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«Con 2 que se quieran» Carlos Alfonso (Parte I)

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Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Esta noche está con nosotros un gran amigo mío, un gran músico cubano, una voz única dentro del rock cubano también. El líder de varios grupos y ya hablaremos por qué que han dejado una huella importantísima en la cultura cubana y en la música cubana. Es un honor para mí recibir a mi hermanito Carlos Alfonso.

Bueno, Carlitos, como seguramente este personaje, el primero del que te voy a hablar, va a estar saliendo en toda la entrevista, porque tú eres Carlos Alfonso, pero no eres Carlos Alfonso sin tu pareja, sin tu media naranja, yo quiero que tú me hables de Ele Valdés, la gran cantante Ele Valdés, la gran animadora de Tema 4, primero y de Síntesis después, ¿cómo la conociste?

Carlos. Cuando aquello andaba con mi guitarrita a cuestas…

Amaury. …cuando aquello, ¿estamos hablando sobre qué año?

Carlos. Sobre los años 70, 71, yo andaba con mi guitarra, estaba trabajando en Matanzas. Después te voy a hacer el cuento de cómo llegué a Matanzas. Vivía en Mantilla y cerca de mi casa, por el paradero de la 68 y la 4, vivía Beatriz. Cuando aquello Beatriz era…

Amaury. ¿Beatriz Márquez?

Carlos. Beatriz Márquez, yo iba allí, la visitaba y un día estaba Ele. Yo vi a aquella flaquita, de unas 108 libras, cantando cosas de los Swingle Singers y también cosas de Michel Legrand, “Los paraguas”, todo eso con Beatriz. Miré a aquella chiquita y dije: esta va a ser mi mujer. Lo dije y entonces la perseguía, además, sin que ella lo supiera. Si la veía en una guagua me bajaba, me montaba en la otra y un día le dije que si quería cantar con un cuarteto y ella me dijo que no, pero que me podía ayudar.

Ella era muy orgullosa, siempre leyendo, no me hacía caso; y yo ahí. Después logré que entrara en el grupo, porque ella estaba con Hilario y Micky, eran dos…, una francesa y un trompetista pianista mexicano de los mejores.

Amaury. Sí, que vivían aquí en Cuba.

Carlos. Sabía que ellos un día se iban a ir y ella se iba a quedar sin cantar con ellos. Entonces vino la segunda proposición, cuando estaban ensayando en casa de Luis Carbonell.

Amaury. ¿Para armar qué grupo?

Carlos. Para armar lo que fue Tema 4. Y el rodar del tiempo, los ensayos y todo eso, Ele era casada, pero yo no le quitaba la vista de encima. A veces me decía: ¿Por qué tú me miras? Y yo ahí, hasta que no te ocupes, el gavilán ahí, persistiendo.

Amaury. Y un buen día te dijo que sí.

Carlos. Sí, un día ya, en Santa Clara.

Amaury. ¿Y cómo tú conociste a Eliseo Pino? Porque tú venías de trabajar con Pedro Luis Ferrer.

Carlos. Sí, a Eliseo lo conocí estando becado.

Amaury. ¿Dónde estaba la escuela?

Carlos. En Ciudad Libertad, tremenda escuela, creo que una maravillosa escuela, de la cual guardo, de su profesorado, los mejores recuerdos, la verdad.

Amaury. ¿Y ahí conociste a Eliseo?

Carlos. Ahí estaba Eliseo que estudiaba Electromecánica. Y ahí también conocí a Manolito que fue el que me metió a mí en la música, y a empezar a ensayar y todo eso.

Amaury. Y el gordo Pedro Luis, porque siempre me has hablado de él a lo largo de estos años.

Carlos. Nosotros hicimos un grupo dentro de la escuela, con Roberto.

Amaury. ¿Y cómo se llamaba el grupo, Carlos?

Carlos. Los Francos, y como íbamos a ensayar a la casa de Roberto, en Santos Suárez, Pedro Luis vivía muy cerca de allí, y él vino a robarse mi guitarrista, así fue que yo lo conocí. Pero le gustó tanto el grupo, que él se quedó. Él decidió dejar su idea. Cuando aquello tenía una cinturita de avispa Pedro Luis, le decían El torito, ya tú sabes por qué. Tenía 15 - 16 años, un chiquito lindo.

Amaury. Todavía lo es

Carlos. En Santos Suárez, enamorado, con aquel vozarrón de toda la vida, enamorando a todas las chiquitas del Pre de allí, y ahí empezamos a dar tumbos.

Amaury. Sí, pero dimos un salto atrás para ir colocando un poco la historia, vamos a ir ahora mucho más atrás que Tema 4. Porque yo siempre pensé, hasta que tú me lo dijiste el otro día, que tú no naciste en Mantilla.

Carlos. No, yo no nací en Mantilla, yo nací en Santos Suárez, en Santa Emilia No 8 entre 10 de Octubre y Rabí.

Amaury. Y siempre me has hablado, a lo largo de todos estos años, hace muchos años que nos conocemos, por suerte, de tu mamá. Pero me has hablado siempre poco de tu papá. ¿Por qué no hablamos de ese entorno familiar en el que tú creciste?

Carlos. Eh, bueno, para quitar a mi papá, a mi papá yo no lo conozco, así que no sé, ya, de él no te puedo hablar. El día que nací, según me cuenta un tío mío, yo dormí en un parque, en el parque Santos Suárez. Entonces, era muy negrito y mi abuelo decía: ese es hijo de un negro, todo eso del racismo cultural. Después, por fin accedieron a que mi mamá viviera allí, eran 8 hermanos, además de mí, 9. Más abuelo y abuela, 11 personas, durmiendo en un cuarto y me crié ahí.

Me crié en Santos Suárez, hice mi infancia completa en distintas escuelitas del barrio; estuve en una escuela, cómo se llama esto, de pago…

Amaury. Pago, privada.

Carlos. Una escuela privada, que era San Patricio, porque mi mamá trabajaba en la escuela, limpiando allí, y la directora, que era tremenda directora, Olga, me acuerdo que se llamaba, accedió a que estudiara allí en aquella escuela.

Amaury. ¿Pero, como cambio por el trabajo de tu mamá o como una dispensa que ella les otorgó?

Carlos. No, como un favor.

Amaury. ¿No era que le descontaba de su salario a tu mamá por tus estudios?

Carlos. No, para nada. Mi casa era muy interesante, era una de las casas más pobres que había visto, pero más rica en arte. Ahí se oía Ópera, que era lo que había, se oía música clásica, se oían mucho todas las Sinfonías de Beethoven, la música de Tchaikovski y Verdi. Y se leía. Mi abuela siempre estaba recitando poesías.

Creo que de ahí parte mi manera de ver la vida, porque la pobreza no tiene nada que ver con la cultura. Se relaciona, claro, si tú estás embarcado, tú compras comida y no te compras un libro.

Pero mi casa estaba llena de libros. Todos los libros estaban leídos, no estaban ahí de adorno. Se oía música muy buena, y se leía mucha poesía.

A mí y a mis hermanos mi mamá nos crió de una manera que cada uno decidiera en su vida lo que quisiera hacer. Ella nunca criticó a nadie, y yo los quiero muchísimo. No soy una persona que estoy todos los días al lado de ellos, pero siempre tenemos algún tipo de contacto.

O preguntan por mí, o yo pregunto por ellos. Si hay alguien que esté necesitado por cualquier cosa, nos ayudamos. La mayoría de las veces ellos son los que me ayudan a mí.

Amaury. ¿Verdad? Yo conocía a tu mamá, son parecidos, tú eres muy parecido a ella.

Carlos. ¿Sí?

Amaury. Era una mujer, la recuerdo, enérgica, con mucho carácter y a mí me impresionaba las veces que yo fui a verte allá a Mantilla, la recuerdo con mucha presencia. ¿Cómo tú la recuerdas  a ella?

Carlos. Mi mamá era un angelito, es un ángel que siempre anda por arriba de mí, siempre me anda cuidando. Sabes que el día antes de ella fallecer, nos pudieron avisar a todos y estuvimos los tres hermanos ahí, pasó una cosa bien rara, porque salimos un momento.

Primero nos acercamos a ella, no sé si habrá sentido nuestra presencia, porque estaba inconsciente.

Amaury. Seguro sí.

Carlos. Pero salimos dos minutos, hubo un remolino muy grande de viento, y cuando entramos ya había fallecido y aquello me impactó y me impresionó.

Amaury. ¿Tú fuiste un buen hijo?

Carlos. Sí fui un buen hijo.

Amaury. ¿Y cómo eras tú de muchacho?, yo no tengo mucha idea, porque tú eres muy chispeante, de mucho ingenio. ¿Lo eras de niño también, o eras más bien retraído?

Carlos. No, era medio retraído, como niño era el del palito, el que pasa el palito por la cerca, que ese tiene un obstine tremendo ¿tú sabes cuál es, no?

Amaury. Sí, lleva en la mano el palito, va caminando, sale de la escuela y va con un palito dándole a la cerca.

Carlos. No fue muy feliz mi infancia, pero la pasé. Mi padrastro fue el que me cuidó. Ya cuando nació mi otro hermano, me di cuenta qué cosa era un padrastro. Es decir, la diferencia entre un padrastro y un padre. Hay por ahí algo que se nota.

Amaury. Y sin embargo, sin haber conocido a tu papá… ¿Por qué tú estás en Matanzas?, porque empezaste hablando: te voy a contar después cuando estuve en Matanzas. ¿Qué hacías en Matanzas?

Carlos. Probamos suerte en Matanzas. En el año 70 fuimos hasta allí. Estaba una gorda que ella se decía, Yoryana, pero es Florinda como se llama, cantaba precioso. Y en Matanzas nos vio Timor, que era el director de la orquesta de Música Moderna de Matanzas. Nosotros de verdad que estábamos que sonaban hasta los armónicos.

Amaury. ¿Leonardo Timor?

Carlos. Sí, éramos Pedro Luis, Eliseo, Manolito, esta muchacha y yo.

Amaury. ¿Qué música tocaban, Carlos?

Carlos. Un poco las cosas de Pedro Luis, un poquito las cosas que yo iba haciendo por el camino, no como compositor ni nada. Cuando aquello uno no pensaba si era compositor. Cuando llegamos allí, ellos se impresionaron y dijeron: ¡Ustedes tienen trabajo aquí! Entonces Pedro Luis dijo: ¡no, yo no voy a quedarme en Matanzas!

Amaury. El gordo que no estaba de acuerdo. (risas)

Carlos. Florinda dijo: ¡yo, los fósforos!, y se fue.

Amaury. Yoryana.

Carlos. Yoryana. Y fuimos Eliseo y yo allá a buscar trabajo, es decir, regresamos a La Habana y cuando volvimos vimos que lo que era cultura estaba cerrado. Y había un miliciano en la puerta, frente al parque de Matanzas. Y dice el hombre: ¡Olvídense de esto, aquí todo el mundo está para la zafra! Entonces nosotros dijimos: ¡Yo no voy a virar para La Habana ahora! Le preguntamos ¿dónde está el campamento, dónde está la gente de Cultura en la zafra? Y para allá nos mandamos, yo no sé ni dónde era.

Aquello fue mejor de lo que pensaba. Estuvimos medio escondidos como tres días, porque no podíamos estar allí porque no éramos de Cultura, ¿no? Entonces cortábamos caña con dos gentes de los principales de Los Muñequitos…

Amaury. …De los Muñequitos de Matanzas.

Carlos. Vino el director de Cultura y nos dijo: ¡bueno, aquí hay un cuarteto que se rompió, si logran componer ese cuarteto, armarlo de nuevo, yo les doy trabajo! Efectivamente, así lo hicimos, pasé un año trabajando con ellos, un año y pico.

Fantástica vida que nos dimos en Varadero, después de pasar tanta hambre, estábamos gloriosos comiendo todos los bocaditos que nos daba la gana. Nos tomábamos todos aquellos batidos. Estábamos felices.

Y ahí es donde empata, que llega Pedro Luis y me dice: ¡oye estas dos canciones! Y me toca Romanza de la niña mala.

Amaury. Bueno…

Carlos. Y una canción de Mike Porcel, no era “Ay del amor”.

Amaury. ¿Cuál sería, de las primeras?

Carlos. “Cómo ves solamente he vivido…”

Amaury. ¡Ah, “Diario”!.

Carlos. Que no me dijo que no era de él ¿me entiendes? Él me cantó las dos canciones. Esas dos canciones hicieron que marcaran para mí, el que yo estaba allí perdiendo el tiempo, que esa no era mi vida, y nos fuimos de Matanzas por esas dos canciones.

Y ahí es donde yo he visto cómo es posible que una canción pueda cambiar tu vida. Es decir, para mí eso es, ¿cómo una canción puede decidir que tú hagas otra cosa?

Amaury. Bueno, es que tampoco era una canción, ¡son dos de las grandes canciones que se han hecho en la historia de la música cubana!.

Carlos. ¿Pero cómo es posible que eso haga cambiar tu vida? Y entonces, bueno, empezamos con el lío de venir de Matanzas para La Habana, y es que conozco a Ele.

Amaury. Y fue que formaste Tema 4.

Carlos. Caímos en F y 9, ahí caímos todos, con Bidopia al frente.

Amaury. Julio Bidopia, Tony Enríquez…

Carlos. Bidopia, Tony Enríquez. Pero yo tenía el afán de investigación y de todo eso, de hacer otra cosa y le digo a Bidopia que queríamos hacer un estudio en la universidad de Santa Clara, de las Tonadas Trinitarias y Bidopia nos apoya y nos dice: ¡váyanse para allá, que ahí tienen el respaldo de todos nosotros! y, nos vamos para allá.

Hicimos toda la investigación, grabamos, hicimos partituras, descubrimos cantidad de cosas que para una persona jovencita, que no sabía nada de nuestra cultura, pues eso fue una enseñanza muy grande.

Cuando viramos, estaba castigado por haber ido allá, porque yo no pertenecía a La Habana, pertenecía a Matanzas.
Me dan un cincel a mí, y otro a…

Amaury. …Eliseo…

Carlos. Cuando tú entras en el Sauto, por el parquecito, hay una puerta a la izquierda, esa puerta nos la hicieron abrir con cincel. Y a aquello tú le dabas un cincelazo, y salían chispas. Eso lo hicieron los españoles, yo no sé quién hizo eso. Eso no había quién rompiera la piedra esa.

Amaury. ¿En el teatro Sauto, ahí está la puerta?

Carlos. Un día pondré ahí: esta puerta la abrieron Carlos Alfonso y Eliseo Pino, por haber defendido la cultura cubana.

Amaury. Bueno, por haber defendido en ese caso las Tonadas Trinitarias. Ahora, Carlos, hay un momento breve en tu vida, en todo esto que vamos hacia alante, y hacia atrás, que es lo que más disfruto de este programa, que voy recordando cosas. ¿Tú fuiste alfabetizador?

Carlos. Sí.

Amaury. ¿Con qué edad y dónde?

Carlos. Coño, yo tenía…

Amaury. Una prueba a tu memoria.

Carlos. Tenía 11 años y mi tía se me iba a alfabetizar. Mi tía tenía 12, y yo dije: yo me voy, y arranqué y me monté en la misma guagua de ella. Me fui escapado, sin decirle nada a nadie, ni a mi mamá ni a mi papá y me fui.

Amaury. ¿Pero te fuiste con el uniforme y todo?

Carlos. Llegamos a Varadero y nos dieron como un curso allí, nos dieron un farol, unas botas.

Amaury. ¿La cartilla, no?

Carlos. Diez pesos en un sobre, que yo no sabía, tenía un cuñito de alfabetizador.

Amaury. ¿ Tú no sabías que había dinero ahí?

Carlos. No, yo no sabía y boté el sobrecito del tren para afuera. Bueno, después de Varadero para allá. Llegamos a Gibara y alfabeticé en Gibara, en el cuartón Jucaral, en Fray Benito, Oriente.

Yo alfabeticé a tres personas allí, a cuatro, me quitaron uno.

Amaury. ¿Pero tres que eran de la misma familia?

Carlos. Sí, tres que estaban cerca, y había uno más lejos que ya a ese sí me lo quitaron porque tenían miedo de que algún contrarrevolucionario me hiciera daño o algo de eso. Yo creo que de todo lo que he hecho en mi vida, es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. De haber ido a alfabetizar y me parece una cosa muy bonita.

Amaury. Ahora, ¿cómo formas Síntesis, por qué se forma Síntesis? ¿Quiénes integraban Síntesis en esa primera etapa?

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