20180927013229-foto-1.jpg

Por Ricardo R. González

Aquella niña que le imploraba a su madre una guitarrita de madera como juguete anhelado creció. Tampoco es ya la principiante presentada en el programa Todo el mundo canta y quien cautivó desde su primera aparición. Ha pasado el tiempo dentro de un compás indetenible… Lo cierto es que Liuba María Hevia se ha impuesto, a base de talento y esfuerzos, para inscribirse entre las voces primordiales que engalanan la música y la cultura cubanas.

De nuevo enamora a Santa Clara arropada con motivaciones especiales. Una celebración en grande, el viernes en el teatro La Caridad, para dar continuidad a sus 35 años de quehacer artístico compartido con la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, la Cantoría Infantil y el Coro Provincial. Algo que lleva varios ensayos, mas se asume como reto seductor en lo que la propia intérprete denomina: «un verdadero privilegio que forma parte de un sueño cumplido».

El concierto abarca todos los géneros por los que la cantautora ha incursionado. Desde el tango, la música campesina e infantil, el folklore latinoamericano hasta la habanera.

Trae, también, el tributo a otra de las imprescindibles: a nuestra Teresita Fernández, con la presentación, este jueves, del documental dedicado a su obra, básicamente para adultos, en la pantalla grande del cine teatro Camilo Cienfuegos, en la propia ciudad que acogió la niñez y juventud de la trovadora y a la vez alimentó a Vinagrito, el gato más famoso que conserva el pentagrama.

No se concibe a Liuba sin acercarse a la infancia. Apenas llegó a la urbe anduvo por el hospital pediátrico José Luis Miranda para regalar amor y esperanzas. Y entre profesionales, padres, familiares y los propios infantes hicieron esa ronda gigante de niños «que juegan el mundo a mirar»; en tanto, aguarda para su presentación dedicada a los infantes, en la mañana sabatina, acogida por el Complejo Vista Hermosa del Cabaret Cubanacán.

Ella es siempre un abanico de sorpresas, y entre tantos temas hablamos de Vidas Paralelas, la más reciente producción discográfica devenida detonante principal para conferirle el Premio Especial Cubadisco 2018, aunque «No soy muy partidaria de los premios. No creo en eso. La música, el arte y el sentimiento no se pueden medir», precisa.

El fonograma constituye una especie de resumen de su existencia y el que más trabajo le ha costado. Diríamos que resultó una descarga de adrenalina desmedida.

«Entraba al estudio a innovar como detalle que no suelo hacer, a cambiar muchos acordes una vez grabados porque esas crónicas desnudan bastantes aristas de mi vida y quedan recogidas en cuatro discos integrados por 68 canciones».

— ¿Una complicidad entre asombros y misterios compartidos?

— Una especie de deuda con la trova cubana, con mis amigos y nos apoyarnos en dúos. Compartí en el disco no solo una canción mía, sino que canté un tema de la propia autoría de colegas que admiro, de esos que escucho en mi casa y forman parte de mi banda sonora personal y familiar.

«Con Silvio Rodríguez hice Segunda cita y Puertas. Pablo Milanés aparece con Si me falta tu sonrisa y Ya se va aquella edad, con Raúl Torres (Se fue y Canción breve), Polito Ibañez (Se busca y Me muero de ganas), y con David Torrens (Llegó a mí y Los sueños), por citar algunos.

—Sin embargo, al revisar la lista de participantes observamos que existe un equilibrio entre intérpretes muy conocidos y otros que no lo son tanto.

— Hay cantantes fabulosos que invité porque son defensores de la canción y con ellos abordo uno o dos temas. Está la maravillosa Gema Corredera con quien grabé Algo y Tan solo un bolero, pieza que está incluida en el CD Ilumíname en vivo, pero figura también Ivette Cepeda con la magistral entrega de La Habana en febreroAgosto bajo la piel, mientras Maridalia Hernández hace roles en Ausencia y Pasaba un ángel. Danny Rivera, por su parte, realiza otra versión de Ausencia y se crece en Si me falta tu sonrisa.  Beatriz Márquez interpreta Mi Vieja Habana, y Luna Manzanares recrea Ilumíname.

«Aparecen, además, los españoles Luis Pastor y Javier Ruibal, los dominicanos Pavel Núñez y José Antonio Rodríguez, la argentina Georgina Hassán, María Tejada, de Ecuador, María Marta (Brasil), y la venezolana Amaranta, entre otros».

— Incluyes a Mariadalia Hernández, la formidable exvocalista de Juan Luis Guerra y 4.40 ¿Cómo llega a esta producción?

— Nos conocimos en un evento en República Dominicana vinculado a la trova en el Caribe, y le comenté la idea de poder grabar con ella. No hubo ningún obstáculo y ahí está el resultado.

— Retomo los pormenores del tema Tristeza que interpretas junto a Ana Belén en tu disco Puertas. Ahora se incluye de nuevo. ¿Cómo fue el vínculo con la intérprete española?

— Ana es la voz femenina que más se ha escuchado en mi casa, fue mi ídolo en la juventud. Cuando recibí su grabación resultó fabuloso. Ella le puso voz en España.

«Quedé maravillada con el resultado. Fue un regalo para mi madre a quien dediqué el disco Puertas. Ella lo escuchó aun cuando yo no le había puesto voz. El timbre de Ana es incomparable. Aceptó grabar el tema y me envió varias preguntas. No conocía lo que era la yagruma mencionada en el texto, y no vaciló en dar el sí».   

— Estos últimos tiempos han sido de duro bregar en la discografía de Liuba María Hevia…

— Es un período, como lo definió Sara (González) en una de sus canciones, Con apuros y paciencia. El rescate y la perseverancia en la música infantil han sido constantes en mi trabajo. Primero salió el dedicado a la música de Teresita Fernández, después el homenaje a la argentina María Elena Walsh, y está en preparación el del mexicano Francisco Gabilondo Soler porque siempre digo que son los tres grandes en Latinoamérica que han escrito canciones para la infancia.

«Otro fonograma ya grabado y que no ha visto la luz es Hay quien precisa —Premio Especial de Cubadisco 2016— compartido con la excelente interprete venezolana Cecilia Todd. Con ella hicimos una gira nacional, acompañadas por el maestro José Maria Vitier, que resultó el colofón para echar a volar nuestros sueños y realizar el proyecto.

— Entre disco y disco surgen nuevos proyectos. ¿Es cierto que preparas uno con músicos, predominantemente, salseros?

— Son canciones de mi autoría que saldrán bajo el sello Unicornio con el título de Pasaba un ángel. Estaré solo como productora, y son colegas muy queridos que realizan versiones de mis canciones.

Puedo citar a Wil Campa, Mayito Rivera, Pancho Amat y su grupo, David Álvarez y Juego de Manos, por mencionar algunos.

—Pero habrá una gran sorpresa…

— Siempre admiré y admiro los aportes extraordinarios y el legado que nos dejó Juan Formell. Iba a su casa, conversaba con él y con Mirtha (Medina), y voy a tener el gran placer de que Samuelito y Los Van Van graben mi tema De monte y ciudad. Será el único dueto mío que aparezca en el fonograma. Eso me dio una felicidad incalculable porque es mi tributo al maestro Formell.

— Apartándonos ya de los discos, si bien te has ganado el corazón de los adultos hay un público especial que te adora y sigue tus canciones…

— Esos «locos bajitos» de los que habló Serrat. Yo me preparo con el mismo rigor a fin de enfrentar los conciertos para adultos que los dedicados a los niños. Ellos son los más sinceros, quienes te dicen sin hipocresías lo que les gusta y lo que no. Es la etapa más linda de la vida y hay que llenarlos de esperanzas.

«Me indignan aquellos que piensan que a la niñez le dedicas cuatro canciones y ya. Crasso error, se dan cuenta de todo y abrazo, como profunda martiana que soy, la máxima de nuestro Apóstol cuando dijo: «Los niños son los que saben querer».

«Para ellos todo mi empeño en los vídeos infantiles que tienen que salir con óptima factura, y siempre que voy a provincias o viajo al extranjero incluyo a los hospitales pediátricos, y sobre todo aquellas salas que acogen a criaturas con enfermedades de difícil pronóstico. Incluso me preguntan si yo no lloro o si me da lástima.

«A lo mejor después suelte alguna lágrima porque soy sensible, pero delante de ellos no puedo hacerlo porque tengo que irradiarles mucho aliento, porque llevo la fe inmensa de que van a curar, y un día se sumarán a mi ronda, y mi canto es el regalo para darles fuerzas, para compartir las alegrías de este mundo.

— ¿Cuál es tu mayor temor?

— Me aterra que un día se acabe el amor y las ganas de trabajar. Siento recelo porque en cualquier momento deje de ser útil, o por aferrarme a un escenario cuando las facultades estén vencidas. Espero que si algún día llega esta situación mis amigos me lo hagan saber pues el arte es el cómplice de mi vida, y entrego a los demás lo que sé hacer».

Mientras tanto Liuba, síguenos regalando tu Señor Arco Iris, que prosiga Ilumíname con esa luz que llene nuestros días, y que nunca falte tu sonrisa para seguir disfrutando del encanto de una mujer que vive la libertad de sus canciones y la comparte con su público.

OPINIONES AUTORIZADAS

Maestro Enrique Pérez Mesa, director de la Orquesta Sinfónica Nacional: «Liuba es una cantante muy auténtica y con una afinación extraordinaria, mientras la provincia tiene una Orquesta Sinfónica de excelencia con músicos respetables».

Irina Toledo Rocha, directora de la Orquesta Sinfónica de Villa Clara: « El concierto tiene mucha música para tocar con innumerables matices, lo que permite un trabajo excepcional».

También puede ver este material en:

http://ricardosoy.wordpress.com

https://twitter.com/riciber91