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Luces y retos de una organización de la biotecnología estatal cubana responsabilizada con cerca del 50 % de las líneas investigativas del país.

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

BioCubaFarma y la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV) acaban de firmar un convenio para la creación del Centro Conjunto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología, como parte de la interacción que debe existir entre los centros de la educación superior en la búsqueda de soluciones dirigidas al bien común.

Los intereses abrazan, de primer momento, a la biomedicina y la producción agropecuaria debido a que la organización cubana incluye el vínculo con las principales instituciones hacedoras de la ciencia en el país y resultan fieles acompañantes en este camino de sueños y realidades, en medio de las más agudas coyunturas que tratan de nublar los planes.

Aun así la respuesta colectiva es la de avanzar, y por ello su presidente, el Dr. Eduardo Martínez Díaz, se refiere a los más de 400 proyectos existentes en diferentes esferas de BioCubaFarma como el de la producción de 757 renglones en total, entre ellos medicamentos y vacunas.

«En fármacos fabricamos, prácticamente, el 60 % del cuadro básico concebido por el Ministerio de Salud Pública, aunque tenemos una situación compleja derivada de las materias primas, pero existe la capacidad de elaborarlos», subrayó.

En cada laboratorio y dependencia de la entidad apenas se conoce el descanso, hay que activar, una y otra vez, las neuronas ante nuevos empeños y problemáticas cruciales, ponerlas al compás de la actualidad, pero su capital humano da vida a una industria estratégica con avales demostrados en su posicionamiento internacional.

«Dentro de nuestros proyectos figuran la elaboración de fármacos que hoy se importan, y para el 2030 tenemos el propósito de fabricar el 80 % de los medicamentos establecidos en el cuadro básico que llevarán su registro y la posterior introducción en las plantas procesadoras una vez aprobados; sin embargo, hay empeños de innovación y otros encaminados a asimilar tecnologías que sustituyan importaciones y consoliden la soberanía tecnológica».

Un amplio espectro circunda a este universo. Tecnologías para la obtención de anticuerpos monoclonales, proteínas, bacterias y levaduras, sin descartar el logro de la síntesis química de antígenos con fines vacunales, y de plantas utilizadas como biorreactores en la producción de alimentos o el uso medicinal e industrial, por citar algunas.

En este campo de la biotecnología el presidente de BioCubaFarma muestra su satisfacción al referirse a las novedades encaminadas al tratamiento del cáncer y de enfermedades neurodegenerativas.

«Existe un producto nuevo —dijo— que ya tiene resultados y del que no hemos hablado lo suficiente y está dirigido a la degeneración macular o afección ocular ocasionada por el paso de los años que puede nublar la visión central. También existen investigaciones con la medicina natural a partir de principios activos de plantas medicinales a fin de ser convertidas en medicamentos».

Si algo sobresale en el contexto actual es que el sector biofarmacéutico cubano presentó su estrategia de innovación como experiencia de avanzada en el país, una vía que permite a las empresas su crecimiento, desarrollo y ascender a un peldaño superior en la competitividad.

MÁS ALLA DE LA MEDICINA

En tres décadas de constituida BioCubaFarma tiene diversos objetivos en el campo agropecuario, en la bioinformática, la nanotecnología y la neuroinformatica con investigaciones que conforman un abanico muy amplio de temáticas.

— ¿En torno a este convenio con la UCLV?

— Pretendemos convertirlo en un nuevo modelo de relaciones entre la universidad y la empresa. Perseguimos proyectos a ciclo cerrado que lleguen a introducir tecnologías y productos de los cuales puedan desprenderse empresas o pequeñas empresas que, a partir de esas tecnologías, produzcan los bienes que se decidan o que transfieran, a manera de incubadoras, aquellas destinadas a la Agricultura o a las entidades farmacéuticas de BioCubaFarma.

No existe esfera de la vida que escape de este gran «laboratorio» de creatividad cotidiana, de aquí que la introducción de fuentes tecnológicas dentro de la llamada cuarta revolución industrial figure en su cartera.

Léase la utilidad de la inteligencia artificial, los macrodatos, la robótica, las nanotecnologías y la manufactura aditiva o impresión 3D a partir de programas y proyectos existentes en las universidades, instituciones y empresas, a pesar de que muchos se encuentran en pasos iniciales.

Si se habla de retos uno de ellos guarda relación con la necesidad de incentivar la efectividad de los resultados en la agricultura, aunque aparecen indicios en la implementación de cultivos de organismos genéticamente modificados con el empleo de la ingeniería genética que incide en un control más riguroso antes de salir a los procesos productivos e introduce genes dotados de mayor resistencia a las plagas y tributan más rendimiento en las cosechas.

Hace pocas semanas el Gobierno de la provincia confirió el Escudo de Armas, máximo galardón que se entrega a ese nivel, al Centro de Inmunología Molecular (CIM), el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el Instituto Finlay de Vacunas (IFV) y al Grupo Empresarial de Industrias Biotecnológica y Farmacéutica (BioCubaFarma), entre otras distinciones dirigidas a científicos de primera línea que hicieron realidad las vacunas cubanas para contrarrestar los efectos de la Covid-19 de manera rápida y eficaz. Para ellos, el respeto de Cuba y del mundo y como bien señalara el Dr. Eduardo Martínez Díaz en uno de sus post: «hoy son orgullo de una isla abdalizada, Soberana y Mambisa».

Cooperación de muchos, trabajo entre todos del que no escapa BioCubaFarma con el corazón puesto de frente a la vida.

EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS

Funcionarios de BioCubaFarma comparecieron hace unos días en el programa Mesa Redonda a fin de aclarar la situación de los medicamentos caracterizada por la falta de materias primas y la inestabilidad en los suministros.

El déficit de uno o de varios componentes, incluso en el mundo, limita la fabricación de un grupo de fármacos. Ello ha establecido prioridades dentro de las máximas establecidas y se refuerza los destinados a hemodiálisis porque de ello depende la vida del paciente, así como a los sueros, la dextrosa, el cloruro de sodio, los 63 controlados por tarjetón dirigidos al tratamiento de enfermedades crónicas que para elaborarlos se necesitan 43 millones de dólares al año, a razón de 10 a 12 millones por trimestre.

Quedo claro en el espacio televisivo que existen 12 de estos renglones de mayor consumo (cinco antihipertensivos, dos diuréticos, un anticoagulante, la metformina para la diabetes, dinitrato de isosorbida para la insuficiencia cardíaca y dos aerosoles destinados al asma: salbutamol y fluticasona, en tanto casi seis millones de cubanos presentan sus inscripciones para estos medicamentos.

Las afectaciones recaen también en los antiparasitarios, los sicofármacos y los antialérgicos, y en el caso de los anticonceptivos orales se espera que comience su producción en el próximo octubre, pues, según se dijo, resultó impostergable la parada de la planta para el proceso inversionista.

De igual modo la amoxicilina aparecerá en el referido mes con un marco de cobertura de unos tres meses, a la vez que priorizan los analgésicos y antipiréticos con la garantía de dipirona de 600 mg con destino a hospitales hasta diciembre, y la de 500 mg, actualmente en fase productiva.

Respecto a los citostáticos no deben tener contratiempos en los próximos meses porque ya se cuenta con las materias primas para su producción con garantía hasta fin de año, excepto el folinato de calcio. 

MEMORÁNDUM

— BioCubaFarma tiende sus miradas a la producción de medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología dirigido al mejoramiento de la salud humana, la generación de bienes y opciones exportables y la producción de alimentos con tecnologías de avanzada.

— No aleja sus incentivos de la producción agropecuaria y a partir de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación (I+D+i) centra sus proyectos biofarmacéuticos en las principales problemáticas de la salud que inciden en la Oncología, la Neurología y la Inmunología, sin apartarse de la Gastroenterología, la Cardiología, la Oftalmología y los procesos sépticos o infecciosos, entre otras.

— La empresa dispone de 802 registros sanitarios en el exterior y exporta sus productos a 48 países.

CONTRASTES

Un nuevo medicamento que alberga muchas esperanzas para el tratamiento del Alzheimer leve y moderado junto a otros tipos de demencia se encuentra en fase de estudio clínico y reporta, hasta el momento, favorables resultados.

Se trata del Neuro Epo logrado por el Centro de Inmunología Molecular (CIM), en alianza con otras instituciones de BioCubaFarma, y se avanza en los diferentes pasos productivos que permitan tenerlo al alcance de los necesitados.

Sepa que en el mundo existen muy pocos fármacos dirigidos a atenuar los efectos de la enfermedad. Apenas seis con un alto costo que supera, para cada paciente, los 80 000 dólares en solo un año.

Un contraste evidente entre dos mundos.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

PIE DE FOTOS

1.- Representantes de varios institutos, empresas y personalidades de la ciencia durante el intercambio en la UCLV para precisar detalles de proyectos dirigidos a la biomedicina y al sector agropecuario.

2.- Luego de la firma del convenio para la creación del Centro Conjunto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología por parte de los Dres. Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, y Osana Molerio Pérez, rectora de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. Una idea que se trabaja desde hace algo más de dos años y que la pandemia detuvo, pero ya en el pasado julio se incentivó con vistas a su consolidación.

3.- La Dra. Zenaida Rodríguez Negrín, al frente del Centro de Bioactivos Químicos (CBQ), expuso las amplias potencialidades del colectivo para nutrir la cartera principal del convenio en la línea de los medicamentos.

4.- De igual modo no se pueden restar los aportes del Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP) en materia de producción de semillas y de otros renglones. La Dra. Marisol Freire Seijo, subdirectora del complejo, puntualizó las disponibilidades.  

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