooperantes recibieron sus respectivos diplomas, mientras que en los próximos días tendrán el agasajo en sus instituciones de Salud y en las respectivas comunidades.

El Dr. Diovany Hernández Plasencia, director provincial de Salud, pronunció las palabras de bienvenida compartidas por Lien Duardo Castellon, integrante del Buró Provincial del Partido, Osnai Miguel Colina Rodríguez, primer secretario del Partido en Santa Clara, y

Esperanza González Barceló, vicepresidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, entre otros dirigentes.

En horas de la tarde del propio viernes arribó un segundo grupo de colaboradores a Villa Clara, y está previsto el traslado de los restantes antes del 15 de diciembre.

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Recibe Villa Clara a sus colaboradores de Brasil

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

La llegada comenzó a partir de este viernes y de manera escalonada.- Tendrán agasajos en días posteriores en sus municipios, centros de trabajo y comunidades.

Ya están en la provincia parte de los primeros 43 colaboradores villaclareños que cumplían misiones en Brasil con la llegada, desde horas tempranas de este viernes 23, al Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara de la capital provincial.

La licenciada Arelys Tejeda Márquez, jefa del Dpto, de Colaboración Médica en Villa Clara, explicó que el arribo será de manera escalonada hasta completar el traslado de los 542 coterráneos, representantes de la totalidad de los municipios, antes del 15 de diciembre.

El calendario de esta etapa inicial abarca diferentes vuelos concebidos hasta el 25 de noviembre, y en días posteriores se procederá con actos de recibimientos en municipios, en las instituciones de Salud y en sus comunidades de residencia.

Por su parte el Dr. Arnaldo Meneses Oramas, vicedirector provincial de Salud, precisó que está organizado un sistema de transportación hasta los domicilios.

«Una vez concluido el recibimiento en la Plaza, los residentes en Santa Clara se trasladarán en ómnibus con sus pertenencias, en tanto para los restantes municipios existen coordinaciones con Cubataxi», subrayó Cada vehículo estará identificado con el nombre del cooperante para viabilizar la llegada a sus hogares.

Según previsiones los municipios procederán con bienvenidas populares a la entrada de los poblados.

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