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Por Ricardo R. González

Como cada 31 de Mayo el mundo invita a descontaminarlo de humo. Un propósito que, a mi modo de ver, pudiera rebasar las estrechas 24 horas a fin de convertirlo en cartilla cotidiana y ganarle a la vida.

No voy a exigir renuncias porque los cambios en comportamientos humanos obedecen a decisiones personales, pero lejos de atiborrar con cifras y arsenales de daños vale recordar que el tabaco propicia más daños que placeres, y es el causante de unas 50 afecciones y siete tipos de neoplasias.

Si a ello suma que, al menos en Cuba, la iniciación en las trampas tendidas por la nicotina y el resto de los componentes se incrementa desde edades tempranas hay motivos para, al menos, detenernos en el camino de las reflexiones.

Vivimos en un universo donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar el vicio como un factor de riesgo para incluirlo entre las enfermedades debido a su incremento a nivel global.

En medio de dichas realidades los expertos aclaran conceptos. No es ya hábito de fumar, resulta una afección no genética que, tristemente, reduce la esperanza de vida.

Así va el mundo. En ese que han fallecido 4 millones de personas durante los últimos años debido a sus garras. En el que ya se anuncia que puede superar los 10 millones de decesos cuando 2030 recorra el Planeta.

Cuba ocupa el quinto lugar de prevalencia de fumadores en América Latina. Uno de cada cuatro cubanos mayor de 15 años inhala humo para hacer que el 24 % de su población sea adicta a lo largo de un archipiélago en que 36 de sus pobladores mueren cada día como consecuencia del tabaquismo.

En el orden provinciano llama la atención que cerca de un 35 % de los villaclareños se inscriben en la nómina de los seguidores, lo que evidencia que rebasamos la media nacional. Sin embargo ¿cuántos escapamos de las secuelas del humo en un marco donde los fumadores pasivos siguen siendo un problema?

Aunque se insista mil veces, a pesar de que los medios de comunicación profundicen sus mensajes, los depredadores activos no respetan el espacio ajeno en un país que le sigue faltando un soporte legal estable para frenar estas circunstancias.

Se necesitan regulaciones más severas, pues las pocas normativas y reglamentos existentes, incluidas las propias instituciones hospitalarias, y centros gastronómicos…no pasan más allá del simple cartel de Prohibido fumar, o de la señal que marca con una cruz al único cigarrillo que se apaga con su señal de efecto.

El tabaquismo no respeta poblaciones, ni edad, ni género, y lo que gana la industria tabacalera cubana con el producto de sus primerísimas vegas a escala mundial no compensa lo perdido en vidas humanas.

Se vende cigarros que influye, sobremanera, en el cumplimiento de los planes de las unidades gastronómicas, pero no logramos vender salud.

Mañana será otro día en este compás apresurado sin retrocesos. Mire a su alrededor, y contemple a sus seres queridos. Piense en lo mucho que desearán tenerlo siempre entre ellos para emprender los nuevos proyectos. Es 31 de Mayo. Quizás el mejor momento para que elija otro sendero en su vida.

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