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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Primer ministro de Timor Leste expresa complacencia por visitar Cuba

Primer ministro de Timor Leste expresa complacencia por visitar Cuba

La Habana, 25 feb (PL) El primer ministro de Timor Leste, Kay Rala Xanana Gusmão, expresó hoy su complacencia por visitar Cuba, en el inicio de su primera visita al país caribeño.

Tras ser recibido por el vicecanciller Marcos Rodríguez, el también titular de Defensa y Seguridad manifestó su admiración por Cuba y su cariño por el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, destacó un reporte de la Agencia de Información Nacional.

En el habanero aeropuerto José Martí Xanana Gusmão recordó momentos de su encuentro con Fidel Castro en Kuala Lumpur, Malasia, en ocasión de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados en 2003.

Durante su primera estancia en el país caribeño, el visitante dialogará con el primer vicepresidente José Ramón Machado Ventura y cumplirá otras actividades.

El jefe de gobierno timorense, de 64 años, fue un líder guerrillero de su país que sufrió prisión de 1992 a 1999 y tres años después, en 2002, se convirtió en el primer presidente de aquel pequeño Estado insular de poco más de un millón de habitantes.

Tras establecer relaciones diplomáticas en mayo de 2002, Cuba colabora con Timor Leste en Salud, educación, energía, agricultura y minería.

BIOGRAFIA DEL PRIMER MINISTRO

Kay Rala Xanana Gusmo nació el 20 de junio de 1946, en la localidad de Manatuto, Timor- Leste, en el seno de una familia humilde y numerosa.

A partir de 1975 desempeñó un papel destacado en la tarea de reorganizar el movimiento independista de Timor-Leste. En marzo de 1981 fue electo líder de la Resistencia y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Timor-Leste. Después de 17 años en la lucha guerrillera fue capturado y sufrió prisión entre 1992 y 1999.

En abril del 2002 fue electo Presidente de Timor-Leste y tomó posesión del cargo el 20 de mayo de ese mismo año. Fungió como Presidente de la República hasta el final de su mandato en mayo del 2007.

En abril del 2007 fue electo Presidente del partido político Consejo Nacional para la Reconstrucción de Timor (CNRT). En las elecciones de ese año, su partido formó una coalición con otras fuerzas políticas, que permitió componer un nuevo gobierno, convirtiéndose Xanana Gusmo en primer ministro de la República de Timor-Leste, cargo que ha ocupado hasta la actualidad.

Además, en estos momentos desempeña las responsabilidades de ministro de Defensa y Seguridad de su país.

La dulce nevada de Fina García Marruz

La dulce nevada de Fina García Marruz

Luis Manuel Pérez Boitel  prestigia las letras villaclareñas.

Por Ricardo R. González

Una vez le preguntaron a Fina García Marruz el por qué rehusaba el furor de las entrevistas, y con la maestría que le caracteriza respondió que prefería su comunicación con el silencio porque «sin el no se podrían dar la poesía, la música, ni el encuentro con uno mismo».

Por estos días en que los libros se ponen de acuerdo e invitan a descubrir los conocimientos resulta un buen pretexto para situar nombres en su justa dimensión. Y de ello se encargó el poeta y abogado villaclareño Luis Manuel Pérez Boitel durante su conferencia: Fina, una dulce nevada está cayendo, que ocupó la sesión vespertina de este viernes en el Centro Provincial de Patrimonio.

Al decir de muchos, constituye la poetisa viva más importante de las letras hispanoamericanas. Así lo considera Roberto Fernández Retamar, y también resulta una opinión compartida por Miguel Barnet, pero de lo que no cabe duda es que forma parte de la vanguardia artística y literaria de una época en la que nutre su pluma con una sensibilidad exquisita.

Martiana por excelencia e integrante de aquel grupo Orígenes junto a su compañero Cintio Vitier, José Lezama Lima, Eliseo Diego y Virgilio Piñera, entre otros grandes de las letras y el arte cubano de todos los tiempos, sería injusta la mirada unilateral hacia su obra poética, ya que el ensayo encuentra en ella una vibrante exponente.

Sus juicios acerca de Martí, en coautoría con Cintio o en solitario, los convierte en genuinos descubridores del pensamiento del mayor de todos los cubanos.

Sin embargo, ella está ligada a los versos de Neruda, de Gabriela Mistral, de Vallejo, de Lezama, de Dulce María Loynaz… en el esfuerzo increíble por preservar ese patrimonio en bien de los pueblos.

Hay versos que son símbolo de fe. Tal es el caso de Fina García, quien considera que la música fue la primera poesía que le invadió el alma.

«Lo que más amo sobre la tierra, después de la luz, es la música, igual que Cintio. Para mí es más fuerte, casi, que la poesía. La música es mi madre, mis hermanos, mis hijos, mi familia», declaró en una oportunidad en la que hizo pública algunas de sus confesiones.

Y entre múltiples premios, entre las alabanzas que ha ganado por su propio talento, entre ese espacio reservado que no admite suplantarlo Fina prefiere su casa, sus amigos, los recuerdos de antaño ante que las glorias.

Como bien dijo una vez: « He tenido suerte, porque nunca necesité llevarle a nadie mis poemas. Tenía en la casa a Cintio y a Eliseo, y como amigo a José Lezama Lima.»

Y creo que el mensaje final dejado por la conferencia de Boitel, el joven remediano multilaureado y con obra publicada en España, Argentina, Estados Unidos, Puerto Rico… y en Cuba, impera el rescate de los imprescindibles.

Samuel Feijó es un ejemplo, y Fina García Marruz pudiera ser otro, si se tiene en cuenta que defender nuestra cultura reafirma la identidad de todo un pueblo.

Entonces, bien vale esa dulce nevada por Fina en una tarde de Feria en Santa Clara.

Viernes de Feria

Viernes de Feria

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Es francamente indescriptible ver el rostro de los infantes al abrir un libro, y tratar de apropiarse de ese manantial de conocimientos.

Cada uno lo interpretará a su manera, y a partir de ese hecho comenzarán a tejerse las fantasías encarnadas en personajes para darles vida.

Y el público infantil tiene su espacio en la Feria del Libro. Por ello hoy, a las 10:00 a.m. la presentadora de TV, animadora y santaclareña, Yumié Rodríguez González, tomará las riendas del proyecto Sueños por contar para nutrirlo con su libro Finca La Mermelada, en las áreas del Centro de Desarrollo de la Danza y el Teatro.

Además del texto, en el que seguro trata de revivir ese niño que cada quien lleva dentro, está su espectáculo en el que la línea conductiva es la interacción con esas maravillas devenidas esperanza del mundo.

Algo similar ocurrirá en el Centro Cultural El Mejunje cuando el reloj marque las 2:00 de la tarde.

Mientras tanto, la Casa de la Cultura Juan Marinello, que se ha convertido, por estos días, en una especie de palacio de la literatura infantil propiciará la bienvenida a dos textos durante la mañana:

Muchacho, de Alfredo Delgado, y La herida abierta, perteneciente a esa grande de América que es Gabriela Mistral.

También por la tarde, desde Remedios llegará su Grupo de Teatro Guiñol a fin de deleitar a los pequeños.

La Feria se mueve por varios puntos de la ciudad, y su programa principal anuncia en la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, la presencia de Daniel Chavarría con su volumen El aguacate y la virtud, uno de los más esperados del evento, y el mismo sitio acogerá, en la tarde, a Eduardo Torres Cuevas para abordar aquellas aristas que se propuso con El hallazgo de la virgen de la Caridad del Cobre.

Cerquita del Parque Vidal, en el Centro Provincial de Patrimonio, hay espacio reservado para que a las 9:30 a.m. se desarrolle una Mesa Redonda con sugestivo título: El Caribe que nos une: mediterráneo americano? Moderada por Irán Cabrera, y que tiene entre sus panelistas a los profesores Manuel Martínez Casanova, Ileana Margarita Rodríguez Martínez, Silvia Padrón Jomet, y Arnaldo Toledo.

Casi al entrar la tarde, desde el propio lugar, Luis Manuel Pérez Boitel, una de las personalidades que prestigian tanto la poesía como la prosa villaclareñas, asumirá la conferencia Fina, una dulce nevada está cayendo.  

Y por El Mejunje se abrirá el diálogo con Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) en torno a los escenarios de educación e inclusión.

Un nuevo espacio trae esta edición de la fiesta del libro al hacer de una reciente librería abierta en el boulevard de la urbe el espacio que rinde tributo a los pueblos del ALBA y al Bicentenario mediante la promoción literaria.

Cuentos macabros, de Rubén Darío, y Metal del diablo, de la autoría de Augusto Céspedes ocuparán la primera sesión matutina, seguidos de los Cuentos para soñar un país (antología) y Hacia una narrativa afroecuatoriana, de Frank Miranda Robles.

Son algunas de las pinceladas de este viernes en una ciudad que abraza al libro y al caudal de conocimientos implícitos.

«Con 2 que se quieran» Reynaldo González (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Reynaldo González (Parte I)

 “Hay que hacerse gente”

Amaury Pérez. Buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”, como siempre digo en el corazón de Centro Habana, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC. Hoy está de invitado, honrando con su presencia nuestro pequeño espacio, el eminente escritor cubano Reynaldo González. ¿Qué tal, Rey, cómo estás?

Reynaldo González. Pues muy bien, encantado de la vida, encantado de estar contigo.

Amaury Pérez. Es una vieja amistad que vamos a intentar trasladar a la televisión.

Reynaldo González. Sí señor, “Con 2 que se quieran” y un viejo amor.

Amaury Pérez. Un viejo amor. La primera pregunta es: ¿qué significa ser Miembro de Número de la Real Academia…

Reynaldo González. …De la Academia Cubana de la Lengua, que está vinculada con la Real Academia.

Chico, es tener una distinción por haber usado el idioma y por estarlo usando y dentro de lo posible, contribuir a que se use bien, se estudie, se conozca, no se maltrate, porque el asunto es que la prisa ha ido convirtiendo, no el nuestro, todos los idiomas, en una bagatela y hay que impedir que la prisa acabe con tantas cosas como ya ha ido acabando…

…Porque estamos rodeados de una prisa, de una turbulencia que va arrastrando las virtudes, va arrastrando los afectos, va arrastrando tantas buenas cosas; es como una especie de ciclón, que ha ido acabando con tantas cosas… ¿Sabes que el Miembro de Número es de nominación y por votación secreta y directa? Yo saqué el total de votos; fue por unanimidad.

Amaury Pérez. Pero, ¿por qué de Número?

Reynaldo González. De número, porque ocupa un número, son 28 porque son los números de las letras del alfabeto. Aparte de eso puede ser que se trabaje con las letras mayúsculas para multiplicar los miembros en el país donde haga falta hacerlo. Y el que no vive en la ciudad donde existe la Academia, puede ser miembro correspondiente de la Academia. Nosotros tenemos miembros correspondientes que son personas que viven en otros países, pero son grandes personas que nosotros queremos tener cerca en el afecto y en el trabajo también.

La palabra “de Número” es por los sillones; usted ocupa el sillón tal y a mí me tocó la T de Santo Tomás de Aquino, y eso me alegró mucho.

Amaury Pérez. Aparte de lo que usted me dijo, de tratar de que el idioma no se maltrate, etc. En un país donde el idioma es tan cambiante, como el nuestro, donde aparecen palabras nuevas constantemente, ¿qué hacen ustedes?, ¿aceptan esas palabras?, ¿las discuten?

Reynaldo González. Aquellas que vale la pena incorporar se incorporan, hay palabras que pasan y desaparecen; hay muchos modismos que quedan después. Y hay otras palabras que creemos que estamos inventando y resulta que están en el idioma del Siglo XV. De momento me he encontrado palabras -¡Ah, esto!, ¿será un cubanismo?-, la buscas y está allí, ya existía. Cuando trabajas con un diccionario etimológico encuentras realmente que esa palabra existe, que está ahí.

Amaury Pérez. Y para que un intelectual pueda ocupar una silla de estas ¿tiene que fallecer la persona que la ocupaba?

Reynaldo González. Sí, lamentablemente, la vida sigue a la muerte. Por ejemplo, este año hemos perdido a Ángel Augier, quien murió de 99 años, llegando a su centenario.

Yo le decía: “Usted va a ser el Presidente del Comité Pro Centenario de Ángel Augier”. Ahora que murió Ángel, habrá que buscar un sustituto que lo merezca. Preferentemente filólogos, también intelectuales porque visten bien, o porque sus obras lo ameritan.

Yo recuerdo que lo que aceleró mi entrada a la Academia fue mi novela Al cielo sometidos, que fue un juego con el idioma del Siglo XV, de tal modo que la gente creía que estaba leyendo una novela en español antiguo; utilicé algunos trucos, un español virtual que yo creé para eso. Eso sorprendió a mucha gente.

Amaury Pérez. Ya hablaremos de Al cielo sometidos,  una novela que a mí me parece fantástica. Ahora, una de las cosas que a mí, enseguida que pensé en entrevistarlo, en invitarlo al programa, siempre dije: cuando pienso en Reynaldo, además de su literatura, de su ingenio, de su inteligencia y de su belleza, que todavía la conserva…

Reynaldo González. Muchas gracias por el piropo.

Amaury Pérez. …siempre pienso en su sonrisa. Reynaldo es un hombre que siempre se está riendo.

Reynaldo González. Quizás por aquello de “al mal tiempo buena cara”, ¿no?, no me enseñaron a quejarme: aunque te duela, no te quejes. Quejarse busca más desgracia. Hay dos cosas que atraen mucha desgracia: la queja y la tacañería. El tacaño muere solo y pobre. Está escrito. Por eso los gitanos dicen: si tienes tres, puedes dar uno; si tienes cinco puedes dar dos, pero nunca des más de lo que tienes, pero no dejes de dar, porque el tacaño muere solo y triste.

Amaury Pérez. Y también decía la Madre Teresa: hay que dar hasta que duela.

Reynaldo González. Eso es muy femenino. No es mi caso. (Risas)

Amaury Pérez. Reynaldo, usted es Premio Nacional de Literatura. ¿Uno siempre merece los premios?, en lo profundo de su vanidad. Está en su casa y dice: me dieron el Premio, me lo merezco, ¿o duda?

Reynaldo González. Mira, ese es un pensamiento mezquino. A uno le dan los premios… y si los premios vienen, bien, pero no hay que envanecerse con ellos. Yo estoy muy contento con mis seis Premios de la Crítica, porque son por libros específicos… El Premio Nacional de Literatura es un regalo que te da el país, un reconocimiento alto, pero nunca olvido aquellos premios que fueron por libros específicos. Seis es una escala, ¿no?, y ser Premio Nacional de Literatura te complica más… si yo mañana hago una chorrada y escribo una tontería, dicen: “mira, mira, lo que hacen los Premios Nacionales de Literatura”, ¿comprendes?, Creo que hay que tener más cuidado a partir de ahí.

Amaury Pérez. Pero en el discurso, precisamente en el discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura, usted dice, voy a citar: “Más hecho a homenajear que a recibir honores, ante el Premio Nacional de Literatura, vivo una pausa en un largo camino entre el ayer que fui y el que ahora soy.” ¿Qué hay del que fue en el que es?, sería mi pregunta.

Reynaldo González. Uno cambia y sigue siendo el mismo, hay muchísimo, porque uno olvida pero no perdona, o uno perdona pero no olvida. Y porque uno recuerda para crear, en el caso de un narrador, en el caso de un escritor; uno vive también del pasado, uno succiona del pasado lo bueno, y lo malo te deja una resaca amarga, ¿no?. No vas a dejar de ser tú nunca, vas a ser tú con añadidos, con enriquecimientos y ojalá todos esos añadidos sean bondades. Porque el camino del hombre está previsto que sea hacia la perfección. La perfección no puede vivir sin bondades. Del pasado, uno se propone -es mi caso-, recordar aquello que te enriqueció -a veces, hasta los golpes enriquecen-. Uno no es igual cuando ha sufrido. He tenido hostilidades, dificultades que no me merecía, o que no esperaba y, al mismo tiempo siempre hubo alguien que me tendió la mano y me hizo sentirme no tan solo en el mundo. Hubo momentos en que, realmente, Amaury, me sentí muy solo, una soledad pavorosa, pero esa mano de alguien, que a lo mejor no se dio cuenta, me hizo entender que la vida no terminaba ni iba a ser peor, iba hacia adelante, iba a mejorar.

Uno no camina para atrás, eso lo hacen los cangrejos; el ser humano camina, después dobla, pero camina siempre hacia delante. Tenemos esa virtud. Y eso te hace mirar el horizonte, el horizonte nunca es triste, aunque en una isla el horizonte es mar, y a veces se siente la insularidad muy marcada en una isla. Caminas, el mar, caminas, el mar, pero ahí adentro, hay un montón de personas que te quieren.

Amaury Pérez. Bueno, ahora se le dedicó la pasada Feria  del Libro. Cuando se enteró de que le iban a dedicar la Feria del Libro, ¿en qué pensó enseguida?

Reynaldo González. Lo primero que pensé es si me lo merecía.

Amaury Pérez. No, pero enseguida uno piensa en las reediciones. Es la oportunidad de que te reediten toda la obra, ¿no?

Reynaldo González. A mí se me convirtió en un problema. Mira, algunos libros no fueron tecleados antes en computadora, ¡imagínate esto!. Tenía yo que revisarlos como nuevos, no hay pesadilla peor. Entonces, por otra parte, decía: si los cambio y los mejoro tanto, ya no soy aquel que los escribió.

Amaury Pérez. Claro.

Reynaldo González. Ahora le voy a insertar aquel conocimiento, utilizar ardides, truquitos, palabras que tienen otro significado y que mejoran aquellas.

Amaury Pérez. Sí, un libro reescrito

Reynaldo González. Reescribí un libro, una novela.

Amaury Pérez. Sí, ¿cuál?

Reynaldo González. Siempre la muerte, su paso breve.

Amaury Pérez. La que fue mención del Premio Casa de las Américas.

Reynaldo González. Mención del Premio Casa de las Américas.

Amaury Pérez. En el 68.

Reynaldo González. Sí, pero esa novela tiene su novela. ¿Puedo contártela?

Amaury Pérez. Sí, claro, claro.

Reynaldo González. Mira, cuando escribí esa novela tenía 27 años, era muy atrevido. Yo estaba muy informado de las modernidades, estaba muy al día. Trabajaba en el Consejo de Cultura recibiendo los libros de literatura y poniéndolos en las bibliotecas y me propuse hacer una novela corta. Pero todo el mundo cuenta la novela: un paseante que va por la calle, cuenta la novela, y eso era muy difícil de llevar y además usé mucho la segunda persona. Se dice que yo fui el que introdujo la segunda persona en Cuba. Yo no me engaño, eso lo hizo Carlos Fuentes, en Aura, en México y es una maravilla, un recurso muy caprichoso. Al personaje central le cuentas su novela, le cuentas qué le pasó.

Pero esta novela tenía algunos momentos difíciles, en un momento en que afloraba una concepción nueva, completamente ridícula, estrecha, totalmente desencontrada con la sentimentalidad y la sensibilidad cubanas, y yo tenía tres héroes en la novela. Uno propiamente héroe, el conductor de un proceso revolucionario en medio de la lucha clandestina contra Batista. El otro es un homosexual, que realmente era la joya de la corona, porque era divertidísimo.

Amaury.Pérez Es un personaje muy divertido en la novela.

Reynaldo González. Nadie se ha preguntado qué le pasó a Silvestre. Yo le puse Silvestre, porque una persona como él se da como la verdolaga. Y el tercero es el protagonista, que es un adolescente que empieza a vivir admirando a uno y al otro y siguiendo al héroe, porque se está integrando a la Revolución.

Pasa el tiempo y pasa un águila por el mar y en 1982, me la piden para publicar y ahí sale la segunda versión. Pero te digo la verdad, todavía sin Silvestre. Pues ahora, tú has dicho hoy, hemos hablado del premio tal, del premio más cual, que me dedican la Feria y todo eso, pues es en este momento en que va la novela como yo la concebí.

Amaury Pérez. Pero, ¿el personaje Silvestre, el que usted rescató ahora, es el que usted tenía en su imaginario entonces o es el que ha llegado con los años, el que le ha traído el devenir?

Reynaldo González. No, no, está el de entonces. Todo eso que corté, como en el cine, lo guardé en un sobre amarillo. Y ahora lo saqué y lo incorporé.

Amaury Pérez. Entonces ha servido, entre otras cosas, aparte de que le dedicaron la Feria del Libro, para sacar Siempre la muerte, su paso breve como lo soñó Reynaldo.

Reynaldo González. Pues sí, como fue pensada, como lo soñé.

Amaury Pérez. ¿Y Miel sobre hojuelas? Por qué no hablamos de ese primer libro, de ese libro iniciático de cuentos…

Reynaldo González. Sí, pero a mí no me gustaba ya casi nada, era un libro muy hemingweyano. Era un libro con muchas influencias de mis primeras lecturas. Es el libro que escribo a los 24 años. Yo he sido muy precoz para tener una primera novela a los 27, y la gente no sabe que a los 19 hice una y tuve la inteligencia de quemarla. En un rapto de lucidez la quemé.

Amaury Pérez. Como Carlos Manuel Loynaz.

Reynaldo González. Estaba por allá, sí. Ese libro yo no lo quiero tanto. Todo el mundo paga un diezmo que es contar aquello que vivió y el gran reto del escritor es después contar lo que no ha vivido, lo que le ha ocurrido a otros. Es ahí donde se empieza a sentir uno más escritor, claro, es más difícil. Es más difícil imaginar, concebir.

Cuando yo leo la novela tuya, donde hay dos mujeres, dos mujeres que son impresionantes y un pajarito que detona la novela, me doy cuenta que ya tú empezaste a escribir lo que no has vivido tú. Y te voy a decir, no te voy a tirar piropos, pero, el comienzo de esa novela es tan particular, tan peculiar. ¿Tú has leído El cuarto de Jacobo, de Virginia Wolf? La señora Flanders está escribiendo una carta y mira y de momento se da cuenta que hay lluvia, que está lloviendo y es que la señora Flanders está llorando. Ese truco de Virginia Wolf está en tu primera novela.

Amaury Pérez. Reynaldo, ¿qué leía usted de niño en Ciego de Ávila?

Reynaldo González. De todo, a lo bestia. Un niño en el trópico, en Ciego de Ávila, con los aguacates que los puedes coger con las manos, y de momento sufriendo por los diálogos sartreanos de los personajes de la posguerra. Te das cuenta que era un sin sentido y aún con sentido. Y leí también los clásicos, leí mucho los clásicos.

Amaury Pérez. Pero también oía mucho la radio.

Reynaldo González. Y tenía la radio. Has hecho bien en recordarme Tarzán, Leonardo Moncada

Amaury. Tamakún

Reynaldo. Tamakún, el vengador errante. Bueno, bueno, bueno y Héroes de la justicia. Y sobre todo las novelas lacrimógenas al por mayor. Era más pañuelo que oído.

Amaury Pérez. Bueno de ahí sale Llorar es un placer, ¿no?.

Reynaldo González. Bueno, después con los años me puse a escribir, pero no como se quiere ver para atacar a la radio. No, al contrario, creo que escuchar la radio fue muy formador y animó mucho la vida del hogar cubano. Era mejor ese refinamiento falso, si se quiere, que la bullanguería y la vulgaridad que predominaba y que con los años ha ido in crescendo y que creo que ahora tenemos que hacer realmente una campaña contra la vulgaridad.

Amaury Pérez. Reynaldo, ¿cómo era su vida de familia en Ciego? ¿Cómo era la casa? ¿Cómo era su relación con su mamá?

Reynaldo González. Una casa pobre, construida sin mano de obra pulida, tres niños con una madre viuda que trabaja para mantenerlos y para hacer posible que vayan a la escuela. No tuvimos universidad, naturalmente. Además, la universidad estaba cerrada, al final, cuando nos hubiera correspondido.

Una vida pobre, pero con una alegría interna. Yo no recuerdo con tristeza esa pobreza. Yo hice de todo para vivir; el niño que limpia piso, el niño que vende naranjas, que vende aguacates o pasteles. Pero que tiene que tener una sesión para estudiar. O vas por la mañana a trabajar o vas por la tarde, pero una de las dos sesiones a la escuela.

Y yo soy ese niño que crece mimado y al mismo tiempo con el rigor de la pobreza. Vaya, recuerdo ir hasta la biblioteca de Ciego de Ávila porque ha llovido y los zapatos no tienen calzo, voy con los pies en el agua prácticamente, escondiendo los piecitos para que no me los vean. Porque mi hermano mayor me depositaba allí y se iba a noviar con las muchachas, ya era mayor y yo ahí.

Amaury Pérez. ¿Usted es el menor?

Reynaldo González. Yo era el niño, el bebito sí, el más pequeñito de la familia, éramos tres y madre que murió muy joven, murió de 42 años, yo creo que se agotó de trabajar tanto.

Amaury Pérez. Ah, caramba.

Reynaldo González. Pero bueno, ahora no nos vamos a poner en eso. Tú me hablaste de la sonrisa, mi madre era encantadora, sonriente. Para tenernos cerca nos enseñó juegos de cartas -yo te sé jugar brisca, carta tasajo, tute, tute subastado, otro juego infame que se llama machuca. Todo eso, vamos ahora a jugar esto, porque así nos tenía al alcance de la vista y era la gallina con los pollitos y eso nos alegraba muchísimo, nos hacíamos cuentos… ¿qué leíste? Llegaba con los muñequitos del domingo. Mi madre trabajaba a veces de criada y traía los periódicos dominicales, no porque estábamos suscritos en mi casa, olvídate de la posibilidad, venían en los semanarios, pues todo eso fue formando algo que después es el escritor, yo era muy atrevido para hacer las cosas que hice, porque creía que era fácil como tanta gente cree que escribir es fácil sin darse cuenta de que es una pesadilla.

«Con 2 que se quieran» Reynaldo González (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Reynaldo González (Parte II)

Amaury, Reynaldo, la actriz Isabel Santos y Rafael Solís, director de fotografía de "Con 2 que se quieran".

Amaury Pérez. Lo que pasa que es una pesadilla a veces muy bien recompensada.

Reynaldo González. Bueno, sí, y gozosa, porque esa gente que dice: cómo yo sufrí para escribir esto. Ay, pero qué bobería, si yo sufriera no escribiría, porque yo no soy…

Amaury Pérez. No soy masoquista.

Reynaldo González. Yo no soy masoquista, si voy a sufrir no me pongo a hacer eso, me pongo a jugar dominó, que es lo que hacen otras personas.

Amaury Pérez. Reynaldo, ahora en la Feria del Libro se editó este libro: Reynaldo González: Lezama revisitado.  Independientemente de las cosas que siempre se ponen atrás en los libros, yo quisiera que me hablara de Lezama, porque dice aquí: “Nunca me sentí transportado con tanta velocidad y deleite, como desde aquel sillón, frente a su sonrisa y su sabiduría en la magia de su conversación.” ¿Cuándo conoció a Lezama?, ¿cuánto lo pudo disfrutar?, ¿cuánto aprendió de él?

Reynaldo González. Yo lo conocí muy pronto que llegué a La Habana, pero lo traté más tarde. Yo trabajaba en el Consejo  Nacional de Cultura que estaba donde ahora está el Ministerio de Cultura y Lezama trabajaba a dos puertas de mí. Pero era un señor que pasaba, llegaba, se sentaba a trabajar y no se levantaba hasta que se iba. Sus amigos lo iban a visitar, yo no era su amigo, pero cuando salió Paradiso decidí acercarme a Lezama Lima y conocerlo bien. Escribí un artículo que se ha publicado mucho, que se llama, que le da título a un libro mío, Lezama, el ingenuo culpable, y Lezama entendió que yo era uno que servía para defender la obra, que tuvo problemas, la novela fue atacada y yo salí a defenderla. Él lo señala en una de sus dedicatorias y ahí me acerqué a Lezama. Y me acerqué, como él dice, en ánimo de justicia y con ganas de conocerlo profundamente. La vida me lo regaló todo, porque me regaló la posibilidad de editar un libro de Lezama.

Su último libro en vida Lezama en La cantidad hechizada, hace un análisis de la poesía y de la pintura nuestra en el Siglo XIX. Era un banquete. Cada conversación era una universidad, era conocer de nuevo a Zenea, a Plácido, a Milanés. Entraba en el análisis de la cultura de la burguesía esclavista con Saco. Era conocer un mundo, no de perfecciones, sino de imperfecciones. Yo le llevaba tabaco -yo fumé 14 años tabacos, Montecristo número 1-, y yo le llevaba a Lezama y humeábamos juntos. Yo me sentía levitar con Lezama porque él hablaba de cualquier cosa. La gente habla de Lezama como un hombre muy difícil, una especie de gurú, no, no, no, Lezama Lima escribía como hablaba, no era la impostación de la personalidad, pero además, creo que Lezama, como otras personas, vieron el atrevimiento de aquel “Joven del trapecio”, ¿no?, y me mimó mucho.

Hay unas cartas que se han publicado de Lezama, cuando yo estoy estudiando en un central azucarero y trabajando para hacer La fiesta de los tiburones. En las cartas me dice: “vuelve, vuelve ya, porque vamos a fumar juntos”. Y es muy bonito porque yo creo que él se dio cuenta de mi avidez por quererlo, por conocerlo y porque a través de él estaba conociendo parcelas de Cuba.

Una vez me mostró Cromitos cubanos, de Ramón de la Cruz. Lezama me dijo: “tiembla” este fue el ejemplar que leyó Martí”, y hay unas notas de Martí. Tiembla y, claro que temblé. Temblé porque era un José mostrándome al gran José. Como él decía: “en la cultura cubana hay dos grandes tendencias; una que empieza en Martí y sigue conmigo, y otra que nace en  el Norte y sigue con ellos”.

Amaury Pérez. Dicen que escribía, a veces, versos solamente para epatar a sus amigos, a sus amigos del grupo Orígenes, ¿no?

Reynaldo González. “¿Qué querrá decir?: vamos a averiguarlo juntos”, decía. Era una cosa muy bonita porque claro estaba el “epateur” jugaba consigo mismo, en cada verso ponía mucho de su vida también. Yo tuve un acercamiento respetuoso-cariñoso y en los tiempos difíciles, solamente te voy a contar algo: Estaba muy mala la cosa; la cosa está mala, la cosa. Siempre hablábamos de “la cosa” y yo unía mi poca carne que me tocaba y me iba a Trocadero y cocinaba la mía con la de él, y después yo comía poco, eso pasó varias veces. Y él me decía:  ”Usted es de buen cocinar, pero de poco apetito”, y yo tenía un hambre que parecían dos, pero me iba tan tranquilo dejándolo disfrutar. Esa penuria compartida es a lo que él llamaba la pobreza irradiante.

Amaury Pérez.  Bueno, después de ese comentario, demos vuelta a la página. Once años al frente de la Cinemateca de Cuba, sustituyendo al que parecía insustituible, Héctor García Mesa. ¿Cómo fue el Reynaldo de esos once años en la Cinemateca? ¿Y qué significaba tener el espíritu de Héctor sobre sí, a quien recuerdo tan grave, tan preocupado, tan maravilloso?

Reynaldo González. Yo fui muy buen amigo de Héctor, Héctor conocía mis investigaciones sobre los medios masivos y me ayudó mucho y de momento Héctor enferma para morir. Vienen Pastor Vega y Julio García Espinosa a preguntarme si yo podía sustituirlo.

¡Ah!, ellos se enteraron que yo quería cambiar de trabajo, llevaba 28 años editando libros. Agota mucho editar libros para un intelectual, para un creador, porque cuando llega la noche estás cansado de leer y ya no hay quién te haga tomar ni tus propias páginas, por supuesto.

Y de momento vienen ellos a decirme, y lo pensé dos veces, pero no tres: “voy”. Héctor había fundado la Cinemateca, llevaba 30 años dirigiendo la Cinemateca. Había colocado la Cinemateca de Cuba en un rango impresionantemente importante en el mundo y, todos los cinematecarios del mundo rendían pleitesía a la Cinemateca de Cuba. Y estaban los compañeros de la Cinemateca embargados en un proyecto del Congreso Mundial de Cinematecas en La Habana y Héctor enferma. Bueno, acepté y ahí conocí a un grupo de locos maravillosos, de gente que ama el cine, gente que lo cuidaba, gente que me enseñó que no solamente amar el cine era ir a ver una película de Gregory Peck, no, era cuidar un organismo vivo que puede enfermar y que puede morir. Que lo daña el aire, lo daña la humedad, lo daña la polución…  y lo peor, me entregan la Cinemateca en el Período Especial. Y había que rescatar aquello. Pues aprendí a amar el cine como materia que puede morir y aprendí que no solo se podía opinar de cine. Tú me preguntabas de momento “¿qué tal la película de Fulano?” Y yo respondía: “en el segundo escaño, a la derecha”.

Porque yo dirijo esto, no puedo opinar, yo estoy dirigiendo la Cinemateca, la Cinemateca es un archivo de cine, no produce. Ahora salió a la Feria un libro mío, se llama Cine cubano, ese ojo que nos ve. Al fin pude opinar sobre el cine cubano, antes nada; por principios, nada. Pero empecé a amar el cine y empecé a comprender más a Héctor García Mesa.

Estuve once años y yo dije: bueno, acababa de cumplir 50, estoy hasta los 60, estuve dos más. Lo hice todo recordando la gran amistad con Héctor, que tenía una visión no peyorativa de la literatura, o del arte, y mucho menos del cine. Hay una tendencia a negar el pasado. Llegó la Revolución, el cine anterior es malo, descartado. Héctor no creía eso. Él me decía: en cada película mala hay, de momento, un destello, algo bueno.

Pero sobre todo en ese cine que se trataba tan drásticamente de manera tan peyorativa, había la música cubana, el humor cubano. Un sentido popular que yo venía defendiendo en lo que iban a ser mis dos libros sobre los medios masivos Llorar es un placer y después Caignet, el más humano de los autores.

Bueno, pues esto fue una experiencia impulsado por seguir en el acercamiento a un hombre que me abrió las salas del cine para que yo viera, y que buscaba películas de esa época, porque yo estaba estudiando.

Amaury Pérez. ¿La época de Ramón Peón y Romance del Palmar?

Reynaldo González. Todo eso.

Amaury Pérez. La Caridad del Cobre.

Reynaldo González. Y sobre todo el cine impulsado por Caignet, que se hizo productor de cine, creó una productora, hizo 27 películas, 9 con textos de melodramas, o sea, que es un hombre sorpresivo, por eso después volví a trabajar sobre Caignet, que también se miraba por encima del hombro, porque somos de una facilidad para negar lo existente, impresionante. Es como cuando se habla del bufo…, bueno, pues el bufo cubrió una etapa de la información cubana, del humor cubano, del gracejo popular cubano. ¿Que había páginas groseras?, bueno, si no las hay ahora en todas partes, qué vamos a hacer. Desde la época del reguetón no podemos mirar por encima a nadie y hay que tratar de entender que cada época tiene sus parámetros.

Amaury Pérez. Yo estuve revisando: novela, cuento, testimonio, ensayo, periodismo y, sin embargo, un solo libro de poesía.

Reynaldo González. Bueno, es un libro de amor.

Amaury Pérez. Envidia de Adriano.

Reynaldo González. Es un libro de amor. Al principio imprimí dos ejemplares, uno para cada uno de los amantes.

Amaury Pérez. ¿Cómo anda de amores, por cierto, en estas épocas?

Reynaldo González. Siempre tengo buenos amores, soy de cadenas perpetuas. La vida me ha facilitado…, esa es una de las anclas posibles en los momentos difíciles. No me ha faltado el amor. Claro, el amor exige dedicación, cuidado. Las parejas no surgen, las parejas se hacen, se construyen, se defienden y se cuidan. Yo aprendí esa lección. En esos momentos estaba locamente enamorado y escribí Envidia de Adriano que es el último poema, son sonetos amorosos quevedianos, muy quevedianos.

Era una exaltación de la poesía amorosa del Siglo de Oro y, ya te dije, de la primera edición están impresos dos ejemplares. Pero después, llegó Pablo Armando Fernández, que es un ángel custodio, es un hombre bueno, un hombre que acaricia con la mirada y que llora; llora por alegría, llora por tristeza, porque te quiere, tanto te quiere que le saltan las lágrimas, ese hombre es la bondad, Pablo es la bondad y vino con ese empeño, él agarró el libro, los sonetos, que los tenía en un ejemplar mostrado para él y le hizo un prólogo y salió. Yo nunca me he considerado un poeta y no quiero ser un poeta vergonzante de domingos.

En este país la poesía se da naturalmente, nuestra polución es la poesía. Como las nubes, las metáforas van y vienen. Hay muy buenos poetas en Cuba. Hay una gran poesía cubana y yo no quería competir con gente, no quería entrar en la lidia con los poetas, al contrario, soy tan amigo de ellos… Pero ese libro fue un libro de circunstancias, logré lo que quería: que me quisieran.

Amaury Pérez. Cuando le pregunté sobre la Cinemateca, me dijo que lo pensó no tres, sino dos veces. Cuando Silvio lo llamó y lo invitó a la gira por las prisiones de Cuba, ¿cuántas veces lo pensó?

Reynaldo González. Pregúntale a Silvio: ni una. Yo creo que el flaco se quedó con las ganas de darme una “muela” y de explicarme. Oye, ¿cuándo salimos? Ya tengo la mochila.

Bueno, aparte de que yo he estado muy cerca, como tú sabes de la música popular cubana, pero aparte de eso, mis preocupaciones sociales me llevan a esa población carcelaria de la cual se habla mucho y se conoce poco, que también se mira por encima del hombro. Cuando me dijeron qué íbamos a hacer, llevar libros, llevar 305 libros a cada cárcel, los mismos, en cuya selección participé, para que fueran libros que exaltaran la vida, libros que dieran a conocer aspectos humanistas. Grandes escritores, grandes, grandes escritores.

Porque yo sé, o imaginaba lo que era el enclaustramiento de estas personas, aunque se ha hecho mucho por humanizarlo, por cambiarlo y eso nos lo demostraron, te tuve a ti cerca en momentos difíciles y recuerdo que nos mirábamos, porque había nudos difíciles en las gargantas cuando uno miraba aquellas gentes cuyas vidas injustamente por sí mismos las han echado a perder y, para recuperarlas es tan difícil. Ahí es cuando ves cómo se puede destruir algo tan rápido y para reconstruirlo qué trabajo se pasa, gente que -por eso me parecía importante ir- entrevistamos y me acercaba a ellos, almorcé con algunos de ellos.

Amaury Pérez. Sí, porque hacía más que llevar los libros.

Reynaldo González. Claro.

Amaury Pérez. Yo lo vi visitar las clínicas donde están los presos enfermos con el VIH.

Reynaldo González. Hay momentos allí en que vimos algunos sanatorios. Eran presos de distintas cárceles reunidos por una enfermedad, por una amenaza de muerte. Compartían gentes que antes no se conocían, las traían para aprovechar los recursos… Mantener vivo a un hombre con el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida, es una cosa tremenda para un país pobre, y eso se hacía allí. Entonces, verlos, hablarles, que me contaran -yo no le hablaba de la enfermedad-, no tenía valor para eso. Le hablaba de la vida, ¿qué hacías antes?, y si sales, ¿qué vas a hacer? Y ¿cómo la pasas?

Había uno de esos lugares que tenía un jardín, un jardín enorme, entonces la preocupación de aquel hombre, todo el tiempo, era: “¿me va a mandar tal semilla? Mándeme libros sobre jardinería”, que le he mandado después…

Amaury Pérez. Que siendo presos y enfermos, hablaban de vida.

Reynaldo González. Claro, si es que el hombre nunca renuncia a la vida, eso está en la condición del hombre. Por eso es tan duro cuando un hombre mata a otro, cuando corta una vida y deja niños.

Yo me sentaba, si te diste cuenta, me sentaba después con los familiares de ellos. Iba y me sentaba con los familiares de los presos a ver la parte de ustedes, mi intervención era muy breve, y después me sentaba con ellos. No les hablaba, escuchaba qué comentaban, porque tenía mucho pudor para interrumpir eso que estaban viviendo ellos.

Pero a mí esas cárceles, este recorrido nuestro por allí, yo creo que me dio mucho elemento vital, fíjate qué curioso.

Amaury Pérez. Bueno, es que hablamos de jardines, hablamos de vida, hablamos de cosas vitales, y usted dirige justamente una revista literaria que se llama La siempreviva. ¿Qué cosa es La siempreviva? ¿Qué importancia cree usted que tiene dentro del panorama de la literatura cubana actual?

Reynaldo González. A mí se me pidió la revista, yo he dirigido revistas siempre e hice una revista para informarle a Cuba sobre literatura e informarle a los cubanos sobre la literatura de ayer que no han leído, porque aquí se lee mal, se lee mucho, yo sé, pero se lee mal, y quería que la revista fuera mostrable, que fuera hermosa, que fuera bella.

Amaury Pérez. Y es bella, además.

Reynaldo González. Es bella y debe estar rodeada de belleza y de afecto.

Amaury Pérez. Bueno, voy a volver al discurso de aceptación del Premio Nacional de Literatura, usted habló bien duro y utilizó dos palabras, por lo menos a mí me perecieron duras: victimismo y tolerancia. ¿Por qué incluyó esas dos palabras tan fuertes y están tan marcadas, porque no están de pasada en el discurso?

Reynaldo González. Tolerancia porque hubo mucha intolerancia. La intolerancia dañó vidas, entre ellas, la de Lezama Lima. La intolerancia marcó una etapa de la cultura cubana que dañó a la gente del teatro, a los escritores, a los pintores, hizo mucho daño y a la cultura se le puede hacer daño por decreto, pero por decreto no se cura el daño. De tolerancia se habla allí para cortar la intolerancia.

Yo sé lo que soy y lo que represento en la cultura cubana, y sabía que al darme a mí ese Premio Nacional de Literatura, se está reconociendo a personas como yo. Y es un paso que no tiene retroceso.

Pero hablé también de victimismo porque también cuando a uno lo han golpeado, hay una tendencia natural en las personas débiles a utilizar lo que padecieron como arma para conquistar otros escaños y me parece que realmente eso es una posición un poco incómoda, ¿no?, miserable; hay que tener orgullo. Los grandes escritores como Virgilio Piñera, Lezama Lima, tuvieron orgullo, dignidad de escritores y supieron que su destino era arduo, pero lo aceptaron como una imposición de la vida y de su propio talento y de su vocación.

Amaury Pérez. ¿Quién fue entonces el amigo que le dijo: “los viajes sí, porque ilustran; pero para morir y vivir, la Isla”? No sólo quién fue, quisiera saberlo, si se puede, sino ¿por qué dijo morir, primero que vivir?

Reynaldo González. Es una manía cubana de morir. Siempre ha habido el riesgo de perder la patria, la patria amenazada, la muerte posible, desde la época de Martí, desde la época de tantos amigos y hermanos que perdieron la vida, yo creo que fue por eso, pero realmente podríamos decir: “para vivir y morir, si toca el momento, la Isla”. Ese fue Pablo Armando Fernández y está en su novela Los niños se despiden, una frase que yo amo, porque esa radicalidad la sentí en los momentos más difíciles de la Patria.

Amaury Pérez. ¿Qué quiso decir su madre y su hermano después con “hay que hacerse gente”?

Reynaldo González. Eso, ¡que linda frase!, ¡hay que hacerse gente!. Mi madre, esa viuda que te he descrito, tenía mucha preocupación por sus hijos. Vivíamos en un barrio muy pobre ¿sabes cómo se llama el barrio? “Chincha coja”, en Ciego de Ávila. Yo nunca supe por qué.

Tiene otros nombres muy rimbombantes, pero nadie la va a conocer como otra cosa que no sea “Chincha coja”. En aquel barrio éramos tres niños prácticamente indefensos, con una madre igual, y la preocupación de ella era: hay que hacerse gente, que quiere decir: no hay debilidad posible, por eso: ¡no te quejes, no te quejes!, ¡hay que hacerse gente! Quería decir empeñarse en salir adelante. Yo estoy en ese problema, cuando sea grande te lo voy a contar.

Amaury Pérez. Bueno, Reynaldo, muchísimas gracias. Me siento profundamente orgulloso de haber vivido una parte del tiempo de Reynaldo González.

Reynaldo González. Muchas gracias a ti.

Amaury Pérez. Siempre. Soy tu amigo.

Será el 4 de marzo juicio contra Alan Gross

Será el 4 de marzo juicio contra Alan Gross

Alan Gross, a la derecha. 

Según se conoció, todas las pruebas presentadas por la defensa en su escrito de conclusiones provisionales fueron admitidas por el Tribunal y  actuando en correspondencia con lo que establecen los procedimientos legales, el Tribunal Provincial Popular de La Habana señaló como fecha del juicio  contra el ciudadano norteamericano Alan Phillip Gross el próximo 4 de marzo.

Como se informó recientemente, después de un exhaustivo proceso de investigación, la Fiscalía había presentado el expediente de fase preparatoria No 59/2009, en el cual se acusa al ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross del delito de “Actos Contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado”. De acuerdo con el Artículo 91 del Código Penal de Cuba, la Fiscalía solicita una sanción de 20 años de privación de libertad.

Esta información fue trasladada por vía diplomática al Gobierno de los Estados Unidos, al que también se le notificó que sus representantes consulares, los familiares del señor Gross, así como los abogados de su familia podrán participar en el juicio.

 

Fidel y la religión, un libro siempre nuevo

Fidel y la religión, un libro siempre nuevo

Frei Betto durante la presentación de su libro Fidel y la religión, en el marco de la vigésima edición de la Feria del Libro en Santa Clara.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Una especie de paz interna siente Carlos Alberto Libanio Christo cada vez que hojea Fidel y la religión porque fue un libro que «quitó el prejuicio de los comunistas y el miedo de los cristianos, y creó puentes en dos orillas de un mismo río».

Así piensa Carlos Alberto, quien no es otro que el fraile dominico brasileño, teólogo de la liberación, Frei Betto, sobre una obra cuyo preludio inició en la noche del 19 de julio de 1980 cuando el líder histórico de la Revolución cubana asistió a Managua para celebrar el primer aniversario de la victoria sandinista.

Aquella plática se extendió hasta el amanecer. Hablaron de religión, y de otros temas que quedaron inconclusos. Un tiempo después, durante un viaje de Betto a La Habana, se propuso retomar aquel proyecto cuya fecha quedó fijada para mayo de 1985.

Sin embargo, el inicio de las transmisiones de Radio Martí, el 20 de mayo de aquel año, estuvo a punto de abortar lo pactado. «Fidel se disculpó, casi parecía un imposible, pero fue tanta mi insistencia que leí las primeras cinco preguntas de las 64 previstas inicialmente, y me dijo: Mañana comenzamos.»

Unas 23 horas repartidas en cuatro jornadas de trabajo, cuya tirada inicial logró sobrepasar el millón de ejemplares en Cuba, y se tradujo en 23 idiomas para 32 naciones.

El texto desnuda la formación religiosa del entrevistado, sus puntos de vista en torno a variados temas, sin pensar en lo álgido o en lo delicado, en las ronchas o en las espinas.

Se presenta como la plataforma de un ser humano con virtudes y defectos, como cualquiera, pero dotado de esa dimensión ganada en el tiempo al que, según el autor, aprendió a admirar, y lo considera un hermano mayor.

Y el jueves en la mañana, Frei Betto asistió a la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, acompañado de algunos de sus textos en el marco de la Feria del Libro en Santa Clara.

Con el arte del buen comunicador lamentó no haber llegado antes a esta urbe que le ha abierto el corazón, y ya le motiva el reencuentro.

El profesor de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Manuel Martínez Casanova, tuvo a su cargo la presentación de Fidel y la religión, a la que su autor matizó con algunas anécdotas en torno a esa amada «criatura» esbozada al inicio como un pequeño librito relacionado con el acontecer cubano, y, sin embargo, cristalizó en una obra dirigida al patrimonio universal.

Betto se detuvo, también, en La mosca azul o La obra del artista, esta última con las bases de un ensayo dotado de ciencia y espiritualidad, y que muestra una visión holística del universo.

Memorias, cartas personales, novelas, literatura y ficción para los jóvenes mueven las cuerdas creadoras de un escritor, nacido el 25 de agosto de 1944 en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil, cuyo dossier supera los 50 títulos, y que ha ejercido el periodismo cuya tradición le llega muy de cerca al desarrollarlo su padre, Antonio Carlos Vieira Christo, mientras su progenitora Maria Stella Libanio, es escritora de varios libros relacionados con el arte culinario regional.

Betto se declara un hombre «sin demasiado tiempo para hacer muchos libros». Algunos le han llevado hasta seis años, mas deja esa constancia vital para emprender la vida con el impostergable afán del mejoramiento humano.

Reflexiones de Fidel (Danza macabra de cinismo)

Reflexiones de Fidel (Danza macabra de cinismo)

Tomado de CubaDebate

La política de saqueo impuesta por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en el Oriente Medio entró en crisis. Esta se desató inevitablemente con el alto costo de los cereales, cuyos efectos se hacen sentir con más fuerza en los países árabes donde a pesar de sus enormes recursos petroleros, la escasez de agua, las áreas desérticas y la pobreza generalizada del pueblo contrastan con los enormes recursos derivados del petróleo que poseen los sectores privilegiados.

Mientras los precios de los alimentos se triplican, las fortunas inmobiliarias y los tesoros de la minoría aristocrática se elevan a millones de millones de dólares.

El mundo arábigo, de cultura y creencia musulmana, se ha visto humillado adicionalmente por la imposición a sangre y fuego de un Estado que no fue capaz de cumplir las obligaciones elementales que le dieron origen, a partir del orden colonial existente hasta fines de la Segunda Guerra Mundial, en virtud del cual las potencias victoriosas crearon la ONU e impusieron el comercio y la economía mundiales.

Gracias a la traición de Mubarak en Camp David el Estado árabe palestino no ha podido existir, pese a los acuerdos de la ONU de noviembre de 1947, e Israel se convirtió en una fuerte potencia nuclear aliada a Estados Unidos y la OTAN.

El Complejo Militar Industrial de Estados Unidos suministró decenas de miles de millones de dólares cada año a Israel  y a los propios estados árabes sometidos y humillados por éste.

El genio ha salido de la botella y la OTAN no sabe cómo controlarlo.

Van a tratar de sacarle el máximo provecho a los lamentables sucesos de Libia. Nadie sería capaz de saber en este momento lo que allí está ocurriendo. Todas las cifras y versiones, hasta las más inverosímiles, han sido divulgadas por el imperio a través de los medios masivos, sembrando el caos y la desinformación.

Es evidente que dentro de Libia se desarrolla una guerra civil. ¿Por qué y cómo se desató la misma? ¿Quiénes pagarán las consecuencias? La agencia Reuters, haciéndose eco del criterio de un conocido banco de Japón, el Nomura, expresó que el precio del petróleo podría sobrepasar cualquier límite:

“‘Si Libia y Argelia suspenden la producción petrolera, los precios podrían llegar a un máximo por encima de 220 dólares por barril y la capacidad ociosa de la OPEP sería reducida a 2,1 millones de barriles por día, similar a los niveles vistos durante la guerra del Golfo y cuando los valores tocaron los 147 dólares por barril en el 2008′, aseveró el banco en una nota.”

¿Quiénes podrían pagar hoy ese precio? ¿Cuáles serían las consecuencias en medio de la crisis alimentaria?

Los líderes principales de la OTAN están exaltados. El Primer Ministro británico, David Cameron, informó ANSA, “…admitió en un discurso en Kuwait que los países occidentales se equivocaron en apoyar gobiernos no democráticos en el mundo árabe.” Se le debe felicitar por la franqueza.

Su colega francés Nicolás Sarkozy declaró: “La prolongada represión brutal y sangrienta de la población civil libia es repugnante”.

El canciller italiano Franco Frattini declaró “‘creíble’ la cifra de mil muertos en Trípoli [...] ‘la cifra trágica será un baño de sangre’.”

Hillary Clinton declaró: “…el ‘baño de sangre’ es ‘completamente inaceptable’ y ‘tiene que parar’…”

Ban Ki-moon habló: “‘Es absolutamente inaceptable el uso de la violencia que hay en el país’.”

“…’el Consejo de Seguridad actuará de acuerdo a lo que decida la comunidad internacional’.”

“‘Estamos considerando una serie de opciones’.

Lo que Ban Ki-moon espera realmente es que Obama diga la última palabra.

El Presidente de Estados Unidos habló en la tarde de este miércoles y expresó que la Secretaria de Estado saldría para Europa a fin de acordar con sus aliados de la OTAN las medidas a tomar. En su cara se apreciaba la oportunidad de lidiar con el senador de la extrema derecha de los republicanos John McCain; el senador pro israelita de Connecticut, Joseph Lieberman y los líderes del Tea Party, para garantizar su postulación por el partido demócrata.

Los medios masivos del imperio han preparado el terreno para actuar. Nada tendría de extraño la intervención militar en Libia, con lo cual, además, garantizaría a Europa los casi dos millones de barriles diarios de petróleo ligero, si antes no ocurren sucesos que pongan fin a la jefatura o la vida de Gaddafi.

De cualquier forma, el papel de Obama es bastante complicado. ¿Cuál será la reacción del mundo árabe y musulmán si la sangre en ese país se derrama en abundancia con esa aventura? ¿Detendrá una intervención de la OTAN en Libia la ola revolucionaria desatada en Egipto?

En Iraq se derramó la sangre inocente de más de un millón de ciudadanos árabes, cuando el país fue invadido con falsos pretextos. ¡Misión cumplida! proclamó George W. Bush.

Nadie en el mundo estará nunca de acuerdo con la muerte de civiles indefensos en Libia o cualquier otra parte. Y me pregunto: ¿aplicarán Estados Unidos y la OTAN ese principio a los civiles indefensos que los aviones sin piloto yankis y los soldados de esa organización matan todos los días en Afganistán y Pakistán?

Es una danza macabra de cinismo.

Fidel Castro Ruz

Febrero 23 de 2011

7 y 42 p.m.