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«Con 2 que se quieran» Jorge Pérez (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Jorge Pérez (Parte II)

Amaury. ¿Por qué estaban separados, doctor?

Jorge. Estaban separados porque fue una decisión de los primeros momentos para poder conocer la enfermedad, para poder saber, y para poder estudiar bien la enfermedad, era necesario que esas personas vivieran en el Sanatorio. Luego, esto puede amenazar a la sociedad, realmente. Y la amenaza si se va de control. Y allí nosotros pudimos estudiar a ese grupo de personas, pudimos conocerlas, y lo que hice fue, precisamente, entrevistarme con ellos hasta largas horas de la noche, a veces terminaba allí a las once, once y media de la noche. Y ahí empezaba…

Amaury. Una especie de padre confesor.

Jorge. Bueno, tú sabes. Cuando uno empieza a meterse en este mundo, empieza a…, y si escribí el libro, es porque además de eso, no delante de ellos, pero cuando me iba de las entrevistas -yo gozo de tener alguna memoria-, escribía lo que más me impresionaba. Yo llevaba un diario, inclusive, hasta de las personas que fallecían día a día, y por qué habían fallecido, y qué era lo que pasaba. Pero, además, pude ver cómo afectaba a este grupo de personas la situación de su preferencia sexual, los conflictos que tenían con sus familias. Los conflictos que podían tener en su trabajo, cómo podían ser ellos discriminados.

Y además, lo que sufrían, porque cada día me decían: el problema es que yo estoy viviendo un día menos. En la vida todo el mundo vive un día menos, porque tú no sabes cuándo te vas a morir, pero el paciente de SIDA sí sabía que en poco tiempo se iba a morir. Y todos los días se levantaban diciéndome que tenían un día menos. Y esto me traumatizó, y el hecho de que se enfermaban y se morían, también. Entonces tratábamos de hacer todo lo posible.

Para nosotros era una satisfacción tremenda, cuando no había tratamiento, cómo podíamos mantener a estas personas vivas, a los que enfermaban. Esto me hizo a mí adentrarme en este mundo, y compartir el dolor y el sufrimiento de estas personas como si fueran propios. Y, lógicamente también después tuve que hablar y hacer documentos para poder humanizar más aquella situación.

Amaury. Otro punto, usted dijo hace un momento: el SIDA no tiene cura, nosotros lo que hacemos es alargar la vida del paciente. ¿De qué depende el alargamiento de esa vida?

Jorge. Bueno, depende de un grupo de medicamentos que sean puestos en el momento correcto, y en el tiempo correcto. Medicamentos que una parte Cuba fabrica, muy importante, con la cual tratamos casi al 80% de las personas, que son tratadas en este país. Un esfuerzo grande que hace el país, pero depende de la disciplina que tenga el paciente, y la responsabilidad para tomárselo. Porque el SIDA mata y esa es una cosa que es importante.

Ahora, si el paciente se toma el tratamiento, es disciplinado y cumple, es muy difícil que el paciente fallezca. Digo muy difícil, porque en medicina decir que es imposible, es muy difícil también.

Amaury. Es riesgoso, sí.

Jorge. Es riesgoso, pero generalmente los pacientes que se toman el tratamiento, que son disciplinados y que cumplen tienen una vida feliz y contenta. Su replicación viral se hace cero y además su vida se transforma.

Y además, existe el otro problema, que la persona esta que es indisciplinada, que no cumple, también es indisciplinada para todas las demás cosas en la vida y también transmite la enfermedad. Al que se la transmite, cuando tiene estos problemas, ya se la transmite con un tenor de resistencia también y pone en riesgo la vida de otros seres humanos.

Amaury. Y también yo quería que usted se refiriera. Si uno se mete en Internet, por ejemplo, ¿no?, se encuentra una cantidad de teorías, de que el SIDA no existe; de que usted si usa dos peloticas por aquí, que si se toma remolacha y batidos de berenjena, pues eso se cura. Esas teorías  que andan circulando, y que usted conoce muy bien,  y por supuesto, mucho mejor que yo. Sería bueno que usted explicara que el SIDA existe, o no, realmente, y se cura con este tratamiento que existe, o con esos tratamientos alternativos que circulan como pacotilla por Internet y, que vuelven loco a muchos enfermos del VIH.

Jorge. Sí, mira, esas teorías dicen que el SIDA es expresión de factores en la sociedad como es el hambre y la desnutrición. Que no existe una entidad  bacteriana o viral que lo produzca.

Se ha cultivado en un laboratorio, se tienen fotografías del virus y es un virus que se transmite de persona a persona. Y por lo tanto es el virus de la inmunodeficiencia humana. Este virus es el que causa un daño en las células que protegen al cuerpo, o que dan inmunidad, y este virus es el que al final produce al agotamiento de esa célula con la enfermedad que se llama SIDA y por lo tanto, la persona queda indefensa y ya ahí vienen las enfermedades oportunistas y matan a la persona.

Amaury. Esa es la realidad.

Jorge. Esa es la realidad.

Amaury. Lo otro es fanfarronería.

Jorge. Todo lo otro es parte de la mística, diría yo. Alguna persona que le gusta tener protagonismo en el mundo y empiezan a quitarse teorías y empiezan a decir, los antirretrovirales son tóxicos, lo cual no es mentira, es verdad también, ¿eh?, pero lo que causa la muerte, es el SIDA y sí usted puede manejar la toxicidad del medicamento, para eso el médico tiene estrategias. Pero lo que usted no puede es luchar contra alguien que tenga un virus que sea tratable y que además, no tome los medicamentos, por lo tanto, no tenga cura.

Amaury. Pero cuando, a ver, cuando un paciente usted lo sienta, ¿no?, lo sienta y le dice: usted ha dado positivo en la prueba. Lo primero que ese paciente -me imagino yo-, percibe, es la sensación de una muerte inminente. ¿Esa percepción, -y valga la redundancia-, ha crecido con los años?: me voy a morir mañana, o la gente lo está admitiendo como: tengo diabetes, tengo que cuidarme. Si me cuido duro más tiempo, hablo de la población cubana.

Jorge. A medida que ha pasado el tiempo, todos los conceptos van cambiando, y lógicamente, el tener medicamentos y el alargar la vida de los pacientes puede significar, para algunas personas, que el SIDA tiene un tratamiento y no se van a morir. Es una falsa percepción.

Amaury. No se van a morir de eso, pero nos vamos a morir de algo, todos.

Jorge. Está claro.

Amaury. No se van a morir de eso.

Jorge. No, pero depende, depende. Porque depende del virus que tú cojas.

Amaury. Ah, claro.

Jorge. Depende, si además tú puedes tomar los medicamentos y eres disciplinado para tomarlos, porque si no, comprometes tu vida de todas maneras. Pero, además, tú nunca sabes cómo tu organismo va a reaccionar, y hay quién reacciona más rápido. Yo tengo pacientes que tienen infección por VIH que los detecté en el 86, y están vivos y asintomáticos, todavía hoy en día, y los tengo, son mis amigos, además. Pero hay otros que se mueren en un año, un año y medio. Por lo tanto, la percepción, la falsa percepción de que con el tratamiento yo estoy seguro y no me puedo infectar, es mala. Lo importante es protegerse para que no tengan eso. Protéjase, señor, si lo puede hacer, tenga cuidado. ¡Ayude, evite a que eso suceda!

Amaury. Yo quiero terminar este tema del SIDA y pasar a otros temas. Esta mañana, cuando yo le dije a una persona que quiero mucho, que usted venía y que íbamos a hablar de este tema, me dijo: yo no quiero saber de eso, yo le huyo a todo lo que tenga que ver con el SIDA. Si sale un artículo en el periódico sobre el SIDA, yo paso la página, me aterro. Si sale un anuncio por televisión, yo miro para otro lado. Si hay un programa científico en la televisión donde se habla del tema, yo cambio el canal, yo no quiero saber de eso.

¿Usted cree, compartiría conmigo esta opinión, de que eso es un acto de irresponsabilidad capital?

Jorge. Estoy seguro de eso, yo le llamo a eso la política del avestruz, que mete la cabeza en la tierra y deja el cuerpo afuera. Usted no lo ve, pero está ahí. Usted no quiere escucharlo, pero está presente, y tiene que tener mucho cuidado.

Mientras más informado usted esté, mientras más usted conozca, es mejor, porque usted está protegiéndose usted mismo al tener el conocimiento.

Amaury. ¿Y usted cree que es suficiente, doctor, la cantidad de veces que insistimos en nuestros medios de comunicación masiva sobre el tema?

Jorge. Yo creo que…

Amaury. O a veces nos cansamos. Ya todo el mundo sabe.

Jorge. Mira, yo creo que mientras más hagamos, es mejor. Lo que hay que, cada vez, hacerlo de mejor manera, y de diversas formas.

Amaury. El mensaje.

Jorge. Exactamente. No es lo mismo un joven, que un viejo, que una persona que haga relaciones de sexo con otros hombres, que uno que no lo haga. Por lo tanto, los mensajes tienen que ir dirigidos. Y creo que nosotros, fíjate, hemos hecho un trabajo muy bueno, yo creo, en radio, en televisión, pero creo que tiene que ser  más.

Yo soy de los que piensa que siempre debemos tratar de llegar a más poblaciones, publicar libros, dar mensajes cara a cara. Hacerse la prueba. Hay muchas formas que el Ministerio de Salud Pública está utilizando en este momento, pero que tiene que seguir diversificando para llegar a esa población, la más afectada, que es compleja, fíjate, el mundo de los hombres que hacen sexo con otros hombres, es complejo, porque hay hombres que solo hacen sexo con hombres, pero hay hombres que hacen sexo con hombres y con mujeres.

Amaury. Claro, el bisexual.

Jorge. Pero hay quien hace más con mujeres que con hombres y, hay quién hace más con hombres que con mujeres, ¿ves?, y hay personas que nada más que hacen relaciones con hombres nada más. Por lo tanto es complejo, y está el caso…

Amaury. Sí, y está el caso de los heterosexuales también, que hacen relación con una sola mujer, o con dos, o con tres, o diez.

Jorge. Exactamente, y se creen que esto es una enfermedad de hombres que hacen sexo con otros hombres, y se olvidan de que es así, igualito.

Amaury. A estas alturas del juego, y perdóneme que yo sea tan duro, pero a estas alturas del juego, el hombre que piense así, es un idiota.

Jorge. Es muy posible que tú lo puedas caracterizar así, pero si tú tuvieras la experiencia que muchas veces tengo yo en mi consulta, que llegan muy deprimidos, porque siempre dicen: nunca pensé que a mí me pasara esto.

Amaury. Claro, no me toca a mí.

Jorge. Y a veces lo dicen a los 60 años.

Amaury. Bueno, terminamos el tema del SIDA y yo quiero pasar a serenarnos ambos. Yo sé que usted oye mucha música. ¿Qué música es la que escucha?

Jorge. Sí, mira. A mí realmente me gusta mucho la…

Amaury. ¿Qué cine es el que ve?

Jorge. Mira, la música instrumental me fascina. Pero también hay agrupaciones musicales. Sexto sentido.

Amaury. El Sexto sentido a todos nos gusta.

Jorge. Buena Fé, también me gusta. Me gusta la música romántica, pero también oigo alguna música movida, la que más oigo, es la instrumental. Realmente es la que más me place, sobre todo cuando voy a escribir, cuando voy a hacer algo.

Amaury. ¿Y qué cine es el que ve, qué cine es el que más le gusta?

Jorge. Mira el cine me encanta, me encantan las comedias. También me gusta el cine de acción, realmente y un poco los dramas. Admiro mucho a los artistas, a los actores, a los buenos actores del cine y el buen cine, realmente. Y precisamente he compartido con algunos de ellos, ¿no? y he compartido con cineastas también, como tú conoces.

Amaury. Bueno, ahora una de las historias que está en estos libros ha sido llevada al cine por el gran cineasta y amigo, a ver si lo convencemos entre ambos para que en la próxima serie de programas venga, Gerardo Chijona.

Jorge. Sería bueno.

Amaury. A quien tanto queremos y a quien tanto respetamos, hizo una película sobre una historia suya. ¿Cómo fue esa experiencia?

Jorge. Chijona y yo nos conocimos en San Francisco.

Amaury. En San Francisco, California.

Jorge. En San Francisco, California, sí, no aquí en San Francisco.

Amaury. San Francisco de Asís, San Francisco de Paula.

Jorge. Nos conocimos allí, íbamos juntos en una delegación. Compartimos habitación y ahí surgió realmente un conocimiento, una amistad, y un respeto muto. Y cuando me decidí a escribir las historias estas, yo no sabía si lo que yo estaba escribiendo servía o no, Amaury, ¿eh?, porque tú sabes, empiezo a incursionar en un tema por primera vez, en el que no había incursionado. Yo he escrito libros científicos, pero no libros de este corte.

Amaury. Son historias reales, pero ficcionadas.

Jorge. No, no, no. Ah, sí, ficcionadas en el sentido…

Amaury. …Los nombres no son reales.

Jorge. Ni el pueblo, o la ciudad. Los nombres no son los mismos, pero sí son casos todos muy reales.

Yo, a una de las personas que le enseño los manuscritos que estaba escribiendo; llego a su casa por la noche y le digo: mira, Chijona, tengo esto y quiero que me digas si tú crees que esto sirve o no sirve. Y él estaba buscando un tema para una película y bueno, realmente cogió dos temas de mi libro.

Amaury. Dos temas y los convirtió…

Jorge. Y los convirtió en uno.

Amaury. ¿Cuáles son?

Jorge. La película se llama Boleto al paraíso.

Amaury. Sí, ¿pero cuáles son los casos?

Jorge. El caso -una de las historias más tristes- de la niña violada, y los friquis y los rockeros. Y bueno, al final surge la película, que creo que es una película que es un mensaje a los jóvenes, en el sentido de la irresponsabilidad y la inmadurez de un joven de cometer actos irreflexivos y, por lo tanto, conducirlos a una infección por VIH.

Amaury. Bueno, aquí está, SIDA, Confesiones a un médico, la segunda edición. Y SIDA, Nuevas confesiones a un médico.

¿Se pueden conseguir estos libros, la gente va a las librerías y los consigue? Porque después la gente me dice, Amaury, tú estás anunciado libros en el programa que yo no encuentro.

Jorge. Bueno, mira, el libro cada vez que lo sacan, se agota, realmente. Hemos publicado varias veces el libro. En la Feria de La Habana salió, y desaparecieron los libros como por arte de magia.

Porque lo importante, cuando escribí estas historias, es que todas tuvieran encerrada una enseñanza. Primero, lo que nosotros hacíamos en cada momento para que esta epidemia tuviera la incidencia que hoy en día tiene y el esfuerzo que hacíamos para mantenerla. Pero además, también que las personas pudiera conocer los caminos que los podían conducir a la enfermedad, los problemas que hay en la vida, y las complejidades, no solo en la atención, sino del ser humano.

Amaury. Doctor, bueno, hablemos un poquito de su familia, de sus hijos. ¿Cuántos hijos tiene?

Jorge. Yo tengo cinco hijos. Tengo dos hembras y tres varones.

Amaury. ¿A qué se dedican? Porque ya deben estar grandes todos.

Jorge. Sí. Todos están grandes. Mira, y además, tengo también cinco nietos.

Amaury. Cinco hijos y cinco nietos.

Jorge. Exactamente.

Amaury. Que son de alguna manera diez hijos.

Jorge. Exactamente sí, así mismo, así mismo. Tengo, bueno, la mayor de las hijas mías, es microbióloga.

Amaury. ¡Ah, sí!

Jorge. El que le sigue, que es un varón, es especialista de MGI (médico general integral), y además es pediatra, también.

Amaury. Ese es el que yo conozco, ¿no?

Jorge. Ese es el que tú conoces, Jorgito. Después le sigue una hembra, que se dedica a los problemas de la economía. Y tengo a otro, que es chef de cocina y tengo el más pequeño que está terminando el internado de medicina ahora, y bueno, recientemente me dijo que iba a dedicarse a hacer terapia intensiva, que es Guillermo.

Amaury. ¿Todos los hijos son con la misma esposa o con dos esposas, o tres?

Jorge. Yo me he casado dos veces.

Amaury. Dos veces, ya. Bueno, yo espero y confío…, yo he aprendido muchísimo en este programa, espero que nuestros televidentes también y que usted no considere que ha sido una pérdida de tiempo venir a conversar con su amigo Amaury.

Jorge. No, de ninguna manera. Todo lo contrario

Amaury. Quisiera agradecerle a usted, y a todos los médicos cubanos y a todos los científicos cubanos, lo que hacen por la salud de nuestro pueblo, y ya por la de otros pueblos además, que no solamente el nuestro. Solo decirles, como un cubano más, que la Patria os contempla orgullosa. Gracias, doctor.

Jorge. Muchas gracias.

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