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Salud

Farmacéuticos de Villa Clara celebrarán su Día

Farmacéuticos de Villa Clara celebrarán su Día

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Las congratulaciones provinciales por el Día del Farmacéutico Cubano (22 de Noviembre) ya tienen su sede. La ganó Quemado de Güines por el cumplimiento de los renglones elaborados a base de productos naturales, y de aquellos que demandan la acción químico dispensarial.

Otro tanto a favor concierne a la calidad de los servicios, cuya eficiencia influye en que la totalidad de las unidades de ese territorio posean el distintivo de Colectivo Moral, como detalle a ratificar durante la celebración.

Jorge Pino Rodríguez, director de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas, y Osmary Fernández González, secretaria general del Sindicato en dicha esfera, subrayaron el inicio de una jornada, —desde el pasado martes—, que incluye encuentros con trabajadores ya jubilados, visitas a familiares de internacionalistas, reconocimiento a los destacados de cada colectivo, y ratificación o declaración de centros Colectivo Moral como en el caso de la farmacia radicada en Isabela de Sagua.

La red de entidades villaclareñas está compuesta por 165 farmacias, 15 ópticas, y 15 laboratorios destinados a la elaboración de medicamentos. Todos suman mil 732 trabajadores en los diferentes perfiles.

Iniciativa valiosa del territorio resulta el farmacéutico de la comunidad que se desempeña en lugares intrincados con la misión de llevar los fármacos hasta el domicilio del necesitado.

Dicha experiencia es aplicada en otros puntos del archipiélago cubano.
Cuba instituyó este Día en homenaje al natalicio de Antonio Guiteras Holmes, quien se diplomara en las disciplinas farmacéuticas en 1927.

Regresa a Cuba la Brigada Henry Reeve de misión en Chile: “La Isla que enseña a vivir”

Regresa a Cuba la Brigada Henry Reeve de misión en Chile: “La Isla que enseña a vivir”

Llegada de los médicos cubanos a la Terminal José Martí. Son las 00:15 AM del sábado 20 de noviembre. Foto: Roberto Chile.

Tomado de CubaDebate

El IL-62M de Cubana tocó tierra exactamente a la hora advertida, 15 minutos después de la medianoche. Descienden la escalerilla del avión, en la semioscuridad de la terminal aérea, los colaboradores médicos de la Brigada Henry Reeve que prestaron servicio en Chile tras el terremoto ocurrido el 27 de febrero. Llevaban ocho meses en el país austral, pero poco se ha hablado de ellos fuera de las regiones donde trabajaron. “Sí, es fruto del esfuerzo callado de Cuba”, habría comentado unas horas antes el amigo que me advirtió de la llegada.

No se distinguen muy bien sus rostros y todos vienen con batas blancas por encima de un pulóver rojo con el distintivo de la brigada. Si se le quita el sonido a la escena, podría decirse que está ocurriendo en cualquier lugar del mundo, pero con audio hasta un marciano adivinaría que son cubanos y que el avión ha tocado tierra en la Isla. “Oye, chica, ¡qué rico estar en Cuba! ¡Qué aire más fresco!” “Yuly, pásame el creyón de labios”. “¡Avemaría, no me lo puedo creerrrr…!” Risas, pasos apurados, alguna lágrima, un sombrero que se agita en el aire.

Entran al salón de la terminal de aérea, a toda luz. Van acomodándose en los asientos y la doctora Yiliam Jiménez les habla a los de la primera fila: “Vamos a tener un pequeño acto. ¿Está bien? Pónganse lindos que van a salir en la Televisión”. La bienvenida no se hace esperar.

El Dr. Juan Carlos Andux, jefe de la Brigada médica, habla en nombre de sus compañeros. Relata brevemente cómo llegaron a Chile. Ocho horas después de que la Embajadora cubana en ese país transmitiera la solicitud del gobierno de Michelle Bachelet para que la Isla enviara ayuda médica, las condiciones estaban creadas y partieron los médicos. En aquel primer grupo que aterrizó en Santiago el primero de marzo, iban 26 colaboradores de la salud, un hospital de campaña y 12 toneladas de equipamientos, instrumentales y medicinas para brindar los cuidados que hicieran falta. La carga y los pasajeros necesitaron dos aviones.

“Instalamos el primer hospital que funcionó después del terremoto y fuimos los últimos en irnos… Allí dejamos a un pueblo que nos amó y que recogieron firmas para que no nos fuéramos. Más de mil personas fueron a darnos la despedida, lloraron cuando nos íbamos y nosotros, con ellos”, dice Andux, que más tarde conversará con Cubadebate, antes de abandonar el aeropuerto.

El ministro de Salud, el doctor Roberto Morales, felicita a la Brigada en nombre de la más alta dirección del país y del Comandante en Jefe Fidel Castro, que ha seguido día tras día el trabajo de los cooperantes y que envía un cariñoso mensaje de bienvenida. Morales hace un recorrido por las impresionantes cifras de personas asistidas y servicios que los especialistas brindaron al pueblo chileno, en dos ciudades duramente afectadas: Rancagua y Chillán.

“En Chile dejaron una huella más allá de nuestros servicios médicos: la huella de un pueblo, de una Revolución. Un pueblo que no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene. Por eso fuimos los primeros en llegar y los últimos en irnos”, añade el Ministro.

PIEL A PIEL

“Rancagua y Chillán son dos escenarios diferentes”, han sido las primeras palabras del doctor Juan Carlos, cuando nos sentamos -están él y otros de sus compañeros- en una salita del aeropuerto, a la espera de una prometida taza de café para distraer el sueño y el cansancio. Algunos llevan más de 48 horas sin dormir y están locos por abrazar a su familia. Son más de la una de la madrugada.

La Brigada médica ha estado, efectivamente, en dos ciudades muy diferentes, aunque con el mismo clima mediterráneo, de implacable invierno que llega hasta -6 grados centígrados, y de veranos que en enero pueden ser abrasadores. Rancagua está al sur de Santiago de Chile, más próxima al arenal de la interminable costa chilena, mientras Chillán se encuentra al norte, a menos de 100 kilómetros del epicentro del terremoto.

Les propongo ir desde el principio, el momento en que los dos aviones cubanos aterrizaron en Santiago de Chile, en el Aeropuerto del Ejército chileno. Algunos compañeros se quedaron esperando la descarga de las 12 toneladas y el grueso de la brigada (26 colaboradores), atravesaron primero la ciudad a oscuras y luego avanzaron unos 450 kilómetros al norte en tinieblas. Llegaron a Rancagua en la madrugada, con vientos helados, sin saber exactamente adonde iban a ubicar los hospitales de campaña.

“Nos sorprendió lo que vimos cuando llegamos a Rancagua. En apariencias no había pasado nada, a juzgar por los edificios. Se mantenían en pie. Como en Chile han ocurrido terremotos devastadores de más de 8 grados en la escala de Richter, ellos durante años desarrollaron una sistema constructivo antisísmico, muy sólido, que ha permitido disminuir los efectos de este tipo de fenómeno natural.” Juan Carlos reconoce que llegaron impactados por las imágenes que habían visto por la televisión de un Puerto Príncipe en ruinas, tras el terremoto del 11 de enero.

“Por eso en la trayectoria desde Santiago hasta Rancagua nos decíamos: ¡pero aquí no hay terremoto!” La realidad se impondría poco después. Prácticamente toda la infraestructura hospitalaria había sufrido severos daños. El Hospital Regional de Rancagua, de 506 camas, perdió más de 300. Colapsó totalmente.

“Nos ubicaron al lado de una estructura dañada de ese centro de salu. Ahí nos dimos cuenta de que las autoridades civiles chilenas no tenían experiencia en hospitales de campaña. Les explicamos por qué un hospital de campaña no podía ubicarse al lado de aquel edificio medio en ruinas, con una altura de 8 pisos, ya medio inclinado. La actividad sísmica no había terminado y con otra réplica fuerte, se iría abajo y nos mataría a todos. Comprendieron en el acto y nos ubicamos en el estadio de fútbol”, añade.

Apenas amaneció el 1 de marzo, comenzaron a armar el Hospital de campaña en el Complejo Deportivo Patricio Mekis. Algunos tenían temores de que los pobladores no iban a mirar con buenos ojos que los cubanos se instalaran precisamente en el estadio de fútbol. Rancagua se conoce como “la ciudad celeste” o “del capo de provincia”, denominaciones referentes al equipo de fútbol O’Higgins, el club con mayor cantidad de seguidores fuera de Santiago de Chile.

Los aceptaron sin problemas. Esa fue la primera sorpresa, pero no la única. “¿Sabes quién fue el que inmediatamente se nos acercó para ofrecernos ayuda? El Ejército. Nos sorprendió ver llegar a un General -imagínate todo lo que nos pasó por la cabeza-, que respetuosamente nos saludó y su primera pregunta fue: ‘¿Cómo podemos ayudarlos?’ Y durante los ocho meses con sus 259 días así fue la relación con los militares. Nos apoyaron en todo”, continúa Juan Carlos.

No había levantado mucho la mañana y empezaron a llegar voluntarios del pueblo. “Nos veían con las mandarrias, armando la carpa de clasificación, que fue la primera que montamos para empezar a atender de inmediato, y preguntaban: ‘¿Cuándo vienen los médicos?’. No podían creen que los médicos éramos nosotros mismos”, interviene ahora el Doctor Carlos Pérez Díaz, que estuvo al frente del Hospital de campaña de Rancagua.

Explican el por qué de la confusión. La ayuda médica norteamericana llegó a Chile acompañada de un destacamentos de soldados que fueron los que les levantaron su hospital de campaña.

“Se nos empezó a llenar aquello y a partir ahí vinieron noches muy duras, con servicios las 24 horas. Rancagua amanecía con 400 personas sentadas a la entrada del hospital y todo tipo de dolencias. Descubrimos que iban a ver qué era la medicina cubana, quiénes éramos nosotros. Habían oído hablar del prestigio de la sistema sanitario cubano, de su calidad técnica, de su desprendimiento, pero querían verlo por sus propios ojos”, dice Juan Carlos.

Rancagua tiene unos 200 000 habitantes en toda la municipalidad y el duda que haya quien no hubiera escuchado hablar de la presencia de los cubanos. El Doctor Carlos ofrece un matiz adicional: “Las personas reconocían la calidad del servicio que se les brindaba en el hospital de campaña, pero lo que más les llamaba la atención era el trato que les dábamos. Nos decían: ‘Ustedes son médicos piel a piel‘. Al principio no entendía. Ellos se referían al afecto, a que los tocábamos y les escuchábamos sus problemas. Para una población que sufría de stress postraumático era esencial ofrecerles cariño, seguridad, comprensión, apoyo sicológico.”

BAILANDO EN CASA DEL TROMPO

En el avión que los llevó a Chile, los colaboradores cubanos habían estado estudiando las características de la actividad sísmica en la región y las informaciones sobre el terremoto, que se disponían hasta ese momento.

“Ellos tienen un terremoto cada 25 años -cuenta el Jefe de la Brigada-. En 1939, tuvieron uno terrible en Chillán y murieron más de 30 000 personas. En 1960, el terremoto de Valdivia, el más grande del mundo con una intensidad de 9,5 grados en la escala de Richter, costó la vida a más de 2 000 personas y dejó un millón de damnificados. En 1986, tuvieron otro, y ahora, en el 2010. Como promedio, sufren un terremoto cada 25 años. Sabíamos que después de un fuerte temblor, hay réplicas, algunas muy intensas y que pueden ser muy peligrosas. Y así fue. Nosotros vivimos en Chile, desde el día que llegamos, 576 réplicas, y la más difícil, la del 11 de marzo, el mismo día del cambio de gobierno”.

Nadie habría podido imaginar que aquellos hombres y mujeres provenientes de una Isla donde la actividad sísmica no tiene las proporciones que ha vivido Chile, terminarían ofreciendo soluciones muy útiles para enfrentar los terremotos.

“Le dijimos a las autoridades: ‘necesitamos un radiotransmisor, con dos equipos: uno para nosotros y otro para Patricio, el jefe del SAMU’. El SAMU es el Sistema de Atención Médica de Urgencia, la variante chilena del SIUM cubano (Sistema Integral de Urgencia Médica). Ellos contestaron: ‘¿Radio? Eso es una tecnología obsoleta. Nadie aquí usa eso.’ Pero nosotros insistimos, porque cuando se desataron el terremoto y el tsunami las redes de telefonía celular se cayeron y el moderno sistema de comunicación del país colapsó. Nosotros no queríamos vivir esa experiencia. Se dieron por vencidos y nos dieron un radio. El otro lo tenía Patricio.”

Pronto llegaría la hora de probar que aquello no era un capricho. El 11 de marzo, día del traspaso de Gobierno -Michelle Bachelet entregó la Banda Presidencial a su sucesor, Sebastián Piñera-, el Dr. Juan Carlos asistía a una cirugía compleja, una fractura. “De momento dice la anestesista: ‘El paciente está convulsionando, está convulsionando’. Bueno, y nosotros con él, porque también se estaban moviendo fuertemente las carpas. Y responde un compañero: ‘No, no es una convulsión; es que está temblando’.”

Se armó un corre corre infernal entre los que estaban en las edificios próximos al hospital, presos del pánico. “Hay un gran alboroto y, por supuesto, los celulares dejaron de funcionar instantáneamente… En eso se escucha por la radio: ‘Hospital de campaña, hospital de campaña, ¿está operativo?’ Respondo: ‘Sí, operativo, esperando para recibir pacientes’. Al día siguiente, las autoridades de Salud y todo el personal de atención médica de urgencias disponían de un radio, que sirvieron para comunicarnos rápidamente cuando se producía una réplica”, comenta con cierta picardía el Jefe de la Brigada.

LOS CUBANOS EN LA SILLA DEL SOL


Al día siguiente del cambio de gobierno, el 12 de marzo, el nuevo Ministro de Salud de Chile le solicitó a Cuba otro hospital de campaña. Tres días después ya estaban los cubanos llegando a Chillán, que en lengua autóctona quiere decir “Silla del Sol”, ubicada a unos 319 kilómetros al sur de Rancagua.

En un reportaje publicado el 19 de marzo, la revista chilena Punto Final explica exactamente como se concretó esta solicitud: ” La organización y equipamiento del hospital y la capacidad profesional de los médicos y paramédicos cubanos fue reconocida por el nuevo ministro de Salud, Jaime Mañalich, ex director de la lujosa Clínica Las Condes, que luego de conocer las condiciones de funcionamiento del hospital de campaña en Rancagua pidió públicamente al gobierno cubano que enviara otro hospital de ese tipo, para atender la emergencia en Chile.”

La respuesta del gobierno cubano fue instantánea. Dos días después de esta solicitud arribaba a Chile un segundo hospital de campaña cubano y, como el otro, equipado con quirófano, terapia intensiva, sala de hospitalización, laboratorio, sala de imágenes, etc. Si se cortaba la energía eléctrica, se activaba automáticamente un generador y el hospital seguiría funcionando normalmente. Por supuesto, también contarían con el “viejo” y eficiente sistema de radio.

El Doctor Juan Carlos viajó al frente de la Brigada de Chillán. Cuando le pregunto qué era distinto en esa zona de la cordillera andina, ni lo piensa dos veces: “más lluvia, más frío y más cerca del desastre”. Con una población de 230 000 habitantes, también sufrieron el colapso de su infraestructura sanitaria. El Hospital Regional perdió 206 camas.

“Pero la gran diferencia con Rancagua es que en Chillán había toque de queda: no se podía estar en la calle desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana, y por tanto, a esas horas no teníamos pacientes. Cuando amanecía, ya había entre 600 y 700 personas haciendo cola en las afueras del hospital. Era muy agotador para los 36 colaboradores de la salud.”

Descubrieron maravillados por qué Chillán le dicen la región de las artes. Ha sido la cuna de poetas, escritores, músicos, escultores, y particularmente de personalidades de la cultura chilena muy entrañables para Cuba: allí nació Víctor Jara, el cantautor asesinado en el Estadio Chile, el inolvidable creador de “Te recuerdo, Amanda”, canción que todos se saben de memoria. De allí también es el gran amigo de Cuba y de Fidel, el escritor y luchador comunista Volodia Teitelboim. Violeta Parra nació en esa zona.

A los chilenos no les resultó extraño que los cubanos supieran de memoria las canciones de Violeta y Víctor Jara. Ellos también podían cantar decenas de Silvio y Pablo, de modo que era lógico que se encontraran para escuchar música y bailar. “Y una cosa llevó a la otra. Ellos querían bailar salsa y nosotros tratamos de aprender a bailar la cueca”, afirma Juan Carlos. No me imagino como pueden bailar un cubano la cueca: “Bueno, ellos tuvieron más éxito que nosotros en el aprendizaje. Nosotros bailando la cueca somos malísimos”.

“Pero espérate -interviene el Doctor Carlos-: los cubanos dimos clases gratuitas para aprender a bailar salsa en Rancagua. El cocinero nuestro, los martes y los jueves, las daba en una cancha de baloncesto y hubo un momento en que la cancha no alcanzaba para la cantidad de alumnos que querían practicar. Tendrías que haber visto aquello.”

MIRANDO A LOS OJOS


Lo más difícil, el frío. Chillán tiene un clima muy seco. El aire es helado y la lluvia corta como un cuchillo. Los cubanos dormían en carpas, casi a la intemperie. A medida que avanzaba el invierno austral, tuvieron que comenzar a buscar un lugar más protegido. “En Rancagua, el hospital de campaña se mudó para un gimnasio y eso también hicimos en Chillán”, cuenta Juan Carlos. Carlos precisa: Rancagua está rodeada de cordilleras. Cuando llueve, las montañas se hielan y sopla durísimo el viento. El estadio de fútbol se había convertido en una nevera.

Lo mejor, el pueblo chileno. “Despedirnos fue duro, duro”, dicen los dos médicos. Y aclaran: no recibimos solo el apoyo de los movimientos de solidaridad, de la izquierda chilena, de las personas con más conciencia política. Les llegaron cartas y abrazos de alcaldes de derecha, representantes de la Iglesia episcopal, miembros del Ejército, funcionarios del gabinete de Michelle Bachelet y del de Sebastián Piñera, de personas de diferentes credos políticos, de los periodistas. Juan Carlos tiene un dossier con más de 500 trabajos de prensa que se refieren al personal de salud cubano, todos elogiosos. Un titular los declaró “ángeles de batas blancas”.

Lo más sorprendente, cuánto se conoce a Cuba en Chile. “Y cuánto quieren a Fidel. Es lo más lindo que vivimos en ese país”. A esta altura de la conversación ya no sé cual de los Carlos habla. Son más de las dos de la madrugada. Por tanto, el lector sabrá que a partir de este punto lo que escuchamos es una especie de voz coral, la de la Brigada:

“Llegaban los paciente a la consulta y algunos recordaban a los médicos cubanos que socorrieron a las víctimas del terremoto de Valdivia, en 1960. Nos dijeron que cuando aparecieron los cubanos eran como dioses: acababa de producirse el triunfo de la Revolución y no había noticia más importante que esa en América Latina.” Otros habían visto a Fidel cuando recorrió todo el país con Salvador Allende: “Un señor me dijo, muy orgulloso: ‘vi cuando pasó la caravana y yo corrí y corrí. Tenía 12 años. Fidel extendió la mano y me la dio. Para mí fue histórico’”.

Si algo los sostuvo estos ocho meses fue la manera en que los chilenos les hablaban de Cuba y de Fidel, y el reencuentro con los que habían vivido en la Isla exiliados por la dictadura de Augusto Pinochet. También, el vínculo que se produjo de la manera más natural del mundo con los jóvenes graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

“Estábamos en una de las carpas del Hospital de campaña de Chillán y veo venir a un médico chileno, que ha preguntado por mí. Poco antes, en esa noche, había llegado una paciente muy grave, muy grave. No sabíamos cuáles eran sus antecedentes. Él me pregunta por la señora y me dice: ‘Yo me hice médico en Cuba y vengo a pedirle que me deje llevar, bajo mi responsabilidad, a esa señora.’ ‘No, cómo se la va a llevar, ella está ventilada; la estamos atendiendo aquí’, le respondo. ‘Me la quiero llevar porque la familia de esa señora ha iniciado un proceso legal por el mal tratamiento médico que recibió antes, pero en lo que se esclarece la verdad, va a recaer sobre ustedes una sospecha si le ocurre lo peor. Yo la voy a cuidar y voy a asumir la responsabilidad.’ Y se la llevó para su Terapia Intensiva, porque es un intensivista formado por nuestra Revolución. No quería que la más mínima sombra cayera sobre nuestro trabajo.”

Más de 100 graduados de ELAM colaboraron con la Brigada en Chile. La revista Punto Final recogía las declaraciones de Ulises González, chileno, médico general, que estudió en Cuba seis años y medio, en Manzanillo, provincia de Granma. “Había unos 50 chilenos y de otros países, Jamaica, Congo, Medio Oriente. Terminé en 2007 y volví a Chile. Revalidé estudios y trabajo en Lo Prado, en un consultorio de atención primaria. Vine a Rancagua para apoyar a los compañeros cubanos. ¿Qué puedo decir de la solidaridad cubana? Los cubanos enseñan a vivir. La atención que están entregando en este hospital a los pacientes chilenos es de lo mejor. Cuba siempre manda a los pobres lo mejor que tiene”.

Los jóvenes graduados de la ELAM trabajaban de lunes a viernes en sus hospitales, pero el fin de semana se unían a los cubanos y se alternaban en las guardias del sábado y del domingo.

Esta vez reconozco en la cinta de la grabadora la voz del doctor Juan Carlos: “Recuerdo un día en que autoridades chilenas, de diferentes ideologías, visitaron el campamento. Un funcionario local le preguntó a uno de los médicos de la ELAM que de dónde era. Le respondió que era de Angol, ciudad en la que se ubicó el hospital de campaña norteamericano que estuvo en Chile aproximadamente dos meses. ‘¿Y tú trabajas de lunes a viernes allá? ¿Y cuando tú descansas, si estás acá los fines de semana?’ El médico, un mapuche, miró al funcionario a los ojos y le contestó: ‘Nosotros paramos cuando el Comandante en Jefe decida’.”

EPÍLOGO

No puedo resistirme a una coda final. Es imposible hablar de Chile sin que venga a la mente el terremoto en Haití, que costó la vida a más de 200 000 personas. En el país caribeño también están la Brigada Henry Reeve, los médicos de la ELAM y miles de historias con las grandezas y las desdichas de cada uno de sus pobladores.

De modo que les cuento lo que me contaron. Se estaba preparando este acto para los médicos que llegaban del país austral y Fidel quiso saber cada detalle y todas las estadísticas posibles. Actualizó sus datos de la Brigada en Chile e intuyó que los colaboradores que habían estado en Rancagua y Chillán seguramente querrían tener noticias de sus hermanos en Haití. La Henry Reeve libra en cinco Departamentos haitianos una batalla homérica contra las secuelas de su pobreza ancestral, el terremoto de enero, el huracán que vino después y ahora, contra el cólera.

Llamó por teléfono al Doctor Lorenzo Somarriba, jefe de la Brigada médica en Haití, quien estaba en ese momento viajando por carretera a Rabotó, donde Cuba atiende un hospitalito. Fidel le preguntó con quién iba en el carro. El médico le contestó que con el chofer y un informático. Seguramente al Comandante le pasaron por la mente todos los peligros de este mundo. Debió pensar en aquel país, el más pobre entre los pobres, el más abandonado a su suerte, el más desvalido, el que ya no tiene nada que perder y no pocas veces se desborda.

Dicen que Fidel preguntó a Somarriba: “¿Pero no va nadie más para cuidarlos?”. El médico le contestó: “Sí, Comandante. Llevamos dos banderitas cubanas. Eso le puede dar una idea de cuánto quieren los haitianos a los cubanos.”

En cifras
LA BRIGADA HENRY REEVE EN CHILE

La Bridada Henry Reeve en Chile estuvo integrada por 78 colaboradores en todo el tiempo de estancia.
Arribó en dos grupos principales: el primero, el 1 de marzo (26 especialistas); el segundo, el 15 de marzo (33 especialistas). Posteriormente, se incorporaron otros 19 en el transcurso de la misión, para apoyar algunas especialidades.
La Brigada la formaron 23 médicos, 21 Licenciados en Enfermería y 34 técnicos.
Fueron ubicados originalmente en el Hospital de campaña número 1 de la localidad de Rancagua, capital de la provincia de Cachapoal, en la VI Región del Libertador General Bernardo O’Higgins. El segundo grupo, en el Hospital de campaña número 2 de la localidad de Chillán, de la provincia de Ñuble, en la VIII Región del Biobío, ambas localidades entre 450 y 500 km al sur de la capital chilena, respectivamente.
Trabajaron ininterrumpidamente 259 días (más de 8 meses) desde el 1 de marzo hasta el 12 de noviembre.
Fueron atendidos 79 137 pacientes, con un promedio diario de 312 por jornada. El principal grupo fueron los niños de 0 a 9 años (8 312 pacientes, el 17 %), seguido por personas entre los 50 y los 59 años (8 305 pacientes, 17%).
El 66% de las personas consultadas eran mujeres.
Se realizaron 3 183 intervenciones quirúrgicas, de ellas 2 559 de cirugía mayor de alta complejidad que incluyó el mínimo acceso (promedio diario de 13 cirugías)
Fueron hospitalizados 2 633 pacientes (10 hospitalizados por día).
Se realizaron 108 483 procederes de enfermería, con un promedio diario de 4 027.
Entre las principales causas de atención médicas estaban las enfermedades respiratorias, las enfermedades del sistema osteomioarticular y las digestivas. Estas tres suponen un 61 por ciento de todos los problemas de salud que asistieron los médicos cubanos.

LA BRIGADA HENRY REEVE EN HAITI

La Bridada en Haití tiene 839 colaboradores. De ellos, 689 cubanos -530 a tiempo completo en la epidemia del cólera.
La Brigada también la integran 90 graduados de la ELAM, latinoamericanos provenientes de 18 países, incluido Haití. Entre los graduados de la ELAM, 64 están dedicados a la epidemia del cólera a tiempo completo.
Se han graduado en Cuba alrededor de 600 haitianos y trabajan en Haití más de 500.
Desde 1998, han permanecido en Haití 628 cooperantes de la salud cubanos.
Entre los cubanos hay 18 médicos de la Operación Milagros; 147 Licenciadas en Enfermería; Tecnólogos de la Salud, 225, y 74 son personal de servicios.
Gonaïves, donde es más fuerte la epidemia, tiene 200 000 habitantes.
Puerto Príncipe, donde se han reportados casos de cólera pero no la epidemia, tiene 2,5 millones de habitantes.
Durante la epidemia, la Brigada Médica cubana ha atendido 22 123 personas con cólera, con 253 fallecidos. Por cada cien casos atendidos, se reporta una tasa de letalidad del 1,1%.


Prueban anticuerpo monoclonal cubano en 11 tipos de cáncer

Prueban anticuerpo monoclonal cubano en 11 tipos de cáncer

La Habana, 20 nov (PL) Un anticuerpo monoclonal cubano registrado para tumores de cabeza y cuello se encuentra en pruebas clínicas para otros 11 tipos de cáncer, declaró Agustín Lage, Director del Centro de Inmunología Molecular (CIM) de La Habana.

Ese anticuerpo monoclonal se exporta a otros países y se utiliza para los tipos de tumores de cabeza y cuello, de cavidad oral, laringe, faringe, lengua, tumores cerebrales y también esófago, explicó en el marco de la Novena edición del Taller Internacional de Inmunoterapia del Cáncer.

Pero en estos momentos se halla en pruebas clínicas para otras 11 localizaciones tumorales, como de pulmón, ejemplificó.

Los ensayos se hallan en fase clínica dos (de tres) aleatorizada, de comprobación de su eficacia.

En la medida en que estos ensayos clínicos vayan terminando -dijo- se incorporan nuevas localizaciones. Ademas, dijo, "existe una vacuna que se registró para cáncer de pulmón y en este momento estamos ampliando su investigación para ver si funciona en otros tipos de neoplasia", añadió.

Pero también hay productos que aún no han llegado a la fase de registro, aclaró.

El Taller Internacional de Inmunoterapia del cáncer se efectúa cada dos años desde 1994, y lo organiza el Centro de Inmunología Molecular.

Esta edición contó con 200 participantes, de ellos 75 extranjeros de 19 países.

Expertos de Italia, Perú, México, Argentina, Estados Unidos, Alemania, España, Australia, Israel, Francia, Portugal, Noruega, Japón acudieron a este evento de inmunología básica, mecanismos y acciones del sistema inmunitario.

(Con información de Prensa Latina)

Día Mundial de la Diabetes Mellitus... Aprender a vivir

Día Mundial de la Diabetes Mellitus... Aprender a vivir

«Si a partir de 7 milimoles por litro de sangre se considera a un paciente como diabético, imagínese que yo registré 29 en mi glicemia en ayuna y 44 en la posterior», declara Carlos Julio González Braojos luego de pasado el susto.

De cómo Carlos Julio González Braojos sacó fuerza de voluntad para compensar un padecimiento rebelde apoyado en la «casa del amor»

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

«Usted es diabético». Y Carlos Julio González Braojos se estremeció al escuchar el veredicto. Fue en mayo pasado cuando su glicemia provocada registró 29 milimoles por litro de sangre y 44 después de ingerir algún alimento en la segunda extracción.

¡Asombroso récord para las estadísticas médicas!

Rebasaba, entonces, las 200 libras. Comía alimentos sin límite. Sus remotos indicios eran micciones continuas y marcada sed. Llegó a beber hasta un litro de agua seguido, sin contar los dolores en las articulaciones, la vista borrosa a distancia y dificultades en la locomoción.

Asistió al médico, pero nunca imaginó tal diagnóstico. Sintió miedo al conocerlo. Estuvo 15 días ingresado, y por ese temor a enfrentar la vida le costó trabajo abandonar el hospital.

«Al principio las pruebas de orina me daban color ladrillo de manera permanente. Indicaron la insulina. Luego ya apareció el color verde en el reactivo. Me apoyaron con la Glibenclamida hasta que al fin dio azul como matiz normal.»

La inseguridad moldeaba su vida. El cantante y profesor de canto dudaba del próximo reencuentro con los escenarios. Poco a poco dominó la tensión. Exigía un cambio, y un compañero de trabajo lo motivó a fin de que asistiera al Centro de Atención y Educación al Paciente Diabético (CAED) de Santa Clara. Un día traspasó la puerta y encontró…

LA DOSIS EXACTA

Durante una semana recibió mucho afecto y marcados conocimientos. «Un verdadero magisterio. Aprendí que se puede comer de todo pero medido, sin alterar el esquema de alimentación que incluye: desayuno, almuerzo, comida y tres meriendas intercaladas con una de ellas antes de acostarse.»

Carlos Julio piensa ahora que una dieta sin ejercicios no conlleva a nada. «Hago tres caminatas diarias de media hora, junto a otras modalidades de ejercitación. Ingiero frutas y muchas verduras. Pude eliminar el café… En estos momentos peso 70 kilogramos, y lo más importante fue que cambié patrones de vida, ya el médico me retiró los fármacos y tengo niveles normales de glicemia.»

La fuerza de voluntad venció. Para él este centro —inaugurado el 26 de marzo de 2007— constituye la «casa del amor».

Ubicado en la Avenida 7 de Diciembre, número 18, entre Nueva Gerona y Capitán Velazco, próximo al hospital universitario Celestino Hernández Robau, ofrece consulta clínica, además de las correspondientes a podología, nefrología, oftalmología, angiología, dermatología y estomatología. En esta última dictan el diagnóstico con el remitido al área de Salud del paciente.

Son vitales, además, la labor de enfermería, psicología, el laboratorio clínico, los indispensables consejos nutricionales y las sugerencias relacionadas con la cultura física. También propicia, en frecuencia semanal, la consulta de riesgo preconcepcional dirigida a mujeres diabéticas en edad fértil.

El colectivo ha atendido a 811 personas. Antecedentes genéticos, patrones incorrectos de vida y la disminución de la actividad física facilitan la entrada de la diabetes mellitus que suma en la mayor de las Antillas más de 375 mil enfermos conocidos, con predominio del tipo II, no dependiente de insulina.

Unos mil niños del archipiélago portan la enfermedad incluida entre las diez primeras causas de muerte, y que cada 14 de Noviembre convoca al Día Mundial de lucha contra la dolencia, a tenor de que la DM afecta a una de cada 20 personas en el Planeta.

Carlos Julio González Braojos bien conoce las reglas del juego. Invita a compartirlas en pro de la prevención. Gracias a los doctores José A. Barón Ramos, Pedro Padilla Frías y a otros profesionales encontró los nuevos incentivos. Una pesadilla que, afortunadamente, no dejó secuelas renales ni en otros órganos.

Y muy en especial al colectivo del CAED que, según datos preliminares de una encuesta en proceso, el 80 % de quienes han pasado por el recinto santaclareño está compensado.
El cantante elevó su voz, vuelve a colorear la tesitura. Aprendió a vivir. Atrás las malas rachas… Con 69 años y abuelo de seis nietos asevera que nunca es tarde para abrazar la esperanza.

Realizan Jornada Territorial de Estomatología en Villa Clara

Realizan Jornada Territorial de Estomatología en Villa Clara

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Un ligero sangramiento durante el cepillado dental propicia el alerta sobre la posible existencia de la enfermedad periodontal que afecta tanto a las encías como al soporte de los dientes.

En ocasiones, transcurre sin síntomas ni dolores, pero las bacterias avanzan, se recrudece la placa o sarro dental, y el hueso que sostiene a las piezas se destruye, a la vez que aparecen otras manifestaciones más complejas como son las encías blandas, inflamadas o rojizas, dientes flojos y separados, secreción de pus entre la encía y el diente, y mal aliento continuo, por citar ejemplos.

Dicha temática conforma, entre otras, el programa del evento territorial ESTOMATOCENTRO 2010, que reúne en Villa Clara a especialistas de la región central del país y de provincias cercanas. Conferencias magistrales, paneles y temas libres sustentan el diálogo con intercambio de criterios sobre las técnicas más avanzadas en la especialidad a favor de preservar la salud bucal de la población.

También se valoran detalles concernientes a la Ortodoncia, o rama encargada de la corrección de los dientes y huesos posicionados de manera incorrecta, sin descartar la nada menospreciada incidencia del cáncer bucal, y lo concerniente a las prótesis dentales, con sesión específica en el evento.

El panorama dentario no resulta tan fácil como parece, pues vale señalar que una tensión extra sobre los músculos de la masticación genera dolores de cabeza o en otras partes como el cuello, los hombros y la espalda.

La jornada, con punto final este viernes 12, es auspiciada por la Facultad de Estomatología, de la Universidad Médica, Dr. Serafín Ruiz de Zárate Ruiz, que suma ya tres décadas de existencia y contribuye, con el aporte de todos los profesionales villaclareños, a que el territorio posea avances notorios en la especialidad a nivel nacional.

Exitoso el 97 % de cirugías del corazón por mínimo acceso

Exitoso el 97 % de cirugías del corazón por mínimo acceso

Este proceder, mínimamente invasivo y altamente dependiente de la tecnología, no solo se realiza en siete centros especializados de la capital, sino también en Santiago de Cuba y Villa Clara, gracias a la calidad científica del personal médico.

Por Ana María Domínguez Cruz

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Cuba muestra excelentes resultados en las cirugías del corazón por mínimo acceso desde que en 1985 se realizara la primera.

El éxito en este tipo de intervenciones se calcula por encima del 97 por ciento, y las complicaciones que se presentan son comparables con las que ocurren en países desarrollados. Lo anterior se conoció durante la XVIII Jornada de la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista (SOLACI) y V Región Centroamérica y del Caribe, que sesionó recientemente en nuestro país.

Este proceder, mínimamente invasivo y altamente dependiente de la tecnología, no solo se realiza en siete centros especializados de la capital, sino también en Santiago de Cuba y Villa Clara, gracias a la calidad científica del personal médico, explicó Ángel Obregón, jefe del Cardiocentro del Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas.

La publicación de un manual de la especialidad escrito por autores nacionales, que servirá de consulta a todos los profesionales, es una de las aspiraciones motivadas por el incremento de las cardiologías intervencionistas en el tratamiento de las lesiones coronarias en la Isla, precisó Obregón.

«Nos proponemos incorporar nuevas técnicas de mayor efectividad, las que pueden obtenerse a través de intercambios tan fructíferos como este, y continuar el desarrollo de este tipo de tratamiento en las cardiopatías congénitas en menores», añadió.

 La cardiología intervencionista es una de las ramas de la cardiología que permite el tratamiento de determinadas patologías, como las cardiopatías isquémicas, por medio de catéteres por vía percutánea.

Reorganizan sistema de Salud en Villa Clara

Reorganizan sistema de Salud en Villa Clara

El servicio de ambulancias del SIUM mantiene lo establecido. Solo cambian los detalles administrativos.

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Luego de un estudio realizado por el MINSAP, el sistema de Salud emprende los caminos del reordenamiento y la compactación de algunos servicios e instituciones. No fue al azar ni tampoco cosa de juego, según enfatizan funcionarios del giro que avalan los procederes de acuerdo a la densidad de población atendida en el área, el aprovechamiento de las disponibilidades humanas y tecnológicas, y la cantidad de pacientes que asistían en busca de mejorar su calidad de vida.

Los doctores Irina Hernández Cabrera, jefa del Departamento de Atención Primaria en la Sectorial de Salud en Villa Clara, Belkis Lorenzo González, al frente del Programa de Atención Materno-Infantil (PAMI), y Rafael Ibañez Azán, quien asume la jefatura de los servicios hospitalarios a instancia provincial, entre otros representantes, han aclarado dudas, inquietudes, y ¿por qué no? hasta inconformidades que originan la adaptación a estas realidades.

«No se trata de caprichos —sustenta Irina. Son fundamentos sostenidos por estadísticas, encuestas, y la propia vivencia en entidades del sector que datan de varios años, y permiten arribar a conclusiones en torno a dependencias y secciones subutilizadas. Todo esto sometido a un período de pruebas que permita corroborar o no la posición adoptada, y determinar, posteriormente, si resultan funcionales o deben reajustarse.»

Sobre la atención primaria recaen las mayores modificaciones en el afán de devolverle al plan del Médico y la Enfermera de la Familia su esencia de los primeros tiempos y que a través de los años ha sido, en parte, desvirtuada.  

Ahora los consultorios disponen de tres bases para sus funciones que incluyen: la asignación de galeno y enfermera de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. (con el horario de terreno contemplado). Otro grupo con extensión de servicio, de 5:00 de la tarde hasta las 8:00 de la mañana del siguiente día, y aquellos que regirán con guardia durante las 24 horas.

— Entre estos últimos ¿Cuáles se contemplan?

— Los seis policlínicos que varían su perfil al mantener los medios diagnósticos indispensables, pero que recesan las especialidades de cirugía menor, oftalmología, laboratorio de alergia, endoscopia, y optometría para ser recibidas por su población en el área de salud más cercana o en la cabecera municipal.

En estos casos figuran las unidades enclavadas en Jicotea (Ranchuelo), Mata (Cifuentes), El Santo (Encrucijada), Carrillo (Remedios), Isabela (Sagua la Grande), y el «Ramón Pando Ferrer, ubicado en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, de Santa Clara.

— Se habla de presencia de médicos y enfermeras durante 24 horas ¿Tendrán otras disponibilidades?

—  Mantienen los servicios elementales de laboratorio clínico, rayos X, y estomatología hasta las 5:00 de la tarde, si contaban con estas opciones en etapas anteriores.

En el caso de las llamadas especialidades de proyección comunitaria (urología y angiología, por citar algunas) se ofrecerán en el policlínico más próximo, según los días establecidos. En el caso de la población perteneciente al «Ramón Pando Ferrer» se compacta con su homólogo Capitán Roberto Fleites, de Malezas, en la capital del territorio.

—  Respecto a las dependencias con horario de 5:00 de la tarde a 8:00 de la mañana ¿Cómo se regirán?

— Tendrán guardia médica de acuerdo a la rotación del personal establecido por cada policlínico a fin de atender verdaderas urgencias.

HOSPITALES

Según los directivos del MINSAP el veredicto para realizar cambios en la atención secundaria responde al análisis en el último decenio en base a la utilización de las camas, la actividad quirúrgica, el cuadro de Salud, y otros detalles.

Villa Clara dispone de 12 centros hospitalarios (de ellos, 8 provinciales), y reajustan dos sus funciones: El hospital María del Carmen Zozaya, de Caibarién, y el instalado en Manicaragua que ya funge como policlínico con servicio de hospitalización.

—Detengámonos en el de la Villa Blanca

— Es el que recibirá un mayor reordenamiento, pues sus servicios lo acogerá el «26 de diciembre», de Remedios, que desde antes ejercía la cirugía general, la pediátrica y todo lo concerniente a los partos. En Caibarién solo se realizaban intervenciones de ortopedia, urología y otorrinolaringología.

— Sin embargo, las condiciones actuales del Hospital de Remedios reclaman urgentes remodelaciones…

— Existe un plan para esto que abarca salas y la adición de otro salón quirúrgico para sumar tres, con sus correspondientes mantenimientos. Se amplía la unidad de terapia intensiva de cinco a nueve camas, y tampoco escapa el estado de la red hidrosanitaria, entre otros objetivos ya cumplimentados o en fase de ejecución paulatina.

— ¿Y el local del Hospital caibarienense ¿Qué funciones tendrá?

— Vale aclarar que Caibarién dispone de dos policlínicos que mantienen invariables sus servicios y especialidades, pero este municipio solo disponía de un Hogar de Ancianos exclusivo para hombres con pésimas condiciones estructurales, por tanto el recinto del Hospital será el destinado a los ancianos con la particularidad que también admitirá a mujeres, y tendrá ampliación de camas.

PROGRAMA MATERNO-INFANTIL

En la actualidad Villa Clara mantiene los registros más bajos de mortalidad infantil en el país con 2,6 por mil nacidos vivos, en tanto cinco municipios: Quemado de Güines, Sagua la Grande, Encrucijada, Remedios y Camajuaní no conocen de decesos en menores de un año en los 10 meses transcurridos.

En torno a los hogares maternos, el territorio disponía de 29, con 294 camas, que no en todos los casos presentaban un índice ocupacional mayoritario.

El momento impone compactar 17, y dejar 12.

— ¿De qué manera se reestructuran?

— Siete de ellos quedarán sin variaciones, y cinco cesan como unidades independientes para sumarse a las instalaciones de Salud enclavadas en el propio municipio.

Estos últimos son: Corralillo, que pasa al policlínico de la cabecera, al igual que el de Cifuentes. En el caso de Encrucijada se suma al policlínico de Calabazar, el de Caibarién, a la unidad número 2 de este territorio, y el de Ranchuelo radicará en el poblado de Esperanza.

— ¿Quemado de Güines y Camajuaní? 

— Las quemadenses que requieran este tipo de atención la recibirán en el de Sagua la Grande, y las de Camajuaní acudirán a Remedios, ya que en cada caso se amplía a 30 capacidades.

— ¿El número de camas a nivel provincial tiene redución? 

— Solo se pierden 12 camas respecto a las 294 existentes anteriormente.

ATENCIÓN ESTOMATOLÓGICA

Sin grandes cambios, la Estomatología villaclareña reporta algunas modificaciones. La Clínica de Escolares, que radicaba en Santa Clara, es una de estas.

—  Los alumnos de la capital provincial ¿dónde recibirán atención a partir de ahora?

— Tanto la profilaxis como el resto de las acciones se brindarán en las áreas de Salud donde está enclavada la escuela.

— Sin embargo, los establecimientos de Encrucijada y Remedios también sufren variaciones.

— El primero se incluirá como un servicio del policlínico Abel Santamaría, mientras el perteneciente a la Octava Villa se anexa al del área de salud existente en la cabecera.

El resto de las instalaciones mantienen su perfil.

SISTEMA INTEGRADO DE URGENCIA MÉDICA (SIUM)

Numerosas inquietudes ha generado el destino del parque de ambulancias. Reafirman los funcionarios que los cambios sustanciales abarcan los roles administrativos y no el servicio a los necesitados.

La provincia disponía de 13 bases (una por cada municipio), y quedarán seis: Corralillo, Santo Domingo y Manicaragua, en tanto la de Remedios atenderá a Caibarién y Camajuaní; Sagua la Grande  asume a Quemado de Güines y Cifuentes, y Santa Clara acogerá, además, a Ranchuelo, Encrucijada y Placetas.

— ¿Desaparecen las ambulancias de estos municipios?

— Es erróneo pensar así. Los equipos permanecerán en cada territorio. Lo que cambia es el control administrativo, pues la Unidad Provincial se mantendrá en Santa Clara, y desde aquí se ordenará a las bases municipales que procedan al servicio solicitado siempre que el paciente reúna los requisitos.

— ¿Varían las vías de solicitud establecidas?

— No hay cambios en este sentido.

— En cuanto a los MEDIBUS ¿algo diferente?

— Tampoco tienen variaciones, sobre todo para el traslado de enfermos desde los municipios hasta instituciones establecidas en la capital del territorio.

Trillizas de Villa Clara arriban a su noveno mes de vida

Trillizas de Villa Clara arriban a su noveno mes de vida

Ariel Valdés Sánchez, el progenitor de Carla, Camila y Alejandra, a su paso por Santa Clara hace solo unas horas.

Texto y foto: Ricardo R. González

Faltan solo días para que cumplan su noveno mes de vida, pero lo cierto es que Carla, Camila y Alejandra, las últimas trillizas registradas en Villa Clara y que llegaron al mundo el pasado 8 de febrero, hacen las delicias de sus padres, allá en Remedios.

Hace solo unas horas, Ariel Valdés Sánchez, estuvo por Santa Clara y confesó que Carla suma ya 20 libras, mientras Camila y Alejandra sobrepasan las 17.

«Ya las distinguimos una de otra sin equivocaciones, y cada una tiene sus características particulares.», afirma el padre que al reiterarle la pregunta de que si se decide a la búsqueda de los varones exclamó un prolongado ¡Ehhhhhhhhhhhhh!

Al menos las niñas crecen sin contratiempos, y los dejo con…

LA VERDADERA HISTORIA  

Todavía preguntan cómo Yuday Hernández Medina sostuvo, con apenas 111 libras repartidas por toda su anatomía, una sobrecarga divina que fue creciendo dentro de un vientre nada pronunciado.

Increíble, pero cierto, y más cuando en la mañana de este lunes 8 de febrero los salones del hospital ginecobstétrico Mariana Grajales, de Santa Clara, recibieron a tres criaturas con escaso intervalo de tiempo entre una y otra. Tras la cesárea, las balanzas indicaban 4 libras y 4 onzas, 4,3 y 3,5 de peso en las recién llegadas al mundo.

Ahora Ariel Valdés Sánchez, el progenitor de 39 años, enfrenta el crucigrama de los días, y no escapa de bromas picaronas relativas a su buen averaje. Lo cierto es que apenas se ha marchado de la institución, y junto a Yuday forma una excelente pareja comunicativa que explica lo inusual de este embarazo devenido…

COMEDIA EN CASA 

El matrimonio tiene a Gretel Valdés Hernández, la primera hija que suma ya 12 años, pero todos deseaban incrementar la familia. Pasaron años, y… nada. El proyecto quedaba en espera.

«Incluso —sustenta Ariel— yo sentía molestias y debía operarme de varicocele. Nunca lo hice, me decían que con eso era imposible batear… Por su parte, Yuday decidió retirarse el anticonceptivo para tener un pequeño descanso. Pensaba en sus 34 años y en los peligros de lanzarse a la aventura, pero… ¡ya tú ves lo que ocurrió!»

Al poco tiempo, comenzaron en ella malestares extraños. Los exámenes investigativos, un ultrasonido…  ¡Gravidez a la vista!, decretada por el especialista. Sin embargo, lo significativo del caso estriba en que las trillizas fueron apareciendo en cada una de las pruebas ultrasonográficas.

«En el primero se detectó solo el embarazo. Cual sería nuestro asombro al asistir al segundo y escuchar: «no es una, ahora son dos», y ya en el tercero llegó lo inesperado…, la familia crecería en tres.»

Ariel se rascó la cabeza y a su cónyuge le dio por reírse. En ese momento el cielo pareció unirse con la tierra, mas siempre resultó algo deseado.

Para lograrlo Yudai enfrentó sacrificios. Ingresó en el Hogar Materno manicaragüense desde el 21 de septiembre pasado. Ella lleva una minuciosa cronología, y sabe que fue justamente a las 16 semanas.

«La familia de mi esposo es de Remedios, incluso mi dirección está por allá, y decidimos trasladarnos hacia esa villa a partir de la semana 22. Como soy muy disciplinada interné el 2 de noviembre (del pasado año) en el Hogar de esa localidad.»

E indagando en las causas de esta impactante fecundidad aparece que en la familia de la muchacha existen antecedentes de partos gemelares, una de las causas que facilitan la aparición de más de una criatura.

En la tarde del jueves visitamos a la pareja en la institución hospitalaria. La madre había marchado a la sala de cuidados especiales para lactar a las pequeñas en acto que asume cada tres horas. Las trillizas evolucionan de manera satisfactoria, y no están acopladas a ningún equipo.

Dice mamá que la de menor peso al nacer es quien siempre tiene ojos abiertos a la hora de recibir el alimento.

En verdad, faltan palabras, por parte de los padres, para agradecer tantas atenciones. Desde la detección del embarazo en Manicaragua, la estancia en Remedios y la llegada a Santa Clara donde Yudai permanece hospitalizada desde el 4 de enero al cumplir su semana 31 de gestación.

Entre llamadas telefónicas, visitas de conocidos, y de aquellos que ya saben del caso transcurre la vida en el cubículo en el que, hasta el mismo jueves, aun no se había decidido el nombre de las bienvenidas criaturas.

«De hoy no puede pasar», acordó la pareja una vez que la madre regresaba de lactar a sus hijas.

Y acto seguido le dijeron al reportero. «Te llamamos a la casa para que tengas la primicia.»

Lo cumplieron. Pasadas las 10.00 de la noche de ese jueves, y luego de un amplio debate, Ariel comunicaba que por mutuo acuerdo serán Carla, Camila y Alejandra. 

Anécdotas hay para contar de este matrimonio que recibirá el 14 de Febrero de una manera especial. Por su parte, Gretel, la hermanita de 12 años, ya conoció a sus seguidoras, y vive emociones intensas.

A Yudai le practicaron la histerectomía, y no podrá cumplir uno de los anhelos de Ariel.

— ¿Cuál?

— Tener aunque sea un varón, pero uno…, no tres.

— Y aun así, ¿un matrimonio feliz?

 — No lo dudes. Nuestros hijos son deseados, aunque a partir de ahora cambie por completo el sentido de la vida, y contemos hasta estrellitas para tratar de conciliar el sueño.