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Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

Más del 50 % de los pacientes que llegan a la Sala de Hemodiálisis de Villa Clara arriban cuando ya la enfermedad renal crónica manifiesta un estado avanzado hacia mayor complejidad, pues, al inicio, sus síntomas transcurren de manera silente.

La diabetes mellitus, la hipertensión arterial, el envejecimiento y las enfermedades propias del riñón figuran, en ese orden, entre las causantes del incremento de casos a nivel internacional.

Según criterio especializado, un abanico de síntomas pudiera despertar sospechas, aunque no constituye un esquema generalizado.

Figuran entre estos la sensación de malestar general y fatiga, sin descartar picazón, dolores de cabeza, pérdida de peso, inapetencia y náuseas.

Tampoco se descartan las variaciones en la coloración de la piel, malestares óseos, irregularidades en los sistemas nervioso y cerebrales, sed excesiva, somnolencia, hipos frecuentes, cese de los períodos menstruales (amenorrea), hinchazón de pies y manos, y vómitos fundamentalmente en la mañana.

En la actualidad 176 villaclareños están sometidos a procesos purificadores de la sangre en diferentes instituciones de la red de Salud, incluidos seis en edad pediátrica.

El 22 % aguarda por las posibilidades de un trasplante renal, cuya praxis depende de múltiples factores, entre ellos la compatibilidad del órgano donado y las características de su receptor.

La unidad de hemodiálisis, perteneciente al hospital universitario Arnaldo Milián Castro, de la capital provincial, dispone de 21 riñones artificiales. Su reciente remodelación la dotó de climatización total en sus cubículos, y de pizarras de control en cada una de sus camas para los requerimientos de los pacientes en caso de emergencia.