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Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Más de 3 mil 530 pacientes de la región central han recibido las bonanzas del servicio de Medicina Nuclear desde su reapertura a fines de febrero pasado.

Situado en el hospital universitario Celestino Hernández Robau, de la capital provincial, la opción resulta utilitaria para casi todas las especialidades médico quirúrgicas, con énfasis en oncología, cardiología, neurofisiología, ortopedia, gastroenteorología, neurología, endocrinología y medicina interna, según valoraciones del doctor Carlos Hernández Rodríguez, al frente de este complejo.

La Medicina Nuclear emplea determinados tipos de radiaciones, isótropos radiactivos, variaciones electromagnéticas, u otros procedimientos afines destinados a la prevención, diagnóstico, aplicación de terapéuticas e investigaciones médicas.

A diferencia de las vistas logradas con otras modalidades de la radiología, estas resultan funcionales, por lo que muestran la realidad exacta de los objetivos explorados, al tiempo que advierten las alteraciones existentes a nivel molecular.

Su alta efectividad puede detectar lesiones con seis meses o hasta un año de antelación antes de que aparezcan, incluso, en rayos X convencionales.

El nivel de radiaciones resulta muy pequeño, y solo una imagen de gammagrafía cuesta unos 120 dólares en otros países.

Un eslabón importante recae sobre la sala de radioterapia metabólica dirigida a pacientes que requieran aplicaciones superiores de milicurios de yodo para afecciones de la glándula tiroides.

Nerys Callejas, enfermera de la dependencia, subrayó las características del local dotado de tres cubículos aislados, construidos con las precauciones necesarias (paredes forradas en plomo para destruir radiaciones), a lo que se suma todo un dispositivo de seguridad.