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Quemado de Güines es el único municipio villaclareño que reporta cero mortalidad infantil durante cuatro años consecutivos. Una realidad que, para sus expertos, no tiene nada casual y sí muchos desvelos colectivos.

Por Ricardo R. González y Bárbara Fortes

Fotos: Manuel de Feria

Parece que las cigüeñas anidan para luego emprender el sobrevuelo por el territorio quemadense y dejar sus sorpresas. Que lo diga Tatiana Pérez Hernández, una maestra de segundo grado de la escuela primaria José Martí, quien abandonó, momentáneamente, la cotidianidad del aula debido a la visita tridimensional de las zancudas.

Un día del pasado septiembre la joven mamá recibió a Dainiel, Darianis y Dankel Díaz Pérez en un municipio donde no es usual la bienvenida a trillizos. Así se convertía en el caso de mayor expectativa del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) al poner en jaque a sus especialistas durante el actual año.

Llegaron al mundo con solo 32 semanas de embarazo y escasas libras repartidas por las diminutas anatomías. Permanecieron unos meses en la Unidad de Cuidados Especiales del Ginecobstétrico Mariana Grajales, de Santa Clara hasta alcanzar el peso adecuado, y desde entonces la progenitora  sabe de desvelos, de llantos casi al unísono, de celos iniciales por parte de Darien, su primer hijo, que ahora constituye el máximo guardián de sus tres hermanitos en medio de esa divina locura que revoluciona el hogar.

A la familia se ha incorporado Elizabeth Acosta Hernández, una enfermera que al principio ni tenía idea de lo que significaba correr al unísono por tres. Ahora se considera la madre adoptiva y permanece durante toda la jornada laboral (8:00 a.m. hasta las 5:00 p.m.) al cuidado de los pequeños.

Mientras tanto Tatiana no descansa. Confiesa que cada jornada es bastante compleja, pues a veces despiertan a las 2:00 de la madrugada y hay que atenderlos en medio de un período en el que lactan y a la vez reciben otras tomas de leche.

«Cuando me doy cuenta ya veo los claros del día; sin embargo, estoy feliz al ver la evolución. Ya no son niños bajo peso, y el hecho de ser maestra me ha ayudado, sobremanera, a la crianza».

Como madre al fin se percata de las individualidades. Sabe que Darien lleva la voz cantante, mientras los dos restantes disfrutan más la armonía del sueño.

«A los cuatro les brindo cariño por igual, y al principio el niño mayor no ocultaba sus celos. Tuve que adaptarlo y explicarle mucho porque ya su universo estaba compartido. Creo que de no contar con el apoyo familiar y de la enfermera la realidad sería más complicada, aunque he tenido que cambiar toda la dinámica de mi vida. Son 24  horas en función de ellos».  

— ¿Qué es más difícil en estos tiempos: impatir clases o cuidar a los niños?

— Cada tarea tiene sus complejidades, mas de lo que sí estoy segura es que mis hijos no serán mis alumnos. Por suerte existe otra maestra, y a ella le corresponderá educarlos en el aula.

— ¿Y llamarías de nuevo a las cigüeñas?

— Pero tú quieres que yo no vuelva a enfrentar mi aula…

EL PRIVILEGIO DE LA VIDA

Salvadora es un asentamiento distante a 30 km de la cabecera municipal. Quizás el más lejano de todos, y llegar a cada una de las comunidades donde exista una gestante, a veces sin transporte, con sol incisivo o lluvias desenfrenadas deviene imperativo del trabajo.

Para la doctora Mirtha Marrero Salazar, asesora del PAMI en el municipio, el hecho de no tener decesos en menores de un año reclama mucha dedicación, sin atribuirle poderes a lo casual.

«Las acciones comienzan en el consultorio médico, desde el instante en que se capta a la embarazada. A partir de ese momento se suma el seguimiento, la gran cadena del riesgo reproductivo preconcepcional, el esquema de planificación de las consultas y exámenes complementarios en la fecha establecida, así como la aplicación de los medicamento necesarios».

Para nadie son fórmulas mecánicas, pues cada embarazo constituye una particularidad a descubrir durante las interconsultas de medicina interna, obstetricia, sicología, trabajo social, estomatología, genética, y el resto de las especialidades.

«No hay fórmulas preconcebidas. La vigilancia estrecha con el Grupo Básico de Trabajo no solo de la embarazada, si no también de los lactantes con bajo peso o portadores de determinada afección son pautas que no permiten pérdida de tiempo, y de acuerdo con las características habrá que aplicar el tratamiento diferenciado», sustenta Mirtha.

Por suerte el embarazo en la adolescencia, con sus marcadas consecuencias, no afecta mucho al municipio, aunque no escapan de padecimientos crónicos descompensados que tienden a reforzarse durante la gravidez como es el caso de la hipertensión arterial. 

En medio de los andares cotidianos, la doctora Odalys Ortega Salazar, máster en Genética Clínica con una década de experiencia en la disciplina, aquilata las ventajas del municipio para consolidar los saldos que hoy exhibe el PAMI.

Además de la consulta especializada se dispone de un Laboratorio y la tecnología requerida a fin de aplicar las multidisciplinas  exigidas por el riesgo reproductivo preconcepcional.

A ello se adiciona el tratamiento a las parejas infértiles, las conductas a seguir ante afecciones inherentes al sistema reproductor femenino, y las acciones diferenciadas con las pacientes de alto riesgo.

A pesar de los resultados, Quemado de Güines también presenta sus limitantes. Solo una obstetra y una pediatra asumen este trabajo del día a día en el que tienen que visitar cada consultorio y comunidades distantes.

La vida es entrega, pero también sacrificios que, en ocasiones, ni resaltan ni se conocen. Aun así el pilar fundamental del terruño descansa en la atención primaria, en la aguda mirada y el intelecto de quienes permiten la felicidad familiar en medio de esos altos vuelos de las cigüeñas.

ALGO MÁS

— Quemado de Güines acoge a 22 mil 089 habitantes; de ellos, 7 mil 870 en áreas rurales. En total existen 23 consultorios médicos, y ocho de ellos están ubicados en comunidades campestres.

— Al año se registran unos 190 nacimientos que se originan en el  hospital Mártires del 9 de Abril de Sagua la Grande, mientras que los casos complejos son trasladados a la Maternidad Provincial.

— El territorio no registra mortalidad materna desde hace 18 años, y en el policlínico de la cabecera municipal existe la integralidad de los servicios para garantizar el seguimiento de las gestantes durante todo el proceso.

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