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Por Ricardo R. González

Villa Clara acumulaba, hasta la mañana de ayer, uno de los registros de mortalidad infantil más bajos en el país con una tasa de 2,1 por cada mil nacidos vivos.

La cifra se inscribe a la vez entre las menores en la historia de la provincia que mantiene a 11 municipios sin decesos en este grupo, a excepción de Santa Clara y Camajuaní.

De acuerdo con las precisiones del doctor Gilberto Sevilla Bermúdez, al frente del Programa de Atención Materno—Infantil (PAMI), solo se reportan cinco decesos atribuibles, en su mayoría, al índice de prematuridad asociada a enfermedades crónicas de la madre con predominio de la hipertensión arterial.

El bajo peso al nacer, así como la mortalidad preescolar y escolar mantienen saldos favorables, en tanto la mortalidad en menores de un año debido a defectos congénitos es de cero.

Entre los factores que propician los resultados figuran las acciones de cada integrante del sistema de Salud unido al trabajo diferenciado con los grupos de riesgo preconcepcional, sin descartar la labor de los médicos y enfermeras de la familia, el personal de cuerpos de guardia, y los hospitales —provincial y municipales— que acogen servicios de maternidades.

Se incluye, también, el esfuerzo de los expertos vinculados a las unidades de cuidados intensivos y de neonatología pediátrica en el afán de impedir desenlaces, y el trabajo desplegado por el Centro Provincial de Genética, entre otros factores.

A pesar de los resultados el índice de natalidad disminuye en más de 230 nacimientos comparado con la etapa anterior. Una tendencia decreciente experimentada a nivel del país.

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