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Antonio Carrillo Plasencia estrenó ayer la cama 15 de la nueva Sala de Hemodiálisis de Villa Clara. Junto a él los doctores Jorge López Romero y Lexis Caridad Ramírez Felipe, y la licenciada en enfermería Iliana Rosa Cruz Gómez.

Por Ricardo R. González

Antonio Carrillo Plasencia, un paciente sometido a hemodiálisis desde hace 17 años, figura entre quienes recibieron, la víspera, las bondades de la nueva Sala destinada a dichos procederes en el hospital universitario Arnaldo Milián Castro, de Villa Clara.

Dotada de 21 riñones artificiales, climatización total en cada uno de sus cubículos y amplias comodidades para pacientes y acompañantes, dispone de una planta destinada al tratamiento del agua, independiente a la que satisface los requerimientos del resto de las dependencias del centro hospitalario.

Según explicó el doctor Jorge López Romero, jefe del servicio de Nefrología, ello constituye un detalle novedoso dentro de una inversión total que superó el millón de pesos, y demandó unos 36 mil 800 dólares, sin incluir la planta para el tratamiento de agua que se remonta en 183 mil dólares.

La diabetes mellitus, la hipertensión arterial, el envejecimiento y las enfermedades propias del riñón figuran, en ese orden, entre las causantes del incremento de casos de la enfermedad renal crónica (ERC) que se presenta de manera silenciosa, y más del 50 % de los casos llegan a las hemodiálisis cuando ya la dolencia adquiere dimensiones mayores, lo que impone un arduo trabajo de pesquisa y seguimiento desde la atención primaria con aquellos padecimientos que inducen a la ERC.

En la actualidad 176 personas están sometidos a procesos purificadores de la sangre en la provincia. De ellos, 130 en el «Arnaldo Milián», 40 en el hospital Mártires del 9 de Abril, de Sagua la Grande, y seis casos en edad pediátrica.

El 22 % aguarda por las posibilidades de un trasplante renal.

Cada riñón artificial está valorado en 17 mil 500 dólares, mientras un paciente sometido a métodos dialíticos en otro país debe desembolsar entre 35 mil y 40 mil dólares al año.

Para facilitar la puesta en marcha de la obra intervinieron múltiples empresas constructoras del territorio. Un esfuerzo mancomunado también del propio colectivo de una Sala que consume el 15 % del presupuesto anual hospitalario, traducidos en más de 6 millones 200 mil pesos, de los 38 millones asignados a la institución.