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Para colorear la esperanza

Para colorear la esperanza

Uno de los servicios de primer orden en la maternidad santaclareña y también de la provincia resulta su Sala de Neonatología que contribuyó al logro de una tasa de mortalidad hospitalaria de 1,8 por cada 1000 nacidos vivos considerada de excelencia ante unos 6000 partos.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

El sonido de los monitores es ya habitual en el servicio de Neonatología del hospital ginecobstétrico universitario Mariana Grajales. Médicos y personal de enfermería recorren los pasillos con sus clásicos atuendos verdes mientras hacen apuntes, chequean signos vitales, y establecen comparaciones que marcan el dictamen evolutivo del infante en una sección donde se desconoce el descanso.

Las historias resultan incontables en este universo santaclareño en el que se ignora si el sol dio paso a la luna o si llueve desmesuradamente, pero sus hombres y mujeres las conocen… Que lo digan el jefe de la unidad, doctor Orlando Molina Hernández y el resto de su equipo al vivir el día a día entre niños con un peso corporal de apenas 700 gramos para resultar minúsculos en las dimensiones de una incubadora, o de esas tensiones experimentadas 30 minutos antes de que 2016 diera su adiós.

Nadie imaginó aquella gravedad repentina que estremeció a toda la unidad. Eran las 11:30 de la noche cuando un menor con síndrome de Down aquejado, además, por irregularidades cardíacas, comenzó a deteriorar sus parámetros vitales.

La rápida acción y la profesionalidad demostrada por el equipo logró estabilizar el caso en una sala que tuvo uno de los mayores ingresos que se recuerde para un fin de año con 29 en total; de ellos, ocho en estado crítico.

A pesar de las coyunturas difíciles no puede temblar el pulso, y por ello el doctor Alexander Miguel Martínez Pérez, al frente de la entidad materna, suscribe que nada puede rendir los empeños de luchar mientras existan esperanzas. Un médico general integral, graduado hace 16 años, que sabe de los secretos del monte al ejercer como galeno rural y de lo que ocurre en los consultorios de la familia hasta que un día, luego de cumplir con otras responsabilidades, le confiaron la dirección de la principal maternidad de la provincia por un mes y ya lleva casi dos años.

Una reliquia acompaña siempre, y son las demandas exigidas por la profesión. De enfermeras que ante una extrema gravedad permanecen durante 12 horas al lado de la incubadora, que en múltiples ocasiones hay que olvidar si es sábado o domingo… Como médico está consciente de que si bien existen indicadores que requieren de tecnologías para lograr resultados, hay otros en que se suplen por la calidad de los recursos humanos, el talento, la dedicación, y la entrega.

«En el transcurso del pasado año la maternidad solo tuvo 11 fallecidos, pero solamente nueve relacionados con la perinatología inherente al hospital, pues al ser una institución provincial asume la totalidad de los casos críticos procedentes de Sagua la Grande, Remedios y Placetas. «Asistimos unos 6000 partos para lograr una tasa de mortalidad infantil de 1,8 por cada mil nacidos vivos considerada de excelencia».

Si existe algo que el doctor Martínez Pérez no descarta es el trabajo en equipo de manera integrada en busca de una atención satisfactoria y de calidad. Las estrategias se cambian escuchando a los demás, de esas recomendaciones que aportan los más experimentados para valorar, a la postre, cuál constituye la mejor solución.

«El hospital no cierra telones. Hay uno de día y otro de noche que demanda mucho control y disciplina por parte del colectivo. Somos 1056 trabajadores en las diferentes categorías ocupacionales cuya premisa fundamental es la atención a la madre y al niño, pues no se trata de ir a la búsqueda de un indicador si no de insistir en los detalles cualitativos que determinen ese indicador».

Consciente de que tan importante son las auxiliares de limpieza como el único hombre encargado de recolectar los desechos sólidos en un hospital tributante de 3 a 5 kg de basura diaria por cada paciente no evade las insuficiencias que pudieran sugerir un mayor apoyo de todos los eslabones del PAMI, así como la calidad de los procesos asistenciales y la acreditación de los servicios.

«Hay puntos relacionados con la comida, la presencia de vectores, los horarios de visita, y otros que en algunos casos no están en las manos de la institución y que no escapan de las indisciplinas sociales», precisa el galeno.

Y dentro del universo de la maternidad que dispone de una Sala de Cuidados Perinatales para mujeres que requieren de seguimiento especializado, en la que no ha faltado la pericia del doctor Alexis Corrales, asesor del servicio de Obstetricia y del PAMI, y presidente de la Sociedad Cubana de dicha rama en Villa Clara, quien subraya que el «Mariana Grajales» concluyó el año con uno de los mejores saldos en la historia.

Su criterio profesional le permite asegurar que la inmensa mayoría de los menores que llegan al mundo con escaso peso y en pretérmino son debido, en muchos casos, a la hipertensión en el embarazo, por lo que se necesita trabajar más en el riesgo preconcepcional como tarea que no se logra de manera óptima.

«No es decirle a la mujer que no puede embarazarse, es advertirle cuando es el momento adecuado para la gestación».

VILLA CLARA ENTRE LAS PUNTERAS DEL PAÍS

Ahora puede hacerse el brindis por la salud de los infantes, y luego de los 12 meses transcurridos Villa Clara ocupa uno de los lugares cimeros en el país con tasa de mortalidad infantil de 3,1 por cada 1000 nacidos vivos, además de cumplir el propósito de concluir por debajo de 4,0.

Por su parte Sagua la Grande, Cifuentes, Caibarién, Ranchuelo, y la zona del Plan Turquino manicaraguense despidieron la etapa con cero decesos en menores de un año.

El bajo peso al nacer mostró favorables resultados al igual que la mortalidad preescolar (1-5 años) y la escolar (5-14 años), aunque en esta última radica el grupo más afectado debido a las lesiones del sistema nervioso central y los accidentes, tanto del tránsito como por sumersión.

La mortalidad materna también experimentó una significativa reducción respecto al año precedente; sin embargo, la natalidad decreció de manera considerable al registrarse unos 500 nacimientos menos.

Si de contribuyentes se trata el doctor Gilberto Sevilla Bermúdez, al frente del PAMI en el territorio, aludió al tesón, la entrega y profesionalidad de quienes hacen por la vida sin escatimar esfuerzos, y tuvo en cuenta la intersectorialidad entre múltiples organismos e instituciones junto al aporte de la atención primaria con participación fundamental de los médicos y enfermeras de la familia.

No menos trascendente la labor de los cuerpos de guardia, las unidades de cuidados intensivos del pediátrico José Luis Miranda, el ginecobstétrico Mariana Grajales, y la del «Arnaldo Milián Castro» que reserva su espacio para la atención a la gestante grave.

Figuran, además, las salas especializadas de Neonatología, de cuidados perinatales, la labor del Centro Provincial de Genética y las consultas especializadas en el Cardiocentro villaclareño para la detección precoz de aquellas malformaciones visibles en las futuras criaturas de gestantes con riesgo, las acciones de los hogares maternos, el Banco Provincial de Sangre, y el Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM).

Concluye otro año y la dedicación volverá a superar barreras a fin de lograr la plenitud de la infancia, y junto a ella la alegría de la familia para, entre todos, colorear la esperanza.

MEMORÁNDUM

— Las acciones de las maternidades de Santa Clara, Sagua la Grande, Placetas y Remedios resultaron decisivas en los logros villaclareños.

— El trabajo sistemático en torno al PAMI ha posibilitado que algunas de las causas que inducen a los decesos infantiles vayan desapareciendo, mas aún se mantienen las afecciones perinatales y las malformaciones congénitas.

— Cuba concluyó 2016 entre las primeras 20 naciones del mundo con registros más bajos en su tasa de mortalidad, y junto a Canadá encabeza la región de las Américas.

— Durante el último decenio la provincia acumuló los siguientes registros de defunciones en menores de un año: 2006 (4,6), 2007 (5,5), 2008 (3,3), 2009 (4,4), 2010 (2,5), 2011 (5,7), 2012 (4,8), 2013 (3,9,) 2014 (3,2) y 2015 (4,1).

CONTRASTES

Una mirada a los datos ofrecidos por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierten un futuro incierto al estimar que 69 millones de niños menores de 5 años morirán por diversas causas hasta 2030.

Lo más significativo resulta que desde 1990 se siguen registrando marcadas inequidades entre países ricos y pobres en cuanto a la supervivencia infantil, con énfasis entre África subsahariana y Asia meridional y las naciones de altos ingresos.

Un pequeño nacido en Sierra Leona posee 30 veces más posibilidades de morir que uno llegado al Reino Unido, en tanto una de cada 36 mujeres residentes en el llamado continente negro está condenada a desaparecer por factores atribuibles a la maternidad comparado con las naciones industrializadas donde la proporción es de una por cada 3300 féminas.

Y si de pobreza se trata los infantes más limitados poseen 1,9 veces más posibilidades de fallecer antes del primer lustro de vida que aquellos nacidos en opulenta cuna.

Sin embargo Cuba, asediada por trabas económicas e impedida de lograr tecnologías sofisticadas en gran parte de los casos, mantiene una tasa de mortalidad infantil menor a cinco por cada 1 000 nacidos vivos durante nueve años consecutivos.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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