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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Concluyó Pedagogía 2011

Concluyó Pedagogía 2011

Con la entrega de una placa conmemorativa por el aniversario 20 de la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe (AELAC), dirigida al Comandante en Jefe Fidel Castro y recibida en su nombre por José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, se despidió el XII Congreso Pedagogía 2011, ratificando el compromiso de sus más de 3 000 delegados a erradicar definitivamente el analfabetismo en la región, mejorar la calidad de la enseñanza y la preparación de los docentes.

Este viernes, durante el acto de clausura en el Teatro Karl Marx, Fernández señaló que el evento bienal se ha convertido en epicentro de los debates pedagógicos en el continente, donde maestros y profesores se reúnen para encontrar soluciones a los problemas educativos desde el aula, la escuela, la familia y la sociedad.

La Declaración Final del evento, impregnada de las ideas martianas en el aniversario 158 de su natalicio, demandó la necesidad de continuar trabajando por el derecho a la educación básica y la continuidad de estudios, eliminar las barreras de acceso a la enseñanza en todos los niveles y afianzar la formación de valores y la identidad nacional desde el respeto a la diversidad.

Por otro lado, Fernández destacó que es vital de cara al futuro la colaboración entre los pueblos para enfrentar con éxito los enormes y complejos retos que afronta hoy la humanidad, y dejó claro que no habrá integración posible sin la Educación.

El acto clausura, acompañado de una gala cultural, contó con la presencia de los miembros del Buró Político Miguel Díaz-Canel, ministro de Educación Superior, y Abel Prieto Jiménez, ministro de Cultura; además, Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación, y Olga Lidia Tapia, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, entre otras autoridades nacionales e invitadas al Congreso.

(Con información de Granma)

«Con 2 que se quieran» Frank Fernández (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Frank Fernández (Parte I)

“El pánico tiene ojos grandes”

Amaury Pérez. Buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”, en el corazón de Centro Habana, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios del ICAIC. Hoy nos acompaña, llenando de luz este espacio, este escenario, un hombre extraordinario, uno de los más grandes pianistas que ha dado la historia de nuestro país. Uno de los compositores más inspirados, uno de los amigos más queridos yentregados, uno de los más valientes, el maestro Frank Fernández. Gracias, Frank, buenas noches.

Frank Fernández. Es un placer.

Amaury Pérez. Yo quería empezar con una pregunta que puede sonar un poco ambigua. El maestro Ennio Morricone hace una separación muy clara entre la música absoluta, que es la música que hace el compositor para sí mismo, para desarrollar su obra, y la música aplicada, que es la música que se hace para una imagen, o para un arreglo.

Como usted, me voy a permitir tratarlo de usted, si quiere, y si no de tú, por la confianza que nos tenemos.

Frank Fernández. Tú, todo el mundo sabe que somos amigos.

Amaury Pérez. Sí, todo el mundo lo sabe. Bueno, tú que has trabajado en todos esos mundos. ¿Reconoces que hay una diferencia muy marcada entre esa música absoluta que decía Morricone y la música aplicada o hay un punto en que pueden converger?

Frank Fernández. Primero, nunca había meditado sobre ese aspecto. Hace muchos años, desde que yo tengo uso de razón, se habla de la música pura, ahora tú dices el término…

Amaury Pérez. Absoluta.

Frank Fernández. Absoluta, de Ennio Morricone, de la música por encargo, de la música incidental, de la música para oírla en momentos donde tiene un sentido utilitario. Yo creo que la música en líneas generales, es una sola. Creo que casi todos los compositores tienen una estrecha vinculación con su música que los ciega.

De hecho, desde Tchaikovsky, con el odio que le tenía a “Cascanueces” y al “Lago”, Cervantes, por citar a uno de los grandes nuestros, que decía que sus danzas para piano no eran para tocar en conciertos y resulta que nadie se acuerda de lo que él hizo para tocar en conciertos.

Y creo que podemos colocar también a Ennio Morricone, con todo el respeto y la admiración que él me merece, porque aunque la fama de una obra no justifique en absoluto su calidad, en el 95 por ciento de los casos, las obras que tienen calidad se hacen famosas.

A mí me parece que la música para cine, la música para medios audiovisuales, obliga al compositor a crear con mayor imaginación que cuando haces música absoluta.

Amaury Pérez. En un momento determinado hablaste de por qué una persona es más famosa y eso me lleva a otra pregunta: Porque tú eres famoso, pero además, eres popular y además, eres querido ¿Cómo se puede combinar todo eso?

Porque yo he estado en tus conciertos en Cuba y fuera de Cuba, e incluso los que no te conocen personalmente, terminan llorando, abrazándote y sintiéndose amigos tuyos siendo del público. ¿Cómo se pueden manejar esas tres cosas?, ser querido, ser famoso y además ser popular, incluso para el que no conoce demasiado la obra de Chopin, de Rachmaninov o de Tchaikovsky. ¿Cómo tú manejas eso?

Frank Fernández. Yo no creo que sea un músico famoso. Creo que soy un músico de mucho prestigio, no soy tan famoso. A veces el prestigio y la fama tienen su contradicción, y el precio de la fama es en muchos casos muy prostibulario, por usar una palabra elegante en este programa.

Yo sí sé que soy muy querido, sobre todo por mi pueblo, y me siento muy orgulloso de eso. Dijiste otra tercera cosa que no recuerdo ahora.

Amaury Pérez. Hablé de popularidad.

Frank Fernández. Eso está muy cerca de la fama.

Amaury Pérez. Es que quizás ningún músico cubano de concierto sea tan popular como Frank Fernández.

Frank Fernández. Considero que eso sí es cierto, aunque dicho sin modestia, se debe a que realmente yo amo profundamente la música popular. La música popular tiene una gran poesía, la verdadera y buena música popular.

Yo recuerdo que Mirta Aguirre, hablando de la Trova Tradicional, ella me decía, refiriéndose a los textos que ahí había una poética de oro que todavía estaba por reivindicar. Y me parece que ese amor y ese respeto que yo he tenido para la música popular, y que se ha manifestado no sólo en haber compartido con grandes músicos populares, haber producido discos a grandes músicos populares, haber hecho arreglos a grandes músicos populares, sino también en una actitud personal de amor, la gente la capta.

Entonces yo llego a Mayarí y está Pachi Naranjo tocando y Cándido Fabré improvisando, en la época en que Cándido Fabré y Pachi Naranjo…

Amaury Pérez. Trabajaban juntos.

Frank Fernández. Y apenas yo pongo la mano en el piano, Cándido Fabré se vira y empieza 45 minutos de improvisación junto conmigo y el pueblo de Mayarí a dar gritos y alaridos de alegría.

Esas son cosas que, primero, si tú me propones hacerla, yo no soy capaz. Quizás Cándido que es un improvisador realmente.

Amaury Pérez. ¡Asombroso!

Frank Fernández. Extraordinario, muy fuera de lo normal. Lo pudiera repetir pero yo creo que esas cosas… No había una cámara, no había un micrófono, o sea, uno no estaba trabajando para la popularidad. Yo me estaba dando un placer estético y espiritual extraordinario.

Amaury Pérez. Ahora hablaste de Mayarí y todo el mundo en Cuba sabe que tú eres de Mayarí. Pero, ¿de Mayarí Arriba, de Mayarí Abajo? Nunca has hablado mucho de Mayarí en detalle.

Frank Fernández. Yo tengo mucha discrepancia con ese Mayarí Arriba y Mayarí Abajo, hasta con grandes amigos importantes.

Amaury Pérez. De uno de esos amigos importantes vino la pregunta.

Frank Fernández. En una ocasión le dije a uno de esos amigos importantes, que hubiera preferido que hubiese nacido en Mayarí Arriba y combatido en Mayarí Abajo. De hecho me tienen trabajando para Mayarí Arriba, mi música está en el Mausoleo y en muchas cosas de las que me siento orgulloso.

Y el pobre Mayarí Abajo, hay que ponerle un poco de maquillaje mucho más fuerte que el que nos pusieron a ti y a mí. Existía, Amaury, de verdad, existía Mayarí y cuando Compay Segundo hace su canción, él no dice: ¡Voy para Mayarí Abajo!

Amaury Pérez. ¡De Alto Cedro voy para Marcané!

Frank Fernández. De Alto Cedro voy para Marcané, llego a Cueto, voy para Mayarí Abajo, no, no. Voy para Mayarí. Mayarí Arriba eran cuatro casas. Entonces yo soy de Mayarí, Oriente, que ahora es de Holguín y vivo muy orgulloso de eso además.

Amaury Pérez. Y cómo era el niño Frank, el niño de Mayarí. ¿Cómo se desenvolvía, cómo era tu familia, tu papá, tu mamá?

Frank Fernández. Ahí hay cosas muy contradictorias. Yo me escapaba para ir al río, por ejemplo, el río Mayarí bordeaba toda la calle Leite Vidal, dicen que Mayarí era un pueblo con una sola calle, no es cierto, tenía tres.

Como era un pueblo tan antiguo, el primer asentamiento aborigen de Cuba al decir de Núñez Jiménez, lógicamente no había acueducto, y pues estaba al lado del río y los pobladores iban a tomar el agua de ahí.

Entonces yo iba a ese río, que para mí era la felicidad, para mí era la libertad. Me escapaba de la escuela y me encantaba bañarme en el río. Ese era y sigue siendo uno de los recuerdos más alegres, más felices de toda mi vida.

Pero también allí, a los 6 años, perdí a mi mamá. Ahora perdí hasta la casa, porque se quemó, hicieron un busto muy lindo la gente de Mayarí, que se lo agradezco.

No tener madre es algo muy terrible, entonces mi niñez fue muy feliz mientras yo no fui consciente de esa soledad.

A partir de la conciencia de lo que es no saber lo que es una madre, qué es el cariño de una madre, mi adolescencia empezó a tornarse terrible, angustiosa y yo creo que todas mis malas pulgas, que hay quien dice que soy un pesado, que tengo un carácter un poco duro, quizás a veces sea cierto, se deben a esa falta de cariño, a esa búsqueda.

Igual que un niño chiquitico cuando empieza a llorar y lo que está pidiendo es amor, pues quizás yo también. No estoy justificando mis problemas de carácter, si es que existen.

Mi niñez se desenvolvió en la academia de mi madre, donde empecé a tocar el piano muy temprano, de oído, a los cuatro años, según me cuentan. Pero se desenvolvió también en la casa de Martín Meléndez, que era el director de la Banda Municipal, y allí conocí a Sindo Garay, allí conocí a Manuel Corona, allí conocí los boleros de Pepe Sánchez.

Allí comencé a hacer segunda voz de oído y como era tan niño, gracias a Dios, no sabía que aquello era popular y que lo que sonaba en mi casa era culto, o clásico.

En mi casa se tocaba Mozart, Shumann, Liszt que era lo que enseñaba mi madre; y en casa de Martín se tocaban otras maravillas, que yo no sabía que eran populares, que era Perla Marina, Mercedes, Santa Cecilia, Longina…

Allí conocí a Cueto, a Miguel Matamoros y pienso que está todo muy ligado, porque saliste de, o salimos juntos en la conversación de la popularidad y caímos en mi pueblo.

Creo que si algo importante tiene Mayarí en ese cariño que me tiene la gente, es que no me ha hecho perder nunca, con la conciencia de que yo puedo ser un gran músico, puedo ser, incluso para algunos, un gran pianista, pero desde el punto de vista personal, yo no soy más importante que ninguno de los compañeros que están aquí.

Por eso cuando llego a los lugares saludo. Alguien me dijo un día: ¿Por qué saludas a todo el mundo? Y le contesté, porque todo el mundo es muy importante.

Amaury Pérez. De todas maneras no voy a formar parte del coro de las personas que hablan de tu comportamiento social. Que si eres malcriado, que si eres muy exigente. No voy a meterme en eso.

Pero sí soy testigo de que eres muy riguroso, extremadamente riguroso y disciplinado y, disciplinante, no sé siquiera si existe el vocablo. Lo he sentido en carne propia. ¿Eso es una cosa que también proviene de tu niñez, de tu familia, de tu infancia o es una cosa que los años, los avatares del destino, y los golpes que has sufrido te enseñaron que ser riguroso, que ser disciplinado y ser ejemplarizante en algunos momentos y, ejemplar, lleva a las personas al éxito?

Frank Fernández. Otra pregunta que tampoco sé exactamente, Amaury, cómo contestártela, pero pensando en la pregunta, creo que desde los primeros momentos tiene que haber habido una influencia en cuanto al respeto al trabajo.

Porque mi madre, lo poquito que yo recuerdo de ella, se levantaba muy temprano, iba a la iglesia, era la organista de la iglesia, venía, limpiaba la casa y como a las nueve de la mañana, nueve y media, empezaban a llegar sus alumnos.

Yo tuve la suerte, siempre he tenido la suerte de tener gente a mi lado muy valiosa y nadie logra nada importante sin sudoración, sin un gran rigor. Y cualquier cosa fácil, realmente nunca llega a ser importante.

Amaury Pérez. ¿Cuánto trabajo te costó salir de Mayarí y llegar a La Habana?

Frank Fernández. En primer lugar, el conflicto fue que me dejaron venir a La Habana para estudiar comercio, y yo no sabía cómo me iba a zafar de eso, ¿Por qué me costó mucho trabajo? Porque tenía en mi interior la certeza de que yo nada más podía ser músico. Pero negocié con mi padre que venía a La Habana a estudiar comercio.

Me dijo: yo te retiro el estipendio y tú, o vienes a Mayarí o te las arreglas porque no voy a colaborar con tu desgracia. Me dio la gran ayuda de que tuve que trabajar para comer.

Amaury Pérez. ¿Dónde?

Frank Fernández. Empecé a trabajar en lugares como el lobby del Hotel Saint John’s. Imagínate, que allí compartía con José Antonio Méndez, con César Portillo de la Luz. Con Ella O’Farril y yo con 14, 15 años.

Llegaba de pronto Elena Burke o llegaba Omara Portuondo y en un año y cuatro meses que estuve trabajando en la música popular, llegué a ser acompañante de Elena Burke en el Karachi. Y compartía con René Cabell.

Amaury Pérez. ¡El gran tenor!

Frank Fernández. A las cinco de la tarde, había un negrito, chiquito, cabezón; yo trabajaba con Elena hasta las tres de la mañana y me iba a las cinco para oír al negro chiquito cabezón, que le decían Bola de Nieve, y del cual aprendí muchísimo.

Esa dificultad de poderme quedar en La Habana, ese poder salir de Mayarí, se convirtió en uno de los pilares fundamentales de mi carrera, de mi vida profesional porque aquello, más que un medio de vida se convirtió en una escuela.

Amaury Pérez. ¿Y el encuentro con Margot Rojas cuándo fue?

Frank Fernández. Yo dije: ¿dónde está la mejor maestra de piano? Y alguien, que tenía su criterio personal, no quiere decir que no había otras lumbreras como Pérez Sentenat, como Olga de Blanck, Gisela Hernández, Ángela Quintana, que también daban clases. Pero el prestigio de Margot Rojas era enorme, porque había sido alumna de Lambert, un alumno de Frank Liszt y era como tener una transmisión con el siglo XIX. Margot era una nieta de Liszt, musicalmente hablando.

Fui a verla y Margot me dijo: “Tienes mucho talento, pero si no dejas la música popular, no te doy clases.” Cosa que he pensado mucho, porque Margot respetaba mucho la música popular. Creo que Margot nunca dijo esa frase basada en ningún problema estético, ni siquiera técnico, creo que lo dijo desde el punto de vista social. Desgraciadamente ese tipo de expresión musical, se desarrolla por las noches.

Amaury Pérez. ¡Claro!

Frank Fernández. Está ligado el trago y el rigor está muy lejos de eso. Porque recuerdo que estudiaba muchas veces para tocar mejor, y si no iba al lugar un amigo o una amiga mía, apenas me aplaudían. Fíjate las claques, que así le llaman, existen desde la época de Liszt.

Hay una anécdota de Frank Liszt, considerado, por si acaso hay algún televidente que no lo sabe, yo sé que tú sí, el más grande pianista del siglo XIX, el más grande del mundo, y tenía su claque. Dicen que la claque de Liszt, era una viejita que cuando él empezaba a tocar, tocaba con mucha velocidad y llegaba un momento que la velocidad no le podía permitir tocar limpio, tocar bien, y la vejita, después de varios suspiros, se desmayaba. Al desmayarse la viejita, Liszt dejaba de tocar en el momento en que se iba a equivocar y socorría a aquella señora, lo cual provocaba una ovación aún mayor. Esto me lo contaron en Moscú, una nieta de Rachmaninov, y un un día, como él realmente era muy bueno, a la viejita se le olvidó desmayarse y entonces el que se desmayó fue Liszt. Pero la verdad es que las claques funcionan.

Uno de los aspectos a los que yo creo que Margot le hizo rechazo, fue a esa trasnochada, a esa falta de rigor, a esa falta, a veces, de valoración. No se va a escuchar música a esos lugares, no pagan una entrada para ir a escuchar música, pagan una entrada para enamorar, para distraerse, para emborracharse, y de paso por ahí está un pianista o un cantante o un guitarrista, que te hacen cositas dulces al oído que te pueden ayudar.

Amaury Pérez. Hablaste de Moscú ¿Cómo llega el estudiante de piano a Moscú y después llega a ser el primer pianista cubano que toca en el gran Conservatorio Tchaikovsky de Moscú?

Frank Fernández. Por Margot Rojas. Porque cuando Margot me hace ese planteamiento, más las experiencias de tipo social que te acabo de explicar, decidí volver a Mayarí, para luchar por conquistar a Margot y me puse a dirigir un coro de aficionados en Nicaro y Mayarí, esperando la primera oportunidad para volver a La Habana, para no tener que mantenerme económicamente de la música de los cabarets y de los clubes. Y lo logré cuando vino un director, Henry Mozzer. Como yo dirigía un coro, vine como alumno oyente, terminé en los primeros lugares de los alumnos oyentes, y con esas características que hacen los maestros en esos cursos, Mozzer escribió: Frank Fernández puede ser un gran director de coro, pero mejor pianista.

Entonces, como siempre o casi siempre pasa, como lo dijo un extranjero todo el mundo lo creyó, y me dejaron trabajar en el Amadeo Roldán de profesor asistente de Manuel Ochoa, el director del coro.  O sea, yo era alumno-profesor y Margot entonces me admitió en su clase.

Seis años después, en un concurso UNEAC pude ganar el Primer Premio, a pesar de ser el único concursante que no tenía un instrumento. Y el premio fue: tocar con la Sinfónica Nacional y 300 pesos, pero 300 pesos del año 66.

Amaury Pérez. ¡Era mucho dinero!

Frank Fernández. Muchísimo. Pero lo más grande, lo que sí fue muchísimo, es que era una beca en el Conservatorio de Tchaikovsky de Moscú. En ese momento y yo creo que hasta hoy dia, las dos cúspides del piano, eran la Juilliard de Nueva York y el Conservatorio de Moscú.

Y a Moscú pude llegar y pude encontrar al maestro y gran pianista, Víctor Merzhanov, que por suerte, había estado en Cuba como jurado del concurso y me admitió en su clase.

Amaury Pérez. ¿Cuántos años fue tu profesor?

Frank Fernández. Cinco años y medio

Amaury Pérez. ¿Y cuándo regresas a Moscú a dar un concierto en el mismo Conservatorio donde recibiste clases? Creo que más nadie lo ha hecho.

Frank Fernández. Yo la fecha no la recuerdo exactamente.

Amaury Pérez. Más o menos.

Frank Fernández. He estado ya cerca de diez o quince veces, de las cuales cinco o seis he tocado en la gran sala del Conservatorio, una de las seis mejores acústicas del mundo, y yo no conozco ningún otro cubano que haya tocado tantas veces. Considero que eso es un premio que me ha dado la vida.

Amaury Pérez. Pero la sensación de la primera vez, esa sí debes recordarla.

«Con 2 que se quieran» Frank Fernández (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Frank Fernández (Parte II)

Frank Fernández. Sí, totalmente. Es una sensación entre placer y pánico extraordinario. La adrenalina en el techo, porque tú pisas y dices: aquí pisó Tchaikovsky, aquí pisó Rachmaninov, aquí pisaron Antón y Nikolái Rubistein.

Porque es verdad, han estado toda esa gente y entonces tú de pronto pisas ese mismo suelo y sabes que allá te queda el piano y empiezas a mirar los cuadros que rodean la sala. Está Beethoven, está Chopin, está Tchaikovsky, está Rachmaninov.

Es algo impresionante, es intimidante, pero a la vez es sensacional. A mí me gusta la adrenalina, no sé a ti. Creo que el pánico tiene ojos grandes y si tú logras dominarlo, ves mejor.

Amaury Pérez. Ahora hablemos del Frank maestro. Posiblemente no exista ningún maestro de piano en Cuba que tenga tantos alumnos laureados como tú. Y entre esos alumnos, laureados y aventajados, voy a incluir a prácticamente toda nuestra generación de La Nueva Trova.

Yo me considero alumno tuyo, Silvio se considera alumno tuyo, Pablo es alumno tuyo, Vicente, Adalberto Álvarez, la gente del grupo Manguaré, Pancho, en fin, todos somos alumnos de Frank Fernández. Pero ¿Frank ha recibido siempre el agradecimiento de sus alumnos?

Frank Fernández. Tú, si no pones la cosa mala no eres feliz. Un maestro tiene que quitarse un pedazo del alma para poder tener éxito con un alumno. Y yo siempre he dicho que a los maestros deberían pagarle diez veces más que a los artistas, porque el artista sale a la escena y si lo hace bien inmediatamente tiene un…

Amaury Pérez. Recibe una recompensa.

Frank Fernández. Total, total y rápidamente, hasta con la mirada de la gente. La gente te mira con amor y te aplauden con agradecimiento. El maestro se puede pasar cinco años, como yo me los he pasado, seis, catorce en algunos casos, preparando un alumno.

Si el alumno gana un premio es porque tiene talento y hasta algunos escritores importantes lo dejan escrito en los libros, y si el alumno no gana el premio es porque el maestro es malo.

Amaury Pérez. El maestro no lo enseñó bien.

Frank Fernández. Pero lo más terrible no es eso. Lo más terrible, en muchos casos, no en todos, es que cuando el alumno te necesita, tú eres su  papá, su mamá, su hermano, su tío. Trata de acercarse, te ayuda, te trae el vaso de agua, el café, quiere a tu familia. No estoy hablando de ninguna actitud premeditada en todos los casos, en la mayoría de los casos es una actitud natural de necesidad de acercarse a esa luz que le está dando el profesor.

Pero poco a poco, cuando el alumno va adquiriendo y va chupando, como una especie de vampiro, va chupando esa sangre y va aprendiendo, empieza a ver al profesor como la competencia.

Hay frases famosas de algunos de mis alumnos, de las más decentes, de yo decirle a uno, ya laureado. ¿Por qué no tocas esto así? Y me dice: Maestro, si es que ya todo lo hago igual que usted, ya estoy loco por hacer cualquier cosa, pero que no sea como usted.

Yo me quedé impresionado, no fue una bronca, no fue una actitud airada, no fue con desprecio, era una necesidad de ser él mismo. Entonces llega el momento en que esa necesidad de libertad, esa necesidad de sentirse otra persona, lleva a los alumnos hasta la traición. Y hablar mal de sus maestros y hacer cosas inimaginables.

Y casi siempre la gente más agradecida, en los casos en que hay mucho tiempo trabajando con los alumnos, no es el caso de ustedes, que yo te agradezco la generosidad, que fueron pequeños lapsos de tiempo, cuando hice tus primeros arreglos, ayudé a Silvio como productor. Yo te hablo de dedicarse muchos años a la preparación de un alumno, la traición de un alumno puede ser desastrosa, te puede dejar un año sin tocar. A mí me pasó. Yo estuve un año sin poder tocar el piano por una traición de un alumno, brillante alumno, excelente pianista, que llegó a decirle a un ministro de Cultura: el mejor profesor del mundo es Frank Fernández y entonces el ministro le dijo: sí, un pianista muy bueno. A lo que él respondió: bueno, pianista ya no tanto, porque empezó muy tarde, pero es el mejor profesor del mundo.

Eso fue hace más de veinte y cinco años y gracias a Margot y a mi madre, y a mi esfuerzo y mi sudoración, todavía puedo seguir tocando el piano

Amaury Pérez. ¿Las dificultades técnicas a la hora de tocar son las mismas para la música popular que para la música de concierto?

Frank Fernández. La pregunta es bien difícil. Existe el criterio de que la música clásica sí necesita una gran técnica y la música popular no. Yo pienso que la diferencia técnica entre la música clásica y la música popular no existe.

Lo que sí existe es que dentro de la música clásica, tocar Prokofiev, lleva unos parámetros técnicos diferentes a lo que es tocar Chopin. El sonido se produce de otra manea. El carácter expresivo de ese sonido, tiene que ser hecho de otra manera.

Igual, tú no puedes tocar un guajeo, tú no puedes tocar un son, no puedes tocar un changüi, (si los changüiseros permitieran que hubiese un piano) con la misma, -esa es una palabra francesa-, touché, el mismo enfoque, la misma forma de atacar que acompañar “Acuérdate de abril”.

Amaury Pérez. ¡Claro!

Frank Fernández. O Pequeña Serenata diurna. Ahí hay diferencias técnicas, pero no son porque sea popular o sea culto. Es que el carácter de la obra artística implica una forma de tocar distinta.

Por ejemplo, Keith Jarret, la técnica de Keith Jarret le permite, y de hecho lo hace y lo está dejando grabado, tocar todos los preludios y fugas de Bach y tocar cualquier cosa jazzística, que está dentro de los llamados géneros de la música popular.

Chucho Valdés, que es un extraordinario pianista, tiene pasajes de una dificultad tan grande como una obra de Liszt. Cuado tú atacas un bolero, no es lo mismo que cuando atacas un merengue.

Cuando tú tocas a Mozart no puede ser tan violento como cuando tocas a Beethoven. Ahí están las diferencias técnicas. Pero yo estoy en contra de que en la música popular no hay técnica y que en la música clásica sí hay técnica. Eso nada más lo dicen los que son incapaces de hacer las dos cosas.

Amaury Pérez. Frank, en la música de concierto, ¿uno puede elegir con qué compositores se siente más cómodo?. Por ejemplo, yo te siento muy cómodo con los románticos, con Rachmaninov, con Tchaikosvki, con Chopin. ¿Uno puede decidir qué tocar o hay que tocar obligatoriamente a Beethoven, hay que tocar necesariamente a Prokofiev?

Frank Fernández. Yo creo que no hay ninguna ley que exija eso, ni siquiera un protocolo internacional que te lo exija. A mí me parece que hay algunos autores que sí son básicos. Yo creo que los barrocos, Bach, los clásicos, Mozart, Haydn, que están en la base, hay que conocerlos, sería útil tocarlos, aunque no sean los que mejor te salgan.

Y luego se pasa a los grandes románticos: Liszt, Chopin. A los de mucha contemporaneidad como Prokófiev, porque los aspectos técnicos desde ese horizonte tan amplio, te obligan a desarrollar un aparato de virtuosismo mucho mayor.

Sólo por esa razón a mí me parece que sería conveniente tocar diversos autores. El siglo XXI es el siglo del eclecticismo, la peste el que se parezca al otro y yo creo que esa cosa de dedicarse a un solo compositor no es posible y no está de moda.

Amaury Pérez. ¿Pero tú tienes tu preferido, no?

Frank Fernández. Sí, el último que toco.

Amaury Pérez. Imaginemos a un cubano, un pianista cubano, de Mayarí, graduado en el Tchaikosvki, que de repente va a tocar en el Carnegie Hall a George Gershwin ¿Cómo te imaginas que los norteamericanos, tan acostumbrados a oír un Rhapsody in Blue o El concierto en Fa te recibirían?

Frank Fernández. A mí me parece que me recibirían bastante bien. Pero la experiencia similar a la que tú propones, la tuve hace dos años en Moscú, donde me pidieron Rachmaninov, en la gran sala de Conciertos.

Amaury Pérez. Bailar en casa del trompo.

Frank Fernández. Y está considerado además, el más ruso de todos los compositores. Contrario a lo que mucha gente piensa, que es Tchaikosvki. Es Rachmaninov el más ruso de todos los compositores.

Y aquello fue una cosa muy difícil, pero yo sé que en este programa no se admiten otras cosas que no sean las buenas palabras.

Amaury Pérez. No, las malas también, aquí hay unos cuántos que han dicho las suyas.

Frank Fernández. Pero en cualquier momento sería bueno que vieses lo que pasó allí.

Amaury Pérez. ¿Qué concierto tocaste?

Frank Fernández. El segundo, además que es el más famoso.

Amaury Pérez. El más famoso, el más extraordinario. Particularmente yo no soy crítico de nada, pero para mí nadie toca el Nº 2 de Rachmaninov como Frank Fernández.

Ahora voy a dar un saltico rápido a un par de preguntas que me parecen esenciales. Tú, que todavía eres un hombre muy guapo.

Frank Fernández. Gracias, es que la maquillista es amiga de una amiga mía.

Amaury Pérez. Sí, y a mí me gusta celebrar le belleza femenina y la masculina también. Un día llegaste a la Escuela de Arte y conociste a la muchacha más bonita que había, por la que todos los varones en esa época suspiraban.

Incluso conozco a mucha gente que todavía suspira por ella a tus espaldas.

Frank Fernández. Todavía, todavía.

Amaury Pérez. Háblame de Alina, tu compañera, tu esposa y una persona sencillamente extraordinaria.

Frank Fernández. Bueno, Alina, en primer lugar, es eso que tú dijiste, una mujer muy bella, unos ojos extraordinarios.

Amaury Pérez. Los ojos de Alina.

Frank Fernández. Es una mujer muy bella. Pero también es bella por dentro. Tenemos 37 años de estar juntos y no te voy a negar  que hemos tenido muchísimas discusiones en estos 37 años, que de alguna manera yo he llegado a pensar que ratifican que todavía estamos enamorados.

Para mí fue una suerte encontrármela. Es una cellista fantástica, debería tocar todavía más. Toca, te puedo recordar y el público quizás la recuerde, en el arreglo que yo hice de “Te amaré”, de Silvio.

Amaury Pérez. Bello.

Frank Fernández. Allí hace el cello Alina. Y ha sido una suerte encontrármela, que además me ha dado dos hijos.

Amaury Pérez. También músicos.

Frank Fernández. Que son excelentes músicos: Liana, pianista concertista y Frank Ernesto, oboísta.

Somos una pareja, que yo creo que ya no podemos vivir el uno sin el otro.

Amaury Pérez. Hay gente que dice que Frank es un hombre que a la hora de tocar lleva al piano vasos de agua, invoca espíritus, lleva amuletos. Yo no los veo en realidad o los pones en un lugar donde no se ven desde el público, pero me han contado tramoyistas, fíjate que no son dados a hablar de más, dicen que Frank está lleno de espíritus que los convoca al piano. ¿Es cierto?

Frank Fernández. Yo creo que los espíritus siempre han estado conmigo y siempre he sentido una presencia, sobre todo el espíritu de mi madre. Pero no los convoco de la manera religiosa que se acostumbra. No soy un practicante de ninguna religión en este momento. Fui monaguillo.

Y lo que el tramoyista te puede haber dicho, es un cenicero con agua que yo pongo, a veces, dentro del piano. Últimamente no lo estoy poniendo, porque un día se me botó uno y desgracié un piano en Moscú. Si volvía a llevar eso no podía tocar más. Yo no sudo las manos, sudo mucho el cuerpo, pero no sudo las manos. Y entonces utilizo eso para mojarme los dedos. Y de ahí, debe haber surgido esa anécdota, que tiene una base.

Amaury Pérez. Claro, porque hay agua.

Fank Fernández. Hay agua y yo, además, a veces lo he hecho delante del público. Y me gusta también hacerlo para que la gente goce, a la gente le encanta. Y en momentos comos estos en que se ha desarrollado mucho el asunto esotérico, yo no sé si es la necesidad de encontrarse a sí mismos o es miedo al futuro, pero toda esta onda retro que existe, a mí me parece que las religiones han tomado mucha fuerza. El ser humano como que se está de nuevo buscando. Quizás el desarrollo tan brutal de la tecnología, que deshumaniza cuando es mal utilizada. El día que tenga ganas de hacerme el santo, me lo hago, pero hasta ahora no he sentido la necesidad.

Amaury Pérez. ¿Y Cuba podría ser un talismán para ti?

Frank Fernández. Cuba es, Mayarí en primer lugar, el espíritu de mi madre, la Revolución cubana son talismanes poderosísimos, la fuerza que a mí me da sentirme cubano, porque yo me siento responsable de Cuba en muchos aspectos. No puedo hacer todo lo que quisiera. Soy muy criticón donde creo que debo hacerlo. Pero yo adoro Cuba y me siento un representante querido por el pueblo cubano y creo que eso es una responsabilidad extraordinaria.

Y tú no te imaginas cuando yo voy a salir a escena fuera de Cuba la fuerza que a mí me da saber que es posible que llegue la noticia. Aunque tú sabes que eso de que llegue la noticia… entre los pocos espacios que te dan y algún periodista que no te quiera, ya te desgraciaste.

Amaury Pérez. Y los dos minutos en el noticiero.

Frank Fernández. Incluso he tenido discusiones, porque he salido en periódicos importantes afuera, en la televisión afuera, y he ido a la embajada con el de Prensa Latina y le digo: ¡Oye!, ¿mandaste la noticia? ¡Mándala a la dirección de Juventud Rebelde, mándasela a Granma, dile especial para Granma, a ti te hacen caso!, porque a mí me gusta muchísimo que mi gente sepa que yo hice algo bueno fuera de aquí. Porque ahí están esos grandes talismanes, que son el amor recibido y que le tengo a este país.

Amaury Pérez. Muchas gracias, Frank. Muchas gracias por venir, de un alumno temporal siempre agradecido.

Frank Fernández. Muchas gracias

Reflexiones de Fidel (El Estado de la Unión)

Reflexiones de Fidel (El Estado de la Unión)

Tomado de CubaDebate

Se esperaba con interés el discurso del Presidente sobre el tema, después de sus palabras el 12 de enero en la Universidad de Tucson, Arizona, sobre la matanza que había tenido lugar en aquella ciudad cuatro días antes. Seis personas murieron y 14 fueron heridas, entre ellas, la joven congresista demócrata Gabrielle Giffords, electa por tercera vez al Congreso de Estados Unidos, la cual se oponía a la Ley antiinmigrante de aquel Estado,  que fue parte del territorio arrebatado a México en la injusta guerra de 1848.

El Tea Party, la derecha fascista del Partido Republicano, había obtenido un notable éxito entre los electores que se toman la molestia de ejercer el derecho a votar en las elecciones de ese país.

La población de Arizona, como la del resto de Estados Unidos, reaccionó con indignación. Su conducta fue sin duda correcta, y así lo expresé.

Nunca he dudado de los factores éticos que suelen ser características de los pueblos, con independencia de la política de los gobiernos.

Si aquel discurso de Obama fue omiso, en cuanto a la increíble muestra de primitivismo que refleja el uso generalizado y prácticamente irrestricto de mortíferas armas de fuego, el mensaje sobre el Estado de la Unión merece un análisis político y ético, ya que Estados Unidos es una superpotencia de la que, con independencia del Presidente y el Congreso, depende, entre otros importantes factores, el destino de la especie humana.

Ningún país aislado tiene ni puede tener respuesta a los problemas que hoy enfrenta el mundo.

Obama, en primer lugar, está envuelto en un proceso electoral. Tiene que hablar para los demócratas y los republicanos, los que votan y los que no votan, los multimillonarios y los pordioseros, los protestantes y los católicos, los cristianos y los musulmanes, los creyentes y los no creyentes, los negros y los blancos, los que apoyan y los que no apoyan las investigaciones con células madres, los homosexuales y los heterosexuales, cada ciudadano y su opuesto; para terminar clamando que todos son norteamericanos, como si el 95,5%, es decir,
6 900 millones de habitantes del resto del planeta, no existieran.

En las primeras páginas de su intervención de una hora, entró en materia afirmando:

“En este momento lo que está en juego no es quién ganará las próximas elecciones [...] Lo que está en juego es si se originan nuevos empleos e industrias [...] si podemos mantener el liderazgo que hizo de Estados Unidos no sólo un punto en el mapa, sino la luz en el mundo.

“Estamos listos para el progreso. [...] la bolsa se ha recuperado con fervor. Las ganancias de las corporaciones son más altas. La economía está volviendo a crecer.”

Inmediatamente después de estas palabras nos trata de conmover con un pasaje que pareciera extraído de un conocido filme norteamericano, que la gente de mi generación recuerda: “Lo que el viento se llevó”, relacionado con la terrible guerra civil entre el norte industrial y el sur esclavista y agrario en los años del hombre excepcional que fue Abraham Lincoln.

“Ese mundo ha cambiado. Y para muchos, el cambio ha sido doloroso -nos dijo Obama- Lo he visto en las ventanas tapiadas de fábricas otrora prósperas y las vitrinas vacías de calles principales antes concurridas. Lo he oído en la frustración de estadounidenses que han visto la disminución de sus cheques de pago o la desaparición de sus empleos; hombres y mujeres orgullosos de su trabajo que piensan que les cambiaron las reglas a medio partido.”

“Las siderúrgicas que alguna vez necesitaban 1,000 trabajadores ahora pueden hacer el mismo trabajo con 100.”

“Mientras tanto, países como China e India se dieron cuenta de que con algunos cambios propios, podían competir en este nuevo mundo. [...] Hace poco, China se convirtió en la sede de la mayor planta privada de investigación solar del mundo y la más rápida computadora del mundo.”

“…pero Estados Unidos aún tiene la mayor y más próspera economía del mundo.”

“Sabemos lo que se requiere para competir por los empleos y las industrias de nuestros tiempos. Necesitamos innovar más, educar mejor y construir más que el resto del mundo. Debemos hacer de Estados Unidos el mejor lugar del mundo para hacer negocios. [...] Y esta noche me gustaría hablar sobre cómo llegar allí.”

Obama no habla nunca de las grandes empresas monopólicas que hoy controlan y saquean los recursos del planeta. No menciona jamás el acuerdo de Bretton Woods, el sistema impuesto a un mundo arruinado por la guerra, en el que Estados Unidos asumió el control de las instituciones financieras y del Fondo Monetario Internacional, donde mantiene férreamente el poder de veto. Jamás dice una palabra de la colosal estafa de Nixon en 1971, cuando suspendió unilateralmente la conversión del dólar en oro, imprimió billetes norteamericanos sin límite alguno y adquirió incontables bienes y riquezas en el mundo, que pagó fundamentalmente con papeles, cuyo valor en 40 años se redujo al 2,5% del que entonces tenía.

Obama gusta de relatar, en cambio, historias líricas sobre pequeños empresarios que supuestamente deslumbran, embelesan y conmueven a los oyentes que no estén advertidos de la realidad. Su oratoria, su estilo y su tono parecen diseñados para escuchar, como niños disciplinados, sus conmovedores cuentos.

“Robert y Gary Allen son hermanos que tienen una pequeña compañía de techado en Michigan. Después del 11 de septiembre, ofrecieron a sus mejores obreros para ayudar a reparar el Pentágono. Pero la recesión los afectó mucho, y su fábrica estaba operando a la mitad de su capacidad. Hoy en día, con ayuda de un préstamo del gobierno, ese espacio se está usando para fabricar tejas fotovoltaicas que se están vendiendo en todo el país. En palabras de Robert, ‘Nos reinventamos’.

“Estamos lanzando un desafío. Estamos diciéndoles a los científicos e ingenieros de Estados Unidos que si constituyen equipos con los mejores cerebros en su campo, si se concentran en los problemas más difíciles de energía limpia, financiaremos los proyectos Apolo de nuestra era.”

De inmediato nos deja sin respiración:

“En el California Institute of Technology, están desarrollando una manera de convertir energía solar y agua en combustible para nuestros vehículos.”

¡Se salvó el planeta! O, al menos, no morirá por exceso de CO2 o por falta de energía. Me trae a la memoria una historia de hace más de 40 años, cuando un grupo emprendedor de jóvenes científicos me hablaron con gran entusiasmo de esa misma idea a partir de principios teóricos, y en mi ciega fe científica traté de buscarles todo lo que solicitaban, incluida la instalación aislada donde se pasaron años con tal ánimo que hasta les estalló un motor que por poco mata a un grupo de ellos, y a pesar de eso continuaron la tarea.

No niego nada, y menos a un súper instituto de California pero, por favor, señor Presidente, informe al mundo sobre esa posibilidad para que otros muchos científicos trabajen en esa misma dirección. No es cuestión de ganancias, la humanidad estará dispuesta a pagarle todo lo que sus científicos quieran, y estoy casi seguro de que hasta Michael Moore aplaudiría que le concedieran a usted 10 premios Nobel.

De inmediato, y tras otro alentador comentario sobre Oak Ridge National Laboratory, y supercomputadoras para que las instalaciones nucleares produzcan más energía, el Presidente nos asegura: “Con más investigación e incentivos, podemos acabar con nuestra dependencia del petróleo, con biocombustibles, y convertirnos en el primer país en tener un millón de vehículos eléctricos en marcha para el 2015. (Aplausos.)”

Imperturbable, el Presidente prosigue:

“Pónganse a pensar. En los próximos diez años casi la mitad de todos los nuevos empleos requerirán educación superior, no solo estudios secundarios. Sin embargo, hasta un cuarto de nuestros estudiantes ni siquiera están terminando la secundaria. La calidad de nuestra enseñanza de matemáticas y ciencias es inferior a la de muchos otros países. Estados Unidos ha pasado a ser el noveno en términos de la proporción de jóvenes con un grado universitario. Entonces la pregunta es si nosotros, como ciudadanos y como padres, estamos dispuestos a hacer lo necesario para darle a cada niño la oportunidad de tener éxito.”

“…lograremos la meta que tracé hace dos años: que para fines de esta década, Estados Unidos tenga la más alta proporción de graduados universitarios en el mundo. (Aplausos.)”

“Otros vienen del extranjero a estudiar en nuestras instituciones superiores y universidades. Pero apenas obtienen su título, los enviamos de regreso a su país para que compitan contra nosotros. No tiene ningún sentido.”

Por supuesto que este robo insólito y confeso de cerebros, que a nuestro amigo Obama ni siquiera le interesa disimular, debemos excusárselo en consideración a su pasión por la ciencia y la sana competencia.

“El tercer paso para ganarnos el futuro es reconstruir Estados Unidos. Para atraer nuevas empresas a nuestras costas, necesitamos las vías más rápidas para transportar gente, productos e información, desde trenes de alta velocidad hasta Internet de alta velocidad.

“Nuestra infraestructura solía ser la mejor, pero ya no somos los primeros. Las viviendas de Corea del Sur ahora tienen mejor acceso al Internet que las nuestras. Rusia y países en Europa invierten más en sus carreteras y ferrocarriles que nosotros. China construye trenes más rápidos y aeropuertos más nuevos.”

“…en los dos últimos años hemos empezado a reconstruir para el siglo XXI un proyecto que ha generado miles de empleos bien remunerados en el muy afectado sector de la construcción. Y esta noche, les propongo redoblar esos esfuerzos.”

“En los próximos 25 años, nuestra meta es darles a 80% de los estadounidenses, acceso a trenes de alta velocidad.”

“En los próximos cinco años, haremos posible que las empresas hagan llegar la siguiente generación de tecnología inalámbrica de alta velocidad a 98% de los estadounidenses. [...] Significa que desde una comunidad rural en Iowa o Alabama, los trabajadores y pequeños empresarios podrán vender sus productos en todo el mundo.”

“…harán que Estados Unidos sea un lugar mejor para hacer negocios y generar empleo.”

“…un ejército de cabilderos ha hecho que el código tributario favorezca a ciertas compañías e industrias.”

“…nos hemos puesto la meta de aumentar al doble nuestras exportaciones para el 2014, porque cuanto más exportemos, más empleos creamos en el país. [...] Recientemente firmamos acuerdos con India y China que respaldarán más de 250,000 empleos aquí en Estados Unidos.”

“…dejé en claro que [...] sólo suscribiría pactos que beneficiaran a los trabajadores estadounidenses y promovieran empleos en Estados Unidos. [...] es lo que pretendo hacer al procurar acuerdos con Panamá y Colombia…”

Algunas de las cosas que narra Obama dan una idea de los dramáticos sufrimientos que en pleno siglo XXI tienen que soportar los más pobres en su propio país. Por ejemplo, nos cuenta:

“No estoy dispuesto a decirle a James Howard, paciente de Texas con cáncer al cerebro, que es posible que no se cubra su tratamiento.”

“Vivimos con un legado de gasto en déficit que se inició hace casi una década. Y tras la crisis financiera, algo de eso fue necesario para continuar el flujo de crédito, preservar empleos y poner dinero en el bolsillo de la gente.”

“…esta noche estoy proponiendo que a partir de este año congelemos el gasto nacional anual durante los próximos cinco años.”

“El secretario de Defensa también ha aceptado recortar decenas de miles de millones de dólares en gastos de los que él y sus generales consideran pueden prescindir.”

“Y si realmente nos importa nuestro déficit, simplemente no podemos darnos el lujo de una extensión permanente de recortes tributarios para el 2% más acaudalado de los estadounidenses. Antes de quitarles dinero a nuestras escuelas o becas a los estudiantes, debemos exigir que los millonarios renuncien a su recorte tributario.”

“Ya que ustedes merecen saber cuándo sus funcionarios públicos se reúnen con cabilderos, le pediré al Congreso que haga lo que la Casa Blanca ya ha hecho: sacar esa información en Internet.”

Pienso que la simple presencia de un ejército de cabilderos laborando y negociando con los congresistas, constituye un hecho bochornoso para cualquier país civilizado.

“…el ejemplo moral de Estados Unidos debe brillar siempre para todos aquellos que anhelan la libertad, y la justicia y dignidad”, nos dice el señor Obama, y acto seguido pasa a otro tema.

“Consideren Irak, de donde casi 100,000 de nuestros valientes hombres y mujeres han salido con la frente en alto.”

¡Misión cumplida!, recordé.

“Gracias a la aprobación por republicanos y demócratas del Nuevo Tratado START, -continúa Obama- se emplazarán mucho menos armas y lanzadores nucleares.”

“Debido a un esfuerzo diplomático para insistir en que Irán cumpla con sus obligaciones, el gobierno de Irán ahora enfrenta sanciones más duras, sanciones más estrictas que nunca antes. Y en la Península de Corea, respaldamos a nuestro aliado Corea del Sur e insistimos en que Corea del Norte cumpla con su compromiso de abandonar las armas nucleares.”

El Presidente, como se puede observar, no menciona una sola palabra del asesinato selectivo de científicos iraníes realizado por los órganos de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados, que él conoce perfectamente bien.

En cambio, nos amplía la información:

“Estas son apenas algunas de las formas en las que estamos forjando un mundo que favorece la paz y prosperidad. Con nuestros aliados en Europa, revitalizamos la OTAN y aumentamos nuestra cooperación en todo, desde antiterrorismo hasta defensa antimisiles.”

Por supuesto que nuestro ilustre amigo no dice una palabra sobre la urgente necesidad de impedir que el calentamiento global prosiga su incremento acelerado, ni de las lluvias catastróficas y las nevadas que acaban de golpear al mundo, ni de la crisis alimentaria que en estos momentos amenaza a 80 países del Tercer Mundo, ni por supuesto de las decenas de millones de toneladas de maíz y soya que las grandes empresas de Estados Unidos están consagrando a la producción de biocombustible, mientras la población mundial, que ya alcanza los 6 900 millones de habitantes, ascenderá a 7 000 millones dentro de 18 meses.

“En marzo -continúa Obama- viajaré a Brasil, Chile y El Salvador para forjar nuevas alianzas en todo el continente americano.”

En Brasil, desde luego, podrá apreciar los estragos y los muertos y desaparecidos causados por las lluvias sin precedentes que acaban de tener lugar en Río de Janeiro y Sao Paulo. Será sin duda ocasión propicia para autocriticar el hecho de que Estados Unidos se negó a suscribir el acuerdo de Kyoto, e impulsó, ya bajo su propio gobierno, la política suicida de Copenhague.

En Chile, la política ahora se complica. Es de suponer que alguien debe rendir tributo a Salvador Allende, y los miles de chilenos asesinados por la tiranía de Pinochet, que Estados Unidos impuso a Chile. A ello se añade lo que más adelante explico. Otra situación embarazosa debe producirse en El Salvador, donde las armas suministradas por Estados Unidos y las fuerzas entrenadas y educadas en las escuelas militares de contrainsurgencia de Estados Unidos, torturaron y cometieron horribles crímenes contra los combatientes del FMLN, cuyo partido obtuvo el voto electoral de la  mayoría en fecha reciente.

Apenas es posible creer lo que se lee a continuación, cuando el Presidente afirma:

“Alrededor del mundo, estamos apoyando a quienes asumen responsabilidad, ayudando a agricultores a cultivar más alimentos; apoyando a médicos para que cuiden a los enfermos…”. Muchas personas conocen lo que Estados Unidos hizo con nuestros médicos en Venezuela y otros países de América Latina, fraguando planes para promover deserciones y ofreciéndoles visas y dinero en Estados Unidos para que abandonaran su dura y abnegada tarea. Nadie ignora tampoco los acuerdos de libre comercio y los enormes subsidios a los productos agrícolas de Estados Unidos para arruinar a los productores de cereales y granos en América Latina. Con esas prácticas arruinaron la producción de maíz y otros cereales en México, haciéndolo dependiente de la agricultura norteamericana.

En naciones tan pobres como Haití, que casi se autoabastecía de arroz, las transnacionales arruinaron la producción a base de excedentes subsidiados e impidieron que el país se abasteciera de ese renglón y ofreciera creciente empleo a miles de trabajadores haitianos. Ahora resulta que, según el discurso de Obama, Estados Unidos es el campeón olímpico de la asistencia médica y de la honradez administrativa en el mundo. Estos temas son extensos y difíciles de recoger en una sola Reflexión.

Queremos recordar que los países industrializados, son los principales saqueadores de los médicos e investigadores científicos de los países del Tercer Mundo. El presupuesto militar de Estados Unidos supera el de todos los demás países juntos; sus exportaciones de armas duplican o triplican a las de los demás estados; sus arsenales nucleares desplegados suman más de 5 000 armas estratégicas; sus bases militares en el exterior superan las 500; sus portaaviones nucleares y flotas navales dominan todos los mares del planeta. ¿Acaso el sueño americano “puede ser modelo para el mundo”? ¿A quién pretende engañar el Presidente de Estados Unidos con ese discurso?

En las páginas finales de su delirante mensaje exclamó:

“Es por ese sueño que me paro ante ustedes esta noche. Es por ese sueño que un muchacho de la clase obrera de Scranton puede sentarse detrás de mí. Es por ese sueño que alguien que comenzó barriendo el piso del bar de su padre en Cincinnati puede ser presidente de la Cámara de Representantes en el más grandioso país del mundo.”

“Y ese sueño es el caso de un pequeño empresario llamado Brandon Fisher.”

“Brandon comenzó una empresa en Berlin, Pensilvania que se especializa en un nuevo tipo de tecnología de perforación. Y un día el verano pasado, vio la noticia de que al otro lado del mundo, 33 hombres estaban atrapados en una mina de Chile y nadie sabía cómo salvarlos.

“Pero Brandon pensó que su compañía podía ayudar. Y entonces, formuló un rescate que llegaría a conocerse como el Plan B. Sus empleados trabajaron día y noche para fabricar el equipo necesario de perforación. Y Brandon partió para Chile.

“Junto con otros, comenzó a perforar en el suelo un hoyo de 2,000 pies, trabajando tres o cuatro horas - tres o cuatro días a la vez sin dormir. Treinta y siete días más tarde, el Plan B tuvo éxito, y se rescató a los mineros. (Aplausos.) Pero debido a que no quería toda esa atención, Brandon no estuvo allí cuando los mineros salieron a la superficie. Ya había regresado a casa, a trabajar en su próximo proyecto.

“Y más adelante uno de sus empleados dijo sobre el rescate, ‘Probamos que Center Rock es una empresa pequeña pero hacemos grandes cosas’.  (Aplausos.)”

Obama habló la noche del 25 para el 26. Hoy, 27 de enero, la agencia de noticias norteamericana AP comunicó a la prensa mundial lo siguiente:

“El jefe de los rescatistas que recuperaron con vida a los 33 mineros atrapados durante 69 días en el fondo de una mina en Chile corrigió al presidente Barack Obama sobre el rol de un estadounidense en el rescate.

“‘Creer que fueron ellos únicamente los partícipes del éxito creo que es demasiado. No me parece correcto’, dijo al matutino El Mercurio el ingeniero -chileno- Jorge Sougarret, quien dirigió las tareas de rescate de los mineros en octubre.”

“Obama señaló que -Brandon Fisher- ‘…vio una noticia que provenía del otro lado del mundo, 33 hombres estaban atrapados en una mina chilena y nadie sabía cómo podrían salvarlos’.

“…Fisher ‘eligió un proyecto de rescate, conocido como Plan B. Sus empleados trabajaron contra el reloj para fabricar el equipo necesario para el rescate. Treinta y siete días después el Plan B tuvo éxito y los mineros fueron rescatados’.

“Sougarret precisó que Fisher no diseñó el plan de rescate, uno de los tres que se usaron para sacar a la superficie a los mineros, sino que su empresa aportó los martillos usados por las perforadoras. Y que le pagaron 100.000 dólares por los martillos.

“‘Lo que ellos hicieron fue poner a disposición nuestra una técnica, como hubo otras más. No fue la exclusiva. Por eso se llamó Plan B. Y el Plan A y C siguieron funcionando. Por lo tanto no es una operación exclusiva lo que ellos hicieron. Sin duda que su equipo completo tuvo participación que permitió finalmente que llegáramos al éxito’, apuntó Sougarret.

“El jefe de los rescatistas, gerente de uno de los cinco grandes yacimientos estatales de cobre, dijo que el equipo técnico integrado por la estatal Codelco y dos grandes mineras privadas resolvió la ejecución del Plan B que culminó con éxito el 13 de octubre con el rescate a través de una sonda introducida por la perforación.”

Después de exaltar la proeza de la pequeña empresa Center Rock, independientemente de los méritos personales y la capacidad que pueda tener el joven Brandon Fisher, Obama, en su desmedida apología que lo llevó a no mencionar siquiera el esfuerzo de los rescatistas chilenos que llevaban semanas laborando arduamente para salvar los mineros atrapados, culminó su encendida perorata:

“La idea de Estados Unidos perdura. Nuestro destino sigue siendo lo que decidamos que sea. Y esta noche, más de dos siglos más tarde, es gracias a nuestra gente que nuestro futuro está lleno de esperanza, nuestra travesía continúa y el estado de nuestra nación es sólido.

“Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos de Norteamérica. (Aplausos.)”

Es difícil que Dios pueda bendecir tanta mentira.

Fidel Castro Ruz

Enero 27 de 2011

7 y 12 p.m.

Destaca Buena Fe labor martiana de la Revolución

Destaca Buena Fe labor martiana de la Revolución

La labor de profundización del ideario martiano alcanzó su máxima diversificación en Cuba después de 1959, aseguró la agrupación Buena Fe en concierto realizado en la ciudad de Pinar del Río, en el occidente de la Isla, dentro de su gira nacional en tributo al Maestro.

Antes de la presentación, que colmó la Plaza Provisional de la Revolución, Israel Rojas y Yoel Martínez, líderes del grupo, ofrecieron una conferencia de prensa, en la cual resaltaron la necesidad de insistir hoy en la ética del Héroe Nacional.

Concordaron en que es imprescindible divulgar aún más su legado formador del hombre nuevo, que ame la belleza y sepa valorar lo que significa ser cubano, antillano y latinoamericano.

Igualmente coincidieron en que en momentos de perfeccionamiento del modelo socialista, es necesario avanzar hacia hombres y mujeres sustentables económica y humanamente, como soñó ese Martí inagotable, calificado así por el prolífico escritor José Lezama Lima.

Por otra parte, Israel y Yoel anunciaron que si bien 2010 fue un año mayormente de grabación discográfica, el actual será para compartir esa obra en conciertos con el público, fundamentalmente cubano, y anunciaron de modo especial su presentación en el verano en la villa primada de la Isla, Baracoa, en las festividades por los 500 años de fundada.

Sin embargo, señalaron que no rehusarán compromisos internacionales, como los fijados en Venezuela, Argentina, Estados Unidos y Europa, pero básicamente, subrayaron, “Estamos de regreso a casa y nos ha conmovido en esta intensa gira la acogida popular de diversas generaciones”.

Honrar a José Martí, en el 158 aniversario de su natalicio (28 de enero de 1853) y promocionar los fonogramas Extremistas Nobles y Pi 3.14, han sido objetivos de la gira nacional emprendida este mes por Buena Fe bajo el llamado martiano Con Todos.

Su presentación el próximo jueves 27, al pie de la escultura del Apóstol en el Parque Central de la capital, al cierre de la tradicional Marcha de las Antorchas, es un importante paso de la gira, que según anunciaron, extenderán a la nueva provincia de Artemisa el día 29, por su significación en la historia cubana.

(Con información de la AIN)

 

Nuestra América

Nuestra América

Por José Martí

Publicado en: La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891.
El Partido Liberal,
México, 30 de enero de 1891.

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete legua! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¿Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos «increíbles» del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!

Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.

Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras esta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.

En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se administra en acuerdos con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.

Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que habían izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota y potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.

Con los oprimidos había que hacer una causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros -de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen-, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.

Pero «estos países se salvarán», como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide «a que le hagan emperador al rubio». Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre la olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se echa por al hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.

De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pompa de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encara y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!

Cuba denuncia en la UNESCO censura de Google a Cubadebate

Cuba denuncia en la UNESCO censura de Google a Cubadebate

Cuba denunció el cierre del canal de Cubadebate en Youtube, en el Simposio Internacional de Libertad de Expresión organizado por la UNESCO, que sesionó este miércoles en París.

El evento estuvo organizado con la anuencia de la cancillería sueca y tuvo como ponente a Jean-François Julliard, Director General de Reporteros Sin Fronteras (RSF), una ONG que “fue sancionada por Naciones Unidas en el 2003 cuando se le retiró su estatus consultivo por acciones contrarias a la libertad de expresión en la antigua Comisión de Derechos Humanos en Ginebra”, declaró en entrevista exclusiva para Cubadebate Juan Antonio Fernández, presidente de la Comisión Nacional Cubana para la UNESCO.

La embajadora de Cuba ante la UNESCO, María de los Ángeles Flórez, comentó a Prensa Latina que no es un secreto que esa ONG (RSF) está especializada en ataques contra países del Sur, especialmente contra aquellos que han tratado de mejorar las condiciones de vida de sus pueblos y están en desacuerdo con el actual orden mundial y el oligopolio de las trasnacionales de la desinformación.

Tras el ataque contra la Isla del director de Reporteros Sin Fronteras, la respuesta de la delegación cubana no se hizo esperar. Flórez puso en evidencia a RSF por el silencio ante flagrantes violaciones de la libertad de expresión, como por ejemplo el abrupto cierre del canal de videos del sitio web Cubadebate en Youtube, propiedad de Google.

“El 11 de enero Google cerró ese canal debido a una presunta violación de los derechos de autor sobre un video editado sobre otro material más amplio sin autor. Nos quejamos con gran determinación -continúa Flórez- de la censura de Google y su ataque a la libertad de expresión en contra de un emplazamiento alternativo en un país bloqueado, cuyo acceso a Internet es vía satélite y sin los recursos para tener sus propios servidores multimedia”.

“La embajadora hizo una intervención muy enérgica que no fue respondida por el participante de Google en el simposio (Robert O. Boorstin, director de Políticas Públicas)”, asegura Juan Antonio. “En varias ocasiones, Google ha declarado en contra de Cuba, de lo cual tenemos un registro amplio”, añadió.

Por ejemplo, recordó, las declaraciones de Eric Schmidt, quien fue el presidente y director ejecutivo de Google hasta el pasado 21 de enero, quien afirmó en una conferencia en la Universidad de Princenton que “es ilegal para nosotros (Google) tener cualquier tipo de relación de negocio con Cuba” y sin embargo, harían todo lo posible para que los ciudadanos cubanos descubrieran “que la gente que está guiando el país (Cuba) debe ser derrocada”. Google restringe a los cubanos el acceso a varios de sus servicios, entre ellos Google Earth, Google Code y Google Chrome.

No se trata solo de declaraciones de los directivos, sino de hechos de censura, unas veces más abierta y la mayoría de manera sofisticada. Hoy la censura hacia nosotros también es silenciarnos, acallarnos la voz, una censura más pérfida”, añadió Juan Antonio.

Este foro de la UNESCO se convirtió “en una suerte de circo mediático, con un mapa donde señalaron de manera relevante a determinados países, supuestos enemigos de la Internet -que ya sabemos quiénes son, los que disienten del control oligopólico de los medios-. Los invitados y el formato que se inventaron no ayudaba en lo absoluto a un debate libre, como debió haber sido”, dijo.

Insitió en que este tipo de evento sumamente politazado y parcializado, con transnacionales como Google coartando los debates -la empresa en este momento enfrenta un litigio en la Unión Europea por prácticas monopólicas y manipulación de datos-, tiene que ver con la “creciente mercantilización y privatización de la UNESCO. ¿Quiénes mandan ahí? Microsoft, Google y supuestas ONGs como Reporteros sin Fronteras“.

EL CIERRE DEL CANAL DE CUBADEBATE

En la tarde del 11 de enero de 2010, ante una reclamación de la persona que filmó el acto donde el ex agente de la CIA Luis Posada Carriles anunciaba que este año estaría en Cuba y exigía pago por sus servicios -entre estos últimos la voladura de un avión civil cubano que costó la vida a 73 personas-, diligentemente Google desactivó el sitio de Cubadebate en Youtube. En ese momento nuestro canal tenía más de 1,6 millones de descargas y 475 videos, desde su apertura en el 2007.

Entre los videos originales que disponía el sitio se encuentran, entre otros, entrevistas exclusivas y mensajes del líder cubano Fidel Castro, video clips musicales entregados por sus autores a Cubadebate y documentales exclusivos, como el realizado por la cineasta Rebeca Chávez sobre la muerte del Che Guevara en Bolivia, en el que aparece un oficial norteamericano que participó en la “cacería” del célebre guerrillero argentino-cubano.

El equipo de redacción de Cubadebate, que espera sea restablecido el servicio, denunció enérgicamente la censura contra nuestra web alternativa, creada en condiciones de bloqueo implacable tecnológico, sin acceso a las tecnologías y con conexión a Internet satelital -más lenta y más cara-, sin recursos para servidores multimediales propios. Un sitio que no puede comprar en exclusiva materiales producidos en Estados Unidos, particularmente aquellos que revelan la impunidad de los terroristas en Miami y que, por esa razón, son relevantes para nuestra producción informativa.

Cubadebate exige que se restablezca nuestro canal e invitamos a todos nuestros amigos en el mundo a que se unan al reclamo de: ¡NO MÁS CENSURA EN YOUTUBE! ¡RESTABLEZCAN A CUBADEBATE!

Haz tu propuesta: ¿Qué hacer si Google nos censura?

Los Mejores Maestros

Los Mejores Maestros

Por Ricardo Alarcón de Quesada

Agradezco el honor de dirigir unas palabras a los participantes en Pedagogía 2011. Las dedicaré a actualizar la situación de Cinco maestros que son también Cinco Héroes. Sus nombres son Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert. Llevan más de doce años encarcelados en Estados Unidos sin justificación alguna.

Su inocencia es total. Se les castiga injusta y cruelmente, única y exclusivamente, porque lucharon contra el terrorismo que hace ya más de medio siglo desde allá se realiza contra Cuba.

La verdad consta en documentos irrefutables de las propias autoridades oficiales que aparecen en el sitio del Tribunal Federal del Sur de la Florida en el caso “Estados Unidos contra Gerardo Hernández”. Pero como este pone al desnudo la naturaleza real de la política norteamericana contra Cuba, el Imperio ha ordenado el silencio absoluto a las grandes corporaciones dueñas de los llamados medios de información que con obediencia lacayuna ocultan la verdad al pueblo norteamericano y a muchos otros en el mundo.

Si a ese pueblo se le permitiera conocer lo que está escrito en el expediente mencionado descubriría que los Cinco son víctimas de una escandalosa y grosera prevaricación, acusados por cargos inventados cuya falsedad fue reconocida más de una vez por jueces y fiscales. La perpetuación de esta colosal injusticia provoca dolor y sufrimiento a cinco familias. Y a las cubanas y los cubanos nos hace recordar todos los días que el gobierno de Estados Unidos sigue siendo cómplice de un terrorismo que no cesa y frente al cual tenemos que mantener la vigilancia y levantar sin descanso nuestra denuncia y reclamar solidaridad.

Cuando digo que los Cinco son educadores no exagero nada en absoluto. Lo son, lo han sido ya por más de doce años. Han enseñado a otros a leer y a escribir, a pintar y dibujar, han enseñado matemáticas, computación y literatura y lo han hecho en dos idiomas y sobre todo, han ayudado a sus alumnos a vivir y a buscar la felicidad en un entorno que para ellos habría sido mucho más doloroso si no hubiesen contado con tales maestros.

Porque su docencia ha sido una hazaña, practicada generosamente, con altruismo insuperable, en algunas de las peores prisiones de Estados Unidos. ¿Cuántas veces no han interrumpido sus clases forzados por los guardias que los han encerrado en confinamiento solitario? ¿Cuántas veces sus alumnos han debido esperar el regreso del maestro secuestrado en el “hueco” infame?

Más allá de las disciplinas que han facilitado aprender a otros, Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René nos dan cada día lecciones de amor y solidaridad.

Si concordamos con la definición de Luz y Caballero, aquella de que “enseñar puede cualquiera, educar sólo quien sea un Evangelio vivo”, los cinco compatriotas son nuestros mejores educadores.

Ellos sufren una enorme arbitrariedad y un trato carcelario especialmente cruel. Solo posible por la férrea censura que hace que millones de personas, sobre todo en Estados Unidos, ignoren completamente este caso.

Vayamos a la esencia.

Los Cinco fueron detenidos, acusados y condenados única y exclusivamente porque, a riesgo de sus propias vidas, ayudaron a descubrir los planes terroristas que contra Cuba y su pueblo se llevan a cabo impunemente desde territorio norteamericano con la anuencia y la complicidad de las autoridades norteamericanas. Cumplieron su misión sin armas, jamás emplearon la violencia, no causaron daño alguno a nadie ni pusieron en peligro la seguridad de Estados Unidos o sus ciudadanos.

Su única falta fue la de actuar contra los grupos terroristas sin haberse inscrito ante las autoridades norteamericanas para hacerlo. La cuestión clave es determinar si tal conducta estaba justificada o no, si contra Cuba se practica o no el terrorismo, si Estados Unidos ha tolerado o no esos crímenes.

Permítanme leer un par de párrafos de este libro recientemente publicado en la ciudad de Miami y cuyo autor, Orlando Bosch, ha sido calificado por el Departamento de justicia de Estados Unidos como uno de los terroristas más notorios y empedernidos:

“De Nicaragua viaja a República Dominicana (junio de 1976) donde pudo participar a principios de julio y en el pueblito de Bonao, en la convocatoria hecha a las principales organizaciones beligerantes del exilio cubano como Omega 7, la Brigada de Asalto 2506, el Movimiento Insurreccional Martiano, la Alianza Cubana de Organizaciones Revolucionarias, los Comandos Pedro Luis Boitel, el Movimiento La estrella, el Frente Revolucionario y otros grupos anticastristas.

De esta conjunción nació la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), comprometida en arremeter contra todos los frentes políticos y económicos de la tiranía castrista. En consecuencia se realizaron atentados con explosivos contra las oficinas de la línea aérea British West Indies en Barbados (julio 10, 1976), que representaba los intereses de Cubana de Aviación, y de Air Panama en Colombia (julio 11), como reacción al entendimiento entre Castro y el gobernante panameño Omar Torrijos. Así mismo fueron ajusticiados el funcionario castrista Artagñan Díaz (Mérida, México, julio 23) y otros dos (Crescencio Galañena y Jesús Cejas) acreditados en Buenos Aires (agosto 9).” (”Los años que he vivido”, Orlando Bosch, New Press, Miami, 2010, págs. 126-127)

Desde luego lo que he leído se refiere apenas a una fracción, dos meses, en una carrera interminable de crímenes impunes. Nótese, sin embargo, cómo reconoce su responsabilidad en ataques contra otros países de la región y su culpabilidad en el asesinato de tres compatriotas, uno en México y dos en Buenos Aires, cuyas vidas aun exigen justicia.

Aquí aparecen numerosas fotos que ilustran sobre algunos de los crímenes en que participó el autor. Bombardeos contra ciudades, fábricas y embarcaciones cubanas como ésta - página 242- que mató a un maestro e hirió a tres niños y también ataques terroristas que realizó fuera de Cuba, algunos incluso en territorio norteamericano, contra barcos mercantes del Reino Unido, Japón y Polonia (páginas 270-273).

Aquí cínicamente se ofrecen detalles de fechorías que han causado la muerte y el sufrimiento a personas inermes y han provocado cuantiosos daños materiales.

No es un documento secreto. Es un libro que acaba de ser publicado, en diciembre de 2010, en la ciudad de Miami. Su autor no está en prisión. A bombo y platillo presentó su obra en un acto insólito acompañado por otros delincuentes notorios que se ufanaron de los crímenes cometidos y prometieron continuarlos en el futuro.

Para colmo, semejante celebración pública del terrorismo se efectuó en un lugar que allá describen como una Universidad y que unos meses atrás había otorgado al mismo siniestro personaje un infame homenaje que provocó la indignada protesta de varios eminentes académicos de Estados Unidos.

Entre los celebrantes del odio y de la muerte estaba Luis Posada Carriles, asesino convicto y confeso, quien hace años también publicó en Miami sus sangrientas memorias y que con Bosch planeó y dirigió la destrucción con una bomba de un avión civil en pleno vuelo causando la más horrible muerte a 73 personas.

Hace ya casi seis años que Posada entró ilegalmente a los Estados Unidos. Pese a ser un terrorista prófugo de la justicia y a haber ingresado a ese país violando sus normas migratorias, Posada, como Bosch, es un hombre libre y disfruta de la protección y la hospitalidad de las autoridades.

En asombroso escarnio, para protegerlo y ocultar sus verdaderos crímenes, ahora mismo tiene lugar en El Paso, Texas, un vergonzoso proceso en el que sólo se le acusa de mentiroso. La farsa ocurre muy cerca de la frontera por la que cada día miles de inmigrantes son expulsados a patadas, sin trámite judicial alguno. ¿Cuántos millones de infelices han sufrido esa experiencia en los últimos seis años? ¿Qué los diferencia a ellos de Posada desde el punto de vista de la legalidad migratoria? Que aquellos trataban de escapar de la miseria, no eran terroristas fugados de la justicia. Unos, trabajadores honrados, víctimas del subdesarrollo y la explotación imperialista, el otro, Posada, un asesino profesional con un largo historial de crímenes al servicio del Imperio.

Pronto se cumplirán seis años desde que Venezuela solicitó formalmente a Estados Unidos la extradición de Luis Posada Carriles para que compareciera en el juicio que se le seguía en Caracas por la destrucción de un avión civil y que fue interrumpido cuando en 1985 él se marchó de la prisión para reaparecer inmediatamente dirigiendo una operación encubierta de la Casa Blanca en Centroamérica (Iran-Contras). Desde entonces era reclamado por los Tribunales venezolanos, mucho antes de que hubiera irrumpido en la historia el querido compañero Hugo Chávez.

Desde hace seis años el gobierno de Estados Unidos está incurriendo en flagrante violación de sus obligaciones en la lucha internacional contra el terrorismo. Desde marzo de 2005 está violando claramente el Convenio de Montreal sobre la protección a la aviación civil y la Convención Internacional para la represión de actos terroristas cometidos con bombas. Ambos documentos establecen claramente que cualquier persona acusada de atentar contra una nave aérea civil o de emplear explosivos con fines semejantes tiene que ser juzgada por ese delito en el país donde se encuentre o extraditada al país que lo solicite con ese objeto “sin excepción de ninguna clase”. Washington no ha hecho ni una cosa ni la otra. Ni lo juzga como terrorista ni lo extradita a Venezuela para que sea juzgado por sus crímenes.

Al actuar así Estados Unidos viola también la resolución 1373 de septiembre de 2001 adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU a propuesta del gobierno de Bush, según la cual todos los estados están obligados a cumplir esos acuerdos internacionales contra el terrorismo y quien no lo hiciera sería objeto de sanciones. Esa resolución es pieza clave en la llamada “guerra contra el terrorismo” que lleva a cabo Estados Unidos y sirvió de fundamento para la invasión militar de Afganistán.

Todos esos instrumentos legales son letra muerta para Estados Unidos cuando se trata de atacar a Cuba y proteger a los terroristas que han sido sus instrumentos. Por eso a Posada ni lo juzgan ni lo extraditan. Peor aún, lo dejan actuar libremente y para protegerlo llevan a cabo un proceso fraudulento en el que se le acusa sólo de cargos menores.

Pese a todo, para algo ha servido la indecente farsa de El Paso.

La pasada semana, testificando bajo juramento, una funcionaria del departamento de Seguridad (Homeland Security) afirmó que a Posada no se le encausa por sus crímenes porque a ello se ha opuesto la Fiscal federal de Miami, la señora Caroline Heck Miller, la misma que es la principal acusadora de nuestros cinco héroes. Esta  revelación constituye la mejor prueba de la responsabilidad de las autoridades norteamericanas en las acciones terroristas contra Cuba que nuestros compañeros trataron de evitar. ¿Quién puede dudar ahora de su inocencia? ¿Qué más hace falta para comprender el dolo y la prevaricación de una acusadora que es al mismo tiempo la gran protectora del peor terrorista?

Por supuesto que los llamados medios de información nada han dicho sobre lo que fue revelado en El Paso.

Estamos en un momento decisivo cuando la señora Heck Miller tiene que responder a la petición de habeas Corpus a favor de Gerardo Hernández Nordelo, último y extraordinario recurso que a él le queda en el sistema legal norteamericano.

Uno de los argumentos principales de esa petición es precisamente las pruebas recién descubiertas acerca de los pagos que el gobierno federal dio a los medios de Miami para que mintieran y calumniaran a los Cinco en una campaña que sirvió también para atemorizar y presionar al tribunal y a los jurados. Fue precisamente eso lo que la Corte de Apelaciones definiría en agosto de 2005 como una “tormenta perfecta” de prejuicio e ilegalidad que la llevó a anular el juicio inicial contra los Cinco. Ahora sabemos que al mismo tiempo, coincidiendo con ese histórico fallo, la señora Heck Miller impedía que Posada fuera acusado.

En esta fase crucial, cuando están por agotarse las vías judiciales, los medios siguen cumpliendo su perversa tarea. Fuera de Miami ocultan toda información relativa a los Cinco. En Miami calumnian a Gerardo, distorsionan burdamente el contenido y la naturaleza de su petición haciendo gala de inmoral cobardía.

Si los Cinco hubieran hecho algo malo, si su conducta hubiese dañado de alguna manera al pueblo norteamericano, acerca de ellos la prensa y la televisión de ese país habría inundado completamente todos los espacios informativos. Ha sido y es exactamente al revés. El férreo silencio impuesto por más de doce años no es sino una confirmación adicional de su total inocencia.

Esta situación debe terminar ya. El Presidente Obama y su gobierno saben que están cometiendo una injusticia incalificable. Él sabe que puede y debe ponerle fin liberando inmediatamente a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, a los Cinco. A todos y cada uno de ellos, sin excepción. Hacerlo sería el primer paso indispensable para poder convencer al mundo de que la decencia, finalmente, ha entrado a la Casa Blanca.

La  Habana, 27 de enero de 2011. Conferencia Especial en Pedagogía