Celeini y su mamá Leyni, una de las menores que más ha necesitado los servicios integrales del Hospital desde su nacimiento.

El hospital pediátrico universitario docente José Luis Miranda celebró su aniversario 58 en medio de una era compleja que lleva a realizar proezas por el bienestar de la esperanza del mundo.

Por Ricardo R. González

Fotos: cortesía Hospital Pediátrico

Desde hace cuatro años Celeini Avilés Rodríguez asiste a una Sala que acoge su tierna anatomía en tres frecuencias semanales. Allí permanece durante cuatro horas hasta que finalice cada sesión que purifica su sangre de todo lo que pueda atentar contra el buen funcionamiento del organismo.

Todo ocurre en el servicio de Nefrología del hospital universitario docente José Luis Miranda, radicado en Santa Clara, como institución que le resulta familiar porque desde antes de llegar a este mundo las pruebas genéticas determinaron unos riñones muy dilatados que fueron seguidos hasta el parto.

Ya Celeini tiene 11 años, cuatro de los cuales los ha vivido entre hemodiálisis, sin dejar de resultar una niña alegre y con múltiples sueños por cumplir.

Mas, la historia de la menor convierte a su mamá, Leyni Rodríguez Varela, en una doctora empírica que alude a la terminología científica y conoce palmo a palmo cada uno de los procederes realizados. Cuenta que al mes de nacida la pequeña debutó con una infección urinaria que indujo al primer ingreso.

«A partir de entonces resultaron muy frecuentes, y a través de exámenes específicos se diagnosticó un reflujo vesicoureteral grado V (retroceso de la orina desde la vejiga hacia los riñones), cuyos órganos se fueron deteriorando debido a las innumerables infecciones ocasionadas por gérmenes diferentes», ratifica la madre.

Con apenas cuatro meses de nacida Celeini entró por primera vez a un salón de operaciones… Una apertura en la vejiga para poder orinar que se mantuvo por dos años. Los procesos infecciosos fueron controlados, pero al cerrar la herida retornaron, aunque en menor escala.

El expediente incluye otras maniobras operatorias, entre ellas tres reimplantaciones infructuosas de uréteres, además de permanecer un año con sondas permanentes.

Después programaron una ampliación de vejiga, realizada entre expertos de Villa Clara y La Habana, que contó con la participación del Dr. José Uróz Tristán, cirujano pediátrico del Servicio Canario de la Salud e integrante de una Organización no gubernamental que presta servicio en múltiples latitudes del mundo.

Con la intervención desparecieron las sepsis urinarias; sin embargo, el marcado desgaste renal conllevó a la praxis de diálisis peritoneal.

«Pasé un curso en La Habana para hacérselas en la casa. Así estuvo año y medio hasta que perdió el peritoneo y entró, definitivamente, en hemodiálisis. Ahora mi hija aguarda por un trasplante», confirma su progenitora.

CAUSAS, AZARES Y TALENTO

No escapa el servicio de Nefrología infantil de los contratiempos y limitantes actuales. Tampoco existen brazos cruzados, y a veces hay que recurrir a la «magia» para consolidar el principal objetivo.

Bien lo sabe la Dra. Elsa Brito Machado con sus años de experiencia dentro de un servicio de alcance territorial.

«Hasta el momento —subraya— cinco niños reciben tratamiento depurador en la unidad villaclareña. Quien más tiempo lleva es Adrián Pérez. Ya tiene 17 años, y comenzó desde los nueve años».

En su criterio las malformaciones constituyen las principales causas de remisión a los procederes. Estas pueden acompañar desde la etapa embrionaria, en tanto otros casos debutan en la adolescencia motivados por diversas glomerulopatías en estado terminal y no así por la incidencia de hipertensión arterial y diabetes como ocurre en los adultos.

Confiesa que desde niña quería ser médico. No hubo otras pretensiones, y un día las alcanzó. Desde entonces abraza un camino de constante superación no exento de situaciones complejas.

«En el servicio trabajamos ocho especialistas. Entre todos logramos darle solución a los reportes más graves y para beneplácito colectivo contamos con el mejor regalo de la vida que recae en la satisfacción de padres y familiares ante pacientes con características diferentes».

Parte del equipo de la Sala de Nefrología que logra, entre todos, darle solución aún a los reportes más complejos.

Entre las vivencias de la Dra. María del Carmen Saura Hernández, jefa de la unidad, existen dos que marcaron su vida. Las vivió fuera de Cuba, y ello le confirmó el criterio de que el médico que separa el valor humano del ejercicio jamás será buen profesional.

Aspiraba a la Cardióloga y su esposo, el Dr. Guillermo González Ojeda, se inclinaba por la Nefrología, pero la práctica invirtió los caminos.

«Eso sí, desde el principio aposté por la Pediatría. Estaba bien definida. Los niños nos dicen «mami», y eso marca mi vida. Desde el punto de vista profesional se ha logrado hemodializar a menores con apenas siete kilogramos de peso, y son logros que satisfacen, aunque ha sido muy difícil superar el impacto de los pocos decesos ocurridos», indica Saura Hernández.

— Algunos opinan que el facultativo al vivir entre tantas complejidades llega a verlas como algo normal…

— ¿Quién dice eso? Llevo nueve años dirigiendo un equipo de excelentes colegas. Vivir entre gravedades no deshumaniza, Eso remueve el alma. Un paciente así te quita el sueño y el apetito. Créanlo. Dejas de atender a tu familia para consagrarte al caso. Recuerdo aquella experiencia en que la mamá de Alejandra le donó uno de sus riñones a su hija y casi no íbamos a la casa. Todos imploramos que saliera bien y lo logramos.

— ¿Hasta qué punto los padres y familiares aportan al colectivo?

— Diría que resultan esenciales en medio de tantas limitantes estructurales y materiales, mas brotan sentimientos y junto a médicos, personal de enfermería, pantristas, auxiliares de limpieza, somos uno. Hacer la vida laboral dentro de un espacio cerrado no impide la interrelación con el resto de los servicios de nuestro Hospital, e incluso con la extraordinaria ayuda de otras instituciones como el Cardiocentro de Villa Clara ante casos bien difíciles, así como del Grupo Nacional de Nefrología pediátrica. Cada eslabón forma parte de una extraordinaria cadena que no excluye a la familia.

Adrián Pérez es el caso de mayor permanencia entre los infantes sometidos a hemodiálisis. Comenzó a los nueve años y ya tiene 17.

La vida demuestra los extraordinarios costos de este servicio en el mundo. La Dra. María del Carmen Saura ha compartido los procederes en el llamado Primer Mundo y también en aquellos que transcurren en extrema pobreza.

« !Que contraste! En unos, precios desorbitantes; en otros, las técnicas depuradoras no están al alcance de la mayoría y la exclusión conduce a la muerte. Ante dichas realidades pensaba en Cuba que no escatima recursos y el sistema lo garantiza todo.

— ¿La prueba más difícil?

— Cuando no queda otra alternativa y debes recurrir a métodos muy cruentos. Tienes que ajustar el equilibrio emocional porque eres médico y ser humano. Incluso hemos tenido esta disyuntiva con hijos de colegas, pero no hay otro camino porque se impone salvar.

Realidades como la de Celeini y la entrega del equipo profesional demuestran el amor al prójimo. Una niña muy inteligente que domina su enfermedad y los medicamentos correspondientes. Se deprime por momentos, pero la atención de los sicólogos y su propio dinamismo la hacen salir de esos estados.

El maestro ambulatorio toca a las puertas de su casa a fin de que no pierda el encanto del conocimiento, y si bien admite la lectura de textos apropiados a su edad prefiere las historietas y aquellos libros de recetas de cocina para, incluso, ofrecerle sugerencias a su mamá como matices de la vida que alumbran las alboradas por la infancia.

MEMORÁNDUM

— En sus primeros tiempos el Hospital Pediátrico contaba con 109 obreros; de los cuales, 12 eran médicos con algo más de 10 enfermeras, y nueve técnicos.

— Comenzó con solo 109 camas distribuidas en dos salas, igual número de consultas externas, otro tanto de salones de operaciones y un equipo de rayos X. Hoy cuenta con 273 camas y 11 servicios quirúrgicos y 13 pediátricos. Algunos de ellos de carácter territorial y con marcado prestigio. Entre los más significativos aparecen: oncohematología, nefrología y hemodiálisis, terapia intensiva, cirugía neonatal, fibrosis quística, Sistema Ultramicroanalítico (SUMA), neurocirugía, enfermedad celiaca, afecciones reumatológicas en edad pediátrica, cirugía neonatal, y endocrinología.

— No menos importante la Clínica del Adolescente, el Centro de Neurodesarrollo, la cirugía endoscópica de mínimo acceso, y los servicios especializados de neurofisiología. Figura también el proyecto cultural Para una sonrisa que ya suma dos décadas.

CONTRASTES

Dr. Yandry Alfonso Chang.

Afirma el Dr. Yandry Alfonso Chang, vicedirector de Asistencia Médica de la institución, que logran una tasa general de supervivencia de 95, 65, y también son loables los resultados en aquellos casos necesitados de instrumental acoplado que facilite las funciones respiratorias.

«Este indicador acompaña, también, a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y la destinada a los diversos tratamientos oncohematológicos con alza en las referidas afecciones, sobre todo en las leucemias».

Pero que el centro experimente récord de asistencia a Cuerpo de Guardia, desde enero hasta el cierre de mayo, no constituye un logro.

Baste decir que se han visto 5 470 niños más que en la referida etapa del año precedente, y solamente en mayo sus profesionales asistieron a 7 500 pacientes para un incremento de 610 casos. El promedio de atención diaria es de 250 «pacientes», y se ha comprobado que el 92 %   se alejan de los parámetros establecidos por la urgencia médica.

Esto indica que fallan eslabones en la atención primaria de Salud debido a que gran parte de las causas pueden recibir atención en policlínicos y consultorios médicos.

Algo que siempre ha señalado el Ministro de Salud, Dr. Roberto Morales Ojeda, y que lo remarcó en su reciente visita a Villa Clara pues más del 70 % de las incidencias deben solucionarse en el nivel primario del sistema.

Vale un análisis y reordenamiento a fin de evitar congestiones innecesarias que afecten la calidad del servicio.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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