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«Con 2 que se quieran» Juan Formell (Parte II)

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Amaury. Mirando a las muchachas porque él es bien bonito.

Formell. Claro. Es conmigo. Entonces bueno, hasta que fue madurando en eso, como es lógico, y en la actualidad lo está haciendo muy bien. Y además, ya vivía en la orquesta, él sabe todo lo que hay que hacer, sabe todos los trucos y sabe todo ya.

Amaury. Ahora, una pregunta que yo siempre te he querido hacer. Yo recuerdo que en un momento la gente decía: La Nueva Trova era como una especie de Cosa Nostra, de pandilla. Entonces la pregunta vendría: y después los de la Nueva Trova decían: Los de la música Popular Bailable, también tienen como una… ¿No hay rivalidades ahí fuertes?

Formell. No, mira, hubo un tiempo en que la Nueva Trova planteaba que la música que hacíamos nosotros, los textos, eran muy, muy simples, o sea, no había una poesía.

Amaury. Enamorada, claro, o política.

Formell. Entonces yo, yo siempre dije: espérense, caballeros, yo, en mi criterio, tú escribes textos que inclusive, a veces son críticos, a veces son crónicas, a veces, no sé, pero tienen, tienen un por qué, lo que pasa es que es con un lenguaje más simple, más sencillo, para que el bailador ese pueda bailar aquello y disfrutarlo.

Amaury. Y también esté escuchando.

Formell. Está escuchándote a la vez. Son dos cosas, no vamos a pensar que es fácil. Es complicadito, es complicado porque lo que sí tú no puedes es hacer una letra boba, boba no, pero tampoco tan complicada. Ahí hay una cosa intermedia que después lo fueron entendiendo. Pablo lo entendió, lo entendió Silvio, los grandes, tú mismo…, los grandes de ese movimiento fueron entendiendo de que esto tenía, además, estamos hablando del texto, en la parte musical rompimos. Yo fui uno de los que rompí, pero rompió Iraquere, rompió El Tosco, hay muchos que fueron rompiendo con los esquemas de la música aquella que también era tónica y dominante, el montuno y ya y se acabó, no, no… Fuimos haciendo más complejo aquello sin hacer concesiones, no, de nada, pero ya te digo, sí había una disparidad, pero fueron cosas paralelas. Ellos iban por aquí y nosotros íbamos por allá, y así, no pasó nunca nada. Después bueno, pasó lo que hice yo con Silvio en un Festival de Varadero…

Amaury. ¡Ah, buenísimo aquello!

Formell. …que prácticamente lo puse a bailar en Canción  urgente para Nicaragua, Imaginada, y ahí ya la gente vio que había, que se podía unir todo aquello, que no había ningún problema.

Amaury. Ahora, el otro día, aquí, Adalberto, que estuvo en el programa, ¿no sé si lo viste el de Adalberto o estabas de viaje? y Adalberto estuvo hablando del fenómeno de los lugares para bailar. Es decir, después de aquel boom maravilloso de los 90, cuando todas las orquestas tenían un espacio, todo el mundo trabajaba en todos lados, hubo un momento determinado que se acabaron los lugares para bailar. Hicimos el programa, hicimos la entrevista con Adalberto. Adalberto dio su punto de vista que fue bien enérgico y bien fuerte. Adalberto tú sabes muy bien que es un hombre de carácter, de criterio. Y a los meses reabrieron la Tropical. Pero ¿tú crees que con eso se alivió la cosa?

Formell. No, no lo creo porque, más que la Tropical, hay varios problemas. Está la radio. La radio es muy importante y yo no quiero llegar a criticar a nadie en específico, pero…

Amaury. Mejor no.

Formell. Pues sí, pero la radio sí juega un papel importante. Tú sabes lo que es un programa en un horario estelar, un programa cuando no es en el horario estelar…

Hay un momento justo en que tú le haces así al público: bum por la cara, que es antes que termine el programa, o no sé. Hay cosas que están pasando en la radio que no son buenas, que se han excedido en difundir determinado tipo de música y no es bueno, no es bueno. Esta música es una sola históricamente y es verdad que a nivel internacional, lo que nosotros le llamamos Timba, que le llaman Salsa por ahí, bajó, en una medida bajó.

Pero aun con todo y eso, los lugares donde se hacen bailes populares, existen. Hay un público que ya va directamente a los lugares que se paga con CUC. Entonces ese es un público habitual, que va con el extranjero, que no sé qué cosa…Ese es un público habitual, que en realidad es el que le da de comer a toda una serie de cosas, con posibilidades. Vamos a hablar la verdad. Vamos a hablar la verdad…

Amaury. Claro que sí, claro que sí.

Formell. Entonces no es lo mismo la Tropical, que la gente que va con moneda nacional, al que a que va al Capri.

Amaury. Lógicamente.

Formell. O al Salón Rojo, o a un lugar de estos pagando con divisa, o sea, no es igual. Entonces eso también tiene su cosa mala, si se quiere, porque, el que por ejemplo, va, tiene posibilidades de ir al Salón Rojo, no va a la Tropical. Ahora, sin embargo, hay un fenómeno que sí te demuestra que en realidad no hay crisis con esta música, como muchos dicen: No, porque si la salsa cayó en crisis. No hay.

Nosotros acabamos de venir de Las Tunas, y en Las Tunas metimos 40 000 personas. Metimos 200 000 en Santiago de Cuba, cuando la gira nacional, o sea, público hay, depende de cómo tú se lo ofertes, como tú se lo des en la mano.

¿Por qué? Porque Santiago de Cuba no es igual que La Habana. Santiago de Cuba, no sé, para que vayan los Van Van o para que vaya Adalberto, cuesta trabajo, por muchas razones.

Amaury. Además, está lejos.

Formell. Y además está lejos y hay que gastar. Es al contrario, se gasta en divisa, porque el ómnibus en que tú vas para allá se alquila con CUC. Es un enredo, para que tú me entiendas.

Ahora, lo de la Tropical, yo pienso que es un intento de que pudiéramos tener un lugar en la Ciudad de La Habana, que no tiene la capacidad necesaria, por supuesto…

Amaury. Es que es chiquito, la Tropical es chiquito.

Formell. Es muy chiquito. Pero sí caracterizarlo, como lo había en la época del Palacio de la Salsa, que se reventaba el Riviera, eso que hubo en el Riviera, eso fue una época preciosa. Por ahí pasaban las mejores orquestas, la Tropical se puede convertir en eso y esto, ya sería un logro, me parece a mí. Si hubiera dos, si hubiera tres, fuera mejor.

Amaury. Yo creo que debía haber más de dos y de tres, de cuatro y diez.

Formell. ¡Pueden!, lo aguanta, por supuesto.

Amaury. Lo aguanta porque hay muchas orquestas. ¿Y tú sabes por qué yo te preguntaba esto? Y tú me lo explicarás todavía más. Yo voy mucho a Santo Domingo a cantar, y tú paras en cualquier semáforo, fíjate, de Santo Domingo, y tú oyes, el chiqui, chiqui, chiqui, el merengue.

Formell. Claro.

Amaury. Donde quiera. Tú vas por el Malecón de Santo Domingo, y todo el mundo está bailando con merengue, o sea, ¿por qué no está pasando eso? ¿Por qué tú pasas por al lado de los carros y tú estás oyendo, o reguetón, o hip hop, o rap, y tú no estás oyendo nuestra música maravillosa, nuestra música bailable en los carros de las gentes? Y sin embargo, eso pasó en los 90.

Formell. Te lo dije al principio, el problema es de la difusión. Y ahí el balance está, tirado para el piso, se pone más reguetón y se pone más de otro tipo de música.

No quiere decir que yo esté en contra del reguetón, no, al contrario. Mira, la gente cuando me ha preguntado eso, yo digo: el reguetón tiene que tener sus valores, porque cuando una música se hace tan popular, es porque tiene valores. No necesariamente tiene que ser que vamos en contra del reguetón ni en contra de… No, no, un balance normal. Yo siempre puse de ejemplo a la vitrola. En la época de la vitrola…Oye, para conseguir un medio le zumbaba el mango. Un medio, era un pan con bistec… Y que un tipo cogiera un medio para, no uno, diez medios para poner a Benny Moré: Pero qué bonito y sabroso (tarareando), era porque… O si no poner one, two, tree.. (tarareando canción de rock and roll) el tipo al que le daba por oír rock, ponía lo que él quería oír. Ahora te lo imponen ¿por qué? No sé, eso me parece que es uno de los problemas graves que tenemos.

Amaury. Ahora, yo quería hablar contigo de un tema que siempre me ha llamado la atención. Porque mucha gente dice, Juan Formell ha sido un cronista social. No, yo no estoy de acuerdo, yo por lo menos. Yo creo que tú has puesto el dedo en la llaga de problemas serios nuestros, raciales, sociales…

Formell.  A veces viene como si se vieran incluidas las dos cosas. Si tú, por ejemplo, un número como La Titimanía, diríamos. La titimanía, es muy gracioso, el tipo del carajo, es como una crónica: Un tipo que iba para el trabajo y entonces vio a una niña espectacular, un titi, entonces ya se desvió. Pero eso es una crítica.

Amaury. Lo sé, lo sé.

Formell. Eso es una crítica al tipo que tenía un Lada y no iba a trabajar, porque era administrador de no sé qué cosa, porque tenía esa posibilidad…Era una crónica y era una crítica y además, con humor.

Amaury. Con humor y muchas veces con un doble sentido.

Formell. Como lo usó Matamoros, como lo usó Piñeiro, como lo usó Ñico Saquito, y como lo usó el Guayabero.

Amaury. Y como salías muchas veces, porque hay cosas que yo recuerdo, cuando una vez que se inventó aquí no sé qué cosa de Pedrito y tú sacaste El negro está cocinando. Rápidamente, rápidamente tú siempre estás como muy atento, es como si la idea…

Formell. Yo estoy en la calle.

Amaury. Claro.

Formell. A mí me gusta estar en la calle.

Amaury. Como si estuvieras siempre una gran ventana abierta, para mirar.

Formell. Oye, mira, tú no te puedes imaginar. Bueno, a veces lo puedes hacer y otras veces no lo puedes hacer, porque a lo mejor la frase es demasiado dura pero yo, yo siempre pongo el ejemplo: Yo estaba fregando el carro el otro día, y de momento un fregador le dice al otro: ¡Oye, acuérdate que somos fósforos de la misma caja! Esa gente se van a morir juntos. Si tú eres fósforo de la misma caja…, pero fíjate el valor que tiene esa frase.

Amaury. No, terrible.

Formell. Somos fósforos de la misma caja. Cosas como esas, yo he venido oyéndolas hace 40 años para acá, y cada vez que tengo la oportunidad o cada vez que tenía la oportunidad, o la tengo todavía, hago una cosita que habla. De una frase, yo hago la historia, ya viene el oficio ya, tú haces la historia, el montuno, el no sé qué, pero la frase es la que te sugiere.

Amaury. ¿Qué haces primero?

Formell. Bueno mira. El montuno, hasta que tú no tengas el montuno, no tienes nada en la mano, no tienes nada. La historia puede ser preciosa, puede ser simpatiquísima y todo. Bueno, ¿y ahora qué? Cuando llegamos al montuno ¿qué digo? El montuno es lo que repite la gente, y cuidado, porque nosotros acostumbramos al público a hacerle uno, dos y hasta tres montunos. Eso es lo que provoca al bailador. Esa es la diferencia, inclusive, entre la salsa esa de Nueva York y de Puerto Rico, a la que nosotros le decimos Salsa Light, porque se convierte en una cosita romántica y cuando llega al montuno se va, ahí ya se fue del aire.

Amaury. Ya se fue. Y los discos ahí se los llevan.

Formell. Se los llevan, ya y se fue y no pasó más nada. Pero nosotros no, el montuno aquí determina que es una barbaridad.

Amaury. Oye, Juanito, yo quiero que tú me hables de tus esposas. Yo sé que es complicado hablar de las esposas de alguien. Pero tú has sido un hombre con una capacidad amatoria, realmente impresionante. Y ahora tú estás con una muchacha, te acabas de casar.

Formell. Sí.

Amaury. Con una muchacha preciosa, por cierto. Háblame de las mamás de tus hijos, de las que puedas hablar. Porque yo sé que tú eres amigo de ellas.

Formell. Mira, la mamá de Samuel, Elisa y Juan Carlos, que son los tres mayores, Nati, Nati es un personaje riquísimo, Nati baila tap dance…Es una gente con un swing todavía, es una mujer, digo todavía porque ya somos ya muy mayores, no, y…

Amaury. No sigas diciendo eso, tú lo has tratado de insinuar varias veces y yo te estoy mirando muy cerquita.

Formell. Entonces Naty mantiene ese swing, ese espíritu riquísimo, para ponerse a hablar. Bueno, Mirta, todo el mundo…

Amaury. Mirta Medina.

Formell. Mirta Medina fue una relación muy bonita, de verdad muy bonita.

Amaury. Ahí fue cuando intimamos tú y yo bastante.

Formell. Sí, sí, cómo no, ahí fue donde nos conocimos más. Y bueno, con Mirta, qué te puedo decir de Mirta, es loca desde el punto de vista de inestable en cosas, su forma, inclusive yo tenía, por cosas que yo no había hecho nunca, ponerme a dirigir a una cantante solista: Ten cuidado con esto, no hagas esto. Tengo bueno, en fin. Pero la relación fue bonita.

La que siguió, Diana, que es la mamá de Paloma, bueno, pues loca, cada cual tiene sus…

Amaury. Divina.

Formell. Cada cual tiene sus virtudes y sus defectos, pero es una mujer muy agradable para mucha gente, muy chévere y bueno, ahí, fue una relación que duró bastante tiempo.

Amaury. Sí, sí, cantidad.

Formell. Y entonces, bueno, esta muchacha, que ya en las postrimerías… Ya, sí, porque ya es la postrimería, vamos a hablar la verdad, ya en la postrimería, aparece. Yaimara, se llama ella.

Amaury. ¿Pero cómo en la postrimería, Formell? La gente pensará que tú tienes 80 años.

Formell. No chico, no, no, no, pero mira, los años se sienten y el peso se siente. Pero qué pasa con Yaimara, que Yaimara es una muchacha a la que increíblemente, bueno, le encanta Elena Burque, le encanta Amaury Pérez…

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Formell. …le encanta los Van Van de los años 70, y por ahí me robó, me empezó a robar. Porque toca la casualidad que esa es la música que uno oye.

Amaury. Es la que yo oigo también.

Formell. Bueno, tanto que recientemente nos casamos y me dijo: La música la pongo yo. Bueno, yo no sabía ni lo que iba a poner. Y cuando entramos al salón ya lo que se estaba oyendo era Frank Sinatra. Digo: Esta loca, esta mujer está loca. Así, cosas así.

Amaury. Está loca no, tiene buen gusto.

Formell. Sí, un gusto muy especial y entonces, tenemos una relación bonita, porque me respeta mucho, la trayectoria mía, es como, me ha idealizado, me ve como una cosa así.

Amaury. Como lo que eres Juanito, como lo que eres, como lo que eres, cómo lo que eres.

Formell. Lo que sí te puedo decir es que estoy pasando unos años muy bonitos, una época muy bonita de mi vida me siento bien físicamente, que es lo más importante.

Amaury. Yo te veo nuevo. Quisiera yo estar como tú estás ahora mismo, para que tú lo sepas. (risas)

Formell. Entonces bueno, eso me tiene, vivo bien en el sentido de los afectos. Los hijos míos la quieren a ella todos, no sé, en fin, creo que estoy haciendo una vida bastante agradable. En los finales, que  los finales son peligrosos.

Amaury. No, no, no, siempre viene otro montuno, siempre viene otro montuno.

Formell. Siempre viene.

Amaury. Siempre se puede sacar otro.  Ahora, yo quería irme a un tema, ya cerca del final, un tema que para mí es muy importante y es que, si yo tuviera que recordar algo, y voy a ser absolutamente honesto, del gran evento de Paz sin Fronteras, si yo tuviera que recordar algo, sería la participación de Van Van en ese evento. Porque ahí se multiplicó la heroicidad de Van Van. Y yo, que tuve alguna responsabilidad en eso, como tú recuerdas, yo miraba y yo vi a gente que incluso, se estaba yendo y cuando sonaron los Van Van todo el mundo volvió.

Formell. Volvió.

Amaury. Nuevamente, y fue una actuación importante. ¿Qué significó para ti y para la orquesta cantar para un millón de personas en la Plaza de las Revolución?

Formell. Mira, Amaury, yo…en primer lugar, la gente, bueno, en eso se ha especulado mucho, de que hubo una selección previa, de que la selección la hicimos nosotros. Yo sé que Juanes, bueno, yo conocía a Juanes en un festival en las Islas Canarias y él mismo me confesó, me dijo: Oye, para mí, la primera vez que yo vi a los Van Van sentí como que habían cosas que hacer y  la posibilidad de que se podía unir toda esta música y fusionarla. Ustedes son como un ejemplo, bueno, en fin, me habló maravillas.

Y a partir de ahí, bueno, pues Juanes, no nos carteábamos ni mucho menos, ni teníamos ninguna relación, pero sé que él dijo: Los Van Van y punto y los Van Van. Pero bueno, tú tienes toda la razón, empezó aquel espectáculo kilométrico.

Amaury. Kilométrico.

Formell. Que no se terminaba y la gente en condiciones, un sol terrible…

Amaury. El calor.

Formell. Pero cuando yo salí que vi aquella masa de gente tan grande, yo caí muerto, dije no puedo con esto, esto nunca me había…  a nosotros nunca nos había pasado.

Yo tengo mucha experiencia o quiero decir, la orquesta tiene mucha experiencia de haber estado en cosas difíciles. Yo estuve en un festival de la Playboy, con Bill Cosby como animador, cosas así que, cosas duras…de trabajar en escenarios donde la tarima te la viran al revés a los 45 minutos y un reloj así de este tamaño, y entonces tiene que medir bien lo que vas a hacer. No, no, cosas, en fin, hemos trabajado en lugares importantísimos. Pero que va, no tenía nada que ver con nada de lo que me había pasado nunca en la vida.

Yo entendí que el papel de Van Van era como trascendental. Te lo juro de verdad que lo entendí. Van Van ya a estas alturas aquí, tiene que hacer un papel trascendental. Yo tengo que compulsar a ese millón de personas de una forma o de otra. Está la bomba. La bomba es que lo que te sale de adentro, yo no sé ni que me salió y, dije cosas, dije: Bueno, ya se hizo. Porque tanto tú como yo tuvimos entrevistas pesadísimas a veces, haciéndonos preguntas que no tenían nada que ver.

Amaury. Que no tenían nada que ver con música.

Formell. Por eso, todas esas estupideces y entonces. Bueno, se hizo, lo hicimos. Lo hicimos y salió.

Amaury. Fue la gran frase, fue la gran frase.

Formell. Y cuando me viré, vi a Olga Tañón llorando, vi a Miguel Bosé llorando y digo: Caballero, espérate, ¿qué está pasando aquí? Logramos un poco que, como que fue el detonador y ya yo digo: esto tiene que explotar ya. Y no sé, eso lo guardo yo en mi memoria para toda la vida.

Amaury. Para mí fue como el abrazo de la Patria, ¿no?

Formell. Sí, si.

Amaury. De repente en los Van Van estaba toda Cuba, ¿no?

Formell. Estaba toda Cuba. Y la gente esa, ahí se hace, se materializa aquello, esa frase que la gente dice: Te la estaba dando de Van Van. ¿Qué es lo que tú te crees, que tú eres un Van Van?

Porque ser un Van Van, es como no sé, ser el mejor cubano. No sé cómo yo pueda traducirte eso, es una cosa bien compleja, pero yo sentí que el público nos quería decir eso: Oye, somos Van Van y a morirnos aquí, no sé, nos tocó, nos tocó estar ahí.

Amaury. Bueno yo, yo te quiero despedir, primero agradecerte, porque te estoy buscando desde los primeros programas te estoy buscando, no coincidíamos, no coincidíamos…

Formell. Sí, sí.

Amaury. Y quiero terminar, no solo dándote las gracias, sino diciéndote: yo también soy un Van Van.

Formell. ¡Ah!

Amaury. Te quiero mucho, Juan.

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