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Amaury. ¿Quiénes estaban allí en el público que tú recuerdes? ¿Algunos que son amigos tuyos todavía?

Marilyn. Había dos amigos míos -¡por suerte!- dos amigos míos que venían conmigo desde la primaria y la secundaria, que eran Norberto Codina y Alex Fleites.

Amaury. Hoy son grandes escritores también.

Marilyn. Había, sí, varias gentes.

Amaury. ¿Y qué música tú escuchabas por aquella época? ¿La época en que estabas estudiando?

Marilyn. Eso fue fundamental. Para mí el encuentro contigo me abrió los caminos hacia Silvio, hacia Pablo, hacia una música que para mí era poesía, o sea, esa era la poesía que yo estaba leyendo también en aquel momento en las Revistas Casa. Yo me aficioné a la Revista Casa de una manera tremenda después que descubrí a César Vallejo, era una revista que traía autores maravillosos: Juan Gelman, Roque Dalton, estaba Ernesto Cardenal, Cisneros, poetas extraordinarios.

Amaury. En tu primer libro que fue premio David, hay un poema que se ha quedado como esos poemas emblemáticos y que yo me voy a permitir leerles. Se llama Arte poética y dice:

ARTE POÉTICA

La aguja con que hilvano estas palabras la encontré

en un pajar.

Es su destino laborar el lienzo

con la terca paciencia de que quien sabe

que el desastre de un hilo

puede arruinar la magia del bordado.

Es una aguja racional:

zurce hábilmente las desgarraduras,

refuerza los botones desprendidos

a la camisa del amor más esperado.

Armoniza la urdidumbre de una tela

casi enhebrada al hilo de los años.

No es una aguja de cambiar la vida,

pero su trazo puede hacer un mapa.

Limpia y usada la encontré en un pajar.

¿Con qué edad tú escribiste esta maravilla de poema? Porque es una maravilla.

Marilyn. No sé si el poema formalmente… ya yo le quitaría algunas cositas en ese afán perfeccionista, pero sí realmente es un poema que ha definido lo que yo pienso de la poesía y que lo sigue definiendo. Lo escribí a los 21 años y yo me acuerdo que cuando escribí La aguja en el pajar, se me ocurrió primero el título que el libro, y de pronto, me surgió así el poema que se convirtió en “Arte Poética”, con la inspiración que era como un pie forzado para un repentista.

Amaury. ¿Y cuando te dan ese premio, aparte de la alegría que debe haberte provocado, tú sentiste que dentro de esa alegría ya estaba la certeza…, te estaban como dando el cetro, diciéndote, como a los Caballeros de la Mesa Redonda? Usted es Caballero, Sr., la espada, un lauro, tú ya eres poeta.

Marilyn. Sí.

Amaury. Sí, tú lo sentiste. Ya me dieron un premio ya eso quiere decir que yo soy poeta.

Marilyn. Lo sentí, con una ingenuidad tremenda, lo sentí.

Amaury. Tú siempre fuiste poeta, Marilyn. Pero a los 24 años tú estás haciendo periodismo. ¿Por qué llegas al periodismo?

Marilyn. Bueno, yo llego al periodismo porque me gustaba escribir y yo creía que la única profesión que me iba a permitir estar escribiendo siempre era el periodismo, porque el periodismo es para escribir y entonces yo no quise estudiar ninguna carrera técnica porque sentía que no iba a ser feliz, ni iba a ser buena en nada de eso y me dijeron que había una manera de estudiar periodismo, que era cogiendo el curso para trabajadores, y para eso, trabajando en un órgano de prensa, tú ibas por la noche y estudiabas la carrera. Entonces lo primero que hice fue buscar un órgano de prensa donde trabajar. Tuve la suerte de que un amigo era jefe de personal de Prensa Latina y efectivamente me dio una plaza de correctora de estilo.

Amaury. ¿Qué tiempo estuviste haciendo eso?

Marilyn. Estuve haciéndolo tres años.

Amaury. Pero lo has seguido haciendo de alguna manera.

Marilyn. Yo sigo haciendo periodismo, por supuesto. No sólo hago periodismo de crítica, hago entrevistas y hago comentarios y hago cualquier cosa que tenga que hacer.

Amaury. ¿Aunque no te hayas graduado, tú te sientes periodista?

Marilyn. Yo me siento periodista. Yo no me siento historiadora que fue lo que finalmente estudié.

Amaury. ¿Qué siente Marilyn Bobes, -porque si a mí me pasa una cosa como esa, tiro voladores-, cuando se gana el Primer Premio Casa de las Américas? la primera vez que lo ganas, porque hay que decir que Marilyn Bobes ha ganado dos veces el premio Casa de las Américas. Yo puedo decir con absoluta responsabilidad y si tú quieres súmate, que el premio Casa de las Américas es uno de los premios más prestigiosos literarios que tiene el mundo. De los más honestos, de los más decentes. Yo no me imagino el Premio Casa de las Américas trampeando. En realidad no me lo imagino.

Marilyn. Eso es imposible.

Amaury. Imposible, pero tú lo has ganado dos veces. Bueno, cuéntame eso, cómo es el asunto.

Marilyn. ¿Tú sabes qué?, me siento y me sentí las dos veces que me lo dieron muy contenta, eso es innegable, pero apenada.

Amaury. ¿Apenada?

Marilyn. Sí. Me entró como una gran timidez que de pronto yo me hubiera ganado aquel premio tan grande y yo decía: ¿Es que realmente yo me lo merecía? No sé, me entró un estado de confusión muy grande. Me sentí muy contenta, ya te digo, pero yo volví a leer y decía: ¿pero qué valores?… ¡Claro!, cuando uno manda un premio siempre piensa que tiene alguna posibilidad de ganárselo, pero como que después que me lo dieron, me entró una gran pena, y pena de que me entrevistaran y yo…, no sé, ese sentimiento no te lo sé explicar.

Amaury. Esa fue la primera vez. ¿Y la segunda?

Marilyn. La segunda, no. Tienes toda la razón, estoy hablando de la primera vez. La segunda me sentí muy bien, porque yo había mandado a otro premio donde yo tenía la confianza de que lo iba a ganar, yo tenía mucha confianza en esa novela cuando la acabé de escribir y sin embargo, para mi sorpresa, no lo gané, y eso me dio una depresión tan grande. Entonces una amiga mía, escritora también, me dijo: ¡Oye, todavía está abierto el Casa. ¡Mándalo al Casa!, lo mandé y lo gané y aquello me dio una alegría…, cuando me llamaron para decirme que lo había ganado…, creo que ha sido una de las mayores alegrías de mi vida.

Amaury. Tú has hecho muchas antologías. Hay dos que a mí me parecen muy buenas, la primera con Mirta Yáñez, nuestra gran escritora, tan querida, “Estatuas de Sal”, que es una compilación de cuentos escritos por mujeres y ahora, “Cuentos infieles” escritos por varones. Cuando presentaste el libro en la Feria del Libro, salió un escritor joven e hizo una insinuación, vamos a llamarle así, que la antología tú la habías hecho con tus amigos escritores. Eso ocurrió. La pregunta es: ¿Qué fue lo que tú le respondiste en la presentación? porque a mí me parece maravilloso lo que tú respondiste

Marilyn. Bueno, yo respondí que no tenía la culpa de que mis socios, como se decía, fueran los mejores escritores de Cuba y que entonces, ¡imagínate!, mis antologías me salían bien porque siempre eran de mis socios. Mis socios eran gentes muy talentosas, porque yo con gente sin talento me cuesta mucho trabajo relacionarme.

Amaury. Bueno, esa es una gran respuesta que yo quería, como todo el mundo no estaba ahí, que tú lo contaras. Sin embargo, tú eres una persona muy generosa con tus criterios, con tus críticas, que ¡cuidado! no se puede confundir el hecho de que una persona sea generosa en una crítica, con que la persona sea blandengue, o que deje pasar las cosas por alto. Yo he leído críticas donde tú has sido, repito el término, generosa y al final has dicho: pero, me parece que…

Marilyn. Gracias, Amaury. Yo creo que la gente me quiere, sí, yo lo siento.

Amaury. Te adoran.

Marilyn. Pero esto de la literatura no tiene tanto que ver con la generosidad, como con mi amor hacia la literatura. Entonces a veces he oído gente hablando: no, que si Fulanito no sirve y se prejuician con libros, con cosas, incluso, hasta sin haberlos leído, yo no comprendo ese sentimiento, porque de pronto te dicen: ¡Oye, (Roberto) Bolaños, qué gran escritor! Un escritor chileno que publica Anagrama y entonces con eso tienen una gran alegría y sin embargo, con el que está al lado suyo, no lo experimentan. No, yo experimento la misma alegría cuando veo un escritor bueno que me apasiona, que lo publican en España o lo publica aquí Arte y Literatura y es un escritor extranjero y desconocido. Siento esa misma alegría cuando leo un libro bueno. Entonces quiero compartirlo con los demás, o sea, no es generosidad porque generosidad… a lo mejor también sería pensar que…, bueno, yo le abro un espacito.

Amaury. Pero generosidad es una palabra preciosa.

Marilyn. Es una palabra muy linda y ya te digo, es verdad que soy generosa. Soy generosa en cuanto a que no escatimo ningún elogio.

Amaury. Y regalas tu tiempo.

Marilyn. Eso sí, regalo mi tiempo a mucha gente y trato de que sean conocidos y me he llevado muy buenas sorpresas y me he enriquecido mucho leyendo a muchos autores cubanos que no son tan conocidos y sin embargo son muy, muy buenos.

Amaury. Y por lo mismo, ¿qué piensas de la literatura cubana que se escribe hoy en Cuba? ¿Qué opinión te merece? En línea general.

Marilyn. En líneas generales pienso que es como en todas las literaturas. Tiene autores buenos y tiene autores no muy buenos. Pienso, a veces, que hacemos demasiado masivas las publicaciones, o sea, para que todo el mundo se sienta contento, publicamos, a veces, obras que no son las mejores y sin embargo, otras gentes pasan mucho trabajo, que son buenos, pasan mucho trabajo para publicar. No sé por qué ocurre eso. Si es que a los editores les falta agresividad para buscar libros buenos, o que se conforman con lo que va llegando a las editoriales, pero yo pienso que en sentido general es una buena literatura, es una literatura potente. No conozco mucho otra literatura, porque para eso, imagínate, uno tendría que tener acceso a mucha literatura. Y tú sabes que hay los problemas aquí de Derecho de Autor que no se puede publicar todo. Por otra parte los libros en el extranjero son caros, tienes que buscar a alguien que te los preste yo no podría hablar de cómo está la literatura argentina o cómo está la mexicana, pero la que leo en Cuba me satisface bastante.

Amaury. ¿Pero tú crees que hay temas que los escritores de hoy escogen porque saben que puede significar un gancho en el lector?

Si un escritor hoy escribiera una novela con un lenguaje tan depurado, tan arriesgada como “Al cielo sometido” de Reynaldo (González) por ejemplo, que tuvo tanto éxito en el momento en que se publicó, sin embargo, tú te das cuenta que hoy, a lo mejor, siendo una gran novela, no tendría tanto, porque no toca determinada zona de la sociedad, que se convierte en una especie de cliché. ¿Tú crees que hay un cliché en la literatura que se escribe en Cuba hoy? Que intenta atrapar al lector a partir de esos clichés.

Marilyn. Sí, creo que sí. Pero no pienso que sea tanto para el lector, es para los mercados que es más grave todavía.

Amaury. Más grave todavía.

Marilyn. Porque si un defecto tiene, tenemos -yo no, pero me voy a incluir, los escritores es que pensamos poco en el lector, pensamos más en la resonancia crítica, en el mercado internacional. Y el lector ¿qué?, un poco relegado cuando es el…, para mí, el principal destinatario de lo que uno escribe, un lector.

Y sí, hay temas recurrentes, temas que se ve que están hechos para tocar los puntos que todo el mundo mediático explota de Cuba, a veces con muy malas intenciones. Eso lo hay y yo creo que no hay por qué negarlo. Lo hay, pero creo que se está saliendo también un poco. Ya la literatura de los 2000, está siendo un poco diferente, está buscando otros temas. Veo mucha gente saliendo ya de esa cosa tan…

Amaury. …A veces pedestre.

Marilyn. …Tan pedestre, tan testimonial, en el peor sentido, porque no testimonia la parte luminosa tampoco, nada más que la zona oscura.

Amaury. Yo tengo un amigo que dice, hablando de cine, pero yo lo podría traspolar a la literatura, que dice: Todas las películas se están haciendo del Túnel para El Morro, nunca se hacen del Túnel para Siboney.

Marilyn. Así mismo es.

Amaury. Ahora, una última pregunta para ti, Marilyn adorada, querida. Hay una literatura que la puede leer cualquier persona en el mundo, imaginemos un japonés que se enfrenta a un libro que no conoce ¿Puede identificar por lo que lee que está hecha por un cubano, un cubano que vive donde quiera? ¿Hay una manera cubana de escribir?

Marilyn. Sí, porque es que tiene que ser, porque hay una manera cubana de vivir.

Amaury. ¿Aunque escriba una novela de caballería?, fíjate tú lo que te estoy diciendo, ¿aunque escriba una novela de caballería?, ahí está el asunto.

Marilyn. Bueno, quizás si escribiera una novela de caballería…

Amaury. Yo pensaba, ¿Hay una manera de organizar el párrafo, la oración, el capítulo que identificara: este debe ser cubano, o por lo menos es latino? Uno no puede escribir como un inglés de todas maneras, aunque escribieras una novela de caballería.

Marilyn. Amaury, eso no me atrevo a respondértelo, porque es que no tengo elementos sólidos como para decirte esto. Yo te puedo decir que me imagino que sí porque el habla cubana es tan singular.

Amaury. ¿Que será, ¡arre caballo!, aunque sea arre. (risas)

Marilyn. Exactamente, que de alguna manera… pero por ejemplo, estaba pensando en esa novela de Reynaldo (González) que tú me decías, “Al cielo sometido”, ¿eso podríamos decir que lo escribió un cubano?

Amaury. Yo sí, pero yo conozco a Reynaldo.

Marilyn. Yo creo que en esa cosa de ese mundo transgresor y picaresco y eso, sí, pero en el lenguaje, ¿tú crees que tú podrías decir en la manera de organizar los párrafos de lo que me preguntaste…?

Amaury. Bueno, la pregunta era para ti, el periodista aquí soy yo y ahora me estás entrevistándo tú a mí.

Marilyn. Estamos conversando, ya a mí se me había olvidado de que tú me estabas haciendo una entrevista.(risas)

Amaury. Tú no eres una entrevista, eres un cariño. Gracias, Marilyn.

Marilyn. Gracias a ti.

Amaury. Gracias por venir, gracias por todas tus enseñanzas, por tus consejos, por la cantidad de cosas buenas y nobles que haces por los demás y que yo puedo dar constancia de que no tienen otro interés que no sea compartir, dividir amor. Gracias mi vida, te quiero mucho a ti y a tu familia.

Marilyn. Gracias a ti por invitarme. A ver si no te acusan de que estás haciendo un programa para los socios.

Amaury. Ah, bueno, pueden decir que este programa se podría llamar también Amaury y sus amiguitos, para no decir Amigos y sus amiguitos, que ya era un buen programa antes.

Marilyn. Pero es que tú también eres amigo de gente con talento, excluyéndome a mí.

Amaury. ¡Ah!, no digas eso, nos vemos, nos vemos mi vida, nos vemos siempre.

Marilyn. Gracias, Amaury.

Amaury. Todo mi amor para ti.