Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

Las centrífugas de las lavadoras no han dejado de funcionar, otro tanto ocurre con las secadoras, y lo cierto es que el colectivo de lavandería, perteneciente al hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara, sobresale en las respuestas ofrecidas en tiempos de pandemia.

Garantizar el trabajo de los profesionales en los servicios de Salud requiere también de mucho esfuerzo como el desplegado por los obreros de la lavandería.

La jefa de servicios generales, Tahimí Piñero Cruz, explica que desde el 11 de marzo enfrentan las tareas derivadas de la COVID-19 con un proceso de lencería que exige mayor rigor en la clasificación de la ropa, su desinfección y el resto de los detalles que implica.

Para el desarrollo de las actividades cumplen con todas las medidas de protección.

Concluido el secado la ropa se deposita en sus correspondientes cestos para proceder a su clasificación.

«A la vez asumimos los reclamos de otras instituciones del municipio que han presentado dificultades con el suministro de agua o el consumo eléctrico y gracias a contar con equipos modernos ofrecemos los servicios», precisa Tahimí Pinero.

Al término de las faenas se procede a la desinfección.

Yaremis Egües Bangela, como jefa de lavandería, reconoce que el esfuerzo colectivo resulta determinante y no se han puesto obstáculos para cumplir la misión.

«Se ha trabajado en turnos extras nocturnos, sin descuidar nuestras medidas internas vinculadas al ahorro de energía, mas queda la satisfacción de colaborar con el Hogar de Ancianos número 3, el Hogar de Impedidos Físicos, el Hospital Siquiátrico, y el ginecobstétrico Mariana Grajales».

Para ello elaboraron un programa dirigido a la atención de esos colectivos que gracias a la capacidad suficiente de los equipos posibilita satisfacer los requerimientos.

«La tecnología demanda un cuidado especial al resultar los únicos equipos de su tipo que se mantienen en funciones en la provincia. Después de finalizada cada tanda procedemos a la desinfección de las lavadoras que quedan secas y son retiradas de la corriente».

¿El rasgo distintivo de los trabajadores?

«El celo por cuidar cada instrumento de labor, por lo que aquí sí se cumple el llamado sentido de pertenencia», puntualiza Yaremis Egües, quien junto al resto de los obreros del Hospital Pediátrico se apresta a celebrar el aniversario 60 de la institución, este jueves 25, aunque sea de una manera diferente.

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