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Pacho Alonso (Cuba)

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Por Ricardo R. González (*)

Hace justamente tres décadas, el 28 de agosto de 1982, Pascasio Alonso Fajardo se marchó sin pedirnos permiso, y los escenarios cubanos y de gran parte del mundo no verían más al santiaguero que llevaba el trópico en sus movimientos.

Coincidentemente había nacido también en agosto, en su día 22 de 1928. Pacho Alonso era el alma de sus inseparables Pachucos. Con esta agrupación hizo bailar su ritmo pilón, o el Upa upa, pero a la vez le dio un tono muy peculiar al bolero, y bastaría mencionar su magistral interpretación de «Niebla del riachuelo».

Desde temprana edad escogió los escenarios escolares para demostrar sus dotes, pero se inclinó por el magisterio en la Escuela Normal de su ciudad natal, sin abandonar sus presentaciones en la cadena oriental de radio.

Por la década de los 40 viajó a La Habana y conoció a dos de las más importantes figuras del momento: Bebo Valdés y José Antonio Méndez quienes lo llevaron a la entonces emisora Mil Diez.

Ya en 1951 cantaba en la orquesta de Mariano Mercerón hasta que tres años después formó su propio conjunto hasta que en 1957 se estableció de manera definitiva en la capital cubana.

Por entonces amenizó bailables en centros nocturnos y sociedades de recreo, al tiempo que alternaba en los principales espacios de la radio y la televisión.

Sin embargo, algunas fuentes consignan que el primer grupo creado por el músico se denominó Pacho Alonso y sus Modernistas en 1952, con residencia en Santiago de Cuba.

Un detalle importante en su carrera ocurrió en 1962 cuando hizo una gira junto a Los Bocucos por Francia, Checoslovaquia, y la entonces Unión Soviética donde rompió con la tradición que caracterizaba la famosa sala Chaikovski de la urbe moscovita en un sitio que no contaba con antecedentes de la presentación de un grupo de música popular.

Grabó varios discos con la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), entre ellos el realizado en 1980 como homenaje a otro de los grandes: Faustino Oramas, y que titularan En Guayabero me quieren dar.

A Alonso se le recordará por siempre por varios de sus tema: Portobelo, Fea la jicotea, Te voy a planchar, y por su clásico Que me digan feo, frase que le acompañó de por vida.

Decir Pacho Alonso es recordar las noches del centro nocturno Scheherazada, de la capital cubana, que le abrió sus puertas para hacerlo un símbolo representativo, y aunque un día de agosto se marchó sin pedirnos permiso quedó para siempre en el acervo perenne de este archipiélago musical y en el corazón de quienes disfrutaron de su genuino arte.

(*) Nota de Editor: Los trabajos publicados en temas (Artistas) han sido elaborados por este autor, a partir de informaciones de base, sin que consignen la totalidad de detalles, hechos, y personalidades que influyeron en el desarrollo artístico.

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