Los doctores Anniabel Guerra García y su esposo Manuel Bernardo Rodríguez están listos para abordar el complejo caso.

Tres galenos villaclareños realizan una cesárea en Argelia que salva a la niña y a su mamá portadora de la COVID-19. Sensibilidad y altruismo marcan la voluntad de vencer en la entrega por la vida.

Por Ricardo R. González

Fotos: cortesía de los entrevistados

Casi llegaba la medianoche a la lejana Argelia, quizás el tiempo justo para tratar de conciliar el sueño, repasar la jornada o detenerse en añoranzas. Ya Cuba vivía la caída de la tarde, y en ese instante, a pesar de la distancia y la diferencia marcadas por las horas, tres villaclareños cumplían su guardia en el hospital de la Mere Enfant (Madre-hijo) en despedida al 1º. de junio, Día Internacional de la Infancia. Todo marchaba bajo plena normalidad hasta que un aviso rompió la calma.

No hay tiempo que perder. El quirófano necesitaba activarse de inmediato. Una paciente argelina, con 39 semanas de gestación, presentaba un cuadro complicado desde el punto de vista respiratorio en franca amenaza para la vida y la de su criatura.

Otro tanto le ocurre a la Dra. Olga María López Popa. Ya portando su atuendo antes de entrar al salón.

Todo ocurría en la provincia de Djelfa y los expertos contaban con el antecedente de que la gestante —de 31 años— estaba diagnosticada con la pandemia que sacude al mundo en la actualidad, por lo que llegaba evacuada del Hospital General donde se encuentra la sala con pacientes afectados por SARS CoV 2.

Rauda se desplazó la camilla, en tanto en el salón revisaban los detalles finales. Un equipo argelino-cubano tendría el reto de vencer los avatares por la vida ante un caso que exigía el estricto cumplimiento de las medidas de protección.

Por la parte cubana los doctores Anniabel Guerra García, especialista en Ginecología y Obstetricia, su esposo Manuel Bernardo Rodríguez, experto en Anestesia y Reanimación, y Olga María López Popa, con vastos conocimientos en los caminos de la Neonatología, cuya presencia era necesaria para enfrentar cualquier eventualidad en caso de un recién nacido deprimido o asfíctico, con condiciones que puedan derivar en asfixia.

Minutos tensos, cada quien atento a sus responsabilidades. La indumentaria protectora acumulaba un peso extraordinario. Olga con dos piyamas, la bata correspondiente, cuatro pares de guantes y dos juegos de botas.

Anniabel y Manuel de igual forma, Ellos con nasobucos dotados de filtros, sin contar las caretas y los espejuelos, en medio de un calor irresistible a pesar del aire del salón, a lo que se sumaba la presión de cada uno derivada del estrés. Por los estudios previos no existía otra posibilidad que recurrir a la cesárea. Diez, quince minutos… hasta completar la media hora. Entonces, el primer llanto de un recién nacido invade el espacio en señal de vida.

EL MAYOR REGOCIJO

Llegar hasta Djelfa desde Argel, la capital del país, demanda unas cinco horas en autobús y un poco menos en carro. Es una de las regiones del centro-sur argelino que se disputa un intenso calor o regala un invierno más largo con nieve. Así transcurre parte de la vida de nuestros coterráneos que enfrentan un panorama respetable atribuible a la multiparidad. Mujeres con 40 años que llegan a tener de ocho a diez hijos sin ningún control prenatal porque no existe la atención primaria de Salud. De aquí la marcada incidencia de las malformaciones congénitas.

Con el nacimiento de esta criatura el hospital enfrentaba el primer parto de una paciente con COVID-19. Hubo que proceder a la cesárea debido al elevado peso del neonato que arribó al universo con 4000 gramos, equivalentes a ocho libras y ocho onzas.

«La recuperación, tanto de la madre como de su criatura es satisfactoria», afirma la Dra. Olga María López Popa quien considera que ha sido una experiencia completamente nueva para todo el equipo integrado, además, de los tres cubanos, por una comadrona, la técnica de anestesia y una instrumentista por la parte argelina.

«Aquí he visto casos sorprendentes solo reflejados en la literatura, o se han tenido que enfrentar circunstancias no vistas en Cuba. Vale decir que Anniabel y Manuel realizaron una histerectomía con ellos solos, sin auxiliares, pero te queda esa satisfacción de entregarle los mayores regocijos a la vida».

La progenitora permanece en aislamiento a fin de cumplir los protocolos establecidos. La pequeña al día siguiente de su nacimiento marchó hacia su casa sin estar contagiada por el coronavirus.

«Es la primera hija de esta paciente, en una institución pública que atiende de 25 a 30 partos diarios, sin contar las cesáreas. Estas últimas resultan sumamente costosas en centros privados, y en el caso de la recién nacida fue sometida a lactancia artificial desde el primer instante para evitar el contacto directo con su mamá».

— ¿Temores al enfrentar el caso?

— Ha sido una linda experiencia. El actuar inmediato también cuenta con sus normas estrictas y deben cumplirse. Si bien esta paciente resultó una emergencia no sentimos miedo. El deber profesional se impone. Salvar vidas deviene propósito a cualquier escala y lograr que tanto la madre como su criatura estén vivas constituye la mayor fortaleza que puedes sentir.

La llegada de trillizos también ha sido abordada por el personal cubano. Hace un año nacieron estas criaturas y resulta una imagen muy preciada para la neonatóloga López Popa (a la izquierda) en un país donde, de acuerdo con las estadísticas de 2018, la mortalidad infantil alcanza 18,9 por mil nacidos vivos.

— ¿Cómo lograron deshacerse de la vestimenta?

— No resultó fácil. Después de la cesárea nos ayudaron a retirar toda esa ropa que llevábamos para evitar contaminaciones, y aplicar un desinfectante especial junto con una ducha de agua hirviendo. Por supuesto que todo ese material se desecha.

Desde febrero pasado estos valientes trabajan con la COVID-19, y aunque en muchas partes de este país no exista el hábito de laborar junto a un equipo de multidisciplinas donde estén los cubanos sí se practica, Aquí Manuel es el responsable de valorar las maternas críticas y las pacientes graves, en tanto Olga asume todo lo concerniente a la neonatología.

En medio de trances difíciles existen anécdotas que llegan al alma, y cuando retornaban Anniabel y Manuel de hacerse sus respectivos complementarios una voz les sorprendió desde la puerta de la habitación.

Era la argelina que había solicitado que la condujeran hasta allí para ofrecer personalmente las gracias, en español, a todos por haberles salvado la vida. Ahora aguarda los resultados de su PCR evolutivo a fin de proceder al egreso.

Observen los rostros de felicidad de los doctores Guerra García y Bernardo Rodríguez al término de la cesárea. Ella, especialista del hospital ginecobstétrico Mariana Grajales. Él, del clínico quirúrgico Arnaldo Milián Castro, ambos de la capital villaclareña.

Lamentablemente no existen fotos de la progenitora ni de su descendencia. Las costumbres de ciertas sectas lo impiden en un país de rostros tapados y otros descubiertos como alguien lo definió.

Mas no importa. Dibuje Ud. la imagen de ellas porque lo más importante es que llevarán de por vida el esfuerzo y la sabia cubana por hacerlas protagonistas de la historia, por demostrarles la existencia de valiosos antillanos que le regalaron algo preciado al Día Internacional de la Infancia: la llegada de una criatura bajo el sagrado deber de tender un puente de amor infinito.

MEMORÁNDUM

— Argelia fue el país que recibió la primera misión médica internacionalista cubana en mayo de 1963. Estuvo integrada por 29 médicos, cuatro estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la salud.

— Al frente el grupo viajó el Dr. José Ramón Machado Ventura entonces titular del ramo. Dos años y dos meses después retornaron a la Patria.

— La ciudad de Djelfa es la capital del propio estado, y está situada a unos 300 kilómetros de Argel. De acuerdo con el censo de 2008, tiene una población de alrededor de 300 mil habitantes y se encuentra a más de 1700 m sobre el nivel del mar.

— Según precisara la Msc. Arelys Tejeda Márquez, jefa del Departamento de Colaboración Médica en la provincia, en la actualidad suman 39 colaboradores villaclareños los que prestan servicios en tierras argelinas en diferentes perfiles.

CONTRASTES 

La crisis sanitaria desatada por el coronavirus hace que Argelia se convierta en el segundo país africano más golpeado por la pandemia, solo superado por Sudáfriica.

De esta forma dejó atrás a Egipto que ocupaba el segundo escaño, y para frenar la situación se propone detectar, aislar y tratar de manera eficaz los casos en las zonas más críticas.

Hasta la fecha el país supera los 6 mil 620 reportes de la Covid-19, por lo que el Premier argelino, Abdelmadjid Tebboune, hizo un llamado a los indisciplinados a poner fin a sus comportamientos peligrosos «que no hacen más que prolongar el cierre sanitario en diversas ciudades».

De nuevo los comportamientos indebidos, las actitudes irresponsables, y el irrespeto a las medidas establecidas ponen en peligro la vida en muchas partes de Planeta».

¿Tenemos o no nuestras Razones?       

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