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Esther Borja (Cuba)

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Por Ricardo R. González (*)

Sería imperdonable hablar de la cultura cubana si excluimos a María Caridad Borja Lima (Santiago de las Vegas, 5 de diciembre de 1913), o lo que es decir nuestra Esther Borja.

Acabó de cumplir 98 años, y nadie puede dudar que figuró entre las mezzo sopranos de cualidades indiscutibles demostradas a través de sus largas décadas de desempeño artístico.

Uno de los logros más sobresalientes lo conquistó por la década de los 50 al grabar un disco a cuatro voces a partir de su propia voz.

La historia no recoge antecedentes de este tipo, y fue merecedor del Premio de Honor en la edición de Cubadisco, correspondiente al año 2000, tras ser reeditado por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba (EGREM).

Este fonograma está considerado un hito dentro de la discografía nacional, y según cuentan en 1953 el empresario español Fernando Montilla —al frente de un importante sello discográfico de la época— invitó al acuarelista de la poesía antillana, Luis Carbonell, a pensar en la producción de un acetato de canciones cubanas que pudiera resultar interesante, lo cual animó al maestro a ponerse en función de hacer realidad su viejo sueño de grabar un álbum a varias voces por un solo cantante.

Así, involucró a su inseparable amiga Esther en esta aventura, a la que se sumaría más adelante el técnico Medardo Montero, quien utilizaría como laboratorios los estudios de la emisora Radio Progreso.

El proceso de ensayo para el montaje de las voces se extendió a lo largo de siete meses, constituyendo un verdadero ejercicio de meticulosidad, y una prueba de profesionalidad, al punto de no iniciar las grabaciones hasta haber estado convencidos de que había un dominio total del repertorio

Entre los lauros recibidos por Esther aparecen, también, el Premio Nacional de Música, conferido en 2002, como tributo a quien iniciara sus estudios musicales en el Centro Gallego de La Habana, sin apartarse del aprendizaje del magisterio en la Escuela Normal para Maestros.

Su voz se escuchó, por primera vez, en su pueblo natal con dos obras de alguien a quien estuvo muy ligada: el gran Ernesto Lecuona. En aquella oportunidad interpretó «Canto a Siboney» y «Noche azul»

Años más tarde conoce a Ernestina Lecuona, y ofreció su primer recital, y en 1934 realiza una gira por todo el archipiélago tomando como base las canciones cubanas y mexicanas.

Su debut oficial ocurrió en febrero de 1935 en el Lyceum Lawn Tennis Club radicado en la populosa barriada de El Vedado. En esa oportunidad deleitó con un repertorio basado en obras de la propia Ernestina Lecuona y versos de José Martí.

Ese propio año le dio la posibilidad de debutar en el teatro con la opereta «Lola Cruz.» Era su primera incursión en este género. La música correspondió a Ernesto Lecuona, mientras los textos pertenecieron a Gustavo Sánchez Galarraga. Es aquí en que estrena el vals «Damisela encantadora» que la consagrara como su más fiel y genuina vocalista en un tema pensado de manera exclusiva para ella.

Luego trabajó en «Las Leandras» y en «El conde de Luxemburgo», entre otras tantas zarzuelas, óperas y operetas.

La televisión no le fue ajena a partir de 1951, y se puede decir que viajó por casi todos los parajes cubanos como portadora de un exquisito arte.

En la palestra internacional recorrió escenarios de Argentina, España, Perú, los Estados Unidos, Chile y Brasil, pero también el celuloide la recogió en el filme «Adiós Buenos Aires» en el que destaca su interpretación de la conga «Para Vigo me voy»

Allá por los años 80 coincidí con ella en un vuelo La Habana-Cienfuegos-Santa Clara. Me impresionó, sobremanera, la cantidad de libros que adquirió en los estantes del aeropuerto de Rancho Boyeros. Entonces me confesó que la lectura era parte inseparable de su vida, hecho que se corrobora por la virtud de incursionar en cualquier tema de conversación lo que demuestra su virtuosismo cultural.  

En aquella oportunidad su viaje concluía en Cienfuegos porque, junto a Omara Portuondo, marchaba a la Semana de la Cultura en Trinidad. Quedamos en vernos en Santa Clara, y un tiempo más tarde se cumplió la promesa y continuamos aquella plática interrumpida por la llegada del avión a la Perla del Sur.

Si hay algo vinculado al nombre de Esther Borja es el espacio televisivo Álbum de Cuba. Un recorrido por lo mejor de la cancionistica cubana en voces de sus mejores exponentes de todos los tiempos hasta que, inexplicablemente, se retiró de las pantallas.

Consorcios disqueros como RCA Víctor, Columbia, Antillas, y Kubaney registraron su nombre en los respectivos catálogos, sin excluir a la EGREM que la tuvo en su principal sello Areíto.

Distinguida con numerosos reconocimientos Esther está próxima a su centenario. Larga vida para ella porque es y seguirá siendo por siempre un álbum de Cuba apoyado en esa irrepetible damisela encantadora.    

(*) Nota de Editor: Los trabajos publicados en temas (Artistas) han sido elaborados por este autor, a partir de informaciones de base, sin que consignen la totalidad de detalles, hechos, y personalidades que influyeron en el desarrollo artístico.

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gravatar.comRodame Ramirez

Para mi Esther Borja ha sido una de las grandes cantantes de Cuba. La admire de siempre y colecciono su musica. Ha sido una gloria de Cuba y me alegro que haya llegado a los 98 anos. Que Dios le siga dando mucha vida y salud

Fecha: 27/06/2012 19:48.


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