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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Villa Clara derrota a Industriales en béisbol cubano

Villa Clara derrota a Industriales en béisbol cubano

Yulexis La Rosa (I) y Raiko Olivares, en el juego inaugural entre los equipos Industriales y Villa Clara, en la 50 Serie Nacional de Béisbol, en el parque Latinoamericano, en Ciudad de La Habana, él 28 de noviembre de 2010. AIN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ.

El equipo de Villa Clara venció hoy por 6-5 a Industriales en el partido que abrió las cortinas del Campeonato Cubano de béisbol 2010-2011, decidido por la polémica Regla Schiller.

El desafío, un remake del último juego de la postemporada anterior, sirvió para que los centrales tomaran desquite -a la baja- frente a los capitalinos.

Un gran fildeo de Andy Zamora, en el jardín derecho, sobre batazo del emergente Jokel Gil, sentenció la suerte del choque, que llegó hasta el undécimo capítulo igualado a cuatro carreras, luego de un 3-3 en nueve episodios.

Dos errores de Rudy Reyes y un squeeze play de Eduardo Paret ayudaron al Villa Clara a marcar dos veces en el inning final, en el cual Industriales solo anotó una vez.

Después de una vistosa ceremonia inaugural, que contó, entre otros, con la actuación del popular cantante Paulo FG, arrancó el partido entre dos de los históricos del béisbol cubano.

Industriales salió a demostrar su hegemonía y Villa Clara a cambiar la imagen de la última final, en un partido que se mantuvo cerrado de principio a fin.

Los capitalinos se adelantaron en la parte baja del segundo acto, por cuadrangular de línea al jardín izquierdo de Rudy Reyes ante el abridor zurdo Robelio Carrillo, la elección del manager villaclareño Eduardo Martín para arrancar la serie.

Villa Clara igualó en la alta del tercero por hit al central del catcher Yulexis La Rosa, quien robó segunda y llegó a tercera por error del receptor Frank Camilo Morejón, para anotar luego por elevado de sacrificio del antesalista Aledmis Díaz.

El partido se mantuvo parejo hasta el final del séptimo, cuando los capitalinos marcaron dos veces, remolcadas por el tercera base Juan Carlos Torriente, con cañonazo al izquierdo, y Yoandri Urgellés, con hit por el box.

Instantes después volvieron a emparejar los anaranjados del centro del país, con sencillo al derecho del jardinero central Ramón Lunar y elevado de sacrificio del primera base Ariel Borrero, ambos remolcadores de una carrera.

Todo, sin embargo, sirvió como aperitivo a lo que vendría después: la primera decisión por Regla Schiller en la historia de los campeonatos cubanos.

Por Industriales destacó el tercera base Juan Carlos Torriente, con cinco hits en seis turnos, mientras el relevista zurdo Yasmani Hernández Romero, ganador del partido, sobresalió por Villa Clara.

Los capitalinos se medirán el próximo martes en su campo al fortísimo pitcheo del Habana, en tanto Villa Clara se irá hasta el oriente para chocar contra Santiago de Cuba.

Los cuatro elencos salen como favoritos para alcanzar la postemporada por sus respectivas zonas, tanto como hicieron en la temporada anterior.

Resultados de hoy:

Estadio Latinoamericano:

123 456 789 10 11 C H E.

-Villa Clara 001 000 020 1 2 6 10 1.

-Industriales 010 000 200 2 1 5 13 3.

Ganó: Yasmani Hernández Romero(1-0).

Perdió: Yohandri Portal (0-1).

Salvó: Yasmani Hernández Rojas (1).

Hr: Rudy Reyes.



Reflexiones de Fidel (Siete días sin muertos por cólera)

Reflexiones de Fidel (Siete días sin muertos por cólera)

Tomado de CubaDebate

Ayer expliqué que en Haití habían fallecido 1 523 personas como consecuencia del cólera y a su vez las medidas adoptadas por el Partido y el Gobierno de Cuba.

No pensaba escribir hoy una palabra sobre el problema. Desisto sin embargo de esa idea, para elaborar una breve Reflexión sobre el tema.

La Doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Cuba, -en este momento representante de ambas organizaciones en los dos países y persona de gran experiencia-, declaró en la tarde de hoy que en las condiciones actuales de Haití se esperaba que la epidemia afectara a 400 mil personas.

Por otro lado, el Viceministro de Salud de Cuba y Jefe de la Misión Médica Cubana, el embajador de nuestro país en Haití y otros compañeros de la Misión, han estado reunidos todo el día con el presidente René Preval, la Doctora Lea Guido, el Ministro de Salud haitiano y otros funcionarios de Cuba y Haití, elaborando las medidas que se aplicarán con urgencia.

La misión médica cubana atiende 37 centros que enfrentan la epidemia, donde han atendido hasta hoy 26 040 personas afectadas por el cólera, a los que se adicionarán de inmediato, con la Brigada “Henry Reeve”, 12 centros más (para un total de 49) con 1 100 nuevas camas, en casas de campaña diseñadas y elaboradas para esos fines en Noruega y otros países, ya adquiridas con los fondos para enfrentar el terremoto, entregados a Cuba por Venezuela para la reconstrucción del sistema de salud en Haití.

Al anochecer de hoy llegó una noticia alentadora del Doctor Somarriba: durante los últimos 7 días no se ha producido un solo fallecimiento por cólera en los centros atendidos por la misión médica cubana. Tal índice sería imposible mantenerlo, ya que otros factores pueden incidir en ese resultado, pero ofrece una idea muy reconfortante sobre la experiencia adquirida, los métodos adecuados y el grado de consagración alcanzados.

Nos complace igualmente que el presidente René Preval, cuyo mandato finaliza el próximo 16 de enero, haya tomado la decisión de convertir la lucha contra la epidemia en la actividad más importante de su vida, la cual legará al pueblo de Haití y al Gobierno que lo suceda.



Fidel Castro Ruz

Noviembre 27 de 2010

9 y 56 p.m.

Se inaugura hoy la Serie Nacional 50

Se inaugura hoy la Serie Nacional 50

La 50 Serie Nacional del béisbol cubano quedará inaugurada hoy en el estadio Latinoamericano de esta capital, con el duelo entre el campeón vigente, Industriales, y Villa Clara.

Los azules, comandados por tercera temporada consecutiva por Germán Mesa, saldrán a la grama del parque del Cerro con la moral por las nubes, tras la épica conquista del título nacional en la última campaña.

Industriales vino de abajo en el play off final ante Villa Clara, y ganó como visitante los juegos seis y siete de la serie, dejando boquiabiertos tanto a propios como extraños y agenciándose su cetro número 12, para delirio de su afición.

Durante este curso, y tras mantener la base del equipo anterior casi intacta, los capitalinos salen sin duda con el cartel de favoritos al título desde el mismo comienzo, aunque el área del pitcheo será una vez más una gran incógnita para conseguir tal empresa.

Su ofensiva, sin embargo, reforzó el potencial con la entrada desde el partido uno del toletero Yohandri Urgellés, principal bateador de Industriales y dueño del segundo mejor average de los jugadores en activo en campeonatos cubanos.

Para abrir el encuentro de hoy, Germán Mesa podría designar al lanzador con más perspectivas de la escuadra, el derecho Odrisamer Despaigne, aunque también dispone del internacional zurdo Arleys Sánchez.

Por su parte, el mentor villaclareño Eduardo Martín Saura forzará a sus jugadores al máximo, en pos de silenciar a la fanaticada industrialista y, de paso, dar un golpe de efecto en esta apertura de la llamada Serie de Oro.

El derecho Freddy Asiel Álvarez, primer abridor del cuerpo de pitcheo naranja, tendrá la encomienda de maniatar a la artillería adversaria y conquistar así el primer éxito de los suyos en el torneo.

De esta manera, con este ilustre desafío previsto para las 11:00, hora local, en el mítico Latinoamericano, quedará inaugurado el quincuagésimo campeonato cubano de béisbol, por el cual pugnarán 16 equipos, divididos en dos zonas eliminatorias.

Con información de Prensa Latina

Reflexiones de Fidel (Haití: el subdesarrollo y el genocidio)

Reflexiones de Fidel (Haití: el subdesarrollo y el genocidio)

Tomado de CubaDebate

Hace solo unos meses, el 26 de julio de 2010, Lucius Walker, líder de la organización norteamericana Pastores por la Paz, en un encuentro con intelectuales y artistas cubanos, me preguntó cuál sería la solución para los problemas de Haití.

Sin perder un segundo le respondí: “En el mundo actual no tiene solución, Lucius; en el futuro del que estoy hablando sí. Estados Unidos es un gran productor de alimentos, puede abastecer a 2 000 millones de personas, tendría capacidad para construir casas que resistan a los terremotos; el problema es la forma en que se distribuyen los recursos. Al territorio de Haití hay que restituirle otra vez hasta los bosques; pero no tiene solución en el orden actual del mundo.”

Lucius se refería a los problemas de ese país montañoso, superpoblado, desprovisto de árboles, combustible para cocinar, comunicaciones e industrias, con un elevado analfabetismo, enfermedades como el VIH, y ocupado por las tropas de Naciones Unidas.

“Cuando esas circunstancias cambien -le añadí- ustedes mismos, Lucius, podrán llevarle alimentos de Estados Unidos a Haití.”

El noble y humanitario líder de Pastores por la Paz falleció mes y medio después, el 7 de septiembre, a la edad de 80 años, legando la semilla de su ejemplo a muchos norteamericanos.

No había aparecido todavía una tragedia adicional: la epidemia del cólera, que el 25 de octubre reportó más de 3 000 casos. A tan dura calamidad se suma que el 5 de noviembre un huracán azotó su territorio, causando inundaciones y el desbordamiento de los ríos.

Este conjunto de dramáticas circunstancias merece dedicarle la debida atención.

El cólera apareció por primera vez en la historia moderna en 1817, año en que se produjo una de las grandes pandemias que azotaron a la humanidad en el siglo XIX, que causó gran mortalidad principalmente en la India. En 1826 reincidió la epidemia, invadiendo a Europa, incluyendo a Moscú, Berlín y Londres, extendiéndose a nuestro hemisferio de 1832 a 1839.

En 1846 se desata una nueva epidemia más dañina todavía, que golpeó a tres continentes: Asia, África, y América. A lo largo del siglo, epidemias que afectaban a esas tres regiones se fueron repitiendo. Sin embargo, en el transcurso de más de 100 años, que comprende casi todo el siglo XX, los países de América Latina y el Caribe se vieron libres de esta enfermedad, hasta el 27 de enero de 1991, en que apareció en el puerto de Chancay, al norte de Perú, que primero se extendió por las costas del Pacífico y después por las del Atlántico, a 16 países; 650 mil personas se enfermaron en un período de 6 años.

Sin duda alguna, la epidemia afecta mucho más a los países pobres, en cuyas ciudades se aglomeran barrios populosos que muchas veces carecen de agua potable, y las albañales, que son portadoras del vibrión colérico causante de la enfermedad, se mezclan con aquellas.

En el caso especial de Haití, el terremoto deshizo las redes de una y otra donde estas existían, y millones de personas viven en casas de campaña que muchas veces carecen incluso de letrinas, y todo se mezcla.

La epidemia que afectó nuestro hemisferio en 1991 fue el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo Ogawa, exactamente el mismo que penetró por Perú aquel año.

Jon K. Andrus, Director Adjunto de la Organización Panamericana de la Salud, informó que la bacteria presente en Haití era precisamente esa. De ello se derivan una serie de circunstancias a tomar en cuenta, que en el momento oportuno determinarán importantes consideraciones.

Como se conoce, nuestro país viene formando excelentes médicos haitianos y prestando servicios de salud en ese hermano país desde hace muchos años. Existían problemas en ese campo muy serios y se avanzaba año por año. Nadie podía imaginar, por no existir antecedentes, que se produjera un terremoto que mató a más de 250 mil personas y ocasionó incontables heridos y lesionados. Frente a ese golpe inesperado, nuestros médicos internacionalistas redoblaron sus esfuerzos y se consagraron a su trabajo sin descanso.

En medio del duro desastre natural, hace apenas un mes se desató la epidemia de cólera con gran fuerza; y como ya expresamos, en tales circunstancias desfavorables se presentó el huracán.

Ante la gravedad de la situación, la Subsecretaria General de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, declaró ayer que se necesitaban 350 médicos y 2 000 enfermeras más para hacer frente a la enfermedad.

La funcionaria llamó a extender la ayuda más allá de Puerto Príncipe, y reveló que los suministros de jabón y de agua limpia solo llegan al 10 por ciento de las familias instaladas fuera de la capital, sin señalar a cuántos llegaban en esa ciudad.

Diversos funcionarios de Naciones Unidas lamentaron en los últimos días que la respuesta de la comunidad internacional al pedido de ayuda hecho para enfrentar la situación no llegaba al 10% de los 164 millones de dólares solicitados con urgencia.

“Amos reclamó una reacción rápida y urgente para evitar la muerte de más seres humanos a causa del cólera”, informó una agencia de noticias.

Otra agencia comunicó hoy que la cifra de haitianos muertos se eleva ya a “1 523 personas, 66 mil 593 han sido atendidas, y más de un millón de habitantes siguen durmiendo en las plazas públicas”.

Casi el 40% de los enfermos han sido atendidos por los integrantes de la Brigada Médica Cubana, que cuenta con 965 médicos, enfermeros y técnicos que han logrado reducir el número de muertes a menos de 1 por cada 100. Con ese nivel de atención el número de bajas no alcanzaría la cifra de 700. Las personas fallecidas, como norma, estaban extremadamente debilitadas por desnutrición o causas similares. Los niños detectados a tiempo, apenas fallecen.

Es de suma importancia evitar que la epidemia se extienda a otros países de América Latina y el Caribe, porque en las actuales circunstancias causaría un daño extraordinario a las naciones de este hemisferio.

Se impone la necesidad de buscar soluciones eficientes y rápidas a la lucha contra esa epidemia.

Hoy se tomó la decisión por el Partido y el Gobierno de reforzar la Brigada Médica Cubana en Haití con un contingente de la Brigada “Henry Reeve”, compuesto por 300 médicos, enfermeras y técnicos de la salud, que sumarían más de 1 200 colaboradores.

Raúl estaba visitando otras regiones del país, e informado en detalle de todo.

El pueblo de Cuba, el Partido, y el Gobierno, una vez más estarán a la altura de su gloriosa y heroica historia.

Fidel Castro Ruz

Noviembre 26 de 2010

9 y 58 p.m.

Villa Clara mantiene la tasa más baja de mortalidad infantil en Cuba

Villa Clara mantiene la tasa más baja de mortalidad infantil en Cuba

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Con un registro de 2,6 por mil nacidos vivos, Villa Clara mantiene la tasa de mortalidad infantil más baja de Cuba, representativa de solo 18 fallecidos casi al término del año.

Cuatro municipios continúan con el indicador en cero: Quemado de Güines, Sagua la Grande, Encrucijada y Camajuaní, lo que constituye un detalle sin precedentes en la historia de la provincia tras el paso de casi 11 meses.

Hasta el miércoles 24, el territorio sumaba 7 mil 025 nacimientos, cifra relativamente inferior a lo reportado en igual período de 2009, con 7 mil 176.

No se registran muertes maternas, y las tasas de deceso en menores de un año consignan a Placetas, con 5,4, Corralillo (4,5), Cifuentes (4,2), Santo Domingo (4,1), Manicaragua (3,1), Caibarién (2,8), Remedios y Santa Clara (2,7), y Ranchuelo, 1,9 por mil nacidos vivos.

Según precisiones de la doctora Belkis Lorenzo González, jefa del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en el territorio, todo obedece a las prioridades brindadas y al apoyo intersectorial, sin descartar el perfeccionamiento de las consultas multidisciplinarias en la atención primaria (consultorios y policlínicos), y el aporte de las unidades de cuidados intensivos, entre otros factores.

Sin embargo, la mortalidad preescolar (1-4 años) y la escolar (5-14) prosigue como talón de Aquiles al incrementarse respecto a 2009.
El primer grupo adiciona tres decesos, mientras la escolar incorpora uno más atribuible a varias causas, entre ellas los accidentes del tránsito.

Bailarán Carlos Acosta y Viengsay Valdés en Pinar del Río

Bailarán Carlos Acosta y Viengsay Valdés en Pinar del Río

Por Elena Milián Salaberri / AIN

Pinar del Río, 25 nov (AIN) Carlos Acosta, de gira por cinco provincias del país, se acompañará este sábado, en su presentación en Pinar del Río, por la primera bailarina Viengsay Valdés, confirmó el departamento de promoción cultural del territorio.

Un espectáculo alejado de los clásicos propone esa noche en el teatro José Jacinto Milanés, el integrante del Royal Ballet de Londres, junto a otras personalidades como la joven Valdés, notoria intérprete de El Lago de los cisnes y otras piezas.

La actuación es parte de la gira de Acosta, de 37 años, por Santiago de Cuba, Camagüey, Cienfuegos, Ciudad de La Habana y Pinar del Río, en un breve paréntesis en sus compromisos internacionales.

En la capital pinareña compartirán el escenario con él, la bailarina Laura del Río, la pianista Lisandra Rodríguez y la violoncelista Amparo del Riego. El programa propone End of time, de Ben Stevenson, Je ne regrette rien y los solos Suite of dances, de Jerome Robbins, Le bourgeois y Two.

Ante las expectativas generadas en la ciudad pinareña por el acontecimiento cultural, se decidió colocar pantallas gigantes en los exteriores del teatro Milanés, de unas 500 localidades, para garantizar el disfrute de la gran cantidad de público interesado en esa función única.

“ Quiero compartir con mi pueblo todo lo aprendido” ha dicho a la prensa Carlos Acosta, ovacionado en sus presentaciones en Santiago de Cuba y Camagüey.

«Con 2 que se quieran». Carlos Acosta. (Parte I)

«Con 2 que se quieran».  Carlos Acosta. (Parte I)

Amaury Pérez: Estamos en Prado y Trocadero, en los legendarios estudios de Sonido del ICAIC, en este su programa “Con 2 que se quieran”, hoy con un invitado que honra nuestro espacio, que honra nuestro sitio que honra nuestro país, uno de los más grandes bailarines que ha dado Cuba, para mí el más grande bailarín que ha dado Cuba. Bienvenido Carlos Acosta Quesada…

Tu papá era camionero, ¿cómo fue tu relación con tu padre?

Carlos Acosta: Mi relación con mi padre fue un poco traumática, en el sentido de que era una figura que inspiraba mucho respeto. Siempre fue muy duro con nosotros, muy estricto y hablaba poco. Tuve que esperar a crecer para conocer de sus orígenes, que también son los míos. Para mí y para mis hermanas nuestra niñez fue traumática.

Amaury Pérez: ¿Cuántos hermanos son ustedes?

Carlos Acosta: Por parte de padre somos 11 hermanos; por mi madre, 3. Imagínate, él era camionero. Ya tú sabes cómo es eso…

Amaury Pérez: Tú naciste un sábado 2 de junio de 1973. Se acerca inevitablemente un momento traumático en la vida de un bailarín, el retiro. No sé si lo tienes en planes. Yo te vi en Manon, en plenitud de facultades. ¿Has pensado en el retiro?

Carlos Acosta: Pienso en él todos los días. El retiro es una palabra que deberíamos comenzar a definirla. Yo no creo que un artista se retira. Uno va evolucionando, va mutando hacia otras áreas. No voy a poder seguir bailando (Ballet) Clásico eternamente. El instrumento de nosotros es el cuerpo. El (Ballet) Clásico es una técnica antianatómica, va en contra de la anatomía del cuerpo humano. Nosotros no estamos diseñados para bailar así, de esa manera. Por esa actividad, después de tantos años, uno desarrolla lesiones, traumatismos en las articulaciones… Y por otra parte, Romeo, por ejemplo, es un personaje de 16 ó 17 años; el príncipe Sigfrido, por ahí… Uno va creciendo, va madurando, va envejeciendo y alejándose de esas edades, y cuando vienes a ver, tienes un Romeo con 50 años, que no me interesa hacer. No sería creíble el personaje, porque han pasado los años, no puedes dar el brinco que todo el mundo espera. Por eso, como artista, he tratado de cultivar otros ámbitos, porque sé que llegará un momento en mi carrera que no podré hacer Ballet Clásico.

Amaury Pérez: Tú hablabas del salto que no podrás dar con más edad, ¿cuánto de arte y cuánto de acrobacia tiene el Ballet?

Carlos Acosta: El Ballet es un arte físico, eminentemente que reúne muchos requisitos, incluso muchas artes en una: el diseño, la música, etc. Somos atletas. Enseguida que se abre la cortina y apareces en el escenario, tú estás haciendo ejercicios. Tiene elementos acrobáticos, porque es una actividad física, pero hay repertorios y “repertorios”. Por ejemplo, hay ballets que son vehículos para el despliegue de la técnica y los saltos -como Diana y Acteon, como El Corsario,o como Don Quijote. Pero también hay otras obras clásicas, como el Apollo de Balanchine, que es más suave para el cuerpo, que no requiere esos saltos descomunales, pero el intérprete debe tener cierta madurez para entender el mensaje y llevarlo hacia el público. Manon, que tú viste, es un ballet que tiene una gran demanda física, pero no es Don Quijote. Manon son dos parejas que están enamoradas, hay una dramaturgia con muchos dúos, sin esos brincos del cazador de Don Quijote…

Amaury Pérez: Pero en Manon hay un desplazamiento…

Carlos Acosta: Sí, pero no es el fin. Hay otros ballets que el fin es esa acrobacia a la que yo llamo el “factor wow”, que es para que la gente diga “wow”. Hay otro repertorio donde prima la emoción, para hacerte llorar, transportarte a una época como es el caso de Manon que se desarrolla en el 1700. La clave es cultivarlo todo. Y esa es la misión del artista. Por eso no me he encasillado en lo clásico, no, el guaguancó, la charanga, el clásico, lo que aparezca…

Amaury Pérez: De la manera en que te expresas y mueves las manos, me da la impresión de que fuiste un muchacho que le diste a tus padres ciertas preocupaciones, que eras un mala cabeza, ¿fue así o no?

Carlos Acosta: No, mala cabeza, no. Yo soy un muchacho nacido y criado en Los Pinos, y esa es la esencia que me define, esa es mi raíz, independientemente de que haya hecho una carrera internacional y ahora estemos hablando de obras exquisitas, yo soy eso y el día que pierda eso, entonces me pierdo yo como ser humano. En mi medio se gesticulaba mucho, y creo que el cubano es así, gesticula mucho, y no es una cuestión de haber nacido en Los Pinos. Los cubanos somos así, al caminar estamos bailando, bailamos sentados…

Amaury Pérez: ¿Tu padre no tenía ningún prejuicio porque tú bailaras Ballet Clásico?

Carlos Acosta: No, al contrario, por eso es que mi historia es muy bonita. Porque los hombres lo que quieren, cuando tienen un hijo, es que sea pelotero o futbolista, que era lo que yo quería ser. El fútbol era mi pasión. Pero, ¿ballet? ¿Un camionero? Cuando él me dijo: “ballet”, yo le respondí: “¿se come eso?” No tenía idea de qué era, y creo que él tampoco. Porque yo lo que hacía era breakdance. “Si te gusta bailar” -me dijo- “puedes ir a la Escuela de Ballet”, en L y 19, en El Vedado. Y por ahí fue que yo empecé en el Ballet.

Amaury Pérez: Tú llevas mucho tiempo viviendo fuera de Cuba, en una compañía, en otra, en EEUU, en Inglaterra, en Italia… ¿Cómo se puede vivir tanto tiempo fuera de Cuba y no perder la identidad?

Carlos Acosta: Chico, yo no sé… En mi caso, descubrí el ballet casi por accidente, porque no era mi vocación, pero tuve facilidades y pude luego hacer la carrera que tengo ahora, pero en mi interior yo siempre me llevé mi Cuba, mis orígenes. Lo que más me llena es estar con mi familia. Mi carrera me alejó de mi seno familiar. Todo lo cubano me encanta, porque lo cubano me define… Lo que me ha dado mayor felicidad es no haber perdido nunca contacto con Cuba. He vivido en Estados Unidos, en Italia, llevo 12 años en Londres, pero a mí ninguno de esos países me define, a pesar de que yo me tomo un té contigo, y sabroso. Disfruto no perderme, algo que siempre he tenido presente. La gloria, el éxito, el Príncipe Charles, la Reina, sí, todo eso está muy bien, pero yo soy de aquí. El ron y el dominó es lo mío. Para mí eso es esencial.

Amaury Pérez: A diferencia de la Danza Contemporánea o del Ballet Folclórico, el ballet es quizás una de las manifestaciones más clasistas. Los bailarines y las bailarinas normalmente interpretan a príncipes, duques, condes, reyes, y todos son nórdicos, pálidos, pétreos, blancos. ¿Cuánto te ha ayudado y cuánto te ha perjudicado tu raza en el mundo del ballet? No en tu vida, por supuesto, ya se sabe que todos somos iguales.

Carlos Acosta: A ver, reyes, príncipes los había también en África. Sigfrido nunca existió. Sigfrido es un príncipe equis. Yo puedo inventarme mi príncipe. Lo otro son preconcepciones que han existido desde los tiempos de los tiempos que también tenemos que erradicar. Realmente existen pocos negros en el ballet, te los puedo contar con esta mano. Mi caso ha sido excepcional, nunca he tenido impedimentos… Por ejemplo, cuando llegué a Houston, Ben Stevenson no me clasificó. Me dio Romeo y Julieta como un primer bailarín, y a raíz de eso he podido crecer. Llegué al Royal Ballet y tuve que esperar un poco más para hacer los grandes príncipes, pero al final los pude hacer. He tenido una gran suerte. He trabajado, creo que tengo talento también. Pero sí es un fenómeno que existe, es un mensaje que se le está dando a la sociedad que no ayuda el hecho de que no haya negros en el ballet. El hecho de que los príncipes siempre son trigueños, de ojos claros. Cuando veo a Plácido Domingo hacer Otelo yo no veo a un blanco pintado de negro, representando al guerrero, no ¡yo veo a un guerrero! ¿por qué? porque Plácido tiene el talento y la capacidad de convencernos de que él es Otelo, desde que sale y da el grito…
Tienes que darle a la gente la posibilidad de sorprendernos. Lo que pasa es que muchas veces no vemos más allá de lo que se ve con los ojos. ¡Por Dios!, es el siglo XXI. Ya se creó el avión, la gente va en horas de un continente a otro, se mezcla. Es la fusión de culturas. Ese es el mundo de nosotros y con ese mundo tienen que ir desapareciendo todas las otras preconcepciones que han existido a lo largo de la historia.
Y esto de los negros que no existen en el ballet es un fenómeno global que tenemos que erradicar. En Nueva York, en el Royal Ballet somos tres, que es una revolución, porque cuando yo llegué éramos dos y luego escogieron a otro más.
Aquí todavía estoy esperando por los príncipes Sigfridos negros y el Albrecht negro, no sé qué ha pasado. Tenemos que hacer hincapié en eso y no es una cuestión de ser negro, ¡no!, es una cuestión de que si un negro o un mulato tienen talento, ponlos a hacer los príncipes y dales el chance de sorprendernos.

Amaury Pérez: Desde que empezaste, oigo que te comparan con Baryshnikov, con Nureyev. ¿Qué sientes cuando dicen o escriben esas cosas sobre ti?

Carlos Acosta: Me siento en las nubes. Nureyev, Baryshnikov, son lo más grande que ha existido. Comparaciones así son válidas. La sociedad siempre está en busca de un héroe, de una persona que poner de moda, y entonces uno crea pautas en la vida y puntos de referencia.

Amaury Pérez: ¿Te imaginas que un día digan ese bailarín es tan bueno como Baryshnikov, como Nureyev, como Carlitos Junior?

Carlos Acosta: ¡Ño, qué bien, qué rico, sabroso!

Amaury Pérez: Quiero que me hables de una persona que es entrañable tanto para ti como para mí: Ramona de Sáa (Cheri).

Carlos Acosta: Ramona es una segunda madre para mí. Ella fue la que realmente me formó, me educó, me preparó para las competencias de la Laussanne, de París. Depositó una confianza tremenda en mí. Hemos vivido etapas y cosas bellísimas, es muy difícil separarnos. Uno siempre necesita de alguien que te ayude, que te dé la mano. Independientemente de que yo tenía talento yo vivía en condiciones muy, muy, muy pobres y el barrio, el medio no era el mejor. A veces me pongo a pensar que hubiese sido de mi vida si ella no me hubiera rescatado.

Amaury Pérez: Es una especie de Hada Madrina. ¿Todavía tienes un contacto muy estrecho con ella?

Carlos Acosta: Sí, claro, todavía voy a la escuela y la veo. Acuérdate que yo me formé en la época del Período Especial. Me estaba preparando para el concurso de Laussanne y no podía rebasar la primera frase de Don Quijote, porque perdía las energías. No teníamos casi para alimentarnos, entonces se movilizaban todos los profesores que son los mismos que están allí hoy en día, y se turnaban. Yo me quedaba en casa de Mirta Hermida, otro día en casa de Estercita, o alguien venía con la comida, un pan de su casa, para que yo pudiera comer y tener la fuerza para competir y representar a la escuela, imagínate, ¿cómo te olvidas de eso? Y cuando regreso veo a todos mis profesores. Imagínate, son como tu familia.

Amaury Pérez: ¿Cuándo es que llegas al Ballet Nacional de Cuba?

Carlos Acosta: A los 17 años me gradué, hicieron una audición y se presentó todo el mundo. Cuando me vio bailar Iván Knight, que fue el director del English National Ballet dijo: “Yo quiero a ese muchacho. Nada de cuerpo de baile ni de solista, de primer bailarín.” Eso la gente no lo entendió.
Entonces Cheri (Ramona de Sáa) dijo: “No hay problema”, y tomó todos los datos. Al final teníamos una gira por Italia y desde Italia lo llamó para ver si estaba interesado y de ahí salté para Inglaterra.
Al cabo de un año me uní al Ballet Nacional de Cuba y comencé las temporadas en el Albéniz con ellos, hice mi debut aquí.

Amaury Pérez: En España.

Carlos Acosta: Sí y después me llegó el contrato de Houston y ahí estuve casi cinco años. Entonces bailaba aquí y regresaba para allá.

«Con 2 que se quieran». Carlos Acosta. (Parte II)

«Con 2 que se quieran».  Carlos Acosta. (Parte II)

Carlos Acosta, Rafael Solís y Amaury Pérez. (Foto: Peti)

Amaury Pérez: ¿Cómo te manejabas con el idioma?

Carlos Acosta: El idioma fue muy trabajoso, pero como mejor se aprende el idioma es pasando necesidades. Si vas a pedir una croqueta, un pollo o un pan con jamón tiene que ser en inglés. Te ves en la necesidad de aprenderlo. Pero esos primeros años fueron difíciles. El choque cultural. El no poder ir a un cine o no poder compartir un chiste, porque no tienes idea de lo que están hablando, tiene su cosa, no te vayas a pensar.

Amaury Pérez: El mundo del silencio, donde uno solamente se puede expresar a través de movimientos.

Carlos Acosta: Además yo era casi un adolescente. Mi refugio siempre fue mi arte. Fui ahí para cultivar mi arte, para mejorar, para aprender. Por eso es que al ballet lo voy a extrañar mucho. Porque esas horas oscuras en que yo no podía comunicarme, siempre tenía el ballet a mi lado.

Amaury Pérez: Cuando llegaste al Royal Ballet, ¿cómo te fue con Anthony Dowell? ¿Es verdad que es un tipo difícil?

Carlos Acosta. Chico, él me contrató y le estaré eternamente agradecido. Anthony Dowell fue muy generoso conmigo. Me dio Manon y todos los personajes que cuando la gente habla del Royal Ballet, piensa en ese repertorio, de MacMillan y de Ashston y de toda esa gente, de todos esos coreógrafos. Pero después me he dado cuenta que él, independientemente que ya no baila, te ve como una competencia. Incluso hemos tenido programas juntos, master clases y la BBC lo ha grabado y tú ves que él, en vez de darte los consejos generosamente, como que compite contigo ¡y tiene 70 años!. En su mente él todavía…

Amaury Pérez: Todavía es el joven bailarín.

Carlos Acosta: A la hora de hablar no reconoce. Incluso ha usado terminologías que yo me doy cuenta que es un poco para bajarme. Pero no lo critico por eso.

Amaury Pérez: Cuando estaba leyendo tú libro No way home, que todavía no está en español, noté que tiene un título muy sugerente. ¿Por qué “No way home” si tú siempre eres “welcome home”?

Carlos Acosta: La traducción al español de “No way home” es “Sin mirar atrás”. “No way home” viene sencillamente porque jamás voy a poder regresar a mi casa de los 80s en Los Pinos, porque ni los 80s, ni Los Pinos son lo mismo, ni el entorno de los amigos míos, ni yo soy el mismo. Entonces no hay ninguna forma de “go back home”, de regresar a esa etapa. Lo otro es que hay un punto en el libro que es cuando mi hermana trata de atentar contra su vida y yo regresaba. Estaba cansado de ser un extranjero por el mundo con una mochila para Italia, para aquí, para allá y extrañaba mucho a Cuba y a mi familia. Regreso y me encuentro con esta situación de mi hermana y mi papá fue el que me dijo que tenía que seguir sin mirar atrás. Que no los iba a ayudar con lágrimas, que ellos necesitaban a alguien, una esperanza de donde agarrarse y por lo tanto, debería regresar a Houston y seguir mi carrera, para por lo menos ellos estar tranquilos de que alguien de la familia estaba haciendo una carrera. Me dice: “vete y no mires atrás”. Y eso es sin mirar atrás.

Amaury Pérez: Espero que pronto podamos tenerlos al alcance de los lectores de habla hispana, y sobre todo de los lectores cubanos que tanto te admiran. En el libro uno respira un aire de felicidad, como si el título no tuviera una total correspondencia con lo que ocurre dentro porque tú estás todo el tiempo regresando, al menos en tus recuerdos, en tus añoranzas y a mí me hacía pensar ¿Qué imagina o qué medita Carlos Acosta cuando está lesionado?

Carlos Acosta: No he pensado, no he pensado, he hecho todo lo que he tenido que hacer, he pasado por toda la depresión, pero siempre me he recuperado, he continuado. Cuando yo tengo tiempo para pensar esa es la hora más oscura que tengo, por eso soy una persona que hago mucho, porque cuando no tengo nada que hacer vienen los pensamientos a mi cabeza y hay muchas cosas del pasado que me han marcado, el pasado hay que dejarlo donde está porque te amarga el presente y yo trato de bloquearlo como un mecanismo de defensa.

Amaury Pérez: En todo el mundo artístico hay rivalidades, hay envidia, hay mezquindades y hay traspiés. Tengo entendido que en el mundo del ballet eso todavía es más agudo, la vida es más corta, un escritor tiene toda su vida para escribir su gran novela. Un pintor siempre puede esperarse toda la vida para pintar su gran lienzo. Un músico tiene toda la vida para escribir su gran canción o su gran obra. Un bailarín tiene una vida muy corta. ¿Cómo puedes manejar el sentirte envidiado y por lo mismo muchas veces acosado por tus propios compañeros, a veces por la persona que tú pensarías que más te querría? ¿Cómo manejas eso?

Carlos Acosta: En el ballet estamos en una carrera constante contra el tiempo, y por eso es muy competitivo. En el ballet realmente no hay amigos. Todo el mundo compite contra todo el mundo, por lo menos esa es mi experiencia, hay excepciones, por ejemplo, José Manuel Carreño que es mi hermano.
Amaury Pérez: ¡Ese es otro príncipe!

Carlos Acosta: Nosotros tenemos una amistad preciosa. Fui el padrino de su boda. Pero creo que como esa relación no hay muchas. Maya Plisestkaya decía que en el ballet, las amistades era mejor buscarlas en otro sitio porque la envidia es un sentimiento que nace como el amor, espontáneo, no puedes contra eso. Siempre va a existir. Nunca vas a ser, ante los ojos de la competencia, lo suficientemente bueno.
Un año para nosotros es mucho tiempo, si tú no estás posisionado ya a los 25 años como primer bailarín en una Compañía, ya no te escogen a los 26 ó 27 años a menos que te vayas para un nivel más bajo. Porque también es una inversión que la compañía tiene que hacer en ti. Primero, tienen que posicionarte, tienen que hacer un trabajo de marketing, para que todo el mundo sepa quién eres, eso son décadas de decirle e insistirle al público para que te reconozcan, si tienes 30 años lo que te queda son cinco años de calidad, porque después viene la caída y entonces ya es más selectivo. La compañía saca esas cuentas.
Otra cosa que he notado es que mientras más bajo es el nivel, hay más armonía, menos competencia. Donde está la competencia dura es en las grandes ligas, el brujo está en las grandes ligas aunque la competencia también es buena.

Amaury Pérez: Tienes un trabajo que estrenaste aquí con nosotros, con gente del Folclórico, con gente de Danza Contemporánea: tu obra Tocororo, que es una cosa muy cubana y muy linda. ¿Cómo fue para ti? Primero, sentirte coreógrafo y después dirigir a tu sobrino, a Jonah Acosta, que también es un apadrinado de Cheri (Ramona de Saá). ¿Cuéntame de esa experiencia?

Carlos Acosta: Tocororo fue una escuela con mucho nivel. Realmente no sabía a lo que me estaba enfrentando con Tocororo. Nunca había coreografiado ni una rueda de casino. Es un espectáculo que yo mismo creé. Pero me dio mucho trabajo. Tuve que entrenar a la gente como tu trabajas porque sabes como somos los cubanos, te dicen a las nueve y llegan a las nueve y media. Tuve que dar cuatro gritos de vez en cuando y muchos se pusieron bravos conmigo y fueron a mi casa a fajarse. Además de crear los movimientos.
Con lo de Jonah, que es un niño, le estaba exigiendo más allá de los límites que él podía asimilar. Aparte, era mi sobrino. Yo lo llevaba recio, el pobre, terminaba llorando y todo.
Pero al final creo que le sirvió a todo el mundo y fue un espectáculo que giró el mundo. Fuimos a Hong Kong, a todos lados, tuvo su momento y fue una gran escuela para mí.

Amaury Pérez: ¿Háblame de tu aparición como actor en el segmento que en “I love New York” que dirigió Natalie Portman?

Carlos Acosta: Entrando por el aeropuerto un día recibo una llamada de Natalie Portman con un proyecto de película que había escrito pensando en mí. Nos reunimos y ahí fue dónde me explicó. Yo era el padre de una niña, la niña era rubia y entonces nosotros teníamos que andar por todo el Parque Central de Nueva York, y el kit de la cosa era que las personas no me asociaban con el padre de la niña, pensaban que yo era el niñero.
Ella se tomó un gran riesgo, porque los productores le decían que por qué no escogía a un actor de verdad, y ella dijo que me quería a mí.

Amaury Pérez: ¿Y te gustó la experiencia?

Carlos Acosta: Me encantó. Después hice “Days of Flowers” que fue el verano pasado. Y ahí sí sentí lo que era el cine, porque lo de Natalie Portman fueron dos días…

Amaury Pérez: Fue un segmento dentro de una película larga.

Carlos Acosta: Un corto de siete minutos. Pero en “Days of flowers” si fueron semanas y ahí si me di cuenta de verdad de lo que era el cine, el cine es espera, espera, espera. No, no, chapó con los actores, oye, para después de seis horas dar esa emoción que se te exige…, porque en el ballet tú sales y desde la A hasta la Z estás viviendo cronológicamente toda la obra, pero en el cine tienes que cargarte para dar lo que te exigen y cuando estás cargado que quieres hacerlo, todavía no es el momento, no es cuando tú quieres.

Amaury Pérez: Pero de todas maneras es un trabajo que te gustó y en el que tú piensas que puedes tener un futuro.

Carlos Acosta: Chico, eso dicen la gente, no sé, yo creo que sí, y además, tengo el inglés.
Amaury Pérez: Hay dos maneras de ver Cuba; hay una sola de sentirla. Cuando hablo de verla, cuando tú estás aquí, cuando tú estás aquí de vacaciones, cuándo estás aquí con los tuyos, hay una manera de ver Cuba, de sentirte parte de ella. Y cuando estás fuera de Cuba, durante tanto tiempo como tú, tienes otra manera de ver Cuba en la distancia. Pero hay una sola forma de sentirla. ¿Cómo la sientes tú? ¿Cómo tú sientes a Cuba?

Carlos Acosta: Chico, yo siento a mi país como mismo me siento yo, o sea, es que eso de verla desde la distancia yo no creo… Cuba es una sola y Cuba la llevo yo adentro. Incluso Cuba es, nosotros somos una raza ecléctica, una raza que representa toda la sabrosura, todo el calor y esa es la Cuba con la cual me voy a morir.

Amaury Pérez: Bueno, muchísimas gracias, Carlitos, es un gusto extraordinario para mí haberte tenido en el programa y haber comprobado una vez más, que se puede ser virtuoso, bello y profundamente inteligente y culto. Muchas gracias, mi hermano.

Carlos Acosta: Gracias.

Amaury Pérez: Mucha suerte para ti.