20110829143814-dr.-moro.jpg

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

La historia inició en 2005 cuando el profesor Rubén Moro Rodríguez movió sus neuronas en busca de posibles soluciones. Lo apoyaron otros colaboradores ante esos aneurismas que de solo mencionarse causan una verdadera conmoción humana.

El jefe del servicio de cirugía vascular en el Cardiocentro Ernesto Che Guevara, de Villa Clara, conoce muy bien que los derivados de la aorta son tributarios de tratamiento quirúrgico, mas no siempre es factible aplicar el procedimiento, y se hace necesario la búsqueda de alternativas para un enfermo que aguarda.

Una investigación caracterizada por su rigor científico convierte a la provincia en pionera en el país a la hora de mostrar una novedosa alternativa de tratamiento médico a base de determinado medicamento antiinflamatorio no esteroide (AINEs).

«Estudiamos a 63 portadores de aneurismas de la aorta que por diversas causas no fueron intervenidos. De ellos, 48 formaron el llamado grupo de estudio. Recibieron el fármaco con la dosificación establecida, acompañado de controles ultrasonográficos semestrales, y otros exámenes, para medir el comportamiento de esa dilatación localizada que produce una debilidad en la pared de la arteria. Conocer si crecía, disminuía, e incluso, si lograba su detención», señala el doctor Moro.

QUINQUENIO DORADO

Cinco años duró el estudio. La paciencia constituyó una carta de triunfo. Un seguimiento a lo que provoca la décimoquinta causa de mortalidad en la población en general, y la décima en los hombres mayores de 55 años motivadas por la ruptura del aneurisma debido al incremento de su diámetro.

«Si ello ocurre la muerte avizora. Un hecho que causa, solo en los Estados Unidos, unos 15 mil decesos al año. Paso a paso, obtuvimos los resultados que arrojaron saldos interesantes: el 72,9 % de quienes tomaron el medicamento detuvo el crecimiento del aneurisma, y los restantes tuvieron una respuesta adecuada, lo que demuestra la efectividad del fármaco y corrobora la hipótesis inicial».

Desde otro punto de vista, la endoprótesis resulta eficaz para estos casos de aneurismas con altos riesgos. Sin embargo, este proceder solo se realiza en determinadas instituciones de la capital cubana.

«Aun nuestro Cardiocentro no practica dicho método, y vale señalar que cada prótesis convencional está valorada entre 900 y mil 500 dólares, pero el costo de la endoplástia, con el resto de los accesorios, fluctúa entre los 10 mil y 12 mil dólares.»

La investigación realizada en Villa Clara concluyó en 2010, y trasciende por su impacto social al poder instituir el uso de los AINEs como terapéutica para algunos casos, a la vez que ofrece mejor calidad de vida a bajo costo sin apartar las pupilas de estos aneurismas afortunados.

ALGO DE INTERÉS

— Los aneurismas de la aorta son dilataciones anormales de la pared arterial que pueden obedecer a diferentes etiologías, y en los cuales influyen grandemente los factores de riegos de la enfermedad arteriosclerótica, sin descartar antecedentes hereditarios, infecciosos, inflamatorios y biomecánicos.

— Un 75 por ciento de los casos son totalmente asintomáticos al ser diagnosticados. Ya cuando el aneurisma es importante provoca una compresión interna que puede causar disneas, fatiga y dolor irradiado hacia el abdomen.

— La incidencia de aneurismas aórticos es del 3,9 % de la población, y según estudios internacionales prevalece en hombres con una proporción de cuatro a uno, en tanto afecta entre el dos y el cinco por ciento de los varones mayores de 60 años.

— La rotura de un aneurisma causa una masiva hemorragia interna. Se presenta en siete de cada 100 habitantes, y de no tratarse aumentan su diámetro, aunque el ritmo de crecimiento resulta impredecible en cada individuo. Se calcula un aumento medio de, aproximadamente, 0,4 centímetros por año.