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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Falleció el caricaturista cubano Tomás Rodríguez Zayas (Tomy)

Falleció el caricaturista cubano Tomás Rodríguez Zayas (Tomy)

Por José Alejandro Rodríguez
Juventud Rebelde

Se cansó ayer el intrépido corazón de Tomy, el gran caricaturista cubano. Sus diástoles y sístoles no pudieron seguir marcando el compás de una vida tan inquieta. Sus arterias desafiaron ese talento artístico imparable, que barrió cuanta zancadilla se le atravesara.

El miocardio feraz de Tomás Rodríguez Zayas, ya fatigado de tanta entrega, fue incapaz de emular con esa voluntad mítica que lo empujaba como un jinete incansable del humorismo gráfico cubano desde aquella mañana en que, con el monte y la tierra en sus zapatos, partió de su natal Barajagua y se apareció en Juventud Rebelde con los sueños casi adolescentes de dibujar la vida y reírse de ella. O al menos sonreírse, con mucha agudeza y hondura.

Tomy fue un artista insólito en el envoltorio de un impenitente muchacho campesino. Un verdadero labriego de la belleza y la verdad. Y su inmensa obra gráfica, que hace rato ancló en la posteridad, fue una cátedra silvestre sin academias ni retoques: A pura vida, y con una sed de saber y sentir que fue saciando autodidactamente por todas las guardarrayas y autopistas de este mundo.

No escatimó su talento, así como fue fecundo en el amor y la amistad. Su generosidad le hizo postergar muchos empeños mayores para embellecer la inmediatez, el aquí y el ahora del periodismo, en el antológico DDT de Juventud Rebelde, y en cuanta publicación cubana o foránea le incitara.

Más que laureado y respetado por tantos artífices del pincel, Tomy nunca dejó de ser el eterno caminante de la caricatura, con esos silencios a cuestas que le permitían observar el mundo para captar sus latidos. Y no hubo proyecto artístico, político o social que le convocara y no lo tuviera en zafarrancho por Cuba y por la Revolución. Hombre leal a toda prueba, fiel a sus ideas y a la vez eterno inconforme hasta el resabio. Limpio de ambiciones y montaraz ante las mediocridades y conveniencias.

Como en toda su vida, mostró mucha entereza y calma en todos estos días en que estuvo internado en el Cardiovascular.

Cada vez que le llamaba por teléfono para darle ánimo, él terminaba convenciéndome de que disfrutaba una suerte de «reservación turística» para descansar. «Chévere», como acostumbraba a decir. Y soñaba, hacía proyectos ahora que se había jubilado del diario, para pintar sin las urgencias, junto a sus dos hijos varones.

Aun cuando le falló ahora, habrá que bendecir siempre el corazón de Tomy, que resistió tantos arrestos y lo llevó tan lejos y tan cerca a la vez. No lo imagino yerto, sino caminando sudoroso por una vía celestial, urgido por llegar a una nube y allí comenzar de nuevo a dibujar la vida.

Tomás Rafael Rodríguez Zayas (Tomy)

Natural de Barajagua, Holguín, 1949, se dio a conocer en el universo de la caricatura cubana a finales de la década del 60.

Desde 1968 comenzó a trabajar en el periódico Juventud Rebelde y muy pronto formó parte de la época dorada del Dedeté, el suplemento humorístico de ese diario.
Sus trabajos como caricaturista, por los que mereció innumerables premios nacionales e internacionales, sobresalieron en la temática política y el humor general.
Tomy además incursionó en otros géneros de la plástica como la ilustración, el diseño, la pintura, el grabado y el mural.

Entre sus reconocimientos se encuentran el Primer en Humor Político. Salón de la Prensa, Porto Alegre, Brasil(1999), el del Certamen de Humor Gráfico, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España (2000) y el Premio en sátira política. Bienal de Bahía, Bahía, Brasil. (2001)

Recibe Raúl al Presidente del Parlamento de Vietnam

Recibe Raúl al Presidente del Parlamento de Vietnam

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, recibió en la tarde de este lunes al Presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Nguyen Phu Trong, quien realiza una visita oficial a nuestro país.

Durante el encuentro se constataron las excelentes relaciones de amistad, colaboración y solidaridad existentes entre los partidos, gobiernos y pueblos de Cuba y Vietnam y se abordaron otros temas de interés del acontecer internacional, de acuerdo con una nota del Noticiero Nacional de Televisión.

En la reunión estuvieron presentes, además, por la parte vietnamita los miembros del Comité Central del Partido Comunista y de la Comisión Permanente de la Asamblea Nacional, Nguyen Van Son y Tran Dinh Dan, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y de la Oficina del Parlamento, respectivamente, así como su embajador en nuestro país Vu Chi Cong.

Por la parte cubana el compañero Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores.

(Con información de AIN)

 

Telescopio espacial Hubble captura una extraordinaria espiral

Telescopio espacial Hubble captura una extraordinaria espiral

En la extraordinaria fotografía realizada por la cámara avanzada (Wide Field Channel of the Advanced Camera) de la NASA/ESA instalada en el telescopio espacial Hubble, se muestra una de las formas geométricas más perfectas jamás creadas en el espacio. El telescopio espacial ha capturado la formación de la inusual nebulosa planetaria conocida como IRAS 23166 1655, alrededor de la estrella LL Pegasi (también conocida como AFGL 3068) en la constelación de Pegaso (el caballo alado).

La fotografía muestra, lo que parece ser, un patrón espiral asombrosamente delgado en forma de espiral alrededor de la estrella de polvo que está escondida justo detrás. La forma espiral sugiere su origen en la propia nebulosa. El mismo material que hace rotar la espiral se mueve hacia el exterior a una velocidad de unos 50.000 km / hora, mediante la combinación de esta velocidad y la distancia entre las capas, los astrónomos calculan que los depósitos de material cósmico están separados por unos 800 años de distancia.

La espiral se cree que surgió debido a la estrella LL Pegasi, al ser un sistema binario, la estrella está perdiendo material debido a otra estrella compañera en órbita, una alrededor de otra. Calculando la separación entre las capas de la espiral, se espera obtener directamente el período orbital del sistema binario, que de echo, también se estima alrededor de unos 800 años.

La creación de las nebulosas planetarias es un área apasionante de la evolución estelar. Las estrellas con masas de alrededor de la mitad del Sol, hasta cerca de ocho veces la del Sol, no explotan como supernovas al final de sus vidas. En lugar de un violento final, se cree que liberan sus capas exteriores de gas y se expanden a la deriva en el espacio. La creación de estructuras intrincadas, que para los observadores de la Tierra se ven envueltas como si viéramos pinturas de acuarela. IRAS 23166 1655 acaba de comenzar este proceso, y la estrella central todavía no ha salido del polvo que la envuelve.

Esta fotografía ha sido creada a partir de imágenes desde el Gran Angular de la cámara avanzada para Inspecciones del Hubble (Wide Field Channel of the Advanced Camera). Las imagenes fueron tomadas a través de un filtro amarillo (F606W, de color azul) y se combinaron con imágenes a través de un filtro cercano al infrarrojo (F804W, de color rojo). Los tiempos de exposición fueron de entre 11 y 22 minutos, respectivamente, y se extiende a unos 80 segundos de arco.

(Con información de la NASA)

 

En blanco y negro

En blanco y negro

Alicia Camila Campos Pérez, máxima dirigente femenina en Villa Clara, aclara determinados puntos de vista en torno a la mujer y la familia.

Texto y foto: Ricardo R. González

Otra de las que nunca renunciaría a su condición femenina es Alicia Camila Campos Pérez, la secretaria general de la FMC en Villa Clara, cuya organización acaba de cumplir medio siglo de existencia.

En ocasiones le satisfacen las estadísticas. En otras… le molestan comentarios irracionales. Sabe que la organización tiene que ganar más, y si bien le agrada que el 38,3 % de las coterráneas esté ocupada en la Economía o que constituyan el 46,77 % del sector estatal civil, el 67 % de las profesionales y técnicos y una buena representación en Educación y Salud, no ocurre lo mismo en el sector agropecuario ni en las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y en las de Crédito y Servicios (CCS).

«Se habla de igualdad y hay avances sin ser todavía plena. Seguimos muy recargadas con las obligaciones laborales, las del hogar y con una educación de los hijos que, en gran parte de los casos, descansa sobre nosotras», sustenta Alicia.

— Es cierto que existen familias y familias. Mas la vida se hace compleja en otros órdenes…

— Mantengo que el déficit de círculos infantiles afecta sobremanera, y si adicionamos el complejo mundo de los servicios en cuanto a calidad, horarios de atención, burocracias en trámites y lo agónico del transporte tenemos tela por donde cortar.

También persisten rasgos de discriminación en algunos sectores y en el acceso a cargos directivos, sin descartar la violencia intrafamiliar acentuada por una masculinidad hegemónica y patrones sexistas trasmitidos aun desde la escuela, los medios de comunicación y la familia.

Disminuyen tabúes; sin embargo, existe todavía el mundo patriarcal donde culturalmente y durante siglos el hombre tiene el «poder».

— Para muchos ustedes pretenden ponerse los pantalones en las riendas de la sociedad…

— Aclaro que los usamos y nos quedan bien. No obstante, esa no resulta nuestra pretensión. Se trata de lograr idénticas posibilidades en cada asunto, de ocupar el espacio que merecemos sin desplazar a nadie.

— El mundo contemporáneo muestra sus grietas que distan de la realidad cubana, pero está el llevado y traído tema de que si la FMC despunta como organización feminista…

— Si feminismo se llama defender los derechos de la mujer bienvenido sea, mas la diferencia estriba en que no queremos un feminismo con la exclusión de los hombres. Todo lo contrario: hacer vida juntos, compartir responsabilidades y tareas e impulsar desde cada familia una sociedad que, sin resultar perfecta, concede sentido preferencial a quienes tenemos la dicha de formar la especie humana.

MEMORÁNDUM

— La esperanza de vida de las cubanas llega hoy a los 80 años, y totalizan casi el 60 % de los graduados universitarios.

— Cuba fue el primer país en firmar y el segundo en ratificar la Convención sobre la eliminación de todas las formas discriminatorias contra la mujer.

— Hurgando en la historia aparece que las nuestras disfrutan el derecho a los sufragios desde 1934.

— Al analizar la cifra de féminas con escaños parlamentarios a nivel mundial, la mayor de las Antillas figura en la tercera posición.

CONTRASTES

Impacta que la pobreza resulte la causa fundamental de los graves problemas que sacuden a las mujeres en el universo. Ellas representan el 60 % de los pobres con desventaja en la vida económica y pública, y acceso muy limitado a los cargos directivos o a los procesos de toma de decisiones.

— Los índices son aun más críticos en los llamados países en desarrollo, donde cada año mueren medio millón de féminas durante el parto o por complicaciones en el embarazo.

— El 40 % de los infestados por VIH-SIDA se inscribe en el sexo femenino, y casi la mitad de la población carece de servicios sanitarios. De tres a cuatro millones se reconocen como víctimas de la violencia doméstica, mientras miles mueren a causa de las golpizas.

— Según estimados existen en el Planeta menos de 70 mujeres económicamente activas por cada cien hombres; las tasas de desempleo siguen siendo superiores, y si en el 2007 fue 6,4 % para ellas, la de los hombres totalizó 5,7.

 

 

«Con 2 que se quieran» (Isabel Santos. Parte I)

«Con 2 que se quieran» (Isabel Santos. Parte I)

Amaury Pérez. Muy buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”. Como siempre me gusta decir, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, territorio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy tenemos como invitada a una persona que goza de todo mi cariño y y de toda mi admiración, la gran actriz cubana, Isabel Santos. Buenas noches, Isabel, gracias por venir.

Isabel Santos. Gracias.

Amaury Pérez. Tenía miedo con esta entrevista porque siempre he pensado que las actrices mienten. ¿Me vas a hacer el favor de ser sincera conmigo?

Isabel Santos. Creo que en una entrevista la gente siempre tiene miedo, desde un político, un actor, un obrero. No eres tú, no estás cómodo, no estás en sala de tu casa.

Amaury Pérez: Aunque lo hemos intentado…

Isabel Santos: …aunque se ha intentado, y además está muy lindo. Mira, uno siempre está haciendo un personaje, estás haciendo la vida de muchas personas y a veces coges prestado de otras a la hora de hacer un personaje, pero ya en una entrevista la gente piensa que te conoce… no, yo creo que eso es lo único que te queda y conocerte, conocerte de verdad creo que es la familia, los hijos, los amigos, los más allegados. Hay algo que uno siempre se tiene que guardar, ¿no?

Amaury Pérez. Bueno, yo no voy a cometer el pecado de confundir a Isabel con sus personajes. Entonces ¿Qué es para ti la sinceridad?

Isabel Santos. Todo.

Amaury Pérez. ¿Aún con los riesgos que eso trae?

Isabel Santos. Claro, porque tú no puedes ir como el mentiroso por la vida, ni con los amigos, ni con la familia, ni con los hijos, ni con el trabajo. El trabajo del actor lleva un desgarramiento muy fuerte, es muy visceral, hoy te toca hacer una comedia, mañana un drama. La gente piensa que uno se despega de eso, hay cosas que uno puede tener de la vida, toques, pero casi siempre yo voy a otras vidas, a vivencias de otras gentes. Soy muy observadora, estoy en un velorio, por ejemplo, y no puedo distanciarme de lo que está pasando, es como que estás guardando en un disco duro y en algún momento eso sale, lo vas a necesitar, pero la sinceridad en este trabajo es todo. El público además, no te perdona. Yo me considero más una actriz de cine que de los otros medios y esa pantalla es muy grande y a esa cámara no se le puede mentir, sale hasta el sudor, la piel se enrojece, y el público cubano, el público en el mundo en general, cuando va al cine quiere la verdad. Entonces hay que tener una sinceridad absoluta.

Amaury Pérez. Entonces hablemos de verdades. ¿Dónde tú naciste?

Isabel Santos. Nací en la ciudad de Camagüey.

Amaury Pérez. ¿En la misma ciudad?

Isabel Santos. En la misma ciudad de Camagüey, muy camagüeyana.

Amaury Pérez. ¿Y ahí te criaste?

Isabel Santos. No. Mis padres hace poco me contaban que conmigo, a los 40 días de nacida, fueron a fundar unas cosas que se llamaban las Granjas del Pueblo. Ellos cerraron la casa en Camagüey y se fueron, esa casa la perdieron, y yo todavía le digo a mi mamá: ¿Pero tú estabas loca? ¿Cómo ibas a dejar esa casa en el centro de la ciudad para irte para un batey? Y fueron de batey en batey. Me cuentan que siendo yo una bebita montaron ladrillo sobre ladrillo y me tenían en una hamaquita y todo el que pasaba le daba a la soga de la hamaquita, entonces vino una vaca, se recostó a la pared y por poco me mata. Ese cuento me lo hizo el otro día mi madre.

Hasta que llegaron cerca del central que actualmente es el central “Noel Fernández”, antiguamente “Senado” y a dos kilómetros de ese pueblo, había un bateicito como de diez casas y ahí viví toda mi vida.

Amaury Pérez. ¿Quiénes vivían contigo?

Isabel Santos. Mi padre, mi madre y mi hermano.

Amaury Pérez. ¿No los abuelos?

Isabel Santos. Mis abuelos son, por parte de padre, de Jarahueca, en Santa Clara, y por parte de madre son de La Gloria.

Amaury Pérez. ¿Por qué mucha gente te dice la Guajira de Jarahueca?

Isabel Santos. Chico, mira, no sé, debe ser porque mi papá nació ahí.

Amaury Pérez. Pero tú te criaste con tu mamá y con tu hermano.

Isabel Santos. Y con mi papá también.

Amaury Pérez. ¿Qué tiempo estuvo tu papá en tu familia, en tu vida?

Isabel Santos. Hubo momentos de mi vida, en mi infancia, en que no estuvo, y ya después sí. Cuando tenía como 15 años la familia se volvió a reunir y hasta ahora, que lo tengo vivo además.

Amaury Pérez. Háblame de tu mamá.

Isabel Santos. Mi mamá es lo más grande, es un ser adorable, que luchó muchísimo con nosotros, conmigo y con mi hermano. Era una mujer que nos tenía que mantener ella sola.

Le debo muchísimo porque es una mujer que me enseñó muchísimo de la vida, una mujer con mucha intuición para todo. Ella te dice: te va a suceder algo y te sucede. Entonces yo escucho mucho a mi madre.

Amaury Pérez. ¿Tú piensas que los padres siempre tienen la razón?

Isabel Santos. No, no siempre.

Amaury Pérez. ¿Cuando se entera tu familia que a Isabel le interesa la actuación?

Isabel Santos. Creo que fui una niña con muchos sueños. Quizás por esa cosa que había que acostarse temprano porque no había luz…

Amaury Pérez. ¿Por qué no había luz?

Isabel Santos. Bueno, porque imagínate, en un batey lo que había era una planta eléctrica de petróleo y un viejito que la prendía, pero era más el tiempo que estaba rota, que el que estaba arreglada. Había un Círculo Social con un televisor cuando daban “Los Mambises” ¿te acuerdas?, que daban dos aventuras. Cuando estaba bien aquel televisor, el pueblo se acercaba a mirar las aventuras, pero al viejo le gustaba dormir temprano, así que arrancaba la planta y después de las dos aventuras, había que acostarse. El cine lo vi a través del cine móvil, del carrito del ICAIC.

Amaury Pérez. ¿Con qué frecuencia pasaba?

Isabel Santos. Ellos te podían repetir la película un mes entero, pero si pasaba todas las semanas, todo el mundo sacaba el taburete, el banquito, lo que fuera.

Amaury Pérez. ¿Cuál es la película que más recuerdas haber visto en esa época?

Isabel Santos. “Manuela”, la pasaron muchísimo y ¿te acuerdas de aquella película de la Massiel, que ella cantaba al lado del mar, “Tira la piedra, deja la flor”…?

Amaury Pérez. ¡Sí, cómo no! Tira la piedra y esconde la mano, ¿no era eso lo que decía?

Isabel Santos. Bueno, más o menos. Pero, esa la vi una cantidad de veces. Pasaban mucho cosas de Chaplin, documentales…

Amaury Pérez. ¿Cuando veías a Adela Legrá en esa imagen de “Manuela”, clásica -después está la de “Lucía” claro, pero quiero decir, la Adela Legrá de Manuela- desgarrada, tan joven, mirando a cámara en aquellos primeros planos?

Isabel Santos. ¿Tú sabes dónde me di cuenta de eso? Estaba en Uruguay y me estaban haciendo una entrevista en la radio. Esa cosa que yo te decía que uno va guardando en el disco duro, tú las vives y después como que las arreglas, ¿no

El hombre me pregunta eso mismo: ¿Cuál es la primera película que tú recuerdas, tú que eres actriz de cine? Y empecé a llorar porque me acordé de toda mi infancia, de un almacén donde guardaban sacos de abono que era donde se proyectaban las películas y me entró un gorrión… Me vi tan pobrecita y dije: ¡coño, qué infancia! Cómo descubrí el cine y después llegué a él de otra manera, o sea…

Amaury Pérez. ¡Por lo grande!

Ahora, de todas maneras yo pensaba, si no había luz, no había hielo; entonces ¿cuándo conociste el hielo? O sea, ¿cuándo tomaste tu primer vaso de agua fría?

Yo pensaba en Aureliano Buendía el día que lo llevaron a conocer el hielo.

Isabel Santos: Coño Amaury…no sé.

Amaury Pérez: ¿Eras una buena estudiante tú?

Isabel Santos. Muy buena. En ese bateicito había una escuelita con una maestra para todos los grados. Lo mismo había un chiquito grandísimo que otro pequeño…es que no se me olvida esa escuelita. Era una escuelita de guano, con el Martí afuera, se izaba la bandera. Éramos muy poquitos niños y se daban todos los grados, había como una contaminación, el de preescolar sabía lo que daba el de sexto grado, el de sexto sabía lo que se daba en tercero. La ortografía andaba como que por el aire. Había muchas lagunas.

Después pasé a la escuela donde quedaba el central, que ya eso para mí era el pueblo. Había un cine, una iglesia, y la escuela. Yo caminaba dos kilómetros todos los días para poder ir a mi escuela. Eso sí, yo quería salir de allí y creo que por eso estudiaba muchísimo.

Amaury Pérez. Perdóname que insista en el apagón, pero es que si hay apagón hay oscuridad y normalmente para los niños si hay oscuridad, hay miedos.

Isabel Santos. Muchísimos miedos.

Amaury Pérez. ¿Cómo eran tus fantasmas de niña? ¿Cuáles eran, a qué le tenías miedo?

Isabel Santos. Creo que a todo. Había muchos haitianos y gallegos en ese batey y siempre tenían cuentos sobre un cementerio del que salían muertos. Había un potrero por donde yo pasaba, sin cercas ni nada, con las vacas sueltas. Yo les tenía terror a las vacas. Era un camino de piedras por el que yo tenía que pasar y para mí siempre me iba a salir un ahorcado o un fantasma, o una mujer con el pelo muy largo, que dejaba marcas de petróleo en el piso. A eso yo le tenía un terror que me moría. Siempre pasaba con el corazón en la boca, hasta que llegaba allá a la carretera. Entonces mi mamá se paraba con una linterna o con un mechón de luz brillante. Se paraba y yo miraba para atrás y decía: ¡Ay, que mi mamá no se vaya! ¡Ay, Dios mío, que no se vaya el mechón aquel que está ahí atrás! Porque si ella se iba era como que no me estaba vigilando. Hasta que me perdía y ya.

Amaury Pérez. ¿Y cómo llegaste a La Habana?

Isabel Santos. Soñando. Yo quería ser actriz. Primero pensé que podía ser bailarina, ¡imagínate tú!, con este cuerpo ser bailarina.

Amaury Pérez. Tú eres muy bonita ¿por qué dices eso?

Isabel Santos. Bueno, no sé, porque siempre he sido de mucha pierna. Además era sobre todo por esa cosa que todas las niñas quieren hacer el split. Ni soñaba con ser bailarina, y ya trataba de hacer el split, que nunca llegué a hacerlo. Después quería cantar pero con esta voz, tampoco.

Amaury Pérez. ¿Pero no tenías la voz ronca antes?

Isabel Santos. Sí, siempre he tenido una voz grave.

Amaury Pérez. ¿Por qué llegaste a La Habana? ¿Quién te dijo, quién te entusiasmó? Porque en tu familia, una familia tan pequeña, tan cerrada, tan cuidadosa que era la mamá de ustedes, quién te dijo: Isabel para La Habana que hay que estudiar allá?

Isabel Santos. Mira, se hacían captaciones ya en la Secundaria para la Escuela Nacional de Arte. Había años que lo hacían, otros años no, según las carreras, si hacían falta, sobre todo para música. Camagüey siempre ha tenido una Escuela de Artes Plásticas y una Escuela de Música, pero de actuación no, y yo lo que quería era actuar. Ese año me puse de tan buena suerte que hicieron las captaciones. Todo el mundo quería ser actor e iban desaprobando hasta que…

Amaury Pérez. ¿Qué te pusieron a hacer? ¿Cuál era la prueba? ¿Te acuerdas?

Isabel Santos. A leer, siempre he leído muy bien. A interpretar, a cantar, ritmo, bailar y una improvisación.

Amaury Pérez. ¿Y lo primero que hiciste en televisión fue “Algo más que soñar”?

Isabel Santos. No, “Pasos hacia la montaña”.

Amaury Pérez. ¿Quién te llamó, mediante qué contacto, de qué manera? Porque a la televisión tampoco se llega de manera muy fácil.

Isabel Santos. Fue Juanito Vilar.

Amaury Pérez. Un santo.

Isabel Santos. Un santo. Es un hombre al que le debemos muchísimo. En aquel momento en la televisión, actores mayores hacían los personajes de jóvenes, y a Juanito se le ocurrió una novela y todo el mundo dijo: ¡tú estás loco, no puedes meter a estudiantes de la Escuela Nacional de Arte a actuar con profesionales! Juanito insistió y fuimos los primeros jóvenes que entramos a la televisión a trabajar siendo estudiantes, a trabajar con profesionales que llevaban en el medio mucho tiempo.

Amaury Pérez. ¿Quiénes eran los otros jóvenes?

Isabel Santos. Mucha gente que ya no está en el país.

Amaury Pérez. No importa, pero existen.

Isabel Santos. Bueno, de esa generación está Beatriz Valdés, Luisito (Luis Albrto García) vino después, Patricio (Wood)… Pero los primeros que entramos ahí fuimos Jorge Martínez y yo.

Amaury Pérez. La primera vez que me enteré que existía Isabel Santos, fue viendo esa extraordinaria producción de “La botija”.

Isabel Santos. Cuando “La botija” ya estaba graduada y tenía a mi hijo, como de cinco años.

Amaury Pérez. Parecías una niña.

Isabel Santos. Una niña.

Amaury Pérez. ¿Cuándo llegas entonces a “Se permuta”, que es tu primera película?

Isabel Santos. Fue a través de un casting que hizo Juan Carlos Tabío con Mario Balmaseda. Estaba Lily Rentería haciendo casting conmigo, quedamos las dos al final. Hice una improvisación con Mario en una de las escenas de la película, ellos fueron a verla y como a los dos días - porque había que esperar los rushes, porque se estaba filmando para cine en 35 milímetros- vino el productor y me dijo que era yo.

Amaury Pérez. ¿Pero quién le dijo a Juan Carlos Tabío que había una muchacha que se llamaba Isabel Santos y que debía hacerse un casting con ella?

Isabel Santos. Él me había visto en la televisión.

Amaury Pérez. Vamos a pensar en el primer día rodaje, no sé cuál fue tu primera escena, porque la gente sabe que el cine no se hace cronológicamente. Suponte en un día que tuviste una escena con Rosita Fornés, con Mario Balmaseda, con Ramoncito Veloz, ¿Qué pasa? ¿Cómo se siente uno cuando de repente ve a Rosa Fornés delante, trabajando con uno, en su película debut?

Isabel Santos. Rosita es un mito tremendo, o sea, estar delante de Rosa Fornés, una señora a la cual respeto muchísimo. Creo que Rosa ahí estaba en su mejor momento, en un momento de madurez también como actriz. Yo la miraba y decía: ¡Ay, Dios mío, estoy trabajando con Rosita Fornés! Puedo ser muy miedosa para otras cosas en la vida, pero a la hora de trabajar no. Soy muy respetuosa, pero cuando me tiro al ruedo ya sé que el toro está ahí y que me puede matar, pero, ¡a torear!

Amaury Pérez. No sentiste impresión alguna…

Isabel Santos. Sí, siempre hay y además, soy una mujer que tengo 48 años, en ese momento tenía veinte…

Amaury Pérez. Si yo debuto delante de Rosa Fornés, me puedo desmayar. Ya no tengo tiempo claro.

Isabel Santos. Además, Rosa es muy pizpireta, pero no era que estaba en plan estrella, aparte, ni que comiera una lechuga especial. Rosita comía la misma comida en la misma cajita de cartón que de momento se abría por los lados.

Amaury Pérez. Pero ahí tuviste que engordar un poco porque recuerdo que hay una escena donde abres una puerta y estás con un short. Mario Balmaseda se equivoca y pregunta, buscando la dirección que le dieron para la permuta y te encuentra a ti. ¿Tuviste que engordar un poco o estabas así de… rebosante?

Isabel Santos. No, yo tenía mis piernitas, pero no estaba tan rebosante. Además creo que ahí había un ángulo ancho, había algo allí, que eso también daba un cierto volumen.

Amaury Pérez. Muy ancho, el ángulo era muy ancho… (risas)

Isabel Santos. También creo que me daban más cosas de carbohidratos para esa escena, como que esperaron que engordara un poquito para hacerla.

Amaury Pérez. Después vino “Lejanía”. ¿Qué significó para ti como personaje? Era un personaje bien diferente al de “Se permuta” porque tú eras una emigrada que regresabas, ¿no?

Isabel Santos. Una muchacha que venía de Nueva York. Es una película super interesante porque en ese momento no había viajado, entonces hay cosas que uno tiene que tener como vivencia, pero a esa película la quiero muchísimo. Trabajé con amigos y pude trabajar con Beatriz (Valdés) y con Verónica (Lynn). Beatriz y yo no hemos vuelto a coincidir en el cine. Éramos muy jóvenes.

Me enseñaron mucho en “Se permuta”. Cómo trabajar para la cámara que es el otro actor. Eso uno lo va aprendiendo. Creo que “Se permuta” y “Lejanía” son las películas que me enseñan cómo hacer cine, que me prenden el bombillo de que en el cine es donde mejor me siento.

Amaury Pérez. Recuerdo muy claramente cuando fui a ver “Clandestinos” con mi compañera, recuerdo cuánto lloramos y la escena final.

¿Cómo se prepara una actriz para una escena así? No sé si hicieron más de una toma. Parece que no. ¿Cómo se prepara uno para esa escena final y cito: ¡está viva! cuando Luis Alberto lo dice desde la azotea.

Isabel Santos. Eso pasó en una semana. Se iba haciendo por pedacitos y el último día es lo mismo que sucede en la película. Es la muerte del personaje de Luis Alberto y hay que tener mucho valor para eso.

Amaury Pérez. ¿Por qué me cuenta la gente del ICAIC, que son mis compañeros de cuando era joven, que Fernando Pérez, director de “Clandestinos”, quería que tú dijeras unas palabras al final, cuando solamente uno se queda con la imagen tuya desgarrada?

Isabel Santos. Sí, había un texto que tenía que decir, pero por algo no me salía.

Amaury Pérez. No lo sentías orgánico.

Isabel Santos. No lo sentía. No era creíble para mí, y además, estaba muy cansada también. Era el amanecer, habíamos estado toda la noche filmando y como que ya, ya no podía más.

Amaury Pérez. Pero Fernando es un hombre muy riguroso. ¿Cómo te permitió que no hicieras lo que él te estaba diciendo?

Isabel Santos. Creo que yo también fui muy obstinada en ese sentido, porque él me dijo que se iba a repetir y armar todo de nuevo, los camiones, el agua, los bomberos. Y yo fui, me corté el pelo y me aparecí. Cuando me vio me dijo: ¡no, esto con peluca se va a hacer, pero lo tienes que hacer! Y dije: ¡bueno, ahora sí apreté! Se usaba el punk y entonces me hice un punk con un “pitipitipá” que se usaba ¿te acuerdas?, todas nos lo hacíamos y nos veíamos muy lindas…

Amaury Pérez. Sí, sí.

Isabel Santos. Finalmente la dejaron así. También había un gran editor y además, Fernando es un hombre de mucho talento.

Amaury Pérez. ¿Quién editó Clandestinos?

Isabel Santos. Tutti.

Amaury Pérez. De los jóvenes uno de los grandes editores. Ahora te digo tres directores y tú me los resumes en una oración, en una frase: Juan Carlos Tabío.

«Con 2 que se quieran» (Isabel Santos. Parte II)

«Con 2 que se quieran» (Isabel Santos. Parte II)

Isabel Santos. Yo siempre a Juan Carlos lo veo como un niño. Juan Carlos es un hombre mayor-niño.

Amaury Pérez. Nunca he pensado que es mayor.

Isabel Santos. Ya todos tenemos años. Si yo tengo años ¿cómo no va a tenerlos Juan Carlos? Pero siempre he visto a Juan Carlos como un niño que se ríe de todo. Él me ve y se ríe y fue una relación muy linda, fue mi primer director de cine.

Amaury Pérez. Fernando Pérez.

Isabel Santos. Creo que es con quien más he llorado. Tiene la película que más premios me ha dado también, aunque mi primer premio internacional fue con “Se permuta”, con Juan Carlos.

Amaury Pérez. Pero con Fernando trabajaste dos veces, trabajaste en “Clandestinos” y en “La vida es silbar”.

Isabel Santos. Fernando es como un cura, susurra (baja la voz).

Amaury Pérez. Es que Fernando es una persona decente y eso está escaseando. Humberto Solás.

Isabel Santos. Mi amigo, mi gran amigo que no está.

Amaury Pérez. Siempre pensaste que podías contar con él para más películas, ¿no dio tiempo?

Isabel Santos. Sí, teníamos una relación muy linda. Nos llamábamos todos los días, salíamos, nos hacíamos mucho café, muchas confesiones. Iba a su casa, me leía los guiones y había como que muchos sueños para hacer cosas.

Amaury Pérez. Ya esas cosas no las vas a hacer, pero siempre vas a poder contar con él.

Ahora quiero que me hables de tus amores adolescentes. Tienes que haber tenido amores adolescentes, aunque tú eres una mujer tímida. La gente piensa que las actrices son como veleidosas, yo sé que tú no lo eres, pero tienes que haber tenido un noviecito en la escuela…

Isabel Santos. Sí, tenía un noviecito, que además, somos amigos ahora, pero su papá era como un tipo, muy enamorado y mi mamá decía: “hijo de gato caza ratón”. Entonces dijo, no, no. Además éramos noviecitos de esos que tú no sabes si eres novia o tú lo sabes, pero él no lo sabe. ¡Vaya, cosas así!

Amaury Pérez. Pero el primer beso no fue así.

Isabel Santos. ¡Sí, cómo no!

Amaury Pérez. El primer beso de amor.

Isabel Santos. Bueno, ya en un momento, nos escondimos ahí y nos dimos un besito. Un besito de piquito. En aquel momento, quizás lo que sentía, ese hormigueo, esa cosa que tú sientes, ese beso quizás tan tierno, tan…sí, yo lo veo como mi primer beso.

Amaury Pérez. Ahora, mientras hablabas de besos, estuve pensando en la cantidad de besos que te das en las películas con algunos que son tus amigos, o por lo menos han sido compañeros tuyos durante mucho tiempo. Pienso en la cantidad de besos que te has dado con Luis Alberto García, por ejemplo y quería caer en “La vida es silbar”, porque considero que uno de los desnudos más brutales que se ha hecho en el cine, es el que tú haces con Luisito en “La vida es silbar”. Desde el plano donde estás acostada en la cama y él llega a la punta de tus senos, y después él está de espalda, tú te levantas de la cama, un desnudo frontal. ¿Cómo se hacen esas cosas? ¿Cuánta gente está en la escena?

Isabel Santos. No se queda mucha gente. Creo que tienes que competir, es como que te ves, estás sentado en una silla y te estás viendo. Así es como lo veo yo. No soy yo quien se desnuda. Siempre he tenido que poner esa barrera. No es Isabel quien se desnuda, es este personaje y entonces empiezas a competir contigo misma.

Es como saltar, como Sotomayor: más alto y más alto y más alto, y te tienes que despojar, y es como arrancarte el alma. Es como dar patadas en el piso y lanzarte y decir… ¡Qué sé yo cuántas cosas hago para poder hacer un desnudo!

Amaury Pérez. Pero las mujeres tienen familia. Tú tendrías una pareja en ese momento, ya estaba tu hijo nacido, ya sé, era chiquito, pero, un día tu hijo crecerá y va a ver a su mamá desnuda. ¿Esas cosas no te preocupaban en ese momento de ninguna forma?

Isabel Santos. No, con mi hijo nunca me preocupó porque con la primera persona que vi “La vida es silbar”, en el laboratorio, fue con él. En el cine, cuando tengo una premier y hago algún desnudo, o cuando voy a ver la primera copia, que me invitan– que nunca me gusta ver mis películas más de una vez, las veo, las guardo y no las veo más — me voy rodando así, como que un poco más y parezco una serpiente, y él me vio que me iba arrastrando y me dijo: ¡mamá, mamá, no te preocupes que te ves muy linda!

Estaba educado para eso también. Quizás con las parejas, con la familia también. A mi mamá al principio eso le chocaba muchísimo, pero mi familia es muy respetuosa con mi trabajo.

Amaury Pérez. Pero tú mamá no es de esos casos que sale la hija actriz desnuda y…(Amaury se cubre la cara)

Isabel Santos. Es que mi mamá no ve mis películas, ni ve lo que yo hago.

Amaury Pérez. ¿Cómo es que no ve tus películas? ¿Y si la ponen por televisión? ¿Tampoco?

Isabel Santos. Tampoco. Mi papá y mi hermano sí, pero mi madre no. A veces está una telenovela y mi papá le dice: ¡Mira, salió Isabel! Ella abre la puerta y dice: ¡Ay, mira, qué bonita, o qué gorda, o qué esto, o qué lo otro! Cierra la puerta y se vuelve a acostar a dormir. No es una persona que siga mi trabajo. Para ella es normal que yo actúe.

Amaury Pérez. ¿Qué pasó cuando quisiste entrar al ISA (Instituto Superior de Arte)?

Isabel Santos. Me desaprobaron por la ortografía.

Amaury Pérez. Pero, a ver, ¿cuántas faltas de ortografía hay que tener para que lo desaprueben a uno si va a hacer un examen de actuación? Es como si, desaprobaran a Zaida del Río porque tiene mala ortografía, no es el caso, pero…

Isabel Santos. En el examen me agarraron unas cuantas faltas y ya, me suspendieron y tenía cinco en todo lo demás. Pero si yo llego a pasar el ISA, quizás no hubiera podido hacer todo lo que hice en el cine. Tenía que estudiar otras asignaturas que se daban en la Escuela Nacional de Arte, que cuando aquello era una escuela magnífica con grandes profesores, así que me alegro.

Amaury Pérez. ¿Pero todavía tienes tiempo para entrar al ISA?

Isabel Santos. No, ya no.

Amaury Pérez. ¿Y de corregir las faltas de ortografía?

Isabel Santos. Soy muy cuidadosa ahora, trato siempre de revisar.

Amaury Pérez. Isabel, uno tiene compañeros de trabajo y en el tiempo que estás filmando una película, están juntos desde que preparan el trabajo de mesa hasta que filman. Quiero pensar en Beatriz Valdés, en Luisito, en Broselianda Hernández. ¿Cuándo esos compañeros de trabajo se convierten en amigos? O ¿se pueden convertir en amigos esos compañeros de trabajo?

Isabel Santos. Sí. Uno siempre tiene amigos del medio. Mis amigos son las actrices y los actores que no compiten. Competir de la manera fea, porque todo ser humano es competidor.

Amaury Pérez. No rivalizan.

Isabel Santos. Nos llamamos mucho y nos escribimos, nos damos cariño. De la amistad tú no puedes decir: ¡Hoy empezó la amistad!

Amaury Pérez. Te lo preguntaba porque en una entrevista que le hicimos para este mismo programa a Carlos Jr, el gran bailarín del Royal Ballet, él me decía que Maya Plisétskaya, la gran bailarina rusa le dijo: “si quieres buscar amigos, búscatelo fuera del ballet”. ¿Eso no ocurre en el mundo de la actuación?

Isabel Santos. Tengo más amigos que no son actores. Son quizás músicos, pintores, o gente que tiene otras especialidades.

Amaury Pérez. ¿Pero no suscribes el punto de vista de Maya Plisétskaya?

Isabel Santos. No.

Amaury Pérez. Ahora que estamos hablando de compañeros que se pueden volver amigos, tu actual compañero está aquí con nosotros, es el realizador de este programa. ¿Cómo manejan la relación matrimonial y la relación profesional? Él es un gran director de fotografía. ¿Cómo manejan eso profesionalmente y cómo manejan la casa? Porque sé que eres una gran cocinera, que te gusta raspar la casa, ser la que pinta la casa…

Isabel Santos. Respetándonos muchísimo, desde el principio. Tu trabajo es tu trabajo y el mío es mío. Él es capaz de que a mí me den un guión y si yo no he abierto el guión, él no lo lee.

Me dice: ¿de qué trata la película? y aunque el guión esté ahí, si no le digo que lo lea, no lo hace.

Amaury Pérez. Él no es de los que se pondría bravo si le das un beso a…

Isabel Santos. No, no.

Amaury Pérez. ¿Absolutamente no o tú crees que no?

Isabel Santos. Mira, pienso que no porque no hay crisis en nuestra relación por eso. Me siento muy cómoda con mi pareja.

Amaury Pérez. ¿Lo quieres mucho?

Isabel Santos. Es pasar de los 40 y encontrate con alguien y decir: ¿dónde estabas tú? Si yo pudiera el tiempo…

Amaury Pérez. ¿Si pudieras echar el tiempo atrás te hubiera gustado conocerlo de primero y llegar con él ahora?

Isabel Santos. Sí.

Amaury Pérez. Estuviste mucho tiempo en México, nos vimos allá varias veces y hay muchas anécdotas que no son filmables, pero en las largas noches en que a veces compartimos, hasta la madrugada en el apartamento donde tú vivías allí, siempre quise preguntarte. ¿Por qué, siendo México un lugar que ofrece tantas oportunidades a los actores cubanos –hay muchos que trabajan allí –, ¿por qué no insististe en hacer algo esos años? ¿Tenías nostalgia de Cuba?

Isabel Santos. Por eso vivo aquí en Cuba, por eso no me he ido. Necesito cosas que quizás para la gente son insignificantes.

Además no me interesa el tipo de telenovelas que se hacen. Económicamente, quizás sí, pero de la manera en que ellos lo hacen, no. Yo no puedo trabajar con un “garbanzo” en el oído.

Amaury Pérez. ¿Qué cosa es un garbanzo?… ¡ah!, ¿una apuntador donde te van diciendo el texto al oído?

Isabel Santos. Te van diciendo el texto. Hay maneras — y son respetables–, hay actores que lo hacen y lo hacen muy bien. No lo busqué. En un principio se habló para hacer cine pero después no y fue pasando el tiempo.

Amaury Pérez. Pero pasaron varios años. ¿Cuántos fueron?

Isabel Santos. Casi cuatro años.

Amaury Pérez. De todas maneras tú salías de aquí siendo una mujer exitosa, una actriz exitosa. ¿No te daba miedo, entre tus tantos miedos, empezar como una desconocida?

Isabel Santos. Yo sabía que me estaba perdiendo cosas. Cuando llegué me lo sentí. Es como que, “bueno, no está, no la llamo”. Me he pasado mucho tiempo sin hacer cosas interesantes, los dos primeros años después de llegar.

Amaury Pérez. ¿Crees que el éxito puede llegar a paralizar a una persona? Decir, tengo todo el éxito del mundo y ahora, ¿cómo sigo a buscar el próximo éxito?

Isabel Santos. Te tienes que olvidar de ese éxito. Sí te paraliza, te puede paralizar, pero tienes que ser consciente de que si te quedas prendido de eso, te quedas ahí. Es volver a saltar y empezar de cero, como cuando tú haces una canción, que es un exitazo, pero un día te sientas y te olvidaste de esa canción.

Amaury Pérez. Hay canciones que a tí te gustan mucho. Hay canciones con las que tú te preparas y te relajas antes de los rodajes. ¿Dime unas cuántas, las que te acuerdes?

Isabel Santos. Creo que la música y las canciones tienen que ver con los personajes, tienen que ver con el momento. Hay cosas que tú no puedes oír porque lloras, “Vuela pena”, que es tuya, es una de mis canciones preferidas y sí, Habáname, de Carlitos (Varela), cosas de Liuba (María Hevia), algo que canta Omara (Portuondo). Tengo mis días para oír a Elena Burke. Depende de como amanezca y los personajes también. Siento que hay una música interior, o sea, para mí “Barrio Cuba” era “El Cigala”, aquí nadie lo conocía y un día alguien me regala el disco, –que era quemado además–, lo empecé a poner y dije: ¡esto es!

Y también cosas de Descemer (Bueno), en aquel momento el disco de los boleros.

Amaury Pérez. Es que tiene boleros preciosos.

Isabel Santos. Boleros preciosos. Era la música de mi personaje.

Amaury Pérez. ¿Y qué ocurre a tu edad? Ya no puedes hacer la hija, la damita joven en una película o en una telenovela televisiva, — que no has hecho muchas–, pero las has hecho. Pero tampoco puedes hacer la abuela, a no ser que te caractericen y te maquillen, ¿qué les ocurre a las actrices cuando llegan a esa edad, a esos cuarenta y tantos, cerca de los 50 años? ¿Hay muchos papeles?

Isabel Santos. No se escribe casi para la edad de una actriz como la mía, o sea, es más el tiempo que estás sentada en tu casa. Entonces, por eso me pongo a pintar, a raspar paredes y hacer otras cosas. No, no hay casi personajes.

Amaury Pérez. Sé que has tenido grandes protagónicos, en un momento determinado prácticamente todas las grandes películas del cine cubano las hacías tú. Y ahora, por ejemplo, en “La casa vieja”, de Lester Hamlet, inspirada en la obra de Abelardo Estorino, haces un pequeño papel.

No quiero que tú me digas que una gran actriz hace pequeños y grandes papeles. Te pregunto, ¿qué significa para una actriz importante, que no te llamen para papeles protagónicos y lo hagan para papeles pequeños? Como ser humano digo.

Isabel Santos. Sí, sí me llaman a veces para papeles pequeños y si sé que le puedo sacar y convertir ese papel pequeño, en que cuando la gente entre al cine, salga hablando de mi escena, de mi personaje, entonces lo acepto, si no, no.

Y sí, es duro no protagonizar una película, pero con el tiempo, me doy cuenta que los años me están cayendo por eso, porque hay como cierta paz.

Sabes que no vas a hacer la damita. Pero hay algo en los ojos: ¡has vivido¡ Ni ocultar la edad, no creo en eso de: ¡Ay, no digas que tienes 48 años! Lo digo y lo repito y no me acompleja.

Uno tiene que saber vivir esas etapas y si tuvo 15, decir: ¡Mira, los tuve tan bien puestos! Ir quemando etapas. Sé que va a llegar a esta edad un personaje, pero tienes que esperar, si no, te retiras. Siempre te duele. Perder la juventud duele, perder cosas duele, los años… Uno tiene espejo, uno se mira, eso te da, no duele, te da como un no sé qué.

Amaury Pérez. Debían prohibir los espejos a partir de los 45, ¿parece ser una buena idea? Decretarlo.

Isabel Santos. Sí. Pero más que los años es cómo te han pasado cosas. Entonces puedes asumir un personaje así. Entras a esa película de otra manera, eres más comprensiva. Miras al director diferente y a ese personaje le das un vuelo que quizás con veinte no le dabas, porque tenías el protagónico.

Amaury Pérez. Viendo, “Se permuta”, para prepararme para esto, tampoco lo saco del aire, tenías la voz un poquito más cristalina, pero ahora tienes una voz, ronca, una voz profunda. ¿Por qué? ¿Fumas?

Isabel Santos. Fumo muchísimo y quiero dejarlo. Así que al que conozca una pastilla, una inyección, algo, por favor, que me llame.

Amaury Pérez. ¿Por qué no has hecho teatro?

Isabel Santos. Respeto muchísimo a las personas que hacen teatro, pero me aburro, al tercer ensayo, me aburro muchísimo.

Amaury Pérez. Pero las actrices de teatro dicen que pueden intercambiar cosas, incluso con el mismo texto, sentir cosas diferentes cada noche, que es la única manera de poder hacer, como hacen en Broadway por ejemplo, que pueden hacer cien, doscientas, quinientas, mil presentaciones de lo mismo. ¿Te sientes incapaz de repetir lo mismo cada noche?

Isabel Santos. Sí, cada noche.

Amaury Pérez. Has hecho documentales, el del Che es fantástico, es mi opinión. Has pensado en que el día que no te ofrezcan más papeles. –ojala que no ocurra, pero si ocurriera que no te ofrecieran más papeles, ¿la dirección de cine sería una posibilidad para ti? ¿Te gustaría?

Isabel Santos. No, es una pretensión muy… Respeto mucho a los directores de cine. Sí me gustaría trabajar con los actores, me encanta el trabajo con los actores, pero no sé. Uno nunca puede decir no, porque mientras más viejo te pones, pues más atrevido quizás eres, pero no lo veo como un camino, hasta ahora no.

Amaury Pérez. Voy a irme a la última pregunta. Posiblemente la única pregunta compleja. ¿Tú le has tenido miedo a vivir fuera de Cuba?

Isabel Santos. No. Me quedan pocos amigos, casi todos mis amigos pues no viven en Cuba. Creo que no es por un problema de miedo. Afuera siempre me siento como que agregada, como que vivo con la suegra. Me siento tranquila aquí, no vivo agregada, pero por miedo no.

Amaury Pérez. Puedo suponer entonces que tampoco le tienes miedo a vivir dentro de Cuba.

Isabel Santos. Soy dura a la hora de decir las cosas, lo mal hecho me indigna muchísimo. Quisiera que existieran más espacios, que no se fueran tantos amigos del medio por problemas económicos, y tenerlos, y contar con ellos, pero no me da miedo. El miedo sería encerrarme y yo me niego y a irme también me niego. Vivimos en un país difícil.

Amaury Pérez. Y es el nuestro.

Isabel Santos. A veces te halan otros, otras cosas, fuera, quizás el trabajo, la familia, los amigos. Pero es mi decisión y los amigos me la respetan.

Amaury Pérez. Bueno, gracias por haberlo decidido, si no, no hubiéramos tenido esta entrevista. Un beso para ti, te quiero mucho.

Isabel Santos. Gracias.

Inicia, este lunes, el curso escolar en Villa Clara

Inicia, este lunes, el curso escolar en Villa Clara

El acto central de la provincia será, a las 9:00 de la mañana, en la Escuela Pedagógica Manuel Ascunce Domenech, de Santa Clara. 

Por Osmaira González Consuegra

Foto: Ricardo R. González

Culminan las vacaciones y las aulas villaclareñas se encuentran listas para recibir a los 147 mil 618 alumnos que en este curso 2010-2011 se incorporan en las distintas enseñanzas, donde las prioridades consistirán en elevar la calidad de las clases e incentivar la consagración diaria al estudio.

Con la peculiaridad de encontrarse entre las provincias que logran una reducción significativa de la matrícula en centros internos --solo 6 mil 250 se mantendrán becados--, Villa Clara comienza un período lectivo en condiciones favorables en cuanto a la cobertura docente. Esta mejoría se debe, según explicó Rolando Rodríguez Royero, director provincial de Educación en el territorio, al reordenamiento de la red escolar.

«A partir de las indicaciones del Ministerio de Educación —dijo—, nos propusimos disminuir, durante los dos últimos cursos, en más de 21 mil la cifra de becarios. Ello significó un ahorro considerable de recursos materiales y humanos. Asimismo, se reubicó la fuerza laboral de manera que se benefició la cobertura docente, la cual era muy tensa en los últimos tres cursos.»

Hoy, asciende a 13 mil 535 la demanda de profesores. Los mismos se distribuyen en los 722 centros educacionales existentes en la provincia. «No es un problema resuelto en su totalidad. Contamos con los maestros necesarios en las escuelas primarias, así como en los preuniversitarios. La situación más compleja se presenta en la secundaria básica, pero se valoran alternativas puntuales para que el lunes cada alumno cuente con un profesor frente al aula», explicó Rodríguez Royero.

Destacan labor de las Casas Mujer y Familia en Villa Clara

Destacan labor de las Casas Mujer y Familia en Villa Clara

A punto de cumplir dos décadas de trabajo, el próximo 8 de septiembre.

Por Ricardo R. González

Dijo Gardel que «20 años no es nada»; sin embargo, para las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia (COMF) villaclareñas significa contribuir a la solución de múltiples problemáticas individuales y comunitarias en el afán de perfeccionar la sociedad.

La iniciativa correspondió a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el territorio que vio nacer la primera experiencia de su tipo en el país, aquel 8 de septiembre de 1990, en Santa Clara, cuyo antecedente lo tuvo en las investigaciones realizadas por los integrantes de la cátedra Mujer y Desarrollo, de la universidad pedagógica Félix Varela.

Hoy la modalidad se extiende por todos los municipios cubanos, y para Yolanda Ferrer Gómez, secretaria general de la organización femenina en el país, constituye uno de los instrumentos de trabajo más efectivos que recibe el apoyo de unos 9 mil colaboradores y profesionales de todas las especialidades de forma voluntaria.

«Esta propuesta de Vilma (Espín) resulta un logro de la FMC, y la experiencia villaclareña es muy notoria», destacó la dirigente.

Según valoraciones de Mayelín Díaz Rodríguez, integrante del secretariado provincial de la FMC, y Yadira Saavedra Rodríguez, funcionaria de la esfera de Trabajo Comunitario, más de 4 millones de coterráneos han recibido los servicios de las Casas en sus 20 años de existencia, incluido hombres que asisten en busca de respuestas.

La ayuda profesional a problemáticas de la vida contemporánea relacionadas con las féminas, su entorno familiar, los jóvenes y adolescentes, así como aspectos concernientes a la pareja, la educación y la formación de los hijos figuran entre las líneas de trabajo.

Aparecen, también, las consultorías individuales de VIH-SIDA o aquellas relacionadas con las adicciones, la educación sexual, o programas de adiestramiento con nociones de peluquería, corte y costura, aprendizaje de idiomas, cosmetología, y cursos de vialidad y tránsito, entre otros.

Novedad de las COMF han sido los Tribunales de Familia, cuya experiencia se fortalece en Santa Clara y Placetas dirigida a la mediación ante diversas irregularidades relacionadas con los menores, en tanto existen proyectos de colaboración, auspiciados por el Fondo de Naciones Unidas, encaminados a la prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana y la tuberculosis.

Uno de los fundamentos de dichos colectivos descansa en la proyección del trabajo comunitario con el propósito de encauzar hacia mejores patrones que induzcan al pleno ejercicio de la igualdad femenina o a la convivencia necesaria para asumir nuestro tiempo.