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Polo Montañéz (Cuba)

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Por Ricardo R. González (*)

Francisco Borrero Linares (Polo) cumpliría, este 5 de junio de 2014, sus 59 años, mas a veces la vida trae sus desventuras, y nos llevó al músico cuando apenas comenzaba a transitar por los caminos de la fama.

Diría que no llegó a conocerla en todo su esplendor, pero su Disco de Oro en Colombia (2001) por las más de veinte mil copias vendidas, el de Platino al superar las cuarenta mil, la Placa de Hijo Ilustre de la localidad española de Pamplona, o el Premio Cubadisco 2003 por su álbum Guitarra Mía, entre otros galardones, avalan al talento esculpido a base de esfuerzos.

¿Quién fue, verdaderamente, Polo Montañéz? Pues el tercer cubano premiado con un Disco de Platino. Un cantante y compositor de tierra adentro que le cantó a la existencia humana en sus más diversas dimensiones.

Compositor de más de un centenar de temas inspirados, quizás, desde el surco, de ese que conocía casi todos sus secretos.

Uno de los fenómenos más interesantes dentro del panorama musical cubano que comenzó a escalar los escenarios hasta compartirlos con grandes de la talla de Rubén Blades, Andy Montañez, Margarita Rosa de Francisco, César Évora, Cándido Fabré, Francisco Repilado (Compay Segundo), Eliades Ochoa, Adalberto Álvarez o Danny Rivera, por citar algunos, y que lo mismo en Colombia, Francia, Portugal, Bélgica, Holanda, Italia, México, Ecuador, y Costa Rica dejó un sello personalísimo a lo Polo Montañéz.

El campo lo curtió, y desde allí empinó la voz para emprender la autoría de manera autodidacta. Quizás marcado por las vivencias paternas cuando hacían carbón.

Después fue de casa en casa hasta que un día de 1972 se estableció en los hermosos parajes de la comunidad pinareña Las Terrazas.    

Cuentan que Polo se subía en un cajón y tocaba tumbadora creada a partir de un tronco de aguacate pulido con cuero, y así comenzó a cantar hasta convertirse en el líder de la agrupación Cantores del Rosario.

Carbonero, ordeñador de vacas, tractorista y machetero formaron parte de su amplio espectro laboral, y compuso su primera canción en 1973 a la que nombró Este tiempo feliz. Luego vendrá otra y otra… y ocubaban el espacio de una gaveta al no considerarlas de valor.

Eso sí, componía sin cesar aunque jamás supo escribir las notas musicales de sus composiciones para lo que tenía que auxiliarse de un experto o memorizarlas con extraordinario esfuerzo.

Una vez fundado el Complejo Las Terrazas la agrupación musical inició sus presentaciones en las diferentes instalaciones turísticas del lugar. Así conoció al representante de una disquera quien le propuso hacer varios discos.

De ese proyecto nació su primer CD Guajiro Natural convertido en todo un hito en la palestra internacional.

Después vendrían Guitarra Mía, en 2001, y Memoria, tres años más tarde, y como bien se sabe en menos de tres años Polo Montañéz se convirtió en el astro popular de Cuba apoyado en su propia sencillez y en ese carisma genuino que nunca perdió a pesar de su efímera fama.

Fue (y es) venerado por niños, jóvenes, y por representantes de las diversas generaciones cuya cifra de asistentes a los conciertos rompían todos los cálculos.

Cuando noviembre de 2002 llegó a su día 20 trajo la fatídica noticia. Un accidente automovilístico de regreso de La Habana lo expuso a una extrema gravedad hasta que el 26 del propio mes el luto reinó de nuevo en el pentagrama musical del archipiélago y en otros lares del Orbe.

No por gusto talentos como Gilberto Santarrosa y Marc Anthony han incluidos en sus respectivos repertorios temas de Polo Montañez, cuya vida y desenvolvimiento inspiró al avileño Fernando Díaz Martínez a escribir el primer libro dedicado a su memoria.

Más tarde la periodista y compositora vueltabajera, Marisol Ramírez Palacios, nos entregó Café amargo con salvia que, entre otros detalles, propicia muchos de los escollos a los que se impuso el cantor para llegar al éxito.

Polo ¿no está? Pienso que sí, y desde donde permanecen los grandes nos sigue deleitando con las etiquetas naturales de un verdadero guajiro, y con las cuerdas de esa guitarra muy suya que es de todos.

Desde allí nos sigue regalando ese montón de estrellas que tanto nos hizo bailar, esas que hoy, y cada día, brillan para dar luz a la gloria perenne.

(*) Nota de Editor: Los trabajos publicados en temas (Artistas) han sido elaborados por este autor, a partir de informaciones de base, sin que consignen la totalidad de detalles, hechos, y personalidades que influyeron en el desarrollo artístico.

También puede ver este material en:

http://ricardosoy.wordpress.com

https://twitter.com/cibergonza

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