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Por Ricardo R. González

Cuando la temporada ciclónica 2016 aún no iniciaba su calendario (del primero de junio al 30 de noviembre) ya el área del Atlántico Norte, el Golfo de México y el Mar Caribe, recibía dos adelantos: El primero, el huracán Alex, formado en enero, y algo tan inusual que rompió los récords existentes en los últimos 78 años.

La otra historia se protagonizó en mayo con la aparición de la depresión Bonnie, una caprichosa surgida en el Atlántico y convertida a paso raudo en tormenta tropical para debilitarse frente a las costas de Carolina del Sur.  

Y cuando la temporada corre por su quinto día surge otra depresión en la zona del Golfo de México con las probabilidades de convertirse en tormenta en horas de la noche.

Así van las cosas. No importa si es el día en que el mundo pide la protección del Medio Ambiente porque estos fenómenos muestran sus garras sin el mínimo indicio de escrúpulos.

Al valorar estos sucesos los expertos aluden a una jornada de normal a activa, pero la mejor recomendación es la de estar alertas ante las contingencias.

Se ha dicho de las escasas probabilidades para que un despiadado huracán impacte al territorio cubano, mas en el mundo de los pronósticos todo es cambiable.

Por ello algunos especialistas prefieren no hablar de posibles formaciones en cifras, a pesar de que los estudios vaticinan de que los ocho ciclones tropicales a formarse en la cuenca atlántica existe un 10 % de probabilidades de que al menos uno se origine y tome fuerza en el Caribe, y que otro procedente del Atlántico muestre su pasaporte y penetre también en las aguas caribeñas.

En ello desempeña un rol estimable el comportamiento del evento El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en el Pacífico ecuatorial oriental que guía sus modelos hacia condiciones neutrales; sin embargo, no se descarta el tránsito hacia La Niña, desde mediados de agosto hasta gran parte de octubre, lo que activará cambios con el enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial.

Ello favorecerá el desarrollo e intensificación de los organismos en la cuenca atlántica, incluidos el Golfo de México y el Caribe, donde las corrientes se mantendrán cálidas.  

Lo cierto es que nadie desea este tipo de visitante, pero no piden permiso, y tampoco conocen de compasiones o sensibilidades. Ante estas realidades se hace necesario el cumplimiento de las medidas orientadas por la Defensa Civil para esos tiempos.

Habrá que evitar el cruce por ríos y arroyos crecidos, así como recesar las actividades de pesca, incluidos en los vertimientos de los embalses si el momento lo precisa.

Tampoco tocar cables caídos, y estar preparados para evacuaciones en caso de que la zona de residencia así lo demande.

Corresponderá a la población destupir tragantes y zanjas a fin de que el agua fluya sin dificultades, proteger el ganado y otros animales, y asegurar los techos y otras estructuras de vulnerabilidades en las viviendas. 

Y otro detalle a no perder de vista son las descargas eléctricas. Según estadísticas cada año mueren unas 65 personas por dichos sucesos, mucho más que las víctimas reportadas en el archipiélago como consecuencia de los azotes huracanados y las imprudencias ciudadanas. No se trata de causar miedo ni de medir la valentía humana. Simplemente, es que el trueno mata.

NOMBRES DE LOS PRÓXIMOS ORGANISMOS

Ya pasados Alex y Bonnie el primer evento a desarrollarse en el marco de la temporada ciclónica iniciará por la letra C. Se denominará Colin. Los restantes serán: Danielle, Earl, Fiona, Gastón, Hermine, Ian, Julia, Karl, Lisa, Matthew, Nicole, Otto, Paula, Richard, Shary, Tobías, Virginie y Walter.

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