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Amaury. ¡Dímelo a mí!

Silvio. Te salva o te embarca. A mí me hizo mucho bien la televisión. Enseguida que salí por televisión hubo gente que me preguntó ¿y cuándo vas a hacer otra cosa? Y alguna muchacha se enamoró de mí enseguida también y eso era agradabilísimo.

Amaury. La televisión trae eso.

Silvio. Es muy agradable, muy agradable. Sobre todo para esas cosas es para lo que más sirve, porque realmente en la televisión una de las cosas…

Amaury. …¡Servía!. (risas)

Silvio. Servía, servía. (risas) Una de las cosas que más insoportable yo encuentro de la televisión, Amaury, es la cantidad de horas que hay que estar aquí para salir tan poquito después, es horrible, es espantoso.

Amaury. Sí, bueno, aquí no. En este programa no, pero es así.

Silvio. Hay cosas a las que yo le puedo dedicar mucho tiempo, pero me son un goce. Por ejemplo, una canción que dura tres minutos, yo puedo estar tres meses haciéndola, pero cada instante que le dedico a esa labor, a ese quehacer, lo disfruto.

Debe ser que los que hacen televisión disfrutan cada instante, como yo disfruto hacer una canción. Entonces de eso es de lo que se trata. Yo no disfruto esto. Yo lo que disfruto es hacer canciones. Tan sencillo.

Amaury. Oye, tú has escrito una cosa que leí el otro día en tu blog, respondiéndole a la cantidad de gente que te escribe, y me llamó mucho la atención. Es una frase importante, la apunté, la voy a citar: “Si para algo no hay nadie imprescindible, es para los reclamos”.

Silvio. Eso lo dije en un contexto en que yo me tuve que ausentar durante algunos días del blog que tengo, pero en esos días en que no estuve, muchos de los que participan en el blog dieron opiniones, reclamaron, exigieron, se expresaron. Entonces, por eso escribí eso.

Amaury. Tú abriste este blog, que es un espacio de Internet donde tú pones fotografías, cuentas cosas, pones lo que se llaman post. ¿Tú lo abriste por una necesidad de polemizar o de establecer un puente con la gente?

Silvio. Yo lo abrí porque Cecilia Todd…

Amaury. …La venezolana, la gran cantautora.

Silvio. …la gran cantante venezolana…

Amaury. …Cantante, cantante venezolana, sí.

Silvio. …me escribió y me dijo: Mira este blog de este muchacho, que es un cantautor venezolano, y que había puesto una cosa muy cariñosa con respecto a mí. Y bueno, lo miré, lo vi, qué bonito. Me leí varias de las cosas que escribió y cuando iba a cerrar la página, miré arriba y decía: ¿Quiere hacer un blog? Pinche aquí y entonces yo dije: Bueno, no puede ser tan fácil.

Pinché y me abrió una página. Ponga su nombre, puse el nombre. Pinche aquí. ¡Ya usted tiene un blog! No, espérate, no puede ser así. Y fue así. Entonces hice un primer escrito, que le llaman post en el mundo de los blogs, y ya, y de pronto empezó a meterse gente, a decir cosas, a dar opiniones, a participar y bueno, de pronto ya hay más de…

Amaury. …Sí, hasta hoy había seiscientos y pico mil de visitantes.

Silvio. De entradas: seiscientas y pico mil entradas.

Amaury. Que son muchas.

Silvio. Son muchas, sí, para nueve meses que lleva el blog.

Amaury. Yo pienso que tú eres tú, tus canciones y tu misterio, ¿revelar el misterio en público no será perjudicial para el resultado final de tus canciones?

Silvio. ¿Tú crees que hacer un blog es revelar algún misterio?

Amaury. En el caso tuyo, sí.

Silvio. Yo tengo entonces una enorme vocación reveladora. Realmente no tengo ningún misterio que esconder. Yo siempre he sido anti vedettístico, tú lo sabes. (risas)

Amaury. Yo lo sé. (risas)

Silvio. Para mí los misterios que pueda haber en un artista, son precisamente esos, el hacerse interesante, el artistaje. Además, ¿no empezamos diciendo que yo me consideraba un aprendiz?

Amaury. Claro.

Silvio. ¿Qué misterio va a revelar un aprendiz? El aprendiz es precisamente el que está detrás de los misterios. Yo estoy detrás de los misterios, Amaury.

Amaury. Era solamente una apreciación mía y quise compartirla con los televidentes. Muchas veces fuera de Cuba, sobre todo, fuera de Cuba, tildan a algunos artistas que están con la Revolución, que están con el país, de ser artistas oficialistas y con especial interés te nombran a ti como a la cabeza de los artistas oficialistas. La primera parte de la pregunta sería: ¿si tú te consideras un artista oficialista y qué es para ti un artista oficial?

Silvio. Bueno, mira: si es de la Revolución Cubana, la Revolución que comandó Fidel y que han continuado tanta gente valiosa, Raúl, el Che, Camilo, toda esa gente, a mucha honra, mi hermano, a muchísima honra ser oficialista de esto. Yo, de lo que no puedo ser oficialista, es de los que les caen a bombazos a Iraq, a Afganistán. Ahora se están tratando de aprovechar de todos estos movimientos revolucionarios en el Magreb. Los que quieren invadir a Libia a toda costa. Los que han querido invadir a Cuba. Aquellos que gritaban: Ahora Iraq, mañana Cuba. Eso sí para mí es una deshonra y una vergüenza sería oficiar en favor de semejantes ideas.

Amaury. Y hay artistas que son oficialistas de eso.

Silvio. Absolutamente. Acuérdate que a cada rato iban a cantarle a Bush, algunos latinoamericanos también.

Amaury. Sí.

Silvio. ¡Lagarto!

Amaury. Tú hiciste primero la gira por las cárceles, de eso se habló en su momento, muchísimo. Pero ahora estás haciendo una por los barrios y es bien curioso lo de la gira por los barrios, y tú me lo explicarás, porque ahí sale entonces la pregunta de: esta canción que hacemos, ¿tú crees que todavía tiene una utilidad popular, o sea, que vale la pena llevar estas canciones a los barrios y que hay un público todavía que tiene interés en lo que nosotros cantamos? En este caso lo que cantas tú.

Silvio. No es que lo crea, es que la gente me lo está demostrando. Cuando vayas, el día que se te ocurra ir a una de estas actividades en los barrios, te vas a dar cuenta. La gente canta nuestras canciones, agradecen nuestra presencia. Además, hacer esto está más allá, yo creo, que de estar de moda o dejar de estar de moda, de estar en la televisión, o de ser pasado por la radio o no, Amaury.

Es una cosa que tiene que ver con nuestra realidad, con la realidad de nuestro país. Muchas entradas a los teatros para conciertos de gente como nosotros, lo que suelen costar son veinte pesos por persona y una familia más o menos normal, son cuatro, cinco personas; eso son ochenta, cien pesos. ¿Y cuánto gana una familia cubana normal al mes? Que una familia vaya una noche a un teatro representa la tercera, la cuarta parte, si es que gana cuatrocientos pesos, de su sueldo. Entonces yo creo que es algo también muy realista, muy realista.

Creo que hay que llevar la Cultura, sea cual sea. Ojala también sean las cosas que se pasan por la radio. Ojala también sean las canciones y la música con la que más se identifica la gente, que es en definitiva la que la radiodifusión promueve. Pero, bueno, yo lo hago y la gente va, y la gente canta las canciones y me aprendí las canciones, las dos o tres canciones infantiles que he hecho en mi vida y se las canto a los niños y yo no sé, de alguna manera los niños las recuerdan, porque las cantan. Yo no sé ese milagro en qué consiste, la verdad. Es algo para mí asombroso, es un misterio.

Amaury. Otro.

Silvio. Del que estoy detrás también, como aprendiz. (risas)

Amaury. A ver, en tu último disco, en tu último disco editado quiero decir, porque yo sé que hay una cantidad de discos que no han salido nunca ni se han mezclado, yo sé que hay un almacén de discos sin terminar.

Silvio. No, no son tantos.

Amaury. ¿Que no son tantos? Recuerdo los que hiciste con Diákara, con Afrocuba y si sigo más nunca terminamos.

Silvio. Uno y uno. Uno con Diákara y otro con Afrocuba.

Amaury. Bueno, en este último disco, en Segunda Cita, tú hablas ahí de cambiemos la R de Revolución.

Silvio. Sí.

Amaury. Y lo has dicho en entrevistas que se han publicado fuera de Cuba, lo has dicho en Cuba, en prensa escrita, pero nunca lo has dicho en televisión y yo creo que sería clarificador, iluminador que lo dijeras en televisión, porque es una cosa arriesgada y que muchos de nosotros, incluso muchos políticos, después la han citado.

Silvio. Yo lo dije porque la Revolución aparece de vez en cuando. Cuando hace falta una Revolución. Se produce en un momento donde se dan determinadas condiciones, pero la evolución tiene que ser constante. Ya hicimos la Revolución, ahora tenemos que seguir evolucionando.

Amaury. ¿Tú crees que lo que más daño le puede hacer a un país es el estatismo?

Silvio. Sí. El inmovilismo que hemos padecido durante años nos hizo daño, mucho daño y creo que hemos roto la inercia, afortunadamente, en muchas direcciones y tenemos que seguir avanzando. Me siento optimista, sin duda que me siento optimista, porque hemos roto la inercia, y porque estamos moviéndonos, que es un principio del Universo, ¿cómo vamos a estar estáticos cuando todo se mueve?

Amaury. Yo quería preguntarte por una amiga muy querida, que yo tengo, y que da la suerte, fortuna para ti, que es tu compañera: Niurka.

Silvio. ¿Niurka?

Amaury. Niurka. Yo sé que has tenido amores valiosos en tu vida, pero nunca te sentí más tranquilo, equilibrado y, debo decir en público, que enamorado, como te he visto de Niurka. Quiero que me hables de Niurka y de tus hijos, que además, a veces pierdo la cuenta de cuántos son, aunque los conozco a todos.

Silvio. Son siete, hace rato que son siete y me parece que se van a quedar en esa cifra.

Amaury. ¡Aunque uno nunca sabe!

Silvio. No, no, no: orinar contra el ventilador, no lo hagas nunca. Nunca digas nunca jamás… Chico, Niurka realmente es un regalo que me dio la vida, y realmente sí es cierto todo lo que tú dices. Encontrar de pronto un espíritu así, afín, una persona, no solo talentosa, sino también de una calidad humana especial. Porque si hubiera sido solo talento…

Amaury. …Doy fe.

Silvio. …Amaury, pero no era solo talento. Era talento musical, pero era, y es, talento humano también. Entonces, eso es muy seductor. Y nada, nos conocimos de casualidad, gracias a Leo (Brouwer). Leo me la mandó, me habló de ella para que grabara, porque nunca había grabado. Estamos hablando de quince años atrás, ¿te das cuenta? Y, bueno, así nos conocimos. Después, ella ya se iba para París. Yo estuve en su examen de ingreso en la Cité y estuve en su examen final, también. Ganó Diploma de Oro, o sea, ganó la máxima calificación. Y luego vino para acá e hizo el ISA, y un día la invité a que tocara con nosotros y, bueno, desde entonces  también colabora con nosotros.

Amaury. ¿Y cómo es el Silvio papá?

Silvio. El Silvio papá es bastante normal. Lamentablemente no he podido criar a todos mis hijos. Algunos hijos han crecido lejos de mí. He tratado de ocuparme de todos, Amaury, de todos, sin excepción, incluso de los que no son cubanos, porque hay dos que no son cubanos.

En el año 2007, me parece, los reuní a todos. Fue un alarde de coordinación internacional, una cosa impresionante. No sé cómo lo conseguimos, pero lo conseguimos. Y estaban todos y me los llevé. ¿A qué tú no sabes adónde me los llevé?

Amaury. No.

Silvio. Al río.

Amaury. ¡¿Al río?!

Silvio. Al Río Ariguanabo, y me senté con todos ellos allí, y nos hicimos fotos, y le di una foto de esas a cada uno de ellos para que tengan ese recuerdo. Siempre van a poder regresar al río Ariguanabo conmigo. Me parece algo maravilloso.

Amaury. En cualquier circunstancia, además. Yo vivo Silvio, admirado de la relación que tú tienes con tu mamá. Háblame de ella.

Silvio. Es que mi mamá es una persona bastante fácil en el sentido de que es muy buena para la música… Mira, ¡a esa sí nadie le pone en duda los chistes! y no es que no la tomen en serio. (risas)

Amaury. No, no, claro y se le tiene respeto.

Silvio. Y no es que no la tomen en serio, se le toma en serio y sin embargo le ríen los chistes, ¡mira tú! (risas) Mi mamá es así y ha sido un poco la mamá de muchos, de muchos amigos míos.

Amaury. De muchos de nosotros.

Silvio. A muchos les dio de comer, a muchos, muchísimos. A muchos los pelaba. Ahora mismo me vino a la mente mi mamá pelando a Luis Rogelio Nogueras, por ejemplo. Los pelaba, los inyectaba.

Amaury. Nos dio de comer muchas veces. Bueno, todavía lo está haciendo, de alguna manera.

Silvio. A todos los amigos y a algunos enemigos también. (risas)

Amaury. ¿Cómo tú llevas lo de los enemigos ya que dijiste eso? ¿Cómo tú llevas el tema de los enemigos, de los enemigos de tu obra, de los enemigos de tu persona, cómo tú manejas eso?, ¿es complicado?

Silvio. No, realmente, no.

Amaury. ¿Los pones a un lado?

Silvio. Sí, claro, a veces también se te atraviesan delante, ¿no? Yo trato de no empujar, pero no me gusta tampoco que me empujen.

Amaury. Claro. Tú fuiste un joven, y con esto voy a terminar, porque hacerte una entrevista a ti, podía durar cuatro horas y no tiene sentido porque sería una serie. (risas) “Amaury entrevista a Silvio”.

Silvio. Después yo te entrevisto a ti.

Amaury. Sí, podemos hacerlo, tienes que tener un programa como este, entonces yo sí seré el primero. Tú fuiste, nosotros nos conocemos desde el año 69, un joven irreverente, polémico, un joven inquieto, sería el calificativo que se utilizaría ahora con cierto paternalismo.

Silvio. Conflictivo, era como se decía antes.

Amaury. Se decía conflictivo, ahora se dice inquieto. Conflictivo, un joven conflictivo.  ¿Serías capaz hoy de juzgar al joven que fuiste o cómo lo juzgarías si fuera capaz de juzgarlo?

Silvio. Sí, pero no socialmente. Quizás en su aprendizaje interior,  porque conozco a aquel joven perfectamente, no me he olvidado de él, no solo no me he olvidado de él, sino que trato de estar a su altura.

Amaury. Dije que era la última, pero debo terminar con otra. En estos 60 programas que hemos transmitido, ha habido, no siempre, pero ha habido una pregunta, quizás recurrente, y que algunas personas me han criticado y otras me han dicho que no la deje de hacer. ¿Qué estarías dispuesto a seguir haciendo por Cuba?

Silvio. No es un problema de veneración, es un problema de responsabilidad. Es un problema de sentirse parte de algo, ¿no?. No veo a Cuba como a un altar, ni como una Catedral a la que uno va. Es la cotidianidad, es lo que uno es, lo que uno quiere que sean las personas que uno quiere. Todo el bien que uno puede desear que tenga todo el mundo, ¿no? a quien quiere, el prójimo, como se solía decir. Yo uso palabras religiosas, aunque no soy religioso, porque tengo espiritualidad, pero no tengo religión, Amaury, porque las religiones, con mucho respeto a todo el que la tiene, siempre me parecieron un poco la burocracia de la espiritualidad.

Tengo mi espiritualidad. Es imposible vivir sin eso. Y parte de esa espiritualidad se debe a este lugar hermoso en el que me tocó nacer, que pudo haber sido otro, pero es este, con una historia hermosa, de mujeres, de hombres maravillosos, y que lo hacen a uno sentirse, no sé, orgulloso.

Amaury. Muchas gracias, muchas gracias por haber venido, mi hermano querido. Yo sé, como ya dijiste en algún momento que estas cosas no te gustan mucho, por tanto te lo agradezco el doble, y ya te lo pagaré, aunque tú no haces estas cosas para que te las paguen. (risas) Te quiero mucho, hermanazo. Nos vemos en la próxima serie, en la tuya o en la mía.

Silvio. Oye: he visto que ponen la canción aquella que grabamos, en todos los programas.

Amaury. En estos 60, sí, en todos.

Silvio. ¿Por qué no la cantamos?

Amaury. Ah, bueno, está bien, ya que es el programa final.

Silvio. ¡Final, no!

Amaury. ¡Final, no! El último programa de esta serie

Silvio. Esa es la cosa.

Amaury. ¿Hay una guitarra por ahí? Manolo, ven, échala para acá. Alan, ven ¿tú tienes un micrófono ahí?, ahí está, sentémonos. Es una manera bien bonita de terminar el programa.

(Cantan a dúo el tema de presentación y despedida del programa “Con 2 que se quieran”)

CON 2 QUE SE QUIERAN ...

A.P.: Voz.
S.R.: Guitarra y voz.

Con dos de la misma celda o del mismo andén
con dos que alcancen el tope de la subasta
con dos que bailen sin casa en el mismo tren
con dos que resulten ser de la misma casta.

Con dos que entre tantos ecos se digan ¿quién?
con dos que se nos parezcan en la canasta
con dos que tengan el alma como de cien
con dos que se quieran bien, con dos que se quieran bien,
con dos que se quieran, basta.

AMAURY PÉREZ / La Habana / 2002