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soyquiensoy (Ricardo R. González)

«Con 2 que se quieran» Raúl Roa Kourí (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Raúl Roa Kourí (Parte I)

“Tener un padre ilustre es difícil”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Avenida y la calle 32, en Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos acompaña otro gran amigo: diplomático, escritor, políglota, cantante, pintor. Todo eso es él y mucho más. Mi amigo querido, Raulito Roa Kourí.

Raúl. Mucho gusto verte de nuevo.

Amaury. Oye, ¿puedo tratarte de tú o de usted?

Raúl. Por supuesto, de tú me parece muy bien.

Amaury. Como nos tratamos habitualmente. La primera pregunta es  capciosa, para mí, para el público, para todos. Ha ocurrido algo muy curioso en este programa desde que empezamos. Me he dado cuenta, incluso con las opiniones de Cubadebate -sabes que tenemos un foro donde ponemos los programas- Cuando al programa vienen personas de origen muy humilde, de extracto muy humilde, que llegan gracias a su talento y a su esfuerzo al éxito, la gente, habitualmente, el televidente, ya no les ve defectos.

¿No sería bueno, -y esa sería la pregunta- soñar con que un día nadie tenga que arañar el fango para llegar alto y la sociedad lo vea como algo normal.

Raúl. Bueno, yo creo que ese ha sido siempre el sueño de los revolucionarios cubanos desde la época de José Martí, y por supuesto, en la nuestra, de Fidel. Realmente nosotros hemos querido hacer un país de gente que no tenga que arañar el fango, de gente que pueda valerse por sí misma y valer según lo que vale.

Mira, mi familia, que es una familia de profesionales, tanto los Roa como los Kourí, por alguna razón estrafalaria, mi bisabuelo cuando llegó a Cuba del Líbano, le pusieron Courie y todo el mundo pensaba que éramos familia de Pierre Jouliot y todo eso, pero para nada. Esto es que en árabe es el Jouri, que significa el Cura. Son manonitas y gente muy humilde, mi bisabuelo y su mujer. Mi abuelo, Juan B. Kourí se hizo médico, porque él estaba destinado a ser comerciante como la mayor parte de los libaneses de aquella época y trajo a sus hermanos a estudiar a La Habana también, a Pedro Kourí, el investigador de medicina tropical.

Amaury. Sí, claro.

Raúl. Y los Roa son de Cifuentes. En Cifuentes nació Ramón Roa, mi bisabuelo. Él nació en cuna rica, pero nació rico y murió pobre porque se alzó en la guerra del 68 y su familia perdió todo, todas las posesiones. Porque la ley española cuando había, y sobre todo el primogénito, se alzaba para luchar contra la dominación española, te encautaban todas las cosas. Eso no fue nunca óbice para que el padre de Ramón Roa, Fernando Roa, le tuviera una gran estimación y fuese, incluso, al exilio a verlo y decirle: tú tuviste razón, tú naciste en Cuba.

Bueno, mi padre ya nació en otra época, en 1907, su padre era un empleado público, que no se puede decir ni mucho menos que fuera, en todo caso, como le decían antes, en los surveys, clase media baja. Y claro, mi padre desde muy joven y esto vale también para Ada Kourí, echaron su vida con los pobres de la tierra.

Mi madre, como cardióloga -era médico del Hospital Calixto García- tenía una consulta particular y yo recuerdo que su profesor, Pedro Iglesias Betancourt, que era un gran clínico, muy famoso en la época, le decía: Adita, tú tienes un grave error. Tú no sabes cobrar tus consultas. Y es que mi madre, y en eso salió a mi abuelo Juan, ella jamás creyó que la medicina era un medio para enriquecerse, sino un medio, precisamente, para sanar, para curar. Es decir, que eran gente….

Amaury. … de ética…

Raúl. …Sí, sí.

Amaury. ¡Era un precursor de la medicina socialista!.

Raúl. El viejo Kourí, sí, no solo… Además que él es precursor en muchos sentidos, también en el orden de la medicina, porque él, por ejemplo, fue el primero que en Cuba habló de comer fibras. Y nos hacía comer a todos nosotros naranjas con hollejos, plátano con cáscara, platanito manzano con cáscara.

Amaury. ¿Con cáscara?

Raúl. Sí, sí, con cáscara, yo un día…

Amaury. Aparte, era torturador (risas).

Raúl. No, era terrible. Un día me retó a comerme con él la cáscara de una piña. Y yo le dije: abuelo, si tú te comes la cáscara de una piña, yo me la como también. Y cada uno se comió una tajada de cáscara de piña. Qué te digo, bueno, dice él que eso era muy bueno, porque eso evitaba el cáncer del colón y evitaba además, la apendicitis. Era un viejo…, muchos lo llamaron el loco Kourí por esas cosas, pero no era absolutamente ninguna locura, en todo caso era  la locura del Erasmo (De Rotterdam), no tenía nada que ver con las locuras estériles.

El viejo Roa, mi padre, cómo tú sabes muy bien, desde muy joven se ligó al Movimiento Revolucionario anti machadista. Conoció a Mella antes de entrar en la Universidad; fue por casualidad, siendo estudiante de bachillerato, a un mítin que daba Mella en la Universidad, en el famoso Patio de Los Laureles y allí escuchó a Mella por primera vez en su vida, y sintió, como él mismo narró en uno de sus artículos después: Sintió que el corazón le latía al lado izquierdo del pecho, y a partir de ahí, no solo siguió las ideas de Mella, sino que además, se hizo amigo de Rubén Martínez Villena desde una edad muy temprana, al punto de que fue profesor de la Universidad creada por Mella, la Universidad Obrera, siendo muy joven. Tú recordarás que el viejo Roa tenía un perfil judaico.

Amaury. Sí, sí.

Raúl. Yo siempre pensaba, claro, también puede ser que sea un califa trasnochado, ¿no?, pero, por otro lado, él tenía ese perfil judaico, y yo siempre he pensado, y he soñado, con que tal vez mi abuela, que era María Luisa García Espinosa, de origen asturiano, el Espinosa fuera Spinoza como Baruch. Yo dije ¡Mira tú, somos descendientes del filósofo sefardita

Amaury. Claro, claro (risas)

Raúl. No lo creo. (risas)

Amaury. ¿Y cómo se conocen, cómo se conocen tus padres?

Raúl. Mis padres se conocen… mi padre estaba preso en el Castillo del Príncipe, ya en época de Machado, y mi madre era amiga de Olivita Roa, hija del tío de mi padre, Jorge Roa, profesor de la Universidad de La Habana, de estadística, y claro, mamá era un poco más joven que Olivita. Olivita tendría 16 años y mi mamá tendría 13 años cuando la acompañó a ver a su primo Raulito que estaba preso en el Príncipe. Y ahí fue el flechazo para el mismo Roa.

Amaury.  Cuando aquello el Castillo del Príncipe era cárcel.

Raúl. Cuando era la cárcel, claro, y a partir de ahí, cuando salió de la cárcel empezó a visitar la casa de Juan B., pero mi padre tenía una doble intención, evidentemente, porque iba a hablar con el viejo Kourí, pero de paso iba a hablar con la hija, que ya entonces tendría como 14 ó 15 y fue así la cosa. Y se casaron cuando mamá tendría 18 años, y yo nací cuando tenía 19. Y el partero de mi madre fue Julito Ortiz, que fue un gran…

Amaury. …La memoria tuya es algo así como insólita…

Raúl. …Hasta ahora, como decía mi padre, tengo memoria de papel de mosca, él lo decía así, pero yo lo pienso igual, porque para todas estas cosas tengo una tremenda memoria.

Amaury. Ahora, cualquiera que esté mirando la televisión en este momento, se da cuenta de tu locuacidad, que es una de las cosas que te viste, que te distingue. ¿De dónde sale esa facilidad que tú tienes para hacer cuentos? Para además, hacerlos rápido, lo que pasa que esta es una entrevista que tiene un tiempo, pero tú puedes hilvanar unos cuentos con otros.

Raúl. Bueno, mira, eso se lo debo a mi padre. Mi padre no solo fue un gran hacedor de cuentos, sino que además los hacía a la velocidad supersónica. El viejo hablaba, tenía un estilo balístico, como tú sabes, ¿no?

Amaury. (risas) Sí, sí.

Raúl. Hablaba muy rápido y además hablaba de una manera increíble, porque él hablaba con palabras cultas, sin ser nunca un culterano, sin ser nunca, ni mucho menos…

Amaury. …Si, pero él era muy culto…

Raúl. Era muy culto, pero muy criollo. Tenía la sabrosura de la cosa criolla en sus conversaciones. Cuando hacía intervenciones improntus, cuando eran improvisadas. Cuando improvisaba en Naciones Unidas, para responderle una réplica a los americanos o a cualquiera, tú leías eso después y te parecía que lo había escrito y no lo había escrito, lo había improvisado.

Ahora, eso viene, primero, de los años de profesor en las aulas universitarias en que se acostumbró, por supuesto, a hablar y hablar con coherencia, hablar con una hilación, etc., etc. y además también de los Roa. Papá dice que él recibió legado de puño y letra de su abuelo, su manera de escribir.

Amaury. ¿Y tú, la recibiste de tu padre?

Raúl. Debo haberla recibido de mi padre.

Amaury. ¿Pero, por qué no fuiste actor? porque hay un momento determinado que tú pudiste dedicarte a ser actor. Porque trabajaste en la radio.

Raúl. Sí.

Amaury. Bueno, ¿qué pasó ahí, por qué?

Raúl. Yo tenía un profesor de Gramática, que era una persona a quién quise mucho, ya fallecido, que era Antonio Vázquez Gallo, a quien tú conoces.

Amaury. Claro, claro, conocido de mi familia.

Raúl. De la familia, por supuesto, amigo de tu mamá, de tu padre, etc. Y Vázquez Gallo escribió una obra que se llamaba Camorra, que puso en el teatro, entonces Auditórium, hoy Auditórium Amadeo Roldán con el Patronato del Teatro, y yo era su alumno. Bueno, a Vázquez Gallo entonces se le ocurrió que yo podía trabajar, hacer el papel de un rapaz gallego y yo tenía un bocadillo, una cosa así, y además, cantaba una canción gallega que el propio Vázquez Gallo cantaba en la Coruña cuando él era niño y me la enseñó. Y bueno, esa noche estaba allí Félix B. Caignet, y como tú recordarás, seguramente lo sabes, además, por la lectura.

Amaury. Si, no, no, y además, yo conocí a Félix B. Caignet.

Raúl. Bueno, tú lo conociste, pero me refiero, te acordarás de Ángeles de la Calle.

Amaury. Sí, claro, claro.

Raúl. Un programa que tenía en CMQ. Entonces, pues, Félix B. Caignet habló con Vázquez Gallo: ¡Oye, yo quiero a ese muchachito para el programa este de Ángeles de la Calle! Y Vázquez Gallo se puso en contacto conmigo y con mi familia, realmente con mi madre, que lo autorizó para que yo trabajara en Ángeles de la Calle, como Mayito, que lo caracterizaban como el niño rico con harapos en el alma. A mí me parecía muy cursi aquello, yo iba del colegio que estaba en 5ta y G, cogía el tranvía y me iba a CMQ en el tranvía y un día llegué tarde a un ensayo. Sergio Doré que era el director-productor del programa, me ataja y me dijo que yo no podía entrar porque había llegado tarde al ensayo y ya, que me tenía que ir de allí. Entonces yo le dije: Bueno, le voy a decir lo siguiente: me voy porque además, ese papel que ustedes me han dado es una porquería, a mí no me interesa para nada, yo no tengo harapos en el alma, ni nada de esas estupideces que ustedes han puesto en este papel. Él, después me enteré, tenía una amiguita que quería ponerla en el papel de Mayito. Tú sabes que las muchachas relativamente jóvenes, pueden hacer papeles de niños, porque la voz en esas edades… bueno, así fue. Así fue mi estreno en CMQ. Pero de ahí me recogió Justo Rodríguez Santos.

Amaury. Ese es otro, ese es otro.

Raúl. Que es un personaje extraordinario.

Amaury. Ese es otro que es una maravilla.

Raúl. Y después, por último, hice varios papeles en el Teatro Experimental del Aire. Hice el papel de Julián del Casal, joven. Hice el papel de Rubén Martínez Villena, joven e hice el papel del niño que muere con Pablo de la Torriente en Majadahonda, Guadarrama, en España.

Amaury. Evidentemente te gustaba.

Raúl. Me gustaba muchísimo.

Amaury. ¿Y qué referente había en tu familia, sería tu abuela Josefina?

Raúl. A mi abuela Josefina el gustaba mucho el teatro, pero en realidad no tenía ningún antecedente. Eso fue Vázquez Gallo que descubrió que yo tenía posibilidades de desarrollarme como actor.

Amaury. Pero cuando tú has… A ver, cuando nos hemos encontrado por ahí, hablaremos más adelante de eso, en Roma, o en París y tú te pones a hacer un cuento, tú tienes, además, si haces un cuento de un argentino, tú eres argentino. Si haces un cuento mexicano, tú eres mexicano. Esa cosa mimética.

Raúl. Eso se lo debo a mi abuela Josefina que era de lo más simpático, porque mi abuela iba a México, y cuando abuela regresaba, regresaba hablando como mexicana. Y entonces mamá y mi tía le decían: Pero mamá, parece mentira, qué tienes que estar hablando como mexicana si tú no eres mexicana. Y así. Tú te enterabas que mi abuela había hablado con la esposa del embajador francés, porque entonces empezaba a hablar como francesa (hablando con acento francés) ahí en la casa. Cosas increíbles, pero era una cosa que no podía. (risas)

Amaury. ¿Pero no lo podía evitar o lo hacía a propósito?

Raúl. No lo podía evitar. Es que ella hablaba con un extranjero y se le pegaba el acento, el acento del país que fuera. Era mimética.

Amaury. Claro, por eso

Raúl. Y entonces yo soy mimético, pero voluntariamente.

Amaury. Voluntariamente, no involuntariamente como la abuela. Hay una amiga común y además, colaboradora en nuestro programa, la periodista Arleen Rodríguez Derivet.

Raúl. Sí

Amaury. Que me dice un día, me lo dijo hace mucho tiempo: Raulito Roa es el más cosmopolita de los cubanos.  ¿Por qué tú crees que ella me dijo eso?

Raúl. No, me parece que porque no conoce a otros cubanos.

Amaury. (risas) Ella sí conoce cubanos cosmopolitas.

Raúl. No, claro, ella conoce mucha gente.

Amaury. Ella conoce mucha gente

Raúl. Pero bueno, no sé, yo, es decir, también me ha tocado vivir en muchos lugares, tanto antes de la Revolución, como después de la Revolución, como diplomático, por supuesto, he viajado medio mundo.

Amaury. Claro, fíjate la lista que yo he ido apuntando. Dime tú si está mal mi lista para que la gente sepa donde has vivido: 14 años en los Estados Unidos, ya como diplomático.

Raúl. No, no,  antes.

Amaury. Antes también, o sea, esos 14 años son en total.

Raúl. En total.

Amaury. Bueno, 3 años en Praga, 5 en Francia.

Raúl. Sí.

Amaury. Si fallo, me lo dices rápido. Casi 3 en México.

Raúl. Tres.

Amaury. 5 en Italia.

Raúl. Sí.

Amaury. Bueno, sacando la cuenta eso es más o menos el 43, 44, 45 por ciento de tu vida.

Raúl. Sí, más o menos, ahí te falta un año en Brasil y 8 meses en Chile, donde fue mi trabajo diplomático.

Amaury. Yo sabía que la cuenta me iba a salir mal.

Raúl. Si, no, pero no importa, es casi, casi.

Amaury. Ahora ¿cuando tú has vuelto, nunca te has sentido extraño en Cuba?

Raúl. Para nada.

Amaury. Y eso es bien complicado, porque si uno se mete casi la mitad de su vida, por funciones laborales, por supuesto, no han sido viajes de placer, todos han sido en funciones diplomáticas. ¿Cuando tú volvías tú te sentías parte de esto, normalmente, como si nunca te hubieras ido?

Raúl. Bueno, mira, cuando llegaba, siempre tenía una primera impresión, una primera impresión que de pronto había llegado a un país diferente al que había dejado cuando me fui, lo cual, era verdad.

Amaury. Y era bueno, ¿no?

Raúl. Sí era bueno, o regular, pero depende, porque hubo un momento, cuando regresé después que ya ha comenzado el período especial, pues me di cuenta que había llegado a un país que no era tan bueno como cuando me había ido en los 80.

Amaury. Claro.

Raúl.  Que había cambiado y no había cambiado para bien en ese sentido porque había problemas, había penuria, en fin.

Amaury. ¡Carencias y penurias!.

Raúl. Igual, igual, cuando regresé de Italia también, ahí estamos en otro período en que también hay dificultades. Pero bueno, eso es una cosa que te impacta de pronto, pero ya después te vas integrando a la vida, a la vida diaria y a las cosas. Y además empiezas a ver cómo puedes trabajar para salir, liberarnos de esto, de estos problemas ¿no?, ¿cómo? que es lo que piensa todo el mundo aquí en nuestro país hoy. Cómo hacer para salir de esta situación económica.

Amaury. ¿Y cuántos idiomas tú hablas?

Raúl. Realmente bien, bien…

Amaury. Bien.

Raúl. Realmente, bien, yo hablo ahora cinco idiomas, porque yo hablaba checo pero ya se me ha olvidado. Y hablaba bastante ruso, pero el ruso como hace mucho tiempo que no lo utilizo, salvo ahora en Roma, que el embajador ruso me hablaba siempre en ruso.

Amaury. Cinco. Espérate, antes de que lleguemos al Vaticano. Porque el Vaticano es otra cosa.

Raúl. Uno incluye el español.

Amaury. No, no, por supuesto, porque es nuestro idioma.

Raúl. Porque es mi idioma. El inglés, francés, italiano y portugués.

Amaury. ¿Y en cuántos de esos cantas?, ¿en todos?

Raúl. En todos esos idiomas, hasta en ruso y en checo.

Amaury. Es que canta, Raulito Roa canta, y además cantas bien.

Raúl. Más o menos.

Amaury. ¡No. Cantas bien, cantas bien!.

Raúl. Mira, yo cantaba con Sergio Vitier, porque tú sabes que otra de las cosas que a mí…, otro sueño, fue tocar guitarra. Y entonces con Sergito Vitier, una vez que estaba, mi primera esposa estaba fuera de Cuba, que ella es hija de italianos y fue a ver a los padres. Sergito se apareció por mi casa, porque yo tenía un tonelito de Bacardí hecho por los toneleros de la antigua Bacardí de Santiago de Cuba, y ese tonelito tenía un ron que me habían regalado.

Amaury. Ya no Bacardí.

Raúl. Bueno era un ron de esa misma fábrica, se llamaba Caney.

Amaury. Caney, ah claro, claro.

Raúl. Se llamaba Caney, pero bueno, por alguna indiscreción mía, sabía que yo tenía el roncito y fue a verme para tomarse un roncito. Y entonces yo le dije: Oye, chico, tú sabes que yo quiero aprender a tocar guitarra, y me dice: te voy a invitar para que vayas a dar clases de guitarra. Entonces, lo primero fue buscar una guitarra. Hubo un amigo de Sergio que nos dio una guitarra, que Sergio escogió y que era bastante buena para un principiante. Y bueno, entonces ahí en casa de Sergio, la famosa casa aquella que Fina García Marruz describe en uno de sus poemas, así, una cosa tremenda.

Amaury. ¿La casa de la Víbora, no?

Raúl. No, no, la casa de aquí, cuando estaba con Sareska.

Amaury. ¡Ah, claro, cuando estaba ya casado con ella!.

Raúl. Sí, ahí fue y ahí estaba entonces, conocí a Pablo (Milanés), porque Pablito estaba allí con Yolanda. Yolanda estaba con su primera barriga.

Amaury. Claro, porque Pablo vivió un tiempo allí en casa de Sareska.

Raúl. Vivió en casa de Sareska y de Sergio, hasta el punto que allí conocí a Silvio (Rodríguez) y conocí a Tin Tin, o sea, a Vicente (Feliú) y después más tarde conocí a Sara (González), y en fin, a otra gente de la Nueva Trova, y yo me acuerdo que hacía así: chu cu chun; chu cu chun y Silvio me puso el maestro chu cu chun. Pero yo le dije: Mira, chico, con el chu cu chun este yo canto rancheras, canto cualquier cosa y me defiendo. Así, pero bueno, a mí siempre me ha gustado cantar.

Amaury. ¿Y con qué edad empezaste a ser diplomático?

Raúl. A los 23. Fui con Carlos Lechuga, a Carlos lo acababa de nombrar el Comandante en Jefe…

Amaury. Otro de los grandes…

Raúl. Gran diplomático nuestro, maestro de maestros. Y Carlos Lechuga me propuso. Él me conocía, yo había trabajado con él en algunas cosas y habíamos estado en la época de El Mundo, etc., y le propuso al Comandante que fuera yo con él a trabajar en la embajada de Cuba en Chile y me nombraron, contra el criterio de mi padre, que acababa de ser nombrado Ministro de Estado en ese momento, porque decía: Bueno, ¿pero qué van a pensar, que yo soy el que ha nombrado a Raulito aquí? Y entonces hubo una nota en el periódico, que salió en Revolución, en la cual se explicaba que yo era nombrado en Chile y que eso era independiente del hecho de que yo fuera hijo del Ministro porque en esta Revolución no había nepotismo.

Amaury. ¿Se publicó?

Raúl. Se publicó esa nota en Revolución.

Amaury. ¿Y tú conservas eso, o no?

Raúl. Yo creo que está en casa, sí, me parece que sí. Porque eso lo recortó mamá.

Amaury. Raulito, ¿tú pintas todavía?, porque tú pintabas.

Raúl. Yo pintaba. Yo empecé a pintar de muy joven y después seguí pintando cuando estaba en Praga, y después cuando estaba en Brasil también, hice bastantes cosas al óleo. Al principio pintaba, hacía wash, primero, y fue una cosa muy interesante, porque un día hablando con René Portocarrero, a quien yo conocía desde que tenía 10 u 11 años, me dijo que él había aprendido a dar las cosas de la marina de acuerdo con lo que había visto que yo hacía. Yo me quedé asombradísimo ¿pero cómo es posible? No, no, porque tú tenías una manera y una frescura que me gustó muchísimo. Bueno, le hice a él en Praga una iglesias barroca, que se la regalé y la tenía en su comedor. Y René (Portocarrero) me contaba, lo cual me enorgullece enormemente, que la gente que llegaba allí le decía: Ay, René ¿y esta? Mira qué bonita ¿de cuándo es este? Dice: No esta es de Raulito. Era la iglesia aquella. Bueno, yo después de eso, yo creo que después de Brasil, yo he pintado muy poco. He pintado un poco con mi hija Mariela, con los colores de mi hija Mariela, que es la más pequeña, como tú conoces, la sobrina de Silvio. Y entonces le dejé algunas cositas así en la casa. Pero después de eso más nunca he…

«Con 2 que se quieran» Raúl Roa Kouri (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Raúl Roa Kouri (Parte II)

Amaury. ¿Y cuántos cuadros de esos tú conservas o los has regalado?

Raúl. Conservo muy pocos, conservo muy pocos. Como cuatro o cinco cuadros, óleos y el resto no. Tengo algunas cosas que son algunas acuarelas que sí tengo, por ahí andan por la casa.

Amaury. Ahora hablaste de Mariela y ¿cuántas hijas tienes?

Raúl. Tengo tres hijas: María Carla, Patricia y Mariela. Tres hijas de tres mamás diferentes.

Amaury. De tres matrimonios diferentes

Raúl. Sí.

Amaury. Pero, yo sé que tú te llevas bien con todo el mundo, ¿cómo te llevas con todas tus ex esposas?

Raúl. Yo me llevo muy bien con todas. Y además, por suerte, todas son tan inteligentes, que han mantenido unas relaciones estupendas con mis otras hijas también. Es decir que mis hijas no se tratan como si fueran medio hermanas, sino son hermanas.

Amaury. Es que ese término de medio hermano…

Raúl. …Medio hermano es horrible, pero tú sabes que eso puede ocurrir.

Amaury. Ahora, háblame de Lili, porque Lili es tan simpática, tan ocurrente, tu actual esposa.

Raúl. Ella es pintora.

Amaury. ¿Ella es pintora?.

Raúl. Ella sí es pintora y le gusta muchísimo. Está haciendo muchísimas cosas ahora en la casa.

Amaury. Pero ¿cómo se conocen?

Raúl. Bueno. Figúrate tú.

Amaury. Ya sé, por la familia. Estaban todos en la familia. Los Lechuga por allá, los Roa por aquí, ya, ¿pero tú la conocías de siempre, no?

Raúl. Bueno, de siempre, porque desde que era una niñita, era la hija de Lillian Lechuga que es amiga mía.

Amaury. Claro, claro, yo la conozco.

Raúl. De toda la vida. Yo la vi crecer y jamás me imaginé, por supuesto, que tendría yo nada que ver algún día con Lilian. Pero…

Amaury. Pero bueno, las cosas…

Raúl. Ocurre, la vida está llena de cosas.

Amaury. ¿Qué música tú escuchas, Raulito?

Raúl. Yo escucho diferentes músicas. ¿Cuál es la preferida? Para mí la barroca. De los músicos preferidos, bueno: pero me gusta por supuesto, me gusta Bach, me gusta Mozart, me gusta…, pero además me gusta, por supuesto, el loco pelirrojo fabuloso veneciano Antonio Vivaldi, esa es la música que yo prefiero para escribir, para estudiar, esa música. Ahora, me gusta la música nuestra, la música popular. No solo la trovadoresca, sino la música de la guaracha, el mambo, el danzón, todas esas cosas me gustan, yo soy musical.

Amaury. ¿Y la ópera te gusta?.

Raúl. Arias de la ópera. A mí siempre me ha parecido la ópera un género muy decadente. Y además había cosas que me molestaban.

Amaury. ¿Verdad?

Raúl. Sí, sí, decadente. Había cosas que me molestaban mucho, porque en la ópera tú tienes que de pronto una transición, no sé, es como tú dices ahora: Me da el café, por favor (entonando como cantante de ópera). Una cosa tan ridícula, es decir, que no tiene sentido. Claro, las arias, sí, las grandes arias me gustan mucho, las de Verdi y las otras, pero había otras cosas que no. Yo tuve que ir a la ópera también, por un problema de entrenamiento cultural. Vamos, es decir, no me vayan a decir que nunca fui, que estando en Nueva York nunca fui al Metropolitan Ópera House. Claro que fui y además vi varias cosas allí, y vi las Walkirias, ¿me entiendes? De Wagner, que nunca me ha gustado Wagner, porque me parece bombástico, me parece una cosa terrible, por eso le gustaba a Hitler, que era un tipo así. Sí, sí, a mí no me gusta nada de esas cosas, de, ni Walkiria ni nada, pero bueno, fui. Fui también a cosas de Verdi que tiene más afinidad con nosotros, ¿no? o nosotros con él.

Amaury. Claro. Sí, sí. Y también Verdi que te quiero verdi.

Raúl. (risas) “Verdi que te quiero verdi”, parafraseando a Federico (García Lorca) (risas).

Amaury. A mí me encanta Verdi… ¿ Y cuántos libros tú has escrito, Raulito?

Raúl. Bueno, he escrito en realidad tres, pero ahora, pero son cuatro, porque tengo uno nuevo que se llama Memoria de mundos varios, que no está publicado todavía, que se lo tengo que llevar a la Editorial.

Amaury. ¿Pero ya está terminado?

Raúl. Ya está terminado, ya está terminado. Ya lo vio, incluso, mi editora, que en este caso es Vivian Lechuga.

Amaury. Sí, bueno, claro.

Raúl. Que es mi tía.

Amaury. Claro, claro.

Raúl. Sí.

Amaury. (risas) Debíamos sacar al final del programa una especie de mapa genealógico, para ir llevando toda la familia junta. Poniéndolo todo, porque la memoria, en esta programa, por lo menos, tú memoria solo ha sido comparable con la de Vicente (Feliú).

Raúl. Ah, Vicente dice cosas maravillosas también.

Amaury. Vicente Feliú. Porque también tiene una memoria, como la tuya, con los nombres y todo. A Vicente se me olvidó preguntarle quién había sido el comadrón, ¿no?, el neonatólogo que lo trajo. Estoy seguro que sabe el nombre, el apellido y la fecha de nacimiento del médico que lo trajo al mundo,

De todas las embajadas en las que has trabajado, ¿cuál es la que tú recuerdas, de todo ese trabajo diplomático con más nostalgia?

Raúl. Naciones Unidas. Naciones Unidas, porque en Naciones Unidas es un puesto de enfrentamiento, un puesto de lucha, para los embajadores cubanos, me refiero, ¿no?. Para otra gente tal vez no sea nada de eso, pero para los embajadores cubanos el puesto de enfrentamiento con el imperio en millones de temas, porque estamos encontrados en casi todos los temas. Y a mí eso me estimulaba intelectualmente mucho, me pareció  que era una cosa extraordinaria haber podido representar a Cuba ahí, en Naciones Unidas.

Amaury. ¿Y la última embajada en que estuviste, el Vaticano?

Raúl. La Santa Sede. La Santa Sede es un desafío, porque la Santa Sede es absolutamente sui géneris. Es un Estado pequeño, como tú sabes, que son 44 hectáreas lo que tiene como territorio, pero además, es la ciudad del Vaticano y es el Estado Vaticano, pero es más que el Estado Vaticano, es la Santa Sede. La Santa Sede es la cabeza de la iglesia católica, y eso son miles de millones de personas en el mundo que comparten la religión católica, ¿no?, que siguen la religión  católica. Y, además, allí el protocolo y toda la diplomacia vaticana es una diplomacia muy clásica, cosa que ya no es así en el resto del mundo, pero allí es así. Como tú recordarás, para ir a las misas, una misa que oficia el Santo Padre, hay que ir con frac; dependiendo ¿no?, si es una misa por difuntos, pues, sin ninguna condecoración, pero si es una misa por otras cosas más alegres, pues entonces sí, vas con todas tus condecoraciones. Y me pasó que yo tengo varias condecoraciones que me han dado algunos países donde había estado acreditado, pero yo las había dejado todas en Cuba, porque nunca había usado nada de eso. Y cuando llegué allí, el Jefe de Protocolo me dijo: Oiga, ¿pero usted va a presentarle credenciales al Papa y no lleva sus condecoraciones? porque yo sé que usted las tiene, he visto su currículum vitae. Yo le digo: Las tengo, pero. Dice: Bueno, póngaselas. Digo: No, están en Cuba. Dice ¿Cómo en Cuba? Sí. Bueno, las tuve que llevar porque me dijeron. No, no, usted la próxima vez que vaya a Cuba las trae, porque usted tiene que venir aquí con sus condecoraciones. Y eso forma parte de la etiqueta, del protocolo.

Amaury. ¿Cuántas veces viste al Papa?

Raúl. Bueno, mira, en primer lugar, vi, presenté credenciales a Juan Pablo II.

Amaury. A Juan Pablo II, claro.

Raúl. Lo vi esa vez, porque ya estaba muy enfermo y tuvo la delicadeza, la delicadeza, no ya conmigo, sino con Cuba. Y pienso que en eso no solo era Cuba, sino era también Fidel Castro, porque él tenía una profunda empatía con Fidel, como dicen ahora, una química.

Amaury. Una química.

Raúl. Especial.

Amaury. Aquí se vio cuando vino.

Raúl. Él lo admiraba, sin duda alguna, yo estoy convencido de eso. Y además, me recibió, aunque ya después de mí, no recibió, creo yo, más que a otro embajador y a nadie más. Ya los demás los recibió el Secretario de Estado porque ya él no podía. Y fueron dos cosas así, porque me permito decirlas, porque fue muy emocionante. Lo primero que me preguntó fue: ¿Cómo está Fidel? Entonces Fidel no había tenido todavía la operación grave que tuvo después.

Amaury. Claro.

Raúl. Pero había tenido la caída aquella.

Amaury. La caída…

Raúl. …de la rodilla. Entonces yo le dije que él estaba ya muy bien, recuperado, caminando, perfecto y todas esas cosas. Y después, cuando yo termino, me dice: ¿Y Raúl? Y me quedé tan sorprendido, porque él conocía a Raúl también, por supuesto, estuvo con él en Santiago de Cuba.

Amaury. Sí.

Raúl. Y entonces se acordó. Esa fue la segunda pregunta que me hizo. Bueno, también le hablé un poco de la situación de Cuba en aquellos momentos, que era difícil, etc. Y me dijo: ¿Usted está solo? Digo, no, estoy con mi esposa. Dijo: Ah, que pase. Y entonces ahí nos hicimos la foto de familia con el Papa, que es preciosa.

Amaury. ¿Dónde te recibe su Santidad?

Raúl. Él me recibió en su despacho, que no era usual, pero ya en ese momento de su enfermedad, sí recibía…

Amaury. ¿Y por qué no era usual?

Raúl. No, porque él recibía normalmente en una sala de…, una sala prestigiosa del Vaticano, ceremonial. Mientras que su despacho era donde él trabajaba. Ahí tenía su biblioteca y tenía su mesa.

Y, al Papa, bueno, al Cardenal, sí, sí, a Benedicto, cuando era Cardenal Ratzinger lo había visitado, como visita de cortesía, para conocerlo, por supuesto.

Amaury. ¿Pero era cuando él trabajaba en lo de la Doctrina de la Fe?

Raúl. En la Doctrina de la Fe, sí. Después, lo vi cuando saludó al cuerpo diplomático, ya después de haber sido electo Papa, que fue una delegación cubana, como tú recordarás.

Amaury. Sí, sí. ¿cómo no?

Raúl. Allá, bueno, entonces nos saludamos y eso es año tras año. Después, siempre hay una fotografía de familia, con el Papa y el Secretario de Estado, el Secretario para las Relaciones Exteriores, el Sustituto y todos los embajadores detrás de él, de acuerdo con un estricto escalafón. Es decir, por precedencia, estricta precedencia. Y ya estaba en la fila detrás del Secretario del Papa y del Secretario de Estado, y ahí me tocó venir, así que nunca llegué a la primera fila.

Amaury. Nunca llegaste a la primera fila.

Raúl. No.

Amaury. A ver, ¿tú estás acogido a esa cosa que se llama el retiro?

Raúl. No, no, no, yo estoy trabajando como asesor del Ministro de Comercio Exterior, Inversión Extranjera y Colaboración, con Rodrigo Malmierca.

Amaury. Claro.

Raúl. Compañero a quien conozco hace muchos años, desde que era un jovencito estudiante.

Amaury. Claro, que conocíamos a su padre.

Raúl. Bueno, a su padre, por supuesto, porque Isidoro (Malmierca) fue mi jefe durante ocho años, que yo fui viceministro de Relaciones Exteriores. Y con Rodrigo, nos conocimos en diversos viajes y cosas que hicimos juntos, cosas de los No Alineados, el Grupo de los 77 cuando yo era precisamente viceministro de Relaciones Exteriores. Y ahora cuando regresé, pues, Bruno, muy amablemente quería darme una dirección, me habló, más o menos. Y yo le dije: Mire, yo realmente ya pienso que me gustaría más que nada ser asesor. Pero bueno, en el MINREX no hay asesores. Hubo, pero ya no hay ningún cargo de asesor. Por lo tanto me dijo: Bueno, yo no tengo ningún cargo de asesor. Tú podrías ser profesor del ISRI. Yo dije: No, no, pero yo no tengo vocación. Conferencias sí puedo dar, porque como tú ves, vaya es difícil mandarme a callar.

Amaury. No, pero a mí me encanta. Yo creo que el éxito de estas entrevistas, normalmente está, si algún éxito tuvieran, -no voy a ser vanidoso- en lo que dice el invitado, porque al final de cuentas a mí la gente me ve todas las semanas.

Raúl. No, pero tiene sentido porque las respuestas que tú elicitas, son las que tú elicitas, porque tú las haces.

Amaury. Sí, pero hay veces que tampoco son tan buenas.

Raúl. ¡No, las preguntas son muy buenas!.

Amaury. ¿Cuál fue el sumun de tu padre como diplomático y cuál sería el tuyo?

Raúl. Bueno, yo pienso que haber sido ministro de Relaciones Exteriores, para mi padre fue una cosa muy importante en el sentido que le permitió librar batallas por Cuba que no hubiera podido librar de no haber sido el Ministro de Relaciones Exteriores y yo creo que eso para él fue formidable. Como lo fue también el haber sido electo al Primer Comité Central del Partido. Le comunicaron -estaba en Naciones Unidas- que había sido electo al Comité Central, al Primer Comité Central de nuestro Partido y eso para él fue un impacto extraordinario y mandó un mensaje muy emotivo al Comandante en Jefe en aquella oportunidad, que salió publicado y que yo lo conservo, por supuesto.

Amaury.  Pero tú has sido también un gran diplomático. Sí, tú lo sabes y lo sabe nuestro pueblo, por lo menos las personas que están muy atentas al devenir político de la nación.

¿Cuándo a tu papá le pusieron, no sé quién se lo puso, tú me lo dirás, Canciller de la Dignidad?

Raúl. Eso fue cuando la Sexta y Séptima reuniones de la OEA, que fueron, que tuvieron lugar en San José, Costa Rica, en el año 1960. Allí fue aquella famosa reunión en la cual mi padre se retiró abruptamente y le dijo: Bueno, después de haber denunciado la camancola, como dicen, que habían armado los americanos contra Cuba allí, para condenarla, etc., etc., preparar el terreno para la invasión de Playa Girón y toda esa cosa.

Amaury. Claro, claro.

Raúl. Él se levantó airadamente y se fue y dijo: Me voy y conmigo se van los pueblos de América. Y entonces fue una cosa tremenda y la delegación cubana salió cantando el Himno Nacional. Y allá afuera estaba el pueblo costarricense, que estaba oyendo toda aquella cosa y que además empezó a gritar: Viva Cuba y Viva Fidel y todo aquello. Y entonces hubo un periodista que le dijo a mi padre: Usted es el Canciller de la Dignidad Latinoamericana. Y eso se quedó así, salió publicado en algún lado. Y aquí, en Cuba,  pues en fin, la gente le puso el Canciller de la Dignidad. Es un título nobilísimo porque es popular.

Amaury. Claro, pero si tú tuvieras la oportunidad de autodenominarte.

Raúl. ¿Yo?

Amaury. Sí.

Raúl. Ah, no, yo realmente no sé qué decirte.

Amaury. Pero la gente, a lo mejor todo el mundo no sabe que tú también has sido un gran diplomático, por eso te digo. Un diplomático que ha defendido a Cuba en escenarios diversos. Entonces también, a veces, la modestia de las personas, tú eres un hombre muy modesto, te impide decir: Bueno, yo sería también un gran canciller. Bueno, entonces ¿el hijo del Canciller de la Dignidad sería?.

Raúl. Yo soy algo más que el hijo del Canciller de la Dignidad. Porque yo soy el hijo del Canciller de la Dignidad, lo cual para mí es timbre de orgullo, por supuesto,

Amaury. Claro,

Raúl. Pero yo soy yo, y yo fui siempre yo, desde siempre. ¿Por qué? porque tener un padre ilustre es difícil.

Amaury. ¿Cuánto pesa?

Raúl. ¿Cuánto pesa? Pesa muchísimo.

Amaury. Dímelo a mí (risas).

Raúl. Mira, cuando yo era muy joven, cuando yo era un niño, muchachito en la escuela ya, siempre, el hijo de Roa, qué se yo.

Después cuando llegué a la Universidad, yo estudiaba Ciencias Sociales y Derecho Público, y mi padre era el Decano y además era mi profesor de Historia de las Doctrinas Sociales, etc. Entonces yo era allí el hijo de Roa, y ahí hubo hasta incidentes y cosas, porque yo tenía buenas notas porque me gustaba la carrera, la estudiaba. ¡Imagínate tú!, si esto es en la Universidad, después ya cuando soy diplomático, y estoy en mi trabajo, soy el hijo del Ministro de Relaciones Exteriores. Cuando yo regresé de Brasil en el 64, hablé con el Comandante en Jefe, por cierto. Primero había hablado con el Che, que era mi amigo de México y le dije: Yo quiero ir a trabajar contigo. Y entonces me dijo: sí, tú vienes a trabajar conmigo. Me acuerdo que pasaron unos días y me lo encontré en casa de unos amigos, que él fue a recoger a Aleida, que estaba con la hija, porque era el cumpleaños de unos muchachitos. Y entonces me lo encuentro ahí y le digo: Oye, ¿Mi trabajo, qué? Sí, vas a trabajar con Miguelito Figueras en Plan Perspectivo. Y yo le dije: mira, yo no sé nada de Planificación. No, pero si tú no sabes nada de nada y has sido hasta embajador. Entonces, yo le contesté, y él me dijo. ¡Ah!, ¿pero te vas a poner bravo con el Che? Y se echó a reír. Sí, me dijo así. Claro, yo tenía una confianza con él que podía decirle ese tipo de cosas, ¿no?, por supuesto. Yo lo conocí en México y éramos muy amigos y “peripateábamos” por México en aquella época con Javier Pasos y con Manolito Hevia, ya ambos difuntos.

Amaury. De todas maneras la maravilla de eso, es que tú eres el hijo de Raúl Roa, eres el hijo de la doctora Ada Kourí, tan amiga de mi madre, tu sabes que se querían…

Raúl. …¡Cómo no!

Amaury. …¡Cómo se querían! Y has llegado a ser uno de nuestros grandes diplomáticos, de nuestros grandes hombres y todavía tú eres joven, así que yo espero que en algún momento dejes de ser asesor de nuestro querido Rodrigo, y vuelvas a ocupar un puesto importante  en la diplomacia cubana, que tanto te necesita.

¿De qué cosa te arrepientes de no haber hecho en la vida? Porque tú has hecho en la vida lo que has querido, de todo.

Raúl.  Bueno, de las cosas que he hecho, no me arrepiento…

Amaury. …No ¿que te hubiera gustado hacer en realidad?

Raúl. ¿Qué me hubiera? No, a mí yo creo que todas las cosas que he hecho, me gustaba hacerlas.

Amaury. Tiene que faltarte algo, algo tiene que faltarte. Porque no puede ser. Mira, hablas todos los idiomas, has estado en todas las embajadas, hay algo que tú dices: Bueno, yo quisiera haber estado en tal sitio.

Raúl. No estuve en la Sierra, eso es algo que me hubiera gustado.

Amaury. Pero tú sabes que cada día se hace, aunque pueda parecer una metáfora, más necesario subir a la Sierra a defender la Sierra aquella que nos ganamos.

Raúl. Claro.

Amaury. Porque hay veces que la gente la quiere echar a perder.

Raúl. Echar a perder, tienes razón, eso es verdad. Pero yo seguiré trabajando como asesor de Rodrigo, que me parece que es una cosa en la cual puedo ayudar.

Amaury. Está bien, yo espero. Y si no, si la cosa se pone mala, y espero que no pase, pues nos vemos en la Sierra.

Raúl. Bueno.

Amaury. Te quiero mucho, Raulito, un abrazo. Muchas gracias, mi hermano, gracias por haber venido.

Raúl. Gracias a ti.

Presidió Raúl Castro acto por el Día de las víctimas del Terrorismo

Presidió Raúl Castro acto por el Día de las víctimas del Terrorismo

Con la presencia del presidente cubano Raúl Castro Ruz (C), y otros miembros del Buró Político y dirigentes del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, se realizó el acto político cultural por el Día de las victimas del terrorismo de estado, en la Sala Universal de las Fruerzas Armadas Revolucionarias, el 6 de octubre de 2011, en La Habana. AIN FOTO/Oriol de la Cruz.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidió este jueves el acto patriótico cultural contra el terrorismo de Estado y de recordación de sus víctimas, celebrado en la Sala Universal del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En el sentido tributo a los 3 478 cubanos que han muerto en acciones terroristas y a los 2 099 que quedaron discapacitados producto de esos viles actos, la mayor de las FAR, doctora Haymel Espinosa Gómez, hija de una de las víctimas del crimen de Barbados, recordó que el 6 de octubre del año pasado, cuando se instituyó la fecha como el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, Raúl instó al presidente de los Estados Unidos a actuar sin dobles raseros contra quienes en su territorio han perpetrado y persisten en realizar acciones contra Cuba.

“Hoy seguimos esperando una respuesta”, dijo.

Señaló que han transcurrido 35 años del sabotaje al avión civil cubano, en el cual perecieron 57 cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos, y aún sigue impune el atroz asesinato. Uno de sus autores, Luis Posada Carriles, sicario confeso, se pasea por las calles de Miami amparado por el Gobierno estadounidense. El otro, Orlando Bosch, murió recientemente sin expiar sus culpas.

Paradójicamente -precisó- en 1998, las autoridades cubanas recibieron información operativa de nuestros Cinco héroes sobre nuevos planes terroristas que se fraguaban contra aeronaves. Nuestras autoridades no dudaron en alertar al Gobierno norteamericano, que dos meses y unos días después apresó a los luchadores antiterroristas.

“El mundo entero está en deuda con nuestros héroes, y en especial con los familiares de las víctimas del vil sabotaje contra el avión de Cubana. Los Cinco, con su valiente y humanista labor, impidieron que nuevas familias padecieran el calvario de nuestras vidas”, aseveró.

Mercedes López Acea, miembro del Buró Político y primera secretaria del Partido en la capital, reclamó en nombre del pueblo que se extradite a Posada Carriles a Venezuela para que sea juzgado. La dirigente ratificó la incondicional posición de Cuba de luchar contra el terrorismo, y no servir jamás de enclave para afectar a ninguna nación con acciones de esa índole.
Dirigentes del Partido, el Gobierno, la UJC y las organizaciones de masas participaron en el acto. También estuvieron presentes familiares de las víctimas del terrorismo de Estado contra Cuba, y de los Cinco.

Participaron además trabajadores del Instituto de la Aeronáutica Civil de Cuba y de los ministerios de la Industria Alimentaria, Relaciones Exteriores y del Interior, así como de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el INDER. La delegación que representará a nuestro país en los Juegos Panamericanos compartió este momento de reafirmación y de reclamo de justicia.

(Con información de Juventud Rebelde)

Barbados: Pegados al alma

Barbados: Pegados al alma

Por Ricardo R. González

Foto: Cortesía de la familia de Ángel Tomás Rodríguez

Marlene González Árias, aeromoza de nuestra aerolínea bandera, cumpliría años dos días después del sabotaje al avión en Barbados. Su esposo Ángel Tomás Rodríguez Valdés, copiloto a quien no le correspondía tripular aquel vuelo, quiso compartir la fatídica travesía sin pensar que sería la última en sus vidas. 

Miércoles 6 de octubre de 1976. El mediodía raja en la pista del aeródromo barbadense de Seawell. Aeronaves de la Pan Americam, Bristish Airways y American Airlines coquetean por las carrilleras de entradas o salidas. Por una de ellas se desliza un DC 8-43, matrícula CUT 1201, arrendado por Cubana de Aviación. Todo transcurre sin contratiempos. Las 12:00 m separan el horario del minutero por un mínimo espacio. El pájaro metálico despega y logra un ascenso suave y rápido. Enrrumba hacia Kingston, próxima escala del vuelo 455.

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El calor reina en el poblado villaclareño de Ranchuelo. Adalberto Rodríguez Valdés realiza sus actividades cotidianas propias de la hora en el hogar de la calle Calixto García, entre Máximo Gómez y Camilo Cienfuegos.

A lo mejor recuerda que en los venideros dos días su cuñada, Marlene González Árias, aeromoza de nuestra aerolínea bandera, estará de cumpleaños. Piensa en hacerle una llamada para felicitarla, en el deseo de verla y, también, a su hermano Ángel Tomás, pero la cotidianidad le hace retornar a sus tareas.

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La nave brilla sobre el cielo. La playa Paradise está a la vista. Varios turistas y lugareños disfrutan de las delicias caribeñas. Allá, en el aire, setenta y tres pasajeros, ríen y conversan en tres lenguas diferentes. Hay coreanos, guyaneses y compatriotas, entre estos, la delegación del equipo juvenil de esgrima con la satisfacción de traer a casa las preseas doradas ganadas en un importante tope.

Diez millas hay recorridas cuando la normalidad se quiebra. Son las 12:23 de aquel mediodía. En la torre de control invade el grito de ¡Cuidado!

La pantalla del radar evidencia un giro brusco hacia la derecha. De pronto, se escucha un ¡Seawell!, ¡Seawell!... CU 455!

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No existen presagios. Adalberto Rodríguez Valdés disfruta de su mediodía casero, al igual que su hermana Edith —Adita para familiares y amigos— o Angelina y Gerardo, los progenitores de su otro hijo: Ángel Tomás Rodríguez Valdés, el ranchuelero de sólo 36 años, que, ocupa el asiento de copiloto en esa nave de Cubana en vuelo sobre Paradise.

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«CU 455... Seawell... ¡Tenemos una explosión y estamos descendiendo inmediatamente. Tenemos fuego a bordo…».

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Existía la orden de informar a la torre una vez llegados a los 18 mil pies de altura. Tenían entonces una altitud menor porque aun no lo habían reportado al punto de control. A Tomasito no le correspondía volar ese día, pero al estar próximo el onomástico de su esposa le había pedido a su coterráneo y amigo Wilfredo Pérez Pérez, comandante del avión, que lo admitiera en la tripulación. En la casa de la calle Calixto García aun existe calma.

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Algo inusual se aprecia en el cielo entre las 12.23 y 12:27 p.m. La incertidumbre colma a los bañistas en la Paradise. Aparece humo desde un compartimento cercano al tercer motor de una aeronave. El tren de aterrizaje está fuera. El aeropuerto mantiene emergencia total. Un segundo estruendo hace que el piloto pierda el control. Gira el timón hacia un lado a fin de evitar que el aparato, repleto de combustible y envuelto en llamas, propiciara una desgracia mayor al impactarse sobre la playa. La aeronave está herida. Los trazos del CUT 1201 se pierden definitivamente del radar de Seawell.

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En Boyeros avanza la tarde. Prima la angustia. La pizarra de aeropuerto refleja la cancelación definitiva de un avión sin regreso. Dan a conocer el desenlace. Algo terrible. El vuelo Barbados-Kingston-La Habana se estrelló en las costas de Barbados a las 12:30 de este mediodía interminable.

Cuba entera, y también Ranchuelo, conocen la noticia. Luto y rabia compartidos. Luis Posada Carriles, Orlando Bosh, Hernán Ricardo y Freddy Lugo admiten su culpabilidad. Desde entonces para las familias de Ángel Tomás, de Wilfredo Pérez y de Carlos Conquero, los tres villaclareños desaparecidos en el crimen existe la añoranza, el desconsuelo, la espera por el acto de justicia.

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Cubana, este es Criwest 650 ¿Les podemos ayudar en algo? La interrogante se repite tres veces... Silencio total como respuesta.

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Aquel joven jaranero no entraría más por la puerta del hogar ranchuelero. El mismo que desde pequeño soñó conquistar las alturas con el mando de una aeronave. El que se incorporó al Ejército Rebelde desde muy temprano y marchó junto a Wilfredo a la entonces Unión Soviética a fin de consumar sus aspiraciones.

Así pasó la infancia, empinando aquel avioncito de aluminio para sentirse emperador del espacio. Sueños compartidos con Angelina y Gerardo, los queridos padres que ya tampoco están por cuenta del destino y marcharon sin ver el rumbo de la balanza justiciera. Adita sigue en pie, y también Adalberto, aunque una afección posterior al siniestro de Barbados le impide el habla.

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«Eso es peor. Pégate al agua Fello, pégate al agua».

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Son las últimas palabras recogidas en la cinta de la torre de control seawelliana. Es la voz de Ángel Tomás. A 35 años del suceso la grabación estremece a los suyos y a quienes obran con el bien por el mundo. No pudieron celebrar el cumpleaños de Marlene dos días después ni el tiempo les permitió disfrutar de las bondades de esos «locos bajitos» de los que habló Serrat. De quienes llegan como hijos para verlos empinar con el tiempo.

Adalberto no puede hablar, mas con su trazo en el papel plasmó el recuerdo que posee de su hermano: «Muy inquieto, estudioso, revolucionario, y con mucho amor por sus padres y por su carrera.»

Es cierto Adalberto, Tomasito no está, pero cumplió su anhelo de conquistar el cielo. Seawell constituye el triste recuerdo, y Paradise, el sitio donde 73 inocentes penetraron en las profundidades eternas de un Olimpo de gloria. Hienas sin treguas así lo predestinaron. El CU 455 trató de pegarse al agua, mas resultó imposible.

El tiempo no cura la herida, lo sabemos Adalberto, pero esté seguro que donde sí permanecen sus héroes es en el torrente infinito que invade el alma.

Cancionero: Silvio Rodríguez (Venga la esperanza)

Cancionero: Silvio Rodríguez (Venga la esperanza)

A CARGO DE RICARDO R. GONZÁLEZ

VENGA LA ESPERANZA

AUTOR E INTÉRPRETE: SILVIO RODRÍGUEZ

Dice que se empina y que no alcanza,
que sólo ha llegado hasta el dolor.
Dice que ha perdido la buena esperanza
y se refugia en la piedad de la ilusión.
Sé de las entrañas de su queja
porque padecí la decepción:
fue una noche larga que el tiempo despeja,
mientras suena en mi memoria esta canción:
Venga la esperanza,
venga sol a mí.
Lárguese la escarcha,
vuele el colibrí.
Hínchese la vela,
ruja el motor,
que sin esperanza
¿dónde va el amor?
Cuando niño yo saque la cuenta
de mi edad por el año dos mil
(el dos mil sonaba como puerta abierta
a maravillas que silbaba el porvenir).
Pero ahora que se acerca saco en cuenta
que de nuevo tengo que esperar,
que las maravillas vendrán algo lentas
porque el mundo tiene aún muy corta edad.
Venga la esperanza,
pase por aquí.
Venga de cuarenta,
venga de dos mil.
Venga la esperanza
de cualquier color:
verde, roja o negra,
pero con amor.

Cuba responsabiliza a EEUU de lo que ocurra con René González

Cuba responsabiliza a EEUU de lo que ocurra con René González

La Habana responsabiliza a Washington de lo que le pueda ocurrir a René González –uno de ‘los Cinco’ cubanos presos en Estados Unidos– una vez que salga de prisión el próximo viernes y deba permanecer tres años en Miami en libertad supervisada.

En un extenso editorial del diario ‘Granma’, pidió la semana pasada el regreso “inmediato” de René González por considerar que su vida estará en peligro si se queda en Miami por ser el principal bastión del extremismo anticubano.

La diputada cubana Magaly Llort -madre de otro de los Cinco, Fernando González-, recordó que René quedará en libertad “en el mismo lugar donde estuvo combatiendo el terrorismo” hace más de diez años. “Es un lugar muy peligroso además de una crueldad, porque estará separado de su familia”, comentó en declaraciones telefónicas a Europa Press durante una gira por España.

René González, de 56 años, será puesto en libertad el próximo 7 de octubre después de haber pasado trece años en prisión, pero un fallo emitido el pasado 16 de septiembre por la jueza Joan Lenard, del Distrito Sur de Florida, frustró su intención de volver a Cuba porque le ordena quedarse en Miami durante tres años en régimen de libertad supervisada.

“Se pretende que René permanezca en Estados Unidos, donde se conoce que puede peligrar su vida, donde se sabe que radican las personas y las organizaciones más prominentes del terrorismo anticubano”, advirtió el editorial de ‘Granma’.

González forma parte del llamado grupo de ‘los cinco’ al que también pertenecen Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González Llort. Todos ellos fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998 por el FBI en Estados Unidos, donde han sido acusados –entre otros delitos– de “conspiración para cometer espionaje” a favor del gobierno cubano.

Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, explicó que hasta la fecha la familia de González desconoce las condiciones de su libertad condicional. Sólo saben que no podrá visitar los lugares donde operan las organizaciones terroristas de Miami, precisó en declaraciones telefónicas a Europa Press.

“Si algo le pasa a René sería responsabilidad de Estados Unidos que pudiese evitar esta situación permitiendo que regrese a Cuba con su familia, porque si se queda en Miami lo dejaría vulnerable porque esas organizaciones (anticastristas) sí podrán acercarse a él”, advirtió.

“Estará corriendo un gran riesgo en una ciudad donde denunció a grupos terroristas que hoy gozan de impunidad y libertad para moverse por Miami”, aseguró Pérez.

Durante décadas, La Habana ha denunciado la presencia de organizaciones terroristas en Florida, especialmente en Miami, donde reside la mayor comunidad de cubanos emigrados del mundo. De hecho, René González se mudó a finales de los años noventa a Miami para trabajar como agente encubierto investigando a estos grupos y desvelar sus planes de atentar contra Cuba.

Uno de ellos, Gerardo Hernández, ha sido condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión y es el caso que más preocupa.

“La única acción mínimamente decorosa del Gobierno de Estados Unidos, a estas alturas, sería la de permitir el inmediato regreso de René a Cuba, poner fin a las sentencias vengativas contra Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando, y permitir el retorno definitivo de todos a la patria”, insiste ‘Granma’.

Según Cuba, ‘los cinco’ han sido víctimas de un “trato especialmente abusivo” además de “prolongados confinamientos en solitario, los extensos periodos de incomunicación y tortura psicológica, la injustificada separación familiar, los obstáculos al contacto con sus representantes legales” así como la imposibilidad de sus familiares de poderles visitar en prisión.

(Con información de Europa Press)

Cuba dio KO a Venezuela y encabeza su grupo en la Copa Mundial de Béisbol

Cuba dio KO a Venezuela y encabeza su grupo en la Copa Mundial de Béisbol

Arruebarruena está pagando con creces la confianza de Urquiola

Cuba mantuvo su paso invicto en la XXXIX Copa Mundial de béisbol, al noquear hoy aquí 14-2 a Venezuela en partido disputado bajo una pertinaz llovizna en el estadio Omar Torrijos.

Luego de esta contundente victoria, la selección nacional cubana sumó su segundo fuera de combate recetado en tres desafíos y quedó como única invicta del grupo B del torneo, con con foja perfecta de tres triunfos sin reveses.

Los dirigidos por Alfonso Urquiola decidieron el choque en el mismo primer capítulo tras vapulear al abridor venezolano Juan Colmenarez, exlanzador de ligas menores de organización de los Phillies de Filadelfia.

El zurdo morocho apenas duró un tercio de entrada en el montículo, lapso en el que soportó cuatro carreras.

Estas fueron fabricadas por jonrón en solitario de Rusney Castillo (hoy como primer bate), sencillos consecutivos de Héctor Olivera y Frederich Cepeda, pelotazo a Alfredo Despaigne, boleto a Yulieski Gourriel (impulsó una carrera), e imparable al jardín izquierdo propulsor de dos anotaciones de José Dariel Abreu.

Dos episodios más tarde, en el tercero, Cuba amplió la diferencia con otras dos carreras remolcadas por Ariel Pestano y Erisbel Arruebarruena, y anotadas por Alexei Bell y Abreu, quienes se habían embasado por sendos incogibles.

Ya con ventaja 6-0 en el pizarrón, el encuentro se transformó en puro trámite, aunque el equipo cubano tuvo tiempo para marcar una en el cuarto, dos en el quinto, y cinco más en el sexto, que decretaron el nocao final.

El crédito del triunfo correspondió al veloz derecho Miguel Lahera, quien inició inestable el partido, pero inmediatamente enrumbó su desempeño y finiquitó una actuación espléndida.

En seis entradas -el séptimo lo lanzó Jonder Martínez y admitió las dos de Venezuela- fue amo y señor del choque, al extremo de propinar ocho ponches, mantener inmaculado el casillero de boletos regalados, y permitir solo cuatro hits, todos sencillos.

Con esta labor, el fornido serpentinero artemiseño se afianzó como tercer abridor del staff cubano, de cara a las etapas posteriores del certamen.

El mejor bateador por Cuba fue el inicialista José Dariel Abreu, quien disparó tres hits, buenos para remolcar un trío de carreras y anotar dos veces.

Por la artillería cubana también brillaron el jardinero central Rusney Castillo (dos sencillos y un vuelacercas), y el paracortos Erisbel Arruebarruena, considerado el bateador más débil del conjunto pero que hasta la fecha ha mantenido un rendimiento brillante con el madero en ristre.

El fantástico torpedero cubano compiló par de sencillos y un doblete en cuatro veces al bate, con dos remolcadas e igual cantidad de impulsadas.

Mañana habrá fecha de descanso en el Mundial y el próximo jueves Cuba chocará ante Surcorea en el Omar Torrijos. Para este desafío, el entrenador de pitcheo antillano Ronny Aguiar anunció al zurdo Yulieski González.

Resultado:

Estadio Omar Torrijos, Santiago de Veraguas, Panamá.

123 456 7 C H E.

Venezuela (2-1) 000 000 2 ko. 2 7 0.

Cuba (3-0) 402 125 x 14 17 0.

Ganó: Miguel Lahera (1-0).

Perdió: Juan Colmenarez (0-1).

Hr: Rusney Castillo y Ariel Pestano.

(Con información de Yasiel Cancio Vilar, enviado especial de Prensa Latina

Mucha actividad, pero pocos huracanes

Mucha actividad, pero pocos huracanes

El comportamiento de la presente temporada ciclónica en la cuenca del Atlántico tropical ratifica la permanencia del periodo de elevada actividad iniciado en 1995, el cual puso fin a la relativa "calma" registrada en las casi tres décadas precedentes a la fecha citada.

Hasta ayer viernes se habían formado en esa área geográfica (incluye, además, el Golfo de México y el mar Caribe) un total de 16 organismos tropicales con nombre, cantidad muy superior al promedio anual de 10. La cifra también está por encima de la prevista inicialmente en los modelos.

Sin embargo, llama la atención que, por lo general, la mayoría de esos sistemas fueron débiles, describieron marcadas y atípicas trayectorias al noroeste y norte, y solo cuatro alcanzaron la categoría de huracán.

Para buscar respuestas a tales anomalías, Granma acudió al doctor en Ciencias José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología.

¿Qué características presenta esta temporada ciclónica?

"En primer lugar, el número de ciclones con nombre surgidos es bien alto, al extremo de que desde 1888 es la segunda temporada en llegar a 16 en fecha más temprana (lo hizo el pasado 24 de septiembre), superada solamente por la del 2005."

Tanto julio, como agosto y septiembre, apuntó, tuvieron una actividad superior a la habitual, con tres, siete y cinco organismos, respectivamente. En el caso de agosto, la cifra ubica el mes como el segundo más activo en cuanto a formación, junto a los de 1933 y 1995.

"Pero al mismo tiempo, solo hay cuatro huracanes contando a Ophelia, que alcanzó esa categoría el jueves 29, y la casi totalidad de las tormentas tropicales presentaron patrones nubosos desorganizados, con las áreas de mayor convección alejadas de la zona central, algo típico en los sistemas de poca fuerza."

Según destacó Rubiera, otro rasgo distintivo radica en la marcada tendencia a moverse en dirección al noroeste y norte, bordeando la periferia del anticiclón del Atlántico, muy retirado de su posición normal para esta época del año. Lo anterior explica que muchos hayan descrito esas recurvas encima o próximas al arco de las Antillas Menores, sin penetrar en el mar Caribe.

Vale mencionar lo sucedido con el huracán Irene, que pasó por las inmediaciones de la ciudad de Nueva York, algo que ha sucedido en contadas ocasiones.

¿Por qué tan poca fuerza en la mayoría de los ciclones registrados hasta ahora?

"En mi opinión, ello obedece fundamentalmente a la marcada presencia de fuertes vientos del oeste al suroeste a alturas entre 10 y 12 kilómetros, los cuales ejercen un efecto de cizalladura e impiden la concentración de la energía del sistema, limitando de forma considerable sus posibilidades de intensificarse. En algunos casos a esto se unió la entrada de aire seco en la circulación del sistema."

Una vez más esto pone de manifiesto que el de-sarrollo de un ciclón tropical no solo depende de la temperatura del mar, sino también de las corrientes de aire imperantes en la atmósfera superior, precisó el científico.

¿Qué puede depararnos octubre?

Refiere Rubiera que los ciclones tropicales del décimo mes del calendario surgen casi siempre en la porción sur del mar Caribe occidental y sus trayectorias tienden hacia el norte, de ahí que deban prestar especial atención las zonas de la porción sur desde Pinar del Río hasta Matanzas, incluido el municipio especial de Isla de la Juventud.

"Es sumamente difícil predecir lo que sucederá en el Caribe durante octubre, ni saber cuántos ciclones podrían formarse en lo que resta de temporada, hasta el 30 de noviembre."

Lo sensato radica en estar siempre preparados, concluyó Rubiera.

TEMPORADAS CICLÓNICAS MÁS ACTIVAS

Número de tormentas tropicales y huracanes

2005           28 (récord absoluto)

1933           21

2010           19

1995           19

(Con información de Orfilio Peláez. Periódico Granma)