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El aporte científico de expertos villaclareños posibilitó la creación de un software para la obtención de los resultados de determinados exámenes de Laboratorio Clínico.

Los autores del trabajo garantizan un mínimo de errores humanos a través de un método de fácil utilización para exámenes de química sanguínea. Son ellos los doctores Dallamí Peraza Rivas, especialista de primer grado en Laboratorio Clínico (en la foto), Julio Antonio Vegas Cuevas, neurólogo del  hospital 9 de Abril, de Sagua la Grande, y Lidia Esther Abrahantes Hernández, especialista de segundo grado en MGI, y Master en ciencias en Atención Primaria de Salud, quien asesoró el proyecto, así como Adalberto Somarriba Montero, ingeniero informático, con un valioso aporte en el diseño general y en la materialización del software.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Nadie cuestiona la belleza innata de un arco iris o los matices indescriptibles que acompañan al atardecer. Tampoco se dudaría de esa policromía regalada por el tocororo o de la diversidad de tonalidades presentes en las flores; sin embargo, también los colores van más allá, y emiten señales de nuestro estado de salud cuando se procede a estudios sanguíneos.

Ese universo constituye la razón profesional de la doctora Dallamí Peraza Rivas, especialista en Laboratorio Clínico. Ella soñó varias veces con la creación de un sistema que obtuviera los resultados de los análisis apoyados en las fortalezas brindadas por las ciencias informáticas.

De esta forma quien labora en el policlínico Idalberto Revuelta, de Sagua la Grande enfrentaba el reto de evadir los métodos de interpretación basados en los tradicionales cálculos manuales.

Así nació un software sin antecedentes en el país que fuera presentado en la reciente edición del 9no.Congreso Nacional de Patología Clínica, efectuado en La Habana. Dada la novedad será muy factible su generalización en el resto de los laboratorios clínicos de la mayor de Las Antillas.  

Ahora Dallamí confiesa la extraordinaria paciencia que le llevó al equipo realizador engendrar la «criatura». Unos tres meses desde que se concibió la idea, en el segmento final del pasado año, hasta su terminación.

«El nombre del software es LMB en tributo al binomio Lambert—Beer cuya ley de principios físicos puede aplicarse a la fotocolorimetría clínica al posibilitar un método óptico de análisis que mide la cantidad de luz absorbida por una sustancia coloreada».

Para un laboratorista existen tonos de base que ofrecen la normalidad o no de las muestras examinadas a través de instrumentos específicos. En la medida que el paciente presente alteraciones esos colores van incrementándose o disminuyendo de acuerdo con las particularidades del caso.

«Cada examen, advierte la especialista, toma un matiz específico en el proceso de reacción. Por ejemplo, la glucosa y el colesterol se mueven entre el rojo y el rosado, la urea es verde, la albumina presenta también un rasgo verdoso, las proteínas totales son azules, la transaminasa glutámico pirúvica (TGP) se torna carmelita, la creatinina aparece como amarillo naranja, y el ácido úrico reserva el malva. Este método creado por los villaclareños es aplicable dentro de la llamada química clínica que incluye muchas opciones como las variantes de análisis mencionados».

EL SOFWARE POR DENTRO

Los laboratorios clínicos emplean reactivos que al entrar en contacto con determinada sustancia producen una coloración específica, por lo que la intensidad de dicho color traduce una lectura en el equipo de medición, y el software facilita obtener cálculos en breve tiempo con el mínimo de errores.

De aquí sus ventajas respecto a métodos convencionales, a lo que suma la inclusión de herramientas vitales como la de contar con un historial o archivo electrónico a fin de conservar los resultados de cada día de trabajo por espacio de dos años.

El administrador tiene facultades para visualizar las acciones colectivas diarias o la realizada por determinado laboratorista dentro de ese período de almacenamiento de datos.

Para mayor seguridad existe un candado electrónico, y cada químicooperador posee una clave que impide la falsificación o adulteración de las muestras ajenas o de las propias.

El software incluye la hoja de recepción implementada para el laboratorio con el nombre de los pacientes, así como la cantidad de complementarios a realizarse, y el instructivo requerido por cada técnica.

También facilita la impresión, y una vez concluido el proceso se vierten los resultados en las indicaciones médicas presentadas por las personas cuando acuden a las extracciones de sangre.

— ¿Esta opción permite trabajar con todos las pruebas indicadas al unísono?

— Se labora, primero, con una sola técnica, y hasta que no se terminen todos los pacientes que tienen esa indicación no se pasa a la otra.

Si una persona presenta resultados por encima del valor de referencia normal el software lo marca en rojo e indica una repetición para evitar el mínimo de error humano, pues dispone de todas las normas de seguridad.

— ¿Acaso no surge una dicotomía entre el desarrollo tecnológico de nuestros laboratorios y las amplias posibilidades del software?

— Quizás resulte la mayor debilidad. Para su rutina impera el uso de una computadora, y muchos de nuestros laboratorios de atención primaria en el país prestan servicios con tecnologías verdaderamente obsoletas.

— Respecto a su aplicación ¿ya se emplea en entidades del territorio?

— Está en práctica en el policlínico Idalberto Revuelta, de Sagua la Grande, en su homólogo Mártires del 8 de Abril, de Quemado de Güines, y en el «Mártires del 10 de Abril», de Rancho Veloz, Corralillo, por lo que se han potenciado las instalaciones del norte villaclareño.

Mientras tanto queda el aporte de los nuestros a partir de un medio de fácil empleo, válido para el personal especializado, y con marcadas posibilidades didácticas dirigidas a estudiantes y laboratoristas que no cejan en el afán de investigar dentro del sorprendente y amplio espectro de los colores.

PRINCIPIOS

La Ley de Lambert—Beer resulta aplicable a la fotocolorimetría o análisis cuantitativo de los valores numéricos del color como técnica más utilizada en la química clínica. Su principio se rige por leyes físicas muy estudiadas.

Entre los científicos que más influyeron en su desarrollo figuran Johann Heinrich Lambert y August Beer, quienes en 1760 y 1852, respectivamente, llegaron a idéntica conclusión sobre la medida de la intensidad del espectro de la luz, siendo la fusión de sus leyes el principio rector de este software.

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