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Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

No por gusto la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedicará este 7 de Abril a la hipertensión arterial (HTA) como eje de las acciones por el Día internacional de la Salud, ante un flagelo que constituye el principal factor de riesgo de muerte universal.

Y es que la enfermedad demanda un enfrentamiento colectivo que se aparte de la responsabilidad unilateral del sistema sanitario para convertirla en una especie de cartilla diaria que involucre a todos.

Bien puede afirmarlo el Doctor en Ciencias Gerardo Álvarez Álvarez, quien realizó su trabajo doctoral basado en un subprograma integral para el abordaje de la HTA en la atención primaria de salud (APS) como fundamento principal para la dispensarización y control de los enfermos.

Aunque la presión arterial por encima de los 140/90 milimoles de mercurio afecta al 30 % de la población adulta vale señalar que una tercera parte desconoce que es portadora de la afección, mientras una de cada tres personas no logra mantener su tensión arterial por debajo de las referidas cifras.

El profesor Gerardo Álvarez sentencia que los patrones alimenticios incorrectos, como las dietas ricas en sal y la abundante grasa, la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas, los estilos desacertados de vida marcados por el estrés, el factor hereditario, y la prácticas sedentarias inciden en la aparición de la enfermedad, a lo que se suma el hecho de que más de un 40 % de la población cubana experimenta sobrepeso, mientras la actividad física aun no resulta mayoritaria.

Máxime cuando diariamente mueren en el mundo más de 20 mil personas a causa de este flagelo que reclama un registro periódico y sistemático de las cifras tensionales en la medida en que avanza la edad.

Otra voz autorizada es la del doctor Guillermo Alberto Pérez Fernández, especialista de II grado en cardiología y master en urgencias en el hospital universitario Celestino Hernández Robau, al dar vida, desde 2001, a una exhaustiva investigación de pesquisa y seguimiento a estudiantes de algunas secundarias básicas de Santa Clara, como capital provincial.

Cuál sería la sorpresa al constatar que de los 3 mil 007 estudiados la prevalencia de la HTA arrojó del 3 al 5,8 % de los alumnos incluidos en la muestra, cuyas edades oscilaban entre los 12 y 15 años.

El galeno precisó que más del 95 % de los infartados en nuestro medio son hipertensos, e insistió en todo lo que pudiera ahorrar el país si se adoptan medidas desde edades tempranas que eviten, en muchos casos, llegar a la cirugía cardiaca y al empleo de recursos caracterizados por su alto costo.

Insistió en el daño que provocan las comidas de la modernidad: Pizzas, mantecaditos, frituras, «y es preocupante —dijo— el uso de la manteca recalentada por resultar sumamente dañina al ir directo a las arterias e incidir en las obstrucciones».

Cuba sobrepasa los 2 millones 800 mil hipertensos en edades adultas; sin embargo no todos están controlados por su médico de familia, y con el paso del tiempo actúa como una verdadera enemiga silenciosa.

La presión alta incrementa el riesgo de infarto del miocardio, insuficiencia renal y cardíaca, accidentes cerebrovasculares, a la vez que puede inducir a la ceguera.

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