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Amaury. Tú me hablaste de Bolivia, eso me hizo recordar una historia que debemos hacerla, una historia larga, pero debemos hacerla brevemente en televisión. Cuando tú, Augusto Blanca, Lázaro García y Sareskita Pantoja van a Bolivia. ¿Cómo fue esa historia, porque hasta yo la tengo desdibujada?

Vicente. Año 1980, como en marzo o abril, viene la invitación a Silvio, Pablo, Noel y a mí, para cantar en un Festival Universitario que se iba a celebrar en La Paz y en Cochabamba, no me acuerdo bien, en dos lugares. Digo, bueno, está bien, pero Silvio no podía ir. Silvio y Pablo estaban en no sé dónde, Noel estaba en no sé qué otro dónde, Sara también, en fin no había nadie aquí y digo, mira, yo te propongo otra gente, o sea, para dar una posibilidad de más apertura, ¿no?

Pero ya empieza a complicarse la cosa, viene en abril lo de la embajada de Perú aquí, y hay el éxodo tremendo, extraordinario…, bloquean a todas partes y en Bolivia matan a un sacerdote, a Lucho Espinal, por esos mismos días y se empieza a rumorar, se empieza a gestar un golpe de Estado, de los tantísimos que se habían hecho en Bolivia de extrema derecha. Entonces de pronto yo me doy cuenta que sí hay que ir, porque nos están bloqueando todo, todo lo que sale de Cuba y de pronto aquello se está  poniendo interesante.

Digo, espérate, y propongo irnos para Bolivia a Rodrigo y a dos trovadores del interior de la Isla, fundadores de la Nueva Trova -uno de Oriente, Augusto, y otro, Lázaro, del centro, y, porque además Augusto había estado conmigo en Chile, había estado conmigo en Etiopía, yo sabía que Augusto sabía disparar. Lázaro y yo habíamos estado en Angola juntos en la guerra. Entonces, por si aquello se pone difícil y hay que esconderse y tirar tiros, por lo menos sé con quién estoy, el problema era Sareskita, que era la novia de Rodrigo, y entonces, digo, bueno, Sareskita, cargamos con ella, si se pone malo aquello.

Y fuimos para allá y cantamos durante 11 días, hicimos 10 ó 12 actividades en La Paz, en Sucre y en Cochabamba. Y el último día, que ya habíamos terminado de cantar, teníamos dos días para regresar, se produce el conato de golpe de Estado. Nosotros no sabíamos que era el golpe de estado y fuimos a un lugar, donde debíamos ir en caso de que se diera -no debo decir dónde, porque aunque ya está muy quemada la persona, pero no vale la pena, mejor no-, y nos agarraron en el camino y dijeron: “pasaportes cubanos”, e hicieron zafra con nosotros. Tenían a un grupo de gente detenida  en un paredón y los sacaron de allí y nos dejaron a nosotros. Entonces ahí nos tiraron contra el paredón de espalda y nos fusilaron. Claro, que de mentirita. Igual a uno se le aflojan las patas, es terrible, porque no hay mucha gente que pueda decir: “¡chico, a mí me fusilaron!” y luego hacer el cuento. Uno de los pocos es Miguelito Mármol, un patriota salvadoreño que lo fusilaron dos veces y se murió de viejo aquí en Cuba.

Amaury. Yo recuerdo que algunos de ustedes llegaron golpeados.

Vicente. Todos, nos hicieron puré, o sea, estuvieron dos horas practicando kárate con nosotros. Yo llegué con dos costillas rotas; Sareskita con un riñón desprendido, Augusto casi no podía caminar y Lázaro es de goma. Augusto con la cabeza rota Augusto; yo no, porque la cabeza mía realmente es indestructible. La única vez que me partí la cabeza perdí  el conocimiento.

Amaury. Bueno, salimos de ese momento terrible, pero llegamos a Aurora. Aurora la de ahora, porque había una Aurora en Matanzas…

Vicente. Sí, mi bisabuela.

Amaury. La Aurora de ahora, porque Aurora ha sido…

Vicente. La sexta esposa de Vicente VIII.

Amaury. Sí, Aurora ha sido para ti una persona muy importante. Además Aurora es una gran persona y ha sido una esposa, yo puedo asegurarlo, ¡vaya! no vivo con ustedes, por supuesto, pero los conozco hace muchos años… ¿Cómo la conociste? ¿Cómo se conocieron? ¿Cómo ocurrió eso?

Vicente. Azar del destino. Aurora era amiga de todos los trovadores, menos de ti, que eras el más jovencito. Conocía a Silvio, conocía a Noel, conocía a Pablo y pensaba que yo era un cantante latinoamericano, porque conocía una canción mía, una de mis primeras canciones, al Che, “Una canción necesaria” y la tenía montada en el Pre con un sketch, ella trabajaba en el Círculo Social “Cristino Naranjo” con Corina Mestre, era oficial del MININT y había estudiado Historia del Arte.

Un día me encuentro a Corina, digo: ¡coño, Corina! ¿cómo tú  estás?, qué se yo. Y veo a una muchacha preciosa que me da dos pestañazos, es la versión que yo hago, ella hace otra, como es natural, ¿no?

Amaury. Estoy entrevistándote a ti, cuando la entreviste a ella, ya le preguntaré.

Vicente. Sí, entonces dio dos pestañazos y dije: ¿Qué es esto, nagüe? ¿De dónde salió esta mujer? Unos ojos preciosos, chiquitica. Era la antítesis de todas mis mujeres, tú las conoces, todas han sido grandes.

Amaury. Todas altas.

Vicente. Tipo rubias, esta era chiquitica, patiflaca, en fin, no voy a decir sus virtudes.

Amaury. Sí, porque esas son sus virtudes.

Vicente. Claro, claro, pero me fundió, digo: ¿esto qué es? Y ahí nos fundimos ya, nos empatamos…

Amaury. ¿Cuántos años hace?

Vicente. 31. No es poco.

Amaury. No, está bien, para aguantarte a ti, son muchos.

Vicente. Vamos a ver. Yo creo que una pareja no es de un sólo lado y lo más interesante, que es una cosa que sí me gustaría decir, y que quiero, o sea, nosotros no hemos sido una pareja, nosotros hemos sido como cinco, seis o siete parejas porque hemos tenido crisis tremendas, las mismas crisis que yo tuve con todas las parejas anteriores que exploté y me fui y de pronto Aurora ha tenido la extrañísima, curiosa virtud, de que yo me voy, pero de alguna manera regreso y ella me insulta, pero, ven.

Amaury. Pero te recibe.

Vicente. Porque esa es la pareja, las parejas tienen crisis y a veces esas crisis revientan una pareja. Si son lo suficientemente, no sé qué, cuál es el adjetivo, pero sobre todo si se gustan, más que si se quieren, que si se aman o no… si se gustan, porque la piel es la que define al final, si se gustan, yo creo que hay que empezar de nuevo eso. Sobre las ruinas de aquella pareja, otra nueva.

Amaury. ¿Cuántos hijos tienes, Vicente?

Vicente. Yo tengo tres hijos. Víctor…

Amaury. ¿Víctor también es músico, no?

Vicente. Víctor sí. Dicen los guitarristas de rock, que es un buen guitarrista de rock, Víctor Feliú. Cristian Soria, que no lleva mi apellido, pero eso es muy complicado y Aurorita, que canta, más que todo, pero es actriz, se graduó de actriz.

Amaury. ¿Todavía no tienes nietos, no?

Vicente. Tengo una nieta.

Amaury. ¿De Víctor, no?

Vicente. Sí, que va a ser bailarina.

Amaury. ¿Cómo se llama esa?

Vicente. Esa se llama Laura.

Amaury. Bueno, bueno… ¡No tenemos otra Aurora, o Vicenta!

Vicente. No, no. Laura.

Amaury. ¿A quién tú le hiciste “Créeme”? Porque la gente tiene una idea, pero a alguien tú le estás diciendo “créeme” y, no creo que sea específicamente al público…

Vicente. No, no chico, no sé…

Amaury. Tú no eres tan populista para hacer una canción…

Vicente. Yo estaba con una muchacha en aquellos meses de abril, con varias muchachas en realidad, de abril del 75 y supongo que en la madrugada por la tonalidad original en que la hice salió “Créeme” de arriba abajo. La primera persona que la oyó fuiste tú, ¿te acuerdas?.

Amaury. Sí, bueno, yo sé, por eso te hice la pregunta.

Vicente. En un acto en el que estaba Carlos Rafael y no sé quién más. Estábamos todos; Sara, Pablo, Noel, tú, yo. Yo te dije: ¡coño, Amaury, oye esto! Tú me dijiste: ¡tienes que cantarla ahora mismo! ¡Bueno, no me la sé! ¡Tienes que cantarla ahora mismo y ya, y pa´siempre! y yo dije ¡ño!, no me la sabía, estaba con la letra ahí…, era en La mayor, imagínate tú, ahora en Do me queda comodísima, por tanto supongo que la hice de madrugada para no despertar al barrio entero, a los vecinos. Acuérdate que yo vivía en la azotea de Neptuno.

Amaury. Es una canción que la gente te identifica y siempre hay un descreído por ahí que dice: ¿Por qué Vicente dice: “créeme que quiero ser machete en plana zafra”? Y les digo, es que ustedes no conocen a Vicente,  Vicente sería incapaz de mentir ni en una sola oración. Si él quería…, si en la canción él puso: “créeme que quiero ser machete en plena zafra…”

Vicente. …Ya había sido machete en plena zafra…Desde el 62.

Amaury. Hay una pregunta que no puedo obviar y que quizás es una pregunta que te entristezca, y me entristece a mí hacértela. Yo quiero hablar de Noel, que tú me hables de Noel.

Vicente. Mira, Noel yo lo conocí en marzo del 68, en aquel concierto de los tres trovadores, que se amplió a seis, al cabo de un rato en la Casa de las Américas. Ahí yo vi por primera vez a Martín, a Eduardo y a Noel. A Silvio lo conocía y a Pablo de lejos. Al otro día voy a casa de Argelia, a casa de Silvio, en Gervasio, y abre la puerta Noel. ¡Coño, Vicente pasa!, ya, amigos para siempre, para toda la vida. A partir de ahí, pues nada, hermanos, qué te voy a decir.

Siempre me acuerdo que Noel era muy crítico, en el mejor sentido de la palabra y en el peor también, pero en esto que te voy a decir, era el mejor. Decía: en esta canción, te me estás pareciendo a Fulano, este verso no es tuyo, dale vuelta, o sea, era un taller lo que hacía conmigo sin yo preguntárselo, pero era lo que hacíamos habitualmente. Nos cantábamos todo lo que teníamos.

Noel vivía muy cerca de donde yo vivía, el cuartico aquel de la calle San Nicolás no tenía agua, era cuando el agua viniera, que era no sé cuándo. Cuando el Niño o la Niña, qué sé yo, cuando hubiera agua, entonces él cargaba con la ropa en una mochila y con los platos sucios en la otra y a mi casa a fregar y a lavar, con Esther. Esther era casi la mamá de Noel, era más mamá de Noel que mía y teníamos un vínculo muy grande.

Amaury. ¿Qué significó su muerte para ti, para ti personalmente?

Vicente. Chico, no ha significado nada porque Noel no está muerto. Qué te voy a decir, yo no extraño a Noel, yo descargo con Noel. Estuvimos años sin hablarnos porque Noel era una cosa increíble. Siempre he dicho que Noel se avergonzaba de su ternura. Uno de los tipos más tiernos que yo he conocido en toda mi vida y después de mucho tiempo que no nos hablábamos, me acuerdo que estábamos en casa de Silvio, en un cumpleaños de Silvio, y entonces esa noche Noel canta una canción que a mí me hubiera gustado haber vivido, haber compuesto, haber sido Noel Nicola -no es que la hubiera compuesto yo- haber sido él, que es “Laura, milonga y lejanía”… Entonces cuando terminó de cantar la canción, le partí pa arriba, me le senté en las piernas, le quité la guitarra y le di un beso en la boca. Y le dije: ¡Noel, basta ya, basta ya!

Entonces ya, se acabó el cuento, todo el mundo se murió de la risa, Liudmila dijo, “al fin”; Aurora dijo, “al fin”, y ya, se acabó el cuento. Y nada es así… Cuando Bolivia, por ejemplo, cuando regresamos de Bolivia, de aquella historia que hicimos, estaba todo el mundo en el aeropuerto, fueron a recibir a los mártires de Bolivia, aquella historia que se dio tan sencilla, tan cómica. Y entonces el único que no estaba era Noel. ¿Por qué no estaba Noel? Porque estaba con mis tías, con mis viejas en Neptuno. Dijo: “No, no, yo espero aquí, no vaya a ser que a las viejas le de una terepe y entonces yo estoy aquí”. Después de toda la entrevista, la rueda de prensa en Casa de las Américas, que dimos ahí, todo lo que pasó, que llegamos como cuatro horas después a la casa, cuando subí, Noel me dijo: “¿Y qué, Bárbaro? Aquí están tus viejas, voy echando”. ¿Te das cuenta?, el detalle, el detalle, porque Noel era de detalles.

Amaury. ¿Cómo persona, cuál es tu mayor éxito, no como artista, como persona, tú mayor éxito y tú mayor fracaso?

Vicente. Mira, yo no tengo idea, no sé.

Amaury. Te arrepientes de no haber hecho algo.

Vicente. No, mira, yo no me arrepiento de nada. Lo que hice bien, bárbaro. Lo que hice mal, lo hice. Lo bueno, creo que de las cosas que uno ha hecho mal, ¿cómo es que decía Chaplin? Me encantan mis errores. No quisiera renunciar a la dulce posibilidad de equivocarme, o algo así.

Creo que lo que ha hecho mal uno, tiene que revisar para no volverlo a hacer, para no meter la pata en el mismo lado. Pero, pero nada, yo no sé, éxito, yo creo que sí, que he tenido éxito. Pero lo que sí he tratado de estar en todos los lugares donde he debido estar, y he estado en unos cuantos. También he estado en algunos donde no debía estar nunca, pero bueno, pasa, suele ocurrir.

Amaury. Entonces yo me voy a tomar la libertad de decirte cuál es tu mayor éxito y, eso es complicado: ser una buena persona. Tú eres una buena persona, un hombre decente y un hombre bueno, un buen amigo. Y yo creo que ese es un éxito del que uno puede vanagloriarse, incluso presumir de eso. Bueno, aquí al ladito mío, hay un animalito que tú hace rato que lo estás mirando, en este programa no se canta, ya sabes que no…

Vicente. Esto es una emboscada.

Amaury. …Que no se canta.

Vicente. Pero como tú me vas a hacer cantar, esto es una maravilla que me regaló…

Amaury. Eso es una belleza.

Vicente. Esto es una belleza, una petaquita bellísima que me regaló Elisa Berta, que es una artista tremenda, de Granada, cuyo esposo se llama Juan Trova.

Amaury. Vicente se sirve agua en esa cosita, no vayan a pensar que está tomando alcohol en televisión ni mucho menos…, eso es agua…

Vicente. Agua que te quema y no te quita la sed, como decía Juan Formell.

Amaury. Es agua de 90 grados…

Vicente. …95, es vodka

Amaury. Vamos a cantar y así es una manera como medio original de terminar un programa ¿por qué no? no terminamos nunca un programa así. Bueno, ¿qué cantamos?

Vicente. Vamos pa atrás, la que nos parió a todos.

Amaury. Vieja Trova.

Vicente. El que nos parió a todos, (Sindo Garay). Es la introducción…,”Perla Marina”…

Perla marina,

que en hondos mares

vive escondida

entre corales.

Celaje tierno

de allá de Oriente

tierna violeta,

del mes de abril.

Tú eres el ángel

con quien yo sueño

extraño idilio

de los poetas.

Alma sublime

para las almas

que te comprenden

fiel como yo.

Amaury. Muchas gracias, Vicente, te quiero mucho.