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Ultrajes patrimoniales

Ultrajes patrimoniales

No es la primera vez que especialistas de la Aduana General de la República de Cuba (AGRC) detectan intentos de trasiego ilícito de ejemplares de la flora y la fauna con pretensiones de abandonar las fronteras, pero la historia resulta más compleja.

Por Ricardo R. González

Fotos del autor y cortesía ORSA Villa Clara

Un vuelo con destino a determinado país está a punto de despegar del aeropuerto internacional Ignacio Agramonte de Camagüey. Las pupilas de los especialistas de la Aduana General de la República de Cuba (AGRC) están atentas. Revisan documentos y equipajes de los viajeros, pero las comprobaciones pertinentes, unido a otras técnicas, detectan irregularidades en algunas maletas. No hay dudas, luego del minucioso chequeo aparece el intento de sacar ejemplares marinos de alto valor ecológico y patrimonial fuera de las fronteras.

Ocurrió hace poco. La carga contenía 34 caracoles, un caballito de mar y once corales en lo que es considerada plena acción de contrabando, ya que constituyen reliquias a proteger en su propio hábitat por el peligro de extinción, por el propio endemismo que reservan, o al conspirar su extracción contra los diversos ecosistemas costeros del archipiélago cubano.

Según las autoridades competentes lo confiscado formará parte de un donativo dirigido a museos e instituciones cuya misión será impulsar las investigaciones científicas en el país.

Estos sucesos no resultan aislados, aparecen con frecuencia por diferentes puntos del país, y a fin de prevenir hechos similares Villa Clara aplica acciones dirigidas a enfrentar ilegalidades que dañan los recursos naturales, la flora y la fauna silvestres.

A quién no le llama la atención el hermoso panorama que regalan los endémicos tomeguines del pinar (Phonipara canora) cuando pasean entre las ramas con su agudo gorjeo, o el ofrecido por nuestra cotorra cubana (Amazona leucocephala), considerada en peligro de extinción, al exhibir su plumaje brillante en vuelo libre, y qué decir de la policromía brindada por gran parte de los moluscos terrestres utilizados en la diversidad de la bisutería artesanal.

Sin dudas resultan espléndidas realidades, pero sobre todas recaen miras de amenazas en las pretensiones de captura, comercialización, caza y reproducción de las especies. Ello induce a reforzar los cuidados como parte del plan gubernamental destinado a la prevención y enfrentamiento de manifestaciones que atentan contra el patrimonio común, aprobado por el Consejo de Ministros en marzo pasado.

Ya la provincia posee el convenio establecido con el sistema de AGRC en sus dependencias locales, y la experiencia del master Iván Ignacio Brito Fuentes, al frente de la Dirección Territorial de Regulación y Seguridad Ambiental (ORSA), reafirma la preparación del personal para enfrentar las violaciones de aquellos que pretenden la práctica ilícita de extraer lo nuestro fuera de Cuba.

Con vistas a la implementación del plan gubernamental la provincia creó un grupo de trabajo, convocado por el Gobierno Provincial y coordinado por el MININT, del que forma parte la ORSA en representación de la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

«El aeropuerto internacional Abel Santamaría fortalece los controles aduanales a partir de la capacitación ofrecida en función de proteger los recursos naturales para las actuales generaciones y aquellas que están por venir», precisa el especialista, en medio de un proceso que abarca, además y de manera paulatina, a los representantes de la Oficina de Inspección Estatal, del Ministerio de la Industria Alimentaria, Salud, Recursos Hidráulicos, y otras entidades que ejercen como reguladores directos de nuestras potencialidades naturales.

¿SOLO EL EJEMPLAR?

Cuando se habla de salida ilegal de esas riquezas propiciadas por la biodiversidad se piensa de inmediato en determinados ejemplares; sin embargo, la historia va más allá. El desarrollo de las tecnologías modernas advierte que estos hechos adquieren diferentes expresiones, algunas hasta inimaginables.

«No siempre es un animal o una flor porque, en ocasiones, son parte de una especie o porciones extraídas», precisa Brito Fuentes.

Entonces alude a las posibilidades de realizarse reproducciones, mutaciones, clonaciones u organismos modificados a través de la información genética hallada en un fragmento de tejido, una semilla, un bulbo o mediante esquejes con el dominio de la biotecnología u otras técnicas.

«De aquí la necesidad de entrenar al personal para responder ante estos componentes que figuran entre los accesos ilícitos para traspasar las fronteras».

Cada convenio con los organismos se renovará o actualizará con frecuencia anual en un universo muy amplio que también incluye como mirada delictiva y en otras dimensiones la tala, la tenencia, transportación y comercialización de madera; la caza, pesca furtiva y venta de especies terrestres y marinas, sin descartar los procesos de extracción de arena, relleno, arcilla alfarera y lajas o la contaminación, tranques y desvíos de ríos para el riego de cultivos, a pesar de que algunas, por lógica, no escapan del país.

Vale señalar que de las 8 447 variedades con diferentes grados de amenaza en el Planeta, y registradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 817 son endémicas de Cuba, a lo que se suma el hecho de que el archipiélago posee unas 7 500 especies vegetales que le hacen ocupar el cuarto lugar a nivel mundial, y el primero en cuanto a biodiversidad que refiere una isla privilegiada con un 53 % de endemismo.

Según estudios el Caribe insular figura entre los 25 sitios de mayor importancia en el mundo referido a la conservación de la biodiversidad y posibilita el hábitat para muchas especies de aves residentes y migratorias; sin embargo, la mayor dificultad prevaleciente en parte de las Antillas constituye la pérdida continua de los ecosistemas motivada por la expansión poblacional, la introducción e interacción con variedades exóticas de plantas y animales, la caza y el tráfico ilegal de las especies junto a los efectos del cambio climático que se tornan más sensibles por la condición insular.

Cuba sobrepasa la treintena de especies de aves amenazadas en el mundo, y si bien cuenta con un marco normativo en función de regular o prohibir actividades mediante leyes del medio ambiente que trazan la protección de las más diversas fuentes, también existen diferentes resoluciones dirigidas al control del coral negro, las que amparan a los delfines, preservan la diversidad biológica, el acceso a las áreas naturales, y el Decreto Ley relacionado con el sistema nacional de Áreas Protegidas, entre otros. 

Lo suficiente para que la mirada ciudadana nos convoque y comprometa a resguardar ese entorno nuestro e irrepetible que borre los ultrajes patrimoniales.

MEMORÁNDUM

— De acuerdo con las evaluaciones del Citma, en Cuba existen diversos animales y plantas en peligro inminente de extinción debido a la caza indiscriminada o la destrucción de sus hábitats. Entre ellos aparecen el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer), la jutía conga (Capromys pilorides), el manatí (Trichechus) o el zunzún (Chlorostilbon ricordii).

— Todos estos especímenes están protegidos por las leyes cubanas, y su intento de exportación o comercio ilegal constituye una violación recogida en la Resolución 160 de 2011 del Citma; la cual plantea el control y protección de variedades con una alta significación para la diversidad biológica en el país.

— Enfrentar las ilegalidades que atentan contra la flora y la fauna requiere la conjugación efectiva de medidas administrativas, de regulación, control y operativas, pero sobre todo de educación y conciencia ambiental.

CONTRASTES

El comercio de vida silvestre resulte el tercer mercado ilegal más grande del mundo, después del tráfico de drogas y armas.

Según cálculos está valorado entre los 10 billones de dólares anuales, y de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente un centenar de especies desaparecen diariamente del Planeta por la destrucción del hábitat, la caza indiscriminada y el tráfico ilícito.

Cuba tiene la mayor diversidad de avifauna del Caribe y un alto número de variedades amenazadas, siendo el mercado ilegítimo una de las grandes amenazas, sin olvidar que se identifican muchas aves silvestres cautivas como mascotas en diez localidades urbanas y rurales del centro de Cuba. 

El panorama existente conducirá a las extinciones de especies, fundamentalmente psitácidos (loros, papagayos, guacamayos, cotorras y formas afines de América y África) y también de rapaces, al tiempo que pone en riesgo varios servicios ecológicos, por lo que se concluye que el comercio ilegal debe enfrentarse como un problema ambiental, económico y social.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

PIE DE FOTOS:

1.- «El tráfico ilícito constituye una de las principales causas de la extinción de las especies, muchas veces endémicas y de la pérdida progresiva de la biodiversidad», precisa el master Iván Brito Fuentes.

2.- La cotorra, al igual que el tomeguín del pinar y los azulejos, aparece entre las especies de aves más comercializadas, incluso se adormecen para burlar los controles aduanales.

3.- En el caso de los moluscos terrestres cubanos son utilizados con frecuencia por su belleza singular, entre ellos los Ligus y las Polimitas.

4.- Se extraen cactus en bolsas ocultas en los equipajes de los viajeros.

5.- El cobo o fotuto no escapa de las pretensiones ilegales de salida del país.

También puede ver este material en:

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