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«Con 2 que se quieran» (Liuba María Hevia, Parte I)

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Amaury Pérez: Muy buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, el barrio de Lezama Lima, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy me acompaña, nos acompaña, la más importante cantautora cubana de los últimos 50 años. Es una mujer dulce, bella, extraordinariamente femenina, una amiga a quien adoro, que hace canciones para los niños, desde los niños y llega a los adultos. Mi amiga querida, mi adorada princesa, Liuba María Hevia.

Bienvenida Liuba querida, gracias por aceptar venir a estar conmigo un ratico y con los televidentes.

¿Por qué privas al público de la Liuba del humor agudo, sarcástico, burlón, salvaje, esa Liuba que sólo estás dejando para los amigos y que el público no conoce?

Liuba Mª Hevia: Si tú supieras, eso es algo que me han dicho varios amigos que me quieren muchísimo. Eso aflora, a veces, en momentitos cuando hago conciertos muy personales, en el concierto de los 25 años, por ejemplo, que hago cuentos, hablo un poco de la familia. Pero es que como que no tengo fin. Cuando empiezo a jugar, me tengo pánico, cuando se me sale esa niña traviesa, no sé cómo la voy a controlar. Pero además, Amaury, yo creo, y supongo que tú lo sepas, que eres amigo de años; yo soy una mujer muy tímida… ¿Tú no lo piensas? ¿Tienes dudas?

Amaury Pérez: A veces, a veces.

Liuba Mª Hevia: Todo, al final, es para esconder esa timidez. Yo no sé si tú recuerdas que yo estaba en tu casa una vez y llegó Eusebio Leal, que ya yo conocía, y me empecé a esconder detrás de la columna, llegó un momento en que Eusebio dijo: ¿Y a Lubita qué le pasa?

Igual pasó un día en que llegó Silvio Rodríguez, o sea, ese punto de contacto con personas que yo quiero, o con una cámara que sé además lo que eso implica: que te va a ver mucha gente, me aterra.

Le tengo pánico a esa otra Liuba que no tiene fin, que es como una pelota brincando que no para.

Amaury Pérez: Cuando ella llegó al estudio hoy, me dijo: “a mí no me hagas preguntas de pensamiento porque yo soy fragancia” (risas).

Liuba Mª Hevia: Y dile que yo la quiero (risas).

Amaury Pérez: Pero tú dijiste que eras tímida, la timidez a veces es consustancial al hecho de las personas que son del campo. Mucha gente piensa que tú eres del campo.

Liuba Mª Hevia: Yo creo que de alguna manera lo soy, porque mi mamá era una guajira de Matanzas, mi papá de Santa Clara, y la conducta de ambos es de gente de campo, que heredé yo también.

Amaury Pérez: Pero tú no eres del campo.

Liuba Mª Hevia: No, pero tengo mucho de ellos, yo escuché música guajira desde niña y tengo que ver con esas cosas y tengo salidas que tenían ellos, rasgos de su personalidad que me han marcado, esa timidez también, esa cosa recogida, guajira, yo la tengo también por ellos, seguramente.

Amaury Pérez: ¿Y dónde tú naciste?

Liuba Mª Hevia: Yo nací aquí en La Habana.

Amaury Pérez: ¿En qué parte?

Liuba Mª Hevia: En Maternidad de Marianao, el 14 de diciembre de 1964, un lunes, pero soy muy apegada a las cosas del campo, y precisamente por hacer canciones vinculadas al mundo del campo: las guajiras, las tonadas, muchas personas piensan que soy del campo, lo soy de raíz, pero nací en La Habana.

Amaury Pérez: Sí, pero sacaron a la niña de maternidad de Marianao y la llevaron ¿adónde?

Liuba Mª Hevia: Al Cerro, a la casa de mis abuelos paternos, una casa inmensa, donde vivían muchos tíos con sus hijos, tenía muchos primos, vivíamos en una zona aisladita de la casa, en el garaje y fui una niña muy feliz, aunque viví cosas muy fuertes porque soy hija de padres divorciados. Fui una niña muy enfermiza, siempre estaba enferma; yo recuerdo mi infancia correteando en los hospitales, siempre estaba enferma de la garganta. Entre los hospitales, los teatros y el Malecón recuerdo mi infancia y creo que fue muy feliz.

Amaury Pérez: ¿Y ya cuando niña tú cantabas, te gustaba cantar?

Liuba Mª Hevia: Sí, me gustaba cantar desde niñita y casi todos los juegos estaban vinculados a la música, jugábamos a los cantantes, o si jugábamos a los pistoleros siempre había un pistolero que cantaba, todo tenía que ver con la música.

Amaury Pérez: ¿Y qué cantabas?

Liuba Mª Hevia: Lo que estuviera en la radio, yo me sé todas las canciones del mundo; desde una canción de los Fórmula V, hasta Marisol, Nino Bravo, lo que fuera, lo que estuviera en la radio. Las canciones infantiles; mi mamá siempre me ponía canciones infantiles, me las sabía todas.

Amaury Pérez: ¿Es lo que te lleva a lo largo de tu ya extensa carrera a cantar canciones para los niños?. ¿Fueron útiles esas canciones de niños para ti?

Liuba Mª Hevia: Sí, si lo fueron, yo nací en el 64, y recuerdo en mi infancia que había muchos programas de televisión y de radio, muy buenos donde aparecían canciones infantiles muy buenas, sobre todo de María Elena Walsh, de Gabilondo Soler, de Teresita Fernández y otros autores también, cubanos y eran cantadas no sólo por los que las componían, por Teresita, o por algún otro autor, sino por actores de la televisión. Había muchos actores que destinaban su trabajo a los niños y eso me marcó.

Amaury Pérez: Estaban también Celia Torriente, Enriqueta Almanza, muchas personas que escribían y cantaban.

Liuba Mª Hevia: …Edwin Fernández, Consuelito, tu mamá, muchas personas, muchos actores dedicaban una buena parte de su trabajo a los niños y eso era muy rico, ¿no? Eso sería bueno que se recuperara.

Amaury Pérez: ¿Con qué hermanos te criaste?, porque tienes varios.

Liuba Mª Hevia: Bueno, con todos. Yo tengo dos hermanos por parte de mamá y papá. Mi hermana mayor, Elsita, que era una niña fantástica en la escuela, era la que alegraba a mi mamá en las reuniones de padres, después venía yo que era la que atormentaba a mi pobre madre en las reuniones y después mi hermano Pepe que la atormentaba todavía más, los cuentos de Pepe son tremendos. Y por parte de papá tengo dos hermanos que quiero mucho, Danay y el Chino, que son también artistas y que quiero mucho, aunque seamos hijos de diferentes mamás, son personas que yo adoro, además adoro a su mamá también, a Elba, que es una persona muy especial para mí.

Amaury Pérez: Tú debutaste, al menos, yo te vi por primera vez en Todo el mundo canta. ¿Es cierto?

Liuba Mª Hevia: Es cierto, la de la carita redonda era yo.

Amaury Pérez: Tú cantabas una canción que hizo a todo el mundo pensar que tenías un niño, ¿qué canción era?

Liuba Mª Hevia: En realidad no fue en Todo el mundo canta donde yo canté Mi niña imaginada, fue posteriormente.

Yo canté una canción que decía: “Canción de un orador de poesía, canción a una sonrisa compartida. Canción a un pensador que se aproxima”. Que seguramente se parecía a todas las tuyas, a las de Silvio, a muchas canciones que me marcaron a mí. Eso fue realmente lo que yo canté en la competencia anual y en otro momento canté una canción de Alberto Cortéz, canté canciones de Atahualpa Yupanqui, canté canciones de Chabuca Granda, yo siempre he sido una enamorada de la música latinoamericana y de la trova en general también, pero la canción Mi niña imaginada viene un poquito después con un video, que salió, digamos que demasiado.

Amaury Pérez: ¿En qué lugar quedaste en el concurso?

Liuba Mª Hevia: No tuve ningún lugar, estuve además muy mal en la competencia, pero me sirvió de mucho.

Amaury Pérez: ¿Por qué, estabas nerviosa? Porque tú cantas muy bien y cantabas muy bien también esa época.

Liuba Mª Hevia: No, estuve espantosa el día de la competencia.

Amaury Pérez: Y esos concursos que se han perdido, ¿crees que son útiles, que promueven a la gente?

Liuba Mª Hevia: Yo creo que sí, pero también va en la persona que participa en el concurso, en que tome conciencia de lo que está pasando y no se crea cosas si le va bien un día. Porque, por ejemplo, yo fui ganadora hasta la trimestral, la semestral, y el último día no estuve bien.

Esta es una carrera que es de todos los días. A mí me sirvió mucho para prestarle más atención a mi trabajo, para ser más obsesiva con él y para demostrarle también a mi familia que podía ser no muy mala haciéndolo. En mi familia no había algún precedente artístico, yo soy la primera que, digamos, empieza a hacer un trabajo que se ve. Después vienen mis hermanitos, que estudiaron en la Escuela Nacional de Arte. Bueno, y mi hermana también que fue la primera en cantar, pero la primera que estuvo frente a una cámara de televisión fui yo.

Amaury Pérez: ¿Y cómo se sintió la jovencita Liuba que pierde?

Liuba Mª Hevia: Desafortunadamente daba mucha tristeza porque había estado muy bien antes, o sea, todo había salido muy bien hasta ese último día. Y ahí fue donde decidí estudiar música, bueno, hice nivel elemental, después hice nivel medio; soy muy mala en la teoría de la música, soy muy mala, tengo que estar; fa, sol, sol, mi, sol, la, fa. Soy muy mala, tengo que contar con los dedos, no soy amante de la teoría, pero me sirvió de mucho estudiar y tuve maestros fantásticos y te puedo citar a una, que fue Argelia Fragoso mi profesora de canto. Es una lástima que no viva aquí, porque si no, estuviera obligada a seguir dándome clases. Me encantaría tener un maestro de canto.

Amaury Pérez: De alguna manera Argelita vive siempre aquí, viene y da vueltas.

Liuba Mª Hevia: Si, lo que no he podido lograr es que me dé una clase.

Amaury Pérez: Bueno, ya tú estás al nivel de Argelita, claro es una opinión absolutamente mía.

Liuba Mª Hevia: ¡Qué va, Amaury!

Amaury Pérez: ¿Cuándo llegas al Conjunto Artístico de las FAR? Y ¿qué era el Conjunto Artístico de las FAR?

Liuba Mª Hevia: Yo llego al Conjunto Artístico de las FAR en los años 80 y era una empresa que tenía la misión de llevar arte donde estuvieran cubanos, militares cubanos, fuera y dentro del país. Jóvenes de la EJT, personas cumpliendo misión en Angola, Etiopía, de hecho yo tuve diez visitas, cinco a Nicaragua, cuatro a Etiopía y una a Angola, cosa que me marcó muchísimo como ser humano en todos los sentidos.

Trabajé con músicos extraordinarios, con cantantes fabulosas como Raquel Hernández, Flora Mazorra, trío Guitarras Cubanas, la orquesta Sonoridad, trabajé con los artistas, los bailarines fabulosos que había en el Conjunto Artístico de las FAR.

Conocí artistas plásticos tremendos, fue una experiencia muy buena. Y ese concepto de espectáculo que fui imaginándome luego, realmente nació con esas vivencias del Conjunto Artístico de las FAR. Le debo muchísimo a ese trabajo.

Amaury Pérez: ¿Y tus primeras canciones? ¿Cuándo surgen?

Liuba Mª Hevia: Mis primeras canciones surgen en la secundaria.

Amaury Pérez: ¿Te acuerdas de algún pedacito?

Liuba Mª Hevia: Ay, sí, pero no soy capaz de decirlo, un pedacito, pero no soy capaz.

Amaury Pérez: Bueno, un pedacito.

Liuba Mª Hevia: Ay, no me hagas eso, Amaury, pero ¿cómo que un pedacito?

Amaury Pérez: Un pedacito, eras la niña que está en la secundaria, un pedacito.

Liuba Mª Hevia: ¡Qué horror!

Amaury Pérez: ¡Una línea!

Liuba Mª Hevia: No te voy a lanzar una línea como diría un amante del béisbol, deja ver qué te puedo decir: ¿Dónde estás amor de adolescencia? / ¿Dónde estás amor de mis ciudades? ¡Ya, una línea!

Amaury Pérez: Pero eso está muy bonito.

Liuba Mª Hevia: Muy bonito pero lo otro no tanto, hay falta de coherencia, no sé, esas tienen el encanto de la ingenuidad.

Amaury Pérez: Pero ¿y las primeras canciones que tú consideraste…?

Liuba Mª Hevia: …Fueron bastante después.

Amaury Pérez: Sí, está bien, bastante después, pero, por ejemplo, ¿cuáles eran?, ¿cuándo de atreviste a pararte en un escenario y decir; voy a cantar mis canciones y las voy a cantar sin ningún tipo de vergüenza?

Liuba Mª Hevia: Un poquito después, en la escuela también.

Amaury Pérez: ¿Y cuándo empiezas a hacer canciones para los niños?

Liuba Mª Hevia: A mí me gustaba, en las descargas y en los encuentros con amigos, me gustaba recordar canciones de Maria Elena Walsh, a veces amanezco, y eso me pasa hace muchos años, escuchando los discos de María Elena Walsh.

En realidad lo que las personas conocen de mí, con el mundo de los niños, es la canción Mi niña imaginada que decías tú, que no es exactamente una canción infantil, no la considero una canción infantil.

Es una canción que expresa esa conmoción ante el mundo de la infancia, ese estremecimiento ante los niños, pero no es una canción para los niños precisamente. Creo que yo soy más bien una intérprete de canciones infantiles porque lo que canto son las canciones que escribió Ada, letra y música…

Amaury Pérez: …Ada Elba Pérez.

Liuba Mª Hevia: …Ella era más conocida como poeta, tenía varias publicaciones, era una joven que se destacaba mucho por su inteligencia, por su talento, y no la conocía mucha gente como trovadora. De hecho yo conocí a Ada en una exposición de Olimpia Ortiz, una gran artista plástica y ahí Ada estaba tocando la guitarra. Canciones como “Señor arcoiris”, “Ana la campana”, “El Cangrejo Alejo”, el “Trencito y la hormiga”, “El Vendedor de asombros”, todas esas canciones son de Ada, ¿qué ocurre? que cuando Ada fallece dejó un cassette con algunos fragmentos de canciones como “Caracolillo de coral”, que tuve la dicha de compartir contigo en un disco. “Estela granito de canela” y “Travesía mágica”, que es la Calabacita. En Estela, por ejemplo, ella dejó grabada: “Estela es un granito de canela / que no quiere, que no quiere / caer en la cazuela”. Y ¿qué hago yo? Se escapó por la ventana / con comino, con laurel / con orégano y su amigo pimentón.

Yo hago letra y música, pero a modo de continuidad, algo que no te sé explicar cómo salió, no te lo sé explicar porque continuar un trabajo que alguien tiene insinuado me parece que es algo complicado. Pero el amor tiene misterios tremendos.

Si yo no te digo dónde están los empates, tú no puedes imaginarte dónde están, en “Travesía mágica”, ella hizo toda la primera parte, yo lo que hago es continuar la segunda, como ves no tiene estribillo, es una canción que es A, B.

Amaury Pérez: Bueno, ese humanismo tuyo, eso que la gente no sabe porque no se publicita demasiado, y tú eres una mujer muy discreta, siempre lo has sido. Tú vas a los hospitales, cantas para los niños que están enfermos, enfermos terminales, que la gente muchas veces le tiene miedo ir a esos hospitales, asilos de ancianos, como vas a ver a Eloína, la viuda del Indio Naborí. Siempre preocupada de la enfermedad, del padecimiento, del dolor, de la soledad de tanta gente. ¿Tú piensas que esa vocación samaritana tuya proviene también de aquella muerte de Ada Elba tan temprana o viene de haber sido una hija de un padre que no estuvo en los primeros tiempos de formación de una niña?

Liuba Mª Hevia: Yo creo que es una especie de vocación, digamos, que se fue forjando desde la infancia. Mi abuela materna era una mujer con una candidez extraordinaria, con una voz de ángel que yo nunca olvido. Todos los días me acuerdo de mi abuela María. Y recuerdo, estando en casa de mi abuela, que siempre me decía: mira, ese arroz con leche, llévaselo a un vecino, a aquel viejito, o llévale a Josefa, o sea, ese placer, esa satisfacción cuando ayudas a los demás, a los viejitos, a la gente, yo creo que empezó desde la infancia con mi abuela.

Conocer a Ada, que es una mujer tan grande, una mujer con un espíritu tremendo, con una sensibilidad extraordinaria, a la que le importaban los demás también y los trabajos sociales, empezaron con ella, en el  Hospital Fructuoso Rodríguez, por ejemplo.

Creo que fueron muchos poquitos que me fueron llevando a lugares y me fueron marcando una manera de pensar. Muchos me hablan de eso que hago yo, pero lo que la gente no se imagina es lo que me llevo yo de esos lugares, la sensación de paz, de armonía que experimenta mi espíritu cuando yo salgo de esos lugares, porque hay una cosa que me decía mi madre que me acompañó muchas veces a todos esos lugares, me decía: es que lo más lindo de esto es que nosotros pudiéramos estar donde están ellos ahora mismo. Y así mismo es la vida. Es verdad que podíamos haber estado en la cama, o en la silla cuidando al niño que está enfermo.

Amaury Pérez: Pero cualquiera que te está viendo ahora en televisión en esta entrevista puede decir, por el tono en que has estado hablando, estás hablando en tonos menores ¿quiere decir que Liuba es una mujer triste?

Liuba Mª Hevia: No, no, no lo creo, hay matices de tristeza, pero no creo que sea una mujer triste, pero conozco la tristeza. Que sí, le vi los ojos a la muerte por primera vez, yo tenía 27 años, Ada tenía 30 y quedamos en vernos en la noche todos, el grupo, nos íbamos a reunir para festejar en casa de Teresita Fernández, precisamente y lo último que recuerdo es: nos vemos más tarde. Y por primera vez viví ese impacto. Con mi abuela fue muy fuerte, yo tenía 16 años cuando la perdí, mi abuela materna, pero también tuve el consuelo de que mi abuela era mayor, estaba enfermita.

Con Ada fue un impacto muy violento, esa impotencia, ¿cómo es posible?, una mujer con 30 años, con tantos planes, con tanto talento, con tanta bondad, con tanto para dar, ¿Cómo es posible que esto ocurra?, te sientes… puede sonar pretencioso, pero yo hasta discutí con la muerte. Pero llegué a un punto en que dije: yo tengo que asumir otra vida y la forma que tengo, ínfima, de hacerlo por Ada, es que los niños conozcan sus canciones, que la gente sepa quién era Ada y eso lo puedo hacer yo a través de mi trabajo. Y es lo que he tratado de hacer todos los días de mi vida.

Cuando estoy haciendo un acto de bondad, cuando estoy compartiendo con los niños, con los viejitos que están enfermos, estoy con Ada también y eso para mí es maravilloso.

Amaury Pérez: Hablaste de Teresita Fernández, tú has sido como una hija para Teresita. Has sido el ángel custodio de Teresita, yo puedo dar fe de eso. ¿Cuántas veces no te he llamado? ¿Cuántas veces no te he invitado a una fiesta, a una reunión? Ven Liuba, para acá, como yo me pongo de imperativo contigo, ven Liuba y tú me dices: no puedo ir porque quedé en ir a ver a Teresita, llevarle esta medicina a Teresita. ¿Qué significa Teresita Fernández para ti?

Liuba Mª Hevia: Fíjate que me emociono de que me preguntes. Yo la quiero muchísimo y me parece extraordinario que nazcan personas para dar tanto amor como Teresita. Ella, a veces, me dice que está triste, que no tiene hijos y yo le digo: bueno, no tienes hijos, pero tienes canciones, has dado canciones que son como hijos, ¿Quien ha abrazado a tantos niños en este país?, tienes muchos motivos para ser una mujer feliz, Teresita, le digo.

Amaury Pérez: ¿Cuánto perjudica el trabajo para niños, que la gente te reconozca cuando haces el trabajo para adultos, canciones para adultos? ¿Tú sientes que te perjudica, que te encasilla?

Liuba Mª Hevia: El trabajo para niños, cuando logras realmente calar en una zona especial, es contundente. Desde el punto de vista familiar, se queda en un rincón espiritual tan fuerte, que por ejemplo, te puedo decir, de María Elena Walsh y Teresita Fernández, por hacer ese trabajo tan estremecedor, muchas personas se han perdido, digamos, las canciones llamadas para adultos. A mí me cuesta mucho eso de para adultos…

Amaury Pérez: …”Ausencia” es una canción que no asimilarían los niños.

Liuba Mª Hevia: …Exactamente, “Barco quieto” que sería una canción de María Elena Walsh que está reflexionando sobre las relaciones. En fin, yo creo que sí es un riesgo. Una vez hablábamos sobre esto, incluso con Silvio, creo que es un riesgo, porque quizás la gente no tome en cuenta la otra parte del trabajo o piense que es menor, o quizás lo sea, pero yo creo que vale la pena.

Vale la pena que sea menos visible y menos tomado en cuenta lo otro cuando uno tiene la satisfacción de hacer felices a los niños.

Amaury Pérez: Liuba, hay veces que tú llegas por la mañana a mi casa a llevar un disco o a llevarte un disco.

Liuba Mª Hevia: ¡Que casi siempre devuelvo!

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