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«Con 2 que se quieran». Alfredo Guevara. (Parte II)

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Amaury. Claro que sí.

Guevara. Porque él estaba escribiendo y además, tenía una particularidad, que también respeto en los artistas de verdad, que no quería que saliera a la luz algo no terminado. Y como no terminaba nunca, es decir, sólo cuando estaba en la imprenta ya era irretocable, porque él retocaba, él rehacía y repensaba. Algunas novelas las escribió más de una vez.

Amaury. Bueno, Picasso decía que si él tuviera la oportunidad de haber vuelto a trabajar en el Guernica, lo hubiera arreglado otra vez, y otra vez, pero ya no se podía.

Guevara. No y de lo que se conserva de Picasso, hay de determinadas obras, bocetos y bocetos y bocetos  previos. Yo creo que el artista… ¿Cómo voy a estar buscando una idea?, si no tienes una idea para hacerla en arte, pues dedícate a otra cosa. Pero no, que no se vayan a convertir en funcionarios. (risas)

Amaury. Ahora, usted también ha dicho: La objetividad y la prudencia son mentiras parciales. ¿Por qué?

Guevara. No sé por qué lo dije, pero bueno, ahora lo volveré a decir. (risas)

Amaury. Sí.

Guevara. Bueno, en primer lugar yo no creo en la objetividad, yo creo en las militancias. Yo creo que ante cualquier realidad hay que tener criterio (una realidad que valga la pena). Y hay que tener, si vale la pena, pasión. Yo le llamo a la pasión en el lenguaje nuestro de Partido, y Juventud, le voy a llamar militancia, pero es pasión. Incluso dudo mucho que pueda alguien ser un militante si no tiene pasión, ya usando el otro lenguaje.

Yo soy militante porque tengo el carné, porque no sé qué diablos, porque hice esto, porque lo otro, ¡basura!. Si no hay pasión en tu ser…

Por eso, y permíteme dar un salto hacia atrás. Por eso para mí, ayudando a entrar en el ICAIC en la producción cinematográfica, para mí quienes más me fascinaban, eran los locos. Es decir, si llegaba un chico o una chica, enervados con su pasión por hacer cine y enloquecidos con el disparate y todo, porque antes de la formación se es así, yo decía, ahí hay un artista y es por eso que por lo que he dicho más de una vez en las conferencias, que no son conferencias, son diálogos.

Amaury. Son diálogos con los jóvenes.

Guevara. Si yo tuviera ahora 20 años, ¡qué ganas tengo de tenerlos!.

Amaury. ¡Yo también!

Guevara. Si tuviera 20 años andaría con todos esos loquitos que andan por ahí, en esta ocasión como reclutador. Estoy seguro que ahí hay revolucionarios.

Amaury. ¿Pero en la calle G?

Guevara. Sí, por ahí, por la calle G y por donde no es la calle G, pero en los diálogos esos me he referido a la calle G. Ahí hay un 50% de revolucionarios potenciales. Porque nada más que el rasgo de no estar conforme, aunque sea una inconformidad informe, es ya un rasgo de revolucionario.

Amaury. Sí, pero a mí lo que me fascinaba cuando yo leía eso, es su manera de trasladarse en el tiempo. Porque yo, si tuviera 20 años, no sé lo que estaría haciendo.

Guevara. ¡Lo que hiciste!. ¡Mira qué!

Amaury. Lo que estaba haciendo era leyendo, por ejemplo. Yo lo que estaba haciendo era leyendo, viendo cine, oyendo las canciones…

Guevara. …¡Fastidiándonos a nosotros!

Amaury. …Sí, verdad que sí, también.

Guevara. Tu padre viniéndome a ver, a ver qué hacíamos contigo.

Amaury. Es que a los televidentes debo decirles, que yo llegué a estar en el cine, mi primer trabajo, fue gracias a Alfredo.

Pero me parecía fantástico de que usted pudiera hacer ese viaje, ¿no?: “Si yo fuera joven, estaría caminando por la calle G, o por donde fuera y reclutando para la Cultura, para la Revolución a tantos jóvenes.

Guevara. Pero lo que sí me gustaría subrayar, es la importancia que tiene para cualquier estudiante a quien se le hable de marxismo de ir a las fuentes. De leer a Marx, Marx no es aburrido. Todos estos cuentos: no, ¿quién se va empujar El Capital?, ¡Esos tomos!, pero hay modos de leer El Capital.

Y es el colmo que los estudiantes de Economía de Harvard y los estudiantes de economía de Oxford estudien profundamente El Capital, y aquí nos da a veces crispación ir directamente al Capital.

Yo creo que un verdadero intelectual, cubano o de cualquier parte, si renuncia a estudiar a Marx, está incompleto.

Yo creo que para entender la realidad, la realidad de la sociedad contemporánea, de donde vivimos, de donde viviremos todavía, viviremos, no yo, vivirán mis nietos, vivirán tus nietos, los nietos de este, del otro y del de más allá, hay que entender…

Amaury. …Usted también vivirá.

Alfredo. …que Cuba tiene, la Revolución Cubana tiene la posibilidad, por eso, de ir más y más lejos. No soy un dirigente, no me toca a mí decir cómo.

Amaury. Pero lo fue muchos años.

Guevara. Pero todos sabemos en el fondo cómo, pero este programa no está hecho para eso.

Amaury. Está hecho para todo.

Guevara. Pero yo digo que Cuba tiene sus particularidades, que la Revolución Cubana tiene logros especiales, aparte de los otros logros.

Amaury. Sí, sí.

Guevara. Pero logró realmente ser el poder y sin el poder no hay Revolución, ¿eh?. Ahora, ¿cómo hacemos la Revolución? ¿Hasta dónde la llevamos? ¿Cómo la revolucionamos?, si quieres, otro programa.

Ahora, una cosa más: Lenin. Lenin y Martí descubrieron dónde estaba el salto del capital hacia otro estadío. Uno lo intuyó, lo sintió y lo denunció. Y el otro lo estudió estructuralmente. También hay que estudiar a Lenin en Lenin.

Amaury. Y a Martí y a Fidel. Ya nos quedaríamos como Marxistas y Leninistas y Martianos y Fidelistas.

Alfredo, voy a hablar nada más que de los amigos, los enemigos no me interesan, y en estas entrevistas no se habla de enemigos.

Guevara. No, y  además lo mejor es ignorarlos. Eso es una maravilla de tu programa.

Amaury. Pero ¿se puede ser amigo de Alfredo Guevara sin comulgar con sus ideas políticas y estéticas? Es la pregunta.

Guevara. Se puede, se puede por una razón muy sencilla; porque se supone que si alguien quiere acercarse a mí, debe ser que inspiro alguna curiosidad inicial. Y yo siempre tengo curiosidad por lo que no conozco.

Amaury. Alfredo, yo pienso que usted es una de las personas más inteligentes que yo conozco, yo pienso eso.

Guevara. ¡Dígame usted!

Amaury. Sí.

Guevara. ¡Pues mira, que conociste a Cintio, conoces a Fina! Óyeme nada más que por eso ya está todo lo demás opacado.

Amaury. Yo he tenido suerte, la verdad, me he acercado a muchas personas inteligentes, usted es una de ellas. Ahora, en algún momento le escuché decir que “en todo ser inteligente habitaba un demonio”, entonces la pregunta es capciosa, o sea. ¿Cuánto de demonio hay en un ser tan inteligente como usted?

Guevara. No, yo digo que hay siempre algo diablesco en la inteligencia, más que de los seres en la inteligencia. Yo podía, esquivar tu pregunta fácilmente, me iba hacia Platón y hacia Sócrates…

Amaury. No, no, hombre, yo lo sé.

Guevara. Es que el ángel no existe sin el demonio, tiene que haber algo ahí… Es como el jugador de ajedrez que tiene que esconder…, el jugador de ajedrez tiene que esconder jugadas; tiene que saber que tiene cuatro jugadas más y allá el que es inferior a él en el juego.

Amaury. Hace 16 años usted me dijo algo que nunca se me olvidó sobre el retiro espiritual. Usted me decía: “hay que dedicarse una hora de un día, un día de la semana, una semana entre los meses, un mes de cada año a meditar. ¿Lo sigue haciendo?

Guevara. Bueno, lo sigo y lo seguiré haciendo toda la vida. Pero, óyeme, un poquito más que una hora, porque sin ello no se puede dar un paso hacia adelante. Es decir, se pueden dar, ¿eh? y entonces le llamamos pasos y suelen ser traspiés  ¡cuántos traspiés hemos visto y vemos!

Amaury. Ahora, usted estaba hablando, en una de esas conferencias, de las nuevas tecnologías, de Internet, del cine digital… y decía que mientras más libertad, muchas veces hay más banalidad. ¿A qué se refería con eso?

Yo me quedé enloquecido, porque uno aspira a que, en el caso mío, a tener toda la libertad del mundo para alcanzar el libre acceso a los libros, a las nuevas tecnologías y todo eso. ¿A qué se refería usted cuando le aconsejaba eso a los jóvenes?

Guevara. Bueno, es el gran riesgo, la vida es toda riesgo. Es un riesgo muy grande por una razón: Porque la gran industria que voy a llamar, porque es la convención, cultural, pero en realidad es del entretenimiento de las transnacionales del imperio, del imperio que es el imperio del capital, no el imperio sólo de los Estados Unidos, es el imperio del capital, están dedicadas exactamente a llenar ese vacío que tiene todavía una parte de la juventud y también algunos adultos, ¿no?.

Amaury. Sí, lamentablemente, muchos.

Guevara. Pero este cerco mediático, por ejemplo, que hemos sufrido en los últimos meses, y que hemos roto genialmente, pero que volverá.

Amaury. Volverá. Siempre volvió.

Guevara. Volverá, porque es el resultado de toda una técnica de la destrucción del enemigo de ellos, que es la izquierda.

Amaury. Claro.

Guevara. Y nosotros somos, qué sé yo, un símbolo de la izquierda. Un símbolo que yo quiero que seamos mejor símbolo, entre paréntesis.

Amaury. Y podemos serlo y usted lo sabe.

Guevara. Podemos serlo y debemos serlo.

Amaury. Y eso entonces me va a llevar a esta pregunta, ¿Cuál debía ser el papel del periodista hoy, aquí?

Guevara. Y yo te voy a contestar en una sola frase: Ser periodista.

Amaury. Perfecto, ni una más.

Guevara. Eso es lo que falta.

Amaury. Hay tres temas que me quedan, yo no voy a insistir en que usted hable de asuntos personales y familiares, porque sé que nunca le ha gustado. Pero es que yo le tengo mucho cariño y mucha amistad a su hijo, a Tony, y usted tiene un nieto y una nieta. Quisiera que brevemente y en la medida en que su discreción se lo permita, su privacidad se lo permita, hábleme de su hijo, hábleme de sus nietos.

Guevara. Bueno, Tony y Janet, mis hijos.

Amaury. Sus hijos.

Guevara. Mis hijos porque Janet es mi nuera. Mis hijos me han dado el regalo más grande que podía tener que son mis nietos. Y en los nietos, no voy a hablar sobre los otros ni una palabra más.

Pero en los nietos, en los nietos he descubierto que soy abuelo de todos los niños y de todos los adolescentes de Cuba. Y que lo que me queda de vida lo quiero echar, entregar, a la lucha por el futuro espiritual de nuestra juventud. Es lo que haré hasta el último día de mi vida.

Amaury. Alfredo, vamos terminando con una pregunta. ¿Cuál sería el milagro que le faltaría a Félix Varela para ser Santo?

Guevara. Bueno, no le falta, ¡es Cuba!

Amaury. Es Cuba.

Guevara. Es Cuba. Él pensó Cuba antes de que existiera y dijo las cosas más sabias sobre cómo tenía que ser Cuba, es decir, era religioso, el ser humano es ser humano ante todo. Y por eso él fue capaz de decir con toda claridad, que no existiría Cuba, si todos los cubanos no eran iguales en derechos, no es textual, ¿eh?, entonces su milagro es haber pensado Cuba y no sólo Cuba, y me vuelvo a la potencialidad, cómo tenía que ser Cuba.

Amaury. Normalmente estas entrevistas  terminan en un tono muy trascendental y yo quiero terminar con una pregunta que se ha hecho nuestro país, por lo menos en los últimos 50, 51 años. Me voy a acercar un poquito así. ¿Por qué usa siempre el saco sobre los hombros?

Guevara. ¡Cualquiera sabe! (risas)

Amaury. Te quiero mucho, Alfredo. Te quiero mucho, una de las cosas grandes que me ha dado la vida es su amistad.

Alfredo. Gracias, gracias.

Amaury. Muchas gracias.

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